Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.

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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".

Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).

Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.

Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).

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Artemisa: The History of The Queen Ghoul

Capítulo 31: El Torneo de los Tres Magos y la Cuarta Competidora.

Queridos mamá y papá.

¿Conocen a un Auror retirado llamado Alastor Moody?, es nuestro maestro de DCAO. Y en nuestra primera clase, nos ha enseñado no solo sobre las maldiciones imperdonables, sino que ha usado las tres, en tres arañas distintas.

ATTE.: Artemisa P.

― ¡¿QUÉ MOODY LES ESTÁ ENSEÑANDO, ¡¿QUÉ COSA?! ―Chilló Lily furiosa, al leer la corta carta enviada por su hija. ― ¡JAMES!

―Lo sé, Lily. Me pondré a investigar esto, de inmediato ―dijo James, tomando la carta y yendo hacía la chimenea, agarrando polvos Flu. ― ¡Oficina del Jefe de Aurores! ―las llamas se volvieron verdes, pero James no cruzó hacía la oficina, sino que metió únicamente la cabeza. ―Rufus, ¿estás allí?

―Hola James, ¿Qué puedo hacer por ti? ―preguntó el hombre interesado en aquella visita gratis, en su chimenea.

―Es mi hija Artemisa, me ha enviado una nota desde Hogwarts, que resulta preocupante. ―Explicó James.

― ¿Qué ha ocurrido? ―preguntó interesado, y algo preocupado, preparándose para lo peor.

―Alastor Moody, ha aceptado ocupar el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, de este año. ―Dijo James.

― ¿Y por qué eso le preocupa a la señorita Potter? ―preguntó sin entender el punto, Rufus.

―Porque les ha enseñado las tres maldiciones Imperdonables, usando tres arañas distintas. Y mi hija no tiene mi... aire bromista, como para venir a mentirnos...

― ¡¿QUÉ HA HECHO QUÉ?! ―Chilló Rufus incrédulo.

―Escucha: Hay que buscar un motivo, para esto. Tenemos que buscar pruebas de lo ocurrido, y del porqué Dumbledore ha decidido tal petición a un maestro en Defensa Contra las Artes Oscuras. ―Dijo James.

―Pondré a Dawlish a investigar ―aseguró Rufus frunciendo el ceño.

―Gracias ―dijo James, mientras que la comunicación se desconectaba.

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En la segunda clase de la mañana, estuvieron practicando a transformar un erizo en un alfiletero. Para ello, debían de hacer desaparecer todos los órganos del animal, que los músculos y la piel, se volvieran parte de la tela, que formaba el alfiletero.

Al menos así, lo habían deducido Artemisa, Thomas, Padma y Susan.

Cosa que hacía enfadar a Hermione, Daphne y Stephanie, quienes no eran tan buenos en Transformaciones, como esos cuatro, quienes en realidad eran buenos, solo porque Artemisa ERA buena en la materia, de cualquier otra forma, serían quizás un desastre.

― ¡Están entrando en una fase muy importante de su formación mágica! ―dijo la maestra McGonagall. ―Sus TIMO casi los tienen encima...

― ¡Pero si no tenemos TIMO, hasta el año entrante! ―se quejó Dean Thomas, quien pronto se sonrojó. ―Perdone por gritarle, profesora.

―Lo entiendo Thomas, pero espero ustedes me entiendan, cuando les digo esto: Los Exámenes TIMO, les permitirán acceder a las materias que cursarán en sexto y séptimo. En estas materias, se centrarán sus exámenes EXTASIS, y estos últimos serán los que les permitirán saber, a qué trabajos podrán aspirar. ―Explicó McGonagall, y les entregó unos pequeños erizos, que debían de ser transformados en Alfileteros.

Toda la semana, el profesor Binns, les había leído sobre las revueltas duendes del siglo XVII.

Snape los tenía creando los mismos dos Antídotos, todas las clases. Y las malas lenguas comenzaban a decir, que iba a envenenar a alguien.

Siendo Lily la maestra de Encantamientos, los tenía leyendo sobre el Encantamiento Convocador, todas las semanas, sin parar. Y luego, los hacía convocar plumas y canicas.

Hagrid los cargaba con bastante trabajo, y los Escregutos crecían en tamaño, fue Artemisa, demostrando su grandioso control y maestría en Transformaciones, quien convocaría desde la nada, varias jaulas, donde encerrarían a los Escregutos y luego las Encantaría para que fueran resistentes al fuego. Esos fueron 70 puntos para Ravenclaw.

Al acercarse al Gran Comedor, se encontraron con un aviso que emocionó a todos; y al volver a la Sala Común de Ravenclaw, encontraron el mismo aviso.

TORNEO DE LOS TRES MAGOS

Los Alumnos de Beauxbattons y Durmstrang, llegarán el viernes 30 de octubre. Las clases se interrumpirán una hora antes. Los alumnos, llevarán sus útiles, a sus baúles en sus Salas Comunes, se reunirán en las puertas del castillo, para recibir a los visitantes.

A lo largo de la semana, muchos estuvieron asaltando a los Ravenclaw, pidiéndoles saber sobre lo que era o significaba El Torneo de los Tres Magos, a lo cual Hermione, calmó las ansias de todos, y entre risas y bromas, por cada alumno al cual Hermione explicaba con paciencia infinita, o recibía un abrazo de Artemisa, o un beso.

El castillo estaba siendo limpiado de forma concienzuda y con cierto nerviosismo, y ahora, todos se aseguraban, de no hacer enfadar a Filch, y asegurarse de no tener barro, ni polvo, encima de ellos. Ahora las armaduras estaban relucientes y no rechinaban. Los cuadros se morían de la vergüenza, al ser limpiados.

Los profesores, estaban igual, o incluso más nerviosos.

Al finalizar una clase de Ravenclaw y Gryffindor, McGonagall gritó, y eso era algo que ella casi nunca hacía.

― ¡Longbottom, ten la amabilidad, de no decir a ningún alumno de Durmstrang que no puedes realizar el hechizo Permutador! ―chilló furiosa, el chico se sonrojó y agachó la cabeza.

Durante la noche del 29 de octubre, el Gran Comedor fue adornado.

Cada mesa tenía su respectivo mantel, del color correspondiente y con un bordado de su animal representativo.

Al atardecer todos estaban vestidos, lo mejor posible.

Artemisa lanzó un gruñido susurrado, cuando su madre le quitó su tinte usual de color verde, a las puntas de su cabello. Pero la pelirroja la ignoró olímpicamente, mientras los maestros pasaban revista a los alumnos.

Camisas mal abotonadas, capas mal colocadas, en fin, de todo.

A Parvati Patil, le hicieron quitarse una moña con forma de mariposa.

Todos miraban el cielo, y el horizonte, en busca de los colegios.

―Miren hacía el lago ―pidió Dumbledore, todos lo hicieron y, un instante después, apareció un barco pirata, como si se tratara de un submarino, se abrieron las puertas, y descendió primero un hombre de cabello blanco largo y barba de chivo, de ojos negros, y una túnica negra. ―Mi estimado Karkarov.

― ¡Dumbledore, viejo amigo! ―dijo el director de Durmstrang abrazándolo. Los alumnos vestidos con abrigos de piel, los cuales se quitaron, dejando ver capas de color escarlata.

Entonces, un carruaje gigante de color azul con detalles dorados apareció, tirado por gigantescos cabellos voladores de tono dorado, al aterrizar, un chico bajó de un salto y extendió una escalera, dejando descender a una mujer de cabello negro, ojos del mismo color, llevaba una capa negra y un collar de cuentas de ópalo brillaban en su garganta.

―Madame Máxime ―saludaron Dumbledore y Karkarov.

―Dumbledore, Karkarov ―saludó la directora, con un tono más calmado y no tan amistoso y familiar como en el reciente encuentro de los otros dos, todos vieron a los alumnos de Beauxbatons, colocarse en una fila horizontal y con las manos cruzadas hacía la espalda. Entonces, recibieron el permiso para entrar.

Los fanáticos de Quidditch miraron a Viktor Krum entrar en el castillo, recibiéndolo con vítores, con su inglés a medias, logró dar a entender, que, al día siguiente, firmaría algunos autógrafos.

Los alumnos de Hogwarts, caminaron detrás de los extranjeros, con destino al gran comedor, donde Durmstrang se unió a los Slytherin y Beauxbatons a los Ravenclaw.

Para esa cena, en un Gran Comedor, tan adornado, como nunca los recordaban los alumnos de Hogwarts, había muchos más alimentos, que los típicos para los ingleses, pues tenían visitantes franceses y noruegos, todos comieron, compartiéndose alimentos extranjeros.

Dumbledore vio satisfecho, y lo comentó a los otros dos directores, como todos conversaban entre todos, haciéndoles preguntas a los extranjeros, sobre su estilo de vida o como eran sus escuelas.

―Sean bienvenidos a Hogwarts. Espero que su estancia aquí, sea confortable y placentera, confiaré en que así sea. ―Dijo Dumbledore sonriente. ―El torneo quedará abierto, de inmediato, pues hemos cenado; y espero poder seguirlos viendo, conversando unos con otros, de forma tan animada, como estoy presenciándolo actualmente. Y damos la bienvenida a Bartemius Crouch Sr. jefe del Departamento de Cooperación Mágica Internacional. Y al señor James Charlus Potter, jefe del Departamento de Deportes y Juegos Mágicos.

Apareció Filch, trayendo un cofre, y de él, sacó una copa de madera, toscamente tallada, con algunas joyas azules. Los tres directores, se acercaron a la copa y unas diminutas llamas azules con blanco aparecieron, y se unieron, la llama cobró vida dentro de la copa.

―Este, es el llamado Cáliz de Fuego ―dijo el director Karkarov. ―Todo alumno mayor de 17 años, que desee participar, bastará con colocar su nombre y su escuela en un papel y luego permitir que el papel sea consumido por las llamas, mañana a esta misma hora, un nombre de cada escuela saltará de las llamas y tendremos a los tres campeones que competirán. Pero, solo por si algún alumno menor de 17 años, busca participar, entonces se encontrará con una raya de edad. ―Los tres directores, apuntaron al suelo, y un circulo rúnico apareció.

―Pueden venir a la hora que prefieran y colocar a un candidato en las llamas ―dijo Dumbledore.

Con eso, la gran mayoría se fue a sus respectivas Salas Comunes, pero algunos se quedaron y colocaron nombres dentro del cáliz.

A la tarde siguiente, todos se reunieron. Y, de forma para nada esplendorosa, a como todos estaban acostumbrados que fuera, salió un pergamino del interior de las llamas, que fue atrapado en el aire por Dumbledore.

― ¡El Campeón de Durmstrang es Viktor Krum! ―dijo Dumbledore. Todos aplaudieron y el Jugador de Quidditch profesional, pasó al frente y le indicaron ir a una habitación. Otro papel saltó luego de unos cuantos minutos, Dumbledore lo agarró y leyó. ― ¡La campeona de Beauxbattons, es Fleur Delacour! ―inmediatamente saltaron dos papeles más, y la copa se apagó, todos estaban extrañados, Dumbledore miró los papeles. ― ¡El campeón de Hogwarts, es Cedric Diggory! ―los Hufflepuff aplaudieron. Y Dumbledore caminó hacía la mesa de Ravenclaw, inmediatamente, Lily se paró y fue hacía Dumbledore. ― "Señorita Potter, algo muy extraño ha pasado"

―Dumbledore, si no quieres que se corra un escándalo muy raro, de que eres un pedófilo, ¿te importaría decirme, por qué le hablas con secretismo a mi hija? ―preguntó Lily.

―Por esto ―dijo Dumbledore, extendiendo el otro pergamino, en el cual se leía el nombre Artemisa Potter.

― ¡¿PERO QUÉ CARAJOS SIGNIFICA ESTO?! ―Chilló la Ghoul furiosa, mientras que su ojo izquierdo cambiaba al Kakugan.

¡Auctoritatem Scripturae! ―exclamó y una luz amarilla comenzó a orbitar alrededor de Artemisa. ―Esto nos permitirá saber, si la señorita Potter, ha colocado su nombre en el cáliz. ―Pero la esfera se alejó de ella y rodeó a Moody, quien asombrado de que Dumbledore usará tal hechizo, no tuvo tiempo de hacer nada, y fue aturdido, por los maestros de Hogwarts. ―Por desgracia, la magia de la Copa es sumamente Antigua ―dijo el profesor Flitwick, mirando preocupado a su alumna. ―No podemos sacar tu nombre de la Copa, y esta acaba de apagarse.

― ¿Estoy obligada a participar? ―preguntó incrédula.

―Siempre y cuando, no quieras perder tu magia ―dijo Flitwick.

La chica se cubrió el rostro, pero no lloraba, era más bien una expresión de "no puedo creer que sean tan imbéciles" ―Estaré en mi habitación, si alguien me necesita. Denme las especificaciones de la estúpida prueba, más tarde, por favor. O mataré al primero que se me cruce en el camino.

Algunos minutos después, Lily se presentó en la habitación de Artemisa, en Ravenclaw. ―Cariño, los campeones deberán de presentarse en el Campo de Quidditch el 24 de noviembre, para una prueba donde demostraría su valor.

―Entendido ―dijo con tono desanimado, solo mirando el techo.

―Cariño, ¿quieres venir a dormir con Mamá? ―Preguntó, mientras acariciaba los cabellos de su hija, la pelinegra aceptó, pero tomó no solo su pijama, sino su ropa del día siguiente, Lily guardó todo en el baúl, le dio ligereza y lo hizo pequeño. ―Averiguaremos qué buscaba Moody, cariño. Lo juro.