Tiempos difíciles

Summary: Orihime está embarazada, pero un día comenzó a sangrar y eso resulta preocupante.

Ichigo estaba desesperado. Orihime lo había despertado en medio de la noche para decirle que estaba sangrando. Eso no era normal y lo sabía. Su padre le había dicho que debería ir al hospital si volvía a ocurrir y eso planeaba hacer. Isshin era un buen doctor, pero en ese momento Orihime necesitaba de un especialista.

Orihime fue internada de inmediato. La doctora le había dicho que su cuello uterino estaba dilatándose y eso hubiera sido bueno de no ser por el hecho de que Orihime solo tenía cinco meses de embarazo.

—Le estaremos aplicando varias inyecciones para que maduren los pulmones del bebé, pero también nos aseguraremos de prolongar el parto.

A Orihime le dieron el alta tres días después. Su estado seguía siendo delicado y las amenazas de un parto prematuro demasiado grandes por lo que se le había dicho que debía tener mucho cuidado.

—Deberán ir a la farmacia por este medicamento, ayudará a prevenir que comience a dilatar, también tendrá que estar en reposo constante, nada de levantarse a no ser que sea absolutamente necesario, trate de tener las piernas un poco levantadas, una almohada bajo sus pies ayudará mucho, no demasiado alta. También asegúrese de que su esposa coma mucho hierro, la anemia pudo causar complicaciones durante el embarazo.

Ichigo y Orihime asintieron. Él era cuidadoso con su esposa, procuraba que no se esforzara demasiado y procuraba cumplir todos sus antojos, pero se dijo que no era suficiente y que debía estar más al pendiente de ella.

—Es un hecho que el niño nacerá prematuro, pero debemos asegurarnos de que no sea antes de los siete meses. Regresen de inmediato si vuelve a darse un sangrado.

Ichigo y Orihime estaban muy preocupados. Temían por su hijo y les aterraba pensar que no sobreviviera. Ambos amaban a ese pequeño no nacido con todo su corazón incluso si solo lo habían visto en los muchos ultrasonidos que le hicieron a Orihime para verificar su estado y sentido a través del vientre materno.

Isshin, Yuzu y Karin los estaban esperando. Ambos hubieran querido ir al hospital, pero no pudieron hacerlo. Orihime solo tenía permitida una visita y creían que era Ichigo quien debía estar a su lado en un momento como ese.

—¿Qué ha pasado?

Orihime comenzó a darles todos los detalles. Les habló de las inyecciones que recibió y de los ultrasonidos que le hicieron. Les repitió lo que le dijo la doctora y la importancia de que se cuidara desde ese momento. Estaba demasiado asustada por la idea de perder a su hijo y no podía ocultarlo.

Karin y Yuzu prácticamente la obligaron a acostarse. Ambas hermanas acondicionaron el cuarto del matrimonio para que la futura madre estuviera cómoda. Ichigo fue a la farmacia por el tratamiento de su esposa y pidió una incapacidad para el trabajo. Orihime era su prioridad y quería estar a su lado.

Los amigos de Ichigo y Orihime la visitaban con frecuencia. Tatsuki era la que más veces lo hacía y casi siempre llevaba un regalo.

—Me aburro tanto —se quejó Orihime.

—Recuerda que lo haces por mi sobrinito —le dijo Tatsuki, no era un regaño.

—Lo sé. Es por Kazui que estoy dispuesta a pasar todo el día en cama y que sigo usando ese tratamiento tan incómodo ¿no se podrá tomar de otra forma?

—Tal vez, pero no creo que sea tan efectivo. Aprovecha para descansar porque después no podrás.

Orihime comprobaría cuan ciertas eran esas palabras pocos días antes de que cumpliera los ocho meses de embarazo. Kazui era un niño sano y hermoso. Tenía un pequeño soplo en su corazón, pero la doctora le había dicho que eso era natural y que con el tiempo y un tratamiento se cerraría. Kazui nació bajo de peso, pero afortunadamente no necesitó de la encubadora.

—El niño tiene que comer cada dos horas, tendremos que internarlo si llega a bajar de peso.

Ichigo y Orihime pasaron largas noches en vela, principalmente Orihime pues Kazui se negaba a tomar el biberón, la doctora había insistido en que lo alimentara con leche materna. Pero tanto Ichigo como Orihime estaban de acuerdo con que todos los sacrificios valían la pena cada vez que veían a Kazui sonreír, el bebé estaba creciendo y, antes de cumplir los dos meses, tenía el peso adecuado para su edad.