En el Castillo (Segunda Parte)
-Wooo- exclamó Mina nada más entrar, mirando el cielo que parecía no tener fin sobre sus cabezas.
La estructura del castillo por fuera parecía un conjunto de enormes obeliscos de cristal, saliendo de la tierra, apuntando en diferentes direcciones hacia el cielo, tan altos que incluso desde el lugar más lejano de la ciudad podías ver al menos una punta.
Desde adentro era aún más impresionante. Una escalera tan ancha que podría albergar un equipo de fútbol sin problema enfrentaba la puerta a unos treinta metros más allá. Subía hasta un segundo nivel que abría paso a tres corredores, uno hacia el fondo y dos a los lados, separando el castillo en tres alas y que se perdían entre la estructura brillante.
Abajo pasaba lo mismo y el grupo giraba en redondo intentando captar cada detalle de la enorme estancia.
Mako se les quedo mirando tranquilamente, acostumbrada a que los primerizos se quedaran algunos minutos sin habla.
Cuando Serena bajo los ojos deslumbrada ella le sonrío
-Y aún no han visto nada. - Se giro hacia un estante para sacar unos folletos y Darien aprovecho para acercarse a Serena.
-Yo debo irme, pero espero podamos reunirnos para comer- Serena asintió sin pensar, pero Mina le piñizco la espalda y ella salto en su puesto.
-Serie genial Darien pero comeremos todos juntos- rectifico mientras Mina sonreía feliz pero ella no fue capaz de dejarlo ahí- Pero si gustas puedes comer con nosotros, trajimos mucha comida- soltó sin poder evitar callarse y vio como Mina se alejaba moviendo su cabeza molesta y como la espalda de Seiya se estiraba y ondulaba como si sus músculos se movieron de forma inconsciente.
Darien, que había comenzado a dejar caer su sonrisa, volvió a hacer relampaguear hacia ella y Serena se derrito.
- Me encantaría, muchas gracias. Nos vemos después- se despidió feliz y camino hacia el lado contrario a ellos perdiéndose por un pasillo.
Mina movió su cabeza mirándola y Serena se encogió culpable.
Caminaron por la estancia en silencio guiadas por Mako que hablaba mostrando cada salón, tan separado uno del otro, que tenía tiempo de sobra para contar todo lo que sabía de cada uno de ellos.
-Esto es maravilloso- murmuro Lita mirando el cielo, girando sobre ella misma y Rei se rio a su lado.
-Eso es quedarse corto- menciono alucinada como todos, mirando dentro de un salón que tenía un impresionante ventanal que le daba acceso a las llanuras de flores en el exterior.
-Serena, ¿sabías que el castillo, hasta donde se sabe, no tiene ventanas más allá de las que dan acceso al exterior? - comento Amy con la nariz enterrada en el folleto y Serena asintió entretenida.
-Lo vi mientras preparaba los pases del tour. Al parecer, el castillo no requiere ventanas al ser de cristal, sin embargo, este no permite miradas desde afuera pero tampoco hacia afuera. Es incomprensible.
Serena giro como Lita absorbiendo todo y solo pudo compararlo con estar dentro de un cubo de hielo y un caleidoscopio juntos. Incandescentes rayos entraban a raudales por todos lados, bailando con colores hermosos al rebotar por en el cristal tiñéndoles las ropas haciéndolos reír cada tanto.
Lita se metió entre ellas con el rostro confuso.
- ¿Así que para mirar hacia afuera debían abrir esas enormes ventanales y puertas? - cuestiono mirando dichas estructuras que parecían necesitar al menos dos personas para hacerlo y Amy negó emocionada.
-No, no es así. Al parecer los investigadores creen que había alguna forma de hacer visible el cristal desde, pero desconocen cómo hacerlo. Hay algún… secreto supongo, entre muchos, que no han podido descubrir. El castillo en si mismo es un misterio, la estructura y su composición.
Serena toco el cristal sintiendo el frio en sus dedos maravillada por la electricidad que seguía sintiendo dentro de él.
- Creo que me equivoque. Siempre pensé que todo Tokio estaba hecho del mismo material del castillo, pero este cristal no es el mismo que el de la ciudad. Es algo mas- menciono mirando las murallas y sus amigas asintieron.
-En mi templo hay de este cristal- murmuro Rei imitando a Serena y pasando la mano por la superficie lisa y multicolor-hay una parte de él que estoy segura es la misma. Se siente igual.
¿Así que ellas también lo sentían, esa vida, ese pulso?
- ¿Y no nos lo ha mostrado? - inquirió Mina con las manos en jarras y Rei rodo los ojos
-Está en la parte más antigua. Es donde está el altar y en donde voy a pedir dirección de los espíritus. Nunca se han interesado por esa parte- Mina le lanzo un beso y un guiño.
-Estas perdonada entonces
-Es tan extraño todo esto- suspiro Lita entrando a otro tramo de muralla que bailaba con los rayos del sol tiñendo esa parte del pasillo en un hermoso bosque verde - toda la ciudad se ve igual, brilla igual, pero se siente diferente.
-Es como… - Serena cerro los ojos estirando los dedos en el cristal sintiendo algo dentro, algo que parecía recorrer el material duro, como un frio pero también cálido pulso interior- es como si esta parte estaba viva… y el resto no-Abrió los ojos pestañando sin entender de donde venía una idea tan loca y sus amigas se le quedaron viendo- Creen que me volví loca ¿verdad? - rio incomoda pero Rei negó con el rostro serio.
-Creo que tienes razón de hecho- le dijo cerrando los ojos también apoyando una mano cerca de donde la tenía Serena.
-Pero no es tanto como estar sin vida, sino que es como estar envejecido- abrió sus ojos mirando toda la extensión de muralla de arriba abajo.
-Tal vez… - menciono Amy dándose unos toques en los labios pensando- Tal vez quien sea que creo el castillo y la ciudad lo hizo del mismo cristal, pero al pasar el tiempo esa vida se ha ido apagando progresivamente en la ciudad. ¿No está tu templo cercano a este castillo? - le pregunto a Rei y ella asintió de acuerdo.
-Creo que sí. Desde mi templo hasta aquí hay mucho menos tiempo que desde la casa de Serena.
- ¿Entonces crees que el cristal de la ciudad ha envejecido? ¿Está agonizando? - inquirió Serena de pronto sintiendo una gran tristeza y angustia en su corazón y Amy la miro con ternura.
-Solo es una teoría. Puedo estar equivocada. Tal vez solo sea algo natural con este cristal, tal vez así debe ser- le sonrió con cariño y Lita le dio un empujoncito con el hombro.
- ¿Preocupada de que la ciudad se venga abajo? - bromeo y Serena se cruzó de brazos tomándose de los codos.
-Es solo que sería muy triste que algo así pasara, que todo esto muriera- murmuro viendo a su alrededor, imaginándose como se vería ese esplendido lugar apagado y opaco como el otro cristal de la ciudad, que, aunque hermoso, ahora veía que carecía de verdadera vida.
Las chicas se miraron entre y si y luego miraron a alrededor también, comprendiendo a Serena.
Luego de un segundo de silencio Mina le dio una palmada en la espalda a Serena haciéndola trastabillar hacia adelante con una mueca.
-Solo tienes que preocuparte de pasar el semestre, déjale la destrucción de la ciudad a otro. Después de todo ¿no fallaste de nuevo en tu clase de matemáticas? - Serena se recompuso con un grito ahogado mirando a Amy con pánico, olvidando por el momento toda la conversación.
Su amiga la miraba con fuego en los ojos y mina se cubrió la boca con culpa en los labios pero risa en los ojos.
-Solo fue en la prueba pasada. Hace meses que no fallaba lo juro… Amy no me mates. ¡Mina eres una soplona!
Amy se le acerco tomándola del brazo con una mueca diabólica mientras los demás reían alejándose por los pasillos, dejándolas solas, ignorando la mirada de ayuda de Serena.
-Tu y yo a conversar acerca de tus horarios de los próximos dos meses.
-Ay no- gimió mirando alrededor sin encontrar escapatoria.
Luego de que Amy se aseguró de haber ocupado cada trozo y migaja de tiempo en la vida de Serena, siguieron el tour riendo por los pasillos haciendo ecos extraños en las desoladas habitaciones. A Mina le entretenía sin duda poner de los nervios a Yaten fingiendo que entraba en habitaciones prohibidas solo para oírlo susurrar con pánico ruegos y regaños. De pronto escuchaban un siseo furioso y a Mina reír con diversión y todas se sonreían ignorándolos, ocupados con sus propios pequeños tour, como Rei y Lita que se habían obsesionado con los muebles, hechos también de cristal, o como Amy y Taiki que, con ojos críticos , estaban intentando descubrir cómo funcionaba la arquitectura del lugar.
Serena los seguía de cerca interesada en todas sus discusiones, demasiado enamorada del lugar para dejar algo fuera, pero de vez en cuando se distraía con lo propio, al ver los cuadros de los que hablaba su madre, hermosamente enmarcados en madrera y oro. Se quedó quedo quieta mirando uno en particular, donde un jardín tan grande como un estadio, florecía por completo con hermosas rosas rojas. Todas ellas, abiertas y exuberantes bajo la brillante luz del día, se veían tan reales y la luz tan resplandeciente, que incluso podría jurar que olía su fragancia y sintía el calor del sol.
Taiki de pronto se le acerco a un lado sin mirarla, fingiendo poner toda su atención en el folleto que tenía en sus manos.
- ¿Hay posibilidad de que cambies el humor de mi hermano? - le pregunto en un susurro y Serena lo miro de reojo y siguiéndole el juego dejo que sus ojos vagaran por el hermoso cuadro, como si nada pasara.
- Espero que si- murmuro en respuesta y Taiki suspiro mirando al interpelado que caminaba por el pasillo solo, leyendo su propio folleto. No se había quitado los anteojos, pero Serena había escuchado uno que otro comentario a los demás por que al menos estaba segura que si estaba mirando las cosas.
- Lamento darte esta carga, pero a estado de un humor horroroso y no hemos logrado hacerlo entrar en razón- se quejó arrugando su nariz y Serena cubrió su sonrisa poniendo la mano en su boca fingiendo una expresión pensativa. - Suerte con eso- gruño moviéndose pasándola y volviendo al lado de Amy que no había notado su ausencia, demasiado interesada en cielo tan alto que penas si se vía su fin, como para quitarle los ojos.
Serena fingió terminar de examinar el cuadro y se giró con disimulo hacia el susodicho, viéndolo entrar al salón de baile algunos metros más allá. Serena ya había visto el salón, impresionante como todo, pero por sobre todo por su enorme espacio disponible. Parecía que en realidad se tomaban enseria lo de los bailes los habitantes del castillo.
Tal vez este era su momento. Tal vez solo necesitaría acercarse a él dentro del salón, iniciar una conversación hasta que pueda sacar el tema de su pelea y al final solucionarlo.
La perspectiva le revolvió el estómago y sus manos sudaron, pero dio un paso hacia el con intención.
De pronto, mitras se acercaba al salón, por el pasillo, más allá, una luz incandescente y plateada incendio por un segundo el corredor y luego todo se apagó. Serena se quedó, quieta, petrificada más bien, mirando o más bien esperando un nuevo rayo, pero nada paso. Su corazón se disparó como nunca lo había hecho y siento como un calor extraño la rodeaba, agitando su respiración, haciéndola tragar grandes bocanadas de aire.
Vio como Seiya salía del salón y caminaba hacia ella, pero no fue capaz de apartar la mirada del pasillo. Lo vio por el rabillo del ojo dudar al pasar a su lado, deteniéndose solo a un par de pasos de su cuerpo, pero para ese momento los sonidos deja de ser captados por su cerebro y su vista se enfocó solo en pasillo frente a ella convirtiendo todo en un túnel
El rayo volvió.
Corrió como desquiciada pasillo abajo persiguiéndolo. No entendía que pasaba, pero una fuerza mayor la impulsaba. Corrió, poseída por esa fuerza desconocida, que infundía ímpetu a sus piernas como nunca hubiera imaginado ser capaz, mientras que la luz aparecía y desaparecía alejándose a medida que se acercaba resplandeciendo cada vez más lejos.
Paso corriendo por el vestíbulo por el que había entrado y corrió sin detenerse escaleras arriba.
Las subió de dos en dos sin pensarlo y un nuevo pulso deslumbro su ojo derecho. Derrapo por el piso al girar con tanta velocidad, pero no se detuvo en ningún segundo. Sus manos y rodillas golpearon el liso y frio suelo, pero se impulsó hacia arriba, lanzándose como una flecha por un nuevo pasillo desconocido, en donde se abrían otros tantos como un tenedor. Se metió por uno corriendo viendo las puertas pasar y al ver una banda roja de terciopelo, que le impedía el paso, la salto como una bailaría experimentada.
Corrió y corrió sin ser consiente del tiempo viendo cada vez menos puertas y subió un nuevo tramo de escaleras. Giro por mas pasillos y recodos, hasta que de pronto la luz se detuvo como si hubieran apagado un interruptor.
Pestaño, jadeando y sudando, mirando alrededor buscándola, pero luego de que por varios segundos nada pasaba su razón volvió en parte, percatándose de que estaba en un desconocido y larguísimo pasillo desolado, sin ventanas ni puertas. Solo grandes y anchas murallas la rodeaban y una pequeña punzada de angustia le pincho el estómago. No había otros guías pululando por ahí, ni mucho menos otras turistas, ni siquiera se oían más voces ni ecos de alguna conversación a lo lejos, y una capa de polvo se asentaba en el suelo y paredes, dándole un aspecto más opaco al cristal a su alrededor y como consecuencia también más oscuro y tenebroso.
Se pasó la mano por el rostro sudado mirando como enloquecida a su alrededor, cuando de pronto un cuerpo choco con ella. La habría lanzado por los aires si no fuera por los brazos que la rodearon de forma inmediata. Trastabillaron unos pasos y ella se aferró a los brazos de Seiya para no caer.
No necesita verlo, su cuerpo entero saltaba al estar cerca de él, lo percibía con cada célula, de una forma espiritual.
Seiya la giro para mirarla con ojos agrandados, sus lentes desaparecidos, dejándola ver su conmoción.
- ¿Te has vuelto loca? - inquirió con voz aguda y jadeante. La observo de arriba abajo hasta que sus ojos se clavaron en sus rodillas.
Serena se las miro también solo por inercia, para ver que una gran mancha morada ya se estaba formando.
- ¿No la viste? - Pregunto ignorando rápidamente su hematoma y volviendo a mirar a su alrededor. Seiya la obligo a enfocarse en el tomándola del rostro.
- ¿Ver qué? ¿Sabes cuánto ha corrido? Ni siquiera sabía que podías correr así. Parecía que volabas- Serena obligo a que sus ojos dejaran de vagar ya concentrarse en Seiya y en lo que estaba diciendo.
-Lo siento, corrí por el castillo, pero es que había una luz… ella… ella estaba… - estaba a punto de decir llamándome, pero decidió que Seiya ya la miraba como una loca y no necesitaba darle otro motivo para hacerlo- Me meteré en problemas, pero había algo, lo juro. - volvió a mirar alrededor de forma compulsiva y Seiya la soltó con un suspiro.
-Estaremos en problemas, pero no por lo que crees- le dijo tomándola por los hombros y girándola para que viera a su alrededor.
En un principio no entendió que deseaba que viera, demasiado concentrada en su tacto que parecía que había pasado décadas desde que lo había sentido, hasta que vio sus pisadas por todo el lugar, marcando el piso polvoso, pero Seiya estaba hablando de otra cosa.
-¿Sabes regresar? - inquirió detrás de ella y Serena se sobresaltó.
-Ni siquiera sé cómo llegar aquí- murmuro angustiada, volviendo al pensamiento de cuan solo y desolado parecía este lugar y Seiya la soltó con una retahíla de gruñidos
-Yo solo te seguía, no me fije en el camino- gruño por fin pasándose la mano por el rostro cansado mirando a su alrededor
Serena le rodo los ojos.
-Es un castillo. ¿Qué tan perdidos podemos estar?
Veinte minutos después parecía que mucho.
Solo cuando llevaban varios minutos recorriendo pasillo tras pasillo Serena recordó que su madre le había dicho que el castillo parecía un laberinto.
Seiya había ofrecido la idea de que se quedaran dónde estaban. Tarde o temprano los verían por las cámaras y los vendrían a sacar a patadas. El plan era bueno excepto que en el castillo no había cámaras de vigilancia. En su investigación para este paseo Serena se había enterado de que la asociación de monumentos no había aceptado intervenir ni un centímetro de la estructura del castillo, incluyendo tornillos, para colocar cámaras. Habían decidido poner trípodes con ellas, pero solo en los lugares principales, más que nada como precaución ya que a nadie se la habría podido imaginar robar algo del castillo. Tomando en cuento lo descuidado de la sección a Serena parecía improbable que se encontraran con alguna cosa tecnológica en las inmediaciones.
¿Plan B en acción? Caminar intentando regresar por sobre sus pasos. Lo que en realidad había sido infructuoso ya que sus pisadas parecían ir y venir de todos lados hasta desparecer por completo. Ni siquiera recordaba haber dado tantas vueltas.
Ahora girando en un pasillo tan largo como ancho y que no parecía tener fin, con al menos diez bifurcaciones alrededor, Serena se tomó un mechón de cabello preocupada y comenzó a caminar, a lo que Seiya la siguio con las manos en los bolsillos. Luego de que pasara la impresión, Seiya había vuelto a alejarse poniéndola más y más incómoda. En otras circunstancias la habría tomado de la mano y le habría asegurado que saldrían de todo esto juntos. El saber cómo las cosas se han quebrado entre ellos le ponía un nudo en la garganta.
-Y entonces… ¿qué es lo que estabas persiguiendo? - pregunto unos minutos después de que se ahogaran en ese horrible silencio y Serena se miró las hebras entre sus dedos.
-Había algo, una luz ...
-Este lugar está lleno de luces- replico de forma molesta y Serena se engrifo.
-Esta era diferente- espeto soltando su cabello y mirando hacia adelante, fulminado el espacio, y Seiya alzo sus manos apaciguadoras.
-Te creo- juro solemne, pero su voz condescendiente la exaspero y lo miro encolerizada.
-No necesito que me creas, gracias. Se lo que vi- soltó a la defensiva ya Seiya le temblaron los labios.
Había olvidado cuanto le gustaba a Seiya su mal humor. Coloco una expresión neutra sin querer darle en el gusto y siguió adelante.
-Me estás hablando- menciono unos pasos más allá y ella lo miro extrañada- Prometiste no hablarme más- le recordó y ella sitio un suave sonrojo en sus mejillas.
Volvió a quitar su vista, mirando el suelo.
-También jure odiarte por siempre, pero creo que eso es imposible. El por siempre no existe- murmuro mirando de nuevo al frente.
-No lo sé, te veías muy convincente-murmuro herido-mas aun considerando que mirarme se te hacia repulsivo- susurro entre dientes tan bajo que no creía que ella debía escucharlo, pero estando tan cerca por supuesto lo había hecho.
Lo miro confusa.
- ¿A qué te refieres? Mirarte ...
-Olvídalo- espeto interrumpiéndola y sonrojándose, pero sin dejar su rostro agrio- Solo que tu actitud ha sido muy acorde a tus palabras.
-Tu actitud no ha sido la mejor tampoco señor "Estoy demasiado cansado para salir con mis amigas" - espeto molesta y el arrugo la nariz sin dejar de mirar al frente. De hecho, en todo el intercambio él no había dirigido sus ojos hacia ella. Hablando de no mirarse.
- No creí que me quisieras ahí- le devolvió en el mismo tono y Serena se giró molesta, deteniéndose.
Sabía que había planeado conversar con él y arreglar las cosas, pero a veces Seiya se lo ponía muy difícil. Esta conversación no iba ni un poco en la ruta que ella había planeado.
- ¿Cómo podrías saberlo? Solo has salido huyendo o encerrado en un hermetismo absoluto durante la semana. - se paró enfrente buscando sus ojos, pero él seguía rehuyéndola, mirándose las manos o los zapatos, haciéndola enfurecer aún más.
-Te recuerdo que fuiste tú la que salió huyendo de mi casa, gritándome que no me hablarías mas y que me odiabas, debo agregar. Pensé que estaba dándote lo que deseabas al alejarme- le gruño alzando un poco la voz y Serena se volvió a girar para caminar de nuevo con pesadas y rápidas pisadas.
- ¡Si crees que verte mudo o ver que te ausentas de las clases es en realidad lo quiero es que no me conoces nada! - le chillo mirando de un lado a otro a una nueva bifurcación y doblo sin pensar.
- ¡Tú también has faltado a clases! ¡Y si me dijeras que es lo que quieres tal vez podría saberlo! - le grito furioso y Serena se detuvo.
-Una puerta- dijo sin más y Seiya movió la cabeza, confundido.
- ¿Quieres una puerta? - inquirió ganándose una mirada molesta de Serena. Ella siguió adelante hasta la puerta que había visto por fin después de una eternidad caminando.
Movió la mano al picaporte de la enorme puerta ornamentada y flanqueada por hermosos pilares insegura. Una campanita de algo sonó en su mente, fuerte y resonante, pero aun así demasiado débil para poder aferrarlo. La puerta a pesar de parecer que no se había abierto en años, se deslizo con suavidad solo con un pequeño toque de su mano, rebelando un gran salón tan grande como toda su casa.
Estaba casi por completo vacío excepto por más pilares, que sostenían el cielo, a metros y metros por encima de su cabeza, y de los que colgaban sedosos y vaporosas telas blancas, que se bañaban con la luz del sol del mediodía que entraba por un hermoso ventanal, coloreando todo, dándole un aspecto de haber estrado en un sueño
Serena entro hipnotizada y miro alrededor con una sensación de calor en su pecho.
Seiya entro detrás de ella mirando asombrado.
-Incluso este cuarto vacío es impresionante- murmuro y Serena frunció el ceño
-No esta vacío- susurro en trance. Apenas sintió los pies tocar el piso y se tomó el pecho donde un calor había comenzado a pulsar.
-Yo no veo nada- le dijo y el eco de sus palabras le dio la razón. Aun así, Serena podría jurar que veía los fantasmas de muebles alrededor.
- Ahí adelante debería haber un altar- balbuceo acercándose y Seiya dejo de buscar para mirarla fijamente.
La miro caminar decidida hasta el centro de la habitación y el la siguió distrayéndose con un enorme cuadro en la pared a su derecha. Era impresionantemente grande y tan real que incluso él podía ver el brillo de la luna y oler las fragantes flores nocturnas como si hubiera estado ahí en algún momento de su vida.
Volvió la vista a ella que se había detenido y que sin dudarlo se agacho en el lustroso piso.
- ¿Pasa algo? - murmuro acercándose algo asustado por ella que parecía tener la vista algo vidriosa. Era la misma mirada que había tenido antes de salir corriendo como una posesa por el castillo. El había seguido por instinto y aun con todo su entrenamiento no había sido capaz de atraparla. Sino fuera porque ella se había detenido no creía posible haberla alcanzado.
-Luz- fue su respuesta y de pronto se inclino. Paso sus manos por el piso como si lo estaba acariciando y de pronto una luz poderosa y cegadora salió del piso a su alrededor tragándosela.
Seiya jadeo y corrió sin pensar al ver como ella caía o más bien se lanzaba hacia el agujero que se había abierto debajo.
- ¡Bombón¡
cha, cha, cha, channn. ¿Que creen que pasara ahora?
Saludos y nos leemos pronto.
