EPÍLOGO

Saku volvió a la cama de la que llevaban sin salir más de 48 horas.

Debía sentir vergüenza ante lo que pensarían los miembros del clan Uchiha de ellos, pero las preciosas horas pasadas entre los brazos de Sasuke y el recién descubierto poder del amor físico la tenían totalmente seducida, desinhibida de tal forma que ella misma no se reconocía. Sasuke le había dicho repetidamente durante las últimas horas que estaba sorprendido y más que agradecido por esa faceta de ella que lo estaba matando sin piedad, aunque sí con mucho placer. Saku se ruborizaba más de lo que hubiese creído posible ante sus palabras pero no lo suficiente como para no volver a sus brazos y abandonarse a las sabias manos de Sasuke con un ansia desbordada.

Si seguían así tendrían que sacarlos de la habitación para que no cayeran enfermos. Esa idea hizo que una sonrisa se extendiera por sus labios.

Menos mal que su padre y sus hermanos habían partido nada más celebrarse la boda. Habían estado demasiados días fuera como estar más tiempo allí.

Saku se había levantado a mirar por la ventana cuando creyó que Sasuke estaba dormido, y ahora que pensaba en lo afortunada que era, volvía a sentir el temor de que esa felicidad le fuese arrebatada.

Unas manos fuertes y seductoras tiraron de ella hacia atrás hasta que Saku cayó sobre las sábanas de la cama, que se enredaron entre sus piernas al quedar exquisitamente aprisionada debajo del musculoso cuerpo de Sasuke.

—Te he echado de menos —le dijo Sasuke mirándola a los ojos con tal intensidad que Saku sintió la humedad extenderse en el mismo centro de su femineidad.

Sasuke le quitó la manta con la que ella se había tapado al levantarse, dejando al descubierto su cuerpo. Saku no tuvo tiempo de sonrojarse porque Sasuke no le dio tregua para ello. Bajó su boca y acogió en sus labios su pezón derecho, que chupó y succionó como si fuese un manjar exquisito. Saku sintió que perdía el control de su cuerpo. De forma instintiva se abrió para él y Sasuke se encajó entre sus piernas, posicionando su duro miembro a la entrada de su cuerpo, rozando su sexo de forma agónica, casi como si fuese una tortura, sin llegar a culminar el anhelo más profundo de Saku que necesitaba sentirlo dentro, ahora, sin más esperas ni impedimentos.

—Sasuke, por favor —dijo Saku casi suplicando que él le diese la liberación que tanto ansiaba.

—No quiero hacerte daño. Tienes que estar dolorida, Saku —dijo Sasuke mirándola a los ojos. Ella pudo ver en su mirada la agonía que le estaba provocando el controlarse en ese instante y eso la hizo sentirse poderosa.

—No vas hacerme daño, y si no quieres que yo te lo haga a ti, hazme tuya ahora —le dijo dando énfasis a la amenaza con un tono de voz duro y algo ronco que hizo que Sasuke endureciese sus músculos bajo el contacto de sus manos.

Sasuke se introdujo en su esposa de forma lenta, provocadora, produciéndoles a ambos la más dulce de las torturas. Cuando comprobó que Saku estaba bien, volvió la atención hacia su pecho izquierdo, cuyo pezón se introdujo en la boca con la misma necesidad que la de un sediento en mitad del desierto. Saku se arqueó y aquel movimiento hizo que un gemido de placer, casi un rugido, surgiera de los labios de Sasuke.

Saku sintió que aquel movimiento también le había producido un exquisito placer y volvió a repetirlo. Al principio de forma más tímida y suave, pero a medida que Sasuke gemía y parecía volverse loco de deseo, Saku se desató del todo. Las embestidas de Sasuke que se hicieron más urgentes, fuertes y certeras, casi hicieron que Saku perdiera el juicio. Arqueó de nuevo la espalda y movió las caderas como antes había hecho, haciendo que las embestidas de Sasuke le provocaran un doloroso placer tan intenso, tan hondo, que pareció partirla en dos.

Cuando creyó que no podría soportarlo más, Sasuke la besó en los labios mientras bebía de ellos los gemidos de Saku que fracturándose en mil pedazos fue presa de un orgasmo devastador. Momentos después, él se unió a ella y con un rugido alcanzó el placer más intenso que había experimentado jamás.

Ella acabaría matándolo si seguían así. Su esposa era una mujer apasionada e increíblemente generosa e intuitiva en la cama. Si seguía así, no llegaría hasta su primer aniversario.

La acunó entre sus brazos mientras enredaba sus dedos en aquel cabello que lo había enamorado desde el primer día que lo vio. El día en que se le cayó del pelo aquel pañuelo que escondía en su interior un tesoro. Y pensar que parte de su vida siempre se había sentido con el hielo bajo sus pies... Un paso en falso y todo se hundiría en las frías aguas.

Ahora, en cambio, sentía que tenía los pies bien plantados en el suelo, unido a una mujer que le hacía sentirse capaz de volar.

Abrazó un poco más a Sakura, cuya respiración le indicó que estaba profundamente dormida. Dándole un suave beso en los labios, Sasuke se entregó también al sueño, sintiendo que con ella a su lado, todo era posible. Todo.

FIN.


🍀 Segundo libro: NO PUEDO EVITAR AMARTE.

🍀 Gracias por leerla y por sus comentarios.