Seto

-Irónicamente, la gente a menudo guarda lo que es precioso para ellos cerca de su corazón- predica el ladrón que cuelga la pulsera en la punta de sus dedos -Da la casualidad de que sé lo que es este metal en particular ¿Cómo alguien como tú se encuentra con oricalco en el bolsillo?-

Los ojos de serpiente de la Tzigane ni siquiera parpadean mientras intentan ver el alma de Seto. Maldice a este bastardo y su curiosidad. Pero el barón tiene que decir algo. Este charlatán sigue siendo su única oportunidad de averiguar hacia dónde se dirige el Milenio. Y la información es el precio a pagar. Kisara los observa con una mirada de incredulidad en sus ojos.

-Orichalcum?- ella pregunta

-El mismo sam de las leyendas de Atlantis. También la sustancia muy real con la que los Shayee hacían la mayoría de sus herramientas, ropa y joyas- responde Devlin, sin apartar la vista de Seto. -Y la razón por la que murieron hace doce años. Alguien de tu estatus nunca habría adquirido esto en el mercado negro ahora, ¿lo arias?-

La provocación en su voz es palpable y los hormigueos en las manos de Seto comienzan a arder con pura irritación, instándolo rápidamente a desenvainar su espada y borrar esa sonrisa desconcertante de la cara de Tzigane.

Una respiración profunda y una recarga de autocontrol más tarde, acorta la distancia entre ellos y arrebata el brazalete de la mano del navegante.

-No es mío- afirma, mirando hacia los curiosos iris verdes -Es algo que necesito devolver. Esa es toda la información que obtendrás-

Devlin lo mira por un momento más, durante el cual el barón teme que su autoridad inquebrantable pueda fallarle, antes de que el Tzigane finalmente parpadee.

-Gracias- el dice quitándose un sombrero invisible -Tomaré cien doblones con eso y tienes un trato-

Ahora eso, el barón lo vio venir antes de que el bribón abriera la boca -Tch. Barato en monedas, mi pie-

Devlin se encoge de hombros -Por favor, estimado barón. Ambos sabemos que esta suma es más que un guijarro en el camino hacia usted. La información vale mucho, pero un hombre tiene que comer-

La molestia hace que Seto rodee los ojos. ¿Todos los sinvergüenzas suponen siempre que los ricos no llevan la cuenta de sus riquezas? Los idiotas que no lo hacen son los primeros en perderlo todo. La meticulosidad y el cuidado es lo que te mantiene en la cima. Nunca se sabe cuándo puede ocurrir una crisis. Una epidemia, una guerra, un desastre natural… La clave es estar siempre preparado como dice su lema. De mala gana, saca la bolsa de cuero de su bolsillo y se la arroja al navegador.

-Obtendrás la otra mitad una vez que encuentres ese barco-

-Como desee, mi Lord- responde el Tzigane inclinándose y su loro, imitando el gesto desde lo alto de su hombro -Sabré dónde encontrarte-

-Tengo una pregunta más antes de que te vayas. ¿Por qué sabes sobre este metal?-

La mirada de suficiencia en el rostro de Tzigane no se desvanece ni un poco y se encoge de hombros de nuevo -Soy un viajero, mi señor. Los viajeros oyen cosas, ven cosas y, a veces, se acercan más que nadie a las leyendas-

Con esas palabras prudentes e inútiles, el tonto engreído se gira y comienza a abrirse camino hacia el otro extremo de los muelles.

-¿Cómo en el mundo confías en e-?- Seto le pregunta, mirando al sinvergüenza alejarse.

-Su amor por las monedas y fisgonear es en lo que confío- responde el comodoro -Ningún hombre es más digno de confianza que cuando le ofreces lo que quiere-

-Tch. Te lo concedo. El burro va donde llevan la zanahoria-

Un bufido de diversión escapa a la joven mujer -Menos refinado pero equivalente. Dime ¿te importaría que le eche un vistazo?-

Su puño se estremece y se aprieta alrededor del brazalete. Su instinto natural quiere que lo oculte, pero la lógica dicta que sería infantil y aún más sospechoso ocultarlo cuando ella ya lo ha visto. Así que el se lo da sin decir una palabra. Ella lo coloca en la palma abierta de su mano y lo observa durante un par de segundos intemporales.

-Está muy bien elaborado- ella dice -Pero parece bastante simple. Creo que he visto este destello antes. Desde que murió su esposa, mi tío ha estado coleccionando joyas para decorar su tumba. Plata especialmente. Supongo que es porque a mi tía le gustaba más que el oro-

Ahora que lo menciona, el almirante entrometido también parece saber mucho sobre las leyendas atlantes. Y al hombre le gustan sus joyas casi tanto como le gusta meterse en los negocios de otras personas. Es como una urraca recogiendo cosas brillantes. Por supuesto que le interesaría el oricalco. No es de extrañar que los turbios asuntos de Gozaburo hayan despertado su interés.

-Supongo que esto pertenece a tu pupila- afirma finalmente Kisara, devolviendo el brazalete de Yugi.

-¿No sabías que me encanta caminar con joyas de mujer en mis bolsillos?- el responde con la voz llena de sarcasmo -Ahora, si me disculpas, tengo tiempo para desperdiciarlo antes del anochecer-

Se da la vuelta, regresando hacia los Ojos Azules, pero se detiene después de unos pocos pasos, cortesía de su maldita conciencia. Después de todo, si no fuera por ella, no solo estaría bajo inspección junto con su barco y su tripulación, sino que no tendría idea de adónde ir. Pero su orgullo al menos le permite darle la espalda.

-Gracias. Lo digo en serio-

El no la deja responder y reanuda sus pasos. El aún sabe que ella le está sonriendo. En verdad, qué mujer más extraña y sospechosa.


Yugi POV

Para cuando las lágrimas cesan, la luz del día casi se ha desvanecido, dejando las celdas de la cárcel iluminadas únicamente por la débil luz de la luna, que entra a raudales por pequeñas aberturas en la pared, demasiado pequeñas para ser llamadas ventanas. Mi cuerpo se siente pesado y seco, y moverme de mi lugar en el piso se siente como una tarea imposible.

Ahora que las violentas mareas de pura emoción que giran en mi alma se han calmado un poco, mi mente está nuevamente invadida por una nueva ola de preguntas. Cómo desearía poder ahogarme en el sueño. Pero el agotamiento de mi mente y mi cuerpo no es rival para la angustia que todavía me atormenta.

"¿Qué le sucedió? ¿Qué está pasando por su cabeza? ¿Por qué se cree podrido?"

Orgullo, venganza, rencor... Todo lo que un Shayee no es. Y, sin embargo, todavía se sentía obligado a salvarme, a mostrarme nuestra patria y a consolarme. La mitad de mi frente se calienta con el pensamiento y mis mejillas rápidamente siguen su ejemplo. De alguna manera ese beso tuvo mucha más profundidad y melancolía que el que me había robado de los labios. La sensación de querer confiar en él a pesar de todo, la fascinante necesidad de derramar lágrimas por él, y su oferta de permanecer en el mar tienen sentido ahora.

Me dolió cuando el dijo que no era mi pariente, incluso más que tener mi brazo herido. Pero siento nuestro vínculo. Siento que la sangre de Shayee en mí bombea más fuerte con solo pensar en él en este mismo momento ¿Cómo es posible que se rompa? Mi corazón se hincha dolorosamente y mis ojos se humedecen de nuevo.

-Insalvable...- murmuro, recordando su auto-descripción.

La soledad siempre ha sido una perspectiva aterradora para mí. No puedo imaginarme algo peor que ese sentimiento. Estar sin Seto y Moki me habría matado mucho antes del incendio. Atem sobrevivió… pero ¿a qué costo?

-¿Lo has visto, después?-

Mi corazón casi estalla en mi pecho y me pongo de pie de un salto. Así como vislumbro una figura discreta parcialmente escondida en la esquina de la celda frente a la mía, recuerdo que no soy la única ocupante de la prisión.

Debo haber estado aquí por horas, e Ishizu no ha hecho ruido en todo este tiempo. Apenas puedo distinguir su rostro en las sombras de la luz de la luna, pero aún noto círculos oscuros distintos alrededor de los ojos. Está sentada en el suelo, con la espalda contra la pared.

-¿Lo has visto?- repito, sus palabras me alcanzan -¿tu sabes?-

Ella asiente o al menos creo que lo hace -Vi sus ojos-

-¿Qué?- pregunto, insegura de lo que he escuchado.

-Cuando mató a mi hermano. Sus ojos eran azules-

Ella solo puede referirse a la corriente. Abro la boca para preguntarle cómo lo supo, pero cambio de opinión una vez que recuerdo que "Ver" tiene un significado completamente diferente para ella. Me dejo caer en el banco de mi celda mientras digiero esta noticia. Así que despertó la corriente. Suspiro de alivio que me abandona. Si no hay un vinculo entre nosotros ¿cómo lo despertó? Quizás me estoy adelantando, pero la clara distancia que Atem pone entre él y su tripulación no me deja creer que los haya adoptado como familia. Ellos se preocupan y luchan el uno por el otro, pero cada uno llevan solo su dolor.

-¿De verdad puedes 'ver' cosas?- le pregunto al vidente -No importa qué tan lejos o el tiempo?-

Ella me mira fijamente, sus ojos vacíos brillan en la tenue luz antes de responder con la misma voz monótona, desprovista de emoción -Mi vista me ha mostrado el pasado, el presente y el futuro por igual-

-¿Qué tan atrás puedes ver?- le pregunto poniéndome de pie y acercándome tanto como los barrotes de mi celda me lo permiten.

Si puedo saber de alguna manera lo que le pasó, tal vez sepa qué hacer. Tal vez pueda hacer algo, cualquier cosa por él. Si no, quizás al menos entenderlo...

Ishizu no responde de inmediato. Levanta uno de sus brazos vendados y lo observa a la luz de la luna.

-Cuando fui capaz de elegir lo que quería ver, mi hermano siempre quiso saber más. Cada detalle, cada característica, cada palabra pronunciada... Un día, cuando no pude detallar una visión que involucraba un importante trato con algunos comerciantes, se enojó conmigo. Esa fue la primera vez que me golpeó. Y en el momento en que lo hizo, vi más-

Aguanto la respiración mientras anticipo el final de la morbosa historia.

-Marik pensó que cuanto más angustiada estaba, más podía ver- continúa con el mismo tono -Cuando mi propio dolor ya no era suficiente, se volvió creativo. Me encerraba durante días hasta que casi me moria de hambre. Luego torturaba y amenazaba con matar a mis amigos. Luego enviaba hombres a visitar mi habitación en medio de la noche. A veces venía él mismo-

Me sacude la necesidad de vomitar. ¡Qué repugnante! Esos actos inhumanos por sí solos son repulsivos y muestran lo peor de la humanidad. ¿Pero qué te las reparta tu propia carne y sangre? Imaginando a Yusei, Yuya o incluso Seto haciéndome esto… No importa lo marcada que debe estar bajo su ropa larga y sus vendas, ¿qué hay de su alma?

¿Cómo se soporta tal traición?

No se ve ninguna emoción en su rostro, pero ella cierra los ojos y se inclina hacia atrás, inhalando profundamente. Por una vez ella está descansando, después de ser despertada de una larga pesadilla. De repente parece diez años mayor.

-No he podido ver nada desde la visión de la desaparición de mi hermano. Supongo que es porque lo he usado en exceso para conocer cada detalle-

La culpa retuerce mis entrañas instantáneamente y mentalmente me regaño por mi insensibilidad. Siento que mi cara se enardece de vergüenza y rabia conmigo misma -Lo-lo siento. Fue muy grosero de mi parte preguntar. No quise despertar malos recuerdos. Por favor perdóname-

Sus ojos se abren de nuevo y mira por la pequeña abertura, donde se ve un poco de cielo estrellado -¿Perdonarte? ¿Quién soy yo para concederlo o pedir perdón?-

-¿Qué quieres decir? ¡Lo que te hizo tu hermano fue terrible! No tuviste más opción que cumplir sus órdenes-

Su respuesta no es la que esperaba -¿No lo soy? Elegí mi propia salvación sobre la vida de los demás porque no tuve el coraje de quitarme la vida. ¿Todavía crees que soy digna de la absolución?-

Sus palabras paralizan por completo la oleada de ira y frustración horrorizada que estaba surgiendo en mí hace un momento. Pienso en Neal, Hans, los otros nueve y las lágrimas derramadas por ellos. No hace falta decir que conocían los riesgos al seguir a Atem en su búsqueda. ¿Pero merecían morir así? Todo les fue arrebatado y lo único que les quedaba —sus vidas impulsadas por la venganza— también les fue robado.

-Las empresas con las que ayudé a mi hermano costaron la felicidad y la vida de muchos otros. Los hombres del Milenio no fueron las primeras víctimas de mi Visión-

No importa lo que ella diga, no puedo encontrar una respuesta correcta. Ellos no merecían morir así, pero ¿cómo puede alguien argumentar que ella no debería haber hecho esto cuando su única otra salida era acabar con su propia vida?

-Ahora estoy cansada- continúa la vidente -No quiero volver a hacer daño a otros ni a mí misma. Estoy lista para ser juzgada. Ya sea por los hombres, por Dios o por ambos, me importa poco-

Realmente parece mayor a la luz de la luna. ¿O son las sombras que bailan en su rostro las que dan esta impresión? Sus siniestras palabras no presagian nada bueno. Es como si ella hubiera dejado de vivir por completo. No puedo evitar verla como una víctima tan grande como los demás en la historia. ¿Pero estaría pensando lo mismo si fuera Mokuba quien hubiera muerto durante la batalla? Seguramente que no.

-No diré que lo que hiciste estuvo bien- le digo -Pero tampoco diré que estuvo mal. Si vas a ser juzgada por Dios, Él tendrá en cuenta todo. Tu sufrimiento tanto como tus malas acciones y la intención en tu corazón. Así como todo lo que haces desde ahora en adelante. No creo que la humanidad esté en condiciones de juzgar algo así. Al menos, yo no-

Aunque ella mira al cielo, hay un brillo de sorpresa en sus iris descoloridos por una vez.

-Qué criatura más extraña eres- ella dice.

Que me llamen criatura de alguna manera no me ofende. Seguramente porque he empezado a adoptar mi condición inhumana. Comparto emociones y sentimientos con los humanos, pero también experimento cosas exclusivas de Shayee. Como mi vínculo con Atem y mi dependencia de mis seres queridos.

-Él también es bastante extraño- continúa Ishizu, claramente refiriéndose a Atem -Esperaba que me degollara en el acto. No parece ser alguien que dudaría. Sin embargo, me perdonó, me alimentó, me dejó dormir... Y me creyó cuando le dije que no podía ver ya. ¿Es porque ambos son Shayee?-

La pregunta es retórica, la escucho en su tono. Incluso si no fuera así, no tengo una respuesta para ella. Ishizu inhala profundamente y suspira pesadamente. Una vez más, parece envejecer. Su agotamiento es cada vez más pronunciado.

-¿Estás bien?- pregunto preocupada.

-Ningún poder viene sin costo para los humanos. La reacción violenta de las visiones finalmente me está alcanzando-

Ella no suena en lo más mínimo preocupada. Por un momento, sentí que ella podría quedarse dormida allí mismo. Pero luego sus ojos se vuelven hacia mí -¿Qué querías saber?-

La rendición se cierne sobre mí y miro al suelo -Quería saber qué le pasó después de esa noche. Qué lo hizo así. A dónde fue. Quiero entenderlo y…-

-Quieres salvarlo-

Miro con asombro. No es una pregunta. Estoy empezando a darme cuenta de que la percepción de Ishizu no se debe solo a su don. Ella es bastante aguda.

-De mis visiones anteriores, solo sé sobre la propagación del fuego y los ojos de Shayee volviéndose azules. No vi a nadie en particular. Solo destrucción masiva, muerte y gritos de agonía-

Eso lo sé. Mi chispa de esperanza se desbanese y la angustia en mí comienza a retorcerme las entrañas nuevamente. Atem es el único que tiene las respuestas de mis preguntas. Puede que sean las sombras bailando en su cara jugando una mala pasada en mis ojos, pero veo un atisbo de sonrisa en la esquina de los labios de Ishizu.

-Nadie me ha pedido nunca que use mi Vicion por el bien de otro. Es refrescante. Quizás si tuviera más tiempo... Pero quizás solo una vez... esta última vez... si es para alguien como tú... por un deseo desinteresado... -

Inclino la cabeza, confundida -No entiendo-

La vidente no responde y en cambio murmura para sí misma aparentemente haciendo una completa abstracción de mi presencia. Luego, se endereza y comienza a deshacer los vendajes alrededor de su brazo izquierdo hasta que la mano y la muñeca quedan libres. Miro con incredulidad.

Mis ojos se abren de miedo cuando se lo lleva a la cara y abre la boca. Me pongo de pie de un salto agarrando los barrotes de metal de mi celda y casi me estrello contra ellos -¡¿Qué estás haciendo ?! ¡Detente!-

Demasiado tarde. El sonido de los dientes mordiendo un grueso trozo de carne cruda reverbera en las celdas con demasiada claridad y cada mechón de mi cabello en la parte posterior de mi cuello se eriza. Ishizu no emite ningún sonido. Su rostro ni siquiera se tuerce para mostrar que siente dolor a pesar de que la sangre le corre por el brazo. ¿Qué diablos está haciendo ella?

-¡Ishizu, detente!- le suplico -Tus heridas se infectarán si...-

Me callo instantáneamente cuando abre los ojos y mis palabras se atoran en mi garganta. Sus iris han desaparecido y el blanco de sus ojos emite una luz brillante. Formas como nubes se mueven en ellos y suelta su brazo. Contengo la respiración, hipnotizada y aterrorizada por el extraño fenómeno que ocurre frente a mí.

-Hay un niño- dice con una voz profunda pero clara, la sangre aún goteando de sus labios -Un niño cerca del mar. El mira fijamente una isla humeante en la distancia. Sus ojos rojos están llenos de dolor y horror. Está llorando. '¿Qué he hecho? ¿Por qué me fui? ¿Por qué sucedió esto?' Ahora corre al mar y hacia la pérdida-

Ella parpadea. Las nubes se desvanecen y sus iris vuelven. Se limpia la boca y ahí es cuando los veo brillar a la luz de la luna. Lágrimas en sus ojos y una sonrisa triste con la que estoy muy familiarizada. Las sombras en su rostro ahora resaltan bolsas más profundas debajo de sus ojos y… ¿arrugas?

-Lo siento, eso fue todo. Espero que te ayude de alguna manera. Toma esta visión como mi gratitud por tus amables palabras. Los ojos del niño son como los míos, pero el aún no está perdido más allá de lo que pueda recuerdo-

-¿Que te ocurrirá?- pregunto no menos confundida.

-Ya te lo dije; el poder tiene un precio para los humanos. Este es el costo de abusar de mi Visión durante tantos años. Mirar en el tiempo tiene su costo-

La comprensión me golpea como un rayo -No querrás decir... no estas...-

-Ojalá nos hubiéramos conocido antes, descendiente de los Shayee. Quizás entonces yo también podría haberme salvado-

Ella se apoya contra la pared y vuelve a mirar el cielo. Las lágrimas brillan cuando finalmente escapan de sus ojos. Escucho un largo suspiro dejarla. Y luego está quieta, con un aire de preocupación e infinita tristeza en su rostro generalmente inexpresivo.

-¿Ishizu?- la llamo -¡Ishizu!-

Sin respuesta. Una sacudida de pánico me sacude.

-¡Ayuda! ¡Que alguien me ayude!- grito hacia la puerta -¡Joey! ¡Reed! ¡Tristan! ¡Cualquiera!-

A pesar de saber en el fondo lo absolutamente inútil que es, sigo llamando hasta que unos pasos pesados resuenan en el otro lado. El primer oficial irrumpe primero por la puerta, seguido rápidamente por Carrot-Top.

-¿Qué pasa?- pregunta el pelirrojo, pero el hombre lobo se dirige directamente a la segunda celda antes de que yo pueda responder como si pudiera sentir la extraña atmósfera.

-Es Ishizu- le explico al marinero sin aliento -Ella dejó de moverse de repente-

-¡Carrot! ¡Las llaves!- Joey le Ordeno.

El pelirrojo agarra las llaves que cuelga de un gancho en la pared y se lo arroja. Luego Joey se apresura al lado de la mujer inmóvil. Veo que le pone una mano en el cuello y huele el aire por encima de ella. Contengo la respiración esperando el veredicto cuando la puerta se abre de repente de una patada y me hace saltar.

-¿Qué sangriento infierno es este jaleo?- gruñe el intendente que sostiene una linterna.

-Ella murió- declara Joey.

Mi interior se congela en unos momentos, deteniendo cualquier movimiento. Dejo que mis brazos caigan a mi lado.

-¡Ah, mierda!- maldice a Bakura -¡Oye, media pinta! ¿Qué pasó?-

-N-no lo sé- dije -Ella simplemente... dejó de moverse-

El me mira con sospecha antes de que intervenga Carrot -¿Qué le pasó a su cara?-

-Ley de limitación- afirma Joey -Cuando un humano está dotado, debe respetar los límites dados. Si no, hay una reacción violenta. La vicion es un don bastante fuerte, y estoy seguro de que el cabrón de Marik la hizo usarlo más allá de sus límites. El precio fue su duración de vida. Ves? Ella ya está fría.

El hombre lobo suspira antes de levantar a Ishizu, ahora inmóvil para siempre, y sacarla de la celda. Mientras lo hace, veo que mis ojos no me engañaron. Realmente parece una anciana con mechones de cabello blanco y piel envejecida. Incluso su brazo ya dejó de sangrar. Como si hubiera estado así durante horas.

-Los humanos no están hechos para ejercer ese tipo de poder- agrega Joey con aire irritado. -Siento que tuvieras que ver esto, Yug-

Con el ceño fruncido en su rostro, el primer oficial rápidamente sale de la prisión. Lanza el cuerpo de Ishizu al mar antes de que se pudra más que eso, supongo. Incluso una vez fuera de la vista, mi lento latido late en mis oídos como fuego de cañon distante. Se siente tan surrealista. Que alguien muera tan... rápidamente justo frente a mis ojos.

-Oye, ¿alguien te dio comida?- pregunta Carrot-Top, sacándome de mi aturdimiento.

La comida es lo último en mi mente en este momento, pero no tengo ganas de discutir. Niego con la cabeza y él se va diciendo que me traerá algo de comida y una manta para pasar la noche. Para mi sorpresa, Bakura se queda ahí, mirándome con su habitual ceño fruncido. Pero no siento ninguna intención asesina. Aún así, su mirada me incomoda bastante.

-¿Q-Qué?- Pregunto, incómoda -¿Estás debatiendo si romperme el cuello aquí y ahora?-

Él se burla -Si hiciera eso, estaría firmando mi propia sentencia de muerte. Pensé que lo había dejado claro; no planeo patear a menos que sea con mi alfanje en la garganta de un Kaiba. Me asombra que los dos son de la misma especie. Por otra parte, él mismo dijo que esa parte de él esta muerta-

"No lo es. Me niego a creer eso"

Con eso, se da la vuelta y comienza a alejarse antes de detenerse -Por cierto, el mocoso tiene las manos ocupadas con los heridos. Lo mejor es que no esperes tenerlo de regreso hasta tarde-

Con eso, se va cerrando la puerta detrás de él y dejándome en la oscuridad una vez más. Pero esta vez, tengo algo en lo que reflexionar.

La última visión de Ishizu.

"Un niño con ojos rojos, mirando una isla humeante, diciendo palabras de pesar"

"Desde lejos"


Las primeras luces del día están borrando estrellas del cielo nocturno ahora. No he dormido nada. Como dijo Bakura, Moki solo se unió a mí a altas horas de la noche y todavía está durmiendo, envuelto en una gruesa manta a mi lado. El estaba tan agotado que apenas intercambiamos palabras antes de que se durmiera.

Comí a medias la comida que nos trajo Carrot anoche, casi queriendo devolverla en cada bocado. Aunque me alegro de haberlo hecho. Me dio suficiente fuerza para pensar durante toda la noche y organizar el caos en mi cabeza creado por las palabras de Ishizu.

Ahora estoy mirando a la puerta, esperando. La tristeza, la ira, la confusión... todos ellos están todavía aquí, pero enterrados en lo más profundo. Incluso me sorprende lo tranquilo que me siento. Pero soy muy consciente de que es una ilusión. Como la calma antes de la tormenta. O la leche se calienta lentamente en el fogón. Si se les da la oportunidad adecuada, volverán a subir.

Lo que reconstruí durante mi reflexión —utilizando la visión de Ishizu y mis propios recuerdos— exige respuestas más que nunca.

Salgo de mi aturdimiento cuando escucho pasos cuidadosos que se acercan y la puerta cruje al abrirse. La cabeza de Joey se asoma a la habitación y cuando nuestras miradas se encuentran, entra completamente y agarra las llaves con su mano libre. Lleva una bandeja con comida y agua con el otro.

-Todavía despierta, ¿eh?- dice en voz baja para evitar despertar a Mokuba –aun pensado-

El aabre la celda y deja la bandeja en el banco junto a mí. Para mi sorpresa, antes de decir algo, cierra la puerta de rejas de metal detrás de él y se agacha para mirar a Moki.

-Es un pequeño valiente- dice el hombre lobo, alborotando su espeso cabello negro -No es de extrañar que te preocupas tanto por él-

No digo nada y espero a que el primer oficial siga con sus asuntos. Dudo que haya venido aquí solo para tener una conversación informal conmigo. Por supuesto, el monstruo instintivo que es el se da cuenta rápidamente e inmediatamente sigue con eso.

-¿Sabes Yug?- dice, todavía acariciando la cabeza de Mokuba -Los humanos son débiles. Ellos tienen miedo de sus debilidades. A veces no pueden aceptar eso y hacen todo lo posible para aumentar su poder. Es raro pero algunos de ellos logran obtener dones sobrenaturales haciendo tratos con espíritus o demonios. Luego llegan a sus límites y pagan el precio de sus dones antinaturales-

-¿Te refieres a la Ley de Limitación que mencionaste ayer?- pregunto.

El asiente -Ya me di cuenta de que Ishizu se estaba desvaneciendo cuando la capturamos. Pero pensé que le quedarían unos días más. De alguna manera, su deterioro se aceleró-

Se vuelve hacia mí con un aire de seriedad. Me estremezco de repente sintiéndome como una presa y comprendo instantáneamente la razón de su presencia.

-Atem te envió a averiguar si Ishizu tuvo otra visión antes de morir- afirmo.

Una media sonrisa asoma por su mejilla -Tan aguda como siempre. ¿Te dijo algo?-

La irritación contrae todos mis músculos a la vez y muerdo el interior de mi mejilla mientras mi corazón cae pesadamente en mi pecho ¿Y se atrevió a llamarme miedosa? Ni siquiera puede mirarme a los ojos para hacerme esa pregunta. Pero esto puede funcionar a mi favor de alguna manera. Respiro para relajarme. Necesito jugar esto con cuidado.

-Ella lo hizo- contesto.

La esperanza se enciende en los iris dorados del hombre lobo -¿Qué te dijo?-

-Llévame con Atem. Yo se lo diré-

-Ya sabes que no puedo hacer eso- responde el hombre lobo, suspirando.

-Entonces no hablare- declaro, mirando a otro lado -No se lo diré a nadie más que a él-

Estoy hirviendo, puedo sentirlo. Prácticamente puede sentir la sangre en mis venas burbujeando con calor y, sin embargo, mi piel está cubierta de piel de gallina y el sudor frío hace que mi vestido se adhiera incómodamente a mi espalda. Mis cicatrices también duelen, como cada vez que mis recuerdos me persiguen. Puedo ver la inquietud en el rostro de Joey.

-¿Me vas a lastimarme si no hablo?- Pregunto.

-Por supuesto que no-

No hay vacilación en su voz. Joey realmente es un alma buena. De hecho, creo que todos pueden ser igualmente buenos. Pero buenos equivocados. Quizás con la excepción de Bakura. No creo que hubiera dudado. ¿Es por eso que Atem envió a Joey en su lugar? El hombre lobo se frota la nuca y gruñe torpemente.

-No me lo estás poniendo fácil...-

-¿Y si fueras tú, Joey?- le interrumpo -¿Qué pasaría si alguien de tu manada reapareciera repentinamente ante tus ojos y te empujara lejos? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué harías?-

Para mi frustración, mis ojos se humedecen de nuevo. Me arrepiento instantáneamente de haberle dicho eso. Su rostro está en blanco, pero veo el dolor en sus ojos, así como el resurgimiento de los recuerdos más dolorosos de su vida. Buen señor, me odio a mí misma por eso. Quiero disculparme, de verdad lo quiero hacerlo, pero me muerdo la lengua. Para conseguir lo que quiero, esta vez, necesito ser egoísta.

-Te lo ruego- le digo, luchando por contener las lágrimas -Déjame hablar con él. Por favor-

El me mira en silencio, contemplando el dolor que reflejamos el uno en el otro. Miro hacia atrás sin parpadear, mostrándole toda mi alma dolorida. Si alguien en este barco puede entender este sentimiento desgarrador, ese es Joey. Después de cien eternos segundos, se endereza y vuelve a abrir la puerta. Con un asentimiento de cabeza, me dice que salga.

El triunfo aligera la carga de mi corazón y rápidamente obedezco la orden -Gracias, Joey. Desde el fondo de mi corazón, gracias-

-Sí, bueno, será mejor que seas convincente, medio mordisco. De lo contrario, Puede que me saquen los colmillos-

Lo sigo fuera de la prisión y subo las escaleras hasta las cubiertas superiores. Por suerte, no nos encontramos con muchos marineros, y aunque los que vemos nos miran con curiosidad, ninguno cuestiona a Joey. Por lo que saben, Atem pidió verme él mismo.

Una vez en la cubierta principal, una ráfaga de viento fresco de la mañana nos da la bienvenida y respiro hondo. Los pocos piratas que están aquí para mover el barco están callados, probablemente adormilados de haber trabajado toda la noche. Está a punto de amanecer y la luz naranja del horizonte hace que las olas y las nubes parezcan moradas. Las corrientes se han acelerado, armonizándose con el viento para empujar el Milenio en la dirección deseada.

-¿Qué diablos, Wheeler?-

La familiar voz gruñona del intendente nos hace girar en un movimiento perfectamente sincronizado. Bakura se dirige hacia nosotros desde el trinquete, pisoteando el suelo como un toro enojado con vapor prácticamente saliendo de sus oídos. Parece que tampoco ha pegado un ojo.

-Será mejor que tengas una buena excusa, cerebro de perro- espeta el albino -¿Por qué ella está aquí?-

-Resulta que la bruja tuvo unas últimas palabras- explica el primer oficial, tan casual como siempre -Y ella no hablara a menos que sea directamente con el capitán-

La más extraña mezcla de ira y total confusión tuerce el rostro de Bakura en todas direcciones -¿Hablas en serio? ¡Todo lo que tenías que hacer era amenazarla o al mocoso! ¿Y te haces llamar pirata?-

-Sí, te funcionó muy bien la última vez, camarada ¿Cuál es el problema?-

-Informarme está por debajo de ti, Joey?- responde una voz demasiado familiar detrás de nosotros.

Atem nos mira desde la barandilla del alcázar con silenciosa irritación en los ojos. Puedo sentirlo desde aquí y escalofríos recorren mi columna vertebral. Sin embargo, la misma irritación me hace cosquillas.

-Lo siento capitán- responde Joey -Pensé que es bastante urgente-

El ceño del capitán se acentúa, mostrando la desconfianza hacia su mano derecha. Nuestras miradas se encuentran y él suspira antes de frotar la esquina de la suya. Mi presencia le molesta y no la oculta. Luego se aleja de la barandilla y baja las escaleras, pero se detiene a mitad de camino.

-Realmente te enorgulleces de ser terca, ¿no te encanta?- el dijo eso sin sonreír por una vez y se cruzó de brazos -Di lo que tengas que decir-

¿Así de cerca está dispuesto a estar cerca de mí? ¿A seis metros de distancia, fría y con esa máscara abandonada por Dios? Cómo quiero arrancarlo de su cara y tirarlo al fondo del mar. Y finalmente ver la verdad.

-Un chico con los ojos rojos cerca del mar- repito lentamente, nuevamente encontrando mi tono sorprendentemente tranquilo -Él está viendo una isla ardiendo en la distancia. Y hablando palabras de horror y pesar-

Esta vez no hay sutileza, no hay discreción. Puedo verlo tan claro como el sol naciente. La pura conmoción y el susto en los ojos rubí como platos. La postura repentinamente rígida del cuerpo generalmente ágil. La ligera decoloración del rostro bañado por el sol. La boca ligeramente abierta de la que no se escapan las palabras.

-Bueno, eso fue tan valioso como la mierda de una gaviota- murmura Bakura detrás de nosotros -Gracias por esa pérdida de nuestro tiempo, Wheeler-

-Lárgate, copo de nieve-

El intercambio inactivo parece sacar al capitán de su estado congelado. Finalmente parpadea, separa sus ojos de los míos y se da la vuelta para volver a subir las escaleras.

-Hemos terminado- afirma -Joey, llévala de vuelta-

Un susto inminente se apodera de mí, sus picos de hielo crecen en mi interior y en mi pecho. Si lo dejo ir ahora, nunca tendré otra oportunidad. Me lanzo hacia adelante solo para ser retenida por Joey agarrándome del brazo.

-Hey, tranquila Yug…-

-¡He visto tus cicatrices, Atem!- grito a todo pulmón -Cortes, moretones, heridas de bala... ¡pero ni una sola marca de quemadura!-

El capitán del Millennium se detiene, aún de espaldas a nosotros. Mi intuición estaba en lo cierto; esto es mucho más que la culpa del sobreviviente. Esto tiene que ver con lo que sucedió hace doce años, en la isla Shayee. En nuestra patria. Y no puedo dejar de hablar.

-Si hay algo que nunca olvidé, es que todo estaba ardiendo esa noche. Cuando me hablaste de la savia del ravash, dijiste: debe haber ardido horas y horas. Como si... como si no estuvieras allí para verlo-

El sol finalmente se asoma por el horizonte, iluminando el barco con una luz suave. El aún no se da la vuelta, pero veo su mano agarrando la rampa con más fuerza y su espalda arqueándose levemente.

-¿Qué pasó Atem? ¿Qué pasó la noche del 7 de julio de 1739?-