—¿Estás seguro que estarás bien?

Light asiente con una sonrisa que dista mucho del estado en el que se encontraba hace unas horas. Near suelta el aire y le hace una seña a Mello para que lo acompañe.

—Sé que tenemos que hablar —dice Near cuando están lo suficientemente lejos del castaño. Luego de que soltó la bomba de irse a Italia, no pasó mucho para que su amigo se despertara preguntando por su madre, y no quiso tocar el tema frente a él—, y hablaremos, pero ahora quien me importa es Light.

—Quieres que me quede con él, ¿no es así? —Interrumpe Mello con el ceño fruncido y cruzándose de brazos.

El de cabello blanco asiente tímidamente, tiene claro que el rubio no soporta a Light, es ilógico pedirle esto, pero en nada serán las tres de la mañana, él debe estar en el trabajo a las ocho y quiere dormir al menos un poco. Si no hubiera puesto la renuncia hace dos días, le rogaría al jefe que le contara su ausencia como vacaciones o tal vez reponer las horas durante la semana, pero no puede porque debe cumplir con su horario en estos últimos días que le quedan.

—Está bien. —Responde con tono indiferente, sorprendiendo al más bajito.

—¿¡En serio!? —Sonríe, casi saltando—. Puedo hablar con el señor Karl...

—Habla por él —hace un movimiento con la cabeza, señalando hacia Light—. Yo estaré bien.

Ambos tienen turno hasta después del mediodía, en su caso Mello debe completar una jornada completa, pero cree que con dormir un par de horas le será suficiente, sin embargo por la situación, considera que Yagami debería tener el día libre.

Near suspira aliviado antes de susurrar un tímido «gracias», no esperaba que aceptara luego de lo que le dijo. Regresa de nuevo con Light, a quien abraza y le acomoda la parka para que no vaya a resfriarse.

—El doctor volverá en cualquier momento —le explica, haciendo que la sonrisa de Light se vuelva más amplia. Hace más o menos una hora, un hombre de bata blanca llegó a informarles que la señora Sachiko se encuentra estable, y que si le daban un poco de tiempo les permitiría verla. Pensó que tardaría menos, hubiese querido acompañarlo, pero quiere descansar al menos un poco para soportar un turno completo—. Hablaré con el jefe para que te dé el día libre —continúa mientras le enmarca el rostro—, y cuando salgan, no vayas a tu casa, ve y descansa en el apartamento, en mi cama.

Light asiente de nuevo, preferiría que se quedara pero ya hizo suficiente, además desde que el doctor le aseguró que ella se encuentra bien, se siente tranquilo, como si pudiera con todo de nuevo. El abrazo de Near se prolonga, le cuesta despedirse, no quisiera dejarlo, por lo que lo llena de besos mientras le asegura que volverá pronto del trabajo para estar con él.

Mello sabe que la partida de Near no es solo por el trabajo, notó que comenzó a ponerse pálido desde que el médico se fue, seguramente comenzó a sentirse peor en los últimos minutos pero no dijo nada para no preocupar al idiota que tiene por amigo. Nate siempre ha sido más sensible para ciertas noticias, y no lo culpa, de hecho él tampoco se siente del todo bien.

Toma asiento, dejando una silla de por medio con Light, una vez que Near se marcha. Intenta respirar para calmar el leve mareo, puede ser que el no dormir junto con el peculiar aroma del hospital lo tenga así, o quizá al igual que al enano le afectó la noticia.

Hace una hora más o menos, un doctor al fin hizo acto de presencia. Lo primero que salió de su boca fue algo bueno, la mujer está estable, luego habló de una intoxicación, lavado de estómago y de lo difícil que fue estabilizar los signos vitales. Notó de reojo que Yagami no se inmutó en ningún momento, como si nada fuera nuevo para él. A diferencia de Near, Mello no conoció a sus padres, pero por un segundo se puso en los zapatos del castaño, y quizá el imaginarse a uno de sus amigos en una situación similar es lo que lo tiene con el revoltijo intestinal. Ellos son la única familia que tiene, para él son sus hermanos, y no podría vivir sin esos idiotas.

—Tú también puedes marcharte. —Susurra Light, con la vista fija al frente. Sabe que puede seguir solo, siempre lo ha hecho.

—Ni hablar —responde el otro con ese peculiar tono de voz áspero que últimamente usa a menudo con el castaño—. Tampoco creas que lo hago por ti. —Le asegura antes de apoyar la cabeza en la pared y cerrar los ojos. Light solo se encoge de hombros, no tiene ganas de discutir, lo único que quiere es ver a su mamá.

Pasa más tiempo del que los dos hubieran esperado antes de que el médico aparezca de nuevo, con un semblante apacible como si no se hubiera ausentado por casi dos horas. Les pide que lo sigan, cruzan la amplia puerta de emergencias y se adentran por un largo pasillo que para Light parece interminable, en cada pisada siente que va perdiendo la tranquilidad de hace un momento, dándole paso a la ansiedad. Mello nota de reojo que de pronto el otro luce tenso, y podría no importarle, de hecho no le importa, pero si Light pierde el control de nuevo, duda mucho que el doctor les permita verla como prometió, y lo único que quiere es terminar con esto para volver a casa. Así que tragándose el orgullo, lleva una mano hasta la espalda del castaño y le hace una leve caricia, eso es lo mejor que puede ofrecerle.

—Solo será por unos minutos. —Les recuerda, deteniéndose frente a una entrada de doble puerta. La hora de visitas es hasta dentro de unas horas, pero tomando en cuenta que esos muchachos llevan ahí toda la noche y que la paciente dentro de todo está bien, pueden hacer excepciones de vez en cuando.

Empuja una de las puertas, pidiéndoles que lo sigan. Entran a otro largo pasillo, esta vez con ventanas a cada lado que dejan entrever las camillas en el interior de las pequeñas habitaciones.

—Por aquí —indica, llevándolos hasta el final, abriendo la puerta de la última habitación. Light se queda inerte por unos segundos debido al impacto que le causa verla en ese estado, con una mascarilla de oxígeno y agujas incrustadas en su delgado y pálido brazo—. Vuelvo en unos minutos. —Es lo último que dice antes de partir, solo debe ir a revisar unos papeles, lo cual no le tomará mucho tiempo, y cree que será suficiente para que al menos ese muchacho se quede más tranquilo.

—Yagami... —Mello carraspea la garganta al notarlo pálido, comienza a pensar que quizá esto no fue buena idea.

—Mamá... —logra murmurar apenas audible, sintiendo que le falta el aire— Mamá... —repite a la vez que un par de lágrimas le descienden por las mejillas mientras se atreve a dar un par de pasos— ...mami...

Mello se muerde los labios y aparta la mirada al verlo tomar la mano de ella con tanta delicadeza. Piensa que pudo haber esperado afuera, prometió acompañarlo, pero esto es algo que Yagami podría haber hecho perfectamente por su propia cuenta, ¿no?

—Mami, ya no puedo solo... —solloza mientras reprime el deseo de abrazarla, se ve tan frágil que cree podría lastimarla de hacerlo— Te necesito... necesito...

—¡Ey, Yagami! —Interrumpe Mello, acercándose hasta él—. Disculpe señora —dirige la mirada a Sachiko y hace un leve movimiento con la cabeza, como saludándola. Ha leído que muchas personas inconscientes pueden escuchar todo lo que ocurre a su alrededor—, su hijo y yo somos amigos.

—¡No, no lo somos! —Interrumpe Light al instante creyendo que eso podría molestarle.

—Es cierto, no lo somos —corrige, frunciendo el ceño, esto se gana por andar haciendo favores—. Pero necesito hablar un momento con él —dicho esto, jala al castaño apartándolo— ¿¡Qué mierda crees que haces!? —Susurra entre dientes, sin soltarlo del brazo, quizá hasta ejerciendo más presión de la que debería. Light parpadea confundido, sin saber qué contestar— ¿¡cómo crees que se va a sentir si te escucha así!? La que está en una cama es ella, no tú. Lo que debes hacer es darle fuerza, ¡así que ve y asegúrate de decirle que estarás bien para que ella esté tranquila!

Mello ignora que Light lleva años siendo el soporte de ella, lo extenuante que ha sido y lo destrozado que está. Light también decide ignorar su dolor, lo único que importa y que siempre le ha importado es su madre, así que como puede se limpia las lágrimas antes de dar unos cuantos pasos y quedar de nuevo al lado de la cama.

—Mamá... —intenta que su voz sea lo más serena posible, sin embargo la discusión del día anterior viene a su mente e inevitablemente un par de lágrimas salen de nuevo—. Te prometo que voy a cuidarte siempre, jamás te dejaré sola —lo que para Mello son solo unas palabras cursis, para Light representan lo que ella siempre ha temido, lo que él siempre le ha asegurado que no ocurrirá—. Así que por favor, recupérate pronto para que volvamos a casa.., tú y yo, siempre...

—Ven, Yagami. —Interrumpe de nuevo al verlo temblar, siente que si no hace nada Light va a explotar, como si ya no pudiera seguir reteniendo lo que sea que lleva dentro.

Vuelve a tomarlo de la parka y lo aleja un poco, sintiendo las mejillas exageradamente calientes en su siguiente movimiento. No lo piensa, tan solo rodea al castaño con un brazo y lo acerca a su hombro, no lo hace de manera afectuosa porque no sabe cómo serlo con Yagami, pero sintió que debía hacer algo al escucharlo tan angustiado. Light no corresponde al abrazo ni se echa a llorar como lo haría con Near, sin embargo, tampoco se aleja.


—¿¡Puedes creerlo!? —Espeta Beyond tras cerrar la puerta de la cocina, trayendo un plato consigo— ¡No solo hay que darle posada, sino que también hay que alimentarlo!

Desde el sofá, Matt pone los ojos en blanco tan pronto el pelinegro desaparece por el pasillo, ha tenido que aguantar las quejas todo el día. Esperaba pasar el domingo haciendo lo que los dos más disfrutan: jugar videojuegos. Pero su amigo anda de un humor que lo está volviendo loco.

Beyond entra a la habitación sin ninguna delicadeza, encontrándose a Light boca abajo entre las sábanas blancas de Near, viendo hacia un punto inexistente de la pared.

—Come. —De forma nada amable deja el plato con un poco de verduras al vapor en la mesita de noche y se queda de pie a un lado, cruzándose de brazos. No es de su agrado servirle, pero Near le llamó pidiéndole "el favor" y cuando ese enano dice algo es mejor hacerlo.

—Gracias pero no tengo hambre... —murmura sin apartar la vista de la pared.

—Come —Insiste con un tono más hostil. Near no solo le pidió "cordialmente" que preparara las verduras, también le dijo que se asegurara que las comiera—. ¡Come! —Repite al notar el trazo de un hilo de humedad que desciende por el puente de su nariz y se extingue en la almohada. Quizá convenció a Mello con esa patética actuación, el rubio hasta lo ayudó a acostarse y le puso las sábanas encima, pero está equivocado si cree que logrará lo mismo con él.

—Light... —interrumpe Matt, adentrándose a la habitación con cautela—. No has comido nada en todo el día. —Ya pasan de las dos de la tarde y está seguro que solo lo ha visto salir una vez porque necesitaba ir al baño.

—No tengo hambre... —repite, hundiendo más el rostro en la almohada.

—¿¡Qué haces!? —Gruñe el pelinegro al ver que Matt toma asiento en la cama para luego tomar el plato.

A diferencia de Beyond y Mello, a él jamás le ha caído mal Light, tampoco son amigos pero no le ha hecho nada malo como para odiarlo. De hecho no entiende el porqué los otros no lo soportan, es cierto que el castaño no es la persona más dulce o fácil de tratar, pero ¿qué le impide a Beyond ser un poco más amable al menos por esta vez? Es fácil notar que Light está mal, se le ve pálido, con los ojos rojos y los párpados hinchados de tanto llorar.

Beyond observa con el ceño fruncido como el pelirrojo ayuda a ese idiota a sentarse para luego ayudarlo a tomar el tenedor.

—Tan solo un poco. —Le pide con una sonrisa, alentándolo a comer.

Light hace el esfuerzo solo porque todos han sido demasiado atentos. Siempre le ha tocado sobrellevar esto solo y encuentra extraño este tipo de calidez, pero no le desagrada, todo lo contrario, se siente bien tener gente que se preocupa por él. Y con esa idea en mente, piensa en Elle, se pregunta si lo llamará cuando se entere de lo ocurrido, porque está seguro que de una u otra forma lo sabrá. Lo más lógico, luego de lo que le hizo, es que ni lo intente, pero espera que sí lo haga.

—Bien, sigue descansando. —Dice Matt una vez que el plato queda vacío, no era mucho pero al menos fue algo.

Se pone de pie y se dispone a salir de la habitación, escuchando que unas firmes pisadas lo siguen.

—¿¡Que mierdas fue eso!? —Protesta el pelinegro tras cerrar la puerta.

—Empatía, ¿por qué? —Sigue caminando, sin voltear a verlo.

—Eso justo es lo que yo me pregunto, ¿por qué?

—El chico la está pasando mal, ¿ok? —Da media vuelta de pronto, sonsacándole un respingo al quedar frente a frente—. Llevas el día entero quejándote, que hay que cobrarle la gasolina, que debería lavar las sábanas que use, que mejor se hubiera ido a su casa —el otro se queda callado, sabe que hay problemas si alguien hace enojar a Near, pero nunca había visto a Matt molesto, tampoco puede asegurar que lo esté, pero su tono de voz no tiene la misma jovialidad de siempre—. Ya me tienes harto de tanta queja. Si hasta Mello se pudo mostrar un poquito más humano con él, ¿qué te lo impide a ti?

—Seguro la puta esa ya te movió el culo y...

—¡Madura, Beyond! —Jamás le había alzado la voz pero sintió tanta rabia al escucharlo que no pudo evitarlo— ¿esa es tu respuesta? ¿A qué viene todo esto? ¿Es por Misa? —Sabe que al pelinegro lo sucedido con esa chica le afectó y lo confirma al notarlo tenso—. A ti ni te importaba esa niña como para que digas que por lo que pasó con ella no puedes ser un poco amable con él.

—Yo fui quien puso a hervir las verduras. —Se defiende cruzándose de brazos, quizá para mostrar entereza, pese a que le afecta que sea justamente Matt quien le habla así.

—Sí, se la dejaste en la mesa y le ordenaste que comiera como si fuera un animal... ¿Sabes qué? —Suspira, intentando calmarse—. No importa, así eres tú. —Retoma el camino, sin importarle si lo sigue.

Beyond se muerde los labios, pensando en qué decir o hacer. Admite que quizá se sintió celoso al creer que su mejor amigo se estaba poniendo del lado de alguien que no soporta, pero si lo piensa, su comentario fue estúpido. No quiere que las cosas entre ellos cambien por una idiotez, podría discutir con cualquiera de la casa, podría atreverse a atenerse a las consecuencias de enojar a Near, pero nunca quisiera estar mal con Matt. Sin embargo se queda inerte, sin saber qué hacer, y que el pelirrojo salga de la cocina sin voltear a verlo lo pone aún más nervioso.


Cuando Near vuelve a casa, se sorprende de encontrar todo apagado y en absoluto silencio. Ha empezado a anochecer, así que al no haber ninguna luz encendida, apenas puede vislumbrar la silueta de Beyond acostado en sofá, quien tan solo ve el techo.

—¿Por qué estás solo? —Pregunta confundido. Los domingos es el día de videojuegos, siempre y cuando tengan libre, por lo que le parece extraño que no sea así. Sabe que Mello aún no vuelve, y si el pelirrojo estuviera trabajando en algún encargo, lo haría en el escritorio que está en la sala.

—Matt se enojó conmigo. —Refunfuña como niño pequeño mientras hace un puchero.

Near ahora está más confundido que antes, Mail y enojarse no van nunca en la misma oración.

—¿Qué le hiciste? —Entrecierra los ojos a la vez que se retira el chaleco.

—¡Yo nada! —Se cruza de brazos y da media vuelta, quedando su rostro hacia el respaldar del sofá.

El de cabello blanco suelta un suspiro, apenas ha dormido unas horas, no tiene paciencia ni ganas para lidiar con un pleito, que está seguro debe ser por una tontería. Por primera vez dejará que ellos lo arreglen, ya no son unos niños aunque se comporten como tal la mayoría del tiempo.

Se dirige a su habitación sin perder más tiempo, le prometió a Light que tan pronto volviera estaría con él. Cuando entra, lo encuentra de pie frente a la ventana, sin parecer notar su presencia.

—¿Cómo estás? —Pregunta suavemente para llamar su atención sin ser brusco.

El castaño voltea al instante, sonriendo al ver a Near pese a que su rostro delata que debe haber llorado la mayor parte del día.

—¿Tienes hambre? —continúa, acercándose a la ventana.

—Matt ya me dio algo.

—Pero eso fue a la tarde —le recuerda mientras intenta enfocar lo que Light observa con tanto esmero pero desde su piso solo se ve el tráfico y transeúntes—. ¿Qué miras?

—A las personas... ¿Crees que todos tienen un lugar a donde ir? O... ¿Tampoco tienen a nadie?

—Tú no estás solo, Light.

—Lo sé —responde ladeando el rostro, dedicándole una sonrisa—. Ya no.

—Ven —lo toma del brazo suavemente para llevarlo a la cama. Cree que el castaño debe estar cansado porque a pesar de estar despierto, lo nota ausente—. Iré por algo para comer juntos y luego dormimos, ¿está bien?

Light asiente mientras se acomoda. A diferencia de Near, que muere de hambre, él no tiene apetito, pero no quiere despreciarlo.

River se retira el uniforme lo más rápido que puede para vestir algo más cómodo. Siempre ha sido tímido pero no le incomoda desvestirse en presencia de Light, duda que el castaño se percate de su semi desnudez momentánea porque pareciera que sus ojos están fijos en la nada, y verlo así lo preocupa.

Se dirige a la cocina con la misma rapidez, como si temiera dejarlo solo por mucho tiempo. Espera encontrar algo que ya esté preparado o que no demore demasiado, pero solo encuentra latas de cerveza, comida de quién sabe cuándo y frutas descomponiéndose. Odia lo desorganizada que se ha vuelto la cocina desde que él no está a cargo. Aún hay un poco de la lasaña que preparó Beyond pero cree que es una comida pesada para alguien que ha comido poco. Por suerte encuentra tamales que les regaló una vecina, jamás los ha probado pero Matt le dijo esa mañana que estaban buenos, así que los pone a calentar en el microondas.

De nuevo Light debe hacer un esfuerzo sobrehumano para que la comida baje por su tráquea. Come en silencio, sentado en medio del colchón, apretando las sábanas con las manos y abriendo la boca cada vez que Near le acerca el tenedor.

—Estaba pensando... —Nate carraspea la garganta para romper la quietud—. Podrías entrar esta semana una hora más tarde para que puedas ir a ver a tu mamá al hospital luego del colegio, pero tendrías que salir a las nueve de la noche. El jefe está de acuerdo, pero dependerá de ti...

El castaño asiente despacio, más por inercia que por estar prestando realmente atención. Near suspira, está cansado y nunca había estado en una situación similar, no sabe cómo animarlo, tampoco está seguro si eso es lo que Light necesita. Desdobla las piernas y apoyando las rodillas en el colchón, estira un brazo hasta dejar el plato vacío sobre la mesita.

—¿Quieres que te cuente algo? —Pregunta, recordando que eso fue lo que el castaño le pidió en el hospital.

—Sí... —murmura rápidamente, por un instante sus ojos ausentes parecen brillar.

Near sonríe aliviado al sentir que atinó con esa propuesta. No lo demuestra pero está nervioso, nervioso de no ser el amigo que Light realmente necesita en este momento. Apoya la espalda contra el cabecero de la cama y abre las piernas, invitándolo a acomodarse entre ellas para recostar la cabeza contra su pecho.

Light es probablemente veinte centímetros más alto, sin embargo no lo parece. Lo siente tan pequeño y frágil entre sus brazos que inevitablemente lo invade una incómoda sensación de vergüenza. Siempre lo vio como alguien fuerte, hasta lo tachó de no tener corazón en un momento en que su juicio se encontraba nublado, se siente estúpido al recordar haberle dicho que parecía que nunca le afectaba nada, y ahora lo tiene ahí, recostado en su pecho, luciendo tan roto.

Las palabras del doctor las ha tenido clavadas en la cabeza el día entero, para que esa mujer llegara a un estado tan deteriorado no ocurrió de la noche a la mañana, y él jamás se dio cuenta, estaba tan inmerso en sus propios problemas que no pensó que él también podría tener los suyos, que él también podría necesitar a alguien que lo apoyara, y con esa idea en mente llega a la siguiente conclusión:

—Light... —susurra con la voz quebrada mientras le acaricia el cabello—. Soy un mal amigo, ¿verdad?

El castaño ladea el rostro, buscando los ojos del contrario antes de menear la cabeza. Él ha sido la única persona que nunca lo juzgó, quien le tendió la mano sin esperar algo a cambio.

—Eres mi mejor amigo, Near. —Le asegura antes de volverse a acomodar en su pecho. Aunque sea su único amigo, no podría estar más feliz que esa persona sea justamente Nate.

El más bajito sonríe, duda mucho que esas palabras fueran solo a causa del estado vulnerable en el que se encuentra, sintió la sinceridad en ellas, y aunque se han llevado muy bien durante todo este tiempo, no sabía que era tan preciado por el castaño. Descubrir ese sentimiento lo hace sentir un poco mejor.

Como en el hospital, comienza a relatarle anécdotas que le parecen divertidas a fin de distraerlo del pesar que debe cargar en el alma. Sin embargo, procura que dichos relatos no incluyan a Elle, no sabe si la mención del pelinegro pueda afectarlo, sobre todo ahora que sabe que no ha llamado, y que no va a llamar. Habló con él por teléfono de camino a casa, le preguntó primero si interrumpía algo porque lo que tenía para decirle era importante, supo entonces que había salido a comer con Alex. Si bien el tono de voz de Elle sonó preocupado, quizá al pensar que algo grave le había pasado alguno de ellos, Near se sorprendió ante la reacción de éste cuando lo puso al tanto de la situación. Primero hubo silencio, luego alcanzó a distinguir el timbre de voz de Alex pero no entendió lo que dijo, y por último lo único que respondió fue un «espero que se recupere pronto». Le pidió que llamara a Light, porque creía que lo necesitaba, pero Elle se negó. Está seguro que detrás de esa renuencia se encuentra algún consejo de Alex, ya que de otra forma no se explica cómo puede negarse cuando él sabe cuánto lo quiere. Entiende que Alex tan solo quiere cuidarlo y entiende también que Elle está resentido luego de lo ocurrido, ¿quién no lo estaría?, pero ¿no sería éste un buen momento para que ambos dejen el orgullo de lado?

—No entiendo por qué le pegó... —interrumpe Light con voz cansada y los ojos entrecerrados.

Near sonríe, creyó estar hablando por hablar, que Light solo quería que le contara algo para no sentirse solo, pero le reconforta saber que le ha estado prestando atención, eso debe significar que al menos por un rato ha podido lograr distraerlo aunque sea un poco, ¿no?

—Por idiota —responde con un tono de voz más suave al percatarse que la respiración del otro es más pausada—. Luego de que la chica le preguntó que "¿cuál Estefi le mandaba saludos?" y Beyond contestó "este fierrote", lo siguiente que vimos es que le propinó una cachetada que lo dejó en el suelo.

Light esboza una sonrisa, se reiría si no fuera porque hay partes del cuerpo que ya no le responden. Near continúa contándole de ese incidente, donde se suponía que sus amigos le iban a enseñar a ligar y terminaron pasando la tarde en la enfermería. Se remueve un poco, buscando acomodarse mejor mientras los dedos de Near deslizándose en su cabello lo tranquilizan. Sabe que todos estos mimos y atenciones desaparecerán mañana, no pretende quedarse ahí aunque le rogaran; deberá volver a su realidad, a enfrentar la soledad en su casa, pero no tiene miedo, por primera vez en mucho tiempo no se siente solo, y eso lo consuela.


Mello deja las llaves en el colgador que está detrás de la puerta, acto seguido se retira la liga con la que, por órdenes de su jefe, debe amarrarse el cabello cuando trabaja. Busca el interruptor, no sabe cuánto ha dormido pero le arden los ojos, su agotamiento llega a tal punto que no se percata que todo está en penumbras como si fuese de madrugada y no las diez de la noche.

—¿Qué se supone que haces? —Pregunta frunciendo el ceño, cuando después de encender la luz, se encuentra a Beyond sentado en el sofá lanzando una moneda al aire.

—Cara me quiere, cruz no me quiere.

—¿Quién? —Comienza a retirarse el cinturón mientras se adentra a la sala, donde el otro sigue en su afán de lanzar la moneda, sonriendo por momentos y luciendo triste al siguiente intento.

—Matt.

—¿Yo qué? —Interrumpe entre bostezos el pelirrojo tras salir de su habitación con el cabello despeinado y el rostro adormilado.

—No sé qué ocurre aquí, y creo que no me interesa saber. —Refunfuña Mello a la vez que se talla los ojos.

—Uy, pero qué humor —comenta Matt mientras se rasca el abdomen bajo el afelpado abrigo que lleva puesto y se dirige al sofá, donde se deja caer al lado de Beyond.

—¿Ya no estás molesto? —Murmura el pelinegro, entre emocionado y nervioso de que esté al lado suyo.

—¿Molesto? —Matt parpadea, confundido—. Estabas insoportable en la tarde pero realmente solo fui a la recámara a ponerme algo más abrigado, en eso recibí un mensaje de una compañera del trabajo sobre un informe pendiente y me acosté un rato para contestarle. Lo último que recuerdo es que estaba viendo al techo, ¡vaya manera de dormir! —Exclama mientras estira los brazos hacia arriba, alargando todo el cuerpo antes de reclinarse contra el respaldar—. No dormía tanto desde... —hace una pausa al notar el semblante levemente compungido del otro—. Awww, ¿estabas triste porque creíste que estaba enojado?

—¡Claro que no! —Espeta al instante, ladeando el rostro hacia el lado contrario.

—Beyoncito no puede vivir sin mí. —Continúa mofándose mientras lo toma del rostro para pincharle las mejillas como si fuera un niño— ¿Quieres un besito de reconciliación? —Estira los labios a la vez que se le tira encima para molestarlo.

—¡Por supuesto que no! —Se revuelve como puede, moviendo la cabeza de un lado a otro con el fin de esquivarlo.

—Por favor consíganse un cuarto —comenta Mello, poniendo los ojos en blanco. La escena no le sorprende, conoce a Matt, nunca se toma nada en serio y molestar a Beyond es uno de sus pasatiempos favoritos—. No hagan sus joterias en el sofá que usamos todos.

Ninguno le responde, tampoco sabe si lo escucharon al estar ocupados siendo tan ellos, o sea unos idiotas. Pasa a su recámara en busca de unas pantuflas, no soporta los pies, el restaurante puede ser todo un caos los domingos. Luego se dirige a la habitación que está al final del pasillo, la más amplia de todas, esa que "democráticamente" fue asignada a Near.

Abre la puerta despacio y asoma la cabeza, encontrándose a Nate dormido en una posición bastante incómoda mientras Light está casi encima de él. Se acerca con cautela y de la misma forma jala al castaño sin prisa para acomodarlo a un lado de la cama. Nota que Yagami aún tiene los párpados rojos e hinchados, y aunque no quiera simpatizar con él, no puede evitar sentir compasión. Supone que el castaño debe ser de sueño pesado ó está muy cansado porque lo único que hace es soltar un quejido antes de abrazar una almohada. Caso contrario ocurre con Near, apenas lo toca para tratar de acomodarlo y éste parpadea.

—Mello... —murmura tras un bostezo mientras se talla los ojos, en un intento de despabilarse, pero apenas puede abrirlos.

—Duerme... —Susurra al tomarlo en brazos con el fin de también acomodarlo.

Near está haciendo un esfuerzo sobrehumano para mantenerse consciente cuando sus párpados se niegan a subir. Sin embargo recuerda lo que le prometió en el hospital. No quiere tener esa plática, decir que muere de sueño debería ser una excusa válida, pero por algún motivo siente que le debe una explicación, y seguir postergándolo es alargar lo inevitable.

—Tene-tenemos que hablar... —Le recuerda entre bostezos.

—Déjalo... —Responde con el mismo tono de voz suave mientras lo acobija, acto seguido se arrodilla en el suelo, quedando paralelo al rostro del otro, y comienza a acariciarle el cabello.

Los dedos de Mello se sienten como una caricia etérea, tiene la mente adormecida, no puede diferenciar qué sigue siendo real y que es un sueño. Tan solo se deja hacer, soltando un último bostezo y hundiendo el rostro en la mullida almohada.

La idea de que su pelusa se vaya a Italia le ha rondado por la cabeza el día entero. Al principio no lo entendió, se sintió molesto y hasta traicionado. En su hora de almuerzo decidió llamar a Alex; cuando eran pequeños siempre buscaban protección en Elle y consejo en Ryuuzaga. Sin embargo su intención era distinta esta vez, le reclamó por llevarse a Near, y le aseguró que de haberlo tenido en frente, lo habría golpeado.

Alex ni siquiera reaccionó a sus reclamos, se mantuvo sereno y solo le hicieron falta dos preguntas para descolocar al rubio.

«Dime, Mello, basado en lo que ves: ¿crees que Near es feliz?»

La primera pregunta viene a su mente, intenta contestarla de nuevo, ahora que tiene el rostro de Nate a pocos centímetros. Le acaricia la redondita mejilla y aparta con cuidado algunos mechones que le caen en la frente mientras intenta recordar la última vez que lo vio sonreír de forma genuina. La respuesta le duele, está consciente que en los últimos meses Near no ha sido el enano lleno de vida que todos tachan de adorable pero que puede poner quieto a cualquiera, creyó que con el tiempo mejoraría, sin embargo cada vez lo nota más apagado.

Nate le prometió que hablarían, y lo esperaba con ansias, porque necesitaba una explicación. Esa idea ahora lo hace sonreír con amargura, de todos... ¿justamente él necesita una explicación? Todo lo que ha ocurrido entre ellos los ha llevado hasta este momento, pero quizá quiso ignorarlo para sentirse menos culpable.

Durante el día, un viejo sentimiento también salió a flote. Siempre han creído que a quien más le afectó crecer en un orfanato fue a Nate, porque de todos fue el único que vivió con sus padres hasta una edad que le permitió recordarlos; crecer con ellos para un día de repente ya no tenerlos debe ser un golpe duro para cualquiera. Sin embargo, no significa que los demás no hayan tenido que lidiar con sus propios traumas. En su caso, Mello formó una idea en la adolescencia, y la mantuvo firme por años: ¿cómo esperas que alguien se quede contigo si no se quedaron ni tus padres? Tal vez esa sea la razón por la que siempre ha temido al compromiso, pero no es justificación para no tomar en cuenta los sentimientos de los demás. Nadie debería estar atado a su pasado, esas palabras que le dijo Alex hicieron mella en él.

«¿Quieres que sea feliz o lo quieres a tu lado?»

La segunda pregunta es la que más ruido le hace. Quiere a Nate, lo adora, pero no está seguro si lo ama. Lo de ellos nació de forma espontánea, creció con los años, fueron amigos y amantes, pero se acostumbró a eso, a tenerlo cuando quería y pensó que sería eterno, porque así eran felices, o al menos él lo era. Quizá por ello nunca se detuvo a discernir sus sentimientos. Podría hacerlo ahora porque sabe que lo que siente va más allá de una amistad, pero le llevará tiempo, y no puede pretender que Near esté ahí esperándolo, porque si al final se da cuenta que no lo ama o si le gana el miedo, solo habrá jugado de nuevo con él.

No es fácil tomar una decisión, una parte de él quiere detenerlo y la otra le pide que lo deje ir. El pesar que le invade el pecho lo hace sentir como si tuviese un cuchillo atravesándolo, el cual no quiere tocar, porque sabe que si lo retira, la herida quedará abierta y comenzará a sangrar. Le duele, pero quiere verlo sonreír, quiere que sea feliz y si para ello deben alejarse, lo acepta.

—Buenas noches, Near. —Susurra antes de darle un beso en la frente y ponerse de pie, dejando la habitación en absoluto silencio.


Capítulo corto :3

Estaba leyendo unos capítulos anteriores y vi que les decía "que estábamos llegando al climax" y mírennos, seguimos sin llegar jajaja bromas, pero ya hoy si en serio digo, estamos llegando al climax(?

Honestamente no sé ni qué preguntarles hahaha porque fue un capítulo corto.

En mi opinión, la actitud de Beyond es la más odiosa xD siento que no tiene ninguna justificación para ser cómo es, y que miren que hartar a Matt está difícil.

¿Cuál fue su parte favorita? A mí me gustó la última escena, siento a un Mello más maduro o que al menos dejó de pensar en él y pensó en Near... claro que actuar así puede ser "fácil" cuál la persona aún no se va :c veremos cómo logra llevar cuando la pelusa se marche