Si, si hubiera sabido que vendrías aquí.
Dime, dime que es un sueño para ti también.
Dime, dime que volverías a hacer todo así.
Si, Meëlle.
—•—•—•—
XLII
—•—•—•—
Aioria se preparó para hacer su ronda habitual. Un día más de trabajo y al siguiente podría descansar. No se sorprendió de que Camus no fuera a encontrarlo; de hecho sería un milagro si volviera a verlo y eso cuando cruzara su templo.
Fue a ver a Marín y a su travieso discípulo. Alargó su ronda tanto como los soldados rasos se lo permitieron. Hizo entrenamiento con algunos aspirantes a bronce y volvió lo más tarde que pudo para encerrarse en su templo.
Delphine no estaba, pero le había dejado algo listo y fácil de calentar. Tomó una jarra de agua entera y decidió irse a confinar, sí, pero lo haría unos templos más arriba.
La casa de Sagitario estaba oscura y silenciosa, pero su aire le recordaba a Aioros. Sabía que era su imaginación mas aún así podía percibir su esencia. Recorrió los pilares hasta el área residencial y se recostó en la cama.
Pasados los minutos, estaba a punto de conciliar el sueño cuando escuchó unos pasos atravesando el recinto. Pensó que pronto cruzarían y se alejarían, pero los escuchó bastante cerca para luego retroceder. Intrigado, salió a la nave principal y descubrió el florero con piezas nuevas. Lo había olvidado por completo.
Se apresuró a alcanzar a la persona que lo había hecho pensando que se encontraría a Shura, pero la silueta que reveló la cascada de luz platinada fue la del caballero de Acuario.
Camus se detuvo al sentirlo cerca pero no se atrevió a dar la vuelta. Las pisadas tan familiares de Aioria le dijeron que estaba tranquilo y al menos se pudo relajar.
—Te extrañé esta mañana.
—Tuve un día ocupado.
—Me imagino. Gracias. Por lo de las flores.
—Avísame cuando vayas a quitarlas para tomar el florero.
—Sí, ya pasó bastante tiempo… Mi… doncella debió avisarme que te estabas haciendo cargo.
—Yo le pedí que… me dejara hacerlo.
Aioria tenía muchas preguntas y tanto que decir, pero no podía formular una oración. Camus guardaba una sola frase que no se sentía con la fuerza para revelar. Entrada la noche ambos guardaron un silencio, esperando. No sabían lo que esperaban pero esperaron.
Reuniendo todo el valor del que fue capaz, Aioria llegó hasta Camus y lo impulsó a que diera la media vuelta. No le fue difícil pero sus ojos se ocultaban. Recordó esa piel encendida por la vergüenza y transparente por la enfermedad. Recordó el viento que a veces emanaba y movía sus largos cabellos. Pero sobretodo recordó la sonrisa que le regaló la última vez que lo acompañó de regreso al Santuario.
Impulsado por sus recuerdos, Aioria se atrevió a tomar la mano de Camus y sintió como esos fríos dedos se sorprendieron con el contacto.
Camus, se extrañó al reconocer el roce de su piel. Incierto, se dejó guiar por la tibia y cuidadosa mano de Aioria hasta que tocó su rostro y, como si las yemas de sus dedos conocieran el camino, se aventuró a acariciar los labios que momentos antes le confesaron que lo habían extrañado.
Aguantando la respiración, Acuario se aventuró a ver los verdes y cristalinos ojos de Leo que, más que albergar duda, curiosidad o ansiedad, estaban cargados de una ternura que parecía infinita.
—Hola —Aioria rió y Camus se mordió la boca.
Por un largo rato ambos se quedaron recargados el uno en el otro, reconociendo su aroma y dejando que sus corazones llenaran el silencio de sus palabras.
Tal vez fue Camus, quizás Aioria.
Ninguno supo quién empezó, o quién buscó a quién.
La luna fue la única testigo de la inocente unión de sus labios. Del deguste de sus alientos.
Renuente a separarse, Camus no soltó la mano de Aioria, hasta que éste se dejó guiar hasta el onceavo templo.
Esa noche la pasaron juntos, observando al otro hasta que cayeron dormidos y por la mañana tomaron el desayuno.
Como postre, esa tarde, Fleur les sirvió una tarta de manzana que ninguno tuvo el coraje de rechazar.
º•FIN•º
•
.
.
Apostilla: Aquí termina, peeeero, pero pero, hay un extra con advertencia de lemon y un epílogo donde podrás echar un vistazo al rededor de dos años en el futuro.
