Capítulo 32
Sakura
Un mes después
Mi vida era perfecta. Itachi y yo éramos perfectos juntos. Nunca me había enamorado tanto de alguien como lo estaba de él. Me consumió y me poseyó. Era dueño de mi corazón y de mi alma, le agradecía a Dios por él todos los días. Había cambiado completamente mi vida. Cuando no creía que fuera posible volver a confiar en alguien, entró en mi vida y me mostró que lo era.
Mientras Itachi todavía estaba durmiendo, me levanté de la cama y me dirigí a la cocina para preparar café. Cuando la cafetera comenzó a funcionar, me acerqué y abrí las persianas. Estaba nublado afuera y ya podía oler la lluvia al abrir la ventana. Era el día perfecto para quedarse en la cama y ver películas. Caminando hacia el dormitorio, me quité el camisón y me metí en la cama envolviendo mis brazos alrededor de Itachi y suavemente le besé la espalda. Se dio la vuelta y sonrió.
—Buenos días, preciosa.
—Buenos días —susurré mientras mis labios viajaban sobre su pecho.
Al bajar la mano, acaricié su erección a través de la suave tela de la sábana.
—Alguien está excitada. —Sonrió mientras pasaba sus dedos por mi cabello.
—Siempre estoy caliente cuando estás cerca.
—Sé que lo estás y me encanta. —Me dio la vuelta y se subió encima de mí.
Mientras Itachi pasaba su lengua detrás de mi oreja y suavemente mordía mi cuello, podía sentir el calor profundo en mi vientre. Su duro pene empujó contra mis muslos mientras sus labios bajaban a mis pechos. Su mano ahuecó mi trasero, antes de que sus dedos encontraran el camino dentro de mí.
—Alguien está más que lista. —Sonrió mientras me miraba.
Mis caderas se movieron en sincronía mientras sus dedos entraban y salían de mí. Estaba jugando conmigo; me di cuenta por la sonrisa en su rostro.
—¿Qué tanto me quieres dentro de ti?
—Mucho ¿No te das cuenta por lo mojada que estoy? —dije sin aliento.
—Sí, pero quiero que me digas cuánto me deseas.
—Si no pones tu pene duro dentro de mí ya, no tendrás otra oportunidad.
La expresión de su rostro no tenía precio.
—Bueno, esa no era la respuesta que quería escuchar, pero servirá.
Me pidió que pusiera mis brazos sobre mi cabeza, luego apretó mis muñecas con fuerza con su mano mientras se empujaba dentro de mí. Eché la cabeza hacia atrás mientras me lo hacía con tanta fuerza que me hizo jadear. Sus ojos se clavaron en los míos mientras bombeaba y me daba exactamente lo que quería. Necesitaba pasar mis manos por su cabello, pero su agarre era demasiado fuerte, y no podía liberarlas.
—¿Quieres tocarme, no? —Sonrió.
—Sabes que sí.
—¿Debería soltar tus manos?
—Sí. Por favor —dije sin aliento mientras mi corazón corría a toda velocidad.
La sonrisa en su rostro se amplió.
—Voy a soltarlas si te corres primero.
Envolví mis piernas alrededor de su cintura mientras respiraba profundamente. Tomó su mano libre y la puso sobre mi pecho, con su palma boca abajo y presionando fuertemente contra mi pezón. Empezó a frotarlo en círculos lentos mientras se movía con fluidez dentro y fuera de mí. Mi cuerpo estaba listo para su liberación y él lo sabía.
—Así es, nena, déjate llevar y córrete para mí.
Sus palabras fueron todo lo que necesitaba escuchar. Un gemido escapó de mis labios, y mi cuerpo tembló, liberando mi placer sobre él.
—Eso es, Sakura. No puedo contenerme más, nena —gruñó mientras su agarre se apretaba alrededor de mis muñecas y sentí su calidez derramarse en mi interior mientras se empujaba una última vez profundamente dentro de mí.
Soltando mis muñecas, llevó cada una a sus labios y suavemente las besó.
—Espero no haberte lastimado.
Froté suavemente el lado de su cara con el dorso de mi mano.
—Nunca podrías lastimarme.
Cuando se inclinó y me besó, escuché el sonido de mi teléfono. Rompió nuestro beso y me miró.
—¿Por qué siempre somos interrumpidos por alguien?
—Probablemente es Óbito pidiéndonos que nos callemos. —Me reí.
Itachi se bajó de mí, los dos salimos de la cama y nos dirigimos a la cocina a tomar un café. Mientras servía nuestras tazas, revisé mi teléfono y vi un mensaje de texto de Ino.
Almuerzo, 1:00 p.m. en El Southside Grill. No tienes elección, y no llegues tarde. Es importante.
Leí su texto con preocupación, preguntándome qué diablos estaba pasando, y qué podría ser tan importante.
Estaré allí a la 1:00 p.m. ¡en punto! Respondí.
—¿Qué pasa?
—Acabo de recibir este texto extraño de Ino —le dije mientras le entregaba mi teléfono.
—Hmm, estoy seguro de que no es nada serio. Probablemente esté teniendo un mal día. —Puse los ojos en blanco mientras Itachi miraba su teléfono.
—Parece que estaré arriba, arreglando el baño de la señora Blake nuevamente mientras almuerzas con las chicas.
—Es la tercera vez este mes. Te juro que lo hace a propósito solo para que vayas a su apartamento.
Itachi levantó su taza de café y sonrió.
—Quizás lo haga. A las mujeres de este edificio les resulto irresistible.
—Muy gracioso. —Le lancé una mirada asesina y me levanté de mi silla.
Extendió su brazo, agarró mi cintura, y tiró de mí sobre su regazo. Me acomodó sobre la silla para que estuviéramos cara a cara. Empujando los mechones de mi cabello detrás de mis orejas, besó mis labios.
—Sabes cuánto te amo, nena. Solo eres tú. Siempre serás tú, y será mejor que nunca olvides eso —dijo mientras sus profundos ojos negros miraban fijamente los míos.
—Lo sé y yo también te amo. Te amo tanto que a veces duele, y me da miedo.
—No hay nada de qué asustarse, Sakura. Ya sabes lo que siento por ti y sé lo que sientes por mí. —Me levantó el camisón por encima de la cabeza.
Me mordí el labio inferior y sonreí al sentir su erección debajo de mí. Inclinó su cabeza ligeramente hacia adelante y tomó mi pezón entre sus dientes mientras me miraba. Envolvió sus labios alrededor, chupando tiernamente y rodeando con su lengua mi pezón, poniéndolo más duro de lo que ya estaba.
—Solo quiero estos hermosos pechos en mi cara. —Sonrió cuando se inclinó y hundió un dedo dentro de mí, levantándome—. Y solo quiero mis dedos dentro de ti.
Solté un gruñido e incliné la cabeza hacia atrás cuando encontró mi punto G y comenzó a mover su dedo hacia adelante y hacia atrás. Gemí de deseo mientras una sensación de calor invadió todo mi cuerpo, y me liberé sobre él.
Mientras Itachi me miraba y sonreía, susurró.
—Y solo quiero que te corras sobre mí.
Me tenía tan caliente que apenas podía soportarlo. Después de quitarme el dedo, me hizo retroceder un poco y sacó su miembro duro de sus boxers. Agarrando mis caderas, me acercó a su cuerpo y suavemente me puso sobre él. Lentamente me empujé hacia abajo mientras ahuequé su rostro en mis manos y nos miramos a los ojos.
—Y por último, solo quiero estar dentro de ti.
Una vez que estuvo completamente dentro de mí, levantó mis caderas ligeramente mientras me movía de un lado a otro. Se aseguró de mantener un fuerte control sobre mis caderas cuando comenzó a hincharse. Mientras sentía su calor disparándose a través en mi interior, me envolvió con sus brazos y me abrazó con fuerza mientras terminaba, derramando hasta la última gota de placer dentro de mí.
Mirándome a los ojos, puso sus manos en mi cara.
—¿Lo entiendes?
Asentí con la cabeza y hablé en voz baja.
—Sí.
Itachi me abrazó y me susurró al oído—: Así está mejor.
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Al entrar al restaurante, vi a Temari y Ino sentadas en una mesa en la esquina. Caminé a través del restaurante y me uní a ellas.
—Tienes exactamente cinco minutos de retraso —dijo Ino mientras miraba su reloj.
—Lo siento, pero no pude encontrar un lugar para estacionar. Este sitio es muy concurrido.
Una mesera con largo cabello negro se acercó a la mesa y dejó una copa de vino tinto frente a mí.
—Me tomé la libertad de ordenar tu bebida —dijo Temari.
—Gracias. ¿Quieres decirme qué está pasando? Me estás haciendo asustar.
—Estoy embarazada —espetó Ino mientras tomaba un sorbo de vino.
Escupí mi vino por toda la mesa y comencé a ahogarme.
—¡¿Qué?! ¿Acabas de decir que estás embarazada?
Debo haberlo dicho demasiado fuerte porque algunas cabezas se volvieron y miraron en nuestra dirección. Temari tomó su servilleta y comenzó a limpiar el vino derramado de la mesa.
—Sí, Sakura. Has oído bien. Está embarazada.
—¿Quién es el papá del bebé? —le pregunté.
Ino me miró.
—No tienes que decirlo es ese tono, y el padre es Sasori.
—¡¿QUÉ?! —exclamé mientras algunas cabezas giraban una vez más.
—¿Podrías por favor dejar de gritar? —susurró Ino.
—¿De cuántas semanas estás? — pregunté en voz baja.
—Alrededor de seis semanas.
—¿Cómo te sientes al respecto?
—No estoy segura.
Miré a Temari que estaba sentada allí en silencio.
—¿Ya le dijiste a Sasori?
—No, todavía no, y no sé cómo hacerlo.
—¿Cómo pasó esto? Pensé que estabas con control de la natalidad.
—Lo estoy, pero a veces me olvido de tomarlas. Sabes que tengo una agenda agitada.
—Sí, y estás a punto de estar más ocupada —le dije.
Ino se inclinó sobre la mesa y tomó mi mano.
—Escucha, Sakura, estoy pensando en abortar y necesito tu apoyo.
—Sabes lo que pienso de eso, Ino.
—Lo sé y es por eso que te lo ruego.
—También puedes darlo en adopción. ¿Sabes cuántas parejas no pueden tener hijos?
De repente, esta conversación me golpeó y las lágrimas comenzaron a formarse en mis ojos.
—Escucha, no puedo discutir sobre esto con ustedes dos en este momento. Estoy a punto de decir algo y no quiero que hagan ninguna pregunta. Lo discutiremos en otro momento, en mi apartamento, durante la cena, una noche. Kō no es mi madre biológica. —Ino y Temari me miraron mientras el shock se apoderó de sus caras. Levanté mi dedo—. Si mi madre biológica hubiera decidido abortar, no estaría aquí sentada con ustedes dos.
Temari tomó su teléfono de la mesa.
—Todas miran sus horarios ahora mismo para organizar la cena en lo de Sakura.
Solté una risa ligera mientras Ino tomaba un sorbo de su agua y me miraba.
—Sakura, te prometo que voy a contarle a Sasori esta noche y tomaremos nuestra decisión juntos.
—Estoy aquí para ti, Ino. No me malinterpretes, siempre estaré aquí para ti, sin importar lo que decidas.
—Estamos aquí para ti, Sakura, y no puedes ocultarnos algo así —dijo Temari.
—Lo sé, y les contaré todo. Cenaremos en casa el próximo martes, y pediremos comida china. Nada de chicos. Solo nosotras, chicas.
Cuando abrí la puerta del departamento de Itachi, lo vi acostado en el sofá viendo la televisión. Tiré mi bolso sobre la mesa, caminé hasta donde estaba y me acosté a su lado, acurrucándome en su pecho.
—¿Cómo estuvo el almuerzo, nena?
—Una mierda —murmuré.
—Cuida tu boca —dijo mientras me besaba en la parte superior de mi cabeza.
—Lo siento, pero espera hasta que te cuente.
—¿Pasó algo?
Me levanté y lo besé. Sonrió cuando mordió mi labio inferior.
—Ino está embarazada y Sasori es el papá del bebé.
Los ojos de Itachi se agrandaron y su boca se abrió.
—¿En serio?
—Sí. No bromearía con algo así.
Itachi se sentó derecho y aproveché para apoyar mi cabeza sobre su regazo.
—¿Lo sabe Sasori?
—Se lo dirá esta noche, y quiere abortar. Les dije a ambas que Kō no era mi madre biológica, y que cenaríamos en mi casa el martes por la noche, para contarles la historia completa. No podía dejar de pensar en eso, porque ¿y si mi madre biológica hubiese abortado?
Itachi pasó sus dedos por mi cabello.
—No quiero pensar en eso. Lamento que el almuerzo haya sido...
—¿Una mierda? —le dije, sabiendo que me diría que vigilara mi boca.
Mientras me miraba, me dio un golpecito en los labios con los dedos.
—Cuida tu boca, bebé.
Justo cuando agarré los dedos de Itachi y los metí en mi boca, Óbito y Temari entraron por la puerta. Me senté y la miré.
—Mucho tiempo sin verte, Temari.
—Uf, ¡qué día de mierda! —exclamó mientras caía en el sillón reclinable.
Miré a Itachi.
—¿No vas a decirle que cuide su boca?
—No. ¿Por qué iba a decirle eso?
—¡Me dices eso todo el tiempo!
—Eso es porque eres mi chica, y no quiero que hables así. —Sonrió mientras me besaba en la nariz.
—¡Espera un minuto! —exclamé—. No era tu chica cuando me lo dijiste en el baño mientras arreglabas mi ducha.
—Bueno, de cierto modo me gustabas.
—¿De cierto modo? —le pregunté.
—Nena, déjalo así.
Puse los ojos en blanco y suspiré cuando me levanté y Itachi me dio una palmada en el trasero. Óbito se rio, y Temari me siguió a la cocina para agarrar una cerveza.
—¿Qué crees que hará Ino? —le pregunté.
—Honestamente, no lo sé. Sabes que Sasori no es su tipo, y nuestros padres morirán cuando lo descubran.
—Bueno, esperemos que tomen la decisión correcta. —Caminé hacia Itachi y le di una cerveza.
