En cuanto la ojiverde salió de su departamento, fue directa a los papeles, que aún, estaban en su librero y los rompió.

Le daría algunos días a Quinn, incluso a ella para asimilar todo lo que ocasionaron por no hablar, principalmente ella.

Pasaron dos semanas desde que platicaron y arreglaron sus problemas. Aunque durante ese tiempo sólo se habían visto en la oficina e intercambiado algunos mensajes, la relación era bastante amigable.

Ahora le tocaba a Rachel ser paciente, y volver a acercarse.

Quinn terminaba de acomodar la comida en el compartimiento del avión, ya sólo tendría 4 viajes por delante antes de regresar tiempo completo a la oficina.

-Hey rubia, hoy nos toca quedarnos a descansar en Miami, ¿si saldrás a cenar con nosotros? – pregunto Luna a su lado

-No, tengo que ir a un concierto–

- ¿Concierto? ¿De quién? – pregunto curiosa

-Pues no tengo idea, voy a acompañar a Maddie y a su amiga –

-Vas de niñera, entonces –

-Algo así, igual tengo mucho que no voy a uno, estoy emocionada –

-Joder, me hubieras dicho y hubiera comprado un boleto, quiero ir a beber a un concierto, gritando a todo pulmón letras que no me sé – dijo triste

Quinn negó divertida

Maddie miraba desesperada la entrada a los baños

-¿Segura que tu hermana está bien? – pregunto su amiga, Sam

-Sí, sólo que le da pánico volar, pero cuando vea a Quinn seguro se le pasa –

-No puedo creer que te haya salido el plan sin que se enteraran, ¿al final cómo hiciste? –

-Por un lado, le dije a mi mamá del concierto y como ella no podía viajar mando a mi hermana, fue ahí que se me ocurrió hablar con Quinn y decirle que, si nos acompañaba al concierto para que mi mamá estuviera más tranquila, sólo diré tengo una excelente cuñada- dijo orgullosa de su plan

Rachel maldijo a su hermana cuando no la dejo sentarse en la ventana, sabía que lo pasaba mal, pero esta le dijo que les dijera a las azafatas si tenían un lugar en la ventana libre, cosa que otras veces había hecho.

Toda su atención estaba en los pasajeros que entraban, mirando algún asiento libre en la ventanilla.

Vio una cara conocida acomodando a los últimos pasajeros. No dejo de mirar a la chica para "llamarla con la mirada", la chica volteo y le sonrió.

-Buenas tardes, Rachel, es una sorpresa verte aquí – dijo con una sonrisa sincera

-Sólo vine de niñera – señalo a las chicas a su lado – querían ir a un concierto y bueno, me tocó a mí-

Luna sonrió mirando a Maddie, que bajo la mirada apenada

-Seguro lo pasas genial en el concierto, ¿todo bien contigo? – pregunto más bajo

-Estaría mucho mejor si me puedo cambiar a una ventanilla la verdad – pidió

Luna reviso los pocos asientos libres del avión

-Tengo uno a dos filas de aquí, pero tendrías que viajar con una monja – hizo una mueca – creo que, si no dices que eres lesbiana, puedes tener un viaje agradable-

Maddie y su amiga soltaron una carcajada imaginando la escena, Rachel las miro con cara de pocos amigos.

-Creo que puedo esconder que soy lesbiana por unas horas – dijo tomando sus cosas para levantarse.

Luna le señalo el lugar y la dejo pasar. Una vez que estuvo lejos de escuchar hablo con Maddie

-Ya descubrí tu plan- la menor la miro asustada- pero tranquila que no diré nada – le guiño el ojo a la chica.

Después de dejar en su nuevo asiento a Rachel, se prepararon para el despegue.

El despegue fue un poco movidito, la morena logro controlar los nervios bastante bien.

En la parte de atrás, Quinn y Luna acomodaban los alimentos para pasar por el pasillo.

-Fabray, ¿te encuentras bien? – pregunto Luna al ver el rostro blanco de su amiga

-Sí, sólo me dieron muchas nauseas – dijo sentándose

-¿Comiste algo que te hizo daño? – pregunto otra compañera, la rubia negó

-Come unas galletas saladas, cuando estaba embarazada eso me quitaba las náuseas – le ofreció otra compañera

Quinn las acepto comiendo despacio

-Hey, si no te encuentras bien le pido a alguien más que me acompañe – dijo Luna preocupada

-Sólo dame unos segundos, ya se me están pasando –

Tal como lo dijo, Quinn ya se encontraba haciendo su trabajo.

Cuando pasaron por el lugar de Maddie, las saludo e intercambiaron alguna palabras,las chicas realmente estaban emocionadas por el concierto.

-Buenas tardes, ¿les puedo ofrecer algo? – pregunto Quinn levantando la vista y encontrándose primero a la monja y después a una morena muy familiar que estaba concentrada en su celular.

-Para mí no, gracias – respondió la monja y llamo la atención de Rachel tocando su brazo

- ¿Si? – pregunto la morena levantando la vista y encontrándose con 3 pares de ojos.

El café y verde se miraron, sin importar nada más.

Luna tosió para llamar su atención

-Rach, ¿quieres comprar algo? – pregunto Luna

-Si…si, un agua por favor – pidió

Luna le paso la botella, mientras Quinn tomaba la tarjeta de crédito

-Aquí tiene señorita Berry – dijo la rubia en tono profesional

-En realidad, es señora Fabray – dijo con una sonrisa mirando a su esposa haciéndola sonrojar.

La rubia no pudo ocultar su sonrisa y continuo con su trabajo.

- ¿Se conocen? – pregunto la monja ante lo que presencio

-Sí, son unas amigas – sonrió de nuevo, no había perdido su efecto en la ojiverde

En la parte de atrás, la ojiverde le reclamo a Luna porque no le dijo que estaba la morena como pasajera.

Su amiga le dijo que no sabía si lo tomaría bien, por cómo estaban las cosas entre ellas.

Ya en el hotel, Rachel esperaba en el lobby a que bajaran las chicas, aprovecho para llamar a su mamá y decirle que todo estaba bien.

-Ya estamos aquí – dijo Maddie mirando su celular

-Bien, pidamos el taxi – se levantó del sillón

-No podemos, esperamos a alguien – dijo enviando un mensaje

-Joder Maddie, ¿a quién esperamos? – pregunto, su hermana le encantaba complicarle la vida

-Siento la tardanza, el taxi nos espera – dijo una voz suave

Rachel miro a Quinn y después miro a su hermana, que al sentir la mirada tomo de la mano a su amiga y camino a la salida.

-Hola, ¿también iras al concierto? – pregunto confundida la ojiverde, mirando los boletos que tenía en su mano

-Sí, mamá me mando a vigilarlas, ¿y tú? –

-Maddie me dijo que nadie la podía acompañar –

-¡Vámonos que se nos hace tarde! – grito Maddie desde la entrada del hotel

Llegaron a tiempo al concierto, que se llevaría a cabo en una explanada.

Maddie, su amiga y Quinn se adelantaron mientras Rachel compraba unas botellas de agua y su cerveza.

El concierto había comenzado cuando la morena llego hasta ellas. Les entrego sus bebidas, y de nuevo le ofreció de su cerveza a Quinn que negó.

Era la mitad del concierto, el olor a humo y cerveza inundaba el ambiente.

Rachel miro a la ojiverde, que se encontraba un poco pálida. En un momento la rubia salió corriendo cubriendo su boca ante la mirada de las chicas.

-Maddie, ahora regreso – dijo tranquilizando a su hermana

-Sí, me mandas un mensaje para saber que está bien por favor – su hermana asintió y fue tras la ojiverde.

Encontró a la rubia, cerca de unos botes de basura, su rostro seguía pálido.

-¿Te encuentras bien? – Quinn asintió

-Me dieron nauseas el olor del humo y la cerveza- dijo con cara de asco

Rachel miro lo que quedaba de su cerveza y se la tomo de un solo trago, la ojiverde rio por la actitud

-No pensaba tirarla, la cerveza es sagrada, ¿quieres regresar? – señalo el concierto

-Estoy bien aquí afuera, si regreso volveré a vomitar, pero tu regresa, yo las espero aquí –

Rachel saco su celular y le envió un mensaje a su hermana diciéndole que se quedarían afuera, que se divirtiera.

-Más adelante he visto unos bancos, ¿te parece bien si nos sentamos allá? -

Caminaron en silencio hasta el lugar, desde ahí todavía podían escuchar la música

-Tal parece que Maddie nos quería juntar y lo logro – dijo la ojiverde

-Sí, me había pedido que nos juntáramos, pero no estaba segura si tu querías, al final lo consiguió –

Quinn asintió y volvió el silencio.

-¿Cómo te sentiste durante el viaje? – pregunto la ojiverde

-Los nervios siguen presente, pero son más llevaderos siempre y cuando este en la ventanilla, de lo contrario parezco araña fumigada – negó imaginándose

La rubia soltó una gran carcajada

-¿Te divierte? – fingió voz de dolida

-Te imagine, recorriendo todo el avión, las azafatas detrás de ti tratando de calmarte – contesto entre risas

Rachel golpeo suave su hombro para que se detuviera.

-Hablando en serio, me alegra que ya no la pases tan mal en el avión – dijo sincera controlando su ataque de risa

-Creo que me estaba mentalizando para nuestra luna de miel, viajar hasta Hawaii no es poco – hizo una mueca

-Hawaii, tenía muchas ganas de conocer –

-Vamos a conocerlo, juntas – la ojiverde la miro – sólo que ahora debemos reconectar, y estoy segura que lo lograremos –

Quinn apretó su mano.

El resto del tiempo platicaron sobre los conciertos que habían asistido, y no pudieron evitar hablar sobre al concierto que ellas habían asistido juntas.

-Sabes cuándo me besaste, quería preguntarte porque lo habías hecho, pero vi tu cara de susto y no quise que la pasaras mal – confeso la morena

- Te besé porque me pasaban cosas que no entendí, no podía dejar de mirar tus labios y el ambiente me dio valor para besarte, quería volver hacerlo, pero el pánico se apodero de mí, al final tú tienes pánico a los aviones y yo de hablar de mis sentimientos -

-Y ambas hemos estado trabajando para superarlos –

-Así es, cuando les conté a mis papás que no nos íbamos a divorciar, que sólo nos tomaríamos un tiempo separadas, el único comentario de mi papá fue que si te podía seguir invitando a los partidos – negó divertida

-Dile a tu papá que ya estoy lista para la próxima temporada, por mi lado mamá se puso muy feliz, al igual que Maddie…mi papá me habla para lo básico y está bien, no lo quiero presionar –

-Dale tiempo, estoy segura que las cosas se arreglarán, y siento mucho que se enterará por los papeles, cuando lo hice nunca pensé en esa posibilidad, estaba preocupada por tu salud– le sonrió

-Ahora que lo veo, me ayudaste a poder decirle por fin que me gustan las chicas, y que además estoy casada, así que gracias – beso la mejilla de la ojiverde

Antes de que pudiera contestar, Maddie y su amiga estaban frente a ellas, listas para irse al hotel.

Las chicas regresaron en un vuelo diferente. Durante el vuelo de la ojiverde volvió a sentirse mareada.

-Parece que tanto tiempo en tierra te está afectando – bromeo una de sus compañeras

-Ya sé – dijo con una sonrisa forzada

-Hey, ¿segura que estas bien? – pregunto suave Luna

-Si, eso creo… -

-Deberías ver a un médico o por lo menos realizar unos estudios para ver si todo está bien contigo, ya son varias veces – dijo preocupada

-Debe de ser todo el estrés, que apenas mi cuerpo lo está soltando, en la semana me voy hacer unos estudios –

-Sabes, mejor mañana a primera hora voy a tu departamento para llevarte, te conozco y sé que no iras – la miro seria

Después de aterrizar, la ojiverde fue directa a su departamento.

Al notar que Santana no estaba, dejo su maleta y fue directa a darse un baño.

Debajo del agua tibio, recordó el concierto, más que nada el momento que compartió con su esposa, desde que la vio en el lobby con unos jeans ajustado, una camisa con varios botones abiertos que permitía que se vieran las curvas superiores de sus pechos, el labial rojo en sus labios. La piel suave de su mano…

Sintió como su mano se colaba entre sus piernas, al ser consiente de ella, la alejo. Suspiro y agua toda la llave de la fría.

Al salir se vistió con su pijama, preparo una cena rápida y fue directa al catálogo de Netflix

Paso por varios títulos, pero siempre terminaba en las 50 sombras de Grey, había criticado a Santana cuando la invito al cine a mirar esa película, llena de escenas eróticas.

Observo a su alrededor, para asegurarse que estuviera sola, aunque eso ya lo sabía, y le dio play.

Conforme pasaba la película se sentía más acalorada, jamás admitiría que se estaba poniendo caliente con las escenas.

Cuando termino la película, fue directa a su cuarto, se sentía como una adolescente con las hormonas a puntos de estallar.

Abrió el closet, fue por la caja que estaba hasta el fondo. La dejo en su cama, miro que su puerta estaba cerrada, a continuación, la abrió. Y agradeció internamente a su amiga por ese maravilloso regalo.

La latina llego un poco antes a casa, había tenido una semana pesada, por lo que un plan de pizza, cerveza, televisión y su mejor amiga pintaba de maravilla.

Fue directa a su habitación para cambiarse de ropa, pidió la pizza por la app y fue directa a la habitación de su amiga.

Cuando abrió la puerta se llevó una gran sorpresa.

Tanto la latina como la ojiverde gritaron por diferentes motivos, muy diferentes.

El rostro de la latina era de sorpresa y un tanto orgullo, mientras el de la rubia era totalmente rojo.

-¡Mierda Santana! – dijo con la voz entre cortada tapándose con una pequeña manta que estaba a su lado

-¡Mierda Fabray! Me siento orgullosa de ser benefactora de ese gran orgasmo –

Totalmente avergonzada le lanzo una almohada para que saliera de la habitación.

Después de unos minutos, Quinn salió para afrontar la burla de su amiga, no podía vivir escondida, además se auto convenció que no era nada malo, ella había visto y oído en situaciones similares a su mejor amiga.

-Vaya Fabray, ver la peli de 50 sombras sí que te calentó – dijo con una sonrisa picara

-Yo no vi eso – se defendió inútilmente

-Puse Netflix y salto enseguida la película, pero está bien si lo quieres negar, supongo que también negaras que te acabo de ver llegando al orgasmo – sonrió evitando a mirar a su amiga

-No podría ser peor – dijo suave

-Te equivocas, pudo ser peor…pude entrar unos minutos antes y te córtate el orgasmo, eso no te lo recomiendo, es doloroso –

-No sé qué pasa conmigo San – se sentó a lado de su amiga – me desconozco -

-No te rompas la cabeza, todos tenemos días donde amanecemos más calientes –

-Pero a mi jamás me había pasado con esa intensidad, no te negaré que si he tenido los días que mencionas, pero esto fue diferente, desde ayer en el concierto que vi a Rach comenzó y bueno ya viste como culmino –

-La hermana de Britt decía que cuando estaba embarazada veía a su marido como carne fresca, cuando oportunidad y terminaba arriba de él, el pobre al final tenía que esconderse–

Ambas soltaron una carcajada.

-Es que lo tuyo ahora que lo pienso es raro…comes cosas que antes odiabas, vomitas, tienes el olfato como de sabueso y ahora andas con las hormonas hasta arriba- enlisto divertida – es que si me lo dijeras te diría que estas embarazada –

Santana fue la única que soltó una carcajada divertida. El rostro de la ojiverde se volvió blanco. Se levantó rápido para ir a mirar el calendario que tenían en la cocina.

Al notar que ella era la única que se reía, la latina paro para mirar a su amiga.

-No…No…1,2,3…-comenzó a contar

- ¿Todo bien? Me dejaste riendo sola y eso no es muy divertido, además que cuentas no es como si pudieras estar embarazada realmente –

-Dios…- se tapó la cara

- ¿Acaso estas embarazada? - pregunto bromeando

-No lo sé San, pero ya me debió de llegar la regla…- camino directo al sofá

- ¿Cómo puedes estarlo si no fuiste a la cita? – trataba de entender, la ojiverde la miro - ¿Qué hiciste Fabray? – se sentó a su lado

-No fui a la cita que agendo Rach, pero al día siguiente me sentía tan mal conmigo por ser egoísta que hice una cita y fui – los ojos de su amiga se abrieron – la doctora me dijo que era muy bajo el porcentaje de quedarme embarazada porque "mi mejor día" había pasado–

-Entonces existe una gran posibilidad a mi punto de vista- dijo mirando el abdomen de su amiga

N/A: Un nuevo capítulo que espero les guste :D