CAPITULO 29

Isaac junto a Kailo y Tiqulis continúan su avance hacia la mina personal de Torke, del cual habían descubierto además que los bandidos responsables de asaltarles, habían armado una guarida allí. Pero la peor noticia fue descubrir lo que fue del maestro herrero, Torke había sido hecho prisionero por el auténtico líder bandido, "Puños de Terana".

—"Los cuatro pilares del mal" -Cito el humano —¿Quién son ellos?.

Tal nombre era en el sentido común de Gaia, algo muy reconocido, con una fama oscura y tenebrosa, dejaba a entender a la imaginación del humano que tal entidad era maligna. Fue el lince y mejor amigo, quien tomo el deber de explicárselo.

—Hace 400 años atrás, existió un poderoso demonio que se autoproclamo como "Rey de la desesperación", su ambición era conquistarlo todo, comandaba un vasto ejército de monstruos -Relata el felino —Este país, Athias, se alió con los reinos vecinos para unir sus fuerzas y combatir contra el rey demonio y su ejército, una guerra de 50 años se desencadeno con la victoria de Athias y sus aliados.

—¿Qué relación hay entre este "Rey de la desesperación" y "Los cuatro pilares del mal"? -Pregunto Isaac.

—El demonio no solo contaba con monstruos en sus filas, sino también con leales Sapien, quienes les habían dado la espalda a los suyos y luchado a favor de ese demoniaco ser -Kailo hace pausa un breve momento.

Kailo explica entonces que "Los cuatro pilares del mal" son una organización criminal poderosa conocido tanto en Athias, el país en donde ellos se encontraban actualmente, pero también tal entidad tenia influencia y subordinados sobre las naciones vecinas. Sus lideres son 4 poderosos magos, que según se cuenta son descendientes de aquellos a quienes sirvieron al "Rey de la desesperación".

Aunque aquella guerra de 50 años llevado a cabo hace más de tres siglos culmino con la victoria de Athias y sus aliados, hay algo que inquieta en los relatos de tal suceso escrito para la posteridad por los historiadores de aquella época, es sobre la presunta muerte del poderoso rey demonios a manos de los héroes.

—¿"Héroes"? -Cita Isaac con curiosidad.

—En aquella guerra destacaron muchas figuras importantes, algunos se convertirían con el tiempo en linajes respetados que hoy en día sus descendientes pertenecen a la alta clase -Explica Kailo.

La muerte del rey demonio narra a un gravemente herido y vencido ser demoniaco en su tenebroso palacio, este ríe con satisfacción y jura venganza algún día, para luego autodestruirse a sí mismo con sus poderes en frente de los propios héroes. Su risa persistió como una espectral voz infernal en el ambiente por varios minutos aun tras destruirse a si mismo y luego todo se volvió silencioso.

—Aunque el rey de la desesperación murió, un mal augurio siguió por provenir en torno a ese maligno ser, ¿sabes porque?.

—¿Acaso volverá?.

—Lo has acertado.

El rey de la desesperación fue derrotado, pero no eliminado por completo, algunos especulan que aunque cayo en batalla, su alma se encuentra rondando aun presente en este mundo, esperando algún día retoñar en un cuerpo nuevo, es esta teoría la que rinde su concepto a "Los cuatro pilares del mal".

Ellos no solo buscan dominarlo todo, sino además también resucitar el alma del rey de la desesperación, con su retorno generaría otra guerra sin duda, incluso algunos creen, que, si el rey demonio volviera, tendría más poder que en el pasado, y fácilmente sometería a toda Gaia.

—Un futuro oscuro… -Opino Isaac.

Una guerra del pasado, un rey demoniaco con ansias de denominación mundial y una organización criminal con el objetivo de traer de vuelta a ese poderoso ser malévolo, Isaac digirió todos los detalles, sabia entonces lo serio de la situación. Torke Almaforga no se encontraba prisionero por cualquier bandido del montón, sino de un líder criminal perteneciente a una organización de gran poderío y cuya influencia como miembros, estaban distribuidos en varios países.

—¿Tu… podrás vencerlo? -Pregunto el aprendiz de herrero con temor.

—¿Te refieres a "Puños de Terana"? -Kailo pronuncia el nombre del líder bandido.

—Si… ¿puedes derrotarle? -El oso miro al humano con una esperanza inundada de nervios.

—No lo sabre hasta enfrentarlo -Declaro el humano —Pero no tengo pensado caer aquí y ser otra víctima de ese bastardo, luchare con todas mis fuerzas.

Las últimas del humano resultan tranquilizar a Tiqulis, pero Isaac en el fondo de su ser, se mostraba intranquilo, una inquietud emocional que disimulaba para no revelarlo a sus compañeros cercanos. El temor del humano no podría ser para menos, pues su enemigo a derrotar, no era otro que un cabecilla de una organización malvada de gran talla.

—(Dudo que negociar fuera una opción, una confrontación será inevitable) -Fueron los pensamientos del humano.

Solo podía prepararse física y mentalmente para lo que le aguardaba, una lucha ineludible le aguardaba contra alguien muy fuerte, su amigo Kailo, quien noto esa mirada de preocupación, sabia de aquella intranquilidad que trataba de ocultar, pero carecía de las palabras apropiadas para levantarle el ánimo.

[—]

—Hemos llegado -Notifico el aprendiz de herrero.

Un gran campo abarcaba en tal lugar, a la distancia se observaba un terreno con una extensa elevación con rocas a su alrededor, Tiqulis guio al grupo por un camino en concreto. Escalaron algunas rocas y subieron a aquel terreno elevado, para descubrir un pasaje oculto que daba con una cueva subterránea.

—Es allí dentro -Señalo el oso.

No seria de extrañar que fuera una mina personal para Torke, sin las indicaciones de Tiqulis, encontrar tal entrada subterránea al azar tomaría horas o quizás todo un día entero, para entonces el maestro herrero confiaba en que nadie se tomaría la molestia de explorar tanto tiempo un lugar sin encontrar nada en las primeras horas.

—Isaac, toma esto -El aprendiz de herrero le hace entrega de una espada de bronce.

El propio Tiqulis cargaba consigo con una pequeña bolsa con un par de espadas extras, luego de haber atestiguado el combate contra los bandidos, observo que los sublimes dotes de combate del humano y sus extraordinarios cualidades físicas, que le costaban el sacrificio del arma que empuñaba.

—Ahora entiendo mejor porque buscas la ayuda de mi maestro -Aclaro Tiqulis —Dado a que aun no posee su nato talento en la herrería, crear espadas mágicas esta fuera de mi especialización, pero no por ello, me quedare fuera de margen en ayudarle a rescatarle.

Tiqulis había traído una pequeña dotación de armas consigo, quizás su maestro le regañe por ello o no, pero estaba decidido a salvar su vida a como de lugar, Isaac empuño su arma y armado de valor, continua su camino hacia aquella cueva subterránea.

—(No hay duda de que este lugar está habitado) -Pensó Issac.

Antorchas colocadas en soportes se encontraban en su camino, según Tiqulis su maestro carga con una antorcha propia para guiarse, por lo que tales soportes y fuentes de luz no era suyo, en evidencia esto apuntaba a ser obra de los bandidos que hicieron de guarida tal sitio.

—¿¡Quienes son ustedes!?.

Fue que en su trayecto se encontraron con dos Sapien bloqueando el camino, vestían con una corta túnica y portaban armas blancas livianas de bronce, su rol era hacer de guardias, tan pronto como avistaron a los tres, se pusieron serios al respeto.

—Oye… ¿qué diablos es esa cosa? -Uno pregunto al mirar detenidamente a Isaac.

—Oh, ¿quiénes saber que soy? -El humano les pregunto.

—¿Q-quién eres?.

—Yo soy… un demonio.

Al oír aquella respuesta, los Sapien temblaron del miedo, sus cuerpos tiritaban cargados de un terror profundo.

—Torke Almaforga, ¿dónde está? -Pregunto el humano con una voz seria y mirada fría.

—El… el… el…

En un movimiento sobrehumano, Isaac le arrebata el arma a uno de ellos y lo toma del cuello, su compañero reacciona con temeroso asombro y toma distancia apuntándole con su arma.

—Volveré a preguntar, ¿dónde está?.

La temerosa mirada del humano se clavo en sus propios ojos, el Sapien sentía un pavor como ningún había experimentado en su vida, querría correr y dejar todo atrás, pero sus temblorosas piernas no respondían a sus órdenes. Fue entonces que espuma escurrió de su boca y luego cayo al suelo perdiendo la consciencia, luego el otro también termino padeciendo lo mismo, pero sin la espuma.

—Eso no lo vi venir -Comento el humano.

Los guardias habían sido incapacitados, pero no hubo forma de sacarles algo de información, intentar ser discretos era problemático, pues ni Isaac, Kailo o Tiqulis eran expertos en el tema de un rescate sigiloso.

—¿Y ahora qué? -Pregunto Kailo.

—Intentar noquear escondidos a tantos como se pueda, y si nos llegan a descubrir, habrá que cargar una lucha directa -Fue el plan trasado por Isaac.

Habían llegado a la mina personal de Torke y a la guarida de los bandidos, ¿cómo podrán confrontar a tantos y a su fuerte líder?.

Continuara…