Hola a todos!! Increíblemente tenemos actualización y helos aquí!!No se pierdan los últimos capítulos de esta historia! Realmente me he encariñado tanto con esta obra, que me cuesta soltarlaGracias por sus hermosos mensajes y su apoyoQue lo disfruten!!

Días antes...

Shikamaru estaba desesperado. Necesitaba urgentemente una respuesta por parte de Temari, pero sentía que si iba por ella, sus sentimientos volverían a aflorar.

Quería dejarla ir, olvidar aquella novela que juntos habían escrito y de la cual él mismo había forzado a determinar el final. No obstante, pensar que Itachi Uchiha había logrado su objetivo, lo exasperaba.

—¿Acaso querés que te dé una licencia para buscar a Temari? Eso implica que dejes demasiados pendientes en la oficina y... —Asuma no estaba del todo convencido de que Shikamaru dejase su trabajo por problemas personales.

—Es lo mínimo que podés hacer por mí en este momento—golpeó el escritorio y Asuma acomodó su asiento más atrás. Cruzó sus brazos y observó la determinación del Nara a través de su mirada inquisidora—. Este negocio que acabás de obtener fue gracias a que yo tuve que acostarme con esa mujer en tu lugar...

Pese a que fue luego de su separación, Shikamaru sentía culpa al imaginar lo que pensaría Temari sobre aquella acción.

—¿Y por eso creés que debería permitir que te vayas, así como así?

—¿Querés escuchar lo que pienso realmente, Asuma? —cerró sus manos y respiró profundo —¡Sos tan despreciable con las mujeres! Querés darme cátedra de cómo ser un buen esposo o cómo debería proseguir con mi vida y todo lo que has hecho en tu vida fue traicionar una y otra vez el amor de Kurenai...!

—Shikamaru...

—¡¡NO ME INTERRUMPAS!! —gritó y señaló. Su respiración se volvió pesada y la asfixia social comenzaba a dejar en evidencia su rencor— ¡¡NO QUIERAS ENSEÑARME A VIVIR!! YO SERÉ QUIEN DECIDA SOBRE MI VIDA Y CÓMO DEBERÍA RECONSTRUIRLA. AUNQUE TEMARI ME ODIE DE POR VIDA, NO PERMITIRÉ QUE MI HIJO O HIJA CREZCA SIN MI PRESENCIA.

Asuma, absorto ante la actitud del Nara, se levantó de su asiento y caminó hacia su asistente. Apoyó su mano en el hombro del moreno y suspiró.

—Entiendo tu rabia. No soy el ejemplo de nadie y me da gusto escucharlo de vos. Es difícil escuchar la verdad y mucho más de alguien a quien aprecio demasiado—bajó la mirada y agregó: —. Aunque nunca te lo haya dicho, te quiero como un hijo y, a pesar de todos los errores en los que tuviste que tropezar por mi culpa, apoyaré lo que decidas hacer. Estaré de tu lado y si necesitás algo más de mí, solo pedímelo y te lo conseguiré...

Con la rabia transformándose en angustia, Shikamaru dejó caer sus lágrimas.Aquella situación lo estaba volviendo loco y lo único que quería era tratar de apoyar a Temari y cuidarla desde las sombras.

—Por favor... —espetó entre sollozos— Necesito encontrarla.

—No te preocupes, haré lo posible para que puedas volver a verla.

¿Verla? Él necesitaba escucharla y observarla. Quería verdades completas y no a medias.

Se había resignado a conquistarla, su muralla era tan alta, que era factible llegar al cielo que a su corazón.

Fueron días de completo desconcierto.

Asuma había contactado a viejos conocidos que estaban al tanto de los negocios de los Uchiha, llegando a la conclusión de que Temari se encontraba en la nueva planta de Kumo junto al nuevo presidente Itachi.

No se trataba de una simple amistad. Ellos llevaban una relación y los medios de comunicación lo habían divulgado. Su embarazo, el trabajo y todo lo que compartían era demasiado tiempo que Shikamaru había desperdiciado cuando convivió con ella.Sin embargo, el Uchiha en poco tiempo logró ganarse la confianza de la Sabaku No. Su rabia era desmesurada, aunque también se lamentaba por haber roto su vínculo por un desliz que no valía la pena.

—Me han pasado la dirección de donde se encuentra trabajando— le entregó un papel y añadió: —. Sé cauteloso y no te metas en problemas. Los Uchiha son una familia bastante caótica y no quisiera que te veas envuelto en un lío por una mujer.

Shikamaru leyó la dirección y guardó el papel en su bolsillo.

—No te preocupes, será una conversación y luego veré qué sucederá luego—Salió de la oficina con una desbordante ilusión. Suspiró y volteó hacia su jefe —. Gracias por esto.

—Apurate y buscala. Si aún la amás, luchá hasta quedar sin fuerzas... —musitó con cierta angustia —No cometas los mismos errores que yo.

Asuma había tomado el camino de la lujuria, perdiendo su familia por un momento de placer.Al sentirse acorralado por Shikamaru, comprendió todo lo que dejó ir por preferir la vida lujuriosa antes que un futuro junto a su esposa e hija.Sin embargo, al ver al Nara destrozado después que Temari le pidiera el divorcio, creyó que en su relación podía existir un atisbo de esperanza. No obstante, la presencia de Itachi Uchiha resultó ser un gran obstáculo para ello y la única luz que podría ver Shikamaru sería su bebé.Todo dependía del destino.

—Llevalo. Lo vas a necesitar más que yo— insistía el Uzumaki. Le dio las llaves de su auto en la mano y añadió: —. Mientras me lo devuelvas tal como te lo daré, no tendré problemas.

El Nara miró fijamente a su mejor amigo y sonrió.

—No sé cuánto cielo merecés por ser tan bueno. Realmente no entiendo cómo podés ser amigo de un idiota como yo— musitó y recibió un golpe en su hombro.

—Es precisamente por esa razón que sigo apoyando tus tonterías. No quiero volver a verte mal y si el viaje a Kumo te ayudará a salir adelante, estaré con vos.

Desde niños, Naruto siempre estuvo a su lado. Su amistad era tan valiosa como el agua en su desierto.

—Iré por la verdad. Itachi no podrá quitarme el privilegio de conocer a mi bebé...

—Cuidate mucho. Cuando hables con ella, no metas la pata, dejá que tu corazón hable por vos.

Así era. Naruto siempre se mostró más empático en el plano amoroso y estaba dispuesto a apoyar a su mejor amigo para llegar a la verdad.

Fueron días de profundo dolor y desánimo. Por más que estuviera divorciado de Temari, verla junto a Itachi realmente le partía el corazón.

Aquella jaula donde solían compartir su vida, ahora sólo la habitaba él solo. Shikamaru podía ver cómo Temari disfrutaba la libertad de volar el vasto cielo, extendiendo sus largas y coloridas alas. Por otro lado, él debía curar sus heridas en silencio, ya que el Nara había escapado y volado sin ella.Era momento de sentir lo que sufrió Temari en silencio.

Cada día, después de sus jornadas laborales, la rubia salía acompañada del Uchiha. Él se encargaba de llevarla hasta su casa e irse.

Sin embargo, antes de despedirse, Itachi besaba con ternura los labios de la mujer que perdió por infiel.

Su piel se desgarraba cada vez que presenciaba tal escena. Sentía tantas ganas de arrebatarle su corazón de aquellas manos que coloreaban su alma.Pero él no tenía el valor para continuar lastimándola. Sólo necesitaba un empujón para acercarse a ella y que respondiera su pregunta.

Al ver al Uchiha tan ilusionado con el embarazo de Temari, le generaba una sutil envidia. Suspiraba e imaginaba rozar sus dedos en su vientre y sentir las ligeras pataditas que podría darle al estar allí.

Itachi había conquistado, finalmente, el terco corazón de Temari.

La noche anterior...

Luego de seguir al vehículo de Itachi, nuevamente tuvo que presenciar una frustración. Pero esta vez, sintió un profundo dolor en su pecho al percatarse de que, durante todos los días que estuvo persiguiendo a Temari, ellos jamás habían pasado la noche juntos.

Se desveló con la esperanza de verlo salir, mas el destino le mostró que el karma sí existe y no soportaba la agonía de permanecer en las sombras.

A la mañana siguiente, cuando por fin pudo ver a Itachi saliendo de la casa, manejó hasta allí y resopló.

Se observó en el espejo retrovisor y fregó sus ojos.

Su inflamación era cada vez era más pronunciada.

Sin más preámbulos, bajó del vehículo y tocó el timbre.

Debía escalar esa problemática montaña lo más pronto posible y descifrar el misterio de cuán lejos estaba la cumbre.

Al abrir, Shikamaru sintió un aroma hogareño tan familiar, que deseaba entrar y abrazarla. Ella vestía una bata y su cabello estaba desordenado.

Era evidente que acababa de despertar y ese atuendo lo usaba después de una noche de pasión.

Estaba seguro de que no esperaba verlo allí y mucho menos que se presentara en su hogar después de divorciarse.

—Shikamaru... —musitó y su corazón bombeó lento al volver a escuchar su dulce voz— ¿Qué estás haciendo aquí?

Sus manos deseaban acariciar su rostro adormilado, enredar sus dedos en el desorden de su pelo y recordar el brillo de su sonrisa al amanecer.Lamentablemente, era inalcanzable para Shikamaru.

—Seré breve y franco—frunció el ceño y mordió su labio inferior—¿Yo soy el padre del bebé que estás esperando?

¿Podía tomarse tal atribución después de haber cometido tantos errores?

—¿Por qué se te ocurre preguntarme eso de repente? No te entiendo... —se excusó y enarcó una ceja.

—¡Sé que estás saliendo con Itachi! Lo vi entrar anoche y salir esta mañana. No me importa eso, pero necesito saber la verdad... —inquirió con desesperación. Llevó sus manos al vientre de la rubia y dejó caer unas lágrimas— Te conozco y sé que por más idiota que haya actuado, no te hubieras acostado con nadie más cuando estabas tan dolida. Por eso estoy seguro de que estás mintiéndome.

Era pequeña y sus ilusiones se volvieron reales.¿Será una niña o un niño? ¿A quién se parecerá más?Lo único que anhelaba era que Temari confirmara o refutara su teoría. Estaba seguro de que ella no lo había engañado porque su corazón era traicionero ante su mente.

—¿Qué creés que ganaría mintiéndote? —respondió tratando de esquivar la verdad.

—Alejarme para siempre. Olvidarme—suspiró —. Pero nuestro bebé no tiene la culpa de los errores que cometí.

En ese momento, las orbes de Temari se cargaron de angustia y culpa.

Deberías decírselo. Es su derecho.

Por más que sea un patán, merece saber la verdad.Él es el padre, Tem. No sería justo de tu parte que se lo ocultes...

Todos y cada uno de sus allegados se encargaron de hacer que ella dude de su decisión.

Temari sentía las manos de Shikamaru en su vientre y volteó a verlo.

Notaba el arrepentimiento en su mirada y en sus acciones. Sin embargo, el dolor aún prevalecía.

—Después de habernos divorciado, de retomar nuestras vidas y seguir adelante... —susurró —¿Por qué has venido hasta Kumo para buscarme y preguntarme esto? No lo comprendo.

Shikamaru alejó sus manos de la Sabaku No y dio unos pasos más para detenerse frente a ella. Acomodó su flequillo y acarició sutilmente su mejilla.

—Porque pese a que haya dicho que quería soltarte, la realidad es que nunca debí hacerlo— confesó sinceramente. Era la última oportunidad de revelar lo que sucedía en su corazón, aunque fuera una partida perdida desde el inicio —. Me da gusto saber que decidiste ser feliz con Itachi, pero francamente me parte el corazón.

La mirada acuosa de Temari se dirigió al suelo. Apretó su mandíbula y trataba de contener su rabia.

—Más allá de eso, no quiero perder también a nuestro hijo. Él no tiene la culpa de tener un padre idiota que fue capaz de cometer el peor error de su vida y que acabó lastimando a su único amor... —cerró sus ojos — Quiero remediar mi error haciéndome cargo de nuestro bebé y demostrarte que estoy dispuesto a darle lo mejor de mí.

—¿Acaso te das cuenta de tu hipocresía al hablar? —Shikamaru abrió sus ojos y contempló el dolor de Temari — Incluso el mismo día de nuestro divorcio... —gruñó y formó puños —¡NO TUVISTE SIQUIERA UN POCO DE DECENCIA Y PERMITISTE QUE LAS MUJERES TE ALEJARAN DE QUIEN TE AMÓ CIEGAMENTE!

—¿Qué estás diciendo? —en ese instante, Shikamaru recordó que había ido al juzgado con aquella astuta mujer y, al bajar, ella lo besó descaradamente. Llevó las manos a su rostro y maldijo sus decisiones.

—¿¡CÓMO PRETENDERÁS QUE TE CREA, SI TUS ACCIONES SE CONDICEN DE TUS PALABRAS!? —la desazón que teñía su voz era indescriptible. Sin embargo, esparcía su congoja a medida que dejaba salir su última decepción.

Shikamaru tomó las manos de Temari y la miró fijamente. Tomó aire y apostó su última ficha antes de retirarse de la partida.

—Yo te amo y siempre te amaré. Como he dicho antes, si sos feliz con Itachi, no me interpondré—suspiró —. Te amaré en silencio y disfrutaré de nuestro bebé, depositando el amor que no podré darte para duplicárselo a él o ella.

La sinceridad de Shikamaru tocaba la profundidad de su espíritu.

—Por esa razón necesito saberlo, Tem...

El silencio fue nuevamente protagonista en la vida de Temari.

¿Estaría bien si continuaba adelante con su respuesta?

—Sí, vos sos el padre biológico de mi bebé. Itachi insistió en qué debía confesarte la verdad, pero no quería hacerlo. Realmente me lastimaste demasiado como para afrontar este nuevo camino y creí que sería lo mejor...

En ese momento, Shikamaru se aferró al cuerpo de Temari y la abrazó con cuidado. Dejó fluir su felicidad a través de unas cuántas lágrimas de alegría.

Su perfume era delicioso, aunque aún guardaba rastros del aroma de su nuevo amor.

—No sabés cuánta alegría siento por nuestro bebé —acariciaba la espalda de Temari—. Gracias por devolverme las ganas de continuar adelante.

La rubia bajó la mirada y suspiró.

Su corazón estaba experimentando nuevamente una frustración ante sus ideales.

Si, estaba siendo delatada ante él.

Con cierto temor, llevó sus manos hacia la espalda de Shikamaru y lo abrazó con timidez.

El Nara, al sentir que su abrazo era recíproco, sonrió.

—Perdón por llegar así y sacarte la respuesta de este modo, pero creo que ambos estamos de acuerdo en que, por más terca que seas, no podías mentirte ni mentirme por mucho tiempo...

—Pensá lo que quieras. Pero no creas que lograrás más que eso...

—Sé que Itachi ha ganado mucho terreno, pero aún siento ganas de pelear y quiero hacerlo—susurró.

—Itachi ya ganó, no pierdas tu tiempo.

—Pudo ganarme la batalla, pero no la guerra. Eso te lo aseguro.

Su determinación se volvió palpable. Estaba más que dispuesto a luchar y sabía que existía un atisbo de esperanza, pero...¿Qué es lo que sucede en el corazón de Temari realmente?¿Qué es lo que Itachi pensará al respecto?El final de esta historia está cada vez más cerca...