Capítulo 27: Stohess.

Después de aquello, sin darse cuenta, _ se durmió entre los brazos de Levi, agotada tras derramar todo lo que albergaba en su interior. A la mañana siguiente, amaneció en la mismísima sala de enfermería, sintiéndose completamente renovada, mientras que las enfermeras se sorprendían de su nuevo corte de pelo, que se había hecho de la noche a la mañana. Le dijeron que le sentaba muy bien. Tanta fue su mejora, que ya por la tarde, después que las enfermeras le hicieran bastantes pruebas para asegurarse que tan recuperada como se veía, le fue dada el alta. Ya oscurecido en el lugar, _ caminó tranquilamente por los pasillos, sumergida en sus propios pensamientos y recuerdos relacionados con lo sucedido la anterior noche. Algo en su interior, y no solo lo relacionado con su pasado, había cambiado. Lo sabía. Ya definitivamente no veía con los mismos ojos al capitán Levi, no era totalmente un maldito amargado sin sentimientos. Ahora, la morena sentía una profunda admiración y respeto por su superior. Interrumpiendo sus pensamientos, un agitado Eren apareció en su campo de visión, siendo iluminado con las luces de las velas que estaban colocadas por todos los pasillos. Al ver a la morena con aquel nuevo corte de pelo, hizo que el castaño parpadeara varias veces y, sin embargo, no mencionó nada al respecto.

-¡_, me acabo de enterar que te han dado el alta!-_ asintió. El chico resopló- Perfecto, ven conmigo. El capitán Levi nos ha convocado.

-¿Ha pasado algo?-Preguntó la morena siguiéndolo por los pasillos, sintiendo un mal presentimiento.

-Sí, la Policía Militar llegará de un momento a otro para llevarse al Comandante Erwin y al resto. Pero al parecer, el comandante nos ha citado para celebrar una reunión antes de que eso suceda- Le explicó Eren caminando aceleradamente, casi corriendo-¡Vamos, más deprisa!

Minutos después, los tres se encontraban completamente solos en el enorme comedor del castillo, sentados en silencio. Aunque este de vez en cuando era interrumpido por los sorbos del moreno de su té negro. Varios asientos a su alrededor, antes ocupados, se encontraban tristemente desocupados, por lo que causaba un sentimiento de soledad en los últimos miembros del Escuadrón de Levi.

Tanto _ como Levi, ni se miraron ni dieron muestras de lo que ocurrió ayer. Cada uno se encontraba sumergido en sus pensamientos, relacionados con lo que iba a suceder a continuación.

-Llegan tarde-Murmuró el capitán con un ligero tono de molestia, haciendo que sus dos subordinados alzaran la vista hacia él. Sentado de manera torcida, con un brazo apoyado en el respaldo y el otro con la taza humeante en mano- No me gusta que Erwin y sus hombres me hagan esperar. La escolta de la Policía Militar va a llegar antes que ellos. A lo mejor ha vuelto a constiparse.

Eren frente a _ soltó una risa floja, casi forzada.

-Hoy está muy hablador, capitán- Comentó con voz apagada.

-Dame un respiro- Le recriminó también de manera apagada, alzando la taza para sorber una vez más-En realidad, soy muy hablador- Y _ estuvo de acuerdo. Cuando quería, Levi podía ser muy elocuente. De pronto, un gemido ahogado llamó la atención de _ causando que mirara como, chasqueando la lengua, se palmeaba la pierna izquierda.

Un poco alarmada por aquella queja y gesto, _ se levantó de la silla, llamando la atención de los dos hombres. Y, sin pensarlo dos veces, se acercó al moreno, rodeando la mesa hasta quedar frente a él, donde se agachó para observar mejor la pierna que parecía estar doliendo.

-¿Estás bien, capitán?- Preguntó viendo como el hombre ocultaba su pierna del ojo profesional de la morena, mientras la miraba de una manera extraña. Aquello hizo que _ frunciera el ceño- Déjame verlo.

-Calmate. No es nada- Viendo como los ojos grises de _ se alzaron y le taladraron los suyos con insistencia, Levi chasqueó de nuevo la lengua, molesto- Me torcí el tobillo hace unos días, simplemente. Se curará solo.

-No es tan "simplemente" como piensas; si no se trata un esguince de manera correcta (que es lo que parece, ya que puedes apoyarlo más o menos) puede dar problemas de por vida- Le regañó cruzándose de brazos todavía agachada. Eso quería decir que la noche anterior había recorrido toda esa distancia con esa pierna, más la vuelta al castillo con ella a cuestas. De pronto, _ se sintió un poco culpable por el dolor del capitán- Asique no seas cabezón y dejame tratarlo- Insistió tercamente.

Eren, viendo la discusión entre ambos morenos, parecía estar flipando ya que sus ojos y boca se encontraban completamente abiertos. Primero, porque parecía que el ambiente de los dos había cambiado, ya no era tan tormentoso como hacía unos días. Y segundo, _ había llamado cabezón a su capitán. Al capitán Levi. Y no había desatado la furia del otro moreno al instante.

Por otro lado, ambos se miraban el uno al otro, los dos con el ceño fruncido, haciendo casi un duelo de miradas a ver quién aguantaba más tercamente en su posición. No obstante, viendo como en los ojos de _ no cabía otra opción más que someterse, hizo que Levi volviera a chasquear la lengua una vez más, provocando que una sonrisa de victoria se colara entre los labios de _.

-Mocosa entrometida- Le gruñó desviando la mirada de mal humor- Pero será después de esta maldita reunión, asique reza porque Erwin y el resto lleguen antes que la Policía- Eren no podía creérselo, Levi había cedido ante otra persona que no era Erwin.

-Me es suficiente- Le dijo levantándose del suelo y volviendo a su puesto, siendo seguida por la mirada de los dos hombres.

Una vez sentados de nuevo, un silencio volvió a instalarse en la habitación. Los tres se sumergieron de nuevo en sus pensamientos hasta que de pronto uno los interrumpió, volviendo a llamar la atención del resto.

-Lo siento. Todo es culpa mía. Si hubiera tomado la decisión correcta…-Murmuró Eren con pesar en la voz. Los ojos del castaño se encontraban pegados a la superficie de la mesa, sin mirar a nada más en particular; sin embargo, gracias a la luz de las velas, pudo ver lo atormentado que se encontraba.

_ frente a él, suspiró con cansancio. No era el único afectado, por eso lo comprendía totalmente.

-No es solo tu culpa, Eren...También tuve que escoger, y, como consecuencia, todo llegó a toda esta situaciòn…

Tras unos segundos en silencio, Levi les habló, con voz cansada.

-Os lo dije. Nadie podía anticipar el resultado.

Justo en ese instante, la puerta principal del comedor se abrió llamando la atención de las tres personas de su interior, interrumpiendo la conversación. Tanto _ como Eren se levantaron de la silla mientras que Levi se mantuvo sentado, ya fuera por su pierna o porque no le daba la gana. El primero en entrar al lugar fue Erwin Smith, con el rostro muy serio y la postura rígida. Parecía traer noticias nuevas. Sin embargo, a juzgar por su rostro, _ le hacía difícil saber si eran buenas o malas.

-Perdonad por el retraso- Se disculpó, inclinando un poco la cabeza mientras mantenía abierta la puerta.

Tras él, aparecieron tres caras conocidas, sorprendiendo a Eren y a _, que dejaron salir el aire de sus pulmones: Armin, Mikasa y Jean. ¿Qué hacían unos reclutas en esa reunión? Sin permitir que ninguno de los dos miembros del Escuadrón de Levi pudieran preguntar al respecto, Erwin procedió a explicarlo.

-Hemos identificado a una persona sospechosa de ser el Titán Hembra.

-¿¡Qué!?-Exclamó la morena mirándolo con los ojos abiertos-¿¡Cómo es posible!?

-Primero, sentémonos y luego os lo explicaré todo- Le indicó Erwin, sin llegar a contestar la pregunta de _, girándose hacia los tres reclutas y señalándoles para que pasaran. Los tres asintieron ante su orden.

Una vez todos sentados, un mapa enorme de Stohess fue colocado en medio de la mesa y frente a cada uno de los presentes, unas hojas con instrucciones, apartando las tazas pertenecientes a los tres soldados que previamente habían estado bebiendo. Viendo todo aquello, _ giró su cabeza y miró sin comprender a Erwin, el cual se había sentado a su izquierda.

-La operación dará comienzo pasado mañana- Comenzó a explicar con voz grave- El lugar elegido es Stohess, por donde pasaremos de camino hacia la capital. Esta será la única oportunidad que tendremos. Una vez superado ese punto, caerás en manos de las autoridades- Se dirigió hacia Eren concretamente, que lo miraba también con una cara de incomprensión- Y será aún más complicado perseguir a quienes planean derribar los muros. La aniquilación de la humanidad será aún más inminente- Ante esas palabras, el ambiente general del lugar se tensó, pues sentían como, a través de ellas, Erwin dejaba caer un peso extra sobre sus hombros. Entre sus manos, tenían la vida de muchas personas. Era demasiado en juego- Debemos apostarlo todo en esta operación- Todos y cada uno de los presentes, fruncieron el ceño y asintieron, causando que los ojos duros del rubio se aliviaran un poco- El plan es este- Erwin extendió su brazo sobre el mapa y señaló un punto- Mientras atravesemos Stohess,- Su dedo trazó una línea recta por el mapa, indicando el recorrido que harían- Eren actuará como señuelo para atraer al objetivo hasta este túnel- En ese punto, pulsó un par de veces con la yema de su dedo, llamando la atención de todos los presentes en aquel lugar- Si puedes llevarla hasta el nivel inferior, aunque se transforme no tendrá suficiente espacio para utilizar su poder. Pero si por casualidad se transforma antes de llegar ahí, estaremos completamente en tus manos, Eren.

Ante la mención de su nombre, el castaño frente a _ se irguió y asintió.

-Sí- De pronto, una duda azotó sus ojos- ¿Estamos seguros de que nuestro objetivo se encuentra en Stohess?

Los ojos de Erwin se endurecieron todavía más.

-Sí, es miembro de la Policía Militar. Armin ha llegado a esa conclusión- Tanto _ como Eren miraron con sorpresa al rubio que se encontraba al lado derecho del moreno ¿Cómo demonios había llegado a esa conclusión?- También es sospechosa de haber matado a los dos titanes que capturamos - "Sonny y Bean…" recordó sus nombres- Creemos que se trata de una cadete de la promoción 104, igual que vosotros- De los labios de Eren y _ salió el aire ¿¡Un cadete de la 104!? ¿¡Quién!?- El nombre de la persona que sospechamos que es el Titan Hembra es… Annie Leonhardt- Atonita, _ se quedó mirando a Erwin, con el cuerpo empezando a temblarle e incapaz de emitir palabra alguna. La conocía. De sus años como entrenadora, le había dado clases, como a los cadetes presentes. Una sensación de angustia creció por su garganta. No se lo podía creer.

-¿Annie es el Titán Hembra?-Preguntó incrédulo, Eren- ¿Por qué?¿Qué te hace pensar eso, Armin?

El chico de cabellos rubios se encogió en el sitio, mirando hacia la mesa, con un rostro tenso. Para él tampoco estaba siendo fácil todo aquello Annie igualmente era su compañera.

-El Titán Hembra conocía tu aspecto desde el principio. Y su reacción cuando me refería a tí como " mi amigo con tendencias suicidas", solo un cadete de la promoción 104 lo habría entendido. Y la principal razón es que estoy seguro de que fue ella la que mató a los sujetos expenimentales, Sonny y Bean.

-Pero, ¿cómo puedes estar seguro?- Volvió a insistir el castaño, sin dar crédito a nada.

-Para comenzar, tenía que ser alguien que poseyera la habilidad necesaria. Y habría tenido que utilizar su propio Equipo de Maniobras Tridimensionales, al que está acostumbrado.

-Pero eso no tiene sentido, Armin- Negó con la cabeza _. No quería dudar de las palabras del chico, pero aquellas acusaciones debían estar infundadas en alguna razón, ya que eran muy graves. Un ligero dolor hizo que encogiera un poco el gesto y se agarrara sus cabellos cortos de color azabache en un intento de mitigarla. Todo aquello era una maldita locura- Quiero decir, pasó la inspección ¿verdad?

-Y no encontraron nada raro…- La apoyó Eren, a la vez que _ asentía a sus palabras.

-Porque pasó la inspección con el equipo de Marco- Ante aquellas palabras, el vello de _ se puso de punta. Abrumada, se cogió el puente de la nariz, soltando el aire de sus pulmones- Así es como evitó que la pillaran.

-¿Cómo?-Exclamó el chico abriendo los ojos- ¿Qué tiene Marco que ver con todo eso?

-No lo sé...

-¿Seguro que no te equivocas?-Preguntó Eren todavía sin entender ni creerse nada.

-No,- El rubio negó con la cabeza-estoy bastante seguro.

-Oye, chaval- Interrumpió Levi aquella conversación circular, ya que no llegaba a ninguna parte- Ya lo hemos pillado ¿Tienes alguna otra prueba?

-No, no la tengo.

-En mi opinión, el Titán Hembra se parece a Annie- Comentó Mikasa, dirigiendo su mirada hacia el capitán.

_y Eren dirigieron su miradas hacia la morena, completamente indignados con lo que estaba diciendo. Por un parecido.

-¿¡Eh!? ¿¡Pero, qué dices!? ¡Eso no es ninguna…!- Saltó a la defensiva el chico de pelo castaño.

-No tenemos pruebas, pero lo haremos igualmente- Le interrumpió Levi, con una mirada completamente indiferente.

-¡Es una locura!-Exclamó _ levantándose de la silla. No podía. No podía creer lo que estaba escuchando. Eren, desde que se dio a conocer su poder, era conocido por bastantes personas, por lo que su apariencia perfectamente podría haber sido conocida por cualquiera. Además de ello, el hecho de que hubiera cambiado su EMT, no la señalaba como poseedora del poder del Titán Hembra, aun si hubiera matado realmente a Sonny y a Bean. Se estaba suponiendo demasiadas cosas- ¡No tiene ningún sentido lanzar a los lobos a una persona, con meras conjeturas. ¡Y encima sin estar seguros de que ese ella!

-Si no es ella, simplemente quedará libre de toda sospecha- Le respondió con una tranquilidad fría, Mikasa, sin dirigir su mirada hacia la otra morena.

-Es cierto que si nos equivocamos le haremos pasar un mal rato a Annie- A pesar de empezar a hablar con voz baja, de pronto, Armin alzó los ojos y los paso de _ a Eren, adoptando una mirada de firmeza- Pero si no hacemos algo, acabarás siendo sacrificado por la gente de la capital.

-¡E incluso si hacemos algo y resulta que no es, terminaría siendo sacrificado!- Le rebatió al rubio, _, todavía encerrada en su cuadrilátero- ¡Deberíamos dejar de perder el tiempo y buscar otro plan para salvar a Eren y no meter a otra persona en peligro!

-Mocosa- Le llamó Levi con firmeza. Para sorpresa de todos los que la conocían, _ simplemente apretó los puños, con un poco de temblor, y lo miró con una tranquilidad nerviosa, a pesar de haberle llamado por aquel mote que todos sabían que odiaba- Si han ideado este plan, es porque únicamente solo hay una oportunidad. Debes confiar en el criterio de tus compañeros.

_ mantuvo su mirada gris azulada por unos segundos para después chasquear la lengua, dejándose caer en la silla, derrotada. Con desesperación, se agarró la frente. Primero, el problema de que iban a sacrificar a Eren y luego el de Annie. Justo acababa de salir de la maldita enfermería para meterse en un montón de embrollos.

-Pero no tenemos ningún derecho a dudar de ella- Continuó negándose, Eren.

-Eren, cuando te hemos dicho que podría ser Annie, ¿te ha venido algo a la cabeza?-Le preguntó Mikasa, mirándolo de reojo. De pronto, llamando la atención de _, el chico soltó el aire por la boca, en un jadeo ahogado- Entablaste un combate cuerpo a cuerpo con el Titán Hembra ¿Empleo alguna de las técnicas de combate típicas de Annie?- La piel del rostro de Eren, usualmente medio tostada, desdendió de color unos cuantos todos, causando que _ se cogiera la boca con ambas manos. Sí. Aquella era la respuesta que se podía ver en su expresión de espanto.

De pronto, toda la incredulidad que antes había sentido, se convirtió en un plumazo en pura rabia. Si era cierto que esa persona, era la Titán Hembra, la causante de todas las muertes, incluidas la de sus antiguos compañeros del Escuadrón de Operaciones Especiales, la mataría. La mataría.

Con esos pensamientos, _ bajó las manos de su boca y las apretó duramente, aguantando todo.

-Repasemos de nuevo el plan- Interrumpió aquel silencio repentino Erwin- Tanto el capitán Levi, Jean disfrazado de Eren como yo mismo, iremos escoltados por la Policía Militar hasta salir del Distrito de Stohess. Durante el trayecto, Armin hará contacto con Annie Leonhardt, que como cadete, estará sirviendo entre la escolta, y, utilizando a Eren como cebo y Mikasa como protección, la conducirán hasta este túnel- Una vez más, señaló el lugar, a pesar de que ni el chico titán ni la morena podían escucharlo, ya que se encontraban sumergidos en sus propios pensamientos- El resto del Cuerpo durante ese trayecto intentará evacuar a tantos civiles como se pueda, como precaución por si se transforma antes de internarse. A partir de este punto, solo habrán dos situaciones contempladas: Primera, que se transforme antes, en la cual Eren la enfrentará con su propio poder; y, segunda, que se transforme dentro, lo cual supondría que no podría utilizar debidamente su poder. En ambas opciones, el final deberá ser el cumplimiento con el objetivo del plan: atrapar a la Titán Hembra y evitar que Eren caiga en las manos de las autoridades.

-Tsk, pasa.

Al escuchar el gruñido malhumorado de su capitán tras la puerta, _, haciendo malabares con la bandeja de metal que portaba, giró el picaporte y entró en el despacho del moreno. Desde la entrada al lugar, vio, a través de la tenue luz de las velas encendidas, como Levi se encontraba sentado en la mesa que presidía la habitación, con un montón de papeles en la mesa. Como siempre, atareado hasta el último momento, tanto con su trabajo como el del resto.

-Que sea rápido, aún tengo mucho papeleo por hacer antes de que vengan la maldita Policía Militar-Volvió a gruñir fastidiado mientras apartaba un papel y lo dejaba en otro montón.

Dejando ir un suspiro cansado, _ se acercó al hombre, rodeando la mesa y agachándose junto a su silla. Con cuidado dejó la bandeja a un lado y esperó a que este se girara hacia ella.

-Voy a quitarte de la bota y a arremangarte el pantalón para poder ver y palpar bien la zona- Le explicó cogiendo una botella de alcohol quirúrgico, y, tras destaparla, echó aquel líquido en las manos bajo la mirada levemente sorprendida por Levi. No hacía falta desinfectarselas ya que no iba a realizar ninguna curación o intervención, pero dado que sabía la extraña obsesión que tenía el hombre con la limpieza, quería hacerle la situación lo más llevadera posible- Te moveré el tobillo en distintas direcciones, por lo que, cuando te duela en cierta posición, avisame.

El silencio y la falta de algún gesto afirmativo lo interpretó como que estaba de acuerdo con ello; por lo que, sin más, cogió con cuidado la pierna del hombre, sintiendo de pronto como se tensaba en el sitio, y empezó a deslizar la bota, evitando hacer movimientos bruscos. Una vez retirada, la dejó a un lado y observó lo poco que se veía de su pie. A juzgar por su aspecto, la zona del tobillo parecía que estaba levemente hinchado y tenía un color más oscuro que otras partes de su piel. Sintiéndose un poco culpable, apretó los labios. Con su propio peso, aquel hombre había cargado hasta dejarla en la enfermería. Sin querer demorar más el dolor de su capitán, comenzó a doblar suavemente la tela del pantalón hasta llegar a la mitad de su tibia. El color rojo se extendía hasta ese lugar, por lo que parecía un poco más grave de lo que esperaba. Sin decir nada, llevó las manos a la piel situada alrededor del tobillo y la palpó suavemente.

Agarrándose al reposabrazos de la silla, Levi soltó una maldición. _ separó sus manos en el acto.

-Lo siento-Se disculpó sintiéndose un poco mal- Voy a moverlo ¿vale?

-Dejate de rollos y hazlo ya, joder.

Rodando los ojos en sus cuencas por la insistencia, cogió el pie del hombre y empezó a rotarlo suavemente, sacando más quejas de sus labios. Parecía que le dolía más cuando la rotación se dirigía hacia la izquierda, así que debía asegurar esa parte principalmente. Ya habiendo visto la gravedad del asunto, dejó suavemente el pie desnudo en el suelo, sacando un suspiro de alivio de Levi.

-Es un esguince, pero al parecer es un poco más grave de lo que me temía- Le informó sin mirarlo, cogiendo unas vendas- Aunque no necesitas ayuda de ningún cayado, es necesario inmovilizarlo y evitar movimientos bruscos.

-Tsk ¿Cuánto tardará en curarse?-Preguntó Levi con la voz ronca del dolor.

-Diría que para una persona normal una semanas- Sin alzar el rostro, empezó a envolverle la zona dañada con aquella tela, asegurándose que se mantuviera bien apretada, pero sin cortarle la circulación. A regañadiente, Levi aguantó gemir- Pero teniendo en cuenta la rapidez con la que te recuperaste la última vez, diría que como mucho 2 semanas. Así que hasta entonces, nada de participar en ninguna misión-Finalizó el vendaje pegando un trozo de tela adhesiva para evitar que se soltara y acto seguido, colocó la bota cuidadosamente, evitando tocar la zona- Listo, prueba a ver si puedes andar correctamente.

Levantándose y dejando espacio suficiente, _ observó cómo el hombre con un poco de dificultad se puso de pie, haciendo fuerza con sus antebrazos, y dio unos cuantos pasos, encogiendo levemente el gesto al sentir dolor cuando apoyaba el pie malo. Parecía que el vendaje estaba correcto, ya que no parecía sufrir tanto como antes.

-¿Te duele menos?-Preguntó queriendo asegurarse, mirando su manera de caminar.

-Sí, no resulta tan molesto como antes.

-Perfecto- Entonces, la morena se agachó de nuevo y recogió la bandeja- Me marcho para dejarte seguir con el papeleo- Hizo un ademán de irse. Sin embargo, se detuvo, recordando algo- ¡Ah, casi lo olvido! En teoría, no hace falta cambiarse la venda hasta que no se te cure; pero si la sientes muy sucia, siempre puedo sustituirla con otra- El moreno asintió y entonces, _, ya con todo dicho, se encaminó hacia la puerta.

-Mocosa, un momento, tengo hablar contigo-La detuvo antes de que siquiera llegara a coger el picaporte. _, con el ceño fruncido, se giró a mirarlo. Levi le hizo una señal para que se sentara mientras él hacía lo propio, ayudándose de sus brazos para no apoyar mucho su pie. Una vez ambos cara a cara, el moreno habló con mucha seriedad, cruzándose sobre el pecho los brazos- He decidido que no vas a participar en la operación de pasado mañana.

Aquello le sentó como si de pronto le cayera un balde de agua muy fría en toda la cabeza. Sin esperarlo, _ encogió el gesto facial y lo miró sin entender y claramente molesta por la decisión.

-¿¡Qué!? ¿Se puede saber por qué?-Exclamó indignada, golpeando la mesa con ambas manos, causando que la bandeja de metal que previamente había dejado resonara con el impacto. Tenía que estar ahí..

-Estás demasiado involucrada personalmente en el asunto- Le explicó sin sobresaltarse por la actitud de la morena, con un rostro serio e indiferente. Parecía que ya se hubiera esperado aquella reacción por su parte- No creo que sea conveniente que participes en la operación, eres demasiado pasional e impulsiva.

El rostro de _ se contrajo todavía más, mostrando un gesto de total enfado. ¿¡Por esas razones!?¿¡Involucrada!? ¿¡Impulsiva!? ¡Que le jodan!

-¡Tanto Eren como tú estáis igualmente involucrados!- Le rebatió con mucha impotencia, cerrando los puños y sintiendo el corazón latiendole en el pecho con mucha fuerza. No podía dejarla fuera de aquella misión. NO- Y ambos participareis de todas maneras ¿¡Por qué debo ser la única que no lo haga!?

Para asombro de la morena, Levi, en vez de tachar a decir que él era el capitán y por ende debía obedecerlo, como ella habría esperado que hiciera; en cambio, dejó escapar un suspiro cansado.

-Yo debo participar porque soy una de las personas responsables de lo sucedido. Mi ausencia provocaría más problemas- Continuó explicando con voz monótona- Y Eren es una pieza clave para que el plan funcione, es el único que puede enfrentarse al Titán Hembra con bastantes posibilidades de vencerla y evitar causar un desastre mayor en Stohess.

-¡Pero no me puedes dejar fuera!-Exclamó con los ojos abiertos, viendo que aquello sí que no lo podía rebatir. Tenía que encontrar la manera de que la dejara- Tengo que estar ahí para proteger a Eren.

-No-Negó con la cabeza- Realmente esta vez en tu mente no está el protegerlo, sino cobrar tu venganza. Cuando el corazón late, la razón no responde, mocosa.

La boca de _ se separó de sus labios, la había dejado completamente sin hablar. El hombre que tenía delante de ella la tenía calada completamente. Deseaba ver si realmente Annie Leonhardt era el maldito Titán Hembra. Debía verlo con sus propios ojos y hacer que pagara por sus crímenes. Pero…¿A qué coste?

-Por eso, no puedo permitir que participes. Necesitamos a Annie Leonhardt con vida.

Días próximos.

Después de aquella discusión con el capitán,_ se marchó a su habitación hecha una furia. Una parte de ella entendía el porqué la había dejado fuera del plan, pero, otra mucho más oscura, deseaba ir y cortarle el cuello a aquel titán, por sus compañeros fallecidos. Solo aquel enfado se disipó completamente cuando se dio cuenta de que era la primera vez que volvía a su habitación, tras días que para ella habían sido años. Todas sus cosas seguían en el mismo lugar, como si nunca se hubiera ido, cuando era completamente mentira. Un sentimiento pesado creció en su pecho hasta alcanzar sus ojos, y, para sorpresa de _, las lágrimas empezaron a salir de estos, sin remedio alguno. Añorando, se subió a la cama de Petra y abrazó su almohada, enterrando su rostro en ella hasta que se durmió, completamente agotada de tanto llorar.

Los días siguientes todo el castillo estaba patas arriba, preparándose todo el mundo para la misión, mientras que _ paseaba por sus pasillos, muy molesta, sintiendo que sería la única que se quedaría atrás. Erwin, Levi y Jean disfrazado de Eren se habían marchado en la mañana del día siguiente a la reunión, escoltados por varios convoyes de la Policía Militar, como si fueran figuras importantes cuando en realidad eran presos. Dejando a cargo de todo el Cuerpo a Hange y a Mike, más a Mike pues Hange se encontraba demasiado emocionada como para dirigir. 24 horas después de que se los llevaran, varios carruajes sin identificación provenientes del Cuartel General del Cuerpo de Exploración salieron del castillo y se perdieron entre el bosque que lo rodeaba, siendo seguidos por la mirada indignada de _.

Casi un día después, un mensajero llegó a toda prisa al Cuartel con nuevas noticias y el rostro completamente blanco. Habían confirmado que Annie Leonhardt era el Titán Hembra y, finalmente, la habían capturado; no obstante, había varios problemas. En el proceso, la ciudad de Stohess sufrió una multitud de daños, tanto materiales como de vidas humanas, causadas por una enorme pelea de titanes que acabó con Eren victorioso pero con un enemigo envuelto en un cristal inquebrantable. Debido a esto, solicitaban la comparecencia del Comandante Erwin Smith para que diera detalles del asunto y el apresamiento de Eren Jaeger hasta nuevo aviso.

Ante esto, _ sin que nadie pudiera detenerla, salió del castillo como alma que llevaba el diablo, dirigiéndose a los establos, y, esquivando a los mozos y mozas, se subió a Spirit y cabalgó sin descanso hacia el lugar, con el corazón latiendo aceleradamente. Horas después, con el sol del atardecer, entraba en la calzada de la ciudad, con los cascos de Spirit resonando, dirigiéndose a las dependencias de la Policía Militar. Ni por un momento, en su mente se le pasó el pensamiento del motivo de su última visita, por suerte. Justo cuando iba a cruzar la puerta principal del lugar, unos guardias pertenecientes a dicho cuerpo, apuntaron con sus armas a la morena, causando que esta frenara en seco. Spirit, sorprendido, se alzó sobre sus dos patas y relinchó.

-¡Alto, nadie ajeno a la Policía Militar o que no haya sido convocado puede pasar a partir de este punto!-Gritó uno con el rifle en mano y el dedo en el gatillo, listo para disparar-¡Date la vuelta ahora mismo, si no quieres que disparemos!

-¡Soy un soldado perteneciente al Escuadrón de Levi!-Le explicó molesta-¡Tenéis que dejarme entrar!

-¡No has sido convocada y punto!¡Lárgate antes de que te salga caro!- Le gritó el otro dando un paso al frente, con el ceño fruncido y el rostro rojo.

Empezando a impacientarse, _ chasqueó la lengua y apretó entre sus manos las riendas del caballo. Tenía que entrar. No había otra opción, tanto si era por las buenas o por la fuerza, lo haría. Saltaría sobre ellos si fuera preciso. Claro que lo haría.

-¿Qué está sucediendo aquí?-Preguntó tras de ellos una voz muy conocida. Los tres dirigieron su mirada hacia el origen de esta, dándose cuenta que el mismísimo Erwin Smith, acompañado de otros dos exploradores se situaba en medio del patio, observando la escena desde cierta distancia. El rubio al dirigir sus ojos azules hacia la tercera persona y darse cuenta de quién era, alzó las cejas levemente, un poco sorprendido, pero lo disimuló perfectamente para no complicar la situación- Dejadla pasar. Va conmigo.

Ambos policías militares parpadearon sorprendidos mientras, tras ellos, _ sonreía maliciosamente.

-Señor, pero… No podemos…

-Si no le cedeis el paso, hablaré con vuestro superior por desacato a un alto mando- Les amenazó directamente, endureciendo su mirada- Y conozco muy bien a Nile, os aseguro que me escuchará.

Con nerviosismo en el cuerpo, los dos soldados corrieron a apartarse a un lado, dejando pasar a _ al interior de las dependencias, observando como esta giraba la vista atrás y les sacaba la lengua, burlándose de ellos. Ya, un poco más alejada de la escena, se bajó del caballo, palmeando el cuello con agradecimiento por su esfuerzo, y lo tendió a un mozo de establo que corrió a su encuentro en cuanto la vio. Mientras observaba cómo se llevaban a su compañero, un poco nervioso por el desconocido que lo llevaba, una figura conocida se situó junto a ella.

-Creo recordar que el capitán Levi te negó la participación en la operación- Le dijo Erwin cruzándose de brazos, adoptando una pose severa. Detrás, apartados de ambos, los dos exploradores los observaban, manteniendo su conversación privada- Espero que no desobedeciera sus órdenes, soldado Morgan. No de nuevo.

Soltando una risita nerviosa, _ se rascó el cuello. Entendía por qué Erwin tenía ciertas dudas sobre ella, dado su historial.

-No, no he participado. Sin embargo, hace unas horas, llegó al cuartel un mensajero con las noticias de lo sucedido por aquí- Le explicó negando con la cabeza- Recién acabo de llegar.

-Le creeré-Le dio un voto de confianza, relajando su rostro- Supongo que habrá venido por ver cómo está Eren Jaeger ¿cierto?

Sintiéndose un poco pillada por su comandante, desvió su mirada de aquellos ojos azules que parecían ver a través de su alma.

-Y también por ver si podía echar algún cable por aquí.

-Comprendo- Erwin asintió levemente- Eren aún se encuentra inconsciente, pero si todavía desea visitarlo, su habitación está en el ala este de las dependencias, en el segundo piso.

Los ojos de _ se iluminaron.

-¡Muchas gracias, comandante!- Se despidió a prisa y corriendo, sin darse cuenta que Erwin Smith en aquellos momentos se dirigía hacia la comparecencia con la Policía Militar a dar explicaciones de lo ocurrido.

Minutos después, _ recorría los pasillos del lugar que le había indicado el comandante, buscando por todos los lados la habitación del castaño. A pesar de haber preguntado a cualquier persona (tanto soldado como un trabajador del lugar) ninguno quiso darle ninguna pista acerca del paradero de Eren. Justo cuando pensaba que se había perdido, a lo lejos vio como de una habitación, Jean y Armin salían hablando. En la distancia pudo ver cómo sus rostros eran muy serios y levemente preocupados. Aquello hizo que la morena acelerara el paso, un poco angustiada.

-¡Chicos!-Les gritó desde la lejanía, interrumpiendo la conversación de ambos y causando que alzaran el rostro en su dirección- ¿Estáis bien?

-¡_! Pero ¿qué estás haciendo aquí?-Preguntó Jean sorprendido cuando la morena llegó a su encuentro- ¿No te negaron la participación?

-Es cierto, escuché de Eren eso…-Murmuró Armin mirándola un poco inquisitivo- ¿No habrás deso….-

-¿Por qué todo el mundo me pregunta eso?-Dijo suspirando cansada. Después negó con la cabeza, frunciendo el ceño- No, no he desobedecido al capitán. He venido en cuanto he escuchado las noticias. Hablando de eso, ¿es esta la habitación de Eren?-Señaló con el dedo la puerta tras los chicos.

-Sí… Está inconsciente todavía, pero Mikasa está haciendo un buen trabajo y lo está cuidando todo el rato- Le contestó el rubio desviando sus ojos azules hacia la puerta, mostrando en su mirada un ligero deje de preocupación.

-Maldito bastardo- Se escuchó por lo bajo a Jean maldecir al castaño. _ sabía que al alto le gustaba muchísimo la morena, por eso no le dijo nada. Sin embargo, Mikasa sólo tenía ojos para Eren. Un triángulo amoroso fatal, al parecer.

-Voy a ver si puedo ayudarle. Nos vemos ahora.

Despidiéndose de los chicos, se acercó a la puerta y dio un par de golpecitos suaves. Al otro lado, un ligero pasa se escuchó, dándole permiso para entrar. Mikasa, al verla, reaccionó de la misma manera, causando más suspiros cansados por parte de _. Acto seguido, la morena con más edad desvió sus ojos hacia el castaño que dormía plácidamente en la cama y se acercó para comprobar mejor su estado, ya que no se fiaba de la Policía Militar, anteriormente deseosos de diseccionarlo. Las secuelas de una transformación titánica se marcaban notoriamente en sus mejillas; sin embargo, su piel no estaba tan roja como las anteriores veces. Con cuidado de no quemarse como ya anteriormente le había pasado, comprobó su temperatura, aliviándose al ver que estaba ligeramente más elevada de lo normal, pero nada alarmante. Después realizó diversos controles, hasta darse cuenta de que, en cuanto a salud física, se encontraba perfectamente.

-Eren tuvo dificultades para enfrentarse a Annie- Habló de pronto la morena de menor edad, cuando la otra se sentó con ella en el banco. Mikasa miraba seriamente el rostro dormido del castaño. Parecía como si quisiera desahogar aquellos pensamientos que la atormentaban- Cuando tuvo que transformarse, no pudo hacerlo. No hasta tiempo después. Seguía pensando que no era ella, aun viendo su transformación en frente de sus ojos.

Sin poder controlar su ira, _ apretó los puños en sus rodillas y tensó su mandíbula. Su preocupación por el castaño no le había permitido procesar que realmente Annie era la asesina de Petra y el resto y que había huido como una cobarde antes de enfrentarse a ellos. Tal vez, sí que había sido buena idea alejarla de todo aquello, pues se sentía a punto de explotar.

-Eren es muy fuerte- Murmuró _ mirando al chico, con un leve deje de admiración. La otra morena desvió sus ojos hacia esta, un poco sorprendida- Ha sido capaz de enfrentarse a ella, sin desear matarla… - De pronto, miró sus manos apretadas y, entonces, las relajó y las alzó, mostrando sus palmas- Yo no podría haberlo hecho… Me hubiera dejado llevar…

-Él también- Le dijo Mikasa, provocando que _ dirigiera sus ojos hacia ella- Durante la pelea, llegó un momento en que dejó de ser él mismo. Casi parecía un animal atacando a su presa… Pensé…- La voz de la chica titubeó levemente. _ estaba un poco sorprendida. Nunca, en sus años que la conocía, había escuchado hablar por tanto tiempo a Mikasa- Pensé que no regresaría.

-Me alegro que sea capaz de superar todo- Le animó la morena más bajita, extendiendo sus manos hacia esta para coger entre ellas, una de las suyas- Y que estés tú a su lado siempre para cuidarlo. Gracias a tí, mi labor de protección es más ligera- Rió suavemente acariciándole el dorso de la mano.

Estuvo una hora junto a la morena, charlando tranquilamente y acompañando a Eren durante su sueño. De pronto, el estómago de _ gruñó irremediablemente, interrumpiendo la conversación. Se había marchado tan pronto del castillo que se había saltado tanto el desayuno como la comida, por lo que su cuerpo ya empezaba a necesitar alimento. Avergonzada, se despidió de Mikasa y se marchó hacia las cocinas, tras preguntar a una encantadora sirvienta, que le miró con unos ojillos extraños. Una vez allí, haciendo gala de su encanto, _ se cameló a los cocineros y cocineras y le dieron de buena gana un buen plato de arroz con curry. El mejor que había probado. Una vez saciada su hambre, se despidió dando las gracias a aquella gente y se volvió a dirigir hacia la habitación del castaño, sin prisa. No obstante, una sensación escalofriante en la espalda hizo alterar su tranquilo paseo, advirtiéndole del paso de una tormenta.

-¡_! ¿¡Qué haces aquí, pequeñaja!?-Gritó una voz muy conocida por aquel pasillo, seguida de unos pasos apresurados.

Sin poder remediarlo, pues ya la había visto, _ dejó escapar un suspiro, rindiéndose a su destino. Quería volver a la habitación de Eren, para cuidarlo hasta que se despertara, tranquilamente ya que después del viaje no estaba para trotes. Sin embargo, sus planes se vieron alterados por un factor: Hange. La cual, justo cuando alcanzó a la morena, dejó caer su brazo sobre los hombros de esta, agarrándola cariñosamente.

-¡Madre mía cuando se entere el enano!- Rio escandalosamente para, acto seguido, palmearle de manera bruta el hombro- ¡Eres la primera persona que desobedece tantas órdenes directas de él! Creo que hasta tienes ganas de morir prematuramente.

-¡Hange! De verdad que no he desobedecido a nadie-Le corrigió mirándole con los ojos entrecerrados. No había nadie que confiara en ella en aquel cuerpo- Hace una hora que acabo de llegar.

-Bueno, bueno, a mi no me tienes que convencer- Volvió a soltar unas risas, muy divertida con el asunto. A _ tantas advertencias, le estaban empezando a poner nerviosa. Un mal rollo recorría su cuerpo. No había desobedecido ¿cierto?- Una cosa, _ ¿tienes algo que hacer?-La morena intentó decirle que sí; no obstante, la castaña se apresuró a su respuesta- No ¿cierto? Pues ven y acompañame.

Con los puños cerrados, sus ojos no se podían despegar de aquel cristal ovalado, desprendiendo una furia arrolladora. El plácido rostro de la rubia la cabreaba, pues parecía profundamente dormida, ajena a todos los problemas que había dejado a su paso. _, sin poder retener sus pensamientos, deseó que el cristal se rompiera de repente para poder darle una paliza a aquella chica. Por suerte, este era de un material inquebrantable, por lo que el único enemigo de la Humanidad estaba a salvo de la Pequeña Gigante.

El rostro de Annie Leonhardt fue cubierto por una manta de color oscuro, gracias a la ayuda de un par de soldados a las órdenes de Hange. Al salir fuera de su vista, _ chasqueó la lengua. Por lo que le había contado Hange, el cristal con la chica quedaría a cargo del Cuerpo de Exploración, encerrado bajo tierra como precaución, lo cual significaba que un día si o sí, se volverían a ver las caras.

Conforme se fue alejando el cristal transportado sobre una carreta, unos murmullos llamaron la atención de ambas mujeres, haciendo que giraran el rostro hacia una multitud de soldados que observaban algo con los rostros alzados. Intrigadas por el alboroto, las dos se acercaron al lugar, quedándose completamente de piedra al descubrir que era aquello que tanto alarmaba a los soldados. Tanto Hange como _ dejaron escapar todo el aire de sus pulmones y sus rostros se tornaron varios tonos más blancos.

-Es..

-¿Un titán?-Concluyó Hange con los ojos saliéndose de sus órbitas, siguiendo la frase inacabada de la morena. Sobre sus cabezas, una parte de la muralla se había desprendido, dejando al aire el contenido de su interior: el rostro de un titán. El ojo grisáceo de aquel ser tembló y empezó a descender hasta dirigir su mirada hacia la multitud que se apelotonaban alrededor.

¿Qué hacía allí? ¿Acaso era siquiera posible? Ningún titán podría haber escapado de las dos anteriores murallas sin que nadie se hubiera dado cuenta. Era imposible... Mientras su corazón empezaba a latir a toda velocidad, el cuerpo de _ temblaba completamente. Aquello no le daba buen rollo.

Al lado de ambas, Moblit desvió su mirada temblorosa de aquel ser hacia su superior.

-¿Órdenes, mayor?- Pero Hange apenas podía hilar bien sus pensamientos, y menos hablar.

De pronto, antes de que pudiera dictar alguna orden, una pesada mano se dejó caer sobre el hombro de la Mayor, sacándole un ahogado jadeo, sorprendiendola en el acto. Detras de ella, un hombre de mediana edad con pelo rapado por los lados de color negro y ojos azules, vestido con las ropas religiosas de la Iglesia de las Murallas, resoplaba con esfuerzo, como si hubiera venido al lugar a la carrera "¿Qué demonios hace un clerigo aquí?"

-¿Pastor Nick?-La castaña pareció reconocerlo; sin embargo, parecía no entender el por qué de su presencia.

-La luz…- A duras penas, el hombre conseguía pronunciar las palabras. Sin embargo, de pronto, tomó aire y alzó su rostro, mirando a la mujer con completo espanto- A ese titán... ¡no debe darle la luz!

Sin darle tiempo a procesarlo, Hange emitió un sonido de incomprensión, incapaz de reaccionar. Sin embargo, aun sin entender nada, _ viendo la urgencia en sus ojos y el tono de desesperación que empleó, actuó sin pensar y giró su rostro hacia Moblit, aún con sus manos temblando. Parecía que era vital que actuarán cuanto antes, por lo que no había tiempo que perder.

-¡Moblit!-Le llamó la morena, sobresaltando al chico, que dirigió sus ojos hacia ella, tomándolo por sorpresa- ¡Buscad cualquier tipo de tela y unirlas! ¡Tenemos que cubrir el rostro del titán antes de que el sol incida sobre él y la población lo vea!-El chico parpadeó sin saber si obedecer o no, pues ni _ era una superior ni era la suya. No obstante, la repentina elevación de voz de _ no le dio otra opción más que acatarlas- ¡NO TE QUEDES AHÍ Y VE!

Ante las órdenes de _, se corrió rápidamente la voz por todo el lugar y todos los soldados se pusieron como locos a rebuscar entre las dependencias de la Policía Militar. Poco a poco, con lo que encontraron, fueron cosiendo sábana por sábana hasta que abarcaron una enorme manta que perfectamente podría cubrir el enorme hueco hecho en la muralla. Empleando los EMT y los ascensores instalados en los laterales, después de una hora a contrarreloj pues poco a poco el sol iba bajando y los rayos eran cada vez más inclinados, consiguieron ocultar a los ojos humanos el rostro del titán con enormes clavos de metal y mucha cuerda.

Cuando finalizó aquel trabajo, con un rostro extrañamente serio y sereno, Hange ordenó que solo ciertas personas permanecieran en la cima de la muralla, incluidas _ y el Pastor Nick, para poder mantener una charla adecuadamente privada.

Todavía con las manos temblando por aquel descubrimiento, _ se limitó a escuchar y a ver, situada al lado de Moblit, el cual vigilaba los movimientos de su superior.

-Bueno... Ya va siendo hora de que hables- Le dijo la castaña al clérigo, agazapado en el borde, asomando la cabeza por este. Hange se había quitado las gafas y se las había dejado pegadas en la frente, permitiendo a la morena ver por primera vez su rostro completamente despejado- ¿Qué es exactamente ese titán?¿Por qué hay un titán dentro del muro? Y, sobre todo… ¿por qué lo habéis mantenido en secreto todo este tiempo?- El silencio reinó en las alturas. El hombre se mantuvo completamente quieto y con los labios sellados, sin intención alguna de responder aquellas preguntas.

No obstante, de pronto, el hombre se levantó en aire digno y se sacudió el polvo de su traje religioso, adoptando un gesto indignado. Aquel cambio repentino de comportamiento, le resultó extraño a _.

-¡Tengo cosas que hacer!-Gruñó el Pastor Nick- ¡Han destrozado mi iglesia y a mis fieles!¡Por vuestra culpa!¡Pienso demandaros!¡Bajadme de aquí!

Ante la actitud del hombre, los ojos de Hange se entrecerraron y su ceño se frunció.

-Como quieras- Y de pronto, sin que Moblit o _ se lo hubieran siquiera imaginado, Hange cogió del cuello del traje al hombre y lo arrastró hasta inclinarlo sobre el borde de la muralla. El hombre emitió un alarido y se cogió férreamente al brazo de la mujer, en un intento de no verse tan suspendido-¿Por aquí te va bien?

Espantados con la escena, el chico a su lado y ella dieron un paso en su dirección y alzaron las manos, abriendo los ojos de la impresión.

-¡Hange!

-¡Mayor!

-¡_, Moblit, no os metais!-Les ordenó la castaña, lanzándoles una mirada de advertencia con el rostro muy serio. No estaba bromeando, era una orden directa de un superior. Con tensión por todo el cuerpo _ tragó saliva e intentó relajar la postura no muy convencida. Hange volvió su atención al hombre que tenía entre sus manos, temblando y jadeando-¡Ya basta de juegos!¿Sabéis por qué el Cuerpo de Exploradores ha derramado tanta sangre hasta ahora?¡Para recuperar la libertad que nos han robado los titanes!- _ a unos pocos metros de su amiga y superior alzó las cejas, mirándola sorprendida. Aquella era la primera vez que oía a Hange hablar mal de los titanes,ya que normalmente siempre estaba emocionada cuando se refería a ellos. Y, sin embargo, esta vez parecía otra persona completamente distinta- Ante ese ideal, mi vida no vale nada. Que quede claro, esto no es una petición ¡Es una orden! ¡Habla!- La voz de Hange se elevó, resultando ser incluso intimidatoria. No había ningún farol en sus palabras. Iba totalmente en serio- Si tú no hablas, habrá otros. Al fin y al cabo, tu vida no será suficiente- De manera brusca lo inclinó más al vacío, causando que de los labios del hombre saliera un ruego y un jadeo ahogado- ¿Quieres que te suelte ahora?

Todo el cuerpo del hombre empezó a temblar- ¡Sí!

-Muy bien. Muere si quieres- Los ojos de Hange se volvieron afilados como un cuchillo.

-¡Hange!- Gritaron tanto Moblit como _, viendo cómo de verdad la castaña iba a tirarlo si no la detenían.

-¡Te darás cuenta al mirarme!-Murmuró a duras penas el hombre, debido a la tensión que sufría al verse suspendido en el aire- ¡Todos nosotros cumpliremos nuestro deber hasta el final! Por eso…- Y entonces, los brazos que antes se agarraban al antebrazo de Hange se soltaron y se extendieron a ambos lados del hombre- ¡Suelta!¡Suéltame!- El grito desesperado del hombre recorrió todo el lugar, emitiendo cualquier otro sonido.

Por unos instantes, el tiempo se ralentizó aumentando con ello la tensión de todo el mundo. _ temía por Hange. Si llegaba a soltar al hombre, se metería en un buen lío. No obstante, la castaña emitió un grito de rabia y de pronto, lanzó de vuelta a la muralla al hombre, como si no pesara nada. Este rodó un par de metros hasta quedar boca abajo, tendido en el suelo. Por otro lado, Hange se dio la vuelta, volviendo a colocarse las gafas sobre los ojos, y, de pronto, soltó un par de risitas, sentándose en el borde.

-Era broma, hombre- Comentó entre risitas tensas, como si amenazar de muerte a otro ser humano fuera cosa del día a día- Dime una cosa, pastor Nick-Le preguntó a pesar de que este estaba encogido en el suelo, soltando sollozos desesperados- ¿Todos los muros están hechos con titanes? -Hizo una pausa, sumergiéndose en sus más profundos pensamientos- Con el tiempo lo había olvidado. No me sentía así desde que salí por primera vez fuera de los muros. Es aterrador…

Un poco preocupada por la castaña, _ dio unos pasos en su dirección y se sentó a su lado, dejando caer los pies al vacío.

-Hange…

La castaña con la vista en Stohess esbozó una pequeña sonrisa tensa, como diciéndole que estaba bien. Sin embargo, aquel gesto se borró de su rostro, al escuchar a lo lejos el repicar repentino de unas campanas.