POV Shura


Si nunca te hubiera conocido estaría viendo un mundo completamente diferente. Si de algo estoy seguro es que porque tú estás aquí yo también estoy aquí.

Bittersweet —Arashi—


—Parece increíble —dice DM pasando un brazo sobre el hombro de Afrodita y el mio y señalando a Camus, quien se encuentra recibiendo a dos de sus invitados a la entrada del salón—. Nuestro Cubo, el hombre que dijo: «Jamás me voy a casar» está a punto de echarse la soga al cuello.

—A mí me sorprende lo rápido que tomó esa decisión —mi comentario capta la atención de mi grupo de amigos—. Tienen menos de un año de conocerse. No me gustaría que un impulso tomado al momento termine en un desastre.

—Lo que necesitas es dejar de ser tan cuadrado y dejarte llevar por tus instintos una vez. En lo personal me parece romántico —comenta Afrodita dándole un codazo a DM para liberarse e irse a refugiar detrás de Shun—. O ¿no será que estas tan gruñón porque oficialmente eres el solterón del grupo?

Su comentario hace reír a todos los presentes.

—Chicos ya déjenlo en paz —me defiende Aldebarán—. Técnicamente los únicos casados son Aioria y Marín.

—No nos salgas con que la soltería se va hasta que te casas, porque desde hace más de tres años que sales con Shaina y hace varios meses que viven juntos. Lamento informarte pero eso aquí y en cualquier parte del mundo se considera como estar casado, grandulón —argumenta Afrodita— ¿o me equivoco hermosa?

—No. Tienes toda la razón —responde entre risas la aludida.

—Siempre tengo razón —se jacta Afrodita—. Lo mismo pasa conmigo y Shun. No necesitamos un papel para saber que nos pertenecemos el uno al otro —comenta ante el bochorno de su novio.

—Lo realmente increíble es que este maníaco va a ser papá, Helena sin duda eres una santa —comenta Aioria señalando a los futuros padres—. En cuanto a Camus, creo que jamás lo había visto tan feliz. Y no es por hacer quedar bien a mi cuñado, pero sin duda hizo un gran trabajo haciendo que olvidara a Milo. Touma, al fin salió de la eterna friendzone de Artemisa, así que concuerdo con Dita al decir que es romántico. Y siendo completamente honesto: Marín y yo pensamos que un día tomarían un avión a Las Vegas y regresarían casados.

Fijo mi mirada en Camus y observo lo feliz que luce. Lo que me hace considerar que tal vez, sólo por esta ocasión, debo hacerle caso a Afrodita y enfocarme en celebrar la dicha actual de mi amigo, o la de todos ellos.

—No pongo en duda su amor. El hecho de que Camus esté dispuesto a algo que ni siquiera consideró con Milo, habla de cuánto quiere a Touma. Sólo considero que es muy pronto.

—Creo que en ocasiones, las cosas que se sienten y no se piensan son las que mejor salen —dice Shun con una sonrisa.

Uno de los encargados del evento se acerca para pedirnos tomar nuestros lugares y así dar inicio a la ceremonia. De camino a nuestros asientos, nos llevamos una gran sorpresa al encontrarnos con dos personas a quienes no habíamos visto en años.

—Shaka, cuánto tiempo sin verte —saluda Aioria llamando la atención de los dos hombres.

—Lo mismo digo —responde el saludo tratando de no reír ante nuestra inquietud por su compañero.

—También nos da gusto verte Milo —comenta Aldebarán.

—Seguro —suelta con mofa.

—¿Por qué estás aquí? —Todos voltean a verme con cara de asombro. Incluso yo estoy sorprendido de haber lanzado la pregunta sin pensar.

—Por el mismo motivo que todos ustedes: Camus me invitó —responde con una sonrisa—. O prefieres escuchar que «estoy aquí para decirle que lo amo y pedirle que huyamos juntos» —comenta para molestarme.

—No —miento, porque jamás admitiré que eso fue justo lo que pensé—. Sólo me cercioro, tú sabes, de que no harás nada que arruine la felicidad de mi amigo.

—Quédate tranquilo —responde—. No voy a gritar «yo me opongo» cuando el juez haga la pregunta. Ni tampoco tengo un costal bajo el saco para robarme a Camus y ponerlo bajo captura en mi cama —bromea.

Gruño ante su chiste de mal gusto—. Eso espero —declaro en tono amenazante, para hacerle saber que lo estaré vigilando.