Luke Skywalker llegó a Coruscant solo con un fin en mente, separar a Rey de su sobrino, había pasado muchos años desconectado de la fuerza a si que para él ya era fácil hacerlo, su hermana no se había dado cuenta que se había ido cuando estaban en Tatooine pues estaba muy feliz festejando que sería abuela, él no tenía nada en contra de ese bebé pero rey tenia la obligación de continuar con el legado Jedi.

Todo eso pensaba Luke sin saber que Ben y Rey ya estaban casados y que el vínculo que compartían como Diada ahora era más fuerte que antes y tampoco sospechaba que un fantasma de la fuerza seguia todos sus pasos esperando que se arrepintiera de sus actos.

- ¿Poe has visto a Luke?

El piloto se quedó pensando que desde antes de irse de Tatooine el Jedi ya no estaba.

- La última vez que lo ví fue cuando se enfrentó a su hijo General.

- Con tanto alboroto alrrededor apenas me di cuenta que no está con nosotros, no lo entiendo, pensé que nos ayudaría.

- Tal vez pensó que Ben y Rey podían solos - Poe le puso la mano en el hombro a Leia.

- Es posible pero quisiera saber donde está ahora y por qué se fue sin despedirse.

- No se preocupe ya aparecerá.

- Eso espero Poe, eso espero, ahora dime ¿Qué pasa con Trudy?

- ¿Eeehh? - el piloto no supo que responder ante la pregunta tan directa de Leia.

- He visto como actúas cuando ella anda cerca.

- No pasa nada General.

- ¿Estás seguro? nadie te va a juzgar, mira a Rey, luchó por mi hijo aún teniendo en contra a la primera orden y a la resistencia.

- Pero Rey es Jedi igual que Ben y yo...

- ¿Tu que?

- Yo soy solo un piloto.

- Eso no debería tener importancia si ella en verdad te agrada.

La General se fue dejándo a Poe pensando en lo que le había dicho, la verdad es que Trudy le gustaba mucho pero además de ser una usuaria de la fuerza era también miembro de los Caballeros de Ren y eso la ponía muy lejos de su alcance, suspiró sin saber que a los lejos en el mismo crucero cierta rubia lo veía con anhelo en sus lindos ojos.

En la primera orden Rey se encontraba en los brazos de Ben, después del impetu con el que le hizo el amor se había quedado dormida un par de horas y ahora estaba frente a él recostada sobre su brazo acariciando los lunares de su rostro, pasó su dedos suavemente por sus párpados cerrados, por sus cejas, acarició sus orejas que siempre estaban cubiertas por el cabello y terminó en sus labios, los acarició sin darse cuenta que él había despertado también.

- Esa mirada tuya me hace pensar que te gusta lo que ves.

Rey se sobresalto al escuchar la profunda voz y alzó la mirada para encontrarse con sus ojos.

- Cómo no me vas a gustar si eres un hombre muy atractivo Ben Solo.

- No es verdad tengo muchos defectos pequeña.

- ¿Cuáles defectos? Yo no veo ninguno.

- Tengo las orejas grandes.

- No se ven siempre están cubiertas por el cabello - ella le acomodó los negros mechones.

- La nariz también está muy grande.

- Le da atractivo a tu rostro.

- Y mis labios son muy gruesos.

- Me gusta como me besas.

Ben sonrió al ver que ella rebatía todo lo que le iba diciendo y la abrazó.

- Gracias por amarme Rey, por tomar mi mano y quedarte conmigo pero sobretodo gracias por este regalo tan hermoso que me has dado - le puso la mano en el vientre y la besó.

- No lo hice yo sola - dijo cuando él liberó sus labios - tu participaste también.

- Y lo disfruté mucho créeme, ¿Sabes? Llegué a pensar que siempre iba a estar solo.

- Yo también lo pensé Ben, estuve años esperando en Jakku pero muy en el fondo de mi corazón sabía que ellos no iban a volver y me daba miedo aceptarlo.

- Pero ya no estamos solos Rey, tú eres mía y yo soy tuyo la fuerza así lo quiso.

- Si, gracias a la fuerza tengo por esposo al hombre más atractivo de la galaxia.

- Y yo me quedé con la última Jedi.

- No soy la última, tu también eres un Jedi.

- No, no lo soy, ahora duerme otro rato yo tengo algunas cosas que hacer antes de llegar a dónde está tu sorpresa.

Ben le dió un beso a su esposa y se levantó de la cama para ir a darse un baño la tentación de quedarse con ella haciendo el amor era grande pero él tenía cosas que hacer y debía dejarla descansar, un rato después cuando él salió de la habitación ella ya estaba dormida otra vez y no sintió el beso que el de dió en la frente

Cuando Rey despertó otra vez estaba sola se sentó en la enorme cama y se abrazó las piernas recordando los acontecimientos de los últimos días, la soledad que la acompaño la mayor parte de su vida por fin había desaparecido ahora tenía la familia que tanto había deseado y con quién menos se lo esperaba.

Quien iba a decir que dos personas que se habían conocido en circunstancias tan adversas y cómo enemigos fueran almas gemelas, se quedó unos minutos más pensando hasta que su estómago protestó, sonrió y se puso una mano en el vientre, tal vez en otro momento habría ignorado el hambre pero no ahora, quería que su bebé creciera sano y fuerte como su padre.

Fue al baño a asearse y su sentido del olfato que últimamente estaba más sensible registró el aroma de Ben, el cuerpo se le tensó y sintió el latigazo de deseó en su intimidad, cerró los ojos y suspiró profundamente, se estaba haciendo adicta al sexo por culpa de su apuesto esposo, otro ruido de su estómago la obligó a darse una ducha rápida y vestirse en tiempo récord para pedir algo para calmar el apetito que tenía.

Un rato después estaba meditando pues hacía días que no lo hacía, aprovechó que Ben estaba ocupado con Hux, podía sentir su presencia y conectar sus pensamientos con los de él pero aún le costaba un poco establecer la conección y en los últimos días se sentía aún más sensible a la fuerza.

Suspiró profundamente y se concentro solo en él, aunque el crucero de la primera orden era del tamaño de una pequeña aldea podía sentirlo como si estuviera solo a un paso de ella, de pronto estaba frente a él.

Ben estaba inclinado sobre algo en la larga mesa de conferencias cuando sintió la conección, levantó la mirada, le sonrió y le dijo te amo solo con los labios antes de que el vínculo se cerrara, abrió los ojos y se dejo caer de espaldas en la amplia cama, de pronto se le ocurrió otra idea, tratar de desconectarse de la fuerza, nunca lo había intentado pero jamás se imaginó la reacción de su esposo y el caos que iba a causar.

Ben estaba con Hux planeando la llegada a Coruscant ya que era el más indicado junto con su madre para estar presente a la hora de enfrentar al los miembros del senado.

- ¿No podrías pedirle a tu madre que esté contigo Ren?

- Me gustaría que me llamaras por mi nombre Hux.

- ¿Ben Solo?

- Ben nadamás.

- ¿Entonces le vas a decir a la General?- preguntó Hux impasible.

- Ella tiene que estar ahí como parte de la resistencia.

- ¿Y cuándo vas a soltar la bomba de que estás casado? ¿Antes o después de que te presenten a todas las hijas solteras de los senadores?

- No voy a permitir que mi mujer pase por eso.

- Es capaz de matarte.

- ¿Quien va a matar al maestro Hux?- preguntó Cardo que iba entrando a la sala.

- Su mujer cuando desfilen frente a el todas las jovencitas solteras de Coruscant.

- Huy quiero ver eso - dijo el Caballero sonriente cuando de repente Ben se quedó estático y pálido había dejado de sentir la presencia de Rey.

Salió corriendo a sus aposentos gritando órdenes a Cardo que iba tras él con Hux que también iba dando órdenes.

En menos de un minuto toda la primera orden estaba lista para atacar a cualquier enemigo que se hubiera atrevido a tocar a la mujer del líder supremo mientras ella muy tranquila meditaba en la habitación.

Tan concentrada estaba Rey que no se había dado cuenta que si se había desconectado de la fuerza hasta que dejó de sentír la presencia de Ben y el vacío y dolor que sintió en su pecho fue tan grande que la dejo jadeando y con los ojos llenos de lágrimas, respiró profundo tratando de calmar el tumulto de emociones que sentía, poco a poco fue abriendo sus sentidos a la fuerza y sintió de nuevo la presencia de su esposo segundos antes de que este entrara como tromba a la habitación con todos los Caballeros de Ren tras él y con el sable en la mano listo para atacar, al verlo tan preocupado bajó de la cama y corrió hacia él.

- ¡Rey! - el alivio que sintió al verla sana y salva se reflejó en su rostro y dejó caer el sable para correr a abrazarla - ¿Mi amor estás bien?

- ¡Si! - respondió Rey llorando.

- ¿Que pasó, por qué dejé de sentir tu presencia?

- Es que yo...

- ¡Que! ¿Rey dime qué paso?

Ben estaba a un par de segundos de perder el control.

- Perdóname por preocuparte Ben pero es que estaba meditando y se me ocurrió tratar de desconectarme de la fuerza.

Los Caballeros al escuchar lo que había pasado también respiraron aliviados y optaron por salir de la habitación para darles privacidad.

- ¡Nunca vuelvas a hacerlo por favor! - le tomó el rostro con una mano - prométeme que no lo harás de nuevo, por favor Rey prometelo.

- Te lo prometo mi amor, no me gustó la sensación de no sentirte - le respondió llorando - el vacío fue muy doloroso no fue como aquella vez que fuiste a buscarme a Ahch-To ese día solo sentí tu ausencia.

Lo abrazó más fuerte mientras las lágrimas seguían mojando su rostro.

- Ya mi amor ya pasó, no sabes el susto que me diste, cuando deje de sentirte también sentí que mi mundo se derrumbaba, yo no soy nada sin ti.

- ¡Perdóname!

- No tengo nada que perdonarte pequeña solo no lo vuelvas a hacer.

Le limpio las lágrimas y la besó con ternura hasta que dejó de llorar, poco a poco iba pasando el susto pero la experiencia de no sentirla le había mostrado lo que era capaz de hacer si algún día algo llegara a pasarle, muy dentro de el todavía vivía aquel ser que la persiguió por toda la galaxia hasta encontrarla y enamorarla por qué si bien ella amaba a Ben Solo y este era capaz de dar su vida por ella Kylo Ren era capaz de matar sin dudarlo ni un segundo.