Siento la tardanza en publicar, pero he estado súper ocupada con el trabajo, y este mes lo voy a seguir estando, así que no creo que vuelva a actualizar tan pronto. Calculo que hasta e de diciembre no estaré libre. En ese puente prometo actualizar y subir varios capítulos.
El verdadero culpable
–¿Qué? ¿Pero de qué estás hablando? ¿Alguien adulteró la poción? ¿Qué ha sucedido?–Gold respondió a la esposa con una mezcla de confusión, sorpresa y agonía, resultado del efecto de la Daga en él.
–¿Hasta cuándo te vas a hacer pasar por tonto, Rumpletinskin? ¡No tenemos todo el tiempo del mundo!–gritó Regina al otro lado, impaciente.
–Calma, Regina…Yo hablo con él…–Belle continuaba con la Daga apuntada hacia Gold mientras gesticulaba para que Regina se calmara. Y, al volverse hacia el esposo –Rumpel…¿No fuiste tú? ¿No sabes nada de esto?
–¡No! ¡Claro que no! ¿Qué motivos tendría para hacerlo? ¡Ahhhhhh!–se apretaba cada vez más el pecho y jadeaba.
–Quizás para sacarme del camino e intentar derrotar a la Reina y al Hada para sumir al mundo en tinieblas y reinar tú en lugar de ellas?–esta vez fue Emma quien lo cortó de forma seca, cruzando los brazos y encarando a Gold con los ojos echando chispas.
–¡Para ser la Salvadora, no es usted muy lista, señorita Swan! Si tuviera algún plan contra usted, ¿no cree que ya me hubiera aprovechado de la situación y lo habría puesto en práctica hace mucho tiempo? ¿Por qué rayos me hubiera tomado el trabajo de ayudaros hasta el momento? ¡Y se olvida de que aquellas dos demonios tienen a mi hijo y solo usted puede llevar a cabo la profecía de la Última Batalla!–la mención de Gideon hizo que Belle tragara en seco y sus ojos se humedecieran –Así que, ¿por qué iba a arriesgarme? ¡Dígamelo!
Ante esas palabras proferidas por Gold, Emma titubeó y no logró responder nada. Abrió y cerró la boca varias veces sin tener una respuesta. Ella no había pensado en esas otras cosas.
–¡No lo creas, Emma!–gritó Regina
–Mi marido no está mintiendo. Es inocente–suspiró Belle
–¡Normal que tú digas eso, French!
–¡Es verdad, Regina, es inocente! ¿Puedes calmarte y escucharme?–la sequedad y los ojos nerviosos de Belle asustaron incluso a Regina. La muchacha apartó lentamente la Daga del pecho de Gold y esta dejó de brillar. El hombre aún se mantuvo en el suelo, con la mano en el pecho, pero esta vez más aliviado, luchando por normalizar la respiración –Emma, Regina…La Daga no permite que Rumpel mienta. Ella lo controla completamente. Si realmente fuera el culpable, ya lo habría revelado al segundo en que le hice la pregunta, aun en contra de su voluntad. Mi marido está diciendo la verdad. No ha sido él.
Emma y Regina suspiraron al mismo tiempo. Frente a hechos y pruebas concretas, no hay argumentos que valgan. La Daga del Dark-One lo ha comprobado. No había sido Gold el autor de lo que había puesto en peligro a Emma.
Pero entonces, ¿quién había sido?
En cuanto Gold se levantó y se arregló el chaleco, ya restablecido, miró de Emma a Regina y dijo con desdén.
–Alguien me debe un pedido de disculpas, ¿no?
Las dos reviraron los ojos.
–Lo siento…–dijo Emma
–¡Disculpa por pensar que eras tú el culpable, querido Rumpel, tú nunca nos has dado motivos para desconfiar de ti en este largo camino que hemos vivido a tu lado!–dijo con sorna Regina
–Así me gusta…–el hombre sonrió de lado, y cambiando de expresión a una más seria, se giró hacia Belle, que estaba avergonzada –De estas dos, no ha sido sorpresa, pero tú, Belle…¿Desconfiar de mí de esta manera? ¿Confiarte la Daga no fue acto suficiente para probarte que he cambiado?
–No desconfié de ti, amor, de verdad…Pero tuve que hacerlo. No quería controlarte, pero Regina estaba tan furiosa que fue el único medio que vi para probarle a ella y a Emma que no habías sido tú. Tuve miedo de lo que iban a hacer.
–Está bien…Ya pasó–respondió aún herido. Y mirando de una a otra de las mujeres –Ahora tenemos que descubrir quién ha hecho esto…Pero antes, tengo que comprobar una cosa. Con permiso, por favor, ya vuelvo.
Y mientras Emma, Regina y Belle esperaban en la tienda, Gold entró en la parte de atrás y regresó con la gran marmita donde mantenía la Poción de Transición Temporal en gran cantidad. Allí se mantenía fresca y humeante, y a lo largo de la semana, Gold la dividía en pequeños frascos con la dosis exacta para cada sesión de Emma. Su cara plasmó la rabia que sintió cuando al acercarse a las tres les mostró el caldero, y el líquido de color celeste. Al igual que en el frasco de Emma, de forma prácticamente imperceptible, un líquido lila se mezclaba de forma sutil al verdadero color de la poción.
–Como sospeché…Toda la poción está adulterada y contaminada–concluyó, frustrado
–Y eso quiere decir…–empezó Emma
–Quiere decir, señorita Swan…–continuó el hombre–Que la Poción de Transición Temporal está completamente perdida. Sin efecto alguno. Aún no sabemos qué ha sido incluido en ella, y arriesgarse a usarla no serviría de nada. Solo le haría daño como ya se lo hizo, o incluso peor. La hemos perdido por completo.
–¡Ay, no…Dios!–la rubia agachó la cabeza, entre sus manos, sin creérselo. Comenzó a caminar de un lado a otro de la tienda.
–¡Gold…Debe haber una manera, una solución! ¡Tú siempre tienes una!–argumentó Regina, preocupada.
–Ahora soy el rey de las soluciones, ¿eh?–dijo Rumpel sonriendo con ironía y un vez más se ganó el revirar de ojos de la morena –Pero la verdad, mi querida alcaldesa, es que no, no tengo ninguna solución. La poción tarda al menos quince días en estar lista, y estamos cerca de la Batalla Final. Y además ya no me quedan muchos de los ingredientes, pues los gasté en esta. Conseguir las materias primeras, alguna de ellas muy raras, puede llevar meses.
–Ay, no…–dijo Belle
–Ahora entiendo por qué el Espectro me dijo que ya no habría más sesiones con ellos, que aquella era la última y ya no podría viajar hasta ellos…Ya sabían que no daría tiempo a preparar más poción.
–Exactamente–confirmó Gold
–¡Tenemos que descubrir inmediatamente quién ha sido el idiota que ha hecho esto!–Regina estaba furiosa.
–Claro, vamos a descubrirlo ya…–las tres no comprendieron cuando Gold fue al cajón escondido en uno de sus armarios del fondo de la tienda y sacó un frasquito que contenía un líquido amarillo.
–¿Qué es eso?–preguntó Belle y todas se acercaron para mirar mejor.
–Una poción que solo uso en casos extremos, pues es muy difícil de preparar. La Poción de la Revelación Acuática. Se hace la pregunta sobre lo que se quiere revelar y…–mientras hablaba, Gold llenaba una escudilla con agua cristalina de una botella y vertió algunas gotas de la poción en ella –…Y el misterio será revelado por medio de imágenes en el agua, como una película…
Belle, Emma y Regina se apretaron alrededor de Rumpel para observar atentamente y con los corazones acelerados de nervios y expectativas cómo el agua hacia remolinos de colores, mientras Rumpel preguntaba con los ojos fijos en el recipiente.
–¿Quién intentó perjudicar a Emma Swan? Enséñame lo que sucedió…
Y las imágenes comenzaron a formarse y a esclarecerse en medio del agua…
Flashback on
Cinco días antes…
Hay quien dice que Úrsula es la criatura más poderosa de las aguas, señora de todos los mares y reina de todos los seres acuáticos, pero esa es una leyenda, la que conocemos de los libros y de las fábulas pasadas de generación en generación a través de los años.
Sin embargo, lo que nadie sabe, solo los seres del agua y algunos pocos humanos que se han adaptado a vivir en los mares, es que Úrsula es solo la reina secundaria, muy poderosa, claramente, pero aun así subordinada y regida por la real y verdadera reina de todos los mares y océanos: Katrina. Katrina era la propia fuerza enraizada de las aguas, no era solo la señora de los mares, podría considerarse que era todos los océanos del mundo personificados en un único ser.
Un ser poderoso, temido y bruto, tenía a todos los seres de las aguas, incluida Úrsula, a sus pies. Katrina los protegía y protegía los mares, pero a cambio pedía toral sumisión. Su apariencia real era de verdad aterradora: enorme, poseía cuatro colas de sirena que también podían arrastrarse por la tierra, poseía seis brazos, su color, de la cabeza a las colas era de una tonalidad azul violáceo muy intenso, pero tenía trozos más oscuros en las escamas, ojos grandes y blancos como hoja de papel, la boca rasgada y dentro de ella se veían filas de grandes dientes, amarillos y puntiagudos. Uñas largas y finas en las manos enormes y un cabello igualmente largo y rojo como sangre.
Ella podía fácilmente transformar su apariencia según sus intereses, incluso, volverse una hermosa mujer, llena de curvas perfectas, rubia, cabellos largos hasta la cintura, sonrisa perfecta, y ojos azules. Y fue así como Katrina se presentó ante el hombre que la había invocado, bajo la apariencia de esa mujer, sobre todo porque sabía que ese hombre específico adoraba a las rubias…
Pocos conocían las palabras mágicas en lengua élfica que habían invocado a Katrina, la gran señora de los mares, y entre esos pocos, se encontraba Killian. Killian Jones formaba parte de una importante tropa de marineros que defendían reinos y secretamente ese grupo tenía en su poder esas palabras guardadas bajo siete llaves, pasadas de generación en generación en esos grupos de marineros. Eran grupos selectos para evitar que esas poderosas palabras cayeran en manos equivocadas y ambiciosas, y esos marineros las tenían solo para situaciones de emergencia, como pedir protección en una guerra.
Un hombre desesperado no debería invocar a Katrina, y todo lo que Killian era en aquel momento era un hombre desesperado. Y la gran reina jamás concedía deseos sin pedir algo a cambio y, generalmente, algo muy valioso para la persona que clamaba por su ayuda.
Así que, aún sin conformarse ante el hecho de que Emma hubiera roto con él para estar con Regina y ciego por los celos y por la obsesión, en aquel atardecer, Killian se encaminó al muelle, se paró frente al mar y como se le enseñó muchos años atrás, al caer el sol y mirando hacia las aguas, profirió en voz baja y con concentración el texto élfico mágico que traería a Katrina.
Y en pocos segundos, tras una gran racha de viento, surgió lentamente en medio de un remolino de mar, frente a sus ojos, la bella mujer rubia, disfraz adquirido por Katrina para no asustar a los humanos con su apariencia real. Ella le sonreía abiertamente, llevando solo unas pequeñas hojas que le cubrían senos y su intimidad, y Killian fue pillado jadeando y mirando a la bella rubia de arriba abajo. No se esperaba encontrarse a alguien de tal belleza y sensualidad parada frente a él. Katrina sonrió, satisfecha. Ella conocía el poder que sus formas femeninas ejercía en los hombres.
Al salir caminando de forma sexy y elegante de las aguas, la bella mujer se acercó a Killian hasta casi pegar sus cuerpos y habló suavemente, cerca de su boca.
–Killian Jones…Debe haber un motivo muy serio para invocarme y sacarme de mis aposentos donde tengo tantos compromisos que resolver por las aguas del mundo…Dime, ¿qué quieres de mí?
Tras tragar en seco y embriagarse de tal sensualidad de la reina ante aquella cercanía, Killian consiguió responder
–Gran Katrina…Quiero que me concedas un deseo…
–Habla entonces.
–Quiero que me ayudes a tener de vuelta el amor de Emma Swan.
–Bien…Sabes que Emma Swan ya está con su amor verdadero, Regina Mils, ¿no?–antes de la invocación, Katrina ya conocía todo lo que se le iba a pedir, nada escapaba a la poderosa reina de los océanos.
A Killian le costó aguantarse la rabia.
–¡Regina no es al amor verdadero de Emma…Soy yo!–dijo seco–Ella solo está confusa, y Regina le está comiendo la cabeza.
–Ah, Killian Jones…¿Estás seguro?–se apartó lentamente y lo miró con desdén –Vosotros, los hombres humanos, tan débiles cuando el asunto son las mujeres…Creéis que sois los últimos seres de la Tierra.
–¿Me vas a ayudar o no?–dijo de forma impaciente
–Mis hechizos son muy poderosos e inigualables, sin embargo estamos lidiando con un caso de amor verdadero, y recuerda, separar dos amores verdaderos, cuando ya se han encontrado y tienen tal fuerza como la que tienen Emma y Regina, es hueso duro de roer hasta para mí. Pero…–pasó levemente la mano con sus uñas perfectas por el rostro del hombro, y este se estremeció –Existe una oportunidad para que salga bien. Ya he trabajado en casos de amor verdadero y este hechizo no ha fallado. ¿Quieres correr el riesgo?
Tras estremecerse ante el roce, Killian respondió, completamente dominado por la sed de tener a Emma Swan a toda costa de vuelta con él.
–Sí…
–¿Y estás dispuesto a pagar el precio que toda magia exige?
–Lo que quieras
–Sabes que cobro un alto precio y pido cosas valiosas a cambio, ¿no? Y que estás obligado a pagar si no quieres morir–susurró
Jones tragó en seco, estaba receloso, pero no retrocedió.
–Sí. Estoy dispuesto a pagar.
–Pues bien…Siendo así, tenemos un acuerdo. Quiero el Jolly Rogers.
Killian se atragantó al momento, y la miró sin creerse lo que había acabado de escuchar. Comenzó a espumar de rabia.
–¡No! ¡Mi navío, jamás! ¡Nunca!–gritó
Katrina sencillamente se encogió de hombros, calmadamente
–Lo coges o lo dejas
–¡Nunca te lo llevarás!
–Pues entonces, no tengo nada más que hacer aquí. No me hagas perder más el tiempo. Adiosito, pirata–Y la bella rubia se giró, caminando de nuevo hacia el mar, comenzando a entrar en las aguas para marcharse.
–¡Espera!–Killian la agarró con fuerza por el brazo, y aún sin girarse, ella sonreía. Sabía que era cuestión de segundos para que cediera. Ahh, los hombres desesperados por mujeres…Eran capaces de cualquier locura. Ella conocía bien a ese tipo de hombres.
–¿Sí?–se giró hacia él poniendo cara de inocente.
–¡Yo…Acepto!–las palabras salieron con una profunda tristeza y dolor. Killian estaba entregando uno de sus bienes más preciados a manos de aquella mujer para tener a Emma de vuelta. Valdría el sacrificio enorme y doloroso que estaba haciendo. Su corazón sangraba.
La mujer sonrió de oreja a oreja.
–¡Genial, querido! Entonces, trato cerrado…Vamos a sellar el compromiso.
Katrina hizo aparecer en su mano un pergamino reluciente y una pluma, que entregó a Killian para que firmase en la línea de puntos, y así él lo hizo sin leer nada de lo que había escrito en el mágico papel.
El acuerdo con la poderosa reina de los mares estaba sellado y ahora no había vuelta atrás.
Katrina preparó su poderosa poción, infalible según ella. Le garantizó a Killian que esta haría que Emma Swan volviera a enamorarse de él y amarlo en cuanto el líquido descendiera por su garganta, y añadió que ese hechizo nunca le había fallado en miles de años que llevaba haciéndolo para hombres y mujeres desesperados como él por tener sus amores perdidos de vuelta. Y la esperanza y la plena convicción de que su antiguo amor volvería a sus brazos invadieron el corazón de Killian de nuevo. Él estaba seguro de que era cuestión de horas hasta tener a Emma de nuevo en sus brazos, de donde ella nunca debió haber salido, así pensaba él.
La reina de los océanos preguntó a Killian cómo quería que lograra que la mujer bebiera la poción, y el pirata no tuvo duda: pidió a la hechicera que lograra una manera de añadirla al líquido de la Poción de Transición Temporal que Emma tomaba para cumplir con sus sesiones semanales con Archie.
Katrina abrió una bella sonrisa de dientes perfectos, mostrando toda la belleza de esa apariencia de mujer con la que se cubría.
–Algo más fácil que eso es quitarle caramelos a un niño…–dijo triunfante.
Por ser uno de los seres más antiguos y poderosos ligados a la madre naturaleza, Katrina poseía habilidades incomparables y únicas, y una de ellas era poder atravesar cualquier material, como un fantasma, sin ser vista de forma alguna. Se hizo a sí misma y al frasco de poción invisibles, y entró fácilmente a través de las paredes de la tienda de antigüedades del señor Gold a una hora en que no había nadie. Todo fue muy fácil. Sus ojos e instintos la guiaron claramente hacia donde la Poción de Transición Temporal humeaba, hacia el caldero en una sala al fondo de la casa de Gold y Belle, y allí derramó el frasco de líquido lila que llevaba consigo dentro del azul celeste de la poción original. Mezcló bien hasta el punto de que a cierta distancia no se percibía la adulteración. Ahora era cuestión de esperar.
Pero todo salió mal y fuera de los planes originales. Totalmente fuera de lo previsto y de lo esperado, la poción de amor de Katrina no había hecho efecto ninguno en Emma Swan. Su cuerpo solo había reaccionado a los efectos de la bebida, pero no penetró en su cuerpo ni en su corazón. La rubia había regresado como si hubiera expulsado el cuerpo extraño que había invadido su propio cuerpo y estaba igual que siempre, completamente enamorada de Regina Mills.
Y Killian Jones se encontraba alegre, feliz y sonriente, trabajando en su barco y silbando, solo esperando el momento en que la Salvadora volviera corriendo a su encuentro, con los brazos abiertos…
Flashback off
En la tienda, en ese momento, se encontraban una Emma, una Regina y una Belle boquiabiertas y sin reacción y un Rumpel sonriendo sarcástico ante la escudilla con el agua mágica, en la que había acabado de pasar la película. Poco a poco el remolino de colores se hizo pequeño y desapreció reflejándose en el agua las caras de los presentes.
–¿Por qué será que no estoy para nada sorprendido?–fue Rumple quien habló primero, manteniendo la sonrisa sarcástica, mientras las tres mujeres volvían a mirar lentamente hacia él.
–¡Sabía que Killian podría ser capaz de muchas cosas…Pero nunca imaginé que pudiera ir tan lejos y jugar tan sucio!–dijo Emma, roja y completamente rabiosa.
–Voy a matarlo…–Regina temblaba, sus ojos estaban oscuros y dilatados, y la morena rezongaba bajo.
–No…–Emma posó delicadamente su mano en el brazo de la morena, ganando su atención –Tú no vas a hacer nada. Lo haré yo.
–¿Qué pretendes, Emma?–preguntó Belle
–Jamás voy a dejarte sola con ese…–Regina comenzó, pero fue detenida por su prometida que agarró su rostro y la miró profundamente
–Confía en mí, Regina. Necesito que me apoyes y que me permitas que yo misma me entienda con Killian de una vez–estaba calmada.
–Emma…
–Puedes quedarte observando a lo lejos, si quieres, no te lo voy a impedir. Pero necesito resolver esto sola…¿Está bien?
La morena suspiró, vencida, pero preocupada.
–Está bien. ¡Estaré cerca, eso seguro!
–Siéntete libre para estarlo–la rubia besó su cabeza con cariño. Y girándose hacia Belle y Gold –¡Gracias amiga mía! ¡Y Gold…De corazón, perdóname por todo!–él asintió con la cabeza y Belle sonrió.
–Ten cuidado, Emma–pidió Belle
–¡Lo tendré! Ahora, vamos Regina…Tengo un asunto que resolver de una vez por todas y un pirata obsesivo al que enfrentarme.
Y cogiendo la mano de Regina, Emma Swan salió con la morena de la tienda, en dirección hacia los muelles donde estaba atracado el Jolly Rogers.
Regina la llevó hasta allí en su coche y estacionó en un lugar apartado, pero no muy lejos, para poder observar a Emma y entrar en acción y ayudarla en caso en que fuera necesario.
Emma corría a paso firme y seguro hasta el gran navío de madera, y se encontró a un Killian que era solo sonrisas y miradas apasionadas empilando cajas, y en cuanto la vio corriendo hacia él soltó las cajas y abrió los brazos.
–¡Mi amor! ¡Finalmente! Ya era ho…
La frase murió en su garganta cuando su espalda golpeó con fuerza contra uno de los pilares del navío y se quedó sin aire. Emma, en lugar de darle un fuerte abrazo, como él así esperaba, estiró sus brazos y manos y con una poderosa magia lo había lanzado a toda velocidad por los aires, cayendo al suelo con un golpe sordo. Emma, con los ojos chispeando de rabia, se acercaba peligrosamente a donde él estaba caído, y Killian, amedrentado, intentó defenderse colocando una de sus manos en su rostro, con mucho esfuerzo, balbuceó, al recuperar parte de su voz.
–Emma…Love…¿Qué estás haciendo?
–¡"Love" una mierda!–la rubia gritó bien cerca de su rostro, al cogerlo por el cuello y encararlo firmemente a los ojos, asustando al hombre y provocando que cada pelo de su cuerpo se pusiera en alerta –¿Quién te crees que eres para intentar controlar mi vida y mis sentimientos de esa manera? ¿Te has vuelto loco, Killian? ¡Podrías haberme matado, y lo peor, podrías haber puesto en riesgo toda la Batalla Final! ¡Ahora, por tu culpa, ya no tengo Poción de Transición Temporal, a causa de tu bromita, y puedo perder cosas importantes hasta la llegada de la guerra! ¡Eres un egoísta!–Emma detestaba la violencia, pero fue más fuerte que ella. En un acto rápido, le dio una fuerte bofetada al pirata, dejándole aturdido y con un ligero corte en el labio.
–¿Qué es esto, Emma? ¡Yo no he hecho nada!
Emma se echó a reír.
–¡Y encima mentiroso e hipócrita!
–Yo…Yo…–el hombre comenzó a desesperarse al ver que la realidad le golpeaba en la cara con amargura, la poción no había hecho efecto en la ex novia.
–No intentes explicarte…Tu jueguito sucio no funcionó conmigo. He visto todo lo que hiciste con la tal Reina de los Mares. ¡Con detalles!–él se estremeció cuando Emma escupió y gritó esas palabras –Solo he venido aquí por un motivo…¡Darte una última oportunidad para desaparecer de aquí! Vete bien lejos, para otro maldito reino, para el infierno, pero no vuelvas a poner tus pies en Storybrooke. ¿Estoy siendo clara? ¡Hasta ahora pasé por alto tu obsesión y tus acometidas, Killian, porque pensaba que era cuestión de tiempo, que se te pasaría y te conformarías, pero no! ¡Has llegado hasta lo más bajo para hacer que vuelva contigo, comprometiendo mi misión como Salvadora! ¡Eso no es amor, Killian, eso es enfermedad! Nunca sería tuya por completo ni de verdad, y sobre todo a través de la magia, ¿aún no has entendido eso? ¡Márchate! ¡Ahora! ¡Ni yo ni nadie de esta ciudad quiere volver a ver tu cínica cara!
La rabia y la ira comenzaron a invadir al pirata. Una rabia que se juntó con el rencor por las duras palabras de Emma y por la desesperación de no haber salido bien. Estaba perdido, y sin Emma. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, y se levantó con dificultad, quedando frente a frente con la rubia.
–¡Tenía que haber funcionado! ¿Qué infierno es este? ¡Tenía que haber funcionado, Emma!–ahora él gritaba descontroladamente, y Emma reviró los ojos, le costaba creer en tal obsesión que rodeaba al hombre que un día había amado. A lo lejos, Regina apretaba el volante atenta, dado que Killian daba un paso más para intentar acercarse a Swan.
–Realmente…Tenía que haber funcionado, sí. Pero no funcionó–Katrina se acercaba, aún en su versión de bella mujer rubia, de forma lenta y peligrosa, salida de algún lugar que nadie vio. Habló mansamente, y Killian se giró hacia ella. Lleno de odio, corrió hacia ella y se detuvo delante de ella, escupiéndole las palabras
–¡Farsante! ¡Me has engañado! ¿Dónde está tu gran poder? ¡Mentirosa! ¡Me dijiste que esa poción jamás había fallado!
–¡Así es, nunca falló! ¡No te mentí, guapo! Pero siempre hay una primera vez, ¿no es verdad, querido? E infelizmente esa primera vez ha sido contigo.
El cinismo y la sonrisa fácil en el rostro de Katrina hizo que Killian se sintiera aún más rabioso, si acaso eso era posible.
–¡Me debes una explicación!
–De hecho…Es justo–se rascó el mentón –Vamos a ello. La poción no funcionó porque el amor que Emma siente por Regina neutralizó completamente el efecto de la misma. En miles de veces que he usado esa poción, y no fueron pocas, créeme, en todas esas veces los hechizados volvían corriendo a sus antiguos amantes, dejando a los actuales con el corazón destrozado. Sin embargo, no ha sido así con Emma Swan, ha sido completamente diferente y fuera de todos los padrones que he presenciado. Fue como si solo hubiera bebido agua, aunque con todas las primeras reacciones que la poción hace en el cuerpo. Créeme, estaba en la sala donde Emma tomó la poción adulterada durante su sesión y presencié todo…–Emma la miró, incrédula –Y lo que sentí emanar de ella, y también de Regina, fue algo que jamás he presenciado antes, algo capaz de asustar incluso a la mismísima Reina de los Mares. En toda mi larga existencia nunca he visto una fuerza de amor verdadero tan fuerte y poderosa. Es algo totalmente inquebrantable, un escudo. Un amor más allá de todos los límites. Nuevo incluso para mí…
–¡Estás de broma!–Killian chilló. No podía creerse todo ese amor que Emma tenía por Regina. En su cabeza, su amor eterno era él y era cuestión de tiempo que Emma se diera cuenta y dejara a la alcaldesa.
Katrina se encogió de hombros.
–No estoy bromeando, guapo, y tú lo sabes. Lo siento mucho. No tienes oportunidad con la Salvadora. Ahora, he venido a cobrarme mi pago…
El pirata se echó a reír. Emma asistía a todo.
–¡Jamás! Tu maldito hechizo no funcionó. Así que, no te vas a llevar el Jolly Rogers.
Emma desorbitó los ojos. Killian de verdad debía estar muy desesperado para jugarse su navío que era como un hijo para él.
–No, no, mi guapo pirata–Katrina se acercó y acarició su rostro, y Killian agarró su muñeca impidiéndole continuar –Independientemente de que fallara o no, él es mío. El acuerdo fue sellado, la magia fue lanzada, la poción fue hecha, el trabajo fue plenamente realizado. Yo hice mi parte de forma clara, responsable y limpia. Si no funcionó, lo siento mucho, no fue culpa mía. No tengo culpa de que la mujer que amas siente un amor que vence cualquier barrera mágica…por otra mujer…
Al escuchar tales palabras, que tanto hieren su orgullo, Killian quiso golpearla, pero no le dio tiempo, ya que con un único chasquido de dedos, Katrina se colocó a ella, a Killian y a Emma en tierra firme, en el muelle, y el Jolly Rogers desapareció. Pura y sencillamente. Para desespero y pánico completo de Hook, que gruñía y caminaba en círculos con las manos en la cabeza, acercándose hasta donde hace un momento descansaba el Jolly Rogers.
–¿Dónde está? ¿Dónde está mi barco?–gritaba desesperado, a medida que Katrina se acercaba a él lentamente.
–Lo he mandado ya a uno de mis reinos favoritos, a las aguas oceánicas cerca de Australia–el pirata gritó otra vez –Ahora, vamos a la parte más importante…Tú te vienes conmigo–Esas palabras llamaron la atención de Killian, que la miró sin entender.
–¿Cómo?
–Ay, ay…Estos hombres desesperados que no leen lo que firman…El contrato que firmaste tenía una cláusula…Junto con el Jolly Rogers, yo tenía el derecho de llevarte conmigo a los reinos en el fondo del mar, para convertirte en mi siervo y esclavo…–el cuerpo de Hook comenzó a temblar descontroladamente y la respiración se hizo más irregular. Incluso Emma tenía el corazón acelerado –Y quién sabe…–Katrina se acercó de forma sensual y pasó una de sus manos delicadas de arriba abajo por el tórax del hombre. La lengua lamió lentamente su mejilla, y le susurró al oído –Si no te acaba gustando la idea y se conviertes en mi marido y me ayudas a gobernar las aguas. Siempre has sido un hombre de mar y confieso que echo de menos una buena compañía matrimonial…
A partir de ese momento, todo sucedió rápido. Katrina, poco a poco, comenzó a asumir su forma original, asustando completamente a Killian, provocando que él desorbitara los ojos y soltara un grito largo y estridente. La rubia hermosa y sensual se transformó en un ser horripilante de color azul violáceo, con grandes dientes puntiagudos que sonreían satisfechos. Emma, que asistía a todo más atrás, se cayó al suelo del susto, jadeando con sus manos en el pecho. Katrina era de verdad aterradora.
Pero lo peor aún estaba por venir. Tras revelar su verdadera apariencia, Katrina, con un movimiento de manos, cambió la apariencia de Killian. El hermoso hombre que era desapareció en cuestión de milésimas de segundos. Ahora Killian poseía exactamente la misma apariencia que Katrina, con la única diferencia que era su versión masculina. Lo único que quedó del antiguo Killian era su garfio en la mano derecha, el pequeño pendiente en su oreja y los cabellos cortos y castaños.
El pirata, vanidoso como era, se vio en una agonía sin fin. Miró haca abajo, hacia sus manos y al percibir el monstruo azul violáceo en el que se había transformado soltó el mayor grito de todos: ensordecedor, triste y desesperado.
–¡Por favor, no! ¡Hago lo que quieras para que reviertas todo esto!–lloró en un último desesperado intento.
–Un trato es un trato, mi querido Hook…Ahora vámonos que nuestros amigos de los reinos de las aguas nos esperan para cenar…–Y Katrina se echó a reír, y las aguas del mar, delante de ella, se abrieron con un fuerte viento.
La carcajada de la mujer se mezclaba con el grito de "no" de Killian mientras, a una velocidad impresionante, Katrina y Killian desaparecían por el gran agujero que el mar había abierto. Y enseguida, así como se había abierto, se cerró. Y la calma volvió de nuevo a las aguas, como si nada hubiese pasado allí. Gaviotas alegres y cantarinas pasaban volando bajo y rasante delante del sol anaranjado del atardecer, allí, encima del lugar exacto donde Killian había desaparecido junto a Katrina.
El gran Capitán Hook, hombre amante de los mares y de las aguas, irónicamente, había sucumbido a ellas, de una forma que tal vez no era muy querida y esperada.
Killian Jones se había ido para siempre.
