Narrado por Candy

- ¿Es niño o niña?-

- Felicidades es un niño - la enfermera se acerca y coloca el bebé sobre mi pecho, mi corazón se llena de un profundo e inexplicable amor - el bebé está muy sano - nos dice con una amplia sonrisa, ya lo ha limpiado y vestido con su primera ropita, Terry lo mira fijamente mientras deja caer varias lágrimas, le toca el cabello suavemente como convenciéndose de que es real, que es nuestro bebé, mitad él y mitad yo, un hijo nacido del amor y que sellará nuestra unión para siempre.

- Es castaño como tú - le digo en un hilo de voz, el bebé está muy tranquilo respirando acompasadamente, parece dormido, de repente despierta lentamente y me quedo sin respiración, sus ojos son azul zafiro, aún más profundos que el mar, ahora sí me declaro perdidamente enamorada, Terry me mira mientras sonrío y comienzo a derramar lágrimas de felicidad.

- Me ganaste esta vez Pecas, pero sabes que seguiremos practicando hasta que tengamos a mi rubia pecocita - me río aunque me duela desde el pelo hasta la punta de los pies. El bebé abre mucho la boca, así que por instinto saco mi pecho y lo acomodo lo mejor posible para que coma, Terry me ayuda a incorporarme en la cama con varias almohadas.

- Ahora sí bebé, come- él encuentra mi pezón con la boquita y lo toma con mucha fuerza, abro mucho los ojos impactada por la mezcla de sensaciones, una ternura infinita me recorre y sé que este pequeño será mi razón de vivir desde hoy y para siempre. Terry está muy conmovido mirándonos, solo sonríe y contiene las ganas de llorar, con un gesto lo animo a sentarse a nuestro lado en la cama, él se acomoda aún demasiado sentimental para hablarme, le acaricia la manita, inspeccionando cada uno de los diminutos deditos.

- Es perfecto Candy... tiene cinco dedos - me dice suspirando.

- Cinco dedos largos de pianista como los tuyos, parece que me quede dormida mientras hacíamos este bebé -

- Sabes que nunca podrías dormirte mientras te hago el amor - me dice seductor con su profunda voz, definitivamente ni en un momento tan dulce como este, pierde su ímpetu de macho.

- ¡Presumido! Me refiero a que es exactamente igual a tí - le dijo riendo, él asiente, el parecido es más que evidente. Nos quedamos unos minutos disfrutando del momento, yo aprendiendo a ser mamá y el bebé tomando leche y acostumbrándose a la luz y los sonidos del mundo exterior.

La enfermera me ayuda a asearme, mientras el doctor termina de hacerle unos cuantos chequeos de rutina junto a Terry. Regreso a la cama ya limpia y lista para tratar de descansar un poco, estoy bastante adolorida, pero las hormonas son sabias y me hacen añorar estar al cuidado del bebé. El doctor me lo entrega asegurando que está en perfectas condiciones tanto de peso como de talla.

De repente tocan a la puerta, es Eli que se asoma impaciente por conocerlo. Terry me mira preguntando si debe o no dejarla pasar, le sonrío y asiento, no la podría privar más de este momento. Ella se acerca lentamente y cuando lo mira se lleva la mano a la boca.

- Cariño por Dios, es idéntico a ti de bebé- Terry sonríe orgulloso, el bebé se ha quedado dormido - ¿Puedo? - me pregunta pidiéndome permiso para tomarlo en brazos.

- Claro - se lo paso a Eli, ella cierra los ojos, inhala profundo, lo acuna sobre su pecho y lo mece suavemente. Este bebé es muy especial para todos, el primer hijo y el primer nieto siempre tendrá una dosis extra de amor. Al poco tiempo el bebé se despierta y abre nuevamente los ojos, Eli está tan emocionada al verle el color de los ojos, que estoy segura que ya tiene a dos mujeres suspirando a sus pies. Terry habla con el doctor para seguir sus recomendaciones, aunque sé bastante del tema, él también quiere involucrarse completamente en su papel de padre. Además aprovecharemos que aún quedan dos meses para que se estrene Hamlet y Robert ha accedido a darle un mes de licencia de paternidad convencido de que Terry ya interpreta más que magníficamente su papel. Cuando el recién estrenado papá regresa, Eli está sentada a mi lado con el bebé en brazos, lo acaricia de nuevo y simplemente sucede... sonríe de medio lado de manera idéntica a Terry y se escucha un muy largo - ahhhhh - somos Eli y yo juntas, que ahora sí morimos de ternura.

- Muy bien hijo, es tu primer día y ya sabes exactamente cómo seducir a las mujeres- dice bromista, él respira profundo para darse ánimo y le extiende los brazos a Eli para pedir cargarlo.

- Cariño tranquilo, es fácil, solo no lo dejes caer - Terry en lugar de tranquilizarse, se pone más nervioso. Tomo su mano suavemente.

- Mi amor mejor siéntate en la cama, mientras te acostumbras- hasta yo me puse nerviosa, somos padres primerizos y muy jóvenes, la paranoia será un sentimiento normal por muchos meses. Él se sienta y Eli se lo entrega, siento como deja de respirar ante el sentimiento que lo traspasa como un trueno. Tocan de nuevo a la puerta, es Richard, que pasa y tiene la misma reacción que todos al ver al mini Terry en brazos de su hijo.

- Felicidades a ambos, definitivamente es todo un Grandchester- dice el orgulloso abuelo. Vuelven a tocar la puerta, es Albert y Karen, definitivamente todos los "abuelos" están muy ansiosos por conocerlo.

- Amiguitaaaa - Karen entra feliz.

- Shhhhhhhh- la calla Terry que ya está arrullando al bebé como todo un experto.

- Perdón... - dice susurrando, es la primera vez en mi vida que escucho a Karen hablar bajo.

- Pequeña... ¿cómo estás? Vinimos tan pronto nos avisó Eleonor, pero teníamos que atravesar toda la ciudad - Albert aún se queda en la casa de Karen por temporadas, así que planeó todo con anticipación para estar estas fechas en Nueva York y no perderse el nacimiento.

- Estamos excelentemente, gracias por estar aquí Bert-

- Ser abuelo a los 30 es todo un acontecimiento, no me lo podía perder- dice con una dulce sonrisa.

- Imagínate ser abuela a los 22 - dice Karen bromeando - Graham.. pero déjanos conocer a ese muñequito, te prometo no gritar demasiado - Terry lo destapa un poco y el bebé reacciona estirándose y mirándolos.

- Ohhhhh, como dicen, esta preciosidad es como un hijo negado Graham, que barbaridad es un mini Terrence Graham - todos se ríen - ¿Y cómo se llama?- miramos a Albert.

- Therius William Grandchester Ardley - todos se emocionan, en especial Albert.

- Gracias chicos-

- Albert tú uniste nuestro destino y fuiste testigo de nuestra historia de amor, es una manera eterna de darte las gracias- él sonríe halagado.

- Cariño los dejamos para no incomodar, los primeros días son muy importantes para estrechar el vínculo entre el bebé y sus padres -

- Pequeña nosotros también nos vamos, disculpen la hora a la que llegamos, pero no pudimos aguantar hasta mañana para venir a conocerlo, saben que si necesitan algo solo nos avisan -

- Gracias y no se preocupen, vengan cuando quieran-

- No me digas eso Cariño, que con las hormonas del embarazo, ando con la maternidad a flor de piel - dice Eli, nos despedimos y todos se retiran. El bebé comienza a moverve como gelatina y Terry me mira con cara de espanto.

- Debe tener hambre- lo pongo en el pecho y comienzo a familiarizarme con la lactancia. Como estamos solos me desnudo de la parte superior para estar más cómoda, Terry se acerca con una caja muy elegante y la coloca a mi lado. El bebé ya se está quedando dormido, es muy comelón, al menos eso lo heredó de mí, no es evidente como lo físico pero peor es nada - ¿Qué es?-

- Ábrela - la abro lentamente.

- ¡Oh no Terry! esto se ve demasiado costoso, no lo necesito - lo cierro mientras él niega con la cabeza.

- Pecas es una tradición, sabes como es mi padre, se le entrega a la madre del heredero al ducado cuando él nace, tiene más de 100 años con los Grandchester, simplemente no lo puedes regresar - lo vuelvo a abrir conteniendo la respiración, es un collar de diamantes de donde cuelga un dije formado por una inmensa joya. Terry me ayuda a sacarla.

- Te juro que hasta me da miedo preguntar ¿qué es?-

- Toma- me lo coloca en la Palma de la mano, esta cosa pesa y mucho - ésto, mi amor, aunque parece un zafiro, es un diamante azul, es extremadamente raro, solo el 0.1% de los diamantes son azules, le perteneció al rey Luis XIV, Luis XV y Luis XVI de Francia, este último se lo regaló a María Antonieta de Austria - abro los ojos como platos, mientras siento como si quemara mi mano de solo calcular su valor - Muchos lo llaman el Diamante de la esperanza o el Corazón del mar, después de la revolución francesa pasó a ser propiedad de los Grandchester- trago fuerte.

- Entonces después de semejante explicación creo que estaría mejor en un museo que conmigo*-

- Pecas... -

- En serio Terry... -

- Dámelo, lo guardaré y luego lo hablamos- lo toma y lo guarda de nuevo, ya no sigo discutiendo, mejor me dedico a contemplar a mi bebé - Y esto esposa mía, es mi regalo para ti, es para tu pulsera, para que sigas coleccionando momentos de nuestra historia de amor- saca una pequeña cajita. La tomo sonriente y la abro.

- Gracias, me encanta - es un dije de oro blanco con forma de cochecito de bebé, tiene un zafiro incrustado y las iniciales T.W.G.

- Gracias a ti por dar a luz y ser la madre de mi hijo, nunca te podría recompensar por tanto - el bebé comienza a llorar y Terry se alarma - ¿Le pasa algo malo? -

- No, tranquilo, así se comunican los bebés, cuando llora hay que revisar si tiene hambre, sueño, tiene mojado el pañal o hay que sacarle un cólico- Terry saca papel y el estilógrafo que le regale en navidad, sonrío estoy conmovida por su interés.

- Si ya durmió y ya comió..., entonces son cólicos o el pañal - reflexiona

- Sí, es muy importante sacarle el cólico después de que coma- lo tomo y lo acomodo con la cabeza sobre mi hombro, le muestro cómo se hace, hasta que el bebé eructa. Al rato sigue llorando - Es el pañal -

- Yo quiero hacerlo -

- ¿Alguna vez has visto cómo se hace? -

-No, pero seguiré instrucciones- está tan decidido que no lo cuestiono más.

- Está bien, primero coloca esa manta sobre la cama- termino de explicarle los pasos, toma el bebé con mucho cuidado y le quita el pañal - como es niño es muy importante que... - muy tarde el bebé lo ha soltado el chorro y le ha orinado toda la camisa- eso exactamente te iba a advertir - me río, él en lugar de enojarse, sonríe y se quita la camisa. Dios mío verlo tan sensual y tierno a la vez, tratando de cambiar pañales, me tiene casi babeando, literalmente - Si antes tenías admiradoras cuando te vean de papá se multiplicarán - él sonríe ampliamente.

- Así que te gusto más ahora - dice con su tono arrogante.

- Mucho más - termina de ponerle el pañal, no quedó perfecto pero sí bastante bien para ser la primera vez. Me lo entrega y de nuevo le doy de lactar, hasta que queda profundamente dormido.

- Ahora duerme Candy, yo me quedaré cuidándolo -

- En realidad ambos debemos dormir, tenemos que aprovechar cada momento que él duerme para dormir también, se estará despertando cada dos o tres horas - lo pongo en el centro de la cama.

- ¡¿Dos o tres horas?! - me pregunta sorprendido.

- Sí Terry, así son los recién nacidos, necesitan comer muy seguido - le tomo la mano y lo miro a los ojos - esto no es fácil, vamos a estar muy cansados, tal ves nos pongamos de mal humor y peleemos por tonterías-

- No vamos a pelear, te lo aseguro- le sonrío.

- La enfermera nos podría ayudar unos días, pero sabes que yo preferí hacerme cargo de él, si se hace muy pesado para ti, por favor prométeme que me lo dirás y buscaremos una solución - él asiente, tomo al bebé y lo acuesto en medio de la cama.

- ¿Ahí va a dormir? ¡¿Y si lo aplasto?! -

- Quiero que duerma ahí, mi instinto maternal lo quiere cerca - lo miro para tranquilizarlo - no lo vas a aplastar estoy segura, si casi ni te mueves al dormir - él suspira hondamente.

- Está bien Candy - nos acomodamos para dormir y dar inicio a nuestra vida de padres, sé que sin duda será extenuante, pasaremos días sin dormir, sin sexo, con miedos e incertidumbres, habrán muchos cambios de pañales y explosiones asquerosas, pero también tendremos miles de sonrisas, miradas eternas, juegos, cantos y mucho amor, porque ambos decidimos darle a nuestro hijo la infancia feliz que nosotros mismos añoramos. Admiro a mi bebé dormido y a Terry que también lo contempla.

- Candy - me acaricia el rostro con sus dedos - tener un hijo contigo es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida -

3 años después...

Continuará...

*La joya se exhibe en el Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsoniana (Washington) desde el 10 de noviembre de 1958.