Narrado por Candy
- Es Straford Upon Avon -
- Es precioso Terry ¿aquí es donde presentarán Hamlet la otra semana?-
- Sí y ¿sabes porqué?- niego con la cabeza, no tengo idea, se ve un pueblo bastante pequeño como para presentar una obra de tan alto nivel.
- Este es el pueblo natal de Shakespeare-
- Ohhh - exclamo.
- Aquí también está la Real Academia Shakespeariana, pero ha estado en pausa desde que inició la guerra -
- Una compañía de teatro solo de Shakespeare, suena como un sueño Terry - él me sonríe tiernamente y miles de mariposas vuelan en mi estómago, me siento afortunada de seguir sintiéndome tan impactada por su sonrisa, aunque ya llevemos años de casados. Él detiene el auto frente a una casa que se ve muy antigua, hay varias personas afuera haciendo fila.
- Mira esta es la casa de Shakespeare -
- ¿Ya has venido antes?-
- Vine en una gira del colegio, creo que fue la única gira que asistí -
- Ohhh ¿y porqué yo no vine?-
- Tal ves porque estuviste muy poco tiempo en el colegio y luego te escapaste para irte de polizón hacia América, siguiendo a un guapo inglés-
- ¡Arrogante! Me fui a América porque ya no quería estar en el colegio, no porque iba detrás tuyo -
- Niégalo otra vez, porque no te creo, querías estar conmigo - me quedo callada, aunque me lo niegue a mí misma, así fue. Él me contempla. Estoy pensativa.
- ¿Qué pasa?-
- Nunca le cuentes esa historia a los niños, me da pavor que puedan hacer algo parecido- él se pone serio.
- Sabes que si hubiera sido mayor te hubiera llevado conmigo Candy, quería tener algo que ofrecerte, ahorrar dinero y luego irte a buscar - él toma mi mano y me besa en el dorso, sabe que el tema del barco me pone muy sensible - pero cambia esa cara ¿Quieres entrar a la casa? Es un museo-
- ¡Sí!- entramos y hacemos el recorrido. Salgo fascinada, es increíble que todo se mantenga tan bien conservado. Nos subimos al auto y seguimos recorriendo el pueblito.
- Este es el Shakespeare Memorial Theatre, aquí presentaremos la obra la otra semana -
- Este río cruza todo el pueblo, es precioso, es como un espejo, todo se refleja en el agua -
- Se llama el río Avon-
- Y este lugar se llama Stratford Upon Avon, tiene sentido - miro hacia el teatro y admiro su estructura, es fascinante.
- Candy - me toma la mano - el gobierno y la Corona inglesa quieren crear una Compañía subvencionada por el estado, sería una oportunidad para los jóvenes que tienen talento para actuar, pero no tienen recursos, aunque las audiciones serían abiertas para todos -
- ¡¡Es maravilloso!!- la idea de que todos tengan las mismas oportunidades sin importar su origen siempre me ha cautivado.
- Sería la primera Compañía Nacional subvencionada con fondos públicos, con un repertorio de obras clásicas, especialmente de Shakespeare, estaría regida por criterios de excelencia y no solo de comercialización. Aquí sería la sede de drama clásico y en Londres estaría la sede de drama moderno, en el Aldwych Theatre - estoy escuchándolo con mucha atención y el corazón cada vez se me acelera más, estoy esperando que me diga lo que imagino.
- Ahhh jaaaa - lo animo a continuar, él me mira con una gran sonrisa que me derrite completamente. Me hala hacia su cuerpo y me dejo llevar hipnotizada por sus ojos. Miro hacia afuera y confirmo que no hay nadie, paso sobre la marcha del auto hasta caer a horcajadas sobre su regazo. Él me succiona el labio inferior y me mira intensamente directo a los ojos.
- Me miras como cuando Therius va a recibir un regalo -
- Así me siento. Por favor. Dímelo ya -
- ¿ Y cómo sabes que te voy a decir algo más? - se hace el desentendido.
- ¡Terry! ¡Lo sé! Dímelo - él se ríe.
- Corrijo, estás peor que Therius... - tengo que parpadear varias veces para contenerme, me está matando de la curiosidad. Lo miro y no me dice nada, está jugando con mi paciencia y ya estoy a punto de enojarme. Él me besa la punta de la nariz - Sí hay algo más - vuelvo a sonreírle - Me han ofrecido ser el director de la Compañía de drama clásico- grito extasiada - ¿Te gustaría que nos mudáramos a este lugar? - me pregunta riendo por mi entusiasmo.
- Siiiiii, felicidades mi amor es una gran oportunidad- le doy muchos pequeños besos sobre todo el rostro.
- Ni cuando te pedí ser mi esposa contestaste tan emocionada, ni me besaste tanto - tomo su rostro con mis manos y lo beso con ímpetu en la boca, siento su erección empujando mi femineidad, fácilmente podría tener un orgasmo así, pero recuerdo que estamos parqueados sobre una calle pública.
- Tenemos que planear todo para mudarnos pronto - digo feliz y me regreso a mi asiento. Saco uno de los abanicos que me ha regalado Eli y trato de bajar el calor que me recorre el cuerpo entero. Miro su entrepierna y está enorme. Vuelvo a revisar que no haya nadie y lo toco sobre el pantalón.
- Pecosa no comiences algo que no se puede terminar - me dice con voz ronca.
- Podría terminarlo - él me mira sorprendido, hasta yo misma me sorprendo.
- Pecosa sería toda una fantasía, pero imagínate si nos agarran nos prohibirían vivir aquí - me dice bromeando - Mejor vamos a un lugar que te encantará, ahí podemos terminar como se debe - pone en marcha el auto y ahora miro todo con más detenimiento, donde está el mercado, el puesto de flores, una heladería que maravilla.
- ¡Una clínica mira! Podría ser voluntaria unos días- hago mi baile feliz sobre el asiento.
- No hagas eso Candy - me toma la mano y la pone de nuevo sobre su miembro - mira cómo estoy aún - lo rodeo con mi mano, aunque mis dedos no logran rodearlo del todo. Me contraigo y gimo cuando lo siento duro como una piedra.
- ¿Falta mucho para llegar?-
- Unas pocas cuadras ¿Porqué ya quieres tenerla dentro? - trago saliva me encanta cuando me habla sucio y tan directo. Asiento y él me mira con ojos cazadores. Paro mi toqueteo e intento bajar mi lujuria mirando a la gente caminar relajadamente por las aceras, se ven tan felices, definitivamente no hay nada como vivir en el campo.
- ¿Sabes lo que me encanta de Inglaterra?-
- A parte de mí, no - vuelvo los ojos, nunca cambiará.
- Que no tenemos que estar disfrazados para salir, las personas respetan nuestro espacio personal-
- Sí a mí también me gusta, los ingleses somos mucho menos entusiastas que los americanos, además me siento más relajado ahora que todos estamos más seguros sin tanto acosador, aunque nunca te librarás de los agentes de seguridad que te cuidan de lejos, y no es cuestionable - ya he intentado insinuar que no los necesito, pero es claro que no podré librarme de ellos tan fácilmente.
- ¡Ohhhhh mira! ¡¡Es un mercado de pulgas!! He oído hablar de ellos pero nunca he visitado ninguno, que pena que esté cerrado... -
- Vendremos cuantas veces quieras, apuesto que encontraré muchas cosas de utilería ahí -
- Sí, como dice el dicho los tesoros de unos son la basura de otros - Terry se ríe a carcajadas.
- Quieres decir La basura de unos son los tesoros de otros-
- Como eres actor te sabes todos los dichos bien - le digo cruzándome de brazos.
- ¿Y eso qué tiene ver? - dice sin parar de reírse. Me hago la ofendida, nunca he sido buena con los dichos siempre los digo al revés. De repente entramos a una calle que sigue paralela al río, hay muchísimas casas hermosas, como un lugar sacado de un cuento de hadas.
Admiro cada una de las casitas, tienen amplios jardines, ventanas francesas, balcones llenos de flores y techos altos, Terry detiene el auto.
- ¡Mira esa casa! - la contemplo es preciosa.
- ¿Te gusta? -
- ¿Estás bromeando? Es un sueño - apaga el auto y me abre la puerta ofreciéndome la mano para ayudarme a bajar.
- ¿Qué haremos? ¿Tocaremos en una casa de desconocidos y nos auto invitaremos a entrar?- Terry sigue caminando muy confiado - Terry... que vergüenza- trato de soltarme de su brazo, pero él me sostiene más fuerte.
- Deja de huir, no hay nadie dentro de esa casa -
- ¿Y cómo lo sabes? - él saca unas llaves de su saco, abro los ojos como platos. Mete la llave en el cerrojo y la puerta se abre. Estoy boquiabierta, no sé lo qué pasa, de repente me levanta en brazos.
- Bienvenida mi amor a su nuevo palacio-
- ¡¿Pero cómo?! -
- Sabía que dirías que sí querías mudarte y quise darte una sorpresa, este será nuestro nidito de amor inglés- me cuelgo de su cuello para besarlo estoy realmente feliz.
- Gracias mi amor ¡me encanta! -
- Sé que no te gusta vivir en el castillo porque prefieres un lugar más íntimo casi sin empleados para disfrutar de nuestra privacidad al igual que yo, además los niños necesitan un ambiente más campestre para crecer - lo beso con frenesí, así pasamos varios minutos, me coloca en el suelo y me toma de la mano - Vamos te mostraré la casa - el salón principal tiene un gran ventanal desde donde se mira el río, tiene un piano de cola blanco, un comedor amplio para muchas personas, las habitaciones para los niños son preciosas, amplias y seguras - Éste es el estudio - cuando entro hay muchísimos libros ya en los estantes. Me acerco para observarlos, se me hacen conocidos.
- ¡Terry es la colección de libros de Shakespeare, la que estaba en la Villa de Escocia!-
- Sí mi padre hace un tiempo mandó a traerlos porque se estaban dañando allá y me los obsequió cuando supo que quería mudarme a este lugar - abro los libros con sumo cuidado, son muy especiales y antiguos, están forrados en cuero marrón, es la colección completa, fácilmente podrían estar en un museo- Aún sobra mucho espacio en los libreros, podrás acomodar tu colección de libros de medicina - asiento emocionada - ahora ven conmigo tengo una sorpresa - llegamos al frente de una puerta.
- ¿Qué es esta habitación? -
- Entra - me abraza por detrás, siento su falo presionándome el trasero, vuelvo la cabeza para mirarlo fijamente, tiene una media sonrisa y los ojos de cazador. Abro la puerta y quedo muda.
- ¿Cómo le explicaremos esto a los niños? - pregunto realmente consternada.
- Estará bajo llave, lo llamaremos la habitación de juegos de papi y mami -
- ¡Estas loco! Querrán entrar si les decimos eso -
- Bueno, ya inventaremos algo mejor, ahora concentrémonos en inaugurar este lugar-
- Terry ¿dónde sacaste estas cosas?- le pregunto mientras admiro la habitación, hay una cama amplia, con esposas incluidas tanto para pies y manos, una especie de silla con forma parecida a un zapato de tacón, un sillón de cuero rojo, un mini bar, un escenario y una especie de estructura rectangular metálica que cuelga del techo.
- Hay una tienda de juguetes sexuales en Londres, así que compré todo lo que no tuviera que ver con dolor físico o sexo en grupo - me escandalizo.
- ¡¿Sexo en grupo?! ¿Quieres decir con varias personas a la vez?- él asiente.
- Sabes que nunca podría compartirte ni con mi sombra, pero parece que mucha gente lo practica, había una gran sección de eso- sacudo mi cabeza para no imaginar los detalles, ahora tengo un objetivo claro, hacer el amor con mi extremadamente sensual esposo.
- ¿Y qué estrenamos primero?-
- Me gusta la silla -
- Se llama silla tantra, es especial para hacer el amor cómodamente en casi cualquier posición -
- ¿Y porqué hasta ahora la descubrimos? -
- También me pregunté lo mismo - me dice mientras se comienza a desabotonar la camisa, yo lo simulo quitándome el vestido, solo quedando en mi juego de lencería, él me mira sonriendo y se quita el pantalón junto con el boxer, así que desabrocho mi sostén y quedo solo con mis zapatos de tacón y mis bragas.
- Sabes cómo me gusta que me las quites - él se acerca, siento su respiración agitada y su enorme y duro falo presionarme el abdomen. Toma mis bragas de los extremos y las rompe, me excita en supremacía cuando hace eso, gimo.
- Mi amor me encanta cuando gimes de placer, aquí podrás gritar todo lo que quieras - me susurra en el oído, estoy segura que podría tener un orgasmo solo escuchándolo decirme cosas sexuales. Él me acuesta boca arriba en la parte más alta de la silla y me da una sesión de placenteras lamidas hasta que tengo un orgasmo húmedo. Sube mis piernas sobre sus hombros y me comienza a penetrar muy lentamente, me voy quedando sin respiración cuando entra completo en mi interior, aún no entiendo como mi cuerpo puede recibir todo su dotado miembro, como si hubiéramos sido creados uno para el otro - Te sientes tan deliciosa como siempre, eres tan perfectamente sensual y hermosa -
- Y tú eres un semental - cuando termino de hablar él me toma con una intensidad descomunal, me hace el amor entrando y saliendo de mi interior a un ritmo vertiginoso, parece que le encantó que le venerara su miembro. Él me levanta y quedamos sentados en el centro de la silla, yo encima, puedo colocar ambas piernas apoyadas en el suelo, mientras él está cómodo dándole placer a mis senos con su talentosa lengua. Estoy tan cómoda que me introduzco su falo y comienzo a contraerme fuertemente, queriéndolo exprimir completo, él gruñe.
- Candy... vas a... hacer que ter...mine -
- Lléname completa- él me aprieta el trasero y ambos gritamos de placer, siento como su miembro se sacude en mi interior y su fluido tibio me inunda por dentro. Tomo su cabello entre mis dedos y nos besamos lentamente, adorándonos.
- Esta silla ha sido la mejor compra que he hecho en mi vida - asiento totalmente de acuerdo.
14 años después...
Festival de Mayo 1934
Real Colegio San Pablo
Continuará...
Amigas el próximo capítulo será el final del fic espero que esta historia les haya hecho sentir tantas cosas como yo las sentí al escribirla. Aún no sé que día lo publicaré porque lo escribiré con mucha paciencia y amor pero con seguridad será publicado esta semana.
Gracias por compartir esta aventura conmigo
