QUERIDA ALMA GEMELA
La clase transcurrió en un silencio de velorio, porque al primero que hablaba o respiraba un poco fuerte, Snape le sacaba veinte puntos a su casa. La masacre fue alta, pero comprendieron que tenían que callarse para sobrevivir. Hermione estaba muy concentrada en su pergamino, y cuando terminó su carta se la mostró con disimulo a Draco que se esforzó por no reír.
"Parkinson,
Sé lo de la Amorthentia. Cuida tu espalda, porque el que escupe para arriba sale perjudicado.
Por cierto, eres patética".
Con su varita modificó su letra y mandó a volar su papel. Con disimulo, vieron a Pansy abrir su carta y mirara a todos lados muy paranoica. Se giraron presurosos para que no los vieran y rieron cuando escucharon un estruendo desde el caldero de la pelinegra, que a esa altura del curso ya todos sabían que era por agregar tinta a la mezcla. Snape le sacó treinta puntos a Slytherin y mandó a su alumna favorita a limpiar el armario de la clase.
Pasaron el resto de la clase riendo de las caras de asco y de alegría cuando Draco le tiraba besos a propósito hasta que Snape gritó que embotellen las pociones. Hermione y Draco fueron los únicos en completar bien los pasos del muy enojado Snape. Ni Theo, que nadie sabía por qué estaba tan furioso, había logrado al menos la mitad del trabajo. Era gracioso ver a un furioso Slytherin que estaba soltando tacos cada dos minutos y a un normalmente seguro Blaise encogido y cauteloso alrededor de su amigo.
-Váyanse todos de mi maldita clase. No quiero verles las caras hasta que sea absolutamente necesario. ¡Fuera! -Y se fue ondeando su capa de murciélago, dejando a sus alumnos duros.
-Amor, ve al Gran comedor con tus amigos. Yo se lo que haré con esta loc…Maldición, sangresucia, no me toques. Me ensucias con tus manos. Cariño, gracias al cielo que estás aquí. Esta clase fue una tortura sin ti a mi lado. Vamonos. Te llevaré al baño para que te saques de encima el trabajo que ese idiota te puso…
Hermione la pilló al vuelo. -Por una vez en tu vida vas a hacerme un favor, Parkinson. LLevate a esta cosa asquerosa contigo, ¿quieres? Todo lo que te haya tocado ya perdió completamente lo bueno que tenía. Ganaste. Te quedaste con Draco, es un placer cederte mis sobras, niña. Vamos chicos. Estas dos serpientes no merecen nuestro tiempo en lo más mínimo- Y se fue lo más digna con la cabeza en alto, del brazo de sus dos amigos.
Harry estaba divertido y ayudó a su amiga, levantándola en brazos y encajándole un beso en la frente. Ron comprendiendo la situación un poco más tarde, levantó su varita y sacaba chispas rojas y doradas, a la vez que gritaba: "¡el Trío de Oro vuelve a estar soltero, cabrones! ¡Formen fila!". Y formando un espectáculo, salieron.
Draco cogió de la mano a Pansy y la sacó de las mazmorras. La dejó en el baño del primer piso y terminó de convencerse de la locura que iba a hacer. Pero a la mierda todo. Faltaban diez días para que se graduaran. Era el momento.
Cuando la pelinegra salió, la llevó de la mano, esa mano incorrecta, a la mesa de las serpientes, siendo consciente de que estaba a punto de cambiar su vida.
Una Ravenclaw y una Gryffindor caminaban juntas por el pasillo. Eran las gemelas, que ya habían vuelto a sí. Eran hermanas después de todo, y Connie pudo abrazar la oscuridad de Flor, comprendiendo que si ella no hubiese tomado las medidas que tomó, ella y su hermano no estarían vivos.
Lo cierto es que estaban cautelosas una alrededor de la otra, pero era tiempo lo que faltaba. Porque el amor, sobraba.
-¿Puedes explicarme qué fue eso que pasó con Potter, hermanita? Que va, no sabía que te ponía el exhibicionismo- Connie habló de la forma más maliciosa que pudo. Su hermana caminaba indiferente a su lado, orgullosa de haber tomado al toro por los cuernos de una vez por todas. Porque tenía claro que si hubiese esperado a Harry, podría hacerlo sentada.
-Deberías aprender, hermanita. ¿Por qué tú no te animas a hacerlo con cierto jugador de Slytherin que te trae de cabeza? Hasta no pareces mi hermana. Y ni siquiera digas que no porque tiene novia, porque hace una semana que Turpin llora por los rincones de la sala común porque su novio cortó con ella y jura que no sabe por qué… claro, como si no estuviese malditamente loca y sea una posesiva absurda.
Connie se rascó la cara un poco incómoda.
-No sé qué hacer, ¿va? Él acaba de salir de una relación, vamos a graduarnos en nada y no sé si volveré a verlo en algún momento, porque no sé si él quiere lo mismo… es tan complicado que me da rabia, carajo.
Florencia le contestó, pero cierto chico de Slytherin no llegó a escucharla, porque se quedó pensativo por lo que la chica que le estaba dando vueltas la cabeza últimamente había dicho.
Joder con los pasillos de Hogwarts hoy…
Draco se sentó en frente de Pansy, lo que era ideal para su plan. Todo iba de diez, y la pelinegra no sospechaba nada.
Pansy estaba por las nubes. Estaba convencida de que el segundo trago que su Draqui le dio a la poción que tan perfectamente había preparado había sido lo que faltaba para que Draco sintiera verdadero amor por ella. Lo notaba más suelto, y no sentía ya que lo estaba obligando. Definitivamente el primer sorbo no había funcionado, y la prueba era Theo, que ya estaba por fin lejos de ellos, abrazando a su novia loca y mirando mal a todo el mundo, mientras Zabinni y su puta pelirroja le tiraban pedacitos de pan.
-¿Qué quieres que te sirva, querida? ¿O prefieres que llame a algún elfo para que te cocine algo? Lo que pidas, cielo mío. Te mereces el mundo- Draco trataba de no reír al verla a Pansy tan pletórica. Se notaba que estaba por las nubes, y eso era justo lo que Draco necesitaba para lo que tenía planeado.
Al otro lado, el Trío Dorado los observaba. Ron se preguntaba seriamente si aún el rubio no estaba bajo los efectos de la poción, porque no era sano ver cómo la miraba.
-¿Tu estás segura de qué ese inútil no volvió a beber Amorthentia, Mione? Porque si no es así, yo me pensaría el pegarle un buen porrazo solo por verla así- Ron miró genuinamente preocupado a su amiga, que le devolvió de mala forma la mirada, mientras Harry se reía. Pero dejó de hacerlo al segundo cuando sintió el aroma de cierta Ravenclaw que lo traía de cabeza a su lado. Se giró, duro.
-¿Me extrañaste, cariño?- Y le guiñó un ojo, a la vez que se estiraba a propósito, y se notaba que era bien a propósito porque se acercó a agarrar la sal del lado de Harry cuando ella tenía otra a su derecha, sobre el pelinegro que se le salían los ojos viendo a la chica.- ¿Qué, corazón? ¿El cuervo malo te comió la lengua? Pobrecito- Le hizo un puchero un tanto obsceno se dibujó en la boca de la Ravenclaw y estiró su mano para acariciarle la cara a Harry.
Harry estaba boquiabierto, Flor sonriente mientras se llevaba una papa a la boca y Hermione, Ron y Connie estaban luchando titánicamente para no reír. Estaban siendo testigos de como el niño que vivió, el mismo que le plantó cara en repetidas ocasiones al mago tenebroso más grande de sus tiempos y a más de la mitad del mundo mágico en innumerables ocasiones, estaba cayendo en redondo ante el terror psicológico de una mujer. Y su pobre mente no pudo con la presión, porque empezó con el vómito verbal.
-Soy Harry Potter, de la casa de Gryffindor, y estoy a punto de graduarme. Tengo un pasado de mierda que me dejó con más marcas que las que se pueden ver. Mis dos mejores amigos, prácticamente hermanos, están sentados en frente tuyo tratando de que no se les caigan las mandíbulas. Tengo una casa que es tétrica como la mierda que perteneció a mi padrino que pasó doce años en Azkaban inculpado por un crimen que no tuvo que ver, y un ahijado que tengo que hacerme cargo cuando salga de Hogwarts. Voy a ser Auror, ya tengo mi plaza reservada junto a la de los dos idiotas de enfrente, porque somos héroes de guerra. Todo eso es lo que soy, y todo lo demás que falta tienes que descubrirlo, porque quiero que lo hagas. Si es verdad que tengo un micropuff tatuado, o si me duermo llorando por mis padres. Solo te pido dentro de lo posible que no me lastimes mucho, preciosa, porque ya estoy bastante dañado. No voy a decirte que te amo porque aún no lo siento, y quiero permitirme de sentirlo contigo. Dicho todo esto, ¿me harías el enorme honor y me darías la gran felicidad de ser mi novia, Florencia?
La audiencia formada por Ron, Connie y Hermione estaba dura. Porque, carajo, eso era abrir tu corazón verdaderamente. Y los amigos de toda la vida de Harry están emocionados, porque estuvieron con él y con el peso de ser Harry Potter y el trío de oro desde siempre. Sabían todo lo que Harry había sufrido, y verlo abrirse y confiar en alguien era hermoso.
Y Connie estaba pletórica. Alguien quería verdaderamente a su hermana, a pesar de saber todo su pasado. Y ese alguien era nada más y nada menos que Harry Potter. ¡Joder, sí!
Loos tres gritaron cuando la pelinegra dijo que sí con lágrimas en los ojos, y todos los que estaban cerca de la nueva pareja aplaudió cuando Harry tiró de ella para besarla.
Y mientras todo Gryffindor celebraba a su, prácticamente, nueva primera dama, en la mesa de las serpientes las cosas se empezaron a poner… intensas.
Draco miraba embelesado comer a Pansy, y eso tenía a la pelinegra flotando sobre algodón. Y de repente, habló.
-¿Sabes, preciosa? Hoy me levanté sin darme cuenta de que vería realmente al amor de mi vida, mi alma gemela. Y es todo por ti. Y quiero gritarlo al mundo, porque es algo que me atropella. ¿Me dejas avergonzarte un poco en frente de todos, mi reina? Quiero gritarle al mundo lo que siento.
Pansy accedió, sin ser consciente de lo que pasaría. Draco sonrió con malicia, y sacó la dichosa cajita de matrimonio de su túnica. Pansy gritó y se puso derecha cuando el que ella creía que era el amor de su vida se paró.
Draco se puso derecho, se paró en el banco y se acercó la varita a la garganta, amplificando su voz.
-Alumnos, profesores. Escúchenme, por favor. O no, como quieran. Solo quiero abrir mi corazón. Este año fue difícil, muy difícil. Salimos no muy airosos de una guerra infernal, y puedo con mucho orgullo decir que estuve del bando de los buenos y supe ganarme el respeto del hombre que fue el que más arriesgó para salvarnos. Todos luchamos con uñas y dientes, y gracias al esfuerzo de todos puedo estar aquí parado diciendo esto- Todo el Gran Comedor estaba ya dado vuelta viendo al indiscutido príncipe de las serpientes hablar, y todos estaban intrigados- Esta mañana me desperté sin saber que tendría la prueba definitiva de quién era el amor de mi vida, la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. Y es todo gracias a ella, la señorita Parkinson- Absolutamente todos contuvieron el aliento, y Pansy se paró muy ufana. Hermione, desde el otro lado respiró profundo muy lentamente, tratando de calmarse- Tengo la absoluta dicha de estar con la mejor persona hecha mujer que piso esta tierra, y la suerte inmensa de saber que ella me ama. Y hoy me desperté sólo amando a alguien, pero ahora tengo la certeza de que sin ella a mi lado no podría vivir. Y Pansy, todo te lo debo a ti. Porque me presentaste todas las pruebas para ver que mi amor era insoldable. Y hoy, en frente de todos los presentes y bajo la mirada de todos los dioses, quiero pedirle a esta persona que sea mi esposa- El Gran Salón del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería se sentía tan tenso que el que levantara un cuchillo podría cortar el aire. Hermione de repente no podía respirar. Ella sí estaba entendiendo lo que Draco estaba diciendo, y sentía que se asfixiaba- Así que, voy a ir al frente del gran comedor y me pondré de rodillas. Y mientras llego allí, voy a contar cómo hoy llegué hasta aquí. Porque fue desde la primera vez que te vi en el Expresso Hogwarts que supe que irremediablemente íbamos a llegar a aquí. Porque te vi crecer, te vi hacerte la mujer hermosa por dentro y por fuera que eres hoy. Porque tienes clase, porque eres la única mujer que yo, Draco Lucius Malfoy, podría amar. Porque sueño con tener hijos contigo, llegar a mi hogar y saber que bajo ese techo también vives tú…- Draco se fue acercando al centro del Gran Salón sin dejar de mirar a Pansy que lloraba. Ella iba acercándose también, sintiendo como el amor y finalmente la felicidad. Pero algo se quebró cuando Draco llegó al medio y dejó de verla a ella. Draco, su Draqui, el amor de su vida, se giró en redondo dejándola parada, tiesa en su lugar. En cámara lenta vio como Draco hincaba la rodilla mirando hacia la mesa de Gryffindor. Y en esa pose, mirando específicamente al Trío de Oro, levantó el camafeo abierto, donde se distinguía un majestuoso anillo de banda de lo que parecía ser platino con un hermoso diamante arriba- Por todo eso y por mil motivos más, te pido, te ruego que tú, Hermione Granger, te cases conmigo. ¿Me concederías el maravilloso honor de ser mi esposa, mi cielo?
Por un instante, nadie respiró en el Gran Comedor. Y de repente, casi como si hubiese sido sincronizado y ensayado, todas las casas y la mesa de los profesores estallaron en aplausos.
Draco estaba allí, sonriente y radiante, viendo como Ron, la eterna comadreja que hace un año atrás le hubiese rebanado el cuello de tener oportunidad, empujaba a la que esperaba que fuese su futura esposa hacia el centro del salón.
Hermione estaba a un paso del ataque cardíaco. Pero cuando vio al amor de su vida de rodillas en frente de toda la maldita escuela, no pudo más que correr mientras reía. Draco pudo pararse justo a tiempo para agarrarla en sus brazos. La levantó y comenzó a dar vueltas sobre su eje mientras sentía las piernas de Hermione en su cadera. Se frenó, y levantó los ojos a la cara de su preciosa novia que estaba surcada en lágrimas. Le sonrió, y en un susurro le preguntó-¿Es esto una forma de decirme que sí?- Y cuando Hermione, incapaz de hablar, asintió frenéticamente con la cabeza, la basó, haciendo que el gran comedor estalle gritos y silbidos.
Pansy sintió que moría en el momento en que Draco besó a la asquerosa sangresucia. ¿Qué había salido mal? ¿Qué falló, y cómo mierda no lo notó? Llorando, salió corriendo hacia la salida del Gran Salón, pero unas manos finas y pecosas la sujetaron haciéndole daño. La Weasley la había agarrado de forma inhumana, y no tenía pinta de querer soltarla.
-Escúchame bien, Parkinson. Tu nos vas a acompañar a donde está la linda pareja prometida y vas a dar la cara en frente de la directora. ¿Estoy siendo clara o tengo que hacerte un dibujo para que alguien tan limitado como tú entienda? -La mirada que tenía la pelirroja era peligrosa, y la Lunática que estaba detrás de ella también. Incluso tenía su varita. Tragó fuerte, y se sintió derrotada cuando vio cómo Nott y Zabinni se sumaban al grupo.
A lo lejos, escuchó cómo McGonagall mandó a callar a todos, y vio a Draco y la asquerosa Granger acercarse a la vieja profesora cogidos de la mano. Viniendo del lado de los Gryffindor, vio al cararajada y a la otra comadreja pobretona, acercándose con una jarra que podía distinguir sin ningún problema. Estaba hasta las manos de problemas y lo sabía.
Carajo, ¿en qué momento se fue todo a la mierda?
Escuchó cómo la directora gritaba su nombre de forma implacable, mientras se acercaba a la puerta de salida con la nueva parejita de mierda y Snape detrás- Te quiero a ti y a todos los que sepan de esta situación detrás de mí a la voz de ya. Vamos a mi despacho, ahora-
Y Pansy sin darse cuenta se encontró rezándole a todo lo divino. Estaba en un problema, y uno bien grande.
Hola a todxs!
Bueno, estamos más cerca del fin, luego de que nuestro Draco se ponga de rodillas. Espero que les haya gustado la propuesta.
Gracias otra vez por leer,
Flor.
