Nota de Autor: Oficialmente entramos al mundo del "M rated"
La puerta del loft se abrió y Maura entró primero seguida por Jane que aún sostenía su mano con los dedos entrelazados. Al final decidieron regresar sin llegar a la taberna. Ninguna de las dos recordaba cómo llegaron a esa decisión, solo que dieron media vuelta y caminaron de regreso sin cuestionarlo. Maura comenzó a quitarse la chaqueta y tragó en seco cuando sintió manos sobre sus hombros, que se deslizaron lentamente por los brazos hasta llegar a su cintura, abrazándola.
Un suspiro se escurrió entre sus labios, apoyándose en Jane y cerró los ojos al sentir su calidez. El aliento de Jane se sentía caliente y húmedo contra su piel helada, y se giró cuando sintió labios rozar su mejilla.
Sus ojos estaban tan oscuros como nunca los había visto. Podría intentar deducir el por qué estarían así de dilatadas sus pupilas, pero en lo único que podía pensar era en el deseo de volver a sentir aquellos labios. Alzó una de sus manos y rozó con los nudillos la mejilla sonrojada de Jane que artículo su nombre, mordiéndose el labio inferior inconscientemente. La mano que acariciaba la mejilla se deslizó hasta la nuca, acariciándola lentamente, atrayéndola hacia ella. Sus miradas se encontraron antes de que sus labios lo hicieran y ambas cerraron los ojos perdiéndose en el sentir de sus labios.
La otra mano de Maura se había escurrido por debajo de la sudadera de Jane, acariciando la piel desnuda de su cadera. Jane estaba ardiendo y sus besos se volvían más hambrientos y atrevidos. Una queja emergió de su garganta cuando Maura se separó lo suficiente para tomarla de la mano y guiarla hasta el sofá.
-Paciencia -susurró de pie al lado de Jane que nunca en su vida se había sentido tan excitada con un simple beso-. Te quitaré esto -avisó y Jane sonrió al darse cuenta de que le estaba avisando en caso de que quisiera detenerla.
-Hazlo. -Fue un susurro tembloroso y sintió sus músculos contraerse cuando manos delicadas se deslizaron por su abdomen hasta llegar a la base de sus pechos. Maura unió sus frentes otra vez sirviendo como ancla, de momento, mientras continuaba explorando su cuerpo con las manos. Pero Jane quería más y rozó sus labios aún hinchados de los besos que se dieron en el callejón. El poco control que le quedaba lo perdió al sentir aquella lengua húmeda deslizarse por sus labios, pidiendo permiso que otorgó de inmediato.
Jane no podía controlar los ruidos que nacían de ella cada vez que la lengua de Maura entraba en contacto con la suya ¿Cómo era que besaba tan bien? Maura agarró el filo de la sudadera y comenzó a subirla, separándose solo lo necesario para tirarla al suelo junto con el beanie.
Jane se quitó la blusa, quedando con un simple sostén negro y jeans. Maura la estaba devorando con la mirada y lo podía sentir por muy inexplicable que fuera. Parecía una leona acercándose a su presa y en vez de asustarla la excitaba. Inconscientemente retrocedió, sintiendo el sofá detrás de ella y ahogó un gemido de sorpresa cuando Maura colocó el dedo índice en el centro de su pecho y suavemente la empujó hacía atrás haciendo que cayera sentada sobre el sofá, con labios separados y el corazón tan agitado que lo sentía en sus oídos.
"¿Siempre me mira así?" fue un pensamiento que se esfumó en un segundo cuando Maura se sentó a horcajadas sobre ella, rodeando su cuello con los brazos. Por instinto y el deseo de querer sentirla más cerca, Jane rodeó su cadera, apegándola a su torso semi desnudo. La barrera de ropa entre las dos la comenzaba a molestar.
-Quiero sentirte –susurró sobre los labios carnosos de Maura, hundiendo la yema de los dedos en la cintura de la mujer que movió sus caderas involuntariamente.
Maura tomó su rostro con delicadeza en ambas manos y la besó paulatinamente. Era un beso totalmente diferente a todos los demás donde ambas tenían una sutil sensación de urgencia e intensidad. El beso de Maura la convirtió en un desastre tembloroso segundo a segundo; con cada caricia de su lengua, con cada roce de sus labios y la suavidad de sus manos. Era una sobrecarga de sensaciones que la estremeció de pie a cabeza y la dejó sin aliento, preguntándose cómo era posible que un beso la hiciera sentir tan viva.
Maura se separó lentamente relamiéndose el labio inferior y comenzó a desabrochar su blusa antes de ser detenida por manos temblorosas. La rubia mantuvo su mirada esperando a que Jane la mirara a los ojos.
-¿Estás segura?
Era una simple pregunta que significaba mucho más.
Jane soltó el botón de la blusa que sostenía para alzar la mano y acariciar la mejilla sonrojada de la mujer que temblaba encima de ella. Maura cerró los ojos, apoyándose en la calidez que emanaba de esa mano. El silencio se estaba extendiendo y los labios de Jane se separaron al notar el temblor del labio inferior y el brillar de ojos avellana claros con chispas verde.
-Nunca he estado tan segura de algo como lo estoy de esto. Yo... -tragó en seco sin apartar la mirada de esos ojos que tan abiertamente reflejaban las emociones de Maura- …nunca he estado con... -volvió a tragar en seco y Maura la miró con una sonrisa de complicidad.
-Lo sé y no tienes que hacer nada que no desees -susurró con compresión-. Me puedes detener en cualquier momento.
Jane comenzó a desabrochar la blusa nuevamente, sintiendo cómo Maura se estremecía cada vez que sus dedos rozaban la piel de su abdomen. Deslizó la tela sobre sus hombros hasta que cayó al suelo. Las manos de Maura se aferraron a las rodillas de Jane intentando contenerse por un instante, permitiendo que la mirara y explorara con toda libertad.
Las caricias fueron vacilantes al principio; un roce de dedos por su abdomen que la estremeció y volvió a Jane más atrevida, ambas manos subiendo por sus costados dejando un rastro de fuego por su piel y la caricia nerviosa sobre sus pechos que puso a prueba su autocontrol.
Por mucho que deseaba devorarla, le permitiría este momento a Jane. No tenía apresuro y se sentía como un sueño convirtiéndose en realidad delante de sus ojos.
No pudo mantener sus brazos quietos cuando escuchó una risa nerviosa de Jane al intentar desabrochar el sostén. Sus manos se perdieron en cabello oscuro, sonriendo al sentir que, finalmente, había logrado desabrocharlo. Jane había estado tan concentrada que no se había percatado que ella había hecho lo mismo.
-Oh –dijo en un suspiro mientras sus manos acariciaban la espalda desnuda de Maura y sintió dientes en su hombro y el tirante de su sostén deslizándose.
-Oh en efecto -había sido un suspiro tembloroso cuando sus torsos desnudos se unieron. Aquella sensación despertó algo en Jane porque lo siguiente que Maura supo fue que su boca era reclamada con fervor.
El sentir de los pezones endurecidos de Maura la estaba enloqueciendo. Sus labios se separaron y Jane maldijo cuando sintió la lengua delinear su mandíbula, bajando hacia su cuello. No era una extraña a las mordidas de Maura, pero aquellas se sentían totalmente diferente; mordía y pellizcaba su oreja y la hacía vibrar y aferrarse a su cuerpo. Cada caricia de Maura sacaba una reacción inmediata de ella y simplemente no podía acallarse, no podía controlar todas las sensaciones que estaba sintiendo. No quería hacerlo. Quería sentirlo todo con ella. Ambas manos descendieron hasta las nalgas de Maura, apretándolas y tirándola más cerca. Los movimientos de la rubia fueron interrumpidas por un gemido bajo que emergió de sus labios al sentir que su cabello era tirado suavemente hacia atrás, creando el espacio suficiente para que los labios de Jane se deslizaran por su clavícula.
Suspirando, Maura echó la cabeza hacia atrás e intentó acallar un gemido mordiéndose el labio al sentir el aliento caliente sobre su pezón.
-Mierda -agarró un puño de cabello oscuro cuando su pezón fue cubierto por aquella boca que tanto había deseado- Mierda -repitió, aunque esta vez fue apenas audible, tembloroso y lleno de placer al sentir su lengua. Pudo sentir el cómo los labios de Jane se curvaron en una sonrisa y antes de que su mente pudiera procesar lo que estaba pasando, ya estaba dándole el mismo trato al otro pezón.
Las caderas de Maura comenzaron a moverse por sí solas, sin siquiera darse cuenta y no sabía cuánto tiempo más podría durar así. Jane besó sus pechos con delicadeza, regresando al cuello, besándolo y mordiéndolo. Estaba mojada como nunca lo había estado y Maura ni siquiera la había tocado. Podía sentir el calor en su ingle y lo hinchado y palpitante que estaba su clítoris, rogando ser tocado.
La desesperación fue notada cuando intentó desabrochar el pantalón de Maura.
El contacto fue perdido en su totalidad cuando la rubia se puso de pie con piernas temblorosas y se desabrochó el pantalón, quitándoselo junto la ropa interior.
-Joder… –dijo, boquiabierta, recorriendo aquel cuerpo con una mirada hambrienta.
-¿Ese joder es bueno?. -Preguntó con las mejillas y el torso enrojecidos. Ya varias marcas de mordidas comenzaban a ser visibles en su piel.
La risa se ahogó cuando sintió que Maura hacía que se recostara en el sofá (sabía que comprar un sofá rinconera con cama sería útil, pero nunca imaginó que para esto y mucho menos con ella). Su pantalón fue desabrochado y Maura la detuvo cuando intentó quitarse la ropa interior con desesperación; ella quería hacerlo. Jane se apoyó en sus codos, totalmente desnuda y con las piernas parcialmente separadas colgando al costado del sofá. Se hubiera podido sentar otra vez como antes, pero para sorpresa de ambas, permaneció así, ofreciéndose por completo.
Jane volvió a respirar cuando su cuerpo le pidió que dejara de contener la respiración. Su mirada viajó por el cuerpo desnudo enfrente de ella y sentía un ardor en sus mejillas, pero más prominente era el calor y la humedad entre sus piernas que sin duda Maura había notado por cómo su pecho subía y bajaba cuando notó la humedad en su entrepierna.
Los músculos de su abdomen se tensaron al ver cómo se relamió los labios y comenzó a avanzar lentamente hacia ella.
-Es muy bueno -susurró Jane y por un momento Maura había olvidado lo último que había dicho.
-Tendrá que ser un poco más específica -decía, subiendo en el sofá, aprovechando el espacio entre las piernas de Jane para acomodar su pierna allí. No fue hasta que Maura se estiró sobre su cuerpo para capturar sus labios que sintió el muslo entre sus piernas tan cerca, pero tan lejos-. Detective - susurró y ambas gimieron en el beso; Jane al sentir algo de alivio por la nueva presión y Maura al sentir lo mojada que estaba.
-Creo -susurró entre besos húmedos- que me estás enloqueciendo. -La presión del muslo no era suficiente y comenzaba a pensar que lo hacía a propósito. Así que agarró la pierna de Maura con su mano, tirando de ella y maldiciendo entre dientes cuando se sintió tan bien.
-Me gusta provocar que maldigas -confesó Maura en un susurro.
La espalda de Jane se arqueó y apenas tuvo tiempo de procesar aquellas palabras cuando sintió la boca de Maura sobre su pecho; una lengua jugar con su pezón y dientes con tanta delicadeza que casi grita. Jane se atrevió a abrir los ojos, solo para encontrarse con ojos oscurecidos mirándola fijamente a la vez que aquella lengua se desplegaba desde la base de su pecho hasta su pezón que fue rodeado por aquellos labios rosados una vez más.
-Necesito... -alcanzó a decir entre bocanadas de aire.
Maura sonrió besando la clavícula, subiendo lentamente por su piel hasta llegar al cuello y morderlo suavemente antes de hacer lo mismo con el lóbulo de su oreja. Tenía el presentimiento de que separar su muslo y que ahora sus dedos se estén deslizando, apenas rozando la entrepierna de Jane, era lo que la tenía temblando que hasta en su voz se podía escuchar la desesperación.
-Estás tan mojada -soltó en un suspiro y casi pierde la fuerza para mantenerse sobre Jane al sentir con sus dedos lo mojada que estaba. Las caderas de Jane se movieron al sentir aquellos dedos separar sus labios y deslizarse entre sus pliegues. Maura sonrió al sentir un fuerte agarre en sus hombros.
-Maur -ahogó un gemido, mirándola a los ojos cuando Maura unió sus cuerpos y Jane pudo sentir en su muslo lo mojada que ella también estaba. Sus labios se separaron, quedando cautivada cuando Maura le sonrió con mejillas sonrojadas y cabello dorado por todos lados.
-Esto es lo que me haces -susurró y tuvo que cerrar los ojos al sentir su propio placer cuando movió su cadera sobre el muslo entre sus piernas.
Jane intentó decir algo, pero su mente quedó en blanco cuando sintió movimientos en círculo sobre su clítoris. Apenas pudo entreabrir los ojos para ver el placer y la sonrisa que no había desaparecido del rostro de la mujer encima de ella.
Una mano recogió el cabello dorado haciéndolo a un lado para poder verla mejor. La mano permaneció en la nuca y la acercó, sintiendo a la vez cómo sus torsos con perlas de sudor se deslizaban el uno con el otro con cada movimiento de las caderas de Maura. Jane casi pierde las palabras que quería decir cuando sintió dos dedos en su entrada. Maura no había dejado de mirarla, no quería perderse un instante; cada cambio de expresión, cada susurro, cada abrir y cerrar de su boca.
La rubia le mordió el mentón, logrando que dejara de morder su propio labio inferior. Las piernas de Jane se abrieron por sí solas cuando sintió que sus paredes hacían paso a los dedos de Maura.
-No te muerdas el labio para acallarte. Quiero escucharte –apenas pudo modular al sentir lo bien que se sentía estar dentro de ella por completo-. Dios... -susurró entre dientes al escuchar el gemido de Jane y sentir cómo las paredes de su interior se contraían alrededor de sus dedos que aún estaban inmóviles dentro de ella. "Podría llorar de felicidad" -pensó y movió sus dedos, haciendo que Jane alzara su pierna intentando abrirse aún más, sin darse cuenta –en el momento- que había doblado la pierna donde Maura se había estado estimulando a sí misma.
-Tampoco lo hagas -logró decir al rozar el labio inferior que apenas había sido liberado de una mordida. Jane entrecerró los ojos, intentando concentrarse por un instante para limpiar una lágrima de aquella mejilla.
-Se siente tan bien... -ofreció como explicación para sus lágrimas- "Estoy tan feliz" -se reservó.
-Puedo permitir lágrimas de felicidad –dijo a la vez que una mano aventurera apretujó una nalga e hizo que se moviera con más fuerza sobre su muslo.
Maura se rio –solo Jane podría hacerla reír de ese modo en un momento como ese- pero su risa fue detenida por los labios de la mujer que se había adueñado de su corazón.
Jane era muy vocal en cama y eso le encantaba. Experimentaba con varias caricias, movimientos de sus dedos y hasta el hablarle parecía ponerla a mil. No tomó mucho tiempo en darse cuenta de que le gustaba lento y con fuerza, así que usó la fuerza de cada movimiento de su cuerpo para complacerla, para ver cómo su espalda se arqueaba y su respiración se entrecortaba siempre que la embestía.
Podía sentir que estaba cerca, ambas.
-¿Estás segura? -preguntó con varias hebras de cabello adherido a su rostro por el sudor y Jane se quedó hipnotizada con lo hermosa que se veía en ese momento. No respondió con palabras y Maura entendió, separándose de su muslo solo lo suficiente para que pudiera escabullir una mano entre las dos. El cuerpo de Maura se estremeció encima de ella y por un instante casi pierde el ritmo de sus dedos que entraban y salían de Jane.
Jane no dejó de mirarla a los ojos mientras sus dedos exploraban sus pliegues con torturadora lentitud.
-Jane -imploró y gimió cuando sintió que era penetrada con la misma lentitud y cuidado que ella había usado. El brazo con el que se sostenía a sí misma tembló visiblemente, y el brazo libre de la morena envolvió su cuello para atraerla y susurrarle al oído:
"Ahora folla mis dedos"
El cuerpo de Maura casi se desploma encima de ella al escucharla. Casi grita cuando se hundió hasta el último nudillo de los dedos de Jane, cuando sintió que los movió en su interior, cuando volvió a mover su muslo, haciendo que ahogara un grito.
Sus gemidos ocupaban el espacio del loft que ahora olía a sexo y sudor. Sus cuerpos se movían en tándem, cada vez con un ritmo más descontrolado, más desesperado hasta que el cuerpo de Jane se estremeció por completo sin poder aguantar un segundo más su orgasmo.
-Dios mío...-musitó al ver que Maura se metía en la boca los dedos mojados que apenas un segundo habían estado en su interior. La mujer encima de ella se enderezó un poco, arqueando la espalda con los ojos cerrados y sosteniendo ambos pechos, apretujándolos con sus manos sin dejar de mover aquellas caderas. Jane movió su pulgar apenas rozando el clítoris y Maura gritó de placer, sintiendo como todo su cuerpo se estremecía y se corría en aquellos dedos. Jane estaba segura de que se había corrido otra vez de solo mirarla.
Su cuerpo sudoroso se desplomó parcialmente sobre ella, intentando controlar la respiración otra vez.
-Oh Jane... -No tenía fuerzas para moverse; nunca había tenido un orgasmo así de intenso.
-¿Tienes idea de lo hermosa que eres? -La abrazó suspirando al sentir sus cuerpos desnudos. Maura sonrió con los ojos cerrados, usando la poca fuerza que tenía para aferrarse a su cuerpo.
Siempre había pensado que Maura era hermosa, pero en aquel momento parecía una diosa; exhausta por el sexo, mejillas sonrojadas, una sonrisa feliz y un brillo en los ojos que nunca antes había visto.
Jane besó la frente de la mujer que sin duda se estaba quedando dormida entre sus brazos.
"Lágrimas de felicidad" pensó al sentir una lágrima resbalar por su propio rostro y no pudo evitar sonreír de oreja a oreja, estrechándola más fuerte.
Muchos me han preguntado sobre Ella y Constance: Sí, la relación entre las dos fue algo que había considerado en la primera versión, pero que descarté porque ya estaba pasando muchas cosas. No descarto la posibilidad de escribir un cap de ellas, aunque en algún momento Maura hablará con su madre ;)
Con seguridad puedo decirles que habrá muy poco de la primera versión de ahora en adelante porque el resto de los capítulos son prácticamente nuevos (como este).
Espero que les haya gustado este cap! Saludos
