LOVE SPELL
Nota: Los drabbles transcurren en el mismo universo (AU), aunque no tienen secuencia entre sí, para la Mankin Valentine's week 2021.
Advertencia de capítulo: nunca escribo lemon o su intento tampoco, espero que esté bien¿
Día dos: sexo en público / escena del crimen.
Sus pisadas resonaban en el callejón húmedo por la lluvia.
Poco le importó cuando Hao le tomó de las mejillas y le besó como si el mundo se fuera a acabar esa misma noche.
—Hao, aquí no… —le pidió como si no fuera su cuerpo el que ardía en deseo—, nos van a ver…
Lo peor del caso era notar que a Lyserg realmente no le importaba, era él quien estaba desprendiendo los botones de la camisa del castaño y quien alzó primero las piernas para rodearlo de la cadera. Hao lo desvistió de la cadera para abajo y no perdió ni un segundo cuando ya estaba penetrándolo. Lyserg cerró los ojos y mordió el hombro del japonés, las estocadas del moreno eran siempre intensas, eran lentas pero profundas, lo hacía rodar los ojos del placer y sus gemidos se volvían sollozos por la intensidad del momento.
—¿Qué decías de que nos iban a ver? —le increpó el castaño tomándolo de los cabellos para que el rostro sonrojado y enfebrecido lo mirara de frente aún con los labios apretados y los ojos acuosos. Lyserg tenía una cara de encanto que se desfiguraba completamente cuando Hao lo tocaba, las lágrimas se deslizaban por sus mejillas y se desmelenaba en un huracán de calor, abría la boca para lloriquear y tomar aire, pidiendo más.
—¿Te gusta que te haga esto? —la voz de Hao lo hizo casi chillar cuando giró levemente su cadera y su espalda se impactó contra el muro, su camisa completamente mojada por el muro tras ellos y ligeros raspones en su espalda no hacían nada más que atenazar el calor de su entrepierna. Tenía las manos temblorosas cuando bajó una para comenzar a masturbarse a sí mismo, pronto un manotazo de Hao lo detuvo. El castaño solo negó cuando se hizo para atrás y sin cuidado alguno lo bajó de su cadera. El inglés tenía las piernas temblorosas cuando se puso de pie y estaba seguro que no aguantaría demasiado su peso. Sin embargo, Hao lo volteó contra el muro y lo obligó a poner sus manos en la pared de piedra antes de volver a penetrarlo y hacer el vaivén ligeramente más fuerte, un poco más profundo, hasta que Lyserg no pudo controlar sus gemidos.
—Si no te callas nos van a encontrar —le amenazó con la voz enronquecida, jalándole del cabello para que hiciera la cabeza hacia atrás y pudiera morderle la oreja—, y sería una pena que tu padre se enterara que te gusta que te cojan como a una perra en un callejón todo mugroso, ¿verdad?
Lyserg lloriqueó enterrando las uñas en la piedra del muro frente a él cerrando los ojos, su miembro ya comenzaba a expulsar algo de líquido pre-seminal y sus rodillas estaban temblando.
—Mierda —algo en el tono del castaño cambió y súbitamente dejó de penetrarlo. A Lyserg le tomó apenas unos segundos darse cuenta de que Hao se había quedado pasmado allí y cuando giró ligeramente la cabeza para verlo, Hao estaba viendo algo en el piso.
—Parece…
Lyserg pestañeó repetidas veces para enfocar en la penumbra del callejón y sus lágrimas.
—¡¿Es un cadáver?!
Cuando Hao lo volvió a mover con el pie sintió la carne blanda contra la suela y rápidamente quitó la pierna. Pero lo más preocupante de todo era la respiración agitada detrás de él: Lyserg estaba entrando en pánico, y honestamente, sin importarle demasiado si había un cadáver allí, lo tomó para someterlo contra el muro deteniéndole las manos con una de las suyas.
—Shh, tranquilo mi amor —musitó haciendo que descansara la mejilla izquierda contra el muro—, no pasa nada, piensa en mí nada más.
Lyserg crispó las cejas de los nervios cuando comenzó a oír las sirenas a la distancia. Quizá no se habían percatado antes por estar ensimismados en sus quehaceres, pero había un par de ratas rodeando el cuerpo y parecían querer hurgar entre sus ropas.
—Shh, no lo mires, solo siénteme a mí —le pidió deslizando su mano disponible al vientre del chico tocando la parte baja donde si bien su miembro no se marcaba demasiado, podía sentir la presión de sus paredes—, siente cómo entro profundo dentro de ti, así, te estoy llenando por completo.
Los murmullos de Hao definitivamente no lo estaban calmando, pero era difícil que se concentrara en su placer y en el miedo de tener un cadáver allí a unos centímetros de ellos. No fue sino hasta que las sirenas se escucharon en la cuadra de enseguida que Hao se movió.
—Me lleva la…
Sin perder un segundo volvió a salir del interior de Lyserg y jalándolo lo llevó detrás de un contenedor de basura a pocos pasos de allí.
—Ahora cállate en serio o nos van a descubrir —le dijo poniéndole la mano en la boca al inglés que lloraba de angustia, placer contenido o desesperación, cualquiera de las tres opciones lo hacía ver verdaderamente adorable—, ven, cariño, siéntate sobre mí.
El contenedor era lo suficientemente alto para cubrir ambos cuerpos en el suelo y Lyserg tembló entre sus brazos cuando Hao lo obligó a montarlo, escapándosele un sollozo porque su miembro comenzó a eyacular sin poder evitarlo.
Hao le acarició el cabello a Lyserg con dulzura dejándolo venirse en silencio, observándolo morderse la mano para no gritar escuchó con atención a los policías que llegaban a la escena.
—¿Cuál fue el reporte?
Hao recargó a Lyserg en su hombro y esto solo provocó que su miembro se enterrara más en él, golpeando directamente la próstata sensible del joven inglés.
—Reportaron un olor en el callejón y un bulto sospechoso —hablaba el oficial, Hao lo había visto en la ciudad, su nombre era Hans Reiheit—, apesta a thinner.
Y cuando el oficial destapó el cuerpo de la manta que tenía encima, hizo un ruido con la boca que le impidió escuchar a Lyserg jadear sobre el hombro de Hao. El castaño le hundió la boca en su propia piel para que acallara el sonido, sintiendo que, de seguir apretándole así, no iba a tardar en venirse.
—Es Peyote.
El otro oficial, Larch Dirac, estuvo casi a punto de salir de la patrulla para auxiliar a Hans, solo que cuando escuchó de quién se trataba volvió a acomodarse en su asiento y tomó una rosquilla de la caja que tenían en el asiento. El rubio ni siquiera se inmutó, le volvió a morder a su propia rosquilla, el dulce rosa y los confites de colores cayeron al piso, dándole un sorbo de café.
—Oye Peyote, ya levántate estás apestando todo el lugar —le dijo Hans, dándole una patada en la pierna para que se moviera. El cuerpo en el piso se movió unos centímetros apenas destapándose la boca para hablar. Incluso si se movía un poco, el olor que desprendía era impresionante.
—Que te valga madre lo que hago —le dijo con la voz aguardentosa—, andaba viendo unos mocosos coger y me los espantaste.
Hans hizo una mueca de asco y se dio la vuelta.
—Estás tonto, ya levántate o te vamos a llevar a la comisaría otra vez y seguro no quieres comer engrudo, ¿verdad?
Justo en el momento en que la plática terminó, Hao ya no pudo aguantarlo más y terminó eyaculando en el interior de Lyserg. Por la posición fue capaz de sentir todo el interior llenarse y resbalar entre las paredes internas, caliente, goteando intermitentemente. Habiendo apretado los labios intentó hacer el menor ruido posible cuando terminó, respirando con agitación, asegurándose de limpiarle el rostro a Lyserg.
Le besó los labios resecos y entre el rostro enrojecido y las lágrimas incipientes o la saliva que le corría por el mentón, Hao vio el ceño fruncido del inglés. Lyserg sabía que el indigente ese los había visto y ahora lo iba a matar…
Y era muy peligroso considerando dónde estaba metido su amiguito.
