Naruto:

He llegado. La ciudad donde nací y viví la mayor parte de mi vida junto con mi padres, Minato y Kushina. Estoy por pedir un taxi hacia el departamento que mis padres me dejaron antes de fallecer, pero escucho una voz llamándome.

- Naruto...

- K-Kakashi... ¿es usted?

Camino hacia él y le doy un abrazo, él me recibe igual, era amigo de mi papá. Siento bastante alegría y tranquilidad al tenerlo aquí conmigo, siempre había estado apoyándome y le estoy muy agradecido. Ahora me siento mucho mejor.

- Vamos Naruto, yo te llevo.

- ¡Gracias!

Subimos al auto y empezamos a ponernos al corriente sobre lo que nos había pasado estos años sin vernos. Me preguntó qué haría ahora, solo puedo responderle que me vayamos hacia mi departamento. Aunque la verdad yo planeaba ir a sorprender a mis viejos amigos, pero... no, no estoy listo; y eso que fui yo el que se alejó.

¿Cómo estarán ellos?

- Gracias Kakashi, por ir a recibirme en el aeropuerto.

- No te preocupes por eso.

- No, de verdad, muchas gracias, pensé que tendría que venir solo.

- No me refiero a eso, sino... quiero que sepas que los chicos estarán muy felices al verte y suerte mañana en la universidad, cuando nos veamos no olvides llamarme profesor.

- Claro que no - respondo riéndome y sintiendo una carga menos - Gracias Kakashi, digo profesor, nos vemos mañana.

Camino por mi nuevo hogar. Me trae bastantes recuerdos, unos buenos y otros no tanto, sigue siendo muy acogedor, tiene de todo, aunque demasiado grande para una persona sola como yo. En casa de Jiraiya, por más grande que fuera nunca me sentí solo estando con él.

Hay sábanas sobre los sillones, tiró una de ellas y mientras la sacudo,el polvo que sale de ella me provoca estornudar varias veces seguidas. Torpe alergia. Aunque los muebles estén cubiertos por mantas todo esta sucio y polvoriento. Esto va a ser cansado dattebayo. ¿Por dónde debería de empezar? En casa de ero-sennin, la mucama que él contrato siempre hacía toda la limpieza mientras yo me dedicaba a entrenar. Supuse que al llegar ya no habría nadie, me cuesta no reír ahora mismo. Trabajare el doble desde ahora.

Levanto las alfombras y las sacudo en la terraza mientras observo todo alrededor. Wow, todo se ve igual, nada ha cambiado, en ese puente solía jugar con Sasuke y Shikamaru, nos lanzábamos al río, ahí también sigue la secundaria, fue al final del tercer año cuando Hinata me propuso que saliéramos, ese día mi corazón estalló de felicidad, fui un grandísimo idiota.


1 Mensaje No Leído:

Tsunade:

¿Todo bien, Naruto? ¿Ya llegaste

Yo:

Todo bien, gracias, no tienes porque preocuparte. Mejor preocupate por ti.


No puedo hablar ahora, no estoy de humor y aunque quería llegar a ver a mis amigos, ahora simplemente no siento ganas de ver ni de hablar con nadie.


Tsunade:

Claro que tengo que preocuparme por ti, eres hijo de mis más grandes amigos y te volviste el nieto de Jiraiya. ¿No?

Yo:

¿Solo mandaste mensaje para preguntar eso? No tienes porque sentirte comprometida conmigo solo por eso

Yo:

Puedo cuidarme solo.

Tsunade:

Naruto no tienes porque hablarme así

Yo:

¿Cómo así? Solo dije la verdad. Hubiera sido lo mejor para ti, ¿no? Dejarme solo y ya.


Si, solo pudiste haberme dejado ahí, ya estoy acostumbrado a estar solo, ¿por qué hago esto?, ¿por qué me esfuerzo?, ¿de verdad quiero esto?, yo tengo la culpa de lo que le pasó al señor Jiraiya, solo quiero estallar y desaparecer de aquí.


Tsunade:

Bueno... solo madura por favor. Cuidate.

Yo:

Lo siento, no puedo hablar ahora.

Hablamos después.


Apago mi celular y voy hacia a mi antigua habitación, me acuesto en mi vieja cama de niño. Muy incómoda por cierto, al moverme hace mucho ruido, no me puedo acomodar ni aquí ni de este lado...

Listo. Tendré que ir a comprar una nueva.

La plaza a la que voy esta bastante cerca de la universidad a la que asistiré a partir de mañana. Al entrar y pasar cerca de una tienda de comida chatarra escuchó unas voces familiares.

Wow, ¡Kiba, Shino! ¡eran ellos! Mis viejos amigos.

Me acerco y grito sus nombres sin pensarlo. No pensé encontrármelos ahora. Siguen juntos, que alivio, los extrañe, aunque quiera no puedo ocultar lo feliz que estoy.

- ¿Naruto? - dijo Kiba dudoso - ¡Naruto! - exclamo el colmilludo, ambos se acercaron a mi, Kiba sonreía y Shino solo mostraba una expresión neutra, en cuanto por fin estamos uno frente al otro recibo un golpe de Kiba, no fue el abrazo paternal que esperaba. - ¿cómo te atreviste a irte sin decirnos ni una sola palabra, idiota? No nos mandaste ni un solo mensaje, solo despareciste de un día a otro para después de mucho tiempo poder verte en la tele junto con el famoso escritor, Jiraiya. - Kiba esta bastante molesto, solo fue cuestión de escuchar sus palabras y la forma en la que las dijo para saberlo, pero entiendo que el golpe que me dio me lo merecía, todo fue mi culpa, pero ahora se lo mucho que mis amigos se preocupan por mi. Kakashi tenía razón.

- Este... sí, hablando de eso... Ero-sennin... - digo mientras voy bajando el tono de voz hasta que la desvanezco por completo.

- No te preocupes Naruto, lo vimos en las noticias, lo siento mucho - Siento la mano de Shino tocar mi hombro y dar tres palmadas.

- Bueno... creo que me excedí, lo siento Naruto, pero... ¡bienvenido! - rápidamente en el rostro de Kiba apareció una sonrisa, ¡esa es la sonrisa que esperaba de bienvenida, carajo! Aunque... si él se enojó ¿cómo habrán a reaccionar los demás?, que problema dattebayo.

- Bueno Naruto, estamos esperando a Hinata para comer, ¿vienes con nosotros?

¿A... Hinata? No, no puedo quedarme, quiero verla pero le cause mucho daño antes y al marcharme dejando a todos atrás, aunque bueno... Hinata a comparación de Kiba es tranquila y tímida, no me golpearía la cara, tampoco es que le tenga miedo o algo así. Bueno, puede que sí sea miedo pero no por recibir un golpe, sino... es otro tipo de miedo que no puedo explicar, simplemente siento cobardía.

Doy vuelta sobre mis pies - Este... iba a comprar unas cosas y después iba a terminar de empacar, no creo poder quedarme, aparte comí antes de venir hacia acá pero... - En ese momento se escuchó un gruñido proveniente de mi estómago. Maldita sea. Siento el brazo de Kiba rodear mis hombros y me lleva hacia dentro del restaurante.

- ¡Tranquilo viejo! Solo será un rato.

¿Me quedo o me voy? ¿Hinata tendrá problemas? ¿Será incomodo para ella? ¡¿Será incómodo para mí?! Ahhh rayos, sabía que tendría que verla al regresar pero... es muy pronto. Yo soy quien no está listo.

Nos sentamos en una mesa al fondo.

- Hinata ya tardó demasiado, dijo que solo iría al baño.

- A propósito... ¿cómo ha estado ella...? - preguntó y la mirada de Kiba cambia por completo, juro que sentí su aura asesina tras de mi, es lógico, él y Shino la cuidan como si fuera su hermana pequeña - Digo... ¿cómo han estado todos? - Jamás había sentido tanto miento de Kiba. Parece un papá cuidando a su pequeña.

- Bueno... todos siguen igual, nadie ha cambiado. Estaran muy felices por verte Naruto

- ¿Cómo tú?

- ¡Guarda silencio Shino! - río a carcajadas.

- Pero tampoco lo niegas, Kiba.

- ¡Shino! - vuelve a revisar su celular - Hmm... me acaba de llegar un mensaje de ella, dice que tuvo un inconveniente y tuvo que irse...

-Debe estar ocupada por el colegio ¿no crees? - preguntó y desvió la mirada hacia la carta del menú.

- Hmm... no lo sé, ¿qué dices tú Shino?

- Yo digo que esta huyendo de Naruto.

¡¿Qué?! lo dijo con tanta tranquila como si fuera sencillo. Pero ¿huir de mi? Creo que me lo merezco por ser un completo idiota. Fui yo quien la hirió por no querer arruinar nuestra amistad.

- Ni modo, solo somos nosotros tres, comamos y después acompañamos a Naruto a comprar sus cosas - el escuchar las palabras de Kiba me hizo entender que ellos siguen siendo mis amigos no importa que tan lejos estemos y si nos hablemos o no.

Asiento y muestro mi sonrisa, esa que me gusta mostrar siempre.

- Bueno... ya ordenen, mientras más rápido mejor.

Terminamos de comer y me ofrecí a pagar la cuenta. Vamos al segundo piso de la plaza, me acompañan a comprar comida para llenar la nevera y después poder ir a una tienda de muebles. Me ayudaron a escoger la cama, y oh por dios, esta camada esta muy cómoda, creo que volveré a dormir bien.

-Bueno Naruto, es hora de irnos, fue bueno verte, ¡bienvenido! Te esperamos en mi casa el Sábado para tú bienvenida.

- Claro chicos, gracias, hasta luego.

Ahora sí, me acuesto en mi cama y sin tener que pelear tanto con ella pude encontrar una posición absolutamente cómoda.

Fue divertido volver a verlos, mañana veré a los demás. ¿Cómo reaccionarán? Bueno... no lo sabre hasta verlos, dattebayo.

No paso tiempo para quedar profundamente dormido.