CAPITULO 35

(EN ESTE CAP EL PUNTO DE VISTA ES GENERAL, SE NARRA EN TERCERA PERSONA, ASÍ SABREÍS LOS PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS DE TODOS)

Dolor. Dolor en el corazón. Pero no físico. Sentía que no podía respirar, que no se podía creer la situación producida ante sus ojos. Se arrodilló bajo la lluvia, gracias a la cual sus lágrimas se ocultaban, junto a la persona más importante de su vida. Pero ya le daba igual ocultar sus lágrimas o no. Sólo quería pensar que todo eso no había pasado, que era un mal sueño. Pero los malos momentos de la vida no son malos sueños, es la vida en si misma.

Sus manos tapaban la herida que acababan de hacerle a la pelirroja, en la parte derecha de su torso. Y temblaba sin parar, gritaba y lloraba, mientras Chloe agonizaba. Chase también se había dejado caer en el asfalto empapado por el fuerte aguacero que caía esa noche. El castaño, con las manos en la cabeza, también lloraba. Pero Beca no podía mirarle, porque sabía que si lo hacía se levantaría para matarlo con sus propias manos.

La DJ respiraba fuertemente. Con la mano derecha, asustada,buscó su móvil en el bolsillo y llamó a la ambulancia. Tras colgar, notó algo frío entrar en contacto con su piel. Bajó la cabeza y vio una de las manos de la pelirroja agarrar la suya. Estaba helada, y Beca reaccionó enseguida intentando darle calor, sin parar de sollozar.

-Chlo...ya viene la ambulancia...aguanta por favor...-y más jadeos por parte de Chloe.

-Be...Bec...-intentó decir la pelirroja.

-Shhh tranquila, va a ir bien...ya...ya lo verás...-dijo Beca, entre convulsiones por el lloro. La pequeña castaña intentaba tapar la grave herida que no dejaba de sangrar con una mano, mientras con la otra intentaba darle calor a la pelirroja.

-Due...duele...Beca...te quiero...-Beca veía que a Chloe le costaba cada vez más hablar y respirar, y su piel estaba más fría a cada segundo que pasaba.

-No no, Chloe por...por favor...aguanta, ya...ya están aquí...-la pareja no dejaba de mirarse a los ojos. Beca se percató de varias lágrimas cayendo por las preciosas mejillas de Chloe, lo que le provocó aún más tristeza. La pelirroja estaba en los brazos de Beca, con su cabeza encajando perfectamente en las extremidades de la DJ-Chloe...hey, pelirroja...por favor, no me dejes...sé fuerte, Chlo...estoy aquí contigo...te quiero, Chloe...por favor...-en cuanto Beca pronunció esas últimas palabras, unas sirenas se oían aproximarse. La castaña abrió mucho los ojos y se giró, en busca del vehículo.

Entonces, comenzó el ajetreo. Aparecieron una ambulancia, seguida de dos coches de policía. Los paramédicos le quitaron a Chloe de sus brazos, y ella sólo podía gritar. Había mucho ruido. Los walkie-talkies de los policías, las sirenas, la lluvia contra el suelo, los de la ambulancia, y Chase. Chase hablaba. Beca consiguió escucharle, mientras le ponían las esposas.

-No...no era ella...¡Eras tú Beca!-le oyó gritar su nombre y la castaña se giró furiosa-¡Tú tendrías que ser la que está a punto de morir, no ella!-y finalmente se lo llevaron. Beca se quedó sin habla, mirando al suelo. Las últimas palabras de Chase se quedaron grabadas en su mente. Subió a la ambulancia, sin soltarle en ningún momento la mano a la pelirroja, mientras ponían rumbo al hospital más cercano.

En un momento, los paramédicos le pidieron que la soltara porque necesitaban mantenerla con vida. Beca asintió sin articular palabra, y entonces la lógica y la razón empezaron a funcionar correctamente en su cerebro. Estaba de camino al hospital. Con Chloe a punto de morir. Desangrándose. Aubrey. La madre de Chloe. Las Bellas. Jesse. Dani. Tenía que avisarles. Sacó rápidamente el móvil del bolsillo y llamó a Aubrey. Un pitido...dos pitidos...'Aubrey joder venga', pensó. Tras otros dos pitidos, la rubia habló.

-¿Beca?

-¿Aubrey? ¡Aubrey! Estoy en la ambulancia...yendo al hospital con Chloe...Chase...ha disparado...y le ha dado...-consiguió decir entre sollozos y jadeos la joven DJ.

-¿Qué? Más despacio, Beca, ¿qué ha pasado?

-¡Ven al hospital de Barden, joder! Chloe...no quiero que se...-la rubia la interrumpió colgando el teléfono. Eso era señal de que no hacía falta decir nada más, que Aubrey acudiría al hospital enseguida.

Llegaron y el movimiento de la gente alrededor de Chloe se hizo mayor. Beca consiguió oír la palabra quirófano unas tres veces. Seguía junto a Chloe, de nuevo sujetándole la mano, pero la pelirroja apenas abría los ojos. Sólo para mirarla a ella. Porque la pelirroja sabía que lo último que quería ver era a esa preciosa DJ que la había enamorado completamente, y por la que había dado la vida. Esos preciosos ojos azul cobalto, tan profundos y bonitos como su dueña. Porque Chase estaba apuntando a Beca, porque Chase tenía claro que quería disparar a Beca, pero Chloe no iba a permitirlo. Moriría por Beca, y si así tenía que ser, así sería.

De nuevo, varios médicos apartaron a Beca de Chloe.

-¿A dónde se la llevan? ¿Qué van a hacerle?-preguntó aún lagrimeando la DJ.

-Vamos a operarla de urgencia, la bala está muy profunda-le dijo uno de los doctores-Quédese aquí, ¿es usted familiar?-Beca simplemente negó con la cabeza.

-Soy su pareja-dijo. El médico asintió y la ayudó a sentarse en la sala de espera. Tras eso, se marchó junto con Chloe. Beca se sentó, con los brazos cruzados y la mirada perdida. Las lágrimas no dejaban de caer, desde hacía un rato. Y de nuevo las últimas palabras de Chase retumbaron en su cabeza.

-¡Beca!-escuchó que alguien decía su nombre. Y varias veces más la llamaron, diferentes voces. Un joven castaño y corpulento la zarandeó.

-¡Beca!-de nuevo la llamaron, pero esta voz era más aguda. Era de Jesse. Beca volvió en sí y agitó la cabeza. Su reacción instantánea fue abrazar al chico, que enseguida la correspondió. Y los sollozos se hicieron más fuertes que nunca.

-Beca qué ha pasado-dijo Aubrey con los ojos llorosos, sin saber a ciencia cierta si lo preguntaba o simplemente lo dejaba caer como quien deja caer un papel sobre una mesa. Después de separarse de Jesse, el resto de las Bellas la rodearon, esperando respuestas, con caras de preocupación. Y ella lo explicó. En cuanto terminó, se sentó en el suelo, en una de las esquinas de la sala, con las manos en la cabeza y sin dejar de llorar. La rubia se deslizó en una de las sillas y comenzó a gemir entre sollozos como las del grupo.

Pero era difícil comparar el dolor que sentía en ese momento Aubrey con el que sentía el resto, o incluso Beca. Hacía ya cinco años que conocía a Chloe, su única amiga de verdad en la universidad. Su mejor amiga. Alegre, generosa, buena, sociable, incomparable, única en su especie. La que era posiblemente la mejor persona del mundo entero se debatía entre la vida y la muerte. No podría imaginarse una vida sin Chloe en ella. Le serían muy difícil seguir sin su apoyo.

Jesse se sentó junto a su ex novia, ahora mejor amiga. Le pasó un brazo por los hombros y dejó que la castaña llorara todo lo que quisiera.

-Tendría...tendría que ser yo, Jesse...no ella...-él frunció el ceño ante sus palabras-Chase quería dispararme a mí...y ella se puso en medio...yo debería ser la que estuviera ahí...-Jesse la abrazó aún con más fuerza.

-Shh, no Beca. No digas eso. Ninguna de las dos deberíais haber estado en una situación así. Ya verás como se pondrá bien-él intentaba tranquilizarla, pero parecía imposible. De repente, se empezaron a oír voces.

-¡Quiero ver a mi hija!-los dos jóvenes se levantaron enseguida, viendo un destello pelirrojo. El de la melena de la madre de Chloe. Eran clavadas. Aubrey y ella se fundieron en un abrazo mientras lloraban, y Beca sólo observaba desde la distancia. Nunca se había llevado bien con su suegra. Mantuvieron la mirada unos segundos, pero la mujer no pudo aguantar y rompió a llorar, al igual que la DJ, y sin pensárselo también la abrazó, mientras una Beca sorprendida la correspondía. La joven le explicó lo sucedido, y la madre lloró aún con más fuerza. Todos lloraban.

Y mientras, en la sala de quirófano, la pelirroja yacía anestesiada y sin conocimiento alguno de lo que estaba pasando tanto dentro como fuera de la sala. Mientras, para Chloe era todo negro.

Pasaron un par de horas y por fin alguien salió a decirles algo. Un doctor, con su bata blanca y su carpeta, junto con un cirujano se asomaron preguntando por los familiares y amigos de Chloe Beale, y se quedaron perplejos al ver a tanta gente (madre, Aubrey, Jesse, Beca, Bellas).

-La cantidad de sangre que ha perdido-dijo el doctor-ha podido afectarle a algunas funciones cerebrales. Puede tener repercusiones irreversibles, pero tenemos que hacerle las pruebas.

-Hemos conseguido extirparle la bala del cuerpo, pero ha afectado muy gravemente al hígado, que también hemos tenido que quitárselo -prosiguió el cirujano-El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo. No se puede vivir sin hígado, literalmente. Sin él, la bilirrubina se iría acumulando progresivamente en los tejidos, causando problemas en la coagulación sanguínea y daños cerebrales progresivos. Como mucho se puede vivir una semana sin él.

-¿Qué nos está queriendo decir, doctor?-se atrevió a preguntar Jesse. Era el único que no lloraba tanto, el único lo suficientemente fuerte como para hablar. El médico dio un fuerte suspiro.

-La señorita Beale necesita un trasplante de hígado-.