Narrado por Terry

Admiro a mi esposa mientras habla con el doctor de su carrera de enfermera, vuelve a mirarme y nota que estoy embobado recorriéndola de pies a cabeza, sus ojos brillan y me dedica una dulce sonrisa. Tengo que confesarlo, estoy obsesionado con su cuerpo, se ve tan excesivamente sensual embarazada, que aprovecharé todo el tiempo que nos queda hasta tener el bebé.

Ella se levanta y toma el brazo que le ofrezco para salir del consultorio.

- Terry que vergüenza... el doctor se rió cuando dijiste seguiremos todas sus indicaciones al pie de la letra - dice imitando mi voz.

- Pecosa mal pensada, me refería a acompañarte a dar una larga caminata, pero tu mente perversa pensó solo en la parte del sexo - digo con tono indignado mientras niego con la cabeza.

- ¡Terry! - me río con fuerza.

- Aunque pensándolo bien... tampoco me opondría si me necesitas para cumplir con todo lo que te recetó el doctor... - le susurro al oído con voz seductora. Ella gime suavemente y asiente sonriendo.

- Pero primero vamos a la casa de tus padres, Eli me hizo prometerle que pasaríamos luego de venir al doctor -

- Vamos- llegamos al auto, le abro la puerta, pero antes de que suba la abrazo por la espalda poniendo mis brazos sobre su redondeado vientre y mi miembro entre su trasero - Te amo y me vuelves loco con tu figura de embarazada -

- De verdad estás loco, me siento como una bola y estoy hinchada... -

- Pecosa créeme, estás más bella que nunca - le beso el cuello, ella se vuelve y me besa los labios suavemente. Nos subimos y nos vamos rumbo a la Casa de Eleonor.

- Candy Cariño, este vientre ya está muy abajo, podría apostar que tenemos bebé hoy o mañana - tendré que hacer esta visita lo más corta posible.

- Sí, también lo siento, el bebé ya quiere salir, hace dos días casi llamamos al doctor pero fue falsa alarma, Terry se puso tan nervioso que casi tuve que darle primeros auxilios- me ¿sonrojo? ¿Yo Terrence Grandchester? Pues sí lo acepto, pero por Dios estaba durmiendo, soñaba que cabalgaba a Theodora en medio de Escocia y Candy me despierta diciéndome que cree que ya vamos a tener al bebé, me levanté demasiado rápido y se me bajó la presión, así que no fue por temor... creo yo.

- Hijo, en el momento del parto debes ser fuerte por Candy y más fuerte aún después del parto porque ¿sabes que deberás dejarla tranquila en la cuarentena?- Candy se sonroja y cierra los ojos.

- ¿Tranquila de qué? ¿Cuarentena?-

- Tu padre se la pasó arañando las paredes en mi cuarentena- Candy apreta más los ojos.

- ¿Estamos jugando a las adivinanzas o me van a decir?-

- Cariño dile de una vez, que yo cometí el error de no advertirle a Richard - ella se aclara la garganta.

- Bueno... es que- hace una pausa larga.

- Con confianza, Richard es de mente abierta - me están matando de la incertidumbre.

- Encuarentenanosepuedetenersexo- lo dice muy rápido sin respirar, así que no me quedó suficientemente claro lo que dijo, aunque espero que no sea lo que entendí.

- ¡¿Cómo?! - lo digo más en forma de exclamación que de pregunta.

- No puedo decirlo de nuevo - Candy se rehúsa a explicarme más, está roja como una manzana.

- Hijo... que tendrás que esperar a que Candy se recupere del parto para poder hacerle el ...- la interrumpo.

- Me acaba de quedar más que claro, gracias madre - Candy se me acerca al oído, mientras ellos toman varias bolsas.

- No te preocupes, para eso está la Técnica del Zucchini - me relajo un poco, aunque 40 días sin poder hacerle el amor, será una cruel tortura - ¡Uy está pateando muy fuerte!- coloco mi mano en su vientre, sentirlo ahí dentro hace que se me encoja el corazón.

- ¿Candy puedo? -

- Claro Richard - mi padre se acerca y coloca su mano, su expresión dice más que mil palabras, está absolutamente conmovido. Eli lo abraza.

- Bueno, los hicimos venir por dos cosas importantes- dice Eleonor con una gran sonrisa - la primera es que Richard se volvió loco cuando fuimos por un regalo para el bebé y terminó comprando casi toda la tienda, todo es para que lo use un niño o una niña Cariño así que no hay problema con eso-

- Richard muchas gracias, pero no era necesario -

- Candy, como dice Eli, me volví loco, no podía decidir, así que lo compré todo - parece que Candy vuelve locos a todos los Grandchester.

- Y lo segundo... - Eli mira muy sonrientemente a Richard - ¡Estamos embarazados!- me atraganto con el té que estaba tomando mientras que Candy salta para felicitarlos, yo después de componerme, quedo boquiabierto.

- Terry, hijo ¿no te da gusto? - sacudo la cabeza para acomodar mis muy variados pensamientos.

- Ehhhh, sí, pero ¿Cómo? - Candy se ríe mirándome fijamente.

- Tu mamá es una mujer muy joven aún -

- Sí hijo ¿qué insinúas?- me vuelvo a ¿sonrojar? ¿Qué pasa conmigo hoy?- sabes que nos amamos como novios iba a terminar pasando después de tantos intentos - quedo paralizado por el comentario. Richard me mira tratando de hacerme reaccionar para que felicite a mi madre, así que respiro profundo y me acerco para estrecharla.

- Felicidades - abrazo a mi madre y palmeo la espalda del Duque- así que tendré un hermanito o hermanita más joven que mi bebé, de verdad que nos esforzamos por ser cada vez menos tradicionales- nos reímos. Terminamos de tomar té y comer lospastelillos favoritos de Candy, está siendo muy mimada por todos, aunque esos pastelillos apuesto que los compró mi padre, está emocionado con la idea de ver nacer al heredero del ducado, aunque yo aún estoy renuente a la idea de ser Duque algun día.

- Avísanos apenas el bebé quiera nacer para irnos inmediatamente a acompañarlos-

- Claro Eli- nos despedimos y salimos en el auto.

- Terry ¿era necesario hacer sentir vieja a tu madre? Aún debe estar por debajo de los 40, con seguridad tendrá un embarazo muy saludable.

- No pude disimular... ni siquiera lo había considerado, me tomó totalmente por sorpresa, aunque se lo desquitó con su muy gráfica respuesta-

- Si ya sabes que es así, para que la pruebas- ella se tapa la boca con la mano para sonreír. Toma el periódico y lo abre. Comienza a negar con la cabeza.

- ¿Qué pasa? ¿Cuál es el invento de hoy?-

- Mmmm nada, otra vez adivinando cómo se llamará el bebé, sacando cuentas si me embaracé antes o después de la boda y foto del vestido de maternidad del día, lo de siempre- suspira.

- ¿Qué pasa?-

- No sé... parece que cada vez se interesan más en seguirnos y saber de nuestra vida y a mí me gusta más pasar desapercibida-

- Yo igual Candy, tal ves se calmen cuando nazca el bebé -

- Ojalá... -

- O sino tengo una idea que le he estado dando vueltas últimamente, pero te lo diré a su tiempo, quiero que se cumpla así que es mejor guardármelo- ella hace un puchero. Llegamosaa la casa y subimos a la habitación.

- ¿Me ayudas, por favor? - me dice mientras señala sus zapatos.

- Claro y aprovecharé para probar algo que sé que te gustará - ella se recuesta sobre las almohadas de la cabecera, cierra los ojos, mientras que sonríe expectante. Tomo sus pies le quito los zapatos y los coloco sobre mis piernas, comienzo a presionar y frotar sus hinchados pies con mis manos, estoy intentando hacerle un masaje aunque nunca he dado uno ¿Pero qué tan difícil podría ser? Ella comienza a gemir fuerte - ¿te gusta? - le pregunto sardónico.

- Sí... mucho...así... ahí Terry ahí... ohhh... por Dios... sí que rico... más- nunca pensé que un masaje de pies mereciera una narración tan erótica. Con solo escucharla mi miembro está tan duro como una piedra, meto mi mano y lo acomodo para que tenga más espacio. Ella me mira con mucho interés.

- Quiero verte desnudo... ya - con el embarazo se ha puesto muy exigente, aunque sería hipócrita quejarme. Me levanto y me desnudo quedando solo en ropa interior, me acomodo para seguir el masaje pero ella agrega - Desnudo... totalmente-

- Sí esposa mía como ordene - la enbromo, me quito la ropa interior lentamente mirándola, ella se ríe por la forma entre cómica e insinuante en la que me desvisto. Al fin quedo desnudo, me siento de nuevo a su lado y sigo con el masaje con los pies, ella no quita la vista de mi miembro.

- ¿Qué ves Candy?- pregunta retórica porque sé exactamente lo que ve. Ella sonríe.

- Gracias por el masaje, definitivamente todo lo haces rico - me dice sonriendo - pero ahora necesito que uses eso - me señala el falo - para hacerme algo todavía más rico- me subo a la cama y la comienzo a desvestir. Ella se acuesta de lado en la cama y yo me coloco detrás de ella en posición de "Cucharita", lo único malo del embarazo es que de las 68 posiciones del Kama Sutra, ahora nos quedan como 5 que son cómodas para ella, la cucharita es definitivamente su favorita. Tomo mi miembro y rozo su abertura con la punta concentrándome en su perla.

- ¿Cómo quieres que te haga el amor hoy? - le susurro en el oído.

- Duro. Sucio- todo lo que quería escuchar, vamos a hacer que ese bebé nazca hoy. Rodeo sus irresistibles senos con mis manos. Y la penetro de un empujón, comienzo a deslizarme en arremetidas fuertes e intensas, su cuerpo me aprisiona con fuertes contradicciones, como si quisiera absorberme completo.

- Si sigues haciendo eso no durare mucho - ella está tan inmersa en sus sensaciones que no me contesta, bajo la mano hasta su perla para también darle placer con los dedos. Ella jadea y me aprieta fuertemente el brazo, para liberarse y gritar de placer. Su orgasmo es tan fuerte que me succiona completo, así que me dejo llevar y la lleno con mi semilla. Nos quedamos respirando fuerte mientras la abrazo, pongo mi mano sobre su vientre y siento una fuerte patada - Hola bebé, ya queremos que salgas, tu mami y tu papi ya quieren conocerte - le susurro, ella me mira con ternura.

- Tomemos una ducha - asiento, vamos al baño, nos metemos y la ayudo a bañarse- es increíble que no pueda ver mis pies- me dice mientras cierra los ojos para relajarse, pero noto su cara de incomodidad.

- ¿Pasa algo? -

- No sé, tengo ganas de ponerme de cuclillas- la tomo de las manos y ella se agacha, su respiración se hace irregular, también me acuclillo frente a ella.

- ¿Te sientes mal?-

- No, tranquilo- me susurra - ayúdame a pararme por favor- la levanto, ella me mira a los ojos y siento que algo realmente le incomoda. De repente ella da un grito corto y mira a sus pies. Mucho líquido se escurre entre sus piernas, abro los ojos sorprendido - Terry he roto fuente, debes llamar al doctor - lo dice controladamente, mientras a mi me tiembla todo el cuerpo - ¡Terry! ¿Me escuchas? - asiento, la miro tan frágil mojada en la ducha que no la puedo dejar así. Apago el agua, salgo, me seco rápido y tomo una toalla para secarla, sé que ella no puede hacerlo por sí misma y la envuelvo para que no se enfríe.

- Voy por Dorothy para que te ayude, llamo al doctor y a Eleonor - el parto será en casa, no queremos ir al hospital y tener el riesgo de ser acosados por la prensa o los curiosos.

Al rato regreso y ella ya está acostada mientras Dorothy sigue sus indicaciones de las cosas que debe tener listas para el doctor. Mis padres llegan antes que el doctor.

- Cariño ¿Cómo te sientes? Me hiciste ganarle una apuesta a Richard, yo dije que nacería hoy y él que mañana-

- Aún no cantes victoria Eli, aún no nace -

- Es cierto, vamos Cariño puja fuerte para que nazca hoy - ella sonríe débilmente ante la ocurrencia de mi madre. Llega el doctor.

- Buenas noches ¿Cómo está Señora Grandchester? -

- Ya en labor doctor - dice mientras noto su cara de dolor en cada contracción, me siento tan impotente viéndola sufrir. Todos salen de la habitación y solo me quedo yo mientras el doctor la revisa.

- Ya está en cinco de dilatación, parece que este bebé quiere salir rápido- ella asiente.

- Bueno Señor Grandchester ya se puede retirar, ella queda en buenas manos - miro a Candy sorprendido.

- ¿Cómo? Yo quiero estar en el parto - el doctor me mira como un bicho raro.

- Nunca he asistido un parto con un papá presente-

- Entonces está será la primera vez para todos - digo firme y me acerco para tomarle la mano, ella me la aprieta como si me quisiera quebrar la mano.

- ¡Auch! - ella me mira indignada.

- Dices ¡Auch! porque te apreté la mano mientras que yo estoy en labor de parto -

- No mi amor- trato de disimular semejante ironía- ¿qué quieres que haga? -

- Ponte detrás mío y tómame las manos sin decir Auch - entendido, primer paso no enojar a una mujer que está dando a luz, las contracciones son cada vez más fuertes, trato de darle ánimos, la acaricio y le beso las manos

- Vamos mi amor -

- Ya coronó, necesito que puje muy fuerte a la cuenta de tres, una, dos y tres - ella puja con un grito desgarrador que nunca podré olvidar en mi vida, luego el llanto de un bebé me eriza la piel, las lágrimas me llenan los ojos mientras beso a Candy.

- Gracias mi amor - le susurro en el oído. Ella me mira sonriéndome también con lágrimas.

- ¿Es niño o niña?-

- Felicidades es ... -

Continuará...

Amigas hagan sus apuestas

¿Será niño o niña?

¿Cómo se llamará?