A un cuarto de hora de la medianoche en el Café Arkadia Clarke pareció no entender la prisa que repentinamente le había entrado a todo el mundo por ter

Llegada la medianoche Octavia Blake que se encontraba en la habitación que su hermano Bellamy tenía junto a la suya, permanecía sentada en la cama terminando de hablar por teléfono tratando de no alzar la voz para que Kaylee ni Ilian le escuchasen.

—...no escúchame tú, déjame hablar... —interrumpió a la voz femenina del otro lado cuya voz se colaba a través del teléfono—. Ya, ya lo sé, ¿vale?

Octavia cerro los ojos por un instante haciendo acopio de toda su paciencia mientras aguantaba el chaparrón de reproches, quejas y exigencias que llegaban por parte de Becca Pramheda, la dueña del Club Red Sky para el que trabajaba del otro lado.

—Te lo compensaré de algún modo, haré... haré algún turno extra, alguna fiesta pero por favor necesito esta noche y la de mañana libres hasta poder organizarme un poco hasta que encuentre la forma de que... —insistió Octavia siendo interrumpida nuevamente contestando un par de minutos después —. Está bien, está bien lo que quieras, lo haré... de acuerdo, gracias... nos vemos pronto... —respondió la morena colgando el teléfono instantes después quedándose en silencio mirando un punto de la alfombra del suelo mientras pensaba en lo que acababa de comprometerse con Becca.

Con ella todo eran siempre tratos, acuerdos e intercambios si querías obtener beneficio alguno pero pagaba bien, puntual y ganaba lo suficiente para llevar una vida lo bastante desahogada de deudas o de penurias como la gran mayoría de la gente que conocía.

Al principio creyó que el trabajo en el Red Sky sería algo temporal, hasta que Bellamy encontrase trabajo y la ayudase con los gastos de la casa, y la comida y las facturas pero se fue alargando en el tiempo y Bellamy jamás cumplió.

Intento dejarlo un par de veces, trabajo como cajera de una pequeña tienda de comestibles del barrio, también como taquillera de un cine local pero incluso alternando ambos trabajos y haciendo malabares con los horarios el dinero no era suficiente para pagar a tiempo el alquiler o las facturas y una de aquellas veces cuando llego a casa tras un largo día de estar de pie, atendiendo a niñatos maleducados en la tienda y a gente descortés del barrio se dispuso a darse una ducha caliente y descubrió que le habían cortado tanto el agua como la luz por no pagar a tiempo.

Bellamy como siempre ni se entero porque no estaba por allí pero Octavia tuvo que acudir a Lexa y quedarse en casa de los Woodward unos días hasta que al fin pudo pagar.

Después de esto, juro que no iba a volver a verse de aquella forma nunca más y regreso al Red Sky a cambio de una disculpa con Becca y la promesa de que no se largaría más o ella no la readmitiría más.

Octavia jugaba con la baza de que sabía cuan valiosa era para Becca en el club, no solo por su antigüedad. Ella sabía el dinero que Becca lograba embolsarse con cada una de las chicas y sobretodo con ella y con Lexa, las cuales por su juventud y belleza atraía la atención constante de los clientes del club y actuaban como reclamo para fiestas, reuniones y otro tipo de eventos de los que Becca era participe y sacaba provecho.

Sería hipócrita decir que ella no se beneficiaba también o que estaba allí en contra de su voluntad. Que preferiría dedicarse a cualquier otra cosa antes que hacer eso, por supuesto que si pero su situación económica la abocaba a ello y ahora con Kaylee allí, Echo de la forma en la que estaba y Bellamy sin localizar, todo se le acumulaba por momentos.

No, no podía pararse a pensar en todo eso ahora o el mundo se le vendría encima.

Octavia se obligo a levantarse y dejo el teléfono sobre la cama antes de respirar hondo y dirigirse a la puerta para salir, apenas lo hizo encontró la puerta de su habitación entreabierta y vio a Ilian sentado en el borde de la cama con la mano colocada en la espaldita de Kaylee moviendola suavemente mientras ella estaba abrazada a un pequeño cobertor de almohadas que él había quitado a la almohada de Octavia y que había hecho que la niña en pocos minutos se durmiese con la seguridad y la familiaridad de su olor.

La habitación estaba a oscuras y solo la luz de la pequeña lamparita de la mesilla permanecía encendida. Ilian había colocado una almohada a cada lado de la pequeña para que esta durmiese de lado y no cayese de la cama y cuando el chupete resbalo de su pequeña boquita cayendo a la cama supo que la niña se había quedado profundamente dormida.

Habían sido un par de días largos y seguramente agotadores para la pequeña, lo normal es que cogiese el sueño con ganas.

Octavia trago despacio viendo a Ilian levantarse con sumo cuidado de la orilla de la cama retirando la mano despacio de la espaldita de la niña para que no se diese cuenta y camino hacia atrás con sigilo para no hacer ruido y poder salir de la habitación vigilando que no se despertase.

Ilian que parecía estar disfrutando de aquellos instantes reviviendo la infancia de sus hermanos pequeños, sonrió para si y justo cuando fue a darse la vuelta para salir por la puerta vio a Octavia mirándoles desde el pasillo y cambió su cara pillado en falta.

—Se... se ha dormido —se apresuro a decir él en voz baja para que no creyese que estaba haciendo nada malo.

Octavia que se sonrió débilmente viendo la cara que había puesto asintió.

—Si, ya lo he visto. Eres como el Chico Que Susurraba A Los Bebés —bromeó ella en voz baja no sabiendo bien ni como agradecerle todo lo que estaba haciendo por ellas.

Ilian que le devolvió media sonrisa acercó la mano a la puerta entornandola un poco para que la luz del pasillo no cayese sobre la cama despertando a la niña e hizo un gesto.

—La práctica hace al maestro —intentó bromear él en un susurro—. No creo que se despierte hasta mañana, así que es probable que te deje dormir toda la noche.

—No sé como agradecerte todo esto, yo...

—No hay nada que agradecer, ¿cuantas veces te has quedado con Maddie y con Aden cuando Lexa o yo lo hemos necesitado? —le recordó él con un gesto restandole importancia.

Octavia sabía que lo que decía era cierto pero no lo sentía como una deuda que saldar por parte de ninguno de ellos, para eso estaban los amigos, para eso estaba la familia.

—¿Conseguiste hablar con Becca? —preguntó Ilian haciendo un gesto con la cabeza hacia la otra habitación.

—Si, está... todo está arreglado aunque ya la conoces — respondió Octavia tomando aire antes de dejar escapar un suspiro un poco agobiada—. Voy a necesitar una copa para superar esa conversación —medio bromeo ella para quitarle hierro al asunto .

Ilian que sonrió al oírla escuchó su móvil sonar en el bolsillo de su pantalón y lo saco para ver quien escribía. Octavia que se fijo en esto vio su cara cambiar ligeramente y comenzar a responder al móvil.

—Mierda... —murmuró Ilian chasqueando un instante la lengua.

Octavia que recordó que era domingo supuso que Ilian habría quedado o tendría alguna cosa importante que hacer y quiso librarle de aquel compromiso que él creía tener adquirido.

—Si tienes que irte, sabes... —comenzó diciendo Octavia entrecortadamente—. Sabes que no hay problema, ¿verdad?

Ilian que terminaba de responder el mensaje sacudió la ligeramente la cabeza restandole importancia.

—Era Maddie, quería saber donde estaba —contestó Ilian volviendo a guardar el teléfono—. Lexa debió olvidar comentarle que iba a venir aquí a traerte las cosas para Kaylee, y como dije esta mañana que iba a ir a ver a Luna pues...

Octavia que vio su cara ensombrecerse un poco no quiso que se sintiese mal.

—Si quieres le escribo para que vea que estás realmente aquí —dijo ella quedamente sabiendo que Maddie así se quedaría realmente tranquila de que no le mentía.

—No, tranquila —dijo él negando con la cabeza tratando de no darle más preocupaciones a Octavia—. Da igual, le he dicho que si no me cree pregunte a Lexa o a Aden, ellos le dirán que es verdad.

Octavia que supo que era un tema algo delicado para él no quiso que aquello le produjese mal sabor de boca, y menos después de todo lo que había hecho por ella.

—Seguro que así se queda más tranquila, ¿te apetece que tomemos algo? —dijo Octavia queriendo distraerle un poco—. No se tú pero después de un día así yo creo que al menos una copa nos merecemos.

Ilian que hizo un gesto con la cabeza al escucharla asintió algo más relajado y le sonrió.

—Claro, nos vendrá genial.

Continuara...