CAPITULO 31
Los tres habían sido descubiertos, ahora toda la guarida de bandidos era consciente de sus presencias, aun quedaban casi 20 de ellos, contando a su líder, el sigilo ya no era una opción. El humano no tenia en mente huir a estas alturas, la confrontación directa sería inevitable.
—¡Están por aquí!.
Quien guiaba al grupo era el mismo Sapien que logro huir del grupo de 5 forajidos que descubrió al humano y sus acompañantes, luego de ello dio la alarma al resto, regresando con refuerzos al sitio en donde sus camaradas habían sido eliminados por la criatura humana.
—Tengan cuidado con esa cosa, es muy fuerte… -Les advirtió.
Tres arqueros, dos lanceros y un guerrero de espada con escudo conformaba este grupo armado, el Sapien que había dado la alarma era quien portaba la espada y la pieza defensiva. Al haber llegado al lugar, observan escases de luz y la ausencia de cuerpos.
—¡Los cuerpos de nuestros compañeros deberían estar aquí! -Aclara el Sapien que les guiaba.
—Las antorchas de esta parte fueron apagadas a propósito -Un segundo se percató de ello.
—¡Oigan!, veo rastros… de sangre en el suelo… -Un tercero descubre.
El Sapien guía entonces se da cuenta, era una trampa, los cuerpos fueron movidos con intención de confundirle y las antorchas apagadas con el propósito de entorpecer sus vistas. De repente una piedra del tamaño de un puño golpea a unos de los arqueros con una fuerza demoledora, tal golpe repercutió en su cuello y se oye el fuerte crack que termina por rompérselo en el acto.
—¡En una embocada! -Alerta a todo el grupo.
Una segunda roca golpea el brazo derecho de un segundo arquero rompiéndoselo, el bandido grita de dolor soltando su arma e incapacitándole para hacer uso de este. Se arma con una daga con su brazo intacto restante, pero nada le protege de otra roca que impacta en su yugular causándole una herida que lo mata en el acto.
—¡Van por los arqueros!, ¡rodeen al restante y protéjanle!.
El trio de bandidos hace un circulo entre los tres restantes para proteger a su compañero arquero que quedaba, el Sapien del arco mira por todos lados para buscar al agresor, de entre todos en el grupo, era quien mejor visión poseía en la oscuridad.
—(¿Dónde se esconde ese maldito?) -El arquero agitado por el miedo y estrés se preguntaba.
Su respuesta fue contestada de manera funesta, el agresor se mostro aterrizando sobre el tercer arquero, con su espada clavándose en la sien, el trio de Sapien encargados de su protección quedan boquiabiertos del asombro. Reaccionan entonces para al mismo tiempo entre los tres voltear y atacarle desde tres lados.
Pero aquel agresor fácilmente los evade con un salto de varios metros y tomando distancia de ellos, aun con tal oscuridad, podían observar como era aquella persona, el guía le reconoció al instante.
—¡Es esa cosa! -Señalo el Sapien.
Aquel que logro huir y evitar su espada con anterioridad volvió a verle cara a cara, a ese humano de aptitudes físicas excepcionales, los lanceros miraban a esa "extraña criatura" con ojos teñido de miedo e inquietud.
—¿Qué es… esa cosa?.
—No es un Sapien, ¡sin duda alguna no es un Sapien!.
El Sapien que los guía recuerda que aquel humano se presento como un "demonio", pero no quería decírselo a los demás, de hacerlo solo podría alimentar el miedo y bajar la moral de los lanceros. Sin embargo, también era consciente de que las posibilidades de vencerle, eran muy escasas.
—(Pudo lidiar contra 4, siendo tres nosotros… es difícil que logremos vencer a ese monstruo) -Dedujo en sus pensamientos el bandido —(No hay forma de que pequeños grupos puedan lidiar con él, ¡desde el principio debimos atacarle con todo lo que teníamos!).
El Sapien quien consiguió huir con éxito a la primera, sabia que la mejor probabilidad de sobrevivir era haciéndolo una segunda vez, informar al resto de lo peligroso que era el intruso y convencerlos de atacarle con todo. Incluso el propio jefe debía enterarse de la situación en persona.
—(No le notificamos al jefe porque creíamos que nosotros bastaríamos para librarnos de esa cosa… pero que estúpido he sido subestimando la situación, ¡el jefe debe ser notificado de este individuo de inmediato!, quizás él… pueda vencerle).
Confiaba en la fuerza de su líder, en las habilidades del aclamado "Puños de Terana", aprovechando de que los lanceros estaban totalmente atentos y centrados con la vista fija en el humano, él empezó a retroceder de manera disimulada para que ellos no se dieran cuenta, estaba decidido a huir de nuevo e informar a su jefe de la amenaza intrusa.
Entonces un látigo golpea la espalda de uno de los lanceros, el golpe resulta ser lo suficiente fuerte para derribarle, tal impacto había dejado su espalda mojada, el látigo en si era hecho de agua, producto de un mago que manipulaba dicho elemento y había atacado al bandido por sorpresa en su retaguardia.
—(Casi lo olvido, ese monstruo esta acompañado por dos Sapien que le ayudan, uno de ellos es un felino mago de agua).
Los compañeros de Isaac estaban ocultos en la sombra, apoyándole a la distancia, Kailo con su magia de agua y Tiqulis con un arco a la mano, entonces el bandido guía ya daba al 100% perdido este grupo. Cuando el lancero golpeado por el látigo de agua Kailo cae al suelo, su compañero de arma a su lado reacciona volteándole para verle un momento y asegurarse de su estado.
Ese preciso instante, esos segundos en que el lancero intenta corroborar la condición de su compañero derribado, el humano realiza una zancada, fue tan veloz y letal que su hoja atravesó el corazón del Sapien antes de que pudieran poner sus ojos de nuevo en el humano.
—(¡Ahora o nunca!).
El Sapien guía entonces huye, era el momento oportuno, una flecha golpea en uno de sus brazos, el aprendiz de herrero había conseguido darle, pero el bandido herido no se da por vencido o deja que tal lesión impida su huida, suelta sus armas y sigue corriendo. El lancero restante se pone de pie rápidamente tras presenciar la muerte de su compañero y corre a toda prisa cargando con su lanza hacia su asesino.
Isaac arroja al lancero que abatió hacia aquel que le atacaba, como un escudo fue su carne la que termino perforado por la lanza de su compañero de armas, tal suceso conmociono emocionalmente al lancero atacante deteniéndose. El humano saco provecho de su guardia baja y se aproximo a uno de los lados atravesándole con la espada en el pecho.
—Aun queda uno más… -El humano se dio cuenta del Sapien que huía.
La herida en su brazo ocasionado por una flecha de Tiqulis entorpeció su huida unos segundos, dándole el tiempo necesario para estar al alcance de Isaac, si usaba sus dotes sobrehumanos podría llegar a el y acabarle. Isaac Flexiono sus piernas, estaba a punto de realizar una zancada tan veloz como le fuera posible con aquel don que poseía.
—¿Qué es esta sensación? -El humano sintió un ligero dolor.
Una dolencia se hace presente en sus piernas, tal aflicción le impidió realizar la zancada y el Sapien consigue huir de nuevo, las extremidades inferiores del humano tiemblan un momento, pero vuelven a la normalidad unos segundos después, aquel dolor también había desaparecido por completo.
—(¿Qué fue eso?, es la primera vez que sucede…) -El humano se pregunta confuso.
Con el Sapien herido que logro escapar nuevamente, Isaac sabia que si volviera con más refuerzos, ya no serian grupos pequeños, ya toda la guarida comprendería mejor lo peligroso que era él. Comprenderían entonces, que para vencerle debían dar con todo lo que tuvieran, incluso especulo que aquel jefe que los lideraba, podría hacer acto de presencia.
—El mismo truco no funcionara dos veces -El aprendiz de herrero opino —Logramos embocarle una vez, pero un segundo intento…
—Tiqulis tiene razón, para la próxima vendrán en mayor número y traerán sus propias antorchas, es difícil que logremos emboscar una segunda vez -Kailo dio su punto de vista.
Aunque habían sido descubierto, intentaron usar las rocas y la oscuridad de la cueva subterránea para tomar por sorpresa a los bandidos que vinieran por ellos, como sus enemigos tenían la superioridad numérica, las emboscadas eran su mejor método para lidiar con ellos.
Pero cierto eran los comentarios de Kailo y Tiqulis, ellos no caerán una segunda vez, estarán preparados y quizás con una formación más acorde para lidiar con otro posible ataque de emboscada. Y luego están las posibilidades de que el líder intervenga, lo que hace que el riesgo aumente aún más.
—Solo hay una opción… -Isaac dijo en voz alta.
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Khenya, el jefe de los bandidos, quien se encontraba violando a un Torke en un trance traumático, es interrumpido con uno de sus chicos quien llega alterado con un aviso importante.
—¡Jefe siento mucho interrumpir!, ¡pero tenemos problemas! -Notifico el subordinado bandido a su líder —¡Intrusos!, ¡nos han invadido tres intrusos!.
—¿Intrusos?, ¿es que ustedes no pueden hacerse cargo de ellos?, tsk… en serio me molestan por estupideces, solo son tres, ¿qué tanto problemas pueden darles?.
—¡Pero uno de ellos es increíblemente fuerte!, y por si fuera poco, ¡no es un Sapien!.
—Oh, ¿cómo has dicho? -Pregunta el tigre despertando su interés tras oír aquello ultimo.
Aquello ultimo estimulo la curiosidad del tigre líder, quien saco su miembro del interior del oso herrero, para luego tomar su ropa y vestirse con su pantalón corto y sandalias, con el torso desnudo acompaña al subordinado.
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—Oh, no mentían cuando decían que no eres humano -Khenya expreso con cierta emoción.
El humano acompañado de Kailo y el aprendiz de herrero, habían llegado al campamento de los bandidos, Isaac miraba fijamente con ojos iracundos a ese tigre fornido del parche en su ojo izquierdo.
—Extraña criatura, ¿quién eres realmente? -El tigre jefe pregunto con una sonrisa maliciosa.
Continuara…
