Shaman King no me pertenece
Fictober: 29 de octubre
Pareja: Yoh x Anna
Yoh era su lugar favorito. Incluso podía decir que su sola presencia, así no estuviera junto a ella, le brindaba cierta comodidad que no experimentaría con nadie más, de eso estaba segura. No importaba si él estaba entrenando a varios metros de distancia, o si estaba con sus amigos haciendo tonterías o buscando la forma de salvar a alguien, pensar en él le bastaba para tranquilizarla. Él era su paz y la persona que más amaba en todo el mundo, por eso disfrutaba tanto verlo dormir. Sentirlo al lado y saber que cuando despertara él iba a seguir ahí acompañándola.
La curiosidad de saber con qué soñaba era su mayor incógnita en la vida. ¿Con qué soñaría una mente tranquila? Apostaba a que habría animales felices disfrutando de un gran campo verde donde todos gozarían del sol, luego se harían compañía mientras llegaba la noche y que así los demás insectos y demás vida nocturna del lugar tuvieran su momento de brillar. También pensaba en las playas, en unas vacaciones bajo alguna palmera mientras veían a todos perderse en el horizonte para luego buscar un sitio más despejado y contemplar las estrellas. ¿O acaso serían las montañas? Ahí no habría ruido sino simplemente la naturaleza siendo ella misma. ¿Estaría ella en sus sueños? ¿Y si sus sueños la incluían cómo sería estar en ellos? ¿Cómo sería una noche en la mente de Yoh Asakura? Ya conocía su corazón y era puro, ahora quería conocer su mente para gozar de la calma con la que él se tomaba la vida.
Siguió observándolo hasta que su expresión cambió por una de fastidio y de mal humor, además sus pupilas, bajo sus párpados comenzaban a moverse. ¿Yoh también sufría de pesadillas? Se agitaba incómodo sobre la cama y Anna había escuchado que si lo despertaba en medio de un mal sueño podía afectarle de alguna manera: que Yoh sufriera no estaba permitido en su vida, así que se acercó hasta sus ojos y depositó cortos besos sobre la piel que los cubría, luego lo hizo por su frente, sus pómulos y antes de llegar a sus labios lo vio relajarse. Ya había terminado.
Quiso besarlo y simular que ella era el príncipe y su prometido la bella Blancanieves, pero se arrepintió y terminó depositando el beso en la punta de la nariz.
—¿Vas a besarme? —Por el susto se alejó del rostro de Yoh, pero aún su cara estaba sobre el rostro de él— El cuento dice que solo el beso del verdadero amor salvará a la princesa. ¿No vas a salvarme? ¿O quieres que la princesa se levante y sea la que bese al príncipe?
—¿Quieres hacer una versión nueva del cuento? Podemos comprar unos disfraces y recrear la escena. Solo no dejemos que Hana nos vea así, no quiero traumar a mi hijo. —El Asakura se levantó y sin esperar mucho más la besó—. ¿Salvé a la princesa?
Yoh le sonrió.
—Lo hiciste, pero cuando tenía diez años en Año Nuevo.
—Ahí no hubo besos.
—No necesitaste de eso para hacerlo.
Anna volvió a besarlo.
—Entonces creo que hubo doble salvación ese día.
Fin
Acá pensando que ya quedan dos días no más u.u ¡Gracias!
¡Que los ilumine la eterna luz!
