Narrado por Terry
- Entonces debo acercarme a sus labios sin tocarle la boca - Candy se ve tan tranquila que me pone aún más nervioso, yo quiero que diga que no, pero no ha dicho nada, hasta podría jurar que lo está disfrutando, Albert hace el movimiento para iniciar a acercarse, respiro lo más profundo que puedo, estoy a punto de pararme y armar un alboroto. Mis pies se tensan, me voy a levantar, cuando ellos se...
separan y nos miran atentamente, luego comienzan a reírse.
Sí debemos tener una cara de espanto, en especial yo. Ellos siguen riéndose a carcajadas.
- ¡¿En serio pensaron que lo íbamos a hacer?! - exclama preguntando Albert, no sé si reírme o enojarme, el whisky me hace elegir la primera y me río aliviado. Candy se acerca y se sienta en mi regazo acurrucándose contra mi cuerpo.
- Lo siento si te asustamos, pero queríamos probar que aunque el beso sea actuado, es difícil de ver -
- No tienes porque pedirme disculpas... más bien discúlpame a mí por no haberme puesto antes en tu lugar - miro a mi lado y Karen y Albert están en una sesión de besos ardientes, entre el alcohol y el susto del "casi beso", deben estar muy encendidos - Creo que es mejor irnos a nuestra habitación- ella los mira y asiente con ojos muy abiertos.
- Buenas noches - dice Candy sin verlos.
- Buenas noches - responden entre besos. Entramos a la habitación, nos desnudamos y nos metemos a la cama. Comienzo a besar su cuello, hombros y espalda, turnándolos con pequeñas mordidas, ella gime y frota mi miembro contra su trasero, pero de repente se detiene, se vuelve y me mira a los ojos - Terry necesito un helado urgente- la miro sorprendido.
- ¿Un helado a media noche? -
- Sí un helado de chocolate-
- ¿Y dónde consigo un helado de chocolate? no conozco Chicago, no tengo idea- ella se ríe.
- En la cocina claro, siempre hay helado ahí - respiro aliviado, ella me besa succionando mi labio inferior y con sus manos rodea mi erección - Cuando regreses te recompensaré y usaré un poco de helado en ti - trago grueso y me levanto para vestirme rápido y bajar. Cuando salgo al pasillo escucho lo bien que la están pasando con el nuevo escenario, hay música de bellydance y muchos gemidos. Al menos no está Sor Gray II, de seguro ya estaría rumbo a Emergencias. Llego al refrigerador y sirvo el helado, de repente se escuchan más gemidos, no pueden ser de Karen, la cocina está demasiado lejos de la habitación...
- Charles, sí... así...- es Dorothy, parece que en esta casa todos lo estamos pasando bien. Entro a la habitación con el helado para encontrarme a Candy profundamente dormida. Corrijo, todos lo están pasando bien, menos yo. Reflexiono un rato entre despertarla o comerme el helado, lo pruebo y está delicioso, así que comienzo a comérmelo, cuando de repente la miro sentarse en la cama de un brinco, salto asustado.
- Me matarás del susto Candy -
- ¡¿Te estás comiendo mi helado?!- exclama contrariada.
- Pensé que dormías -
- ¿Crees que una mujer embarazada podría dormir con un antojo? - ella niega con la cabeza, mientras sonrío.
- Ahora sé que no, pero mira, no me comí mucho, queda más de la mitad - ella se levanta desnuda y se asoma al plato. Me mira retándome con la mirada.
- Dame - toma el plato y me mira sonriendo - gracias- prueba una cucharada y suspira. Yo tomo la otra cuchara, agarro un poco y le esparzo helado encima de sus pezones - Ohhh - exclama por las sensaciones.
- Acabo de antojarme también - ella me mira expectante mientras lamo el helado con la lengua, ella cierra los ojos y gime.
- Terry ven - ella no ha soltado su helado, toma mi mano y me lleva a la cama, sentándome en el borde - ¡Uy ya vengo!- va al baño y regresa con una toalla - siéntate ahí, es más fácil explicar chocolate en una toalla, que en la cama - ya puedo sospechar que va a hacer conmigo. Ella come otra gran cucharada de helado y agarra otra para embarrarla en toda mi longitud poniéndole especial énfasis a la punta, pone el tazón a un lado y se agacha entre mis piernas. Con su lengua comienza a lamer todo el chocolate mientras el frío del helado y lo caliente de su boca me hacen sentir sensaciones inexploradas. Ella juguetea succionando y lamiendo con intensidad, me está llevando al límite muy rápido y lo que realmente necesito es penetrarla.
- Candy vas a hacer que termine en tu boca y yo tengo mejores planes - la tomo de la mano y la llevo caminando hacia la ducha. Enciendo el agua, la pongo contra la pared, abro sus piernas con mi rodilla y recorro su piel con la yema de mis dedos, ella acelera su respiración y su vello se eriza con el suave contacto - Te amo - le susurro en el oído, ella sonríe mientras mantiene sus ojos cerrados, tomo sus pezones para acariciarlos y apretarlos suavemente.
- Terry - ella toma mi mano y la coloca en su Monte Venus - ahí - busco su perla y la froto haciendo pequeños círculos - Sí así - sigo hasta tenerla al borde del orgasmo, entonces me detengo - Nooo - me dice casi lloriqueando.
- Sé lo que hago, no seas impaciente- vuelvo a tocarla ahora a un ritmo diferente y cuando sé que está por llegar, vuelvo a quitar la mano, ella suspira hondamente.
- ¿Me estás castigando por pedirte helado a media noche?- me pregunta indignada, me río.
- No, sólo quiero que te vuelvas loca de anhelo-
- Ya estoy loca de anhelo -
- No, aún no - Comienzo a frotar su Monte Venus fuerte y continuo para estimular su Punto G - No te contengas Candy, empápate para mí - ella está tan excitada que tengo que sostener su peso con mis brazos- Vamos, quiero sentirte temblando en mis brazos - ella gime fuerte y libera su orgasmo muy húmedo, sigue temblando así que estímulo su perla para que tenga un doble orgasmo, ella grita de placer de nuevo y deja caer todo el peso de su cuerpo. Su cara de placer es inolvidable, sonrojada, con los labios abiertos y los ojos cerrados mientras el agua corre por su cabello, es una diosa. Subo una de sus piernas a mi cadera y me hundo en ella de un empujón.
- Mi amor... duro - me susurra.
- ¿Cómo? ¿Así? - la tomo fuerte de la cintura y la penetro de una estocada.
- Siii - ronronea mientras se retuerce contra mi cuerpo. Sigo un ritmo acelerado, entrando y saliendo de su interior que está caliente, apretado y muy mojado. No quiero que termine pero ella me exprime con tanto ímpetu que no puedo contenerme más y me libero llenándola completamente. Jadeamos juntos tratando de recuperar el ritmo de nuestra respiración, ella se vuelve, con sus dedos delinea mi rostro con ternura, ambos estamos debajo de la ducha que nos moja suavemente.
- Eres mía Candy, como quise desde que te vi por primera vez- mi instinto posesivo me domina, toco su vientre - y me darás el regalo más maravilloso que le pueden dar a un hombre- la abrazo contra mi cuerpo y nos quedamos así un rato, hasta que el agua se enfría y salimos riéndonos para secarnos y meternos a la cama.
Narrado por Candy
Nos despertamos temprano, mis madres vendrán a acompañarme en todas las actividades que tendremos de la fundación.
Annie me ha dejado una carta, era difícil enviármela mientras estamos de gira, así que me la dejó en la mansión para que la leyera cuando llegara a Chicago.
Querida Candy
Te extraño, pero me hace inmensamente feliz que estés disfrutando tu vida con el hombre que amas.
He decidido irme a estudiar a Florida junto a Patty, ella estudiará educación y yo me he decidido por estudiar moda e historia del arte, mi madre no estuvo muy de acuerdo pero terminó aceptando por la intervención de la abuela Martha, vivimos con ella en un lugar muy hermoso frente a la playa, en el sobre está la dirección para cuando vengan de gira a Florida.
Archie se ha ido a Harvard a estudiar administración y Stear a MIT a estudiar ingeniería. Con Archie hemos decidido mantener comunicación por medio de cartas, aunque con la posibilidad de conocer a otras personas, él está muy interesado en reiniciar nuestra relación de noviazgo, pero yo aún tengo muchas dudas que me impiden dar el siguiente paso, tengo confianza que el tiempo decidirá nuestro mejor futuro.
Patty y la abuela Martha te mandan muchos abrazos.
Te quiere
Annie
Mi hermana ha madurado más de lo que imaginé y todos hemos seguido nuestro camino, aunque ahora estemos lejos nos unen lazos invisibles, extraño no verlos tan seguido pero supongo que es parte de crecer. Suspiro.
- Candy llegaron tus madres - me avisa Dorothy que está más sonriente de lo normal.
- ¡Ven para acá! - miro su anillo en el dedo anular y quedo boquiabierta - Estoy tan feliz por ti -
- Gracias Candy -
- Quiero que me cuentes cómo fue, que romántico... - suspiro y bajo corriendo para recibir a mis madres con un gran abrazo.
- Mi niña que bella estás - me dice la Señorita Pony, mirándome con una gran sonrisa.
- Eres la futura mamá más hermosa que he visto - la Hermana María toca dulcemente mi pequeño vientre.
Terry ha salido temprano para hacer unas entrevistas en la radio y luego ir a ensayar al teatro, así que estaré con mis madres haciendo visitas a los tres orfanatos de Chicago que están siendo beneficiados por la fundación, además daremos entrevistas al Chicago Post y Journal de Chicago, Dorothy está encargándose perfectamente de llevar la agenda de todo, es muy eficiente y ya no es más mi dama de compañía, sino que ahora es oficialmente mi asistente. Regresamos a la mansión para prepararnos para asistir a la obra, me pongo un vestido que resalta mi vientre abultado, hoy confirmaremos la noticia del embarazo y con este vestido será más que obvio.
- Pequeña te ves más que bella - Albert me besa el dorso de la mano.
- Tú también estás muy guapo - tiene un frac con pajarita, que lo hace ver muy elegante.
- Con una hija y una novia tan hermosas no me puedo quedar atrás - lo tomo del brazo y nos vamos al teatro, al bajar una lluvia de flashes nos ciegan - Pequeña ¿siempre es así? - me pregunta mientras que caminamos entre el cordón perimetral que han hecho los agentes, por orden de Terry tienen prohibido que cualquiera se acerque a menos de un metro, está paranoico con el tema de la seguridad y más cuando no está conmigo.
- Sí, así es siempre... - le digo sin poder disimular mi incomodidad con el tema. Albert me observa y me aprieta el brazo, él me conoce casi tan bien como Terry.
Nos sentamos en el palco especial junto a mis madres, George, la tía abuela y Dorothy.
La obra se desarrolla espléndidamente, la voz de Terry resuena en cada lugar del teatro, ese acento inglés podría intimidar o enamorar a cualquiera. En el momento del beso miro a Albert, él también me mira, notamos como el beso se ve mucho más actuado que otras veces. Terry parece que le besa la barbilla a Karen y Karen casi le besa la nariz. Abrimos los ojos asombrados.
- Pequeña creo que los traumamos- asiento con la cabeza.
Al finalizar la obra, él me dedica su actuación como siempre, extendiendo una rosa hacia mí, le sonrío aunque sé que no me mira claramente por la luz de los reflectores. Varias mujeres suspiran, mientras que el aplauso en el teatro se hace más fuerte. El embarazo me tiene muy sentimental y lloro de emoción. Albert me pasa su pañuelo y seco mis lágrimas, mientras que Charles nos llama para ir tras vestidores antes de que todo el público salga y quedemos atrapados.
- Ven mi Julieta - me hala a su cuerpo para besarme, su beso de éxtasis después de actuar es uno de mis momentos favoritos. Karen mete a Albert a su camerino y cierra la puerta. Estoy segura que llegarán tarde a la Gala, si es que llegan.
Terry se cambia y nos vamos hacia el baile de beneficencia, cuando bajamos del auto podría jurar que todo Chicago está reunido aquí.
- Terry - aprieto del brazo ansiosa.
- ¡Queremos bebé!-
- ¡Terry te amo!-
- ¡Candyyyy!- grita la multitud.
Entramos al salón principal y todos aplauden, Terry me ayuda a subir al escenario, con el tiempo se me ha quitado todo el miedo escénico, ahora simplemente lo disfruto.
Buenas noches a todos.
Muchas gracias por venir a la Gala de Beneficencia de Hogares del Corazón, muchos niños serán más felices gracias a la cooperación y asistencia de todos ustedes - todos aplauden.
Las donaciones del día de hoy serán destinadas a los tres orfanatos más grandes de Chicago. Quiero agradecer públicamente a mis dos madres, la Señorita Pony y la Hermana María, por criar a tantos niños atraves de los años, yo entre ellos. Gracias porque personas como ustedes cambian el mundo, un niño a la vez. Quiero que sepan que todo lo que soy y lo que son mis hermanos son gracias a ustedes.
Ahora queremos darles una noticia, ven mi amor- llamo a Terry con la mano.
- ¡Vamos a ser padres!-
6 meses después...
- Señora Grandchester ya tiene 40 semanas, de ahora en adelante el parto puede suceder en cualquier momento, le recomiendo caminar mucho y tener relaciones sexuales para inducir el parto -
- No sé preocupe doctor, seguiremos al pie de la letra las indicaciones- responde Terry, le aprieto la mano con vergüenza mientras él sonríe.
- Gracias doctor - le digo sonrojada, Terry me ayuda a levantarme, tengo un vientre enorme que me hace difícil moverme.
- Ahora vamos a la casa para hacer que ese bebé salga ya - me susurra al oído.
Continuará...
