—¿Qué estás haciendo? ¿Por qué nos vamos? —Sylas la tomó del brazo en pleno pasillo, deteniendola—. Es la oportunidad perfecta.
—¿Perfecta para qué? —Se sacudió y continuó—. Vamos. Volveremos en 3 días.
—¿Para qué quieres esperar 3 días? —La volvió a sujetar y tiró de ella para obligarla a mirarlo—. Es el momento perfecto.
—¿Para matar a Jarvan? ¿A eso has venido? —tomó su muñeca, presionando en un intento por ser liberada—. Te dije que quería hablar con él. Te dije que quería hacer las cosas diferentes. No quiero más sangre derramada, ni de magos ni de la familia real.
—¿Pero por qué volver en 3 días? ¿No puede tomar una decisión de una vez?
—3 días no son nada. Entonces sabremos si me convertiré en la reina de Demacia, a su lado, o sola.
—¿A su lado? —Lux asintió—. Pensé que lo que querías decirle era que renunciara a la corona por su propia cuenta.
—No aceptaría eso y yo no quiero más muerte. Ya te lo he dicho. —Volvió la mirada hacia los guardias dormidos—. Zoe, déjalos —la niña dejó de pintar sus caras y volvió junto a Lux.
—Lo siento, es divertido —se encogió de hombros—. ¿Nos vamos?
—Sí.
—Espera, aún no podemos irnos. No puedes esperar 3 días y-.
—Basta —Lux sujetó su cabeza con ambas manos—. Es suficiente. Ésto no se trata de tí o lo que tú quieres. Se trata de Demacia y de mí gente. Estamos aquí gracias a Zoe, estás aquí porque prácticamente me obligaste a traerte pero no pienso iniciar una guerra para saciar tu sed de venganza, Sylas. No está en mis planes.
—Eres igual que ellos, solo te interesa tu propio beneficio. Solo estás buscando obtener la corona de Demacia para ti misma y entonces serás una tirana más. Pero yo no voy a permitirlo. —Se giró en dirección a la puerta de Jarvan.
—¡Sylas, no! —Lux corrió tras él y lo tomó del brazo para intentar detenerlo.
—Eres tan amable, Lucecita —tomó su mano y comenzó a absorver su magia, moldeandola en una gran esfera de luz que usó para derribar la puerta.
—No. —Bajó la mirada y la fuerza del estallido había herido gravemente a los guardias que estaban dormidos gracias a la magia de Zoe—. ¡Jarvan! —Gritó buscando advertirle y Sylas la sujetó con fuerza del brazo, arrojándola contra una de las paredes.
—Oh no... —Zoe se acercó corriendo a Lux, que yacía inconsciente en el suelo. Aún estaba débil y aquél golpe, junto al hecho de que antes había canalizado su energía frente a Jarvan y el robo de magia de Sylas habían sido demasiado para soportar—. La única que puede molestar a Lux soy yo.
—Vamos, lanzame tu mejor golpe, enana.
—No lo hagas —la voz de Lux llegó a sus oídos—. La usará en ti contra.
—Pero...
—Salva a Jarvan. Llévalo lejos. Yo puedo con ésto —Zoe asintió y desapareció en un pequeño portal. Sylas esperaba atento en todas direcciones, para ver de dónde vendría el golpe.
No hubo golpe, Zoe apareció en silencio detrás de Jarvan, quién estaba en guardia, sujetó su brazo y un portal se abrió ante los pies de ambos, haciendo que desaparecieran al instante. Sylas intentó llegar a ellos antes de que se fueran, pero el portal se cerró y solo quedó mirando el suelo.
—¿Por qué siempre me traicionaste, Lucecita? —Unos guardias se acercaron corriendo.
—¡Salgan de aquí! —Gritó Lux creando una barrera entre los hombres y ellos.
—¿Es la srta. Luxana Crownguard? —Preguntó uno de los hombres notoriamente asombrado—. Hay que reportarlo.
—Hay que detenerla —dijo otro.
Sylas tomó a Lux del cuello y los guardias lo reconocieron. 2 se lanzaron a la batalla y el tercero fue enviado por refuerzos.
—No quería que las cosas fueran así, Lucecita, quería darte una muerte tranquila, pero deseas que te haga sufrir. Pues lo haré. Verás como reduzco a cenizas a cada uno de los miembros de la vanguardia y luego de verlos morir a causa de tus propios poderes, morirás tú también.
Zoe soltó a Jarvan cuando reaparecieron lejos del palacio. Dio varios pasos hacia atrás al ver que le apuntaba. Se encontraban en un bosque, o lo que quedaba de él. Parecía que un incendio había arrasado el lugar tiempo atrás y ahora solo quedaban cenizas, esqueletos de árboles y sequía.
—¿Quién eres? ¿Dónde estamos? —Preguntó con firmeza sin dejar de apuntarle con la lanza.
—Soy Zoe y no estoy muy segura de dónde estamos. Solo vine aquí porque sentí una escencia celestial cerca de éste lugar.
—¿Escencia celestial?
—Sí. Cómo la de Lux —se encogió de hombros, cómo si aquello fuera demasiado obvio—. Yo soy el aspecto del crepúsculo y sentí una magia muy similar viniendo de éste lugar. Solo puedo transportarme a largas distancias si hay una magia muy fuerte del otro lado. Y solo sentí...
—¿Zoe? —La niña se giró al escuchar su nombre.
—¿Darius? —Abrió los ojos de par en par y llegó a su lado de un salto—. ¡Lo sabía! Sentí un gran poder.
—¿La mano de Noxus? —Jarvan dió un paso atrás—. ¿Estamos en Noxus?
—A las afueras —respondió Darius dejando descansar su hacha en el suelo—. Jarvan IV. ¿Qué hace él aquí? —Preguntó sin dejar de mirarle.
—¡Lux! —Zoe se apresuró a explicar—. Un tal Sylas iba a matarlo y Lux me pidió salvarlo, pero, ella quedó con él y estaba muy débil. Tengo que volver a ayudarla. Pero me dijo que no puedo usar mis poderes contra ese hombre entonces no sé y solo huí cómo me pidió, pero no sabía a dónde llevarlo y sentí tu escencia y solo vine aquí.
—¿Sylas está con Luxana? —Zoe asintió—. Tenemos que ir por ella —cogió el hacha del suelo y Jarvan tomó posición defensiva—. No tengo intenciones de pelear contigo.
—Practicamente he sido raptado. Deben llevarme de regreso a Demacia.
—No pensaba dejarte aquí —Darius ató el hacha en su espalda y Zoe se quedó de pie a su lado—. Debería matarte ahora y así Lux cumplirá su destino de reinar en Demacia, pero, si lo hiciera, iría en contra de su voluntad y no podría faltarle el respeto de tal manera. Así que considerate afortunado. Solo Lux decidirá si vives o mueres.
—¿Decide una maga lo que hace la mano de Noxus?
—Si es cómo deseas verlo, perfecto. Es Lux quién define mis acciones.
—¿Qué acuerdo han pactado? —Preguntó—. Dime, me encantaría escucharlo.
—¿Acuerdos? —Darius escuchaba atento, mirándole fijamente con un gesto de desagrado en su rostro.
—Sí. Me causa gran curiosidad el pensar qué te ha ofrecido Lux, o lo que está obteniendo Noxus en todo éste asunto.
—Si hubiera algún pacto que perjudicara a Demacia y beneficiara a Noxus, ¿crees que te lo diría? —Preguntó cruzado de brazos.
—Tienes razón. No me dirás lo que sea que te ha ofrecido Luxana. Aunque tal vez pueda imaginarlo, después de todo, es innegable que Lux es una mujer joven y hermosa. Creo que cualquier hombre podría notarlo solo con verla.
—Habla de frente. No me gustan las indirectas. —Exigió notando la dirección en que enrumbaba la conversación.
—Je... —Jarvan sonrió de medio lado, con un gesto de superioridad—. Solo tengo curiosidad. ¿Preferirías a caso sexo a cambio de tu protección? ¿Podría ser eso más importante que información sobre Demacia? —Darius frunció el entrecejo y apretó los puños. Jarvan IV sonrió al notarlo—. ¿Tan bueno fue para doblegarte? ¿O simplemente eres de los hombres que se enrollan cuando una mujer es virgen? —Preguntó con malicia—. Jamás hubiese imaginado que la mano de Noxus fuera del tipo que cae a los pies de una mujer.
Darius se acercó en dos zancadas y Jarvan alistó su lanza al frente. El noxiano tomó con una mano el agarre de la lanza y de un apretón de su puño partió la madera en 2, dejando caer al suelo la parte filosa. Tomó con su otra mano el cuello de Jarvan y lo levantó en el aire. El rey por impulso se sujetó de la muñeca del guerrero intentando liberarse.
—Darius, déjalo —pidió Zoe y el hombre apretó con más fuerza, solo unos segundos antes de arrojarlo al suelo con fuerza.
—Me importa una mierda lo que piense un patético hombre que todo lo que tiene le fue otorgado por ser el hijo de otra persona. Puedes pensar de mí lo que quieras, pero, no permitiré que hables así de Lux. —Apretó el mango del hacha y tras pensarlo un segundo lo soltó—. Luxana fue a hablar contigo, con la intención de llegar a un acuerdo que beneficie a Demacia que es lo único que le importa. E incluso ha pedido a Zoe salvarte a tí y quedarse ella en peligro. Y tú, solo vienes a preguntar si está traicionando a su pueblo.
—¿A caso no fue lo que pensaste cuando descubriste que Garen se metió con esa muchacha?
—¿Qué sabes tú sobre Katarina?
—Lo suficiente. Es una asesina y una zorra que logró seducir a mí mejor amigo y mí hombre de más valía.
—Ese es el problema. Vez a tu gente cómo herramientas y no cómo lo que son. Personas valiosas. ¡Zoe! —Llamó y las pequeña se acercó—. Hay que volver a Demacia, rápido. No dejaré que Sylas se atreva a ponerle un dedo encima a Luxana en mí presencia. Y tú —tomó a Jarvan del brazo, obligándolo a ponerse en pie—. La próxima vez que te atrevas a hacer un solo comentario, una sola ofensa a Lux, te cortaré la lengua y te la haré tragar. Aunque Lux se enoje conmigo.
—No te tengo miedo.
—No me importa. No es una amenaza, ni busco que me temas. Te estoy advirtiendo lo que haré si te atreves a faltarle el respeto a la mujer que amo. Y no, no me ofreció nada. Pero mí vida es suya y ella lo sabe. Y te aseguro que eso no tiene nada que ver con Demacia, con Noxus, y tampoco tiene que ver con el sexo. —Jarvan iba a hablar pero lo interrumpió—. Aunque en efecto, cómo has dicho, Lux es una mujer joven y hermosa. Y tú un idiota que se niega a ver lo que hay frente a sus ojos.
—¿Sabes que la mujer que "amas" me pidió hacerla mi esposa?
—Lo sé. —Lo soltó—. Y no me importa, porque no necesito que esté a mí lado. Necesito que haga lo que debe hacer para sentirse bien. Y si ella considera que casarse con un idiota es su deber, yo sería el primero en felicitarla por su matrimonio. Total, una vez que cumpla su deber, volverá a mí lado.
—Hora de irnos —Jarvan se quedó con la duda cuando Zoe abrió el portal—. Rápido. —Darius atravesó el portal y la pequeña prácticamente empujó a Jarvan dentro.
—¿Te has acostado con ella? —Darius se dió la vuelta, frente al portal—. Responde.
—El portal va a cerrarse —quiso advertir Zoe, pero fue ignorada.
—Responde.
—¿Por qué te importa?
—Ya lo has dicho, ha ido a pedirme continuar con el compromiso. Si aceptará, ¿estaría casaándome con una mujer que ha sido capaz de meterse a la cama con un desconocido?
—No —mintió—. Aunque me hubiese encantado. —Jarvan frunció el seño y Darius volvió a enfocarse en el portal—. Hay cosas que valen más que lo que puedas hacer con una mujer en una cama, pero un mocoso malcriado jamás lo entendería.
No esperó respuesta. Atravesó el portal y tanto Zoe cómo Jarvan IV le siguieron.
Del otro lado, no estaban en el lugar donde habían dejado a Lux. Estaban en un callejón, uno de Demacia por lo que pudo reconocer Jarvan. No estaban lejos del palacio y cuando Darius preguntó el por qué de ir ahí, Zoe se limitó a decir que seguía la magia de Luxana. Escucharon pasos, parecía un grupo pequeño y por el sonido de botas metálicas podían asumir que eran militares, tal vez miembros de la vanguardia.
—Silencio —Darius apuntó al cuello de Jarvan con su hacha, para persuadirlo a guardar silencio.
Los pasos se acercaron más mientras se ocultaban en una tienda abandonada. Darius se asomó un poco. Reconocía a esa mujer. Era la misma que se había llevado a Lux de Piltover. Y no venía sola. Un grupo de hombres, unos 6 guerreros le seguían y uno de ellos llevaba en sus brazos a Luxana, en total estado de inconsciencia.
—Lux... —pidió a Zoe retener a Jarvan y ella aceptó sonriente, salió de su escondite y al verlo, los hombres se prepararon para atacar, pero la mano de Fiora, haciendo una señal los detuvo.
—¿Qué hace aquí? —Preguntó con notorio enojo en su voz—. ¿Por qué ha venido?
—Tenía que asegurarme de que Lux estuviera bien, y viendo las cosas, que bueno que he venido.
—La mocosa de la otra vez, la de los portales, ¿dónde está?
—¿Para qué quieres saber dónde está Zoe?
—Se ha llevado al Rey. La misma Lux lo ha dicho.
—Es cierto. Lo ha sacado de ahí antes de que Sylas lo matara. —Levantó las manos tras dejar caer el hacha—. No quiero pelear y Jarvan está bien. Solo quiero ver a Luxana.
—No sé qué le ha hecho ese asesino asqueroso, pero cuando me he cruzado con los guardias a la entrada y me han pedido ir en ayuda, la he encontrado en el suelo, casi inconsciente, solo ha dicho; "Zoe tiene a Jarvan, él está a salvo.". Estaba sola, pero el palacio fue tomado. Al parecer habían infiltrados y a la orden de ese hombre han tomado el palacio. Hemos salido por unos pasillos secretos que solo el capitán de la vanguardia conoce.
—¿Puedo? —Preguntó señalando en dirección a la rubia y Fiora asintió, señalando a uno de sus hombres que la acercara—. ¿Lux? —Llamó tomándola en sus propios brazos, pero no hubo respuesta.
—No sé qué ha pasado, pero Sylas ha calcinado a los que se quedaron a hacerle frente mientras los demás pedían ayuda. Es más poderoso de lo que recordaba.
—No es más poderoso. Solo se ha robado su magia —dijo señalando a Lux con la mirada—. Debo sacarla de aquí.
—Necesito saber que el Rey está bien. Puedes verlo como un intercambio.
—Yo estoy bien —la voz de Jarvan resonó—. No dejes que se la lleve. Es una traidora y debe pagar por sus crímenes.
—Lo siento... —susurró Zoe antes de caer al suelo.
—Zoe... —Darius intentó retroceder pero no hubo manera. Los hombres comenzaron a apuntar con sus armas. Él estaba desarmado. Lux no reaccionaba y veía la sangre esparcirse al rededor del cuerpo de la pequeña—. ¿Qué has hecho?
—¿Pensaste que una mocosa podría retenerme? —Sonrió triunfante—. Arresten a ambos. La cabeza de la mano de Noxus, será el premio ideal para mí sala de trofeos cómo Rey de Demacia.
—¿Qué está haciendo? —Le increpó Fiora —. Detengánse—. Ordenó a los guardias.
—No la escuchen. Ella ha renunciado a ser capitana de la vanguardia. De hecho, le advertí, que si se suvlebaba sería arrestada.
Uno de los guardias se acercó a Fiora y tomó sus muñecas con fuerza, sujetándolas tras su espalda.
—Te vas a arrepentir de ésto Jarvan.
—Saquenlos de mí vista.
—Eres un rey sin trono. El palacio fue tomado.
—Será momentáneo. Te lo aseguro. Yo soy el único y legítimo Rey de Demacia. Un mago asqueroso jamás podrá ocupar ese lugar.
Los guardias comenzaron a llevarlos, arrestados, tomando uno de ellos a Lux y otro a Zoe y avanzando junto a los demás. Jarvan se fue por el camino opuesto, en dirección a lo que Fiora sabía eran las puertas traseras del palacio. Él conocía escondites y pasadizos que solo un niño que había crecido usándolos de escondite podría conocer.
Maldijo el haber aceptado la capitanía desde un principio. Esa misma decisión la estaba enviando a un calabozo con personas que por más que su rey las señalara, no veía el delito, ni siquiera ella. Miró al cielo y un ave pasó cerca, emitiendo un chirrido. "Valor", pensó. No todo estaba perdido. Sonrió. Contaría los segundos hasta que las esposas fueran retiradas de sus manos, entonces, ella misma le quitaría la corona de Demacia a Jarvan, y estaba segura de a quién quería en el trono.
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Hola! Soy Nozomi-chan.
Espero estén muy bien.
Pido una disculpa por la demora, pero las fiestas jeje.
Esta semana no sé qué tan seguido pueda publicar, pero en enero volvemos sí o sí a las actualizaciones diarias...
Pdata 1: Gracias a los que están leyendo ésta historia. Ya sé que somos poquitos, pero valoro mucho cada comentario y cada voto ❤️❤️❤️
Pdata 2: Espero hayan pasado una bonita noche buena y les deseo una excelente noche vieja por si no publico antes del 31 xd.
Pdata 3: Estamos muy cerca del final de ésta historia. Y el 1er de enero espero estrenemos 1 de las 2 historias que estoy escribiendo paralelamente, pero no las haré públicas hasta haber avanzado al menos 5 capitulos.
Cuidense mucho. Hasta el próximo capítulo
