Una sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"El mundo está lleno de cosas obvias, que nadie por casualidad alguna vez observa."

- Sherlock Holmes.

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Capítulo 28:

"¿Y el culpable es?"

Ya era de noche, todo el mundo se encontraba descansando en sus dormitorios respectivos a excepción de una joven albina quien no podría conciliar bien el sueño por culpa de varios pensamientos que circulaban dentro de su cabeza en relación a lo sucedido en el estadio de Savanaclaw como una repetitiva cinta de rodaje que mostraba las mismas imágenes en un bucle infinito.

- Huuummm... Mnya mnya... Didjya mira mi súper disparo. – Murmuró Grim en sueños.

- No puedo dormir. – Dijo Shiori levantándose de la cama con mucho cuidado para no despertar al felino. – Quizás solo deba salir a tomar aire.

Cuando Shiori salió al dormitorio se percató que el ambiente estaba helado, sin embargo, eso no le fastidiaba mucho por lo que con todo y camisón se dirigió a la misma zona de siempre para meditar un poco para despejar las preocupaciones de su mente, en su huerto.

A pesar de los largos minutos de estar sentada en la misma posición de flor de loto ella no podía despejar su mente, a lo que solo soltó un suspiro de resignación.

- Es inútil, ni siquiera la meditación puede ayudarme... - Dijo Shiori ahora relajando su postura para apoyar su mentón entre sus rodillas y miraba a las desconocidas flores bailando con el viento frio. – Yo no quería lastimarlo, fue un accidente... simplemente reaccioné. Quizás debería ir a disculparme. ¿Qué debería hacer?

Cascabeleo...

"¿Qué me hubiera aconsejado mi maestro Kyo?" – Pensó ella.

- El cambio comienza por uno mismo, lo correcto seria que te disculparas por casi lastimarlo.

- "...pero con todo lo que paso hoy quizás tendrían mi cabeza colgada en una pica antes de siquiera decir dos palabras."

Cascabeleo...

- "¿Qué me hubiera dicho Koichi?" – Continuó pensando.

- No deberías sentir culpa. Esos idiotas se lo tenían bien merecído, enana.

Cascabeleo...

¿Y Akko?

- Los asuntos de otros humanos que no sean tú no me interesan, pero se lo merecían.

- Okey definitivamente los dos últimos no cuentan. – Suspiró rendidamente Shiori.

Ella pensaba y pensaba en múltiples ideas y consejos de su maestro kyo, pero ninguna de las alternativas podría ayudarla a solucionar este problema, de alguna u otra manera la sensación de culpa la estaba dominando cada vez más y por primera vez se sentía muy desorientada.

Cascabeleo...

En eso una pequeña luz lila se enciende a un lado de la sacerdotisa haciendo que ella volteara su mirada hacia esa dirección solo para ver que a un extremo del dormitorio estaba una translúcida figura de una mujer mirándola cara a cara, ella tenía un largo cabello ondulante, vestía un traje ceremonial chihaya, tenía unas alas extendidas es su espalda, pero lo más sorprendente de esta mujer era que su rostro... era similar a la de Shiori, desde sus facciones hasta el color de ojos.

Fue entonces cuando Shiori extendiendo sus ojos de par en par, solo abrió su boca como si no pudiera creer en lo que estaba viendo a su vez que su tatuaje empezaba a emitir una luz tenue y cálida.

- Tú eres... - Susurró Shiori levantándose del suelo solo para ver que la figura de la mujer de pronto se ocultó en la esquina del dormitorio a su vez que la luz desaparecía. - ¡Espera, No te vayas! – Gritó ahora empezando a correr con prisa para buscar a la mujer y poder alcanzarla.

Pero ni bien cruza la esquina del dormitorio todo su cuerpo se estrella contra algo solido que la deja con un leve dolor en todo su cuerpo, en especial su cara.

- Ay... que dolor. – Dijo Shiori masajeando su nariz.

- ¿Hmm? ¿Quién eres? – Dijo una voz masculina.

Shiori, tratando de omitir el dolor de su nariz, de pronto mira hacia su frente para toparse a un hombre de gran altura de una cabellera casi larga, pero en un tono negro y tenía los ojos de un fuerte color verde.

- ¿Koichi? – Susurró asombrada Shiori creyendo que el hombre frente a ella era su hermano, pero luego de mirar detalladamente su rostro se percató que no se trataba de la misma persona. – No, no es él. ¿Quién eres?

- Bueno, esto es una sorpresa. Eres la hija de un humano.

- "Este hombre tiene cuernos ¿Un oni?" – Pensó Shiori mirando las dos elegantes protuberancias saliendo de su cabeza, sus orejas eran puntiagudas como las de un elfo y finalmente el uniforme escolar del Night Raven. – "y tiene un chaleco verde... ¿Qué dormitorio era ese?"

- ¿Vives aquí? Se supone que este lugar fue abandonado hace mucho tiempo. – Habló elegantemente el muchacho sacando a la albina de su propia mente. – Me gusta pasear por aquí durante mis paseos nocturnos porque es un lugar tranquilo.

- Sí, debo admitir que en eso tienes razón. Es un lugar tranquilo como para pensar. – Dijo ella mientras le sonreía levemente, algo que dejó un poco sorprendido al joven. – A propósito ¿Cómo te llamas?

- ¿Qué quién soy? - Dijo ahora con el doble de sorpresa. – ¿Tú no sabes quién soy?

Debido a ese comentario Shiori intentó rebuscar dentro de su mente para recordar si alguna vez se topó o converso con el hombre a lo que al final no puedo encontrar nada, por lo que con sinceridad le respondió.

- Perdón, durante estos días he visto muchas caras por lo que si nos topamos antes lo siento...

- ¿De verdad? – En eso el joven cambia su expresión a una sonrisa un poco más calmada. – Hmmm, ya veo. Esto es bastante inusual, de hecho.

- ¿Eh? Disculpe, pero ¿De qué habla? – Dijo Shiori con un signo de interrogación sobre su cabeza.

- ¿Con qué nombre te llamas? – Preguntó extrañamente elegante el hombre con cuernos.

- "Su manera de hablar es muy similar a como se expresan los Yokais" – Pensó la albina, pero dejo los prejuicios de lado para presentarse. – Soy Shiori Nakamura, es un gusto conocerte joven... - hizo una pausa para incentivar al otro hombre a revelar su nombre.

- ¿Shiori... Nakamura...? Qué nombre tan inusual. Yo soy... – De pronto él se detuvo como si lo estuviera pensando por mucho tiempo. – En realidad, lo mejor será que no sepas mi nombre.

- ¿Por qué? – Pregunto Shiori ahora con más signos de interrogación.

- En el momento en que lo oigas sentirás un escalofrió extenderse sobre tu piel. Por lo que a cambio de tu ignorancia, como excepción, te permitiré que me llames como quieras. Sin embargo, algún día podría hacerte lamentar esa decisión.

- Bueno si te sientes más cómodo así, respeto tu decisión. – Asintió Shiori.

- Hmph... sin embargo... si hay gente viviendo aquí eso significa que este edificio abandonado ya no está abandonado. - Comentó con una leve cara de resignación. - Es una pena, pero tendré que encontrar otro lugar abandonado en mi próximo paseo. Me retiraré por ahora. – Se despidió serenamente el joven.

Pero antes de que él se fuera, Shiori recordó a la mujer de antes y apresuradamente le dijo:

- Un momento, antes de que te vayas ¿No viste a una mujer por aquí?

- ¿Una mujer? – El hombre con cuernos la volvió a mirar.

- Antes de nuestra conversación vi a una mujer caminar por aquí, pero... - Shiori intentó ver por atrás del joven, pero todo estaba vació. – ya no está.

- Es muy inusual su pregunta, pero no vi a nadie caminar por aquí aparte de usted señorita.

- Ya veo. – Respondió Shiori un poco decepcionada, pero aun agradecida con el joven por haberse tomado su tiempo en contestar su duda. – De todos modos, muchas gracias por responder mi pregunta. Que descanses bien. – Finalizó con una sonrisa.

El hombre por un momento se detuvo un instante para ver a la joven sonriente y al aura gentil que la estaba rodeando, si él era honesto esta era la primera vez que algo tan colosal y puro llamaba mucho su atención. Por lo que, sin perder mucho tiempo, le dió una última sonrisa y desapareció sin dejar ningún rastro alguno.

- Desapareció... – Dijo Shiori sorprendió mientras miraba por todos lados desorientada en búsqueda de algún rastro del joven, pero no encontró nada. – ¿Dijo que era un fanático de los lugares abandonados?

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En el dormitorio de Savanaclaw.

- Gracias por el arduo trabajo de hoy, Leona-san. – Dijo Ruggie entrando al cuarto de Leona para dejar un plato de comida a un lado de su escritorio. – Te traje tu cena y si lo preguntas ese otro trabajo también está marchando bien.

- Ah. Si que eres una persona eficiente, Ruggie. – Felicitó Leona sentándose es su cama.

- Bueno, naturalmente lo soy. Cualquier cosa es factible si es para ti, Leona. – Sonrió Ruggie de oreja a oreja.

- No me halagues. – Respondió Leona en el mismo tono. - Estás haciendo esto por ti mismo.

-... Oh no, Leona. Esto es para nuestro bien. – Dijo Ruggie mientras pensaba en alguien conocido. – Tenemos el mismo deseo de derrocar este mundo. Incluso las hienas sirvieron al Rey de las Bestias porque querían mejorar su suerte en la vida. Solo estoy haciendo lo mismo. - Finalizó apoyando sus manos sobre su nuca.

En eso un pequeño pero silencioso ruido es captado por las orejas de Leona que obligando a mirar por el rabillo de su ojo hacia la oscura pero solitaria puerta abierta de su habitación.

- Hmph, Entonces haz que tu "caza" sea exitosa y no dejes ninguna evidencia. – Ordenó serenamente Leona mientras se cruzaba de brazos.

- ¡Shishishi! Por supuesto. No dejar rastro de la presa es la especialidad de una hiena, después de todo. – Volvió a lanzar una risa Ruggie. - Por cierto, Leona ¿A qué jugador de otro dormitorio debemos apuntar a continuación?

- Veamos... - Dijo pensativamente Leona mientras se levantaba de la cama para mirar ahora hacia la puerta abierta del dormitorio con una mirada severa. - ¿Qué te parece a un lobo que se para a escuchar a escondidas las conversaciones de la gente?

- ¿Cómo? – Exclamó alarmado Ruggie ahora mirando también a la misma dirección.

- Sé que estás ahí, novato. Quizás quieras encontrar un nuevo pasatiempo con esas orejas gigantes que tienes.

Cuando Leona finalizó con su oración, la persona oculta sale de su escondite oscuro para adentrarse a la habitación y ser iluminado con la poca luz que había en el lugar para revelar poco a poco la gran silueta de Jack.

- ¿Qué quieres a estas horas? ¿No puedes dormir y necesitas que alguien te cante una canción de cuna? – Preguntó Leona sin cambiar de expresión.

- Si quieres yo te puedo cantar. ¡Shishishi! – Dijo Ruggie en un tono burlesco.

Jack sin inmutarse o perder la compostura de sus emociones solo preguntó a los presentes.

- Díganme sus razones. ¿Por qué están haciendo algo así?

- Ya veo, estás buscando un cuento para dormir. – Respondió Leona. – Muy bien, te contaré uno: "Durante dos años consecutivos siempre hemos jugado en el primer partido contra Diasomnia y Malleus. El resultado fue aplastante. Savanaclaw era reconocido por derribar a sus oponentes uno tras otro, pero durante esos dos partidos incluso nosotros éramos como gatitos recién nacidos que ni siquiera habían aun abierto los ojos." – Hizo una breve pausa. – "Ese desagradable estado fue transmitido a todo el mundo. ¿Sabes lo que pasó al final...?"

Ninguno de los presentes dijo o preguntó algo, dando a entender a Leona a que continuara con su narración.

- "El líder del dormitorio fue calificado como incompetente y todas las ofertas de las ligas profesionales para Savanaclaw disminuyeron a cero.

- Eso es... Es porque no estaban lo suficientemente preparados. – Opinó Jack.

- Es como tú lo dices. Hasta el año pasado, no estábamos a la altura de nuestro verdadero potencial. Solo un idiota pensaría que tendría una oportunidad contra esos monstruos en un partido honesto. Sabíamos que íbamos a perder, pero aun así no teníamos un plan. Oír eso en Savanaclaw, el dormitorio de la persistencia del Rey de las Bestias, debió de haber sido un shock.

- ¡Aun así! ¡Atacar cobardemente a la gente es algo muy bajo como hacer trampa! ¡Eso está mal! – Levantó la voz Jack ahora luciendo totalmente enfadado.

- ¿Qué está mal dices? – Leona alzó una ceja. – Jack... Esto lo estoy haciendo porque me preocupa el futuro de los estudiantes, tú lo sabes. Si el mundo entero nos ve derrotar a Malleus, todas esas ofertas volverán a Savanaclaw junto con nuestra dignidad. Ya se ha decidido que si no ganamos este año Malleus entrará en el salón de la fama. Esta es nuestra última oportunidad, pero ¿Quieres renunciar a ella por tu sentido de justicia? ¿Planeas arruinar el futuro de tus mayores?

- ¡E-eso es...! – Jack intentó buscar cualquier argumento que pudiera contrarrestar contra las palabras de Leona, sin embargo, no hubo nada. Ninguna explicación, ningún pensamiento y ninguna idea salió de la boca de Jack.

- Usar la cabeza para perseguir a las presas es lo básico en la caza. – Prosiguió Leona. -No hay nada cobarde en ello.

- ¡Shishishi! En esta escuela todo se basa en la supervivencia del más apto. Ser honesto y humilde solo te llevara a la muerte. – Añadió Ruggie.

- ¡Pero, líder de dormitorio, si dieras todo de ti no tendrías problemas contra Diasomnia! – Al instante Jack relajo un poco su mirada mientras una memoria fluía dentro de su mente. – Todavía recuerdo tu partido de hace tres años. ¡Yo...!

Esas palabras fueron la gota que rebalsó el vaso dentro del estado de ánimo de Leona, ya que el simple hecho de escuchar ese regaño solo ocasionaba que alguien de gran aspecto elegante con una gran cabellera naranja oscura apareciera ahora atrás de Jack, y aunque él solo era capaz de verlo eso no apaciguó para nada la frustración que ahora se había desatado.

- ¡No hables como si lo supieras todo! – Exclamó brevemente Leona. - ¿Darlo todo? Que estupidez. Incluso si lo hiciera, nada cambiaría... vete. Sí quieres ver el sol de la mañana. – amenazó.

Al finalizar su indirecta amenaza la ilusión detrás de hombre de orejas de lobo desaparece a la par que Jack salía de la habitación, dejando atrás al dúo de Savanaclaw mirando por donde había salido el joven albino.

- Ese tipo es una carga. ¿Debo deshacerme de él? – Comentó seriamente Ruggie.

- No, no lo hagas. – Aconsejó Leona volviendo a tomar asiento sobre su cama. - Incluso si se lo cuenta a Crowley, no tiene ninguna prueba. Además, lo vamos a necesitar para el partido. Vigílalo de cerca por ahora.

- Sí señor. – Asintió Ruggie mientras salía de la habitación, dejando a Leona solo.

Cuando los segundos pasaron, Leona masajea sus ojos para que después revelara una mirada llena de enojo y frustración.

- ... Tsk, maldito novato... Habla como mi hermano. -Susurró Leona.

Cuando Leona estaba listo para empezar a cenar, por un breve momento su campo de visión pasó por un espejo que estaba cerca de su escritorio solo para ver que en vez de reflejar su imagen estaba la de la herbívora albina imitando todas sus acciones y gestos que él hacía.

– "¿Qué demonios haces aquí?" – Pensó Leona sin exaltarse, pero cuando dio un parpadeo nuevamente podía ver su propio reflejo, como si la imagen de aquella chica solo fuera otra ilusión.

Con esta ya serían tres veces que la misma imagen aparecía en todo el bendito día después de lo sucedido en el coliseo y eso solo lo frustraba aún más ya que no podía comprender porque ahora su mente trataba de esmerarse tanto en plasmar su imagen en cualquier parte. ¿Qué era lo que su mente le estaba tratando de decir?

– "¿Qué rayos me está pasando? ¿Qué está pasando dentro de mi cabeza?" – Pensó él.

Goteo...

Goteo...

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Cuando ella regresó al dormitorio, en esta ocasión, ahora pudo conciliar un poco el sueño, aunque según como se movían sus ojos debajo de sus parpados cerrados indicaban que algo estaba pasando dentro de su mente...

Adentro de sus sueños Shiori al asomarse por una roca pudo ver a una gran jauría de hienas marchando en una zona infértil y oscura, mirando hacia un mismo punto que estaba situado en lo más alto del lugar y por alguna extraña razón se escuchaba una melodía.

- ¿Los animales están marchando...? – Dijo Shiori mirando hacia el mismo punto también solo para ver a un león muy familiar mirando por debajo a todo el mundo al lado de tres hienas. – Ese es... ¿Scar? – Preguntó ahora sorprendida.

- Una nueva era se encuentra muy cerca. - Dijo Scar en la cima de la roca.

- ¿Y qué pintamos nosotros? – Preguntó Shenzi con las orejas aplanadas mientras se acercaba con cuidado al león.

- ¡Escucha como los otros! – Dijo él mientas jugueteaba con la mejilla de Shenzi para después decirle. – Vamos a matar al rey y a Simba también. Y al fin ¡Yo seré el rey! – Scar después miró hacia el resto de hienas. – Apóyenme, ¡Y nunca más sufrirán hambre!

- ¡Si! ¡Arriba! ¡Y qué viva el rey! ¡Qué viva el rey! ¡Qué viva el rey! ¡Qué viva el rey! – Festejaron todas las hienas mientras que el lugar se iluminaba en una luz verde.

"¡Listos ya para el golpe del siglo!"

"¡Listos ya para un acto genial!"

En eso el suelo por debajo de los pies de Shiori se empiezan a sacudir provocando que ella empezara a equilibrar todo su peso para no caer al abismo mientras que la superficie la levantaba hacia la cima al lado de las hienas y Scar.

"Planeándolo todo"

"Con mucho cuidado"

"A un lado me hacían"

"Y no me querían"

"Seré respetado"

"Amado, Alabado"

"¡Por el gran portento que soy!"

Mientras Shiori miraba hacia donde estaba Scar, ella podía ver como su visión poco a poco se iba oscureciendo a su vez que la música poco a poco se iba silenciando. Sin embargo, en un mal movimiento el piso debajo de ella se rompe y Shiori empieza a caer al abismo en cámara lenta, no sin antes ver a Scar decirle cara a cara:

"Y mis sueños al fin llegarán"

"¡Listos ya!"

Así todo se oscureció y se silenció. La sensación de estar cayendo a un piso sin fondo también desapareció por completo, pero lo único que se mantuvo consciente en esa oscuridad eran los pensamientos de la albina.

- ¿Por qué él quería tanto ser rey? – sonó la voz en eco de Shiori. – ¿Eso era lo que tanto anhelabas?... ¿o acaso querías...?

Y con un rápido abrir de ojos, Shiori despertó en su cuarto.

La luz de la mañana estaba traspasando entre las vigas de madera que tenía su ventana como un indicador de que ya era hora de levantarse, sin embargo, está era la primera vez que se sentía muy cansada. El insomnio junto con las pocas horas de sueño hacía que todo su cuerpo experimentara un leve mareo a su vez de una sensación de desorientación, se sentía como si alguien la hubiera arrojado desde una alta altura.

- Ese fue un sueño realmente salvaje. - Dijo Shiori mientras se masajeaba los ojos tratando de aliviar esa sensación de vértigo.

- Oh, ya te levantaste. – Dijo Grim totalmente arreglado y listo para salir.

- Buenos días Grim. – Respondió Shiori, un poco sorprendida al ver que el gato se levantó más temprano que ella. - ¿Qué hora es?

- Según el reloj del dormitorio ya son como las 8:30 de la mañana. – Dijo Grim acercándose al pie de la cama. – Me sorprende que te hayas levantado a esta hora, usualmente sueles levantarte más temprano.

- Anoche no pude dormir bien... - Respondió Shiori levantándose con mucho cuidado de la cama para tomar su uniforme y dirigirse al baño. – Me alistaré rápido.

- ¡Vamos! El desayuno ya ha empezado. – Comentó alegremente Grim esperando a Shiori.

- No tardare. – Respondió en el mismo tono.

Cuando el click de la puerta del baño sonó Grim se puso a tender, lo más que pudo, la cama en la que los dos dormían ya que de ese modo podría matar un poco el tiempo en lo que esperaba a la albina. En eso por el rabillo de su ojo azul observa que había algo largo en el piso que llamó su atención, haciendo que él se dirigiera hacia la tela que estaba tirada en el suelo solo para levantar entre sus pequeñas patas.

- Se le habrá caído esto mientras se iba al baño. – Dijo en un tono bajo Grim mientras enrollaba la tela hasta hacerla un pequeño ovillo. – Se lo daré al salir. – Guardó la tela a la altura de su collar mientras volvía a subir a la cama.

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Shiori, ya vestida con su uniforme, caminó todo el largo recorrido de su dormitorio hasta llegar a la calle principal de las estatuas mientras Grim estaba echado sobre su cabeza mientras conversaban un poco sobre lo que pasó ayer a la hora de dormir.

- Oh sí, ¿Fuiste a algún lugar anoche? – Preguntó Grim. – No te vi por ningún lado cuando me desperté para ir al baño.

- Anoche me tope con un chico que estaba caminando afuera de la casa, tenía una especie de cuernos que salían de su cabeza y su forma de hablar era como si fuera parte de la realeza ya que hablaba de una manera elegante pero extraña. – Respondió Shiori con honestidad mientras recordaba al hombre con cuernos de ayer.

- Weeh. Un bicho con cuernos en la cabeza ¿Cuál es su nombre? – Dijo Grim mientras que su miraba reflejaba que le llamaba mucho la atención la anécdota de la albina.

- No me quiso revelar su nombre, pero me dijo que lo podía llamar como quisiera... aunque honestamente no sé cómo llamarlo.

- Hmmmmm, entonces ¿Qué te parece "Tsunotaro"?

- Tsuno...taro... – Repitió Shiori analizando los caracteres del nombre que quedaban anillo al dedo con la apariencia física del hombre. – No está nada mal.

- Si Tsunotaro es un estudiante de por aquí probablemente nos encontremos con él en algún momento. – Sonrió Grim. – Tienes que presentármelo. ¡Nunca he visto a un humano con cuernos!

- A pesar de su forma de expresarse, parece ser amigable... - Respondió ella.

En eso, a la lejanía, Shiori pudo vislumbrar a Cater y Riddle al otro extremo de la calle esperándolos.

- ¡Buenos días, Shiori-chan! – Saludó Cater sacudiendo la mano.

- Buenos días chicos. – Respondió Shiori con la misma alegría a los dos jóvenes, aunque la mirada del pelicarmesí estaba un poco enfocada en un punto en específico sobre ella haciendo que ella solo alzara su ceja ante la mirada concentrada de Riddle. - ¿Sucede algo Riddle?

- ¿Qué le pasó a tu corbata? – Preguntó el líder de Heartslabyul.

- ¿Mi corbata? – Dijo Shiori bajando la mirada a su pecho solo para ver que dicha prenda estaba ausente.

- Oh, casi lo olvide. - Habló Grim buscando algo de su cuello. – En la mañana cuando fuiste a cambiarte tu corbata se cayó, toma. – Le entregó el ovillo a la albina.

- Muchas gracias, Grim. – Agradeció Shiori tomando la corbata y sacándose el cinturón para abrir la casaca y el chaleco. – No puedo creer que se me haya olvidado algo como esto.

- Me debes una lata de atún.

- Hmmm, si es así entonces a la salida te compraré una lata más. – Comentó Shiori colocando el cinturón a la altura de su brazo.

- ¡Viva~! – Festejó alegremente el gato.

Shiori, entre sonrisas, solo fue haciendo el nudo lo más rápido que pudo para no perder mucho el tiempo y continuar con el día.

Ya al finalizar cuando estaba a punto de cerrar nuevamente el chaleco, Riddle, se acercó a ella provocando que por su inesperada cercanía ella se ruborizara un poco mientras bajaba su mirada para ver al líder de Heartslabyul muy concentrado en la corbata de la chica.

- ¿Riddle? – Preguntó Shiori un poco desorientada.

- Hm, tu corbata está torcida, ¿Sabes? – Comentó Riddle reacomodando la corbata.

- Oh, ya veo... - Solo respondió ella quedándose quieta.

– La ruptura de las reglas comienza con ropa rebelde. Tus compañeros de dormitorio no te seguirán si luces inapropiada. Sin embargo, tu dormitorio solo tiene un estudiante...-

Riddle hizo una pausa pues cuando levantó su mirada, sus ojos plateados se abren un poco al ver el rostro sonrojado de la joven. Esta era la primera vez que veía su rostro avergonzado de cerca. Y aunque su intención era la de principalmente acomodar la prenda debía de admitir que su expresión era muy adorable y tierna.

- ...Bien, ya está listo. – Finalizó Riddle viendo orgulloso el nudo pulcro de la corbata.

- Gracias Riddle. – Respondió Shiori con una sonrisa mientras veía el resultado final de la corbata logrando calmar el calor de sus mejillas. – Eres muy lindo con los detalles.

- ¿Dices que soy lindo, Shiori? – Dijo Riddle ahora entrecerrando sus ojos.

Shiori abrió los ojos de par en par, cuando de pronto Riddle la acorraló con sus brazos a la pared de una de las estatuas de los siete grandes haciendo que nuevamente el rubor de su cara volviera, pero ahora en un tono rojo mucho más fuerte que hasta podría superar a una remolacha.

- No me subestimes. Ten en cuenta que, si estas rompiendo las reglas a propósito tendré que personalmente castigarte, Shiori. – Susurró lentamente Riddle mientras soltaba una leve risa y arreglaba uno de los largos mechones rebeldes de la sacerdotisa detrás de su oreja. A pesar de la diferencia de estaturas eso no evitó que ella soltara un leve chillido adorable.

- Riddle-kun – Susurró Shiori ahora con los ojos brilloso.

- "¡Un momento porque estás pensando eso!" – Se abofeteó mentalmente Riddle, con el corazón latiendo desenfrenadamente preguntando una y otra vez del porqué de dicha imagen mental.

Regresando a la realidad solo le dió espacio libre a Shiori para que nuevamente se abotonara su chaleco y el saco.

- ¿Ace y Deuce no están contigo? – Preguntó Grim mientras buscaba con la mirada al dúo de jóvenes sin mucho éxito.

- Ah, De acuerdo con la regla de la reina de corazones número 249 están alimentando a los flamencos vestidos de rosa. – Respondió Riddle ahora recuperando nuevamente su compostura, aunque dicha expresión no dura mucho cuando ahora con una mirada seria dijo. – Cambiando el tema, hubo otro accidente anoche.

Dicha noticia hace que a Shiori se le helara brevemente la sangre mientras terminaba de acomodar su cinturón. Ya faltaban pocos días para que sea el Magical Shift y todavía no encontraban al culpable, lo más preocupante era que si esto continuaba entonces quien sea esa persona que esté detrás de todos estos incidentes perjudicará a muchos más estudiantes inocentes.

- ¡¿Ffgna?! ¿En serio? – Exclamó Grim con los ojos en blanco.

- De acuerdo con la información que los retratos me dijeron fue que el estudiante lesionado es uno de segundo año y que está en el dormitorio de Scarabia. – Comentó Cater mirando los datos de su teléfono. – Se llama Jamil Viper y según lo que escuché, se lesionó en la cocina.

- Así que los retratos son como las cámaras de seguridad del instituto... - Pensó en voz alta Shiori, pero sin dejar el tono preocupado en su voz, cosa que Cater y Riddle no hicieron la vista gorda.

- Ya que todavía es la hora del desayuno, probablemente estén en la cafetería. Deberíamos buscarlo. – Dijo Riddle comenzando a caminar junto con Carter y Shiori a sus lados sin decir ni una sola palabra en lo que quedaba de camino.

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Al ingresar a la cafetería no hubo muchas personas alrededor, solo unos cuantos viendo que es lo que iban a ordenar mientras que los otros pocos ya estaban sentados en las mesas ya empezando a desayunar antes de que comiencen las clases.

- Veamos, Jamil-kun tiene la piel oscura, el pelo largo y negro... - Dijo Cater buscando la mira hacia un de los extremos del comedor. - ¡Ahí esta!

Cuando todos voltearon sus miradas hacia el punto en donde Cater señalaba, todos pudieron ver a dos jóvenes sentados respectivamente sobre sus mesas.

El chico con el turbante blanco tenia a tez morena, sus ojos eran de un tono rojo, pero con un aire despreocupado, su cabellera era de un color blanquecino y usaba uno que otro accesorio dorado como aretes y pulseras. Su uniforme tenía un chaleco rojo oscuro, casi como si fuera un rojo vino, y en vez de llevar el saco normal del uniforme tenía una especie de abrigo blanco que lucía bastante acogedor.

El otro joven también era de tez morena, su cabello azabache estaba recogido en una coleta, pero tenían tres trenzas al lado izquierdo que estaban también sujetadas mientras que el lado derecho tenía un largo pero ordenado fleco. Sus ojos eran de color gris y estaban afiladas, como si estuviera alerta en cada momento. Su vestimenta era el uniforme normal, pero al interior usaba una sudadera roja con negra. Y para finalizar una de las manos estaba vendada

- "Él debe ser Jamil" – Pensó Shiori mirando hacia esa dirección.

- Oye. – Digo Grim ahora aun lado del joven azabache. - ¿Eres el tipo que se lastimó en la cocina ayer? Podrías contarnos lo que pasó.

- "Y dale con lo mismo" - Shiori ahora tenía una mirada para nada sorprendida.

- ¿Eh? ¿Y quién eres tú? – Dijo Jamil tranquilamente.

El joven del turbante al extender su cuello para ver con quien hablaba Jamil, sus ojos se abrieron de par en par al reconocer a gato.

- ¡Aahhh! ¡Eres ese mapache que me prendió fuego durante la ceremonia de entrada! – Exclamo el chico del turbante.

- Mejor acerquémonos antes de que diga algo de más. – Propuso Shiori acercándose a la mesa junto con Cater y Riddle.

- Grim, te haría bien mejorar tu modo de hablar con la gente. – Dijo seriamente Riddle para después pasar nuevamente con los dos jóvenes sentados. – Perdón por las molestias durante su desayuno.

El chico del turbante solo miró a Riddle y a Grim con una gran sonrisa para después decir:

- El líder de Heartslabyul y el mapache violento de la ceremonia. – Soltó una breve risa. – Esta es una combinación divertida.

- ¡No soy un mapache! ¡Soy el gran Grim! ¡Y ella es mi subordinada Shiori! – Exclamó Grim echando humo por las orejas por el enfado mientras que con su pata señalaba por donde estaba la sacerdotisa.

- ¡Oh, en serio! – Dijo el albino aún sin borrar su sonrisa. - En ese caso yo... - Pero de pronto se detuvo, pues al mirar a la dirección de la pata del gato sus ojos rojos se toparon con la joven albina quien se había cercado al gato.

- Ay, que haré contigo... - Suspiró Shiori ahora mirando al felino.

- Diamante en bruto. – Susurró el albino ahora con los ojos brillando de poco a poco.

- ¿Disculpe?

- ¡Eres tú! – El joven se levantó de golpe sobresaltando a todos los presentes. - ¡Eres la chica que me salvó aquel día! – Exclamó alegremente para tomar sus dos manos y acercarse a ella. – ¡Wow esto es una maravillosa coincidencia! ¡Estoy muy emocionado de volver a verte!

- ¿Eh? Ah ¿De verdad? – Solo pudo balbucear la sacerdotisa.

Tanto Cater como Riddle se quedaron congelados en sus sitios al ver la gran exaltación que el joven con turbante emanaba al estar cerca de la chica, fue tanta la emoción positiva que incluso el joven ya le estaba empezando a hablar con ella dejando a los demás de lado. Aunque Shiori luchaba para no sonrojarse ante la inesperada cercanía del joven.

- ¿O-oigan? – Intentó decir Riddle con una gota de sudor bajando por su cabeza, pero el albino lo seguía ignorándolo.

- Es inútil, Riddle. – Respondió Cater en el mismo estado que el pelicarmesí.

- Kalim, no seas descortés. – Reprendió Jamil entrecerrando los ojos, para después mirar a la joven. – Discúlpalo, él suele ser así de imperativo.

- ¿Eh? Ah, no te preocupes joven Jamil. – Respondió Shiori volviendo a su compostura para dirigir su mirada hacia el joven albino. - ¿Y tú eres...?

- ¡Oh, es verdad no me he presentado! Ah, ja ja Discúlpame. – Exclamó el joven soltando las manos de Shiori. - Soy Kalim, el líder de dormitorio de Scarabia. – Luego señalo a Jamil. -Y él es el sublíder del dormitorio, Jamil. Es un gusto conocerte.

- El gusto es mío. – Asintió a los dos jóvenes. – Soy Shiori Nakamura.

- Shiori... sin duda alguna es un bello nombre. – Sonrió Kalim.

- Sí, si como sea... – Contestó Grim ahora ubicándose nuevamente en el hombro de la albina para susurrarle. – Este tipo es un poco despreocupado.

- ... ¿Y? ¿Por qué quieren saber sobre mi lesión? – Preguntó Jamil volviendo al tema.

- Estamos investigando la seguridad alrededor de la cocina. – Respondió Shiori mirando a Jamil.

- Y porqué el director nos pidió que lo investiguemos. – Añadió Grim.

- ¿El director lo hizo? – Jamil lo pensó por un momento para después encogerse de hombros. – Bueno, no veo qué daño podría hacer. Anoche, fui a la cocina a preparar algunos agemanju con cordero a petición de Kalim.

- ¡El agemanju de Jamil es el mejor! Deberías venir a probarlo alguna vez. - Dijo Kalim a Shiori.

- Kalim, no los desvíes.

- Ah, perdón, mi culpa.

- Mientras cortaba los ingredientes, de repente sentí que mis manos estaban fuera de control y me lesioné en el proceso. – Dijo Jamil mirando brevemente su mano vendada.

- Las habilidades de Jamil con los cuchillos son alabados que incluso el jefe de cocina fue echado. – Kalim desvía su mirada de Shiori para volver a mirar a Jamil. - ¿Estabas cansado por las prácticas de Magift?

- No, no cometería errores simplemente por eso. – Respondió Jamil ahora con un leve ceño fruncido. – Pero, mientras cocinaba, sentí como si perdiera la conciencia por un momento.

- ¿Algún mareo o somnolencia? – Preguntó Shiori ahora prestando mucha más atención.

- La mayoría pensaría así, pero... he sentido esa sensación antes. – Reveló Jamil ahora llamando la atención de todos los presentes de la mesa. – Mi conjetura es que se trata de la magia única de alguien.

Al final Shiori, Grim, Cater y Riddle soltaron un breve jadeo de sorpresa ante la respuesta.

- Al final tu teoría tenía razón Shiori, si fue magia después de todo. – Dijo Grim.

- ¿Eh? Ya lo habías deducido. – Dijo Jamil un poco asombrado.

En eso, un recuerdo pasa por la mente de Kalim, haciendo que este nuevamente abra la boca.

- ¡Oh sí! La magia única de Jamil es...

Pero Jamil rápidamente viendo lo que estaba a punto de revelar Kalim, rápidamente tapa su boca mientras que el otro luchaba por zafarse de la mano del pelinegro, dejando a muchos con un signo de interrogación sobre sus cabezas ante tal inesperado movimiento.

- ¡Puwah! ¿Por qué hiciste eso? – Preguntó Kalim desorientado cuando fue liberado.

- Ahora no estamos hablando de mí. - Alzó un poco la voz Jamil, para después soltar un suspiro y volver a su compostura normal. – De todos modos, creo que usaron magia para controlar los movimientos de otros.

- Ya veo. – Dijo Carter llevando la mano a su mentón. – Por eso todo el mundo pensaba que la gente estaba siendo descuidada.

- Y si el sentimiento es solo momentáneo, incluso la propia víctima podría no ser capaz de distinguir entre su propio descuido y el ser controlado por otra persona. – Añadió Riddle. – Incluso cuando me caí en las escaleras, no sentí que alguien me estuviera controlando.

- Espera, si ese es el caso... ¡Entonces sería completamente imposible encontrar al culpable! ¿Qué hacemos? – Preguntó Cater ahora preocupado.

- "Esto cada vez se enreda más y se nos acaba el tiempo" – Pensó Shiori ahora tratando en recapitular todos los testimonios y hechos que han sucedido hasta ahora en búsqueda de un patrón, pero solo volvían a dar vueltas en el asunto sin ninguna respuesta. – "¿Quién es? ¿Quién es el culpable?"

- Magia para controlar a la gente... - Pensó en voz alta Grim mientras sonreía. - ¡Ah! ¡Si pudiera hacer algo así, haría que todos me dieran todo el pan de la escuela todos los días!

- Tomar todo el pan... - Dijo Riddle entrecerrando levantando su ceja roja ante el comentario de Grim. - ¿No podrías pesar en algo un poco más grande?

- Pero de ese modo podría comer todos los sándwiches de chuleta picada de lujo... ¿Hm? - Respondió Grim, aunque de pronto se quedó callado pensando en algo.

Sin embargo, gracias a ese último comentario, Shiori pudo finalmente visualizar la última pieza de esté rompecabeza para descubrir al primer y único sospechoso.

- Ahora que lo dice, el otro día en la cafetería... - Dijo en voz alta Shiori llamando la atención de todos los demás.

¿Me cambiarás tu sándwich de carne picada por el mini bollo de frijoles rojos que tengo?

- ¿Eh? ¡De ninguna manera! – Exclamó Grim frunciendo el ceño.

- Aw, vamos, no digas eso. – Ruggie reposó su mano en uno de sus bolsillos mientras que con la otra seguía extendiendo el mini pan. - ... tómalo.

En eso Grim extiende su pata con el pan mientras se iba acercando hacia Ruggie. Muchos de los presentes se quedaron boquiabierto ante tal inesperada escena que nunca en sus más locos sueños se pudieron haber imaginado.

- ¿Ffna? ¿¡Que está pasando!?... "Mis brazos y piernas se están moviendo solas."

- ¡Eso es! / ¡Ahhhh! – Gritaron respectivamente al mismo tiempo Shiori y Grim nuevamente exaltando a todos los de la mesa.

- ¿Qué pasó? ¡Todos se ven sorprendidos! - Exclamó Kalim mirando desorientado a todos los presentes.

- ¡¿Shiori, estás pensando lo mismo que yo?! – Dijo Grim.

- No hay duda en ello, no puedo creer que todo este tiempo estuvo frente a nuestros ojos. - Prosiguió ella.

- ¡Lo sé! ¡Sabemos quién tiene esa magia única!

- ¿Cómo dices? – Riddle abrió los ojos de par en par. - ¡¿Quién es?! – Exigió mirando a Shiori y a Grim.

- ¡El culpable es... - Shiori miró a todos los presentes con una cara seria. - ...Ruggie Bucchi!

- Ruggie... - Repitió Cater. - ¿El tipo de Savanaclaw con las orejas marrones?

- Si ese es el caso tenemos que ir a atraparlo y preguntarle directamente. – Propuso Riddle a lo que los demás excepto Shiori asintieron con la cabeza.

- Veamos... - Cater sacó su teléfono para mirar entre los horarios de las clases. – Está en la clase 2-B

Riddle cambiando su mirada de Cater hacia el dúo de Scarabia solo les dijo:

- Gracias por su cooperación.

- ¡No hay problema! - Respondió Kalim con una sonrisa. - No entiendo lo que está sucediendo. ¡Pero buena suerte!

Al instante todos los jóvenes y Grim salieron hacia el salón mencionado dejando atrás a Shiori quien todavía no se había movido de su lugar.

Los dos jóvenes de Scarabia al ver que la chica todavía estaba con ellos Kalim solo inclino su cabeza mientras que Jamil arqueaba una ceja.

- ¿Se te olvido algo? – Preguntó Jamil.

Shiori, dando una última mirada al comedor, verificó que no había mucha gente a su alrededor, se ubicó en el espacio libre de Jamil para sacar el guante a escondidas y decirle.

- ¿Me permites tu mano vendada?

- ¿Para qué? – Preguntó con cautela Jamil entrecerrando los ojos.

- Quiero darte un pequeño agradecimiento por tu colaboración. – Solo respondió Shiori con una leve sonrisa inocente.

Jamil no era una persona que no confiaba mucho en los demás, pero había algo en esta joven que por algún extraño motivo podía ver atreves de esos escarlatas no ocultaba ninguna trampa o amenaza para él, al menos no por ahora además de ver que ella no gana nada con su petición, Por lo que con mucho cuidado y cautela solo le extendió su mano herida, pero sin bajar la guardia ni un segundo de cualquier movimiento sospechoso de la joven.

Shiori, viendo que el joven le extendió su mano, con mucho cuidado pasó su marca sobre la herida y empezó a emitir su aura espiritual. Para procurar no llamar mucho la atención se cercioro que el brillo de su marca no sea tan brillante. Por otro lado, Jamil solo abrió levemente sus ojos al sentir una pequeña oleada de poder que no era magia, pero que tampoco era nociva. No sabía cómo describirlo, pero si tuviera que decir una palabra seria "tranquilidad".

- Sé que no es fácil confiar en alguien desconocido, pero realmente agradezco mucho tu colaboración. - Empezó a decir Shiori mientras que Jamil seguía mirándola sin inmutase. - Por lo que pude ver eres alguien muy precavido, así que sabrás como manejar esto. – Finalizó Shiori a su vez que soltó su mano para después levantarse y caminar en búsqueda de Riddle y Cater, no sin antes decirle al final. – Da todo lo mejor de ti ese día, joven Jamil.

- ¿Qué? – Jamil solo la miró un poco desubicado con las palabras incoherentes que acaba de decir la joven albina. – "Acaso no te das cuenta de que estoy mal de la mano para si quiera jugar un partido" – Pensó un poco enfadado al pensar que quizás toda la actitud tranquila que tenía era solo una fachada.

- Buena suerte también en el torneo, joven Kalim. – Se despidió después del otro joven.

- ¡Tenlo por seguro! – Sonrió radiantemente Kalim despidiéndose con la mano. - ¡Cuídate mucho! ¡Espero verte más seguido!

Shiori solo respondió el mensaje de Kalim con una sonrisa mientras retornaba a su camino ahora con un poco más de prisa. Dejando a los dos jóvenes de Scarabia continuar su desayuno, o algo por el estilo.

- Ahhhh vez a lo que me refiero cuando te dije que ella es como un diamante en bruto Jamil. – Suspiró Kalim mirando con ternura hacia donde se fue Shiori. – Es muy hermosa, tiene unos ojos que te obligan a...y un cabello que es... pero su sonrisa... – y continuo, y continúo hablando.

Pero todas esas palabras fueron omitidas para Jamil ya que ni bien la joven se alejó, de pronto él se sentía algo diferente. Así que, a escondidas, y aprovechando que Kalim estaba distraído, se quitó levemente las vendas de su mano.

Sea lo que sea que ella haya hecho no podría sorprenderlo. Sin embargo, se equivocó, ya que ahora sus ojos lucían totalmente sorprendidos ya que la supuesta herida que debía de tener su mano ya no estaba, no había rastro del corte, ni la cicatriz y mucho menos los puntos que tenía. De todos los posibles escenarios que se había imaginado, nunca se esperó que el resultado fuera algo totalmente inesperado. Pero allí no acababa la cosa, porque si ahora recordaba lo que ella dijo hace poco.

- Eres alguien muy precavido, sabrás como manejar esto.– Repitió Jamil en un murmuro ahora por fin comprendiendo el mensaje que la joven albina le había querido decir teniendo en cuenta de que ya sabe quiénes están detrás de su incidente. – Eso tiene sentido. – Levantó su mirada gris hacia donde se fui la joven albina mientras recordar la otra parte de la oración.

"Da todo lo mejor de ti ese día."

Esas últimas palabras solo provocaron que Jamil sacara una fugaz sonrisa.

- Que extraña persona. – Dijo él ahora nuevamente vendando su mano.

Continuará...

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Próximo capítulo: "El interrogatorio del sospechoso"