Disclaimer: The Owl House y sus personajes son propiedad de Disney y Dana Terrace, y al igual que los personajes que hacen cameos, ninguno me pertenece. El propósito de esta obra no es otro que el de entretener.


Agonía de una Bruja (Parte 4)

—¿No deberíamos darle las gracias a ese tipo? —King preguntó al ver por la ventana que Ruga seguía quitándole las cuerdas mágicas y otros artilugios con los que fueron derrotadas—. O al menos ayudarlo…

Aunque Eda quería acercarse a Ruga, sabía que detrás de esos atractivos y tonificados músculos seguía siendo un salvayi iniciado, y eso implica muchas cosas.

—Este es su problema… —La Owl Lady respondió dirigiéndose a la sala de estar. Conociendo a los salvayi, no todas las bestias volverían vivas y quería ahorrarse la sangrienta escena.

—Él se lo pierde —El pequeño rey demonio comentó siguiendo a Eda para acostarse en su regazo—. El cariño de la Owl Lady es un lujo que no todos los mortales pueden tener.

—Muy bien… ¿Qué rompiste ahora? —Eda preguntó entretenida y halagada por el comentario de su compañero de casa.

—¿¡Qué!? ¿Acaso no puedo reconocer lo mucho que valoro ser un aliado de la bruja más poderosa de las islas hirvientes? —King comentó ya notándose nervioso.

—Ajá… —Naturalmente Eda no creía en la inocencia del comentario del pequeño rey demonio, pero tampoco tenía energía para preocuparse por eso. Pasar toda la mañana y tarde haciendo la capa de protección mágica que finalmente decidió regalarle a Luz fue un esfuerzo extenuante.

Queriendo descansar, Eda se acostó en su sillón para centrarse en el techo, había algo que no dejaba de molestarle: el hecho de saber tan poco de los salvayi. La Owl Lady se conocía a sí misma y sabía que no era tan desinteresada o imprudente como para ignorar a alguien tan peligrosa como Noro, pero no sabía nada sobre ella o los salvayi ¿Algo la estaba afectando?


—… —En silencio, Edric apreció un cráneo de bestia decorando las paredes de hueso negro por el hollín y la ceniza, a diferencia del resto del coliseo que servían como antorchas, los cráneos que sostenían en los muros en esta sala subterránea parecían ser de bestias mucho más feroces y peligrosas, además de que la luz que emitían no venía de fuego en su interior, sino que de unas cadenas agrietadas de las cuales emergía la brea que derramaban por sus cuencas y bocas—. Se ven divertidos…

A diferencia de su celda, el suelo era liso y se sentía bastante frío. Aunque no era nada que el peliverde y los otros prisioneros no pudieran soportar, si era un mal presagio, aunque toda la siniestra sala lo era, en especial por las cadenas que parecían crecer en el techo como si fueran telas de araña, cosa que estaba poniendo nerviosos a los prisioneros, y más aún cuando cayó un casco destrozado y empapado en la brea negra.

Como era de esperarse del grupo, todos sacaron sus armas y se dispusieron a pelear contra lo que sea que viniera, fue entonces cuando una enorme mandíbula que servía como puerta se abrió, dejando entrar a quien todos temían aún más que a las bestias del coliseo.

—¡Saludamos a Noro! —Todo el grupo gritó al unísono mientras reverenciaban a la imponente figura negra.

La armadura de la voivoda parecía ser mucho más oscura y tenía más púas, y también derramaba la brea negra, dándole un aspecto entre visceral y macabro.

—Saludo a los próximos forjados del coliseo —Noro respondió con un tono tosco, pero no parecía que quisiera matar a nadie entre los prisioneros, aunque su atención se centró especialmente en Edric, quien no pudo evitar endurecer sus puños.

Tras sonreír debajo de su casco al ver eso, la voivoda les indicó a los prisioneros que la siguieran por la entrada que ella usó.

Lo primero que se vio fueron los enormes cráneos ennegrecidos de bestias muy seguramente prehistóricas en los muros de toda la sala. Inmensos dientes y cuernos, imponentes mandíbulas que con sólo verlas hacían cuestionarse si alguna vez existieron seres como esos, pero rápidamente la atención de los prisioneros se centró en otra cosa.

—¡Que peste!

—Qué asco

—¡Buaj!

El olor en la nueva sala era casi insoportable, y aunque varios de los prisioneros estaban familiarizados con el olor de los cadáveres, pocos pudieron evitar vomitar en algunos de los canales de brea que recorrían la sala circular en cuyo centro, tanto del piso como del techo, había una plataforma de la que emergían miles de cadenas negras que se aglomeraban en una esfera bulbosa en el centro del salón de la que iniciaba una cascada de brea negra que se separaba en las canaletas del suelo. Aunque no había ninguna fuente de luz en toda la sala, todos podían ver a la perfección.

Sin perder tiempo o pedir permiso, a aglomeración de cadenas comenzó a retorcerse y de un momento a otro extendió sus extremidades rebosantes de ese espeso líquido directamente hacia los prisioneros quienes, aunque intentaron defenderse fueron rápidamente burlados y las cadenas entraron directamente por sus bocas, adentrándose en sus cuerpos.

—¡Ugh!

—Argh…

Suspendidos por las cadenas y entre arcadas y convulsiones, los prisioneros se retorcían en violentos mientras la brea negra comenzaba a escurrir por sus ojos. De más está decir el asco que todos sentían, pero ninguno tenía la fuerza para intentar escapar.

—Las cadenas no son sólo un decorativo de nuestra bandera —Noro sentenció entretenida viendo cómo los prisioneros se hundían en los canales de brea. Por nostalgia Noro hundió sus dedos en la brea y la llevó a su boca—. Nunca dejará de saber a inmundicia…

Aunque su presencia ahí no era parte del rito de formación, para la voivoda era nostálgico recordarse a sí misma haciendo ese desagradable ritual.

Algunos de los prisioneros ahogándose se retorcían y convulsionaban, mientras que otros ya habían dejado de moverse, siendo estos últimos quienes dejaron de importarle a la voivoda, pues sólo se volverían más brea.

Se trataba de una práctica que terminaría de destrozar la mente de los prisioneros y las iniciaría en las prácticas salvayi, pero también era una prueba, y como era de esperarse, algunos deberían destacar, en este caso una salvayi de armadura más delgada, quien se levantó del arroyo envuelta en la brea.

—Soy Cerise —La salvayi iniciada sentenció con una voz femenina para luego sentarse en uno de los esqueletos de los bordes de la sala.

Noro le dedicó una sonrisa para luego centrarse en los que aún luchaban por pasar la prueba, siendo Edric quien más llamó su atención, pues estaba inmóvil, pero también flotaba, aún no se rendía.

—Cuando el último despierte o se hunda, llévalos a la fuente, ese es tu camino —La voivoda le ordenó a Cerise al tiempo en que las flamas de las antorchas de uno de los pasillos aledaños se tornaron azules.

Antes de irse, Noro le dedicó una última mirada a Edric, y luego se retiró. Era difícil saber si lo lograría, el rito de las cadenas no es poca cosa.

—El joven Blight sin duda es asombroso.

—Eres de la familia Blight, Edric ¡Pórtate como tal!

—Bien hecho, joven Blight.

—¡Qué talento!

—No podía esperar menos de un chico Blight.

—¿Con honores en Hexside? Nada menos de tus hijos, Alador.

Infinidad de sentencias recorrían la mente del ahogado peliverde que, pese a que se trataba de un coro infinito, podía escuchar con claridad cada una de esas palabras.

En ocasiones se veía a sí mismo con sus elegantes ropas de gala, otras con el uniforme del aquelarre de ilusionistas de Hexside, su edad también variaba según la ocasión que cruzaba por su mente, y aunque todo parecía tan irreal, en su mente el peliverde aceptaba esa realidad como verdadera.

Naturalmente el muchacho se había dado cuenta de que se trataba de sus memorias y se mantuvo estoico reviviendo sus recuerdos. Sólo un simple capricho por recordar sus días antes de llegar al coliseo, pero en lugar de sentirse calmado o agradecido al volver a sentir los lujos entre los que se crio, sintió cierta repugnancia.

"¿Cómo te llamas?" Una voz preguntó al tiempo en que una serie de cadena surgía de entre el desfile de recuerdos y aprisionaba al muchacho.

—… —Aunque al principio el peliverde se sentía confiado por esa pregunta, las palabras no salieron de su boca, no podía mentir y no conocía la respuesta.

—¿Calificaciones perfectas? No se podía esperar menos del primogénito de los Blight.

—¿No has considerado comprometerlo, Alador? Sin duda es un excelente partido para mi hija.

—Impecable y elegante, igual que mi hijita, jaja.

—¿Eh? —El peliverde se mostró sorprendido. Pese a volver a ahogarse en una marea de recuerdos, su nombre no aparecía.

El corazón del peliverde dio un sobresalto cuando un líquido espeso comenzó a salir de su boca y ojos. Aunque quería tocarlo, las cadenas que lo aprisionaban cortaban todo posible movimiento.

"Un nombre es lo que te diferencia de las bestias" La misma voz sentenció aumentando el número de cadenas que lo aprisionaban "Muere como una: inmundo y sin valor".

Pese a que quería hablar o gritar, pedir ayuda e incluso llorar, nada parecía salir de su cuerpo ¿Estaba vacío? ¿Acaso importaba? La brea negra estaba subiendo y pronto lo ahogaría. Sabía que moriría cuando eso pasara, no quería, no lo permitiría.

El traqueteo de las cadenas se hizo presente ante los forcejeos del peliverde, pero no había forma en la que pudiera romperlas, no con la fuerza que un brujo normal puede adquirir a base de musculatura. Al darse cuenta de ello intentó hacer un círculo mágico, pero sólo salió más brea negra y ninguna forma de magia fue invocada.

Habiéndose rendido, Edric se centró en los recuerdos que aún se mostraban a su alrededor, quizá habría sido suerte, o era parte del rito, pero fue entonces cuando la boda de sus padres se cruzó el cielo, un recuerdo que no debería tener, pero que de igual modo lo llenó de furia.

—¡Roar! —Un furioso rugido salió del muchacho, mas no duró mucho, pues la brea negra terminó de consumirlo.

—Buen rugido —Cerise apreció cuando Edric caminó a su lado para acercarse a la voivoda, y al ver que fue ignorada lo detuvo sujetando su hombrera.

—… —Naturalmente el peliverde se volteó para encararla y con sus puños listos para atacarla, pero para su sorpresa se encontró con una prenda de piel peluda.

—Mejor límpiate la brea —La salvayi iniciada comentó tomando la misma ruta que acababa de interrumpirle a Edric.

—Jaja, vaya plasta más asquerosa.

—Dime que no tragué esa porquería.

—¿Y ahora qué?

—La voivoda ordenó que fuéramos a la fuente —Cerice les respondió—. Se fue cuando desperté.

—… —En silencio Edric miró de reojo a la aglomeración de cadenas, la cual dio un enorme sobresalto, como si fuera un corazón infartado.

Poca importancia le dio y siguió a sus compañeros.


—¿Alguna opinión, comandante? —Un brujo del aquelarre del emperador preguntó entregándole a Lilith un ilusorio pergamino.

Aún en pleno vuelo, Lilith no pudo tuvo dificultad para leerlo, sabiendo lo tediosa que es la redacción de reportes de las operaciones imperiales, es un alivio que uno de sus cabecillas sea un escriba tan talentoso.

—Bien hecho, Steve —La peliazul sentenció deshaciendo la ilusión—. Marcha baja y hechizos de camuflaje.

En su recorrido de regreso al casillo, el comando flama azul volvió a surcar el cielo sobre Bonesborough, el cual estaba plagado de brisnidos en migración, pero lograron sortearlos sin necesidad de apartarlos por la fuerza.

Pese a tener varios heridos, los curanderos de campo imperiales estaban haciendo muy bien su trabajo, por lo que al llegar al castillo todos podrían reportarse debidamente.

—Tal parece que tendremos que solicitar refuerzos para la próxima redada… —El coronel Desorkes comentó con algo de vergüenza—. O quizá… otro coronel más experimentado.

—… —Lilith miró bastante preocupada a su más reciente coronel. Es cierto que se ganó su lugar al ser el más competente de los capitanes durante la batalla contra los tremanidos, pero eso no le quitaba su poca experiencia al mando de una fuerza más numerosa.

—No sé si lo vio, pero escondido debajo del bosque había un acarónido mayor, cuando falló el ataque del ídolo imperial perdimos —Lilith explicó dejando sin palabras a sus tres coroneles.

—Y… ¿Si no tuviéramos los inhibidores? —El coronel Desorkes se animó a preguntar, desconcertando a sus compañeros.

—No debería blasfemar así, Dorse —El coronel Foss sentenció notoriamente molesto hasta el punto en que parecía dispuesto a atacar a su compañero.

Naturalmente el coronel Desorkes no se mostró intimidado o preparado para intentar resolver pacíficamente esa disputa.

De un momento a otro la atmósfera se había vuelto tan pesada que incluso los soldados comenzaron a mantener la distancia, fue entonces cuando una flama se elevó sobre la comandante, haciendo que ambos coroneles mantuvieran la calma.

—¡Caw! —Una majestuosa garuda pálida con varias franjas de su plumaje en dorado descendió desde las nubes.

Totalmente conscientes de que se trataba de uno de los heraldos del emperador, todos los brujos imperiales (salvo por los curanderos en actividad y claro, los heridos), hicieron una reverencia.

Frente a la majestuosa ave se formó un círculo mágico con la imagen de la Kikimora en su habitualmente sereno semblante.

—Comando flama azul, su reporte deberá ser pospuesto, una emergencia en el castillo ha dejado a toda la fuerza de guardias con las manos llenas.

—¿¡Un ataque al palacio!? —Lilith exigió saber dispuesta a luchar.

—La discreción de este asunto será decidida por la guardia dorada, hasta entonces cualquier ingreso al territorio del palacio será considerado como invasión y respondida como tal —La Kikimora finalizó y tanto la imagen de comunicación como la garuda desaparecieron, dejando a una perpleja comandante.

—… —Resignada, Lilith indicó un cambio de rumbo, siendo ahora su objetivo el conformatorium, donde se adecuarían para su anticipado despacho.

Naturalmente lo sucedido en el palacio era intrigante, en especial si lo sucedido forzaba a posponer un asunto concerniente a la tan importante captura de la Owl Lady. Pero en su situación, Lilith no podía ordenar a su comando que hiciera alguna maniobra.


—Alador… justo cuando creí que no podías ser más cobarde —Noro apreció al ver un dispositivo que parecía ser una figura de porcelana del emblema Blight en el centro de su sala de reuniones. Se trataba de un dispositivo común de proyección de ilusiones el cual, al activarse mostró la imagen de su exprisionero y actual colaborador.

—Disculparás mi cautela ante tu política de "dispara al mensajero", y ante mi anterior estadía en tu salón —Alador respondió con tranquilidad intentando ignorar el insulto, no estaba acostumbrado a ser pisoteado así, pero con todo lo que estaba en juego y claro, con su compañera de negocios, no tenía otra opción—. Y el evento está siendo divulgado en el mercado negro, especialmente entre quienes quieren ver a los Blight humillados, que son muchos.

—Suena a que tu carrera comercial te llenó de enemigos —Noro apreció entretenida—. Típico de la inmundicia más podrida del imperio.

—La comida requiere de ingredientes, y claro… —Alador hablaba con confianza, pero sus palabras se detuvieron en seco al ver que un dispositivo similar a un cristal rojo apareció frente a él. De por sí era un rojo aterrador, y más considerando los gritos que se escuchaban más y más fuerte al acercarse.

—Vendrás con tu esposa e hijas —La voivoda sentenció al tiempo en que la brea volvió hundirse entre las tablas de la oficina del noble Blight, quien ahora tenía una expresión de miedo en su rostro, tanto por haber sido amenazado en su propia casa como por que ahora estaría forzado a regresar a tan horrible lugar y con el resto de su familia.

Sin esperar por una respuesta Noro apagó el dispositivo de comunicación.

—Larga vida a la familia Blight —Con esa última sentencia, el castaño regresó a su escritorio y prosiguió con sus papeles, tras cinco días de prisionero en el coliseo se le había juntado mucho trabajo pendiente.

Por su parte Noro debió atender otra conversación, y a juzgar por quien estaba del otro lado, deberían ser buenas noticias.

—Hicimos huir al comando flama azul —Con un tono triunfal y arrogante Ruga reportó sin ningún tipo de discreción—. Ninguna baja entre los esclavos y los plumíferos recibieron el entrena-zote: No sirven para el combate directo.

—Mándaselas a Tarrkei, si no sirven en su legión se unirán a la legión de quimeras de guerra.

—Como diga —Sin ningún ápice de duda, Ruga aceptó su orden, pero antes de cortar la comunicación tuvo un espasmo—. Casi lo olvido: desde ahora mi legión será llamada infesta-cielos.

—Buen nombre, dejaré el cincel junto a tu fosa de legión —Noro respondió finalizando la comunicación para luego dirigirse a la salida de su sala de ceremonias, ya no tenía nada que hacer ahí, y de por sí había sido demasiado molesto tener que escuchar a ese inmundo noble en lugar de compartir con sus nuevos hermanos, pero aún no caía la noche, por lo que tendría un tiempo libre.

—Ah… —Cerise no pudo evitar suspirar al sentir el cálido abrazo del blanco líquido ardiente que caía de las cavidades de los enormes cráneos alrededor de la fuente.

Todos los iniciados esperaban que la fuente a la que Noro los mandó fuera algo así como un pozo donde las bestias eran arrojadas para matarse entre sí, no una fuente de aguas temperadas, y acompañado de la horrible ferocidad que habían recibido en su tiempo en el coliseo, el cálido abrazo de vapor era particularmente agradable.

—Así sí podría morir.

Como era de esperarse, todos se relajaron en las cálidas aguas que se oscurecieron cuando entraron, pero nadie le dio importancia y prosiguieron en su descanso.

En su punto más profundo, el nivel del agua le llegaba a la barbilla a Edric, y aunque sus pies ya estaban endurecidos con cayos por la graba de su celda, fueron rápidamente capaces de reconocer la suavidad del piso, el cual, al igual que las rocas y dientes que servían como asientos, había sido alisados, por lo que fue muy fácil acomodarse en el lugar.

—… —Aunque en otra ocasión a Edric le hubiera incomodado compartir baño con otras chicas, a estas alturas le daba igual quién más estuviera ahí, sólo quería relajarse un poco, además todos estaban usando sus armaduras, o al menos la mayor parte, pues nadie se atrevería a deshacerse de su yelmo o de su casco.

—Sobreviviste a la iniciación —Una tosca y muy familiar voz femenina apreció sentándose junto al peliverde—. Bien…

—Likarra… —Edric no pudo evitar maldecir su suerte al verla sentándose, luciendo la misma armadura y portando el mismo sadismo con el que se divirtió viéndolo retorcerse en su celda.

Sin duda tenía todos los motivos para odiarla a muerte, y aunque lo hacía, no fue el miedo lo que lo hizo mantenerse calmado y sereno pese a verla quitarse su caso por primera vez y enseñar su extrañamente normal rostro. Piel morena con ojos de pupila rosada, orejas puntiagudas y labios gruesos enseñando su sádica sonrisa con dientes carnívoros afilados y desviados.

—¿Y? ¿Qué se siente haber sido reforjado en la sangre del coliseo? —La domadora preguntó estirando su sonrisa y enseñando docenas de dientes humedecidos en un líquido negro que parecía ser su saliva.

—¿Qué? ¡Hm!

Con un veloz movimiento de su cabeza, Likarra extendió uno de sus dientes para hacer un corte en la mano del peliverde, quien con calma apreció el grumoso y espeso líquido negro que emergía de su herida.

—Sí que adoras presumirle a los nuevos, jaja.

—¿Te gusta el pelo-pasto? Es bastante lindo.

De un momento a otro varios de los domadores se habían unido al grupo en la fuente, y aunque jamás perdieron su semblante tosco y violento, parecían incluso divertidos… entre su común violencia y falta de respeto al espacio personal, pues este último había puesto su brazo por detrás de la cabeza del peliverde.

—¡Ya cállate! —Likarra respondió más entretenida que furiosa, pero eso no le impidió conectar un fuerte golpe contra su casco para dejarlo aturdido y luego hundirlo en el agua oscurecida para ahogarlo.

—Mejor descansen —Noro sentenció y todos hicieron silencio, siendo el único ruido que se escuchó el del agua de aquel domador regresando a la superficie—. Hay mucho por hacer.

—¿Ruga peleó, Noro? —Un domador preguntó una vez se cercioró de que su voivoda había dejado de hablar.

—Venció.

—¡Vur-khan! —Rápidamente los domadores y algunos iniciados celebraron el triunfo de su colega de mayor rango en la milicia salvayi.

Al tener certeza de lo que había sucedido, los domadores rápidamente supieron lo que deberían hacer, por lo que tendrían que descansar.

—¿Qué era esa bola de cadenas? —Edric preguntó cuando la voivoda finalmente se sentó en la fuente. En su caso fue un poco diferente la sensación: Noro se había quitado toda la armadura de sus brazos, piernas y casco, dejando ver mucha de su piel llena de cicatrices, las cuales ahora eran percibidas como atractivas por el joven peliverde.

—Un dios: La cadena de odio —Con total tranquilidad, la voivoda respondió mirando de reojo al peliverde—. Aunque es una traducción adaptada, el significado literal de su nombre en salvayi antiguo es "Cadena que une el corazón y la brutalidad".

—¿No es inapropiado que un hijo del imperio mágico recibiera nuestra "bendición"? —Cerise preguntó algo dudosa, pero curiosamente no había malicia en su pregunta, pero poco le importó a Edric, quien endureció sus puños muy discretamente, con lo brutos que eran los salvayi no sería una sorpresa que intentaran atacarlo, pero nadie lo hizo.

—En el rito de la cadena todos recibimos la más inmunda de las muertes —Noro respondió con una hostil tranquilidad. De sólo recordar su ejecución por el sable de su maestro tras haber sido deshonrada le hacía hervir la sangre—. Los que morimos con un rugido de odio somos los verdaderos salvayi. No los que nacen en mi voivodato o los hijos de mi gente. Nosotros.

—Siempre me dijeron que eran animales violentos y crueles, más cercanos a los animales que a la gente civilizada… que vivían en cuevas y… muchas otras mentiras.

—Y nosotros pensamos que la gente del imperio es débil, sólo esclavos cobardes que no conocen el verdadero peso de la grandeza… y uno de sus hijos está en mi fuente. Hasta el último de nuestros cimientos culturales nació del odio.

—… —Con total atención, el peliverde apreciaba cada una de las palabras que Noro le dedicaba. Es cierto que tenía una leve noción de las prácticas de los salvayi, pero por algún motivo desconocía sus dioses, sus ritos y sus valores—. ¿Qué es la bendición de ese dios?

—La bendición de los dioses salvayi siempre son lo mismo: mientras realices todas las prácticas culturales salvayi sin excepción podrás usar la alquimia salvayi, un arte llamado herejía en tu imperio.

—Suena a que será un desafío… —El peliverde apreció emocionado por los nuevos límites de la magia salvayi que al parecer podía usar.


Por su parte, Eda pasó la noche en su casa, sabía que Ruga y su legión seguían en el bosque, y aunque demorará en volver a crecer, también sabía que no necesitaría esconder o reubicar su casa, lo que era un alivio para facilitarle a Luz su regreso.

Por su parte, Luz y Willow se quedaron a dormir en casa de Gus, quien por su impecable comportamiento recibió la autorización de su padre para esa reunión, pese a que este último se vio forzado a realizar un reportaje nocturno de los campesinos que debieron enfrentar a los brisnidos rezagados de la migración.

De uno y otro modo, todos se habían hecho sus rutinas en ese nuevo semestre que recién iniciaba, y cuando la hora llegó, el sueño reclamó a todos, quienes se sumergieron en sus cielos oníricos ignorantes de lo que el mañana les aguardaba, y sin que nadie lo notara, el momento de la excursión al palacio del emperador Belos había llegado.


Muy bien, otro episodio listo y la hora de la verdad está a la vuelta de la esquina. El próximo episodio será el principio del ataque del puñal de sentimientos que llevo todo este fic desarrollando, espero que lo disfruten. :D

Fue un episodio dedicado casi enteramente a los salvayi y su cultura que ya superó el límite de lo que se podría llamar "tosco" y la palabra macabra sería más apropiada.

En el coliseo salvaje hay un dios que también hizo reaccionar al titán ¿La cadena del odio tendrá algo que ver con el corazón de las pesadillas?

¿Qué demonios son los salvayi? Ese nivel de odio no es natural y ¿Cómo afectará su nueva naturaleza a Edric?

No hay mucho que plantear para el próximo episodio, comenzaría con todo la excusión al palacio, la cual se llevaría a cabo de una muy diferente forma al tener a Amity presente. :D

Ahora a responder al review:

J0nas Nagera: Me alegra que te gustara al menos el desempeño militar de ese pueblo, y espero que se mantenga en un aspecto más central de su cultura. Lo de la protección a Eda se dará a conocer pronto, pero hasta entonces se darán más indicios de la cultura de esos brutos. Sobre Hooty enfrentando al comando de Lilith, fue muy penoso por la poca pelea que dieron y por lo poco que se sabe de Hooty. :( Para lo mucho que me desagrada Wardain Wrath, me gustaría darle un destino peor. xD Sobre lo de Boscha y Willow… quizá hice un mal trabajo expresándolo, pero bueno, hay que mejorar más. xD Y Amity se preocupa por Luz y todo, pero ciertamente fue un asco con ella en sus primeros encuentros, digo, literalmente no la llamó por su nombre hasta que le pidió ayuda cuando el conejo monstruo la secuestró, mientras que gus y Willow la trataron como a una igual desde el principio. En cuanto al desaparecido peliverde: si antes costaba imaginarse cómo reaccionaría Edric, imagínate ahora al haber sido afectado por la bendición de un dios salvayi. xD Gracias por el apoyo, nos leemos pronto colega. :D

Sin más que escribir, nos leemos pronto, chicos. :D