"Es peligroso jugar a qué habría sucedido si hubieras hecho algo en el pasado".
La bailarina de Auschwitz
-Edith Eger-
.
.
Capítulo XXIX:
Enfrentados en una compleja tesitura, marcharon frugales por caminos que desvarían el buen razonamiento en decisiones, puesto que se volvieron mentes ofuscadas que rayaron algo más que solo el vivo enojo; porque se miraron y pensaron en que tal vez no debían haber abierto la boca para dejar hablar a su lado resentido y lleno de malhumor.
Para la mujer una pronta escapatoria se asomó, y su teléfono sonó y sonó hasta cuando fue capaz de hablar, y contestar y decirle: «Voy bajando» mientras llamaba con la voz angustiosa a alguien que no aparecía y que francamente ella ya no podía verle a la cara. Las pisadas de él tras suyo le advirtieron a que camine más rápido. Salió y corrió hasta llegar al taxi donde la esperaba su amigo, él bajó y le abrió la puerta, ella entró y le pidió al conductor que emprendiera marcha.
Sin mirar a su amigo comenzó a escribir un mensaje de texto. Algo limpio y rápido: "Te estuve buscando para despedirme cariñito, pero no te encontré. No te desveles, regresaré no muy tarde. Besito y abrazo". Observó el mensaje de confirmación de envío y luego rechistó al recordar que él no tenía el teléfono consigo por lo cual envió el mismo mensaje a la hermana.
Se guardó el teléfono en el bolsillo interno de su blazer y taciturna se quedó hasta cuando pareció más serena. Agradeció por el silencio a su amigo, y se reclinó al asiento, esperó y luego por fin habló. Intercambiaron unas cuantas palabras, él sabía a que más o menos precedía la conducta de ella mas hizo el esfuerzo para que poco a poco empezara a destensarse.
La mirada un poco perdida, triste y mojada de ella le había hecho comprender la magnitud del asunto.
Y aunque pareciera que todo pendiera a la ruina, ella se recuperó y para cuando llegaron al punto fijado con Ryko e Ian, dejó salir risas, carcajadas y bromas obrando a su propio bienestar.
…
—Yo entiendo perfectamente, Levi, las parejas son así de volátiles, unas que otras, discuten irremediablemente por diferentes causas, presente o pasado también. Lo que quiero decirte es que puedes tomar algo productivo de esa confrontación: si algo va mal, ¿Qué pueden hacer para mejorar? Y sé que esto ya te lo había dicho antes, aunque creo que a ambos se les ha olvidado…—Dijo la mujer adulta.
—Creo saber qué.
—Ah correcto, porque no pienso repetirlo una tercera vez: ten cuidado en cómo manejas tus discusiones con Hanji, puede que Dave ahora no hubiera escuchado porque lo vi con Gretchen en la piscina—. Vio a Levi dar un resoplido de alivio. — Procura resolver tus problemas con ella en un mejor ambiente y donde ustedes sepan que no serán intervenidos. ¿Comprendes?
—Sí—. Respondió pesadamente jugueteando con sus dedos.
—Ahora ve con ellos y procura pasar un sábado tranquilo. ¿Te quedarás? —. Preguntó bajando un poco sus lentes. Siguió con su tejido sobre la mesa.
—No, solo hasta que sea necesario—. Dijo completamente indeciso.
¿Cómo ir con ellos si uno no quería hablarle?
—Noto que Dave está de berrinchudo, quizás deberías imponerle algo más que un castigo. Una enseñanza le vendría bien, solo date el tiempo si todavía es necesario para ambos. Y quien sabe si aplique lo mismo para Hanji—. Ella dejó de lado su actividad y llevó la mano hasta el antebrazo de Levi. —No voy a inmiscuirme demasiado porque sabes que no lo hago, creo que ustedes son adultos competentes que les hace falta enfriar la cabeza y hablar sin gritarse y ofenderse, eso queda para los jóvenes que todavía viven descarriados.
Levi no comentó nada al respecto, se ocupó solamente de asentir brevemente con la cabeza y se levantó. Caminó por los pasillos que conducían a las escaleras y bajó sumergido en desidia al recordar los pasos apresurados en que antes estuvo con Hanji.
—Señor, ¿Va a cenar? —. Se le acercó a preguntarle, guardando las manos detrás de su cuerpo.
Se volvió hacia ella, Margarita, una joven extranjera que llevaba tres años trabajando como sirvienta en la casa. Cuando llegó apenas sabía algunas frases y palabras básicas en Inglés. Indocumentada, se aventuró a pedir trabajo de puerta en puerta en aquel vecindario de gente adinerada.
La señora Clarisse se había encargado de entrevistarla, luego, Levi mandó a investigar sobre sus orígenes para cerciorarse de la persona que estaba intentando entrar. Decidió que la acogería, ella trabajaba y enviaba dinero al exterior logrando de esa manera que su familia tuviera otro ingreso económico. Consiguió una visa de trabajo y con el tiempo fue aprendiendo a profundidad el idioma, además de que se destacaba en lo culinaria y la inmediatez para solucionar encomiendas.
—Lo haré—. Respondió y ella se marchó al comedor.
Parado y sin saber qué hacer se dirigió a la piscina, de por sí se escuchaban los ladridos de Rod como si estuviera corriendo. En efecto, estaba corriendo alrededor de la piscina con Dave, básicamente siguiéndolo. Continuó avanzando hasta llegar a Gretchen quien conversaba con Dennis, la otra chica del servicio doméstico y aquella última se sobresaltó por verlo repentinamente y ella estaba sentada.
—¡Lo siento! ¡Venía a anunciarles que la cena será servida dentro de poco! —. Nerviosa habló, sin poder terminar a gusto de comer la dona que tenía en la mano.
—Ay, tranquila—. Gretchen le palmeó la espalda. Anticipando que sería por el rostro inexpresivo de su padre que ella se hubiera asustado. —Iremos pronto…—Dijo, como quien intenta despedir a alguien con disimulo, logrando que ella asintiera y se alejara.
Abrió nuevamente la caja de donas y se la mostró a su padre, quien se mostró curioso y agarró la que primero tocaron sus dedos.
Y quizás por la presencia de Levi, fue que Dave salió del área de la piscina de nuevo al jardín con Rod detrás de él.
—¿Qué tiempo tienen aquí? —. Preguntó observando el glaseado de la dona sin sentarse.
—Pues, mm…—fingió recordar—como una hora, no lo sé.
—¿Lo sabes? —. Preguntó sin ganas de mascar y devolviendo la dona a la caja.
—Papá ya la tocaste, tienes que comerla—. Frunció el entrecejo. —¿Saber qué? ¿Qué tuviste una nueva discusión con Hanji? Claro que sí, era de esperarse—. Inquirió sin sonar iracunda.
—Oye, oye…—Pareció irritarse.
—ja,ja,ja. Ay. Tranquilo papá, sé por qué me lo preguntas. Y… uhu, no te voy a mentir: Dave sabe que estaban discutiendo porque yo lo traje aquí y luego me dijo que yo trataba de encubrirlos a ustedes—. Se alzó de hombros, pareciendo inocente. Sabía que mentía para hacer cumplir la promesa de su hermano de que no le dijera a nadie sobre lo que había escuchado, porque indudablemente, él había escuchado.
Y la quería a ella para descansar sobre lo que sabía.
—¿Estás segura?
—Sí, deberías mm… no sé… tranquilizarte. ¡Mírate! Pareces de gelatina—. Intentó bromear, consiguió que él se ofuscara. —Ya papá no lo dije enserio.
—Cenaré con ustedes—. Dijo y se giró. Casi escuchó un murmullo de reproche por parte de su hija al no comerse la dona.
Después supo que su hijo estuvo alimentando a los gatos, el señor Sebastián se había quedado a su lado acompañándolo con sus mascotas en lo que hacía las veces de un abuelo con él… ya Levi lo tenía identificado, no decía nada, a veces emitía breves palabras de agradecimiento al hombre.
A la hora de la cena, Levi se la pasó observando con disimulo a Dave en la cocina, andando tras Margarita «¿Puedo ayudarte a servir?» escuchó que él preguntó y la joven le devolvía cortas frases indicándole lo que debía hacer. Y aunque luego se escuchó un plato romperse (porque seguro se le habría caído a Dave de las manos) todo pareció en orden luego. Naturalmente Margarita era otra persona más dentro de esa casa que engreía a Dave, con sus comidas, sus atenciones y juegos. Porque parecía que Dave tuviera un encanto por natura para agradar a la gente sin siquiera ser consciente de su poderío.
Después de cenar —en lo que Dave parecía tranquilo— Gretchen lo llamó a él para que la ayudase con algunas tareas que tenía. Estuvieron cerca de una hora conversando, entre que Levi le daba soluciones eficaces y una pequeña clase sobre finanzas. De ahí pasó a escuchar algunas cosas que no sabía que ella sentía: «Escucho rumores sobre mí; sobre que soy una pretenciosa por tener una guardia personal, que me creo importante por haber salido con un político, que no debería de tener privilegios: por el hecho de no vivir en la hermandad», «¿Y eso te afecta?» le preguntó Levi, «Tal vez se escuche tonto, pero sí. Yelena dice que haga de oídos sordos», «No veo algo más que hacer», «Tienes razón papá, creo que solo quería decírtelo». Hablar. Levi llegó a la conclusión de que ella solo quería hablar y dejarlo suelto en el aire, como si los malestares saliendo de la boca por medio de palabras fueran diluidos y, luego sientes menos peso.
Al final de esa plática Levi terminó dándole consejos agresivos para defenderse por la naturaleza de palabras y acciones, sin embargo, después pasaba a decirle que mejor los dejara seguir hablando hasta cuando se les cayera la lengua.
Para comodidad de Levi, su hija no hizo mención alguna de la dichosa revista en la que había salido él, ni tampoco hizo comentario alguno de su discusión con Hanji. Solo dijo que pasaría jugando videojuegos con Dave hasta cuando llegara la castaña en lo que Levi no emitió comentario alguno.
No sospechaba que alguien en los pasillos había agarrado sus malas mañas de escuchar conversaciones ajenas, porque a Levi se le daba increíble husmear y a Dave también.
Sin ser pillado se alejó de la puerta del cuarto de su hermana y se fue hasta su habitación, se daría una ducha y terminaría una lectura de Química antes de que Gretchen fuera por él y los videojuegos.
Pero no tenía el ánimo necesario para jugar, o leer, o lo que sea. Solo quería sentarse y dejar de pensar, pues, las palabras no las podía siquiera alejar del vivo recuerdo. Lo que le contó a su hermana —acerca de las cosas feas que escuchó— no fueron todas, no era necesario hablar de más; ella solo supo lo último que él logró escuchar y era esa retahíla de ofensas que sus padres se mandaron entre sí.
De lo demás solo quería no hablar o no pensar.
Se desnudó y se insertó en la bañera, el agua tibia y viscosa por el jabón diluido de manzanilla le acariciaba la delicada piel que debía cuidar. Usualmente no usaba la bañera, solo en pocas ocasiones cuando creía que necesitaba estar solo. Y es que algunas cosas zumbaban en su oído como un mosquito molesto en medio del prado y la vegetación.
Porque cuando llegó hasta la habitación de su madre había un poco de silencio y luego saltó la voz de su padre en una pregunta: "¿Te arrepientes de haberte casado conmigo?" no sabía que habría respondido su madre, porque no pronunció palabra más bien devolvió la pregunta y a partir de ello se produjo el caos.
"¡Nunca me hubieras pedido matrimonio si no hubiéramos tenido a Dave!"
Se tapó los oídos como si pudiese escuchar de nuevo los gritos y su retumbar.
"¡Nunca me hubieras pedido matrimonio si no hubiéramos tenido a Dave!"
¿Qué significaba él para sus padres? ¿Acaso estarían felices por diferentes caminos si él no hubiera nacido?
"¡Nunca me hubieras pedido matrimonio si no hubiéramos tenido a Dave!"
Porque estaba empezando a creer que irremediablemente… él era un paquete, la cruz de ambos.
…
Estar dentro de una discoteca donde abundaba la juventud la hacía sentirse un poco incómoda, mas luego con un poco de cóctel y bromas de Ryko pudo dejar de lado la impresión inicial. Hanji no se veía a ella misma un sábado en la noche en un lugar así y hacía muchos años que no asistía. Prefería, quizás, un bar, pero a última hora su amiga desvirtuó los planes arguyendo a la mayor diversión.
Una copa más de cóctel de menta… contra todo pronóstico se encontraba ahí.
Su teléfono vibró y como lo tenía dentro de su blazer, si antes ya lo había sentido ahora es cuando le prestó atención; revisó, tratando de adaptarse a la luz del teléfono, dos mensajes: uno era de Gretchen en forma de contestación, y el otro que era del infortunio padre de su hijo. No estaba mal después de todo, él le decía que Dave estaba bien y aparentemente no los había escuchado, ella no quería preguntar cómo lo sabía por miedo a seguir una disputa mediante mensajes. De por sí tenía aún un sabor amargo en la boca después de su trifulca con él.
Advirtió una mirada inquisidora de Ryko sobre ella, aún a través de las luces psicodélicas y la tenue oscuridad del ambiente.
No podía dejar de pensar en Levi y su respuesta ambigua, el "No sé" la mantenía en vilo. Y se planteó si su matrimonio desde un principio estuvo mal sostenido, ¿Lo fue así? No tendría una respuesta precisa en ese momento y después tampoco.
Una invitación a bailar por parte de Moblit apareció, lo rechazó puesto aún no estaba lo suficientemente ambientada, con el humor por el piso, se planteó si había sido una decisión efectiva el asistir. Aún así, su amigo se quedó a su lado, compartiendo uno que otro licor que pedía en el bar de la discoteca. Después de un buen rato fue Ryko quien pidió una botella de vodka para los cuatro en ese rincón en dónde estaban sentados.
—¿Qué? —. Apenas y si podía escuchar lo que Ryko trataba de decirle.
—Que te tomes otro, eres la que menos ha tomado—. Se sentó al lado de Hanji para hablarle cerca del oído.
—No quiero tomar demasiado ya sabes que no me vendría nada bien a esta edad—. Se esforzó por mantener la voz en medio del bullicio de la música.
—Hanji por favor—. Se palmeó la frente. — Sales para divertirte, ¿no es así? Además, ha pasado un buen tiempo desde la última vez que estuvimos juntas en un lugar así.
—Ryko, si ella no quiere no la obligues—. Dijo Moblit, levantando una mano en señal de "alto" hacia la mencionada.
—Fuuu. Estamos actuando como adolescentes asustadizos. Bueno ya, pero solo toma un poco.
Pero no había sido solo "un poco" como Ryko le dijo, en cambio, se aprovechó del ligero cambio en Hanji para darle a beber más cantidad. Y después de eso, la castaña estuvo lista y con los pies ardiendo por bailar que arrastró a Moblit con ella. Aún era muy consciente de todo lo que sucedía a su alrededor, sabía que empezaba a marearse por el licor y la energía volvió a ella como una descarga eléctrica que la propulsó a moverse por la pista.
Inclusive por un momento se perdió de Moblit, parecía que bailaba con desconocidos hasta cuando su amigo dio de nuevo con ella y luego aparecía Ryko a brindarle de nuevo otro vaso, uno para ella y otro para Moblit. ¡Bien escudriñado lo tenía Ryko! Porque en menos de una hora Hanji se sentía muy mareada, pero con la misma energía como para bailar hasta que los botaran.
Y Moblit aunque su cabeza también diera un poco de vueltas, se mantenía alerta para cuidar de Hanji. Si ella quería ir al baño, pues la acompañaba y se quedaba fuera… como temiendo que alguien fuera a hacerle algo por su estado.
Y Hanji no dejaba de pensar en Levi y sus manías, y que muy seguro fuera que él —así estuvieran en buenos términos— no quisiera acudir a una discoteca con ella, por el tumulto de personas. Bailaba y pensaba en Levi, se movía y pensaba en Levi, escuchaba una canción y pensaba en que diría Levi de la letra. Era como si dentro de ese sitio la ubicua imagen de Levi se moviera por todos aquellos aspectos que él detestaba y que, sin embargo, bailando con Moblit deseaba que fueran otros los brazos. Pero luego recordaba por fragmentos la discusión con él y se llenaba de tristeza y fastidio.
Sí, quizás no fue una buena decisión el asistir.
Estaba demasiado sensible.
—Cuando quieras regresar a casa me dices para llamar a un taxi—. Dijo Moblit cerca del oído de Hanji.
Ella asintió sin la urgencia de regresar, pues, decidió que quería quedarse un poco más.
—¿Te parece si luego vamos a comer? —. Ella propuso y Moblit asintió tomándose el vaso con cerveza.
—¿Eh? ¿Qué pasa? —Intervino Ryko.
—Nada, solo le decía a Moblit si iremos a comer luego—. Dijo Hanji y se acomodó los cabellos que tenía pegados al rostro por esa ligera capa de sudor.
—ja, ja, ja. No, noooo… Hanji pareces una adolescente—. Dijo mofándose de ella.
Pero Hanji se rio de la comparación y de ella misma.
—No he comido nada, solo ese trago amargo… y me duele el estómago—. Se acarició el estómago. A su lado Moblit le hizo una señal de que iría por un cigarrillo junto con Ian por lo cual la dejó sola con Ryko.
La música cambió de ritmo, de electrónica a ritmos tropicales lo que causó gran furor en ambas mujeres que acudieron a la pista para bailar la una con la otra… se movían despreocupadamente, riendo y conversando en brevedad, aunque tuvieran que hablarse muy cerca para oírse.
El calor de un cuerpo muy cercano le hizo dar a entender que Moblit habría regresado, incluso Ryko se apartó un poco… mm no había un rescoldo de tabaco en el aire. Una mano de tacto blando y tibio rosó la suya. Se alertó. Ryko se alejó bailando, sonriéndole picaresca. Hanji quiso gritarle e ir tras ella, pero aquella mano la había sujetado como para no dejarla moverse más que no fuera para bailar.
De repente se sintió sola, perdida y vulnerable ante los viejos recuerdos del error… de las malas decisiones.
Él pretendió seguir bailando, un hecho innegable y que ella no estaba dispuesta a permitirle pues se vio azorada ante la conmoción y dejó salir un manotazo a aquel hombre que osaba en querer bailar con ella. Pero si algo conocía de ese hombre era que tenía una característica en particular, la tozudez, la cual no lo abandonaba.
La tenue oscuridad le brindó a ella refrescarse de las memorias vividas con él por lo cual sintió nauseas figuradas. Con la mano en el aire le hizo una señal de que salieran del lugar, él sonrió y la siguió. Y aunque sus planes no eran de hablar —porque pensó en encontrarse a Moblit fuera y aferrarse a él— para así no tener que pasar más palabras de las que no existían.
Su sorpresa fue terrible cuando no encontró a Moblit fuera, olía a cigarrillo por lo cual sería predecible el que hubiera ya reingresado al lugar. Tragó saliva y se volteó dejando al hombre solo por unos instantes, necesitaba ver a Moblit y hacerle saber que quería que la llevara a casa.
Un empujón hacia atrás para nada fuerte la hizo retroceder, solo sería lo obvio por no poder mantener el equilibrio con diligencia en su breve estado etílico. Sintió el cuerpo tibio, grande y fornido a su espalda, brincó, trastabilló hasta pararse frente a él.
—Las sorpresas siempre son bien recibidas, más cuando son del agrado de mi persona—. Comentó Erwin, su voz pasó a ser suave y sus ojos brillaban en deseo, una idea furtiva que no era errónea.
—Ya me iba… hasta nunca—. Respondió, tratando de parecer sobria.
Temía que él sospechara, sino lo había hecho ya.
—No te vayas…—murmuró volviéndola a tomar del brazo. — Quizás podríamos hacernos compañía, bailar si quieres. Estoy festejando mi cumpleaños un poco atrasado… ¿Qué me dices?
Hanji lo escuchó y bufó. Sus manos temblaban, no de nerviosismo sino de fastidio, coraje… no solo hacia Erwin sino hacia a ella, siendo consciente de que él no fue quien la obligó a ceder, fue decisión suya, arrastrada por la poca cordura aquella noche en la casa del tipo. Y ahora su invitación la tomaba por algo nauseabundo que se volteó y habló llena de cólera:
—¡LÀRGATE! ¡DEJA MI VIDA EN PAZ O VOY A DENUNCIARTE MALDITO PERRO ARRASTRADO! — Espabiló, miró a su alrededor notando como las personas ahí fuera la miraban y Erwin se había quedado mudo. Tragó saliva avergonzada, las lágrimas le escurrían por las mejillas. —¡Si intentas volver a acercarte a mí le voy a prohibir a Dave que te vea! ¡¿Me oyes?! ¡¿Me entiendes?!
—No puedes… —Intentó contrarrestar, su semblanza se mantenía temple.
Casi al borde de intentar abofetearlo, exclamó:
—¡Soy su madre y hará lo que le diga! ¡Tú no eres más que un aparecido imbécil que ha llegado para joderme la existencia! ¡¿No te queda claro Erwin?! ¡Dime si no te queda claro y te lo vuelvo a repetir! —. Lo apuntó con el dedo, respiraba con dificultad y sus lentes se desacomodaron un poco.
No esperó respuesta, no era necesario seguir manteniendo aquella innecesaria conversación y se retiró, no sabría a cuanto esperar por llegar a con Moblit y que la sacara de allí. No sabía con exactitud si Erwin se habría marchado, solo siguió avanzando sin mirar atrás.
Su visión empezó a nublarse, no llegaba ni siquiera a la entrada del dichoso lugar, cuando sintió que se caía, que la fuerza tambaleante de su cuerpo la había abandonado y vino el mareo… ¿Sería Moblit quien estuviese agarrándola?
No sabía nada de todo el tumulto de gente que la estaba observando, ni siquiera de aquel par de ojos zafiros que desde un poco lejos fue lastimado.
…
—¿Y dónde te dijo Nanaba que fueron? —. Preguntó Levi.
—No sabía que estabas interesado por husmear las actividades recreacionales de Hanji—. respondió Mike siendo su comentario una línea que guardaba jocosidad, sin dejar de ver el camino por delante entornó una disimulada risa que la tenía guardada en la mente.
—No seas idiota Mike, es lógico que Moblit se emborrachará y la dejará sola.
—Pero están Ian y Ryko también.
—Tsk, no me confío de esa mujer —. Se refería a Ryko. Colocó su mano como apoyo a su mentón, miraba las calles a través de la ventana del vehículo y se preguntaba si en realidad debía estar en camino a buscar a Hanji.
Inicialmente pensó en marcharse a su apartamento en soledad o algún otro sitio. Siendo que estaba solo pensó en ir a algún mirador de la ciudad y dedicarse a ablandar los pensamientos y emociones. Si Mike se encontraba ahora con él fue porque al final tomó la turbulenta decisión de no dejar pasar por alto algunas cuestiones con ella; algún malentendido que todavía le agujereaba la lengua por haberlo dicho. Y debía hablar, y por lo menos enfrentar aquello que parecía minúsculo.
Negándoselo a sí mismo no hallaría la sana tranquilidad, debía hablar con ella y eso sería lo ideal; tomar los consejos de la señora Clarisse y la reflexión que hizo Gretchen en él.
De por sí su discusión anterior con ella fue terrible, se dejó llevar y fue respondón. No había cumplido el objetivo que se planteó y aquello estaba muy mal, desde su punto de vista.
¿Y qué hacía Mike con él?
Básicamente para encontrar a Hanji debería valerse de las oportunidades de su alrededor y era casi obvio que quien sabría del paradero de su ex esposa sería la amiga. Pero Mike intervino y se coló sin decir en dónde estaba la castaña, solo se limitó a decirle que iría por él y luego ya verían.
—Ryko no es mala, seguro estará haciendo que Hanji se divierta—. Se pasó el índice por el bigote.
—No he dicho lo contrario pero esa mujer tiene… algo —. Comentó Levi, sin saber que decir a precisión: siempre intuyó algo hostil en ella, claro, de ella hacia él y que luego se volvió bilateral.
Escuchó una ligera risa de Mike, quería preguntarle qué era lo que hallaba de divertido.
—¿Tan fuerte fue tu discusión con Hanji como para que la culpa te carcoma y tengas que buscarla? —. Mike lo sabía por un comentario de Nanaba al respecto.
La pregunta vino siendo precisa para los pensamientos de Levi, se rascó la barbilla sin dejar de ver hacia afuera con desidia. No estaba muy interesado en responder a la pregunta de Mike, le daba flojera, mas quería decirle que era lo obvio y también por otras razones que se conocía de sobra en la memoria, verbigracia, disculparse por sus ofensas. En ese punto exacto creía que estaba fallando a su respeto hacia ella como madre de su hijo, porque se lo dijo, le dijo que la respetaría y la protegería. Pero después llegó otro pensamiento: ¿La respetaría aún si no tuvieran ambos un hijo? Lo muy probable es que se hubiera desentendido completamente de ella después de la ruptura, siendo en el caso de que no fueran padres y compartieran esa responsabilidad: de nuevo venía siendo Dave el que de alguna manera los empataría y porque no deseaba seguir en ese litigio absurdo con Hanji.
Quizás, no era tan absurdo.
—Solo estoy asegurándome de que se encuentre bien y regrese bien—. Hizo gran énfasis en aquellas palabras, apenas y miró a Mike.
—Amigo… deberíamos ir por unos tragos también—. Inquirió jocoso. Mike tenía su propia razón para estar allí de involucrado: percibía desequilibrio y caos, y en casos así quería pasar por intermediario.
—Esta zona… —murmuró Levi, observó las calles y personas que salían o entraban de distintos lugares.
La música se percibía alta.
—Están dentro de una discoteca—. Anunció Mike entornando la vista. —Cambiaron de planes a última hora por Ryko.
—Tsk.
Mike lo miró de reojo, sabía perfectamente que él no era muy a fin a las discotecas. No era que nunca hubiera asistido, pero siempre se mostraba hostil ante la idea y terminaba por ceder con la petición de contratar un área exclusiva. Según él, al rozarse con otras personas muy seguramente traspasaría el sudor, un pensamiento rumiante al cual Levi le daba atención.
Bajó la velocidad para buscar la discoteca específica…
—Es esta…—Murmuró Mike alzando solo el dedo índice del volante hacia el parabrisas traspasando la mirada hacia la entrada del lugar donde miró algo que lo hizo estacionarse lo más pronto que pudo.
El auto aún no terminaba de quedarse inmóvil cuando Levi intentó abrir la puerta, alzó el seguro y volvió a intentar, la cara consternada la tenía, pero Mike lo agarró del brazo y lo forzó de un breve jalón a sentarse de mala gana.
—¡¿Qué demonios haces?! —. Espetó Levi contra el rostro de Mike.
El rubio lo zarandeó un poco.
—Tranquilízate Levi, déjame a mí: yo me encargo—. Dijo sin soltar a Levi del brazo puesto que veía en sus ojos una especie de enojo que demandaba por salir.
La razón: ambos presenciaron el momento en que un hombre rubio se hacía paso entre la multitud con Hanji tambaleándose en sus brazos. Por supuesto, Levi lo reconocería al instante, Mike le tomó pocos segundos recordar aquella figura.
—Yo me encargo, quédate aquí—. Utilizó un tono amenazador con Levi, lo vio apretar la mandíbula y no le hizo más advertencias.
Mike se bajó y corrió en dirección a Hanji, creía haber actuado rápido o de lo contrario pensaba que tendría que lidiar otro problema en ese lugar.
—¿La conoce?
Mientras se abría paso en la multitud, Mike escuchó que alguien preguntó aquello al hombre rubio. Cortésmente el sujeto contestó un: "Sí, nos conocemos".
—Con permiso, con permiso—. No le resultó muy difícil que le dieran espacio a juzgar por su altura.
Se posicionó enfrente de aquel que trataba de sostener a Hanji entre sus brazos.
—Ha de ser un bajón de la presión—. Comentó alguien de entre la multitud.
—Soy Mike Zacharius, amigo de Hanji así que déjeme ocuparme de ella. Gracias—. Habló, su tono de voz fue imperioso. Se mostraba desconfiado de las intenciones de ese hombre que lo miraba con algo parecido a la molestia de quien le van a quitar una ración de dulce.
Hanji al parecer trataba incorporarse, pestañeó y balbuceó.
Extendió sus brazos hacia ella, casi arrebatándosela al otro hombre del cual solo tenía una impresión de un lobo hambriento. Cuando su amiga sintió su abrazo fue que se dejó llevar, murmuró su nombre.
—Oiga llévela a un centro médico—. Alguien habló a sus espaldas.
Mike asintió y cargó a Hanji sin voltear a mirar a aquel individuo. Caminó, abrió la puerta de atrás y depositó a la castaña, la observó sin reparar en las acciones de Levi quien pegó la cabeza contra el tablero.
—Oye, oye…—Murmuró Mike.
—Es-estoy bi-en—. Se esforzó en hablar.
—¿Te desmayaste?
—Creo…—susurró y cerró los ojos.
—Definitivamente ya no tienes la edad para tomar sin control—. Dijo Mike en tono de broma. Escuchó una risita de Hanji. —Te llevaré a casa.
—Pe-pero Moblit n-no sabe—. Balbuceó.
—No importa, ya le avisaré a él.
Condujo de vuelta hacia la casa de Hanji, la mayoría del trayecto Levi se la había pasado con la frente pegada al tablero sin importarle el uso del cinturón de seguridad. Llegaron a la casa, Mike se encargó de llevar a Hanji a su dormitorio, ella estaba dormida y fue Gretchen quien se ocupó de quitarle la ropa más pesada.
—¿Te vas a quedar? —. Preguntó Mike a Levi, regresando la vista hacia donde estaba el auto de su amigo.
—Yo creo que dijiste que deberíamos ir por un trago—. Contestó Levi, la mirada fría y oscura se apoderó de su expresión.
—Oh, no me voy a negar—. Dijo Mike.
—¿Sabes si Dave está durmiendo?
—Sí, está durmiendo. Gretchen es quien estaba un poco despierta aun—. Dijo frotándose nuevamente el bigote.
Mike se preguntaba qué pasaba en esos momentos por la mente de Levi, antes se alteró y ahora parecía calmo, se sumaba también ese toque sombrío. Sabía a cabalidad que aquel sujeto con el que Hanji estaba era el que fue su amante, por lo tanto, Levi no estaría pasándolo muy bien.
—Mm.
Resolvieron llevarse una de las botellas de Whisky que eran de Levi hacia la sala de entretenimiento de esa casa, jugarían billar y sería fantástico porque no acostumbraban ya a hacerlo —por las obligaciones de la vida— los dos sabían que no se iban a emborrachar ya que era solo para pasar un rato en la excusa de beber un trago, nada más.
Levi encendió las luces del lugar, para buena suerte de Mike todo se encontraba limpio por lo cual se dedicaron a prepararse para jugar. Sirvieron el Whisky en vasos de cristal con hielo seco, bebieron un trago entero y volvieron a reponerlo. Cada uno agarró el taco de elección, Levi acomodó las bolas y Mike volvió a servirle otro trago.
—Oye Levi.
—Me desconcentras—. Dijo exasperado.
Eventualmente los dos estaban jugando sin jugar, solo era la actividad que mediaba las circunstancias. Acabada la primera ronda Levi encendió un cigarrillo, el olor se encerraría, ya lo sabía y se quedaría prendado en la ropa de Mike quien pensaba en su esposa y lo que le diría por aquel olor.
La conversación afloró, Levi reveló a Mike sus verdaderas intenciones al buscar a Hanji.
—Nos dijimos de todo, sandeces y ocurrencias, llegué hasta llamarla "cuatro ojos de mierda" y ella terminó riéndose que hizo que me enojara más.
—Que yo recuerde, antes se lo habías dicho en broma—. Se quedó con el taco de billar como apoyo.
—Sí, pero esta vez fue diferente porque…— sus ojos divagaron por el lugar—se lo dije enserio, y después de reírse como desquiciada empezó a llorar.
Levi no podía poner en palabras sus sentimientos al respecto, se catalogó de imbécil por hacerla llorar y el recuerdo de aquello le resultaba hiriente.
—Ella lo notó, aun así, no creo que solo hubiera sido eso—. Mike entornó los ojos esperando en silencio a que Levi siguiera hablando.
—Claro que no, fue por todo lo que pasó—. Llevó su antebrazo a cubrir sus ojos, se dio media vuelta y aspiró nuevamente el cigarrillo que en poco se terminaría.
Se hizo el silencio, Mike revolvió de adrede algunas bolas de la mesa entendiendo que sería inútil pretender que seguirían jugando.
—Amigo, no todo es tu culpa.
—Oye grandulón eso lo sé—Inquirió volteando hacia Mike quien se rio por su expresión, seguramente. —Creo que me sobrepasé con ella, comencé a sacarle en cara algunas cosas de muchos años atrás…
—Quizás es porque aún tienen algunos pendientes por resolver o cosas que nunca se dijeron, que no fueron honestos y ahora han explotado, mira que bien que pasara, es evidente que no pueden dejar pasar más tiempo. Porque así sea que estén divorciados ustedes siempre estarán juntos por Dave, van a convivir por su responsabilidad y sería saludable que pudieran resolver sus quejas. No lo sé, ¿quejas? ¿qué se dijeron?
—Nuestros defectos.
—Oh, amigo, por algo deben empezar—. Se alzó de hombros. El olor del cigarrillo empezaba a molestarle en la nariz.
—Odio admitir que me has servido—. Comentó y siguió bebiendo whisky.
—Para eso soy tu amigo—. Se mofó.
—Perro maldito—. Agregó Levi.
Sin embargo, había otra situación de la que Levi no habló y de la que Mike no quiso preguntar: eso venía relacionado con Erwin Smith y su aparición con Hanji en la discoteca. Cuando Levi los vio juntos su corazón de nuevo dio un vuelco. ¿qué pasaba exactamente con eso? ¿Se cumpliría el hecho de que el tipo eso aún seguía detrás de Hanji?
La pregunta lo siguió en sus pensamientos hasta cuando se fue a dormir, no soñó nada. Mike se fue en la madrugada, argumentando que se encontraba bien para conducir. Se levantó muy temprano y se fue de la casa antes que alguien se despertara y lo viera. Cuando llegó a su apartamento dejó salir la ira, la frustración que sintió al ver a Hanji con aquel sujeto de nuevo, tenía celos y un desmedido pesar. ¿En realidad él estaba detrás de Hanji o… se seguían viendo?
Aquel último pensamiento lo turbó, lo cegó. Pensaba que podría ser posible, ¿Por qué no? Después de todo él se lo había dicho: «Eres una mujer libre, libre de mí. Podrás hacer lo que quieras».
—¡A la mierda con eso!
Y se frotó incesantemente la cabeza ante el desorden que era, ante repetir la maldita frase una y otra vez como en un bucle.
—Señor Levi…—alguien murmuró tras tocar el timbre.
...
!Muchas gracias por leer a todos! :D
Andume27 : Si creo que es una de las partes màs dificìles porque pareciera que no hubiera un medio de salida, como si todo fuera a ser peor y la verdad es que puede serlo pero vamos a ver, que tendrìan ellos que dar o ceder para volver al camino.
navy blue glasses : ese Erwin me suena a que es un hombre empecinado y ciego por alcanzar a alguien que el universo le dice que no es para èl, y es aquì cuando me cuestiono sobre su persona.
Mel: Gracias que comentario tan bello, siento que me acompaña en todas las vertientes y situaciones que tienen los personajes. Lo caòtico no està para nada lejos de nuestra realidad. Y me resta decirle que su primer cuestionamiento se irà tratando con el avance natural de la historia :D es un hecho que todos los cabos sueltos deben ser unidos.
LeviHan: lo de la mùsica y dejar que ella hable me ha resultado muy nuevo en tema de comentarios :D agradezco ese gran gesto. Respecto a PD2: indudablemente es un apartado que lo he contemplado para màs adelante. Muchìsimas gracias por leer, espero brindarle en cada actualizaciòn un buen tema de leer :D, y claro, Erwin y Frieda resulta que comparten esa misma caracteristica, aquì por lo menos.
Guest: Sì tuvieron y muchas veces, jajaj, sucede que Erwin se ha reservado el hecho de que se acostò con Hanji solo para èl, no ha andando diciendolo ni siquiera a su amiga, entonces Alma cree que èl està metido de cabeza, embobado y ella no le da ningun atisbo de que le interesa. Espero haber resuelto su duda. :)
Saludos queridos lectores desde Ecuador :D
Nos leemos pronto.
24/10/2020
