Amortentia
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling. "Este fic participa en el Fictober 2020 del grupo "Yo también estoy esperando un nuevo capítulo de Muérdago y Mortífagos"
Bueno, sumamente tarde, pero al fin traigo el final de esa historia. En lo personal me gustó mucho a pesar de lo dramática (y en algunas partes cliché) que quedó, y espero que ustedes también la hayan disfrutado.
Gracias a aquellas que me dejaron su review a pesar de lo tarde que entregué algunos capítulos.
Sintió el frío en cuanto salió del castillo, no esperaba que él estuviera despierto y escuchando su despedida. Había decidido pedirle permiso y apoyo a la maestra McGonagall para terminar sus estudios en otro lado, y por eso había ido a despedirse de Draco.
Desde que perdió a sus padres y la probabilidad de tener hijos, se encontraba sumamente sensible y temerosa de perder a alguien más. Por eso la revelación de la realidad de su relación con Draco le había dolido tanto.
—¡Hermione! —Escuchó el grito de Draco detrás de ella y se sintió tentada a detenerse.
Ignorando ese impulso, corrió más rápido. No deseaba escuchar sus excusas, no quería que la lastimara más.
Las lágrimas le nublaban y la vista, y su mente estaba centrada en los gritos de Draco, pidiéndole que se detuviera. A pesar de la avalancha de pensamientos que la inundaban, no pudo evitar sorprenderse de la resistencia del chico rubio; estaba herido y débil, pero eso no le impedía correr tras ellas.
Supo que había entrado en el Bosque Prohibido cuando sintió una rama golpear contra su rostro.
—¡Hermione, detente por favor!
Esta vez, fue un sexto sentido el que le hizo detenerse, justo en el borde de lo que parecía ser un barranco. El miedo que inundó su sistema, alejó todo rastro de tristeza y miró a su alrededor.
Había llegado a un punto un poco elevado, y ya no podía ver el castillo.
—Hermione —Esta vez el tono fue suave, y más aliviado que desesperado—. No hagas movimientos bruscos.
La gryffindor siguió su mirada y se quedó helada, el suelo bajo sus pies se estaba agrietando como si fuera hielo.
—La tierra está suelta —le explicó Draco—, un mal movimiento y te hará caer.
Había verdadera preocupación en sus palabras, pero Hermione también pudo distinguir determinación. La determinación de salvarla.
Las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas.
—Eso ya no importa, si caigo o no, no tiene importancia.
El chico rubio la observó asustado.
—No digas eso, a mí me importa mucho más de lo que piensas, y estoy seguro de que a Potter y a Weasley también.
Hermione se dio la vuelta cuidadosamente, a pesar de lo herida que estaba, si iba a morir quería hacerlo viendo su rostro.
—No es cierto, escuché la conversación de las Greengrass, y creo que tienen razón.
La preocupación fue reemplazada por el enojo.
—¿Qué dijeron esas arpías?
—Tú lo sabes, no hace falta que yo lo diga.
—Hermione —suplicó—, sea lo que sea que hayan dicho, no es cierto. Te juro que no es cierto.
—¿Cómo puedo creerte? —preguntó aferrándose al rayo de esperanza que le dieron sus palabras.
—Confía en mí, te amo, Hermione Granger. Te amo como nunca podré amar a nadie.
—¿Así que no es cierto que solo fuiste amable conmigo para limpiar tu imagen y tu apellido?
—¿Eso fue lo que dijeron Daphne y Astoria?
Ella solo asintió.
—No, no es ni un poco cierto. No hubo ningún motivo oculto en enamorarme de ti, tu personalidad y tu forma de ser fueron suficientes, y ni siquiera la amortentia más poderosa me haría olvidarte.
Las lágrimas seguían fluyendo, aunque ahora eran lágrimas de alivio.
—Ahora —continuó Draco—, ponme atención. Necesito que confíes mí, porque el suelo en el que estás parada, está a punto de caer.
Solo entonces regresó a la realidad y fue consciente del peligro que corría.
—Tengo miedo —susurró al sentir un poco de tierra caer.
—No te preocupes —la calmó—, avanza un solo paso, solo uno.
Hermione hizo lo que le indicó y escuchó piedras golpeando con las paredes del barranco mientras caían.
—Ahora, tienes que saltar hacia mí, solo tendremos una oportunidad, porque una vez que saltes, la fuerza hará que todo ese trozo caiga. Así que hazlo con todas tus fuerzas.
Dejó ir el miedo y se abrigó con la confianza que le transmitía la voz de Draco. Solo así se animó a saltar.
Tal y como le había advertido el slytherin, el trozo de tierra se desprendió en cuanto saltó, pero ella ya estaba encima de Draco, quien a pesar de estar vendado había amortiguado la caída.
—Te amo, Hermione Granger —Sus ojos se encontraron y ella sintió la verdad de sus palabras—. Y no quiero que vuelvas a dudar de mi amor por ti.
Estaba oscuro, y aún sentía la adrenalina por sus venas. Pero no le importó lo cerca que estuvo de la muere ni lo que había ocurrido en los últimos días, sol importaba Draco, y la sensación de sus labios unidos.
~FIN~
