Disclaimer: Los personajes son de Rumiko Takahashi. La trama me pertenece en entereza, aunque a ustedes no les parezca.


Capítulo 30.


Normalmente, después de la intimidad no podían mirarse a la cara, terminaban peleando o ella llorando. Claro, ya de adultos, personas con compromisos y responsabilidades, porque antes de que los descubrieran, cuando eran adolescentes, siempre se quedaban abrazados y haciéndolo las veces que desearan. O solo conversaban.

Se admiraban, reían.

Se querían mucho.

Esa noche había vuelto a pasar lo mismo; InuYasha conversó con ella y por primera vez, no hubo peleas ni discusión. Kagome aceptó por entereza, que su hermano tenía que volver a su vida normal, que, a pesar de haberla hecho suya, nuevamente, él iba a casarse y ahora tenía a una prometida qué cuidar.

El fin de semana pasó tranquilo, y a su mente y corazón le alegraba tanto abrir sus redes y encontrar muchos mensajes cortos de su hermano: «Te extraño», «Ven», «¿Kagome?», «Responde», «No sé nada de ti», «Te extraño mucho» y muchas fotos de cualquier cosa, también. Al menos 16 mensajes diarios, a los que ella solía responder que también lo extrañaba o enviando corazones.

Sentía algo de tristeza, pero por alguna razón, ya no ansiosa como la noche del compromiso. Había hablado con Kikyō por teléfono para disculparse y prometió reunirse con ella uno de esos días. Kikyō dijo que quería contarle algo importante, supuso que se trataba de algo que pasó en la cena.

Algo en ella había cambiado, que incluso el cargo de conciencia y los celos por su amiga, se habían ido. No sabía qué le pasaba, pero esperaba que no fuera algo malo.

Visitó a sus padres el domingo en la tarde y sacó a pasear a Kirara. Kōga ni siquiera le había escrito, ¿por qué estaría tan callado?

Habló con Sango y Miroku, por redes. Ellos parecían felices, aunque Sango también le dijo que quería hablar con ella.

Había llegado ya el día lunes, entonces. Estaba deseosa de hablar con Sango.

—Hola, Kagome. —La oyó decir. Alzó la mirada y le sonrió dulcemente—. ¿Cómo estás?

—Hola, Sango. —La veía, aún sentada en su escritorio.

Su amiga tenía un brazo apoyado sobre el filo de la división del puesto de su amiga.

—¿InuYasha no vino hoy?

—Tenía permiso médico desde la semana pasada. Fue por lo del dolor de cabeza, creo que va a necesitar lentes. —Volvió a teclear algo en su computadora. No trabajaban en la misma oficina, pero sí que estaban cerca constantemente.

—Tengo algo qué contarte, podría ser en el almuerzo. —Su voz se tornó nerviosa, y puso en alerta a Kagome, también.

—Claro que sí, Sango.


Aún hasta la mañana de ese día, en su oficina, donde se suponía que tenía que trabajar, concentrarse en lo suyo, aún ahí, seguía pensando en Kagome.

Repitió el vídeo por millonésima vez desde la noche del viernes. Tenía puestos los auriculares.

¿Qué debía hacer? Tenía hasta ese momento para tomar una decisión.

Estaba asqueado de Kagome. Sentía mucho asco. Todo aquel deseo y aquella obsesión que lo había embargado siempre por ella, se habían volcado de tal manera, que lo único que podía sentir, era repulsión. La veía moverse, veía cada músculo y aún seguía sin poder creer cómo tenía los cojones de coger tan a gusto y apasionadamente con su putísimo hermano mayor.

No, no iba a despedir a InuYasha, eso llamaría la atención de Kikyō, y a esa altura de la situación, ya lo único que le preocupaba, era su prima. Eso no era algo que él tenía que decirle, además, la quería muchísimo como para ser él quien le diera tan dolorosa y desagradable noticia.

Pero, ¿cómo podía vengarse de Kagome? Ya las humillaciones no lo hacían sentir satisfecho, ya no quería que fuese ella quien lo lleve a la cama… ahora solo sentía repulsión y ganas de hacerle pagar la intoxicación que casi le cuesta la vida. Además de hacer justicia por Kikyō, que, aunque no sabía nada, merecía un poco de honra.

Suspiró. A él empezaba a llamarle la atención Yura. Sí, era una «cualquiera», pero era hermosa. Además de educada, audaz e interesante, se notaba que venía de una familia decente, quizás no adinerada —claro, de lo contrario ¿qué haría siendo una dama de compañía?—, pero incluso sino tenía nada de dinero, para él no había ningún problema, prefería estar con ella, que, aunque cualquiera, al menos no era una incestuosa.

Y aunque hubiese sido ex novia de Miroku, su empleado, a él no le molestaba en lo absoluto. Ya sabía que Takeda, además, estaba perdidamente enamorado de su abogada —y casi prometida de antaño—. Con un poco de suerte, quizás podría terminarse casando con Yura. Ese día la había invitado a almorzar. Se sentía muy atraído por ella y ya para sacar a Kagome completamente de su vida, le propondría salir como algo más que amigos.

Sacó su celular y buscó el número telefónico de Taishō. Tecleo rápidamente en su chat: «Ya no necesito que te humilles más. No me interesas».

Pero por supuesto que se las iba a pagar muy caras. Sonrió, ya sabía qué iba a hacer con el vídeo pornográfico que había grabado el viernes.


—¿Cómo que viste el viernes a Yura Sakasagami? —Casi se atraganta con su almuerzo—. Yo ni siquiera recordaba la existencia de esa víbora.

—Y creo que Miroku se está viendo con ella. —Comentó, lo más cabizbaja que había estado en mucho tiempo. Ahora sí que Kagome se atragantó. Comenzó a toser fuerte y se puso roja—. ¡¿Estás bien, Kagome?! —Se levantó inmediatamente a darle palmadas en la espalda. La gente a su alrededor también se alarmó—. ¡Estira los brazos!

Kagome dejó de toser paulatinamente, tranquilizando a todos, y volviendo el alma al cuerpo a Sango.

—Ya estoy bien —tosió— gracias.

Tanaca suspiró, aliviada y volvió a sentarse.

—¿Qué sucedió?

—No pude soportar el hecho de que insinuaras, siquiera, que Miroku te está siendo infiel con esa maldita. Mucho más ahora, que sólo tiene ojos y corazón para ti. —Se puso seria y dejó de lado su comida.

—Es que después de la cena, llamaron al celular de Miroku, eran dos mujeres, pero solo una habló. —Recordó, llenándose de ira—. Se burlaron cuando dije que hablaba con su novia y dijeron que volverían a llamarlo, y esperaban hablar con él.

—¿Y? ¿Lo llamaron?

—No.

—¿Entonces? Pudo ser una broma, nuestros contactos están expuestos, trabajamos en una editorial.

Ambas se quedaron en silencio y analizaban las cosas con muchos sentimientos encontrados. Claro, Kagome tenía razón, podría ser una broma, ya que no volvieron a llamar y al parecer, era la primera vez que entraba la llamada de ese número que ni siquiera estaba registrado, sin embargo, le seguía pareciendo extraño que justamente después de verla, llamaran a querer hablar con su novio.

—Tienes razón.

—Por cierto, ¿qué hacía esa infeliz en la cena de mi hermano?

—Fue la acompañante de Kōga.

Ventajosamente, Kagome había dejado de lado sus alimentos, porque en ese momento, seguramente se habría ahogado, por la impresión. Abrió muchísimo los ojos y se quedó sin palabras. Sango asintió en silencio, afirmando todo pensamiento que ella tuviera.

Entonces, ¿se estaba refiriendo a Yura, el día viernes, que dijo que almorzaría con alguien especial? ¿Seria el interés en ella que lo había hecho escribir aquel mensaje de la mañana en el que le decía, prácticamente, que la iba a dejar en paz? Ella no le creyó nada, por supuesto, sabía que, sin un motivo de peso, él no iba a dejarla tranquila, pero en ese momento, las cosas tomaban más sentido.

Sango desvío su atención de Kagome cuando el celular vibró. Tenía activadas las notificaciones de vibración altas para el correo electrónico, como abogada, toda la información se manejaba mediante correos. Abrió la bandeja de entrada y se encontró con el reciente mensaje, que tenía como asunto: «Vídeo especial de Kagome Taishō». Frunció el ceño, ¿su amiga le habría mandando algo, estando frente a ella? Notó que la dirección de correo desde donde había sido enviado, no era la de Kagome.

Descargó el archivo adjunto, tomando en cuenta la advertencia del cuerpo del mensaje: «Use auriculares o disminuya totalmente el volumen de la multimedia de su dispositivo. Contenido delicado».

La curiosidad la estaba matando y esperaba que se tratara de alguna broma.

Kagome vio a Sango mirar su celular por unos instantes y luego ponerse pálida, para después ponerse roja y llevarse una mano a la boca, que estaba abierta. Su cara era de horror y vergüenza.

—¿Qué pasa? No me asustes. —Hizo ademán de levantarse y ella la miró directamente a los ojos.

—No puede ser, Kagome. —Volteó el celular muy despacio, revelando lo que estaba viendo, segundos antes.

Kagome sintió pánico y muchas, muchas ganas de morir.

Continuará…


Primero que nada, en serio estoy muy agradecida con todos mis lectores, algunos de los que me he encontrado en Facebook y que estoy muy contenta de conocer. A todos quienes me leen y admiran mi trabajo, aunque no siempre me comenten, en verdad, sé que mis historias han pasado por varios cambios, pero aún así ustedes están felices con lo que hago y eso me hace feliz. Y me anima.

Este fic es muy especial para mí porque tiene casi toda mi evolución, con cada cosa nueva que aprendí la incorporo en cada capítulo. Esto no solo en cosas de la vida, o de la literatura, sino de cómo evoluciono y entiendo las relaciones de InuYasha, Kagome, Miroku y Sango, que son mis OTP adoradas. He de decir que este fic tiene capítulos solo para Sango y Miroku, ya que son los coprotagonistas y quienes han mantenido el secreto de los hermanos, o sea, aparte son puntos clave y, otro dato interesante, es que la nota que lleva el nombre de este fic, fue escrita por Sango, así que fue este personaje quien inspiró el fic.

Nada, saludos fraternos a:

Angie Cuellar: Amo que mis capítulos te envuelvan así, qué honor.

Aida: JAJAJAJ hasta yo ya quería limoncito u.u. Verás que en algún momento, cumplirán su promesa y entonces se empezará a tornar triste. Kōga es punto clave en todo esto, así que sí hará algo grande [publicarla en un sitio x x x, ahntc]. Pobre Miroku. Gracias por siempre estar pendiente de mis actualizaciones.

Laurita Herrera: Se viene algo grande XD por cierto, yo también amé las caricias de Kikyō, ame mucho escribir eso, siento que pocos lectores experimentan con el propio placer de este personaje, así que me pareció interesante y creo que el resultado fue bueno. Ya lo hice con InuYasha y también me gustó, así que bueno, de vez en cuando no es malo. Esa duda te la respondí por MP.

Elyk: Va a mandar todo alv ( ?

July: Trato de no meterle tanto drama al fic, créeme, porque al principio pensaba en hacerlo un fic lleno de lemon, pero ese no es mi estilo hahahha, así que intento que sea más ligero e interesante que triste, pero al parecer, sigo teniendo esa chispa de dramática, ¿no? :c Ellos pagarán, no te preocupes XD espero que vuelvas a tu cuenta :c me gusta más poder tal vez contactarte por una cuenta. Déjame tu cuenta de FB XD

Dav: Siempre es un gusto leer tus reviews, aunque no es que quiero mostrar a Kagome como una mujer con falta de amor propio, en este caso, incluso InuYasha no lo tendría, es más bien una mujer enamorada del hombre completamente equivocado y obvio, hace cosas estúpidas. Para que estés tanqui, Kōga y Kagome nunca se van a acostar, eso es imposible, así no pienses que la trataré como a una cualquiera jejeje.

Guada Pereyra: Primero que nada, bienvenida a mi fic, gracias por comentar. Pues el sufrimiento es inevitable jajaj, hace parte del fic y es la atracción principal, pero te prometo que ellos serán felices de algún modo u.u

También un saludo muy especial a mis preciosas Ferchita y Airot, muy contenta de haberla encontrado en Facebook y sean lectoras mías. Son demasiado lindas conmigo, Dios, en serio.

Oh y esta vez, agregar un agradecimiento la página de Mundo Fanfics R&I de Facebook, por siempre estar atentos a mis actualizaciones. Son un sol, en serio