CAPITULO 30

—5… 7… 8… 10… maldición que son bastante…

Mientras se mantenían ocultos, Isaac contaba los bandidos que estaban a la vista, la mina personal de Torke estaba ubicada en una cueva subterránea, la banda criminal se había instalado, montando un campamento desde hace una semana. Numerosas tiendas estaban armadas, algunas para dormir en su interior, otras que eran más grande tenían el propósito de usarse para guardar las provisiones como comida, armas y todas las pertenencias obtenidas en el saqueo. Había una grande en particular que contenía en su interior toda una habitación personal, esta tienda era del líder de estos forajidos.

Isaac, Kailo y Tiqulis observaban en silencio las actividades de los bandidos, mientras algunos mantenían la limpieza y filo de sus espadas y otras armas, otros tenían el trabajo de la comida, encendiendo una fogata para cocinar carne con algo de vegetal en una cacerola bronceada.

—¿Van a encender fuego en medio de una cueva subterránea?, ¿no temen que se inunde de humo y mueran asfixiado? -Pregunto Isaac en voz baja.

—Puede que no lo parezca, pero esta cueva tiene pequeños canales de ventilación en el techo que son varios, mi maestro lo descubrió cuando se preparó algo aquí -Afirma Tiqulis.

Alrededor de 4 bandidos se ocupaban de preparar la comida, mientras que 5 del mantenimiento de las armas, entonces dos se dirigieron hacia la dirección en donde se encontraban Isaac y compañía. Estos dos bandidos le explican al resto que era hora del cambio de guardia, eso significa que iban hacia donde se encuentran los anteriores que habían sido dejado inconsciente por el humano.

—(Esto es malo) -El humano pensó.

Gracias a la cobertura brindada por una roca de considerable tamaño, podían evitar ser visto por los Sapien que se acercaban, pero ellos en cualquier momento darían con sus compañeros inconscientes. Isaac entonces planeo seguirle, dejo que continuaran su camino hasta alejarse del resto, eso llevo a que eventualmente ellos dieran con sus aliados inconsciente, pero estaban lo suficiente lejos de los demás.

—Sorpresa -Isaac golpea a uno por la nuca con considerable fuerza.

Aquel Sapien a quien sorprendió de un golpe le deja fuera de combate, el restante en total alerta desenfunda su arma, pero se sorprende como asusta al ver que el atacante no era un Sapien como él.

—¿Q-que diablos eres? -Pregunto.

—Soy un demonio -El humano volvió a utilizar aquella excusa —Y ustedes han invadido mi morada.

—¿D-d-demonio? -Replica el bandido terriblemente asustado.

—¿Eres consciente de la afrenta que tu y los tuyos han provocado al haber invadido mis dominios?.

—Y-yo… y-yo… ¡yo no se nada!, yo solo… sigo ordenes…

El Sapien tiritaba con intenso terror, el sudor era notable en su frente, las piernas temblaban hasta el punto de que quizás le fallarían en su intento por huir, el humano entonces saco provecho de su miedo.

—¿Cuántos son?.

—¿Q-que?.

—¿Cuánto son ustedes?, dime el numero exacto de los invasores que han osado invadir mis dominios -Ordeno el humano —Si te niegas, yo… me comeré tu cerebro, y usare mis poderes para mantenerte vivo mientras lo hagas, oponerte a un demonio conlleva a un castigo infernal.

El Sapien pronto empezó a respirar con agitación, casi pareciera que tuviera problemas respiratorios, el miedo inundo en sus propios huesos y con el tiritar grave en sus brazos, el humano aprovecho para desarmarle y agarrarle.

—¿Debo entonces aplicarte un castigo infernal?.

El humano enseño sus dientes rechinando con ellos, haciendo de su amenaza más realista, dado a que era otro mundo y que en Gaia existen criaturas fantásticas, pensó que quizás los demonios no serian la excepción. Como Isaac era algo que ningún Sapien conocía, aprovechar su identidad con la de un demonio, era una estrategia perfecta para obtener información.

—H-hablare… h-hablare… solo por favor… no te comas mi cerebro…

—Bien, bien, ustedes dos vengan aquí.

Isaac les pidió a Kailo y Tiqulis salir de su escondite, el humano mientras lidiaba con los guardias, les había dicho a los dos que mantuvieran la distancia, pero ahora les pidió acercarse y ellos hicieron caso. Cuando el bandido observo a los Sapien desconocidos, este pregunto quienes eran, a lo que Isaac aclaro con una mentira que eran sus esclavos sexuales. El lince y el oso entonces le siguieron el juego llamando al humano por "amo" para mantener ese engaño.

—Tu no me gustas como esclavo sexual, me comeré tu cerebro si no me dices lo que quiero, habla de una vez.

—El amo es muy estricto, te recomiendo cooperar o te dolerá mucho -Argumento Kailo.

El forajido hablo y con detalles en cada palabra que pronunciaba, revelo que había un total de 32 bandidos, contando al propio líder, 7 de ellos eran los que habían salido a buscar victimas para saquear, eran los mismo que habían sido derrotados por Issac. Mientras los demás eran los que estaban en el campamento de la guarida.

—¿¡32 en total!? -El aprendiz de herrero exclamo sorprendido —Nunca se ha visto tantos bandidos juntarse en un solo grupo.

—Es por "Puños de Terana"… nuestro actual líder… ¡es alguien increíblemente fuerte!... -El bandido interrogado sostiene —Yo pertenecía a otro grupo del cual solo éramos 6, él un día simplemente apareció y venció a nuestro anterior líder, desde entonces le hemos seguido.

Concluyeron que la forma de reclutar de este Puños de Terana, consistía en vencer pequeños grupos de bandidos, de esa manera aumentaba sus números, el que estén aquí en la mina personal de Torke no era coincidencia.

—Solo se… que nuestro líder tiene un asunto personal con una ciudad llamada… creo que Arquion o algo así…

La revelación del bandido confirma temores aún peores, ¿este Puños de Terana planeaba un asalto contra la ciudad de Arquion?, de ser la razón entonces la cosa apuntaba a ser bastante seria. Si lograban salvar a Torke y vencer al líder criminal en el proceso, no solo salvarían al maestro herrero, sino también a la ciudad de un posible ataque.

Pero por supuesto no seria una tarea sencilla, aquel líder forajido según se sabe pertenece a una peligrosa organización llamada "Los cuatro pilares del mal", si tiene tal autoridad siendo parte de un peligroso grupo de talla internacional, entonces no seria alguien fácil de vencer, el humano lo entendía y aquello eran sus inquietudes para hacerle frente.

—¡Lo sabía!, ¡tenemos intrusos! -Un Terrier exclamo en voz alta.

Los tres son sorprendidos por 5 Sapien que venían del campamento, eran tres caninos (dos perros y un coyote), junto a dos felinos (dos gatos montes), cuatro empuñaban armas cuerpo a cuerpo, y el quinto uno de los felinos llevaba un arco. Un terrier lideraba al pequeño grupo.

—La tardanza de Rakr y Wrop era demasiado sospechoso -Concluyo el terrier.

Los nombres que había pronunciado, Rakr y Wrop, eran seguramente de los primeros guardias que Isaac dejo inconsciente, cuando el cambio de guardia iba a hacerse, estos dos no podían aguantar las ganas de comer. Uno de los Sapien del campamento, empezó a sospechar de la tardanza de sus compañeros siendo casi la hora de comer, y eso le llevo a investigar junto a un pequeño grupo.

—(Jamás pensé que tal error nos llevaría a ser descubierto)…

—¿¡Que mierda eres tú!? -El forajido se dirigió entonces al humano.

—Soy un demonio, y estas en mis domi…

—¡No te creo un diablo!, me da igual que seas, ¡eres un intruso y te voy a matar!

La artimaña ya no funciono una tercera vez, aquel terrier tenía un temperamento agresivo, tan pronto clavo sus ojos en los tres, despedía un fuerte deseo de rebanarle con su arma. La situación tan solo podía desembocar en un camino, Isaac entonces le propina un codazo en el cuello al bandido que interrogada dejándole inconsciente.

Luego corre hacia el resto con agilidad sobrehumana, con su fuerza aumentada consigue desarmar a uno de los gatos y propinarle un espadazo en el vientre, el arquero se disponía a atacar, pero es sorprendido por un chorro de agua que golpea sus ojos. Kailo a tiempo interrumpe con su magia al arquero hiriéndole levemente sus ojos.

—(Bien hecho Kailo).

La distancia entre el suelo y el techo eran de 3 metros y medio, el humano entonces dio un gran salto de tres metros y con su espada apuñalo al arquero en el cuello.

—¡Maldito!.

El terrier se dispone a atacar a Isaac, pero recibe un flechazo en una de sus piernas que le hace tropezar y caer del dolor, el agresor era el propio aprendiz herrero, Tiqulis llevaba consigo además un arco con algunas flechas.

—(Es increíble que las lesiones de caza del maestro Torke me sirviera para momentos como este) -Dijo el aprendiz de herrero asombrado en sus pensamientos.

Isaac acabo con el terrier al verle en un momento tan vulnerable, con los dos Sapien restante que quedaban, el humano consigue desarmar a uno de ellos y asestarle en el pecho su espada, pero en el transcurso termina partiendo a la mitad su arma. El ultimo aprovecho para huir mientras su compañero era eliminado, Tiqulis tensa su arco y le dispara una flecha, pero su puntería no era perfecta, termina fallando y el bandido huyendo exitosamente hacia el campamento.

—Nos delatara con los demás -Aseguro el lince.

—¿Qué hacemos entonces? -Pregunta el aprendiz de herrero.

—Ya no hay vuelta atrás, debemos confrontarles -Fue la conclusión del humano.

El campamento de bandidos sabría de su presencia, el sigilo ya no era opción, solo quedaba confrontarles, huir o perecer…

Continuara…