Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 2760.
29.- Cuaderno
Cuando Marinette y Luka regresaron de desayunar, los miembros de Kitty Section y AURORA ya estaban en el vestíbulo. Adrien rehuyó la mirada de ambos dando un paso atrás, casi ocultándose tras Iván, arrepentido y avergonzado.
—Bien, ahora que estamos todos vamos, he alquilado un local para todo el día.
—Yo me quedaré en el hotel —musitó Marinette soltando la mano de Luka.
AURORA la miró con una ceja enarcada, pero se limitó a asentir.
—¿Estás bien? —le preguntó Luka.
—Sí, no pasa nada. Quiero trabajar un rato en algo.
—Si necesitas algo…
—Vete a ensayar, estaré bien.
Luka dudó entre darle un beso en la frente o en la boca, sin embargo, Marinette se puso de puntillas para alcanzar sus labios, igual que lo había hecho aquel primer día frente al instituto, con seguridad, sin importarle que Adrien estuviera allí presente.
—Diviértete —le aconsejó.
—Tú no trabajes demasiado.
AURORA los hizo subir al autobús de la gira de Jagged, ocupando sus asientos ya habituales. Luka observó a Adrien sentado solo y con la mirada fija en la ventana, sacudiendo la cabeza cambió de asiento para hacerle compañía.
—No deberías aislarte.
—Un poco irónico viniendo de ti —replicó Adrien con cierta irritación tiñendo su tono.
—Las situaciones son diferentes —contestó sin alterarse—, pero admito que lo es. Mira, no va a servir de nada que te quedes en un rincón, eres miembro de Kitty Section, somos una familia, aquí nos apoyamos los unos a los otros siempre.
—Ya… los Agreste convertimos los problemas en una bola de amargura y la escondemos debajo de una alfombra.
—Igual deberías dejar de ser un poco Agreste.
—Si Marinette no te hubiese elegido, seguro que no estarías tan alegre.
Luka le palmeó el hombro sabiendo que no iba a sacar nada de hablar con él, no era la persona adecuada para reconfortarle.
—Si supieras cuantas veces te ha elegido a ti… pero eso no importa —declaró yendo a sentarse junto a Iván.
Marinette se tiró sobre el colchón puso la tele buscando algún canal francés sin éxito, dio con uno que emitía un programa de música y lo dejó puesto a pesar de estar en alemán, tomó su Tablet para trabajar un rato. Garabateó varias cosas, borrando el lienzo al completo insatisfecha con lo que había hecho. Rodó sobre la cama y se quedó mirando el techo. Tenía que visionar lo que quería hacer, la imagen que quería crear, la que iba a encajar con Kitty Section. El primer disco de los chicos saldría pronto y tenía que ser un éxito su portada tenía que deslumbrar.
—Tikki, ¿crees que funcionará?
La kwami la miró esperando a que continuase incapaz de decidir de entre todas las cosas que podría preguntarse si funcionarían a cuál podría referirse.
—Las portadas para Jagged han tenido éxito, pero no sé cómo abordar la de Kitty Section.
—¿Por qué?
—Creo que a lo mejor es por lo que ha pasado con Adrien —explicó suspirando—. ¿Crees que debería hablar con él?
—Tienes que hacerlo.
—Es que me da un poco de miedo.
—¿Por Luka?
—No, por si vuelvo a reaccionar como una idiota.
—No puedes evitarle para siempre.
Marinette volvió a rodar por la cama, Tikki tenía razón, no podía ocultarse para siempre ni rehuir los conflictos. Ladybug nunca huía y ella era Ladybug.
El local de ensayos estaba lleno de ruido, nada estaba sonando como debía, nada estaba funcionando. AURORA soltó un bufido, molesta y exasperada, sentada en una de las sillas.
—Por el amor de Dios, Adrien, ¿se puede saber qué demonios te pasa? Vas fuera de tempo todo el rato.
—Lo siento, supongo que no estoy muy concentrado.
—Pues espabila, porque tocar como un niño de primaria no es bueno ni para el grupo ni para ti —farfulló masajeándose las sienes—. Tomaos cinco minutos y cuando vuelvas a subirte a ese escenario más te vale estar concentrado.
Se bajaron del escenario, Luka les susurró a Rose y Juleka que quitaran aquellos ceños fruncidos cada vez que miraban a Adrien como si estuvieran a punto para saltarle encima y estrangularle. Su actitud no estaba ayudando a Adrien a sentirse cómodo y, desde luego, no iba a ayudar en nada a mejorar la situación con Marinette. Su móvil vibró en el bolsillo trasero de los tejanos, lo tomó con curiosidad encontrándose con un aviso de videollamada de Marinette. Descolgó.
—Mari ¿pasa algo?
—¿Qué si pasa algo? —inquirió con una sonrisa deslumbrante en los labios—. Escuchad.
Luka le hizo un gesto a los demás para que se acercaran, miraron el rostro de Marinette en la pantalla.
—¿Estás escuchando nuestro single? —preguntó Rose.
—¡Sí! Pero no es una playlist, ¡salís en la tele! —exclamó emocionada girando el móvil para que vieran la pantalla que mostraba su actuación sobre el escenario de Londres—. Es un programa alemán, no tengo ni idea de lo que dicen, pero creo que es bueno.
—El grupo revelación de este mes es: Kitty Section —pronunció AURORA—. Los nuevos teloneros de Jagged Stones que han irrumpido en el panorama pisando fuerte, con un sonido fresco y con un marcado carácter. Los podréis ver actuar mañana en directo.
—Guay, ¿sabes alemán? —soltó Juleka.
—Soy mánager, tengo que saber comunicarme con la gente.
»Que no se os suba a la cabeza, por cada buena crítica recibiréis la correspondiente dosis de odio de algún fanático trasnochado.
—Grupo revelación —murmuró Rose con tono soñador.
—Si tocáis igual de mal que lo habéis estado haciendo hoy pasaréis de grupo revelación a fracaso fulgurante en menos de cuarenta y ocho horas.
—¿Fracaso? —inquirió Marinette desde la pantalla.
—No te preocupes, seguro que lo solucionan —aseveró la mánager—. Si saben lo que les conviene.
Luka se apartó para poder seguir hablando con ella hasta que el tiempo de descanso se les acabó.
AURORA los observó subir al escenario, estaba de mal humor, no sabía qué les había pasado, pero más les valía solucionarlo urgente porque si no se irían a pique sin remedio y le costaría mucho reflotarlos. Sonaron algo mejor, aunque Adrien seguía yendo a destiempo, disperso y desconcentrado, al menos estaba tocando las notas correctas.
Regresaron al hotel en el autobús recibiendo una enérgica regañina junto a un recordatorio de que aquello era trabajo y no una actuación para los padres en el colegio, que no iban a ser benevolentes con ellos, ni les iban a aplaudir si eran un desastre, que les abuchearían y Jagged podría rescindir el contrato de colaboración si eso ocurría. Adrien deseó que se lo tragase el asiento y no volviera a escupirlo jamás.
Marinette les esperó en el vestíbulo, caminando de una punta a la otra, impaciente y sonriente. Se lanzó a los brazos de Luka en cuanto cruzó las puertas del hotel.
—Menudo recibimiento —murmuró AURORA ante tanta efusividad.
—¡Habéis salido en la tele! Sois geniales.
—Vamos, vamos, no les digas eso que se les va a subir a la cabeza —musitó la mánager—. Subid a vuestros cuartos, daos una buena ducha y empezad a prepararos para el concierto de mañana, tiene que salir perfecto, ¿de acuerdo?
—Lo haré bien —afirmó Adrien encaminándose hacia el ascensor.
Luka la tomó de la mano, reteniéndola a su lado.
—Marinette, necesito que me ayudes con algo. —Ella asintió dispuesta a ayudarle en lo que fuera—. Tengo que hablar con Jagged.
—Claro, pero después tengo que enseñarte algo importante.
—Gracias, eres la mejor.
Se metieron juntos en el ascensor besándose con ganas y riéndose cuando las puertas se abrieron haciéndoles perder el equilibrio porque se habían apoyado en ellas. Luka dio un par de toquecitos con el puño sobre la puerta y, con los dedos enredados, esperaron hasta que Penny se asomó.
—Pasad —musitó manteniéndoles la puerta abierta.
—Chicos, sentaos.
A Marinette no parecía importarle que Fang estuviese en el sofá, se sentó confiada y tranquila, como si fuese un perro exótico en vez de un cocodrilo.
—Fang…
—No, está bien, no importa —siseó Luka, se sentó dejando una distancia prudente con el animal—. Tampoco estaremos mucho rato.
»Sobre lo que me pediste. He elegido algunas canciones.
—¿En serio? Eso es genial.
Luka abrió el pequeño cuaderno que cargaba con él a todas partes, en el que apuntaba ideas y acordes sueltos cuando se le ocurría algo y estaba fuera de casa. Marinette le echó un vistazo a la lista de veinte temas que había apuntado, reconoció la segunda, había sonado en la radio la primera vez que se habían besado y supuso que el resto tendrían también una historia detrás.
—No sé si será lo que esperabas, pero aquí las tienes. —Arrancó la página y se la ofreció—. Seguro que tendrías un mejor resultado si encuestaras a tus seguidores.
—No, de hecho, has elegido las mismas que habría elegido yo. Aunque ¿Bleuâtre?
—La rabia, supongo.
—Esa canción la compuse cuando me endorsaron a Penny como mánager.
—¿Endorsaron? —inquirió ella con un forzado tono de molestia sentándose en el butacón frente a ellos—. Tú no eres precisamente un regalo del cielo.
—La odiaba —susurró Jagged como si con eso no pudiera escucharle—, parecía que se había escapado de un convento y a todo me decía que no.
Ni Marinette ni Luka podían imaginarse a Penny como si acabase de salir de un convento, pero si oponiéndose a cualquier capricho absurdo.
—Y como iba vestida de azul escribí esa canción.
—Y la tocaba a todas horas —añadió Penny.
—Bueno, ya no lo hago.
—A lo mejor no ha sido una buena elección —declaró Luka.
—¡No! Es perfecta —se apresuró a intervenir Jagged—, tiene historia, tiene significado…
El móvil de Penny le interrumpió, la vieron poner los ojos en blanco.
—Es Bob —soltó.
—¿Aún te llama?
Ella asintió a modo de respuesta y descolgó.
—¿Sí? No, Bob, el señor Stone no está interesado en volver a tu discográfica —contestó con una marcada diferencia entre el tono que había usado hablando con ellos y el que empleaba en ese instante, incluso en el modo de referirse a Jagged—. No. Tendrías que ofrecer, por lo menos, el triple de lo que estipulaba el contrato anterior. Sí, sé que estamos en el número uno de todas las listas.
»No sé, inténtalo dentro de unos… diez años. Que pases un buen día, Bob.
—¿Qué demonios quería?
—Ofrecerte un nuevo contrato.
—No lo entiendo, estaba deseando joderme la carrera, ¿a qué viene eso ahora? —preguntó con irritación.
Penny soltó un suspiro y sacudió la cabeza.
—Es muy simple: eres Jagged Stone. A pesar de la campaña que movió en tu contra para hacer que te desplomaras sólo logró que bajases al número dos y a poca distancia de XY —explicó la mujer ignorando el móvil después de mirar la pantalla—. Has reconquistado el número uno. XY sólo es un niño mono sin talento que atrae a los adolescentes, está condenado a ser olvidado en poco tiempo, todas sus canciones son iguales.
»Tú vendes y seguirás haciéndolo, él no. Si te reconvertía en algo que se pareciese a XY sería más fácil mantenerlo a flote. Una discográfica no puede mantenerse a base de lanzar singles.
—¿Una abogada penalista dándome lecciones sobre la industria de la música?
—Cuando quieras te doy otra.
—Bueno, nosotros nos vamos ya —musitó Luka.
—Gracias por la lista, Luka.
Se dieron la mano con más naturalidad y menos tensión que las veces anteriores. A Marinette le dio la impresión de que era cuestión de tiempo que aprendieran a relacionarse como lo que eran en realidad, cuando Luka lograse dejar de superponer al padre de Juleka a Jagged la cosas empezarían a encajar por sí mismas y eso la tranquilizaba.
Salieron al pasillo cerrando la puerta tras de sí.
—¿Crees que Penny y Jagged están saliendo? —le susurró—. Hacen buena pareja.
-—Es probable —replicó, Jagged se lo había dicho, pero era un secreto y él no lo contaría si no querían hacerlo público—. Se entienden bien.
Marinette metió la llave magnética en la cerradura y abrió permitiéndole entrar.
—Dime, ¿a qué se refería AURORA con lo de convertiros en un fracaso?
—Adrien no ha estado muy concentrado durante el ensayo. Si mañana toca así será un desastre.
—Es culpa mía, ¿verdad?
Luka la besó en la frente.
—Duele que te rechacen, pero es peor que te ignoren —determinó—. No puedes evitar a Adrien indefinidamente, Marinette.
—Lo sé, pero es que…
—Me quedaré contigo si quieres, pero no le ignores más.
—De acuerdo, hablaré con él por la mañana. Te lo prometo.
—Muy bien, ¿qué es lo que querías enseñarme?
Marinette tomó su cuaderno de dibujo de encima del escritorio y lo abrió por la página en la que había estado trabajando. Con un brillo tímido en los ojos se lo mostró.
—AURORA me pidió que os hiciese la portada para el disco y estaba atascada, no me salía nada decente, hasta que os he visto en la tele.
—¿Por eso estabas tan emocionada?
—Sólo es un boceto, pero creo que funcionará bien —susurró arrodillándose a su lado en el colchón—. ¿Qué te parece?
—¿Que qué me parece? —murmuró fingiendo que analizaba cada pequeño detalle de los trazos sobre el papel con ojo crítico—. Ven, acércate, porque es un secreto.
Marinette no opuso resistencia alguna cuando la tumbó para robarle unos tórridos besos que la hicieron perder el compás de la respiración y aceleraron su pulso. El calor invadió su pecho y sintió, de nuevo, que odiaba toda aquella maldita ropa que había entre ambos.
—Necesitamos una ducha —susurró Marinette contra sus labios.
—¿Quieres que me vaya?
—¿Sabes qué pasa? —inquirió mordiéndose el labio—. Que soy un poco torpe y me cuesta regular el agua, ¿me ayudas?
—Será un placer, señorita Dupain-Cheng.
Llegaron hasta la ducha a trompicones, entre besos y mimos, dejando prendas de ropa abandonadas por todos lados. Bajo el chorro de agua caliente, Marinette, se concentró en Luka, había muchas cosas que aún no se atrevía a hacer o a intentar, pero estaba dispuesta a compensarle todo el cuidado, la atención que le había dispensado y la paciencia que había tenido. Le sorprendió el modo en que reaccionaba el cuerpo de Luka a sus atenciones, como su respiración se aceleraba igual que su pulso y sus besos se volvían más intensos. Se sintió increíblemente poderosa y llena de confianza en sí misma.
Durmieron en la habitación de Marinette, aunque ambos tenían ganas de pasar la noche queriéndose, la necesidad de estar descansado para el concierto pasaba por encima de lo demás y tenían muchas más noches por delante.
Bajaron a desayunar con el resto, el parloteo nervioso previo a la actuación se repitió, aunque Adrien a penas intervino en la conversación parecía tener un poco de mejor cara que el día anterior. Al acabar Adrien se disculpó diciendo que tenía clase de chino, Rose lo prefirió así, porque estaba segura de que estar presente en el gabinete anticrisis que había convocado le iba a hacer sentir fatal. Se habían encerrado todos en el cuarto de Rose y Juleka y se habían tirado sobre la cama.
Marinette se había sentido incómoda mientras Rose le explicaba a Iván lo que había pasado entre Adrien y ella, y así es como había dado inicio un debate absurdo sobre cómo actuar en adelante con él.
—En definitiva ¿qué vamos a hacer con Adrien?
—¿Qué?
—Adrien. Después de lo que te ha hecho —murmuró Rose casi abalanzándose sobre ella—, no podemos dejarlo pasar sin más.
—No me ha hecho nada, estoy bien.
—¡Te ha hecho llorar!
—Rose, no hace falta que grites —dijo Luka.
—Estoy bien, no supe reaccionar —explicó tranquila—. No podéis echarle o castigarle porque yo reaccionase como una idiota. Es nuestro amigo. Rose, tú estabas deseando que entrase en el grupo, ¿es que ya no te acuerdas?
—Pero Marinette, a los amigos no se les hace llorar.
—Estoy bien, en serio. No le hagáis eso, a Adrien le gusta tocar con vosotros y sonáis increíble cuando lo hacéis juntos, por favor, dejadle seguir —rogó.
Luka le revolvió el pelo con cariño.
—Estoy de acuerdo con Marinette —musitó Luka—. Además, no me apetece tener que hacer audiciones para reemplazarle.
—Y Adrien es nuestro amigo —reiteró Iván—. Se ha equivocado y estoy seguro de que lo ha entendido.
—Por favor, chicas, olvidaos del tema —pidió, aunque ninguna de las dos parecía dispuesta a olvidarlo—. Después hablaré con él y lo solucionaremos. Zanjaremos el tema.
O, al menos, eso esperaba conseguir.
Continuará
Notas de la autora:
¡Hola! Con las cosas poniéndose en orden nos asomamos al final. En principio, mañana subiré el último, porque empieza el Fictober y no me dejará tiempo para mucho más.
Para quienes preguntan si escribiré más Lukanette, la respuesta es: sí. De hecho ya tengo la trama pensada, sólo me queda encontrar el tiempo para trabajarla.
Nos leemos pronto.
Bleuâtre:es una forma peyorativa de referirse al color azul, se traduce como "azulado".
