Las luces del Café Arkadia se apagaron definitivamente a las doce y treinta y seis minutos de la noche. Clarke Griffin tenía entendido que el horario habitual de la cafetería era hasta las tres de la madrugada, pero al parecer los domingos resultaban ser una excepción y todo por un buen motivo.

No había nadie, absolutamente nadie en las calles que quisiese entrar a ese o a cualquier otro local de la zona mientras a un par de calles de allí se celebraban las clandestinas "Racers Nights".

O eso había escuchado decir a Josephine, Clarke cuando se subía junto a Lexa y a Zoe en el sedan rojo de la rubia.

—Lo digo en serio —sonrió Clarke confusa sentada en la parte trasera del coche de Josephine apoyándose de entre los respaldos de los asientos delanteros para dirigirse a ella y a Zoe que estaban sentadas delante—. Te digo que no tengo ni idea de que es eso.

—¡Tía, las Racers Nights son épicas en Scranton Crow! —comentó Monroe de lo más entusiasta al tiempo que se bajaba el pantalón para sacar algo de ropa de una bolsa y cambiarse en el coche mientras Josephine sacaba el coche del aparcamiento—. ¿Como no te ha hablado nunca tu madre de ellas?

—Por si no lo habéis notado mi madre y yo tratamos de hablarnos lo menos posible —fanfarroneo Clarke entre risas.

—En serio no se como la soportas algunas veces es una autentica bruja —no pudo evitar quejarse Josephine gesticulando con una sonrisa mirándola a través del espejo retrovisor sin perder demasiado de vista a la carretera—. No te ofendas.

—Oh no me ofendo tranquila —dejo claro Clarke dejando escapar una risa cómplice antes de echar un vistazo a Lexa a su lado.

—La semana pasada me pillo tirándome a Levitt junto a las taquillas y se puso como loca —le contó Josephine a modo de queja escuchando a las otras romper a reír—. ¡Tía, ni que se lo hubiese quitado!

Lexa que se quitaba la camiseta del trabajo para ponerse otra algo más ajustada, apoyo la mano del hombro de Clarke echándose hacia delante entre risas.

—Has olvidado decir que estábamos en mitad de la cena, y la cafetería estaba hasta arriba de gente.

Clarke que volvió la cabeza para mirarla tuvo que reír sin poder evitar fijarse como el negro sujetador le resaltaba el pecho a Lexa mientras se ponía la camiseta.

Monroe rompió a reír y miro a Josephine en broma acusadora.

—Eso y que eres un poquito putón.

Josephine que dejo escapar una carcajada echando la cabeza ligeramente hacia atrás se encogió de hombros divertida.

—Si, eso siempre se me olvida —admitió Josephine con cierta satisfacción relamiéndose los labios de solo recordar el caliente encuentro.

Todas rieron y Clarke continuó apoyada en medio de los asientos delanteros.

—Bueno, ¿y de qué va la cosa? —quiso saber Clarke notando como ahora Lexa se cambiaba el pantalón a su lado cogiendo algo de ropa de dentro de un bolso que había en el suelo del coche.

Monroe que volvió la cabeza hacia atrás al tiempo que abría la guantera para sacar un neceser, y comenzar a maquillarse le sonrió.

—Un cuarto de hora antes de llegar las doce del domingo, algunos de nosotros recibimos un mensaje con la dirección de donde será la carrera y que recorrido tendrá —explicó la chica abriendo el neceser para sacar el maquillaje.

Josephine que apartó ligeramente la mirada de la carretera, metió la mano en el neceser rebuscando en su interior hasta dar con un pintalabios color rojo oscuro.

—Lo normal es que no empiece hasta la una y media así que aún tenemos tiempo, y no creas que cualquiera está invitado o participa, no —siguió contándole Josephine logrando abrir con sus dedos el pintalabios sin quitar la otra mano del volante, aminorando un poco la marcha al tiempo que se miraba de reojo la carretera y se fijaba en el espejo comenzando a aplicarse el color en los labios animadamente—. Para que te inviten primero tienes que conocer a alguien que conozca a alguien que conozca a otro alguien que le haya invitado antes.

—O tener contacto directo con alguno de los corredores de los Nakaras, como aquí mi amiguita Lexa—señalo Monroe divertida aplicándose algo de colorete en las mejillas frente al espejo.

—¿Los Nakaras? —preguntó Clarke viendo como Lexa se atusaba un poco la larga melena peinandosela con los dedos—. ¿Los talleres, dices?

—Mira la carretera —dijo Lexa a Josephine dándole un golpe en el hombro fijándose en como entraban en un tramo poco iluminado y ella se distraía un poco con el espejo retrovisor.

Clarke que se volvió a mirar a Lexa viéndola repentinamente tensa quedo a la espera de la respuesta.

—¡Reeelajate, tíaaa —respondió Josephine de lo más divertida volviendo a mirar la carretera retocándose con el dedo la comisura de los labios devolviendo a Monroe el pintalabios para que lo guardará—. Lexa, en serio caalma, Estás muy tensa hoy, ¿qué coño paso anoche para que estes así?

Lexa que por nada del mundo pretendía ponerse a hablar de eso, ladeo la cabeza haciendo un gesto de "si yo te contará" y metió la mano en el bolso sacando una botella de vodka.

Clarke que sonreía volvió la cabeza para mirarla viendo a la mayor de los Woodward abrir la botella llevándosela a los labios arrugando después la nariz.

—Créeme, mejor no recordarlo —murmuró Lexa casi por lo bajo ofreciéndole la botella a Clarke—. ¿Quieres?

—Si, ¿por qué no? —sonrió Clarke cogiendo la botella dando un largo trago pasándosela después a Monroe que a su vez pasaba el neceser hacia atrás por si ellas querían retocarse algo el maquillaje.

—Lexa, tienes que aprender a relajarte más —replicó Josephine desenfadadamente de forma dicharachera con una sonrisa viendo como Monroe bebía de la botella haciendo por volverse a mirar a Lexa y a Clarke—. Pasar de todo, dejar de pensar en los problemas y divertirte más.

—Que no pierdas de vista la carretera, Josephine —dijo Lexa de nuevo alzando un poco la voz.

—Tía, que salió hace un par de meses del hospital —le reprochó Monroe a modo de protesta a Josephine dándole con el dorso de la mano en el brazo para que condujese mejor entendiendo la reticencia de Lexa—. ¿Es que acaso quieres mandarnos allí a todas?

Clarke que escuchó aquello último volvió la cabeza para ver a Lexa al tiempo que sentía como Josephine disminuía un poco la velocidad, y levantaba una la mano en señal de paz, haciendo un gesto con la cabeza.

—Vale, vale, lo pillo —replicó Josephine en voz alta fijando sus ojos en la larga carretera que daba a los bosques Mildford—. Lo pillo, joder, tranquilizaos un poco.

Monroe se volvió un poco hacia atrás para mirar a Lexa pasandole la botella con gesto indulgente y cómplice para que perdonase a Josephine por sus inconscientes desvaríos vio como ella la cogía y se dejaba caer hacia atrás en el asiento trasero bebiendo un poco más evitando la mirada que sabía que estaba recibiendo de Clarke.

Lo último que quería era tener que dar explicaciones a nadie de lo que coño hacía o dejaba de hacer con su vida o de lo que pasaba en esta.

—Mirad cuantas luces hay ya allí arriba lo lejos —sonrió Josephine viendo como muchas luces de coches y motos se amontonaban en un punto cercano a la linde del bosque muy cerca de lo alto de la montaña donde se iba a disputar la carrera—. Esas curvas son alucinantes, va a ser la caña.

—Sii, venga va, chicas. Fuera malos rollos —sonrió Monroe con entusiasmo volviéndose a mirarlas a todas—. Hemos venido a divertirnos, ¿no?

—Si —sonrió Clarke que parecía haberse quedado algo descolocada mirando ahora hacia delante.

Lexa que hasta ahora había estado evitándolo acabó sacando las pastillas del bolsillo del pantalón que se había quitado y que Josephine le había dado y se llevo el par a la boca pasándolas con el vodka sin querer pararse a pensar en nada demasiado.

—Si —dijo Lexa finalmente en voz alta sonriéndose sin muchas ganas queriendo olvidarse de todo—. A divertirse.

Continuara...