¡HOLA MIS BELLAS!

Ya estoy aquí, con la continuación del capi.

Charlie sigue sumando horas a su inminente muerte y Bella, lidiando con el descubrimiento.

alicecarolina11: Exactamente eso, es lo que atormenta a bella... Que Edward es un muerto viviente.

FlorMcarty: Claro que entiendo que no tienes tiempo... Eso me pasa a mi. Si pudiera tener más tiempo y más energias, escribiría más y actualizaría varias veces por semana... (carita triste) A Bella le está costando, y le costará, adaptarse al secreto de los Cullen.

PaolaValencia: Espero que tus uñas sigan bien. E actualizado lo antes posible, ;-)

Nancygov: Le está costando un montón... y más que le va a costar. Sin haberlo visto, como tu bien dices, ella se lo hubiera tomado a broma, o incluso su enfado sería peor, porque pensaría que se estaban riendo de ella. En este capi, veremos las primeras interacciones con los Cullen... Serán duras. ¿Los nadadores de Edward? ¡Jajajaj! Gracias por tus palabras... Eres un encanto. Gracias a ti por comentar... y ¡vaya comentario!

Adriu: El sentimiento de engaño, no se va fácil... no. La traición es difícil de perdonar. Veremos a ver si Charlie consigue tranquilizarla. Me alegro de que te guste la historia, ese es mi único objetivo.

Invitada "cary": Bella tiene el corazón de piedra... buena reflexión. Pero... Ponte en su lugar. La Bella de "Meyer", se lo tomó "excesivamente bien".

Dulce Carolina: Pues ese perdón, va a tardar... Espero no haber tardado mucho ;-)

mrs puff: Gracias... me alegro que mis palabras inspiren tu imaginación. Pues no se si a Bella se le pasará, si será pronto... o no será nunca... (ojos de horror)

MIL GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS, Y POR VUESTRA PACIENCIA ESPERANDO EL NUEVO CAPI. ¡SOIS GENIALES!

Y LAS QUE NO COMENTÁIS, GRACIAS POR LOS FAVORITOS Y ALERTAS... PERO ESPERO QUE OS ANIMEIS A DEJAR UNAS PALABRITAS.


CAPÍTULO 30


No sabría decir cuanto tiempo estuvo en la calle.

Retrocedió unos pasos y se apoyó en la parte trasera de la casa, dejando pasar el tiempo.

Charlie ahora estaba acompañado por sus amigos, y aunque ella necesitara aire, también sabía que él quería pasar tiempo con ellos.

Sintió voces próximas y se acercó a la puerta trasera, la cual no solía usarse nunca. Al asomar la cabeza, vio a Billy, a Jake y alguna gente más de la reserva.

No le apetecía nada ver otra vez a Jake "el lobo", pero sabía que debía entrar.

- ¡Bella! - La llamó Billy mirándola descompuesto. - Estás casi azul - Sus ojos mostraban una gran preocupación.

- ¿Azul? - preguntó ella con cierta sorna. Billy asintió. - Pues no tengo frío.

- Deberías abrigarte un poco y entrar en calor. - Sugirió Jake; ella ni lo miró.

- Charlie está adormilado. Intentó aguantar despierto para pasar tiempo con nosotros, pero tampoco quisimos agotarlo. - Explicó Harry. Bella asintió. - Os esperamos fuera - El Sr. Clearwater le dedicó una mirada significativa a Billy, el cual asintió.

- Bella - solo por el tono de llamarla Billy, a Bella se le erizaron los pelos de la nuca. - Siento muchísimo lo que pasó, y sobretodo, como pasó. Sam está desolado. - Bella dejó salir el aire, con agotamiento.

- Él solo pensó en salvarte - Intervino Jake - No sopesó tu reacción.

- Decirle que se lo agradezco. Él no tiene culpa de nada… - Respondió algo dubitativa, ya que no acababa de comprender, en toda su extensión, de qué la había salvado.

- Esos vampiros iban a matarte… Eso lo tienes claro, ¿verdad? - Bella clavó sus ojos aterrados en Jake. - No todos son… mansos - alzó los ojos al techo - como los Cullen. Bella tragó con dificultad mientras miraba fijamente hacía Jake - Esos vampiros iban a alimentarse de ti, Bella - Ella jadeó, dejando ver el horror en sus tristes ojos - Te morderían, sin ningún tipo de cuidado, desgarrándote las arterias. Los Cullen no lo hacen, pero son de los poquísimos en el mundo que no siguen esa vida… Sus formas naturales.

Bella comenzó a temblar; no era consciente de ello. Se mantenía erguida, en una posición muy digna con la mirada alzada y una ceja levantada.

- Jacob, dejemos a Bella… Hoy ha sido un día agotador para ella. - Billy puso su mano en el brazo de su hijo, haciéndolo callar - Los Cullen le explicaran todo, creo que es cosa de ellos. Descansa hija, y ante cualquier cosa, ya sabes - la miró con ojos tristes y cargados de significado.

- Claro. Descuida. - Respondió ella todavía jadeante ante la información que le había proporcionado Jake, aunque se sentía más sosegada al ver que la conversación acababa.

·

·

Subió al dormitorio de Charlie y efectivamente, él estaba durmiendo.

Acondicionó el dormitorio sin hacer ruido. Comprobó la vía y que la morfina fuera introduciéndose al ritmo estipulado.

Se acomodó en el butacón junto a la cama de su tío y lo observó dormir durante un buen rato.

Lo contemplaba, lo memorizaba en su retina.

Según lo estipulado por Carlisle, o por Alice, solo quedaban 48 horas.

"Dos días…"

Su mente iba a tantas revoluciones, con tantas cosas martilleándola, que no encontraba paz. Sabía que necesitaba descansar un poco, pero estaba alterada y nerviosa al igual que cuando tomas un café muy cargado por la noche. Y el pensar que Charlie se despertara necesitando algo, y ella estuviera dormida, la hacían estar aún más desvelada.

Pero el agotamiento hizo presa en ella, y sin saber cómo ni cuándo, se durmió.

Despertó al sentir movimiento a su lado.

- No quería despertarte - Se disculpó Charlie.

- No, no… tranquilo. ¿Qué necesitas? - Se incorporó de golpe, frotándose los ojos.

- Nada hija. Estoy… bien - sacudió la cabeza, haciendo un mohín divertido, ante ese "bien". - Siento haberte despertado, solo llevabas media hora durmiendo. Solo que necesitaba moverme - su rostro mostró una sincera disculpa.

El rostro de Charlie estaba demacrado. Aunque dormía a cada poco y la morfina estaba en su organismo a dosis altas para evitarle sufrimiento, la cara es el espejo del alma.

- Bella… - Ella apretó los ojos, sabiendo lo que venía. - Ahora que estoy bien, - Rodó los ojos - Quiero que hablemos - Bella tragó en seco, pero asintió - ¿Cómo te sientes ante el descubrimiento? - Inclinó los hombros. - De verdad que siento no habertelo dicho, pero juré lealtad. Guardar su secreto bajo cualquier circunstancia. Ellos no pueden revelarlo sin más. Tienen sus propias leyes, realmente una que lo abarca todo: Si revelan lo que son, podrían ser penados con la muerte.

- Entonces… ¿Pueden morir? - Preguntó ella de sopetón.

- Los que intentaron agredirte a ti, en casa de Sam… los mataron, ¿no? - Bella tornó los ojos curiosa. - Jake y Billy me lo han contado todo. - Suspiró profundamente - Mueren decapitados, y quemados. Es la única manera. - Bella se estremeció, frunciendo el ceño y dejando la mirada perdida. - Ellos son… - Charlie meditó unos instantes, incorporándose en la cama - Extremadamente duros. Su piel es como mármol, tanto por la dureza, como por el frío. - Bella giró la cara, mirándolo consternada; Charlie calló abruptamente, al ser consciente de como esos datos estaban afectando a su sobrina.

Imaginaba que en ese momento, ella estaría haciendo relación. Relación sobre lo que él estaba revelándole y lo que ella habría notado en ellos.

- ¿Nunca llegaste a imaginarlo? ¿Aunque fuese un pensamiento absurdo? - Le preguntó Charlie tras dejarla pensar unos minutos.

Bella miró a su tío con los ojos desorbitados.

- ¿En serio me preguntas eso? - Su voz se alzó varias octavas. - Por favor… es… ¡Impensable! Una completa locura. - Alzó las manos al aire.

- Bueno… ellos anhelan la humanidad, y son muy receptivos ante las muestras afectivas. - Bella frunció el ceño sin entender por donde iba su tío - Me refiero a que cuando se sienten seguros y queridos, bajan su fachada de humanos, y dejan claras ciertas peculiaridades que resultan poco humanas. - Explicó. Bella movía los ojos, recordando esas "peculiaridades" - Además, estando a solas con Edward… - Charlie puso ojitos culpables, pero tenían un trasfondo travieso. Bella volvió a abrir los suyos, desencajada - No me pongas esa cara… Estás enamorada de él. Desde el mismísimo primer día que os conocisteis, el flechazo fue inmediato - Protestó Charlie, molesto por la actitud defensiva de su sobrina.

- ¡Charlie! ¿Te estás escuchando? - Él asintió con gran calma - Y a ti… ¿Te parece bien que mantuviera una relación con un… vampiro? - Gruñó ella, trabándose en la última palabra.

- No es lo más típico, es cierto - Bella lo miró con reproche - Pero no ibas a encontrar mejor familia, ni mejor pareja. Ellos jamás te fallarán. Estarán ahí, para tí, siempre. No te imaginas cuánto te quieren. - Charlie derrochó sentimientos a raudales en su explicación.

- ¡Por favor! - Gritó. - ¿Vampiros? - Era tal el estrés que estaba padeciendo, que al final tuvo que levantarse del butacón, y comenzar a recorrer la habitación igual que un león enjaulado.

- Lo único malo de esto, sería que tendrías que cambiar… que ser como ellos, y perderías tu humanidad. Pero realmente, no dejas a nadie atrás, que es lo que puede hacer dudar. - Comentó como si tal cosa, mientras Bella literalmente, "flipaba".

- ¿Cambiar? Te refieres a… ¿ser una de ellos? ¿Una vampira? - Estaba tan alterada que no era consciente de que estaba casi gritando. Charlie asintió a su pregunta.

- Carlisle me ofreció la inmortalidad varias veces, tras diagnosticarme el cáncer, y comprobar que no tenía cura. - Confesó - Pero aunque lo pensé, y la idea no me parecía mal, - Bella sentía tu pulso tronar bajo sus venas, al borde de un infarto - no podía. Los Quileutes y los Cullen, son enemigos naturales, desde siempre. Y aunque ahora se llevan bastante bien… Si yo me convirtiera en un vampiro, no podría volver a relacionarme con Billy, ni con nadie de la reserva… y eso para mí, era entregar demasiado. - Meditó un instante, mientras Bella no le quitaba ojo, pestañeando seguido, intentando mantener el rumbo de la conversación sin ponerse a gritar. - Volvió a proponérmelo cuanto tu llegaste, - sonrió afectuoso - pero a parte de la misma razón, era condenarte a ti. Carlisle estaría encantado de hacerlo, a ti también, por supuesto. - Aclaró. - No sabía cómo te lo tomarías, y aunque supuse que no sería bien, no llegue a imaginarme que lo llevaras tan mal. Sobretodo estando Edward. - Casi le reprochó.

- ¡DEJA DE MENCIONARLO! - Chilló enloquecida. - No me lo mentes más… Me engañó. Hizo trucos… - entrecerró los ojos ante los recuerdos - para que yo no notara demasiado sus diferencias… Él… - tomó aire - Él y yo…

- Os acostasteis. - Confirmó seguro. Bella se calmó un segundo, quedándose quieta como una estatua; incluso percibió como sus mejillas se coloreaban.

- ¿Cómo sabes…?

- Me lo supuse. No soy tonto, Bella. La atracción que sentís el uno por el otro, es fortísima - La miró ladeando la cabeza con ojos divertidos y cargados de picardía. Bella lo miraba como si le hubiese salido una segunda cabeza.

- ¿Y qué…? ¿Es diferente de otro hombre? - Su frente se frunció, llenándose de arruguitas. - ¿A qué no? - Bella bufó - No encontraras a un hombre igual. A otro que te ame, te proteja y te respete tanto como él…

-¡PARA! ¡PARAAAA! - Volvió a chillar, aun más alto está vez, cortando a su tío. - No. Es imposible. No puedo soportar ni tan siquiera la idea de que vuelva a tocarme. - Sus ojos brillaban por las lágrimas que comenzaban a agolparse. - No quiero… ni verlo. - Murmuró acongojada y con la voz tomada por las lágrimas que retenía.

- Pues… lo tienes detrás de ti.

·

Bella se envaró, quedándose tiesa como un palo, mirando hacía su tío con los ojos desorbitados y el pulso tronando enfurecido en sus venas.

- Bella… - Murmuró Edward con la voz rota. Ella cerró los ojos, notando como una silenciosa y sentida lágrima le recorría la mejilla. - Lo siento… Por favor, mi amor.

"Maldita sea… llevo todo el día temiendo y a la vez, deseando este momento… ¡Joder, mierda! Cómo puedo querer tenerte aquí, si no puedo ni mirarte. No puedo dejar de pensar en las diferencias que habrá, en lo que significa ser un vampiro… En que realmente existas. Ojalá no hubiera venido aquí nunca."

- No puedo ni pensar en no haberte conocido. - Susurró Edward con cierta malicia, esperando a que Bella se percatara de que había dicho lo mismo que ella había pensado - Dicen, que es peor no haber amado nunca, que haber amado y perdido, pero… no estoy muy seguro de eso. - La miró en una mezcla entre tristeza y amor - Aunque, tampoco voy a perderte sin más. - Su voz entonces adquirió un tono más seguro y enérgico. - Entiendo que estés confundida… Pero te contaré todo, absolutamente todas las dudas que tengas. Se que quieres que esté aquí, contigo.

Bella abrió los ojos angustiada, y dejó de respirar.

¿Cómo sabía Edward eso? ¿Cómo lo había dicho con tanta seguridad?

Se giró enloquecida, quedando frente a frente con Edward.

- No se de que hablas. - Lo miró con una ceja alzada, cargada de soberbia - Has perdido todo. No tienes nada por lo que luchar. - Se irguió, muy digna. Ahora no podía permitirse que él la viera débil.

- Mientes. - Respondió él mirándola fijamente.

- Te repito lo que le he dicho a Charlie…

- Lo hemos oído todo. - Bella frunció el ceño, uniendo sus cejas. Ya que no le pasó inadvertido el plural usado por Edward. - Tenemos un oído muy fino.

Edward dio un par de pasos, separándose del umbral de la puerta, pasos que Bella retrocedió hacía atrás.

Todos los Cullen aparecieron tras él; y todos traían la misma cara desolada, cargada de tristeza.

Mirándolos ahora, todos juntos, sabiendo lo que eran, Bella no pudo evitar que su rostro se tornara compungido; eran una estampa demasiado llamativa.

Tenían tanto atractivo, eran demasiado hermosos, pero a su vez, fijándose bien, su porte y sus rasgos, rezumaban peligro.

"Es… increible. ¡Cómo no pude darme cuenta de las diferencias! Pero, ¿quién en su sano juicio llegaría a pensar en… vampiros?

- Hola Bella - La saludó Carlisle. - Todo lo que ha dicho Charlie es cierto. Te queremos… y te queremos en la familia. Siendo una autentica - recalcó - Cullen. - La miró con intención. Bella retrocedió otro par de pasos, hasta tropezarse con el butacón a un lado de la cama de Charlie.

Al verse acorralada, Bella comenzó a respirar entre jadeos, y su corazón bombeaba frenético.

- Nadie te hará nada, sin tu previo consentimiento - Aclaró Carlisle. - Eso tenlo muy claro.

- Por favor, Bella… No nos temas. - La apenada mirada de Esme, rompía el corazón a cualquiera; incluso en medio del tremendo enfado que tenía, Bella se sintió conmovida.

- Bella… - Alice tomó una posición más adelantada, al lado de Edward. - Por favor, escúchanos. Solo te pedimos eso. La oportunidad de que dejes que te expliquemos.

Bella negaba con la cabeza, volviendo a un estado rozando la locura.

- No. No tengo porque daros nada… No. No. No quiero saber nada.

"Claro que tengo preguntas, ¿quién no? Pero no puedo… La atracción por Edward sigue ahí, y ahora que se lo que es… usará toda esa atracción en mi contra. No puedo caer en algo tan básico como el deseo."

- Pues yo creo que si que tienes preguntas… - Edward la miró; consiguió enlazar su mirada con la de ella, y lanzó un poco de "su hipnotismo" sobre Bella. - Los sentimientos siguen ahí, por mucho que tu boca diga que no.

"¡Oh, Dios mio! ¿Tiene poderes? Sabe mis sentimientos, tan firmemente como yo misma. Me tiene embrujada. Cuando me mira así, pierdo toda voluntad. Esto, seguro es un truco de vampiro… ¡Vampiro! Por Dios Bendito… ¿Sentimientos? Tengo demasiados sentimientos por ti ahora mismo, pero… no puedo"

Edward relajó un poco su mirada, lo suficiente para que Bella pudiese bajar la cabeza, superada por sus propios pensamientos.

Estaba en un momento de debilidad, y Edward no perdió la oportunidad:

Se acercó a ella, en un movimiento inexistente, y la tomó de la mano, mirándola a la cara, esperando su reacción.

Reacción que no se hizo esperar, ya que ella, nada más sentir el contacto con la piel de Edward, se giró y lo miró, como él bien supo que haría.

Ambos se quedaron mirando durante un segundo, dos a lo sumo. Pero ella apretó los ojos con fuerza, deseando no tener que abrirlos jamás.

Retiró su mano, dejándola caer sin vida.

- No puedo Edward… - negaba con la cabeza, girándola para no tener contacto visual con él. - No sé lo que eres… pero… no quiero saberlo. No quiero verme involucrada en tu mundo. - Soltó con la voz cansada; casi parecía estar más al borde de la muerte ella que Charlie.

"La sensación de cosquilleo sigue ahí, pero… está agonizando. A penas es perceptible"

- ¿Sientes la corriente entre nuestras pieles? - Bella, en un movimiento veloz, giró la cara para mirar a Edward directo a los ojos, con el ceño fruncido por una curiosidad ansiosa. - Siempre la he sentido… Siempre que nuestras pieles se tocaban. Un cosquilleo… Una sensación de reconocimiento. De que tú, eres la chica que amo. - Bella inhaló aire, reteniéndolo en sus pulmones, y por supuesto, apartando la cara.

Las palabras de Edward la quemaban como lanzas de fuego. - Se que tu también lo has sentido siempre, y que aun lo percibes. No me mientas. - La miró con una ceja alzada, girando la cara, buscando sus ojos. - Mis sentidos son muy superiores, y captó cada cambio en tus gestos, al milímetro. - Ella escondió la cara todo lo que pudo; apartándose de los ojos escrutadores de Edward.

·

- Bella, hija - Charlie que se había mantenido callado, decidió que era momento de volver a intervenir. - Déjales que te expliquen. A mi al principio también me costó asimilarlo.

- Te lo tomaste bastante mejor, Jefe - Comentó Emmet con tono divertido, buscando una manera de aligerar el ambiente. Charlie le dedicó una sonrisita cómplice, mientras asentía.

- Una vez que sepas, estoy seguro de que cambiaras de parecer y, se antojará apetecible el cambio. - Bella volteó la cara hacía su tío, desencajada.

- Pero… ¿Eres consciente de lo que me estás exponiendo? - Le preguntó alarmada. - Me estás diciendo que me convierta en alguien… muerto - Entrecerró los ojos, asombrada por sus propias palabras.

- Es solo un mordisquito. Carlisle es muy delicado, no te dolerá… a penas - Volvió a intervenir Emmet, aunque está vez su voz, se tornó un poco más seria.

Bella lo miró aterrada.

Carlisle, nervioso por la reacción de Bella, se acercó a ella. Su intención era calmarla, pero consiguió el efecto completamente opuesto, asustándola aun más.

- ¡Nooo! - Gritó retrocediendo, y pegándose contra la pared - No te acerques a mí… - Jadeó presa del terror.

"¡Oh, Dios…! Va a morderme y me convertiré en una de ellos… Y… moriré… o… viviré… Me estoy empezando a marear, y se me está revolviendo el estómago… ¡ummm!"

- Nadie te haría absolutamente nada, sin tu consentimiento. Ya te lo he dicho - Carlisle retrocedió los pasos andados, para darle a Bella espacio.

Ella lo miraba con miedo, no podía controlarlo; las imágenes de todo lo que había visto en las páginas de internet, se apoderaron de su mente. Unos espasmos la hicieron comenzar a temblar y se llevó la mano al vientre y la otra a la boca.

Sentía como las nauseas volvían a hacerse presa de ella.

- Voy… Voy a vomitar… - consiguió decir, antes de echar a correr al baño.

Pasó rozándole el hombro a Edward, pero en esos momentos no le importó.

No quería vomitar delante de ellos y que la vieran débil y desvalida.

·

·

Tras unos tremendos espasmos, donde solo consiguió expulsar más bilis, se quedó tirada en el baño, abrazada al váter.

Estaba sudorosa, temblando, y era consciente de que en esos momentos, no tenía fuerzas ni para levantarse.

Tras unos cuantos minutos, comenzó a sentirse algo mejor; se levantó del suelo, se refrescó la cara y se enjuagó la boca.

Se sentó en el váter, sin intención de salir por el momento. Sabia que estando ahí dentro, tendría unos instantes para estar a solas.

Lo sentía por Charlie, pero no tenía ni fuerzas ni ánimos, de volver a encararlos.

Apoyó los codos sobre sus rodillas, y escondió la cabeza, sujetándola con las manos, en un gesto de derrota. Y el gesto acompañaba a sus sentimientos.

Toc - Toc

- Bella… ¿Te encuentras bien? - La suave y dulce voz de Alice, sonó a través de la puerta del baño.

- Si.

- ¿Puedes abrir? - Le preguntó con gentileza.

Al cabo de medio minuto, eterno, Bella abrió la puerta. Ambas jóvenes se miraron a los ojos. Había cientos, miles, de sentimientos entre ellas, porque se querían sinceramente.

Pero…

- Bella… - gimió Alice al verle la cara - Estás… ¡Oh, nena! No te hagas esto. Me mata verte así. - Bella inspiró hondo, pestañeando despacio.

- Imagino que podrías haber entrado en el baño, aunque estuviera el seguro puesto, ¿verdad? - Alice la miró con aflicción, asintiendo con un movimiento de su cabeza.

- Sí. Tenemos mucha, mucha fuerza. - Sus ojos transmitían intensidad, para que Bella fuese consciente de sus palabras.

Bella dio un paso, atravesando la puerta del baño, pero su equilibrio la hizo apoyarse contra el marco; no parecía capaz de dar dos pasos en línea recta.

Alice la observó, engrandeciendo los ojos del horror de ver a su "hermana" así.

"- Edward - murmuró - Ven, Bella va a desmayarse."

Antes de acabar de completar la frase, Edward estaba al lado de ambas chicas, sin quitarle los ojos de encima a Bella.

- Deberías acostarte y descansar un poco - sugirió Alice - Charlie estará bien. Aun faltan algunas horas… - Bella la interrumpió.

- 47 horas - Su voz estaba ronca, rozando la afonía.

Ambos vampiros se lanzaron una mirada fugaz, cargada de pesar.

- Si. Exacto. - Alice ladeó la cabeza, mostrando un rostro casi simpático. - Yo tengo un… don. - Bella, con la cabeza apoyada en el marco de la puerta, la alzó, mirando hacía Alice con las cejas unidas de curiosidad, y un cierto toque de espanto. - Explicándolo de un modo simple, puedo ver el futuro.

Bella contuvo el aliento, y volvió a abrir los ojos; ese atisbo de espanto, se apoderó de su cara.

- Cuanta más sintonía, más familiaridad tengo con la persona, más concreta es la visión. Por eso se exactamente la hora de… Charlie - la miró con disculpa. - No siempre son tan precisas, pero a no ser que ocurra algo grave que haga cambiar la decisión del protagonista, mis visiones siempre acaban cumpliéndose. - La descripción fue demasiado sutil, y más estando Bella medio grogui, pero Alice la miró con intención; intentando decirle más con la mirada.

Sin más, a Bella comenzaron a caerle lágrimas sin control. Igual que si hubiese abierto las compuertas de un embalse.

Edward y Alice se quedaron anonadados ante semejante reacción. Ya que Bella no había movido ni un solo músculo, pero de sus ojos, no dejaban de arrollar unas tremendas lágrimas.

- Bella… - la llamó Edward con la voz rota. - Oh, Dios, mi vida. Por favor, no llores… Me mata verte así… - se lamentaba.

Edward alzó la mano, pero la dejó quieta a unos pocos centímetros del rostro de Bella, ya que ella había cerrado los ojos y contraído el cuerpo, mostrando un gesto de rechazo ante la intención de él, de tocarla.

·

Jasper se acercó a ellos, manteniéndose a unos pasos.

- No sé ni como sigue en pie. Tiene una gran fortaleza. - Murmuró solo para los oídos de Edward y Alice.

- No te tocaré, lo prometo. - Declaró Edward; ante eso, Bella descontracturó el cuerpo - Pero, por favor, acuéstate. Descansa un poco.

- Como si fuese tan fácil - Contestó ella, sin abrir los ojos, y la voz agotada.

- Jasper te ayudará - Esa pequeña frase, sirvió para que Bella abriese los ojos como platos. - Él, también tiene un… don - Alice la miraba con ojos escrutadores, midiendo la reacción de la chica. Su voz suave y estudiada.

- Puedo influir en los estados de ánimo - Aclaró Jasper. - Soy capaz de aletargar a una sala exaltada, o la inversa. Llevar a la ira a una persona sosegada. - Bella lo miraba con los ojos achicados, llenos de intriga.

- Por eso siempre que estabas cerca, me sentía tan tranquila… En paz. - Susurró. El vampiro empático, sonrió con gentileza.

Transcurrieron unos segundos. Un minuto, como mucho. Y Bella, de pronto, pareció volver a la vida.

Cambió su postura, apoyada en el marco, para mantenerse derecha, alzó la cabeza en una posición normal, y miró directa a Edward.

- Y, ¿tú? ¿Qué don tienes tu? - Le preguntó curiosa. Mal bien, recelosa.

- ¿Estas segura de que quieres saberlo? - Le respondió con otra pregunta. Bella estiró los ojos, reflejándose un temor palpable.

- ¡Ay madre! - Exclamó - Ahora ya no quiero saberlo… Necesito - enfatizó la palabra - saberlo. - Edward respiró, insuflándose valor a si mismo, y previniendo la reacción de Bella.

- Escucho los pensamientos. - Soltó sin florituras. Bella jadeó, dejando sus pulmones vacíos de oxígeno.

- ¿Qué? - Gritó horrorizada.

Miró hacía Edward pálida, con los ojos completamente abiertos y las cejas arqueadas. El vampiro no pudo sostenerle la mirada.

Observando la repulsa con la que ella lo miraba en ese momento, le parecía la peor escena que su retina había contemplado hasta ese momento.

En un nano segundo, su mente comenzó a hacer conexiones, y a intentar asimilar la complejidad del "don" de Edward.

"Él… ¿Ha escuchado cada uno de mis pensamientos? Lo sabe todo… Absolutamente todo sobre mí… Sobre… ¡TODO!"

Alzó la cabeza, con los ojos inyectados en el más profundo odio.

- Tu… - jadeó - Tu… ¿Puedes escuchar, lo que pienso? - Soltó quedándose sin aire. Él asintió con rostro arrepentido - Te lo pregunté… Una vez, en el coche, porque contestaste... un pensamiento. ¿Lo recuerdas? - Edward asintió, otra vez. - En ese momento, justo ahí, tuviste el momento de hablar. De revelar lo que eras… sois - se corrigió meneando la cabeza.

Estaba tan, tan enfadada y, abochornada, que en ese momento no le importó ni lo más mínimo estar mirando a Edward fijamente a los ojos.

- No se qué decirte - Soltó tras unos segundos de silencio. - Es… - pestañeó, buscando las palabras - ¡Espeluznante! Y... - Meneó la cabeza, horrorizada - humillante. Has escuchado todo lo que pensaba, mientras estábamos juntos. - Afirmó - No puedo creerlo... Estoy, Estoy... - Apretó los ojos, sintiéndomo como se le llenaban de lágrimas, otra vez.

Los tres vampiros la miraban con los rostros abnegados en el más puro arrepentimiento. Sabían que lo del don de Edward iba a ser muy difícil de asimilar para Bella. Pero la forma de mirarlos… Los tenía acongojados.

·

Bella se movió, pasando entre Alice y Edward; aunque estaba muy alterada, tuvo el cuidado de no tocarlos.

- Cada cosa que descubro de vosotros, es más terrorífica y… angustiante - los miró con los ojos brillantes. Agotados.

Se paró, apoyado una mano en la pared, dándoles la espalda. Esta estocada, en la revelación de Edward, le había consumido su última reserva de fuerza.

"No puedo más… No puedo, sostenerme…"

El pensamiento entró en la mente de Edward, que ya estaba preparado incluso antes de acabar de pensar Bella.

La cual, comenzó a caer, nada más concluir ese pensamiento.

Edward la sujetó, alzándola en brazos; apoyándola contra su pecho.

- Prometiste que no volverías a tocarme - Murmuró casi inconsciente; su voz fue un susurro y, sorpresivamente, no llevaba ningún tono malintencionado.

- A no ser que lo necesitaras - Respondió. En su voz se podía palpar una pequeña sonrisa - Me tendrás siempre que lo necesites. Estaré ahí para ti, incondicionalmente. Siempre. - Su declaración fue tan intensa, que sus hermanos se contrajeron por semejantes sentimientos.

Bella dejó caer la cabeza en el pecho de Edward, y él se sintió por un momento pletórico; hasta que se percató de que Bella estaba profundamente dormida.

- Estaba al borde del colapso, y le he aplicado un poco de intensidad, para ayudarla a que cediese al sueño. - Explicó Jasper, disculpándose con su hermano con una mirada compungida - Siento que te hicieras falsas ilusiones. - Edward meneó la cabeza, restándole importancia y que Jasper no se sintiera mal. - Y más siento decirte que ella no doblegará… No por ahora. Va a ponérnoslo muy difícil, sus sentimientos eran muy fuertes e intensos. - Suspiró.

- Ella nos odia - Murmuró Alice abatida.

- No… mucho peor. - Respondió Jasper, ganándose las miradas confusas de su esposa y hermano. - Ella nos teme. Nos tiene auténtico pavor.

Alice y Edward jadearon ante esa revelación.

·

·

Ya os avisé... Capítulo duro.

Charlie está convencido de que Bella se convierta. Ya que sabe que sería el mejor futuro para ella. Pero Bella no está muy por la labor.

Y Jasper, ha echo una revelación sorprendente... Bella siente miedo de ellos.

ESPERO VUESTRAS OPINIONES!

¡BESOSSSSSSS ENORMES!