Lo que nos queda
A continuación, Sev le mostró a Lauren los saquitos de las joyas baratas de plata que había convocado para que Valerie vendiera en el mercadito.
-Wow… me encantan… - dijo ella - De éstas sí que quiero quedarme alguna, que de éstas tienes muchas repetidas.
-Entonces coge lo que te dé la gana.
-Unos pendientes largos de esqueletos y un anillo gordo de éstos de calavera. Voy a buscar uno de mi talla.
Mientras ella buscaba él le contó el plan que tenían de ir a comprar ropa moderna a Londres con Valerie, Hipólita y Jack.
-Buah, Severus… si sólo vais vosotros cuatro podría ir con vosotros, yo también quiero ropa así.
-Entonces ven, ¿qué te lo impide?
-Que no sabemos dónde podríamos quedar. Tú no conoces nada de Londres.
-Muy fácil. Quedamos en la puerta del Caldero y nos Aparecemos desde allí donde sea.
-Pero es un riesgo para ti acercarte a Diagon. Mejor eso no, ya sé cómo. Que os lleven a ti y a Hipólita adonde piensan comprar, es Valerie quien conoce el lugar, ¿no?
-Sí.
-Puede llevaros a los tres.
-Sí, supongo que sí.
-De lo contrario que lleve primero a Jack y después vuelvan por vosotros.
-Claro.
-Hipólita, tú y Valerie os quedáis allí y Jack viene por mí al Caldero, que se Aparezca dentro, no en la calle.
-Claro.
-Así ya puedo hablar con él aunque no pueda hacerlo mañana en el desayuno.
-Estupendo, estás recuperando facultades, Lauren.
-Nos falta quedar un día. Viernes o sábado, y a una hora, hay que elegir.
-Pienso que Valerie preferirá el viernes, para poder montar el puesto del mercadito el sábado.
-Yo también lo pienso, pero para ti es mejor el sábado, Severus. El jueves por la noche vas a tener lío.
-Es cierto, y pensaba dormir en casa de Cecile esa noche.
-Y lo mismo Hipólita, tiene médico el jueves con sus padres, quizá no pueda salir el viernes. Además, pienso que Valerie también se tomará unos días de descanso y que deberá solicitar permisos al ayuntamiento y esas cosas para montar el puesto. En ese caso, es mejor dejarle libre el día de diario.
-Claro.
-Entonces el sábado. ¿A qué hora?
-Si vais a andar por el Caldero, antes de las once, para no coincidir con la pécora.
-Claro, claro. De cualquier modo, Jack y yo no vamos a entrar en contacto dentro del Caldero, ¿eh? Hay que hacerlo con disimulo. Salir los dos cada uno por nuestra cuenta y encontrarnos en la calle. Y desde allí buscar un lugar desde donde podamos Aparecernos sin que nos vean. Aunque sea metiéndonos en un portal o en los servicios de alguna cafetería.
-Por supuesto.
-¿Estoy recuperando facultades, o no?
-Claro que sí.
-Entonces, ¿va bien a las diez y media, por ejemplo?
-Muy bien.
-Yo llegaré más temprano, si Jack se retrasa no pasa nada. Si nos lleva más de dos horas, Jack y yo os invitamos a almorzar.
-Genial.
-Explícaselo todo. Que llegue al Caldero y salga del mismo, y yo lo seguiré a una distancia prudencial hasta que sea seguro que no puedan vernos juntos.
-De acuerdo.
-Qué bien lo vamos a pasar. Si no cargamos demasiado, después vamos los cinco, o los tres, que Valerie vuelva con Hipólita a su casa si no la dejan quedarse tanto tiempo, a compraros a ti y a Jack los trajes para el concierto para aprovechar los primeros días de rebajas, luego todo se agota y no quedan tallas.
-No, no quiero que me lo veas puesto antes de hora.
-Bueno… entonces al menos os acompaño hasta el lugar.
-¿Y cómo vamos hasta allí si Jack no lo conoce?
-En metro o en autobús. ¿Para qué está el transporte público? ¿Nunca has vuelto de Londres a Cokeworth en tren? ¿Cómo crees que me muevo yo por el Londres muggle?
-Claro…
-Llevaré mis planos y guías de metro y autobús. Londres es enorme, te lleva una hora cruzarlo de punta a punta y es un auténtico caos aclararse para desplazarse, hay decenas de líneas de metro y cientos de autobús.
-Buf…
-Espero que donde nos lleve Valerie no quede muy lejos del centro, para poder ir en autobús y no en metro, es mucho más agradable. El metro es asfixiante, no me gusta nada. Además, ya debes saber cómo son los autobuses de Londres, ¿no?
-Sí, de dos pisos.
-Eso, son fantásticos para contemplar la ciudad.
-Vaya…
-Hay que saber orientarse, Severus, no sólo en los espacios naturales, también en los urbanos.
-Claro.
-Algo más que te queda por aprender.
-Cierto.
-Ya verás, no es tan difícil, yo te lo explico todo. Ya encontré el anillo.
-Has escogido el más gordo de todos – riendo.
-Claro, claro, quiero que se me vea bien – ella también.
Volvieron a guardarlo todo en los saquitos. Sev sacó de la mochila el que era para los padres de Hipólita.
-Voy a enseñarte lo último que he traído. También he convocado regalos para mucha gente pero todavía me faltan, a eso es a lo que tienes que ayudarme.
-Saca, saca, a ver.
Sacó el contenido, el conjunto de plata y rubís para la madre de Hipólita y el alfiler y gemelos para el padre.
-Wooow… – de viva voz – Pero, ¿qué es esto? Parece antiguo.
-Es del estilo que convoqué la diadema para Hipólita, es para sus padres.
-Es sensacional, con esto sí que te forras, Severus, todas las ricachonas lo compran.
-Eso mismo me ha dicho Jack, que convoque muchos más.
-Entonces hazlo, anda, con todos los colores de piedras, y también de oro, más valor todavía. Yo te voy convocando los saquitos.
-¿Qué te parecen los gemelos y el alfiler?
-También sensacionales, lo nunca visto. Haz también un montón de ésos, van a triunfar.
-Todo ideas de la enana, ¿eh? Me ha mostrado en su mente, imaginándolo, cómo quería el collar y cómo eran unos gemelos y un alfiler.
-Es estupenda. No los hagas todos iguales, a algunos mételes menos piedras. Éste es muy recargado, no a todas les gusta llevar tan recargado. Haz para todos los gustos y todos los bolsillos ricachones.
-De acuerdo.
-Voy a hacerte saquitos de colores, para que sepas qué va en cada cuál. Del color de la piedra y con una franja dorada o plateada según sea de oro o plata.
-De acuerdo, allá voy.
Convocó conjuntos, todos diferentes, durante casi media hora, Lauren iba haciéndole los saquitos correspondientes e introduciendo lo que convocaba en el interior. Después, durante casi diez minutos más, alfileres y gemelos de oro y plata, ésos los guardaron en dos saquitos todos juntos.
-Suficiente, empiezo a cansarme ya y todavía me queda trabajo, regalos por convocar – dijo él.
-Sí, y yo quiero que hagas algo para mí también, para mi noche de concierto. Voy a abusar de ti, pero me va a hacer mucha ilusión llevar puesto algo tuyo.
-Pide por esa boca.
-Una gargantilla, también de este estilo, de plata y esmeraldas.
-¿Qué es una gargantilla?
-Un collar que va ajustado al cuello, rodeándolo.
-¿Puedes mostrármela en tu mente?
-Claro que sí.
Ella se la mostró.
-Lo tengo.
-No muy recargada, ¿eh? Discretita. Filigrana de plata y pocas piedras.
-Estupendo.
La convocó.
-Wooow… maravillosa. Pónmela, a ver si te ha quedado de mi talla.
Ella se levantó el pelo y le ofreció la nuca, él se la abrochó. Ella se la palpó y luego le preguntó.
-¿Qué te parece?
-Que te queda genial, perfecta a tu personalidad.
-No preguntaba eso, sino si es de mi talla. ¿Me queda holgada?
-No.
-Has acertado a la primera, vaya ojo tienes, chaval.
-Me sé tu cuello de memoria.
-Ya no me la quito.
-Quítatela para ir a desayunar, ¿eh?
-Ya veremos.
Rieron.
-¿Quieres que te haga el conjunto?
-No, no. No me gusta ostentar, esto ya es demasiado para mí, mis padres van a alucinar.
-Pues de eso precisamente quería hablarte, también quiero hacerles un regalo a tus padres.
-Buf… mis padres no son de joyas, ¿eh? Tienen, por eso yo entiendo de ellas, pero nunca se las ponen.
-Jo, entonces… ¿qué les regalo? - apenado.
-Severus, ¿no les has hecho bastante regalo ya sacándole a su hijo la idea de hacerse Mortífago de la cabeza? Y también a su hija, aunque eso nunca lo sabrán.
("¡Bien!")
-¿A tu madre no le gustará alguna de elementos vegetales, por ejemplo?
-Seguro que sí, aunque no se la ponga, por tenerla. Voy a llevársela para que no te desilusiones. Y ya sé cuál, no de elementos vegetales, de bichos, el broche verde de libélula, mi madre también tiene los ojos verdes.
("Vaya… qué casualidad, el que escogía Jack para ella, conoce bien sus gustos.")
-¿Y tu padre no se pone traje para ir a los conciertos?
-Por supuesto, pero ni siquiera lleva corbata, menos todavía gemelos.
-Quiero hacerle un regalo también a él.
-Venga… entonces me llevo un par, los más sencillitos que tengas. Sácame el broche de libélula mientras yo busco unos gemelos para mi padre.
-De acuerdo.
Así lo hicieron, buscaron cada uno los regalos para los padres de Lauren.
-A ver, ¿qué más regalos querías convocar? – preguntó ella.
-Para Lucius, Narcissa y Andrómeda.
-Severus, ¿cuántas veces tengo que decirte que todavía no podemos ponernos en contacto con ellos?
-Pero que tus padres los hagan pasar por regalos suyos.
-Buf… sería muy raro que mis padres regalaran joyas.
-Venga, Lauren, por favor… - suplicante.
-Qué pesadito te estás poniendo, ¿eh? ¿De qué te sirve regalar algo si no saben que es tuyo?
-Me sirve que lo sé yo. Ya que no puedo agradecerles personalmente lo que están haciendo, es una manera de saber que les ha llegado algo mío.
-Te entiendo… mis padres también lo entenderán. Pero no Convoques nada nuevo, nos vale lo que ya tenemos. Busca para Andrómeda uno de elementos vegetales que te guste, sobre ella apenas puedo decirte nada, apenas sé nada de ella, deberías haberle preguntado a Sirius.
-Cierto.
Sacó el saquito de elementos vegetales.
-¿Es Sly? – preguntó él.
-Claro que es Sly.
-Entonces algo verde y plata.
Lo desparramó en la manta y comenzó a buscar.
-Yo voy a buscar un conjunto de plata y zafiros no demasiado ostentoso para Narcissa, ella tiene los ojos azules, ya lo sabes.
-La verdad es que nunca me fijé.
-Lucius los tiene grises.
-Sí, en él sí.
-Cómo no, no te despegabas de él. Tú de día, yo de noche. Nosotros sí que somos el Trío de Plata, vaya triángulo, digno de una novela – muy satisfecha.
Se carcajearon. ("Es estupenda, cómo presume. Y pensar que no quería contármelo.")
-Yo lo tengo, esta pulsera de hojitas colgantes, para que la peque juegue con ella – dijo él.
-Estupendo, muy buena idea. Entonces busca gemelos y alfiler para Lucius, él sí que lleva corbata cuando se camufla de muggle, y seguro que le encantan, ya no tengas miedo de que sean recargados. Pero de plata, ¿eh? Sly y a juego con lo de Narcissa.
Volvió a guardar el contenido del saquito de elementos vegetales. Buscó unos gemelos y alfiler de plata, escogió los que más le gustaban.
-Yo lo tengo – dijo Lauren – A ver qué te parece, el más sencillito de zafiros.
-Estupendo.
-Entonces voy a convocar cajas para todo, para que mis padres puedan hacerlo pasar por regalos comprados. A ver si me caben en el baúl, ya sabes, llevo el pensadero.
-Claro.
-Me apaño. En todo caso, escondo algo de ropa en el espacio oculto de vuestro dormitorio mientras desayunáis.
-Jo, Lauren… cómo te complico la vida.
-No pienses eso, todo lo contrario, me la resuelves, bien puedo hacer esto por ti. Debería haber prestado los libros y llevaría el baúl vacío, pero van a quedar para mi hermano.
-Claro. Pero ahora que lo pienso, el baúl ya habrá salido hacia el Expreso cuando bajes.
-Vaya… claro… Pues nada, a la mochila, menos complicación.
Terminaron de organizarlo y guardarlo todo.
-¿Has de convocar algo más? – preguntó ella.
-No, no, ya está. Jack me había pedido para su madre y su padre y también gemelos para nosotros, pero ya apañamos con lo que ya he convocado.
-Sus padres que te los compren, ¿eh? Tienen más pasta que los míos.
-Ya, ya me ha explicado que invierten en bolsa y negocios, ya me ha dicho que iban a comprármelo.
-¿Y cómo vas a hacer? Primero tienes que tasarlos.
-Se los llevaré para que elijan, y después, cuando la madre de Lily los lleve a vender, que el joyero los tase también.
-Quizá le cobre por tasarlos si no va a quedárselos.
-Bueno, si le cobra poco será. Ya compenso con todo lo que venda.
-Desde luego. No creo que le compren todos los de estilo antiguo en la misma joyería por muy importante que sea, es demasiado dinero. De hecho, es mejor que ni siquiera lo intente, que no los lleve todos de golpe, un cantazo.
-Claro, claro.
-Bueno, si hemos terminado con esto, nos queda algo más de trabajo por hacer, lo siento mucho. No te preocupes, nos va a llevar un cuarto de hora.
Ya clareaba el día. Lauren sacó de su mochila un sobre y de él un pergamino doblado, lo extendió ante ellos.
-Nuestro código secreto para cartearnos. Como no contaba con vernos en verano no he elaborado códigos para eso, pero te los pasaré el sábado, así seguiremos viéndonos. Mira que no pensar que podíamos quedar en el Londres muggle… Hemos estado muy poco avispados los dos.
-Pues sí.
Le explicó el código y cómo debía redactar las cartas para que pasaran por mensajes sobre asuntos no comprometidos y también que cada vez debía poner un remite diferente, de los que ella ya había inventado y apuntado algunos también.
-Ya es pasarse un poco de precavido, pero mejor si te sale la letra distinta cada vez, al menos en el exterior del sobre.
-De acuerdo, la desfiguraré.
-¿Cómo vas a enviármelas? No tienes lechuza.
-Supongo que si mi madre ha instalado teléfono muggle, también debe haber comprado una lechuza.
-Claro, claro, ¿y se arriesgó a ir a Diagon?
-Sí, fue para preparar las vacaciones con Lily.
-Cierto, algo me estuvo contando. ¿Vas a ir con ella?
-No quiero, voy a pasarlo fatal viéndola a todas horas.
-Si no quieres no vayas.
-Me apena por su familia, estaban muy ilusionados.
-Ella la ha fastidiado, Severus. Quizá prefieran ir sólo contigo y tu madre.
-Tampoco quiero eso.
-Déjate llevar por ellos en ese tema. Los padres de Lily saben muy bien lo que se hacen, harán lo correcto.
-Está bien, así lo haré, me podré en sus manos. Yo tenía muchas ganas de vacaciones, íbamos a ir a Cornualles.
-Vaya… un cabo al oeste, como el del Camino de las Estrellas.
-Claro, Lily se lo sugirió. Pero por favor, dejemos de hablar de ella, me sienta fatal. Ya que ha salido el tema, ¿no tenéis teléfono en casa?
-No, Severus, los del otro bando no tenemos teléfono, artefacto muggle del demonio.
-Vaya…
-Y no sólo eso, sería todavía más peligroso que el correo, el teléfono se puede pinchar.
-¿Qué es eso?
-Intervenir, conectarse a la línea para espiar las conversaciones, por algo ningún Mortífago ni simpatizante tiene teléfono, sería muy fácil espiarlos.
-Claro… Pero sí que podemos hablar por Red Flu.
-No, no, Severus. La Red Flu de los Mortífagos también es peligrosa, también se puede intervenir. Mi chimenea está conectada sólo a aquéllas imprescindibles.
-Claro…
-Y vosotros debéis hacer lo mismo con las vuestras. Que no formen parte de la Red general, ya se lo dije a Deborah. Conectadas sólo con los lugares a los que te sea imprescindible desplazarte. En el libro de hechizos protectores viene cómo hacerlo.
-Muy bien, entonces lo haré con mi madre en cuanto llegue a casa mañana.
-Eso, eso. Bueno… terminamos con las obligaciones… ¿Qué hora es?
-Pasan de las tres y cuarto.
-Vaya… nos queda menos de una hora…
-Pues sí, pero luego otra por la mañana.
-Pero no es lo mismo. Por la mañana, contra reloj, me pongo nerviosa pensando que nos queda muy poco tiempo y ya no lo disfruto igual.
-Entonces la pasamos ahora, tomamos Estimulante para una hora más.
-Jo… es que lo quiero todo…
Sev rio.
-Lauren, todo no se puede tener, tienes cuarenta y cinco minutos por delante para decidirte.
-¿Tú no te agobias cuando ves que se acaba el tiempo?
-En absoluto. Esperaba no verte en todo el verano y ya voy a volver a verte el sábado, y además, con amigos y pasándolo muy bien, soy feliz.
-Vaya… cuánto por aprender de ti. Podrías invitar también a Sirius.
-Muy buena idea, no lo había pensado y puedo hacerlo, voy a verlo el jueves, está invitado a la sobremesa en casa de Lily.
-Sí, Deborah ya me lo ha contado.
-Cuántos planes hacéis a mis espaldas.
-Severus, has de acostumbrarte a que no todo pase a través de ti, tú solo no puedes con todo.
-Tienes toda la razón. Y ya lo estoy haciendo, he dejado en manos de Deborah, Paul, Jack y los Gryff el asunto de Pettigrew y me he desentendido por completo.
-Has hecho bien, es un problema que ellos se han buscado y que ellos deben resolver. También habrá que enseñarle Legeremancia a Sirius cuanto antes, para descargar de trabajo a Remus y Cecile.
-Hazlo tú misma, excusa para hacer migas con él.
-Muy buena idea. Voy a hacerte caso, no perdamos más el tiempo. ¿Qué más hacemos?
-Decídelo tú, llevamos mucho tiempo haciendo cosas para mí.
-Para los dos. ¿Damos un paseo por la orilla del mar ahora que ya es de día? Me aburre estar tanto tiempo quieta.
-Vamos.
Pasearon arriba y abajo de la playa, disfrutando del amanecer, dejándose mojar los pies por las pequeñas olas, charlando animadamente. Sev le contó a Lauren las vicisitudes en el aprendizaje a ocluir de Sirius, se echaron unas buenas risas.
Después volvieron junto a la hoguera ya apagada, se metieron entre las mantas y se quedaron abrazados sólo sintiéndose en silencio durante otro rato. Por fin, poco antes de las cuatro, tomaron poción Reparadora para dos horas y se durmieron al instante.
Despertaron justo dos horas después, a la vez, poco antes de las seis, completamente descansados. Se levantaron de un salto y fueron corriendo a bañarse en el mar bañado de sol. Se había tornado algo de viento y había olas más grandes, disfrutaron mucho jugando a hacerse caer al agua, persiguiéndose y haciéndose aguadillas. Eran casi las seis y media cuando salieron.
-Me queda por probar algo que no he hecho con nadie, una idea sugerida por Sirius, y seguro que tú tampoco lo has probado, algo nuevo para los dos – le dijo él.
-¿Qué? ¿Qué? – ansiosa.
-Sorpresa.
La hizo caer, todavía mojada, sobre las mantas. La lamió entera, de los pies a la cabeza.
-Mmm… saladita… qué rica… con tu piel perfecta…
-No voy a ducharme en una semana… quiero que quede tu huella en mi piel…
Sev rio.
-Qué exagerada eres, Lauren.
-No soy exagerada en absoluto… es lo que siento… me lavaré por partes y ya está… me toca, me toca…
Intercambiaron puestos y ahora fue ella quien lo lamió, la dejó para el final y se lo hizo un rato con la boca, con mucha pericia. Le dijo:
-Te toca encima.
-No, vamos a probar de una manera que tampoco lo he hecho nunca, seguro que contigo lo consigo, de lado, frente a frente.
-Estupendo, yo tampoco me lo he hecho así nunca, ni metiéndola.
-Entonces vamos a ello.
Se pusieron frente a frente, ella le pasó la pierna sobre la cadera y se unió íntimamente a él. Él la aferraba con fuerza por el trasero para aumentar la presión, pero era ella quien se movía intensamente contra él. En un momento dado, ella le dijo:
-Yo ya estoy a punto… ¿acelero para que te vayas tú también?
-Dale.
Se movió frenética contra él, llegaron a la vez, gritando, ella disminuyó el ritmo.
-Eres fantástica, Lauren, la mejor, la mejor…
-Hay que estar a tu altura, chico… vaya imaginación tienes… creo que en todas las veces que nos lo hemos hecho todavía no hemos repetido…
-Y todo lo que nos queda.
Terminó el año en Hogwarts y terminó 'El Año de la Revolución'… pero no la historia. El verano y el siguiente año constituyen una nueva serie 'El Año de la Victoria' y tendréis el primer capítulo dentro de dos días donde siempre. La primera parte, 'Asuntos de Familia.'
