Capitulo 30
Tenten se levantó al mismo tiempo que Ziyi pero no la esperó, se dirigió hacia la esquina más alejada de la sala mientras los demás también se levantaban. En silencio todos aceptaron que necesitaba espacio así que Sakura y Tsunade se ofrecieron a llevar a Ziyi hasta su habitación.
Sasuke miraba compasivo a su nueva compañera, podía entender la agitación tan similar a la que el mismo sentido aquella vez después de enfrentarse a su hermano, había quedado devastado al descubrir la verdad sobre su familia, su clan, muchas dudas asaltaron su mente. Su expresión estática había cambiado un poco, de pronto se había sumergido en sus propios recuerdos.
Lee estaba profundamente herido pero sus sentimientos propios no le importaban tanto como los de su amiga, la observaba alejada de todos, mirando a la nada en aquella oscura habitación.
Para Neji, era como si la voz de Ziyi siguiera hablándole, resonando en todas las paredes. Lo que más hacía mella en él, era el odio que sentía por los líderes de aquel clan, lo sentía más intensamente que nunca, aunque quizás no tanto como lo sentía Tenten. Que misterio era aquella mezcla de sentimientos, donde la pena que por su pasado se enredaba con lo positivo, ya que de nunca haber ocurrido aquello, ellos no se habrían encontrado en esta vida. El alma de Tenten lo atraía, amaba su particularidad complejidad y deseaba poder decírselo de algún modo.
Por un momento Tenten perdió el equilibrio, antes de caer Neji se acercó rápidamente para sostenerla. Que frágil parecía en aquella oscuridad, con sus largos y delgados dedos agarrándose de sus masculinos brazos, lo abrazó como si el dolor que sentía fuera intolerable. Repentinamente estaba mareada, como si todo aquello fuera demasiado precipitado y terminó desvaneciéndose.
Neji y Lee intercambiaron miradas preocupadas pero entendieron que solo era producto de su agotamiento, así que la llevaron hasta su habitación y se dispusieron a quedarse ahí con ella, como si fuese una antigua misión de aquellas en las que tenían que compartir el cuarto para dormir. Mientras estuvieran con ella nada podría separar a aquellos tres.
...
A la mañana siguiente estaban reunidos nuevamente en aquella estancia. Los representantes de la Aldea de la Hoja y las enigmáticas gemelas.
- Por favor, continúa con la narración. Cuéntanos qué ocurrió - Decía Tsunade - Queremos saber el resto.
Ziyi permaneció inmóvil como si intentase encontrar una forma de empezar.
/ - No teníamos escapatoria, los soldados que habían llegado hasta nuestro hogar nos hubieran llevado a rastras, así que decidimos bajar hasta el pueblo y entregarnos voluntariamente. Dejé a mi hija, antes de que llegaran a llevarnos prisioneros le conté algunos secretos y la llene de besos antes de entregarla a las mujeres de mayor confianza para mí.
- Cuando llegamos nuevamente a las tierras del clan supe que yo moriría ahí y pensé en mi hija, anhelando estar con ella. Fuimos separadas de Muneshige y llevadas a una celda aún más lúgubre que la anterior a donde habíamos estado.
- Nos trasladaron a la mansión, estaba igual a como la recordábamos pero había algo ligeramente diferente en todo aquel lugar. Tal parecía que las personas de aquella tierra se encontraban retraídas o al menos esa era mi impresión. La primera vez que llegamos todos salieron curiosos a ver a las gemelas pero ahora fuimos llevadas directamente a la mansión, sin ninguna mirada curiosa asomada para observarnos; la sensación de que algo terrible ocurría se hizo aún más evidente.
- Kyoshi lucía más magnífica que la vez anterior, parecía que toda su presencia estaba rodeada por una extraña luminiscencia. ¡Que espléndida se veía! Era como si la luna hubiese descendido del cielo para rodearla con su luz. Pero su expresión seguía siendo la de una mujer cruel y ambiciosa. Su belleza se había resaltado pero había algo repelente en ella, como si fuese una falsa flor artificial.
- Afirmó que había logrado desentrañar los secretos de nuestros poderes y que ahora era mucho más poderosa que nosotras dos, que con nuestras fuerzas jamás podríamos enfrentarla.
- Hizo sus acusaciones en contra de nosotras condenándolos a muerte, por haber confabulado contra el clan al hacernos pasar por las gemelas de la profecía, por haber engañado a su preciado hijo y, sobre todo, por haber enviado demonios a torturarlos y hacer su vida imposible.
- Aseguró ante todos los presentes que su propio poder había prevalecido por encima del de los espíritus malvados, que logró dominarlos, ahora ellos le servían y le proporcionaban un poder que nadie no podría imaginar, un poder aún mayor que el de las gemelas impostoras, y que ella haría prevalecer la gloria del clan Tachibana por toda la eternidad.
- Creo que ya saben cuál fue su veredicto final. A mi hermana le cortaron la lengua "por sus malvadas mentiras", a mi me arrancaron los ojos "por la maldad que imaginaba" y nos dejaron atadas toda la noche para que nos escucháramos llorar sin poder hablarnos ni vernos. Sin embargo, unos minutos antes de que los guardias se acercaron para cumplir con la orden, mi hermana se separó de ellos y dio unos pasos hacia adelante declarando a grandes voces una profecía que ninguno de los presentes olvidaría.
- Declaró que regresaría de los muertos para derrotar a la malvada Kyoshi cuando estuviese en su momento de mayor esplendor. Le ordenó que recordara bien su rostro porque volvería a verlo. Al terminar de decir aquellas palabras los entes invisibles, siendo testigos de aquellas proféticas palabras y al ser conocedores del porvenir, se reunieron en torno a ella creando un gran vendaval, convirtiendo sus palabras en una verdadera profecía.
- Todo aquel alboroto provocó que algo muy profundo dentro de mi hermana rugiera, algo desconocido para nosotras pero que en realidad era la fuente de todos nuestros poderes y los espíritus respondían a esa fuente de energía; un poder muy antiguo de un ser místico que había sido alguna vez un espíritu de la naturaleza despertado por mujeres con la misma capacidad que nosotras, nuestros antepasados.
- El gran poder dentro de mi hermana despertó provocando aquella transformación que ustedes ya conocen. Tal vez por empatía su despertar causó la misma reacción en mi propio cuerpo provocando lo que sería el nacimiento de los dragones gemelos.
- Horror y pavor provocamos, aterrorizando a todos los presentes quienes desconocían la importancia de aquel acto que presenciaban y lo que esto significaba.
- En cuanto a lo que ocurría dentro de nuestros cuerpos ¿Cómo podría explicárselos? Es un recuerdo tan vago que casi no distingo la sensaciones. Mi memoria recuerda aquel dolor que viajó por todos los miembros de mi cuerpo pero no sólo era dolor, sentía un éxtasis, uno que nunca había conocido antes, ese placer tan similar al que se consigue en el lecho con un amante, al disfrutar de un jugoso banquete o al beber después de haber tenido una sed indescriptible. Así fue, ese poder sobrenatural tomó posesión de nuestros cuerpos. Sin embargo duro solo instante.
- Siempre me pregunte ¿Qué hubiese pasado si no nos hubiéramos contenido? En ese momento ambas sentimos miedo de aquel extraño poder, nos creímos poseídas y usamos toda nuestra energía para contenerlo. Tal fue aquel esfuerzo que quedamos exhaustas e indefensas.
- Era la escusa perfecta para la reina quien solemnemente atribuyó a sus propios poderes el habernos contenido. Alegó que usábamos a los demonios para engañar a los presentes haciéndolos creer que éramos las gemelas de la profecía y ordenó que se cumplieron sus órdenes.
- Fría de horror fui testigo de como arremetieron contra mi hermana y se dio lugar aquel sacrificio; cuando terminó y oí sus jadeos, furiosa se apartó de aquellos hombres, con sus manos atadas se arrodilló recogiendo la lengua del suelo y se la trago de un bocado.
- Luego se acercaron a mi y lo último que ví fue a Kyoshi señalándome con su dedo, su rostro mostraba una expresión de infinita satisfacción. Muneshige observaba a lo lejos todo sin poder hacer nada para ayudarnos. Levantaron mi rostro y me arrebataron la visión mientras yo lloraba en silencio. El dulce Muneshige recuperó mis ojos del suelo y los apretó contra mis labios para que pudiera tragarlos, sabía que eso hubiera querido.
- Nos ataron juntas el resto de la noche y pensé que el sufrimiento de mi hermana sería mayor que el mío, ella me vería arder entre las llamas mientras yo no podría ni verla, ni escucharla, ya que no podría gritar.
- Pero estuve equivocada, la sentencia no fue la hoguera, Kyoshi nos tenía preparado un castigo aún más cruel. Usando sus oscuros poderes lanzó una maldición sobre nosotras con la sangre que quedó en la daga usada para mutilarnos.
- A mi hermana la sentenció a morir por ahogamiento, destinada a renacer para vivir errante en todas sus vidas, con su poder atrofiado, sin familia y sin recuerdos. La soledad sería su tortura, sentiría eternamente dentro de ella el vacío dejado por su gemela.
- Mi castigo, aunque similar, sería aún más cruel, me condenó a una muerte dolorosa cada vez que Muneshige y yo nos encontramos maldiciendo nuestros sentimientos mutuos. Debido a que nuestros corazones están enlazados tarde o temprano siempre logramos encontramos. Al principio no creímos en sus palabras pero su maldición fue cierta. /
- Y eso es todo. Ahí termina la historia de las gemelas - Concluyó Ziyi. Sin embargo antes de que alguien pudiera preguntar algo más prosiguió.
- Déjenme explicarles con detalles como funciona la maldición. Es necesario para comprender como podría romperse - Dijo pensativa.
/ - Inmediatamente de haber lanzado la maldición contra mí un fuego invisible empezó a consumir todos los miembros de mi cuerpo, desde los órganos hasta lo exterior; el proceso podría durar horas o días, lo cierto es que el resultado final siempre terminaría en mi cuerpo vuelto cenizas. Jamás podrán imaginarse el dolor que se siente ser consumida en vida y así habría de pasarme en todas mis vidas.
- Mi propia fuerza vital está ligada a la de mi hermana y luego de la maldición también estaría ligada a la vida de Muneshige por lo que estaría destinada a reencarnar. Ahora bien, cuando reencarnaba tenía la vida de una persona común, sin embargo en mi caso particular parecía estar destinada a la desgracia, siempre regresaba para vivir en alguna familia disfuncional, huérfana o simplemente ocurría alguna gran catástrofe que terminaba dejándome sola en el mundo.
- En general, permanecía sin recuerdos de quien era hasta la edad de veinticinco años, ya que fue a esa edad que recibí la maldición, con la excepción de algún otro acontecimiento antes de ese tiempo, como por ejemplo, mis encuentros con Muneshige - Se detuvo a reflexionar sobre sus palabras con una sonrisa triste - Como ya saben, él fue condenado a vida eterna. /
Cuando el silencio reinó nuevamente fue Neji quien lo rompió.
- Por favor cuéntanos que ocurrió con el clan Tachibana y con Kyoshi - Dijo el Hyuga.
Ziyi suspiró con pesadez antes de continuar con amargura.
- Kyoshi también consiguió obtener la vida eterna, si es lo que se preguntan - Agregó pasando su mirada por cada uno de los presentes - Lo que nunca quedará del todo claro es como lo logró, aunque tengo algunas teorías.
/ - Lo que le ocurrió al clan y la inmortalidad de la Reina se complementan. Si bien Kyoshi no era miembro consanguíneo del clan Tachibana, se conectaba con éstos como se conectan todos los seres humanos capaces de conectar su energía física y mental para producir chakra. Todos vienen del linaje de la diosa Kaguya, por lo tanto todos somos hermanos hasta cierto punto.
- Ahora bien, el clan Tachibana era particular y como todos los clanes tienen sus características particulares. En el caso de esta familia, la fusión de su cuerpo con los espíritus de los extintos dragones les permitió revivirlos y eso provocó que su chakra fuese ligeramente peculiar - Dijo la joven gemela y mirando a Neji agregó - Tu debes hacerlo visto con tus ojos.
- Lo he visto - Respondió el castaño - El chakra de Tenten está mezclado con la energía luminosa del dragón. Fluye por toda su red de chakra constantemente como si fueran peces en un río. Pero no veo lo mismo en tu red de chakra, ni en la de Muneshige - Añadió mirando seriamente Ziyi demandando una respuesta.
- Ciertamente, al ser miembros del clan, deberíamos tener esas mismas características en nuestro chakra, aunque con toda probabilidad, no sería tan esplendorosas como lo debe ser el chakra de mi hermana - Dijo mirando a Tenten dulcemente - Seguramente era así antes de que la maldición callera sobre nosotros. Es aquí cuando entro en el terreno de las suposiciones sobre lo que hizo Kyoshi con nosotros.
- Intuyo que alguna manera, Kyoshi descubrió los secretos del clan Tachibana sobre el dominio de los espíritus dragones y logró crear una técnica basándose en ese principio, solo que no lo hizo con los dragones sino que absorbió a los espíritus malignos en su cuerpo. Es a lo que se refería cuando hablaba de haber conseguido un poder que ni mi hermana, ni yo habríamos imaginado jamás.
- Ese poder oscuro que consiguió durante los años que estuvimos en paz viviendo en nuestras tierras fue lo que le proporcionó la capacidad de sellar nuestro poder - Dijo con una expresión sombría.
- Se lo que piensan ¿Cómo es posible que haya obtenido más poder que los miembros del clan? Se los diré. Los espíritus que ella fusionó con su alma le dieron ciertas características que estos tienen.
- Bien, sabemos que los espíritus son una especie de materia invisible compuesta de pequeñas partículas de energía que les permiten permanecer en este mundo físico y en algunos casos, interactuar con este, además, son eternos. Hemos escuchado antes sobre posesión de cuerpos u objetos, hemos oído de demonios y ángeles. Pues bien, estos son los entes invisibles que adoptan esas características. Kyoshi reunió en su cuerpo lo peor de los más malvados espíritus, aquellos que no comprenden ni respetan ningún sistema de moralidad creado por el hombre.
- Pero lo que le dio la verdadera clave de la inmortalidad fueron el significado de nuestras tradiciones. El banquete funerario. De alguna manera ella lo pervirtió volviendo aquel acto sagrado en un ritual maligno - Tenten se estremeció desde su posición entendiendo a lo que se refería su hermana. Sin embargo el resto de los presentes no lo entendían por lo que Ziyi explicó.
- Canibalismo - Dijo Ziyi provocando una reacción reprobatoria en los oyentes - Kyoshi, literalmente empezó a consumir la carne y sangre de los miembros del clan Tachibana absorbiendo su fuerza vital y su chakra. Así, fue como ella misma se volvió la destrucción de esa familia.
- Su don de persuasión logró engañar al líder Takahashi, acusando a miembros del clan de algún crimen y los acusados misteriosamente desaparecían. Permaneció así durante algunos años hasta que fue evidente lo que hacía provocando una revuelta dentro del clan que terminó en destrucción. Kyoshi salió triunfante y los pocos sobrevivientes del clan Tachibana se dispersaron huyendo de su depredadora por lo que el clan se extinguió y desapareció.
- No obstante, como era de esperarse, los sobrevivientes se mezclaron con otras personas, otros clanes y en algunas generaciones nacen miembros que poseen este particular chakra. Sobretodo surge en las mujeres y algunos hombres que cumplen con ciertas características similares a las de nosotras: cabello y ojos de color marrón, piel ligeramente bronceada, receptividad a sentir la presencia de los espíritus. Cuando nace esa persona Kyoshi la detecta con ayuda de los espíritus que viven dentro de ella, empezando así la cacería hasta dar con la pobre persona desafortunada.
- Ella permanece oculta en alguna parte de este mundo, su deporte favorito es cazarme y asesinarme con sus propias manos - Dijo mirando hacia el infinito - Así que mis muertes siempre han sido provocadas por ella o por Muneshige. /
Repentinamente Neji se sobresaltó relacionando todos los sucesos que los llevaron a encontrarla, pero fue Sasuke quien hablo.
- Eso quiere decir que...
- Si - Respondió Ziyi - Es posible que sea Kyoshi quien esté detrás de aquella gran red de tráfico de humanos. Así se ha mantenido durante siglos, vendiendo humanos y cazando a los pocos miembros del clan que quedan.
El impacto de las palabras de Ziyi recorría todo el lugar. Todo lo que contaba implicaba que la historia aún permanecía, después de todos esos siglos la enemistad entre Kyoshi y las gemelas continuaría hasta que se cumpliera con la profecía.
- No estoy segura de creer en maldiciones o en profecías - Prosiguió Ziyi - Los espíritus que me enseñaron la validez de tales cosas me abandonaron hace mucho tiempo. Pero mi hermana creyó en esa maldición, pronunció su juramento desde las profundidades de su ser y ahora se ha desencadenado.
Las gemelas se miraron intensamente por unos minutos hasta que Tsunade intervino.
- Hay algo que no entiendo - Dijo - ¿Por qué Kyoshi no se encargó de Tenten desde el principio? Si ella sería la causante de su destrucción ¿Por qué no la ha asesinado?
- Es sencillo - Respondió Tenten hablando por primera vez desde que su hermana había empezado el relato.
- No puede - Completó Neji descifrando la respuesta, mirando a las hermanas alternadamente.
- Es cierto. Su maldición fue tan poderosa sobre mi hermana que ocultó su presencia incluso de ella misma. Había intentado encontrarla sin éxito, pero de su chakra desapareció toda evidencia del linaje Tachibana, por lo que ni ella, ni yo, ni Muneshige podríamos haberla encontrado - Afirmó Ziyi - Pasados los años simplemente dejó de buscarla.
- ¿Qué pasará ahora que Tenten ha recuperado sus recuerdos? - Preguntó Rock Lee preocupado.
- No lo sé. Es posible que ella lo halla presentido, o tal vez no - Ziyi mostraba una expresión desolada, como si toda la alegría la hubiese abandonado - Debemos guardar la esperanza de que aún no lo sepa. Yo misma no pude percibirlo. Pero ella ha creado un gran imperio que permanece oculto, su poder es grande. Mis recuerdos han regresado pero no tengo ningún poder para ayudar. Ella se lo llevó todo, nunca más he vuelto a presentir algún espíritu y tal vez nunca pueda hacerlo otra vez.
Se detuvo un segundo para mirar a Tenten quien negó con un gesto de su cabeza, confirmando así que ella tampoco podía percibir la presencia de algún espíritu.
- ¿Que ocurrió con el resto de la familia real? - Preguntó nuevamente la quinta Hokage.
- La crueldad de Kyoshi no conoce límites -- Dijo sonriendo tristemente - Se dice que Takahashi y su hijo menor murieron defendiendo su liderazgo en la rebelión del clan contra la Reina. Pero sospecho que fueron víctimas de ella. El linaje de Takahashi era puro y quien mejor que su propio hijo para proporcionarle más poder. Yo misma espero que sí hayan muerto en batalla. Debe ser una experiencia terrible morir a manos de tu propia familia.
Todos meditaron en aquellas palabras solemnemente. Ciertamente las familias poderosas tienen a tener relaciones complicadas entre sus familiares. Grandes clanes como el Hyuga o el Uchiha tenían sus propios problemas que han resultaron en tragedias y divisiones.
- ¿Qué ocurrió con tu hija? - Preguntó Sakura quien no se había atrevido a hablar.
- Me alegra pensar que la supervivencia de mi hija fue un triunfo sobre Kyoshi - Sonrió esperanzada - Pudo habernos destruido pero mi hija vivió. Cuando recupere mis recuerdos en la siguiente vida me apresure a buscarla.
- Descubrí era una mujer entrando a la etapa de la vejez, había tenido dos hijas y un varón. Mi pequeña había heredado nuestros poderes así que logró reconocerme. La lleve a la montaña donde habíamos vivido y saqué de un escondrijo algunos de los tesoros que mi hermana y yo habíamos conservado. Le conté todas las historia de nuestro pasado y el mal que había sobrevenido sobre nosotras, por lo que la motive a reprimir sus poderes y los de sus descendientes para que quedarán protegidos de aquel mal que las acechaba.
Ziyi bajó la mirada cabizbaja mostrando una expresión de infinita desolación.
- Ella los está destruyendo - Dijo dolida - A los descendientes de mi hija. Los que quedan, pueden ser muchos o pueden ser pocos, pero lo que es seguro es que aquellos que nacen con una pequeña muestra de aquel antiguo linaje se convierten en sus presas. Yo no he podido hacer nada para protegerlos, pero tú lo harás - Añadió dirigiéndose a Tenten, tomando sus manos con vehemencia dijo - Tu nos liberaras.
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