Bludger.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling. "Este fic participa en el Fictober 2020 del grupo "Yo también estoy esperando un nuevo capítulo de Muérdago y Mortífagos"
Salió al campo con una mirada enfurecida, Potter y Weasley estaban ya en el centro con Madame Hooch, ambos mirándolo con precaución. Hermione no había hablado con ellos, pero estaban seguros de que su mirada apagada, los ojos enrojecidos y su actitud apagada al caminar por los pasillos se debía a él.
Ambos capitanes se estrecharon las manos con demasiada fuerza y comenzó el juego, parecía que ambos equipos se encontraban enojados, ya que las bludger volaban con fuerza y los cazadores se lanzaban con todo por la quaffle. Draco y Harry buscaban la snitch.
Draco estaba muy arriba, no deseaba obtener una mejor vista del campo, sino aislarse un rato. Un destello dorado llamó su atención y se lanzó en picada sin importarle la resistencia del viento; alcanzó a frenar antes de tocar el suelo, pero la snitch ya se había perdido más arriba. Se quedó ahí, justo en medio del campo mientras recuperaba el aliento.
La vista de unos familiares rizos castaños lo hizo voltear, no esperaba que Hermione fuera al partido, pero ahí estaba, tenía los ojos hinchados, y parecía estar a punto de llorar cuando lo vio. Sintió algo acercándose, pero cuando volteó solamente sintió el golpe en su brazo y cayó de la escoba.
No podía creerlo, por unos segundos sintió la misma conexión al verlo a los ojos. Ahogó un grito cuando vio la bludger impactar contra su brazo y tirarlo al suelo.
El partido se suspendió y Draco fue llevado a la enfermería, Hermione pensó en seguirlo, pero consiguió reprimir el impulso y se fue hacia su Sala Común.
Decidió dejar los libros por un día y dejó que su mente descansara en un sueño reparador. Despertó cuando las estrellas ya estaban en el cielo, cansada y un tanto pesimista, se abrigó fue hacia la enfermería.
Draco ya estaba dormido cuando Hermione llegó a su lado, tenía vendas alrededor de sus brazos y su pecho. El rubio despertó por unos susurros a su lado.
—… Te amo Draco, pero después de esto ya no me queda nada más por lo que luchar. No tengo a nadie, pero eso no me impedirá seguir adelante y alejarme de ti, aunque eso me cueste —La luz de la luna le permitió ver a Hermione arrodillada junto a su camilla—. Me voy, Draco.
No esperó a saber más, se incorporó con la pregunta reflejada en el rostro.
—¿Qué ocurre, Hermione? ¿Por qué lo estás diciendo?
La castaña estaba sumamente asombrada de verlo despierto, e intentando ocultar las lágrimas que aún rodaban por sus mejillas, salió corriendo.
