"Una vela no pierde su luz por compartirla con otra."

—Oskar Schindler.

El nuevo departamento de Akihiko era el punto de encuentro para la reciente pareja que comenzaba su relación amorosa.

Haruki trataba de que fuera allí, dado que su casa recibía visitas con frecuencia.

De hecho, su hermana tenía una copia de sus llaves y no estaría cómodo si apareciera de repente cuando estuviera con Akihiko.

—Haru, ¿no deberías cambiar la cerradura? —inquirió el baterista mientras tomaba una lata de cerveza.

—Pues, sí. Lo pensé muchas veces, pero desde que mi hermana tuvo problemas con su esposo, le di la copia para que fuera cuando lo necesite. Es tan olvidadiza que no me envía mensaje avisándome que aparecerá por allí... —rascó su nuca y reía.

Una vez, su hermana llegó en la mañana de un domingo y encontró a Haruki durmiendo abrazado a Take. Esto fue luego de pelear con Akihiko y su mejor amigo se quedó junto con él, bebiendo hasta altas horas de la noche.

—No sabía que pasaba por ese mal momento... — Akihiko había dejado en la mesa un recipiente con snacks en las que se encontraban papas fritas, maníes y nachos. El baterista era fanático del maní y solía comerlos desmedidamente.

—Sí, así que por eso te dije que lo mejor es que nos encontremos aquí. Ella es bastante intensa y está muy ansiosa por conocerte—tapó su rostro, avergonzado.

—Oye, ¿qué te parece si organizamos un almuerzo e invitas a tu familia? Me gustaría conocerlos... —insistió y observó la emoción en los ojos de Haruki— Si no estás de acuerdo, lo siento, sólo...

—¡Pues claro que sí me gustaría! —se abalanzó sobre la mesa y sonrió— Mi familia lo es todo para mí y sería muy bonito que ellos conocieran al amor de mi vida... —una vorágine de sentimientos lo envolvieron, dejando al bajista con sus mejillas ruborizadas.

Enternecido por la actitud de su novio, Akihiko se levantó de su lugar y se ubicó frente a Haruki. Sostuvo su rostro y lo besó con delicadeza mientras acariciaba su cabello.

La intensidad del mismo se incrementaba a medida que sus manos se deslizaban por sus cuerpos.

Haruki tenía una especial atracción hacia el abdomen del baterista, el cual admiraba que fuera fornido y con sus músculos claramente marcados. Estremecido por las caricias recibidas, Haruki soltó un jadeo que fue captado por los oídos de Akihiko.

Al separarse, sonrieron. Jamás creyeron vivir ese momento, no después de tantos contratiempos que lo mantuvieron separados.

—Haru, yo... —cuando estaba a punto de confesarse, la energía eléctrica les jugó una mala pasada.

Akihiko llevó su mano a su rostro, recordando que no había comprado velas por si ese hecho llegase a suceder.

—Espérame aquí, Haru—el baterista se levantó y caminó cuidadosamente por la sala.

Revisó cada uno de los muebles y fue frustrante no encontrar nada con qué iluminar. Sacó el celular de su bolsillo y activó la linterna para ayudarse. Aunque eso le serviría para un corto lapso, debido a que tenía muy poca batería.

Buscó en la alacena, en la mesada, en todos los rincones y no encontraba ni una sola vela.

Se dirigió hasta su habitación y abrió el cajón de su mesa de noche. Allí había encontrado una, pero aquella resultó ser especial para ese día.

Pensó un instante y resopló.

Lo llevaré y veré qué sucede con esto.

Akihiko regresó a la sala, tomó el encendedor que se encontraba en la mesa y prendió la vela, devolviendo la imagen de su novio.

Él se veía tan angelical, un alma pura que demostraba ser tan delicado como perverso si se lo propusiera.

—Es delicioso... —el aroma a vainilla colmó el ambiente, deleitando el olfato de Haruki.

—Sí, la vainilla es mi favorita—Akihiko tomó las manos de su amado y lo miró fijamente. Las orbes del bajista brillaban bajo la tenue luz de vela que comenzaba a afectar su cuerpo.

—Aki, ¿por qué de repente siento que mi cuerpo se estremece, mi piel se eriza?—musitó sensualmente, acariciando la comisura de los labios del baterista.

—Esta era una sorpresa, de hecho, quería hacerlo de otro modo pero no tenía otra vela y tuve que usar esta. Su poder afrodisíaco es inmediato y me siento completamente hambriento de ti, Haru—se acercó a él y lo besó apasionadamente.

La lascivia, el deseo que desbordaba en sus poros estaba envolviendo sus cuerpos. Sus manos recorrían cada centímetro de su ser, arrebatando los límites impuestos por sus prendas.Sus jadeos denotaban la excitación provocada por la esencia de vainilla que guardaba aquella vela, atrayendo a Akihiko y Haruki al umbral de la pasión.No existía ninguna tela que los separase. Sus pieles simbiotizaron de tal modo que no podían encontrarse en soledad. Ellos eran uno. Akihiko y Haruki se fundieron en todo sentido.Los besos del bajista fueron el pase directo al infierno. Sus movimientos eran magníficos, dignos de un artista que amaba pintar cuadros con sus labios. El pincel era aquel que guardaba Akihiko, un anhelo que siempre tuvo desde que asumió su atracción sexual hacia él.Que el baterista contemplara a su novio en tal posición, degustando su miembro con tanto ahínco, lo volvía realmente loco. Mordía su labio inferior, jugaba con su piercing y ahogaba sus gemidos con tal de no dar su brazo a torcer.No lo soportaba. Era demasiado candente y estaba a punto de explotar.Lo necesitaba tener a su merced, rogando por su cuerpo.Lo quitó de aquel sitio, recostándolo debajo suyo. La sonrisa de Haruki era envidiable. Su apariencia angelical se perdió junto con la felación que acababa de darle.¡Qué tortura era ser preso de su seducción!Necesitaba demostrarle todo lo que guardó en tantos años. Gruñó y volvió a besar despiadadamente a su novio. Sus corazones latían apresuradamente, afectando la mecánica respiratoria en ambos.Por mucho tiempo, el bajista soñó con ese día. No esperaba que fuera romántico, mas sí apasionado y vigoroso. Él lo amaba todas sus facetas: agradable, bromista, serio, terrorífico, apasionado de la música, persistente ante sus anhelos y el que estaba roto emocionalmente. Él daría lo mejor de sí para curar sus heridas y construir recuerdos que acariciara su alma.Akihiko prometió cambiar y ser el hombre del cual Haruki podría enorgullecerse. Uno realmente fuerte para protegerlo y amarlo como merece. El mismo que le permitiría renacer y demostrar que es posible volver a empezar.El bajista dejó caer unas lágrimas. No se trataba de tristeza, sino de una felicidad desbordante.

—Te amo, Haru—susurró y se acomodó de tal forma que ambos terminaron fusionados en todo sentido.

Ahora estaban unidos en cuerpo y alma. Ambos tocaban el cielo con la punto de sus dedos. Los movimientos del baterista pasaron de la lentitud a la fiereza, acompañado de unas notas musicales que le daban un toque mágico al encuentro.Era demasiado candente, una delicia que sus cuerpos deleitaban con rapidez. El bajista no soportó tanta excitación, derramando sobre su cuerpo el elixir de la pasión carnal.Seguidamente, el baterista estaba asombrado por lo logrado, excitándose aún más y alcanzando a su novio en el final de aquel encuentro.Siendo franco, Akihiko no deseaba que ese momento culminara. Aquel rincón caliente, húmedo y tan estrecho era una delicia para cualquier amante.

—Te amo, Aki...

Su sonrisa le devolvió una gran energía a su cuerpo. Aunque estaba exhausto, sentía la necesidad de repetir la secuencia.

—Esto es realmente delicioso, me gustaría probar otras cosas... —sugirió el baterista mientras deslizaba la esencia sobre el hombro del bajista.

—Masajes, me encantan...

—Masajes con doble intención, pero masajes en fin—ambos rieron y volvieron a fundirse en un apasionado beso.

Contemplar el rostro de Haruki, transformándose de un ángel a un demonio fue lo más excitante para Akihiko.Pese al percance eléctrico, ambos conocieron el verdadero poder de una inocente vela. El aroma a vainilla los transformó en dos deliciosos postres que devorarían sin más...Fin️️️️️️️️️️️️️️

Quiero agradecer infinitamente el apoyo brindado a este reto!Es la primera vez que participo del fictober y quería darles lo mejor en cada escrito. Espero que hayan disfrutado de principio a fin.Saben que amo demasiado la escritura y es un escape de mi realidad estresante. Sé que suelen traer mucho drama o tristeza, de hecho hasta yo mismo suelo llorar con lo que hago, pero me siento muy satisfecha con los resultados.De verdad, gracias️Volveré a trabajar en "Corazón delator", no se lo pierdan!! ️️