Estar en Hogwarts, lejos de sus padres, lejos de la oscuridad, y lejos de la soledad, era lo único que podía pedir.

La calidez de estar nuevamente aquí era algo que no experimentaba hace mucho tiempo. Los pasillos estaban iluminados de un color anaranjado debido a las antorchas que colgaban a cada metro, y los enormes vitrales de las paredes brillaban debido a la luz de la luna.

Hogwarts era un lugar precioso. El castillo tenía dimensiones y un arte tan fantástico que parecía irreal. Pero allí estaba, en todo su esplendor.

Clarisse subió a su cuarto para dejar los pequeños bolsos que traía con ella. Además debía estar en el Gran Comedor para el banquete de bienvenida, por lo que tomó su uniforme y se lo colocó apresuradamente, en lo que la puerta comenzó a sonar.

Dio paso, y Pansy Parkinson apareció desde el otro lado, lista para bajar. "Clarisse, te busqué por todos lados." señaló ella, acercándose a la chica para abrazarla.

"He estado aquí todo el tiempo." respondió con una sonrisa.

"Me doy cuenta." dijo la chica, ahora su rostro se torno algo más serio. "Las cosas aquí están mal Clarisse."

Ella, que había llegado tan feliz aquí, tuvo que cambiar su emoción por una calma, sabiendo que realmente no debería estar tan alegre después de todo.

"Las entradas laterales del castillo han sido derribadas, y el Gran Comedor está completamente desarmado. El castillo está en pésimas condiciones."

Clarisse aclaró su garganta y se acercó a ella. "Tu crees que, ellos van a volver ¿no?" le preguntó. Ella creía que Pansy no tenía idea de los secretos que escondían los Mortífagos, por lo que sabía, sus padres eran fieles creyentes al Señor pero, no tenían nada que ver en sus planes. "Crees que ellos atacarán."

"Por supuesto lo creo." respondió ella con seguridad, mientras giraba el pomo de la puerta para salir.

La sala común estaba repleta pero faltaban muchos más estudiantes. Clarisse, a simple vista, creía que este año sólo había llegado la mitad de los estudiantes de la casa. Caminaron entre la multitud que pronto salía aglomerada al pasillo, todos en dirección al comedor.

Pansy tenía razón, algunos pasillos estaban oscuros y podía ver algunos escombros de concreto en el suelo. Pero lo más sorprendente fue llegar al Gran Comedor.

No habían mesas en ese momento. Sólo sillas, todas en posición al frente. Las luces eran aún más opacas y podía ver pedazos de vidrio por el suelo.

Cuando todo el alumnado llegó, se sorprendió de ver tan poca cantidad de personas. Cada casa había disminuido su cantidad a la mitad, o incluso menos. La casa que más alumnos tenía era Gryffindor, y los tres más importantes no estaban allí.

"Esto me está asustando." murmuró Clarisse a Pansy mientras tomaban asiento en las sillas color verde oscuro.

Pasados unos minutos todos se encontraban en sus lugares. Frente a ellos ni un solo profesor se encontraba en la larga mesa. Solo pudo notar a dos de ellos vagando entre los asientos.

La profesora McGonagall, y el profesor Flitwick.

Las puertas se abrieron con fuerza, golpeando contra las paredes de piedra y provocando que todos dieran un grito ahogado. Cuando se giraron, el profesor Snape, junto con dos personas irreconocibles para ella, caminaron hasta el frente del comedor, parándose con un gesto de superioridad ante todos.

"Muchos deben estar preguntándose por qué estoy frente a ustedes," dijo, hablando en un tono grave y arrastrando cada palabra. "Éste año, asumo el puesto del profesor Dumbledore, tal como él hubiera querido."

Los murmullos se hicieron presentes pero duraron segundos cuando las voz de Severus llenó el comedor.

"¡Silencio!" más que un grito, fue un timbre de voz alto y calmado, con el cual todos quedaron aturdidos. "Desde hoy las cosas cambiarán en esta escuela. Sabemos que hay mucho peligro fuera, por lo que las reglas serán aún más estrictas, y los castigos... no quedarán atrás."

Clarisse respiró profundamente. Podía ver los rostros aterrorizados de sus compañeros, pero a esta altura, ya debían estar preparándose para lo peor.

"No me queda más que pedirles que estén atenues a las reglas y órdenes de los nuevos profesores. Alecto Carrow, profesora de Estudios Muggles, y Amycus Carrow, profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras."

Clarisse miró a los dos nombrados, eran hermanos, compartían las mismas facciones y tenían una igual sonrisa de maldad en sus rostros. Sus largas túnicas color negro sólo la llevaron a una conclusión. Eran Mortífagos, ella los había visto antes.

"Ahora, todos devuélvanse a sus habitaciones, no quiero ver a nadie vagar por los pasillos esta noche, ni ninguna noche por el resto del año." Snape dio una mirada de amago y todos los estudiantes procedieron a caminar fuera del comedor, evitando hablar y enredarse entre sí.

Clarisse perdió a Parkinson entre la multitud, y decidió entrar en un nicho, cerca del pasillo de las mazmorras, para esperar que los pasillos se calmaran.

Estaba conmocionada por el estado en el que estaba el castillo, y por todo lo que pensó que podría venir este año. Definitivamente la oscuridad la estaba persiguiendo.

"Aquí estás." la voz de Zabini la hizo saltar del susto, haciéndola chocar con una estatua que estaba tras ella.

"Dios, Blaise, avisa cuando aparezcas." le pidió ella, sintiendo su pecho rebotar. "Casi me das un ataque."

"Lo siento." sonrió levemente, tomando el brazo de la chica y tirando de ella. "Hablé con los demás y están esperándonos en la sala común."

Clarisse se puso nerviosa, ella jamás había hablado con ninguno de ellos, y sus historiales de personalidad no eran los mejores.

Theodore Nott, un chico alto, delgado y de cabello claro, su inteligencia se ve tapada por su enorme complejo de burlarse de todo el mundo y su afiliación a pandillas de mal carácter.

Draco Malfoy, el elegante rubio de ojos fríos y tes pálida que trae completamente locas a casi todas las chicas de Hogwarts. Conocido por su personalidad arrogante y rencorosa, matón desde primer año. Hijo de una de las familias más ricas dentro del Mundo Mágico, próximo heredero de la fortuna.

Y finalmente Marcus Lestrange, un chico desconocido para ella, ya que apenas llegaba a la escuela, pero sólo por saber con quienes se rodeaba, podía tener una idea estimativa de aquel chico.

"Aquí, estamos." habló Blaise, minutos después, cuando llegaron a la sala común. "Señorita White, aquí están Malfoy, Nott y Lestrange."

Clarisse se quedó en silencio frente a los tres chicos sentados con naturalidad en los sillones de cuero color negro. Abrió la boca pero las palabras no salían, estaba nerviosa y no tenía idea de cómo responder a eso.

"White, ¿es una chica?" preguntó Nott, arrugado su nariz con disgusto. Ella intentó ignorar su reacción, mirando hacia la fogata de llamas color verde.

"No te sorprendas Nott," respondió Malfoy, mirando los anillos en sus largos dedos. "¿En qué época crees que estamos?"

Clarisse lo miró pero él no dirigió su vista a ella en ni un solo momento, cosa que la chica agradeció, ya que prefería tenerlos lo más lejos posible de ella.

"Sólo decía..." murmuró Nott.

"Yo digo que está bien," habló un chico de cabello castaño y ondulado, que mordía su labio a cada segundo. "Las chicas son buenas en estas cosas, nos ayudará bastante."

Supuso que era Marcus Lestrange, el chico nuevo. Él era igual de alto que los demás, podría decirse que tenía el mismo aire de Draco, pero él definitivamente era mucho más simpático que el rubio.

Blaise puso la mano en la espalda baja de Clarisse, empujándola hacia el sillón frente a ellos. Caminó casi aturdida y se sentó a un lado de la fogata, agradeciendo el calor que le brindaba en sus desnudas piernas.

"¿No hablas pequeña?" preguntó Theo, luego de que estuvieran instalados.

Clarisse aclaró su garganta. Intentaba decirse a sí misma que estuviera tranquila, ésta es la primera vez que habla con ellos, podía imponer ahora una personalidad autoritaria y fuerte.

"Claro, es sólo que, hoy han pasado muchas cosas extrañas." respondió ella, tirando su largo cabello tras sus hombros. "Los Carrow son maestros aquí, ellos son -"

"Mortífagos." interrumpió Marcus, mirándola a los ojos. "Ellos son los hermanos Mortífagos más fieles al Señor Oscuro."

"¿Ellos enseñarán aquí?" siguió preguntando ella, cuestionándose las decisiones de Snape.

"Ellos harán más que enseñar," dijo Nott, apoyando sus codos en sus rodilla, a modo de estar más cerca del círculo y hablar de manera tenue. "ellos están a cargo de toda la disciplina y los castigos dentro de Hogwarts."

"Aman eso," añadió Marcus. "ellos aman el poder. Los he visto con algunos torturando a traidores, y lo disfrutan. No los juzgo, la verdad es muy placentero."

Clarisse ignoró su cometario, suponiendo que solo lo decía a modo de broma. "Pero, eso significa que..." miró a su alrededor, pero nadie estaba allí. Ella estaba completamente sola con los cuatro chicos. "el Señor Oscuro está más cerca de lo que pensamos. Él está - él tiene muchas posibilidades ahora."

"Él no tiene ninguna posibilidad aquí." le contradijo Draco, hablando por segunda vez en todo el tiempo que llevan reunidos. "Sin Potter, su trabajo fue en vano. Que los Carrow estén aquí no es más que para mantener en correcta posición a esta maldita escuela."

"Lamentablemente Malfoy tiene razón." añadió Blaise, pasando su brazo por el hombro de la chica. Ella se revolvió en su asiento y miró hacia el gran ventanal, apreciando el color del lago. "Pero quizá, esto nos sirva de algo ¿no?"

"¿De qué nos podría servir estar aquí?" volvió a responder Malfoy, cada vez más enojado. Clarisse sólo confirmaba sus ideas sobre él. Draco era una persona muy fría y se molestaba fácilmente, llegaba a dar terror contradecirlo. "Esto es una puta perdida de tiempo, podríamos estar allá afuera, preparándonos para la Batalla, aprendiendo con los Mortífagos, pero en cambio, estamos aquí, encerrados en esta jodida sala, sin poder hacer nada más que lamentarnos lo que está pasando."

Un hormigueo recorrió el cuerpo de ella, sintiéndose exactamente como él decía, y por los rostros de los demás, todos estaban de acuerdo con los dichos de Malfoy. Era frustrante no poder ser parte de aquello que haría historia en el Mundo Mágico.

"Creo que, podríamos cambiar eso." habló, con un tono tembloroso. Era una chica de muchas ideas pero nunca las llevaba a cabo por miedo a que no resultarán, se frustraría si fallaba.

Los cuatro chicos se miraron entre sí, todos con diferentes reacciones, pero igual de interesados en sus palabras. La chica se incorporó en su lugar, bajando su falda para tapar sus muslos desnudos, miró una última vez su anillo de plata y suspiró.

"Quizá no sea un cambio muy, drástico," comenzó a explicar, nerviosa por tener tantos pares de ojos sobre ella. "pero creo que podríamos practicar hechizos, yo llevo haciéndolo un tiempo." dio una pausa para respirar pero Nott la interrumpió.

"Dices, ¿algo como lo que hizo Potter y su grupo?"

"Puede ser algo así," asintió. "Quizá no podamos ser partícipes de los planes y organización de la Batalla, pero, si estamos preparados para el momento, valdremos mucho más. Nunca sabemos cuándo el Señor Tenebroso nos llamará ante él, si es que lo hace, pero, es mejor estar completamente dispuestos a todo."

"Ejército del Señor Oscuro." dijo Nott, sonriendo.

Marcus golpeó su cabeza." No imbécil, debemos ser auténticos."

"No es necesario que llevemos un jodido nombre," les dijo Zabini, pasando su mano por el tobillo de su pie que reposaba sobre su rodilla. "Pero estoy de acuerdo con Clarisse, creo que es la mejor idea que podemos tener hasta ahora."

Lestrange y Nott asintieron mientras seguían jugueteando entre sí, pero Malfoy seguía en contacto con su anillo, rodándolo de un lado a otro. Por un momento ella creyó que no había puesto atención a nada de lo que ella dijo, pero cuando él levantó la cabeza y la miró, hizo un gesto aprobación tan leve, que sólo ella podría haberse dado cuenta.

Blaise le hizo cariño en el brazo y tomó su barbilla, haciendo que sus ojos chocaran con los suyos. "Eres muy inteligente, White."

•~᯽~•

Las clases con los Carrow habían sido lo peor que podía haberle pasado. Ellos no tenían ninguna pizca de compasión ante ti. Si te equivocabas, castigo, si los contradecías, castigo, si llegabas a alzar un poco la voz frente a ellos, castigo.

En tan sólo el primer día la mitad de la clase estaba en detención, y Clarisse agradecida hacia sus adentros que no la hubieran cuestionado durante sus clases, si no, ella también sería un más del lote.

Cuando la clase terminó, tomó sus libros y salió apresurada de la sala. Blaise le había dicho que necesitaban hablar sobre cómo llevarían a cabo sus ideas.

6 pm en la Torre de Astronomía.

Decía el papel que le dio en el pasillo, mientras los alumnos corrían de un lado a otro buscando sus aulas.

Cuando llegó a las largas escaleras, un tirón de su túnica la hizo perder el equilibro, doblando su pie. Unas fuertes manos la agarraron de sus caderas, evitando el golpe.

"Tranquila, White." Marcus apareció tras ella, sonriendo de manera juguetona. Sus ojos se veían aún más claros por la luz del día y sus labios estaban marcados debido a mordiscos que ella había visto que acostumbraba a darse. "Solo bromeo contigo."

Ella sonrió nerviosa y siguió subiendo. "Marcus Lestrange," lo nombró ella, adentrándose a la pregunta que se había hecho antes. "Lestrange es un apellido que he de haber escuchado antes, pero no recuerdo dónde..."

"Bellatrix," respondió él con obviedad, y la chica giró su rostro con sorpresa. "Bellatrix Lestrange."

Clarisse hizo memoria. Bellatrix Lestrange, una de las mujeres Mortífaga más leal que había visto alguna vez. Era tenebrosa realmente, ella lucia como una maniática y estaba tan cegada por el poder del Señor Oscuro que haría lo que fuera por él. Había estado en Azkaban luego de la Primera Guerra Mágica, y, durante una fuga masiva, logró escapar, reuniéndose nuevamente con los Mortífagos.

"Aunque mi madre es Black," aclaró él, mientras llegaban al cielo de la Torre. "Mi padre es Rodolphus Lestrange."

Aunque parecía loco, Clarisse admiraba el poder de aquella mujer, ignorando todo lo demás, ella era una bruja muy capaz y una excelente hechicera.

"Eso explica todo," respondió ella, divisando las cabezas de los demás en la Torre. "tu madre es muy conocida."

"Lo sé." dijo, con satisfacción.

Arriba ya se encontraban Zabini, Nott y Malfoy, esperando mientras conversaban tranquilamente. Los pasos de Marcus y Clarisse los sacaron de su tema y se giraron a mirarlos. Bueno, a mirarla a ella. Su piel brillaba bajo la luz del sol que estaba ya escondiéndose tras las montañas lejanas, su largo cabello se movía gracias al viento y sonreía naturalmente gracias a Marcus.

"Bien, tenemos mucho de lo que hablar." señaló Blaise, sentándose en el piso de madera. Los demás hicieron lo mismo, cerrando un círculo entre ellos. "Primero debemos buscar un lugar donde llevar a cabo las prácticas."

"¿Por qué no aquí?" preguntó Nott, apoyando sus palmas tras él.

Malfoy puso los ojos en blanco y respondió. "La Torre es utilizada por muchos cursos a lo largo de la semana, es poco seguro estar aquí."

"¿Y si vamos al Bosque Prohibido?" preguntó Clarisse, mientras sacaba una libreta para tomar apuntes.

Marcus resoplo a su lado. "¿Estás loca?, por algo le llaman prohibido."

"Acaso tienes miedo, Lestrange." respondió juguetonamente y el chico solo le sonrió con maldad.

"Bien, bien, basta." interrumpió Nott, con un dejo de burla en sus palabras. "Vamos a la Sala de Menesteres."

Blaise negó automáticamente con la cabeza. "Eso es aún peor Theo, además, allí podrían encontrarnos fácilmente."

Draco aclaró su garganta, haciendo que todo el grupo lo mirara. "Conozco un lugar pero, deben estar seguros de ello."

•~᯽~•

"¡No me pises Nott!" murmuró Clarisse en un tono bajo, mientras Theo reía tras ella.

Corrían por el pasillo de manera precavida, esperando que ni Peeves ni Filch los encontraran. Ya estaba oscureciendo, y aunque el toque de queda aún no comenzaba, el lugar al que se dirigían estaba prohibido, y si fueran encontrados allí, el castigo no sería para nada sutil.

"Maldición, ¿cuánto falta Malfoy?" se quejó Marcus, caminando con gracia, siguiendo la fila de los demás.

Draco se dio la vuelta y le lanzó una mirada amenazante, tensando su mandíbula. "Cierra la puta boca, ya llegaremos."

Dieron unos cuantos pasos, doblaron en algunas esquinas, y llegaron a una zona aún más oscura del castillo. Había una enorme sala rodeada de ventanales que tenían una maravillosa vista a las afueras de Hogwarts. Estaba muy frío y se notaba el polvo en las orillas de cada ventana, demostrando que el lugar llevaba abandonado mucho tiempo.

"Es... perfecto." habló Zabini, recorriendo sus dedos por las paredes. Clarisse miraba el alto techo, definitivamente aquí podrían practicar siempre que quisieran, y nadie lo sabría.

"Éste es un lugar prohibido." habló Clarisse, temerosa de que los encontraran allí. La sala se encontraba en el pasillo del cual Dumbledore hablaba cada año. El área estaba restringida y los alumnos no debían venir aquí, a menos que quisieran jugar con sus vidas.

Draco la miró por un segundo y desvió sus ojos hacia una de las grandes ventanas. "Es por eso que es el mejor lugar en el castillo," señaló, jugando con su chaqueta color negro. "aquí nadie nos encontrará."

Marcus se puso al lado de Clarisse, y pasó su brazo por el hombro de ella. "Eres muy inteligente Malfoy, no tenía idea que tu cerebro seguía en funcionamiento."

Clarisse rió y sintió la furia de Draco, que miraba a Marcus con odio, sus manos se hicieron puño a cada lado de sus caderas. "Al menos yo tengo cerebro, Lestrange."

"¿Cuándo podemos empezar?" preguntó ella para aliviar la tensión entre los dos chicos.

Zabini y Nott se acercaron a ellos mientras se apoyaban en una de las paredes, aún admirando el lugar.

"Lo antes posible," respondió Zabini, cruzándose de brazos. "pero necesitamos organizarnos. Opino que... Clarisse debería ser la organizadora de todo esto." propuso, mirando a sus demás amigos. "Finalmente, ella fue la de la idea, y es una de las que más información tiene sobre Artes Oscuras."

"¿Quieres que ella nos enseñe?" preguntó Marcus, boquiabierto. Clarisse corrió su brazo para mirarlo a la cara, y él notó su confusión. "No me mal interpretes linda, pero Malfoy y yo pasamos nuestras vacaciones completas entre los Mortífagos, tenemos mucho más conocimiento del tema."

"Estoy de acuerdo," Malfoy respondió, con una sonrisa de superioridad en su rostro, que hizo a Clarisse odiarlo al instante. "Marcus y yo estuvimos practicando Oclumancia y Legeremancia."

"Y mi madre," añadió Lestrange. "nos ha enseñado algo de Artes Oscuras."

Clarisse comenzó a reírse, como si lo que sucedía fuera demasiado gracioso, pero no reía por eso. Su risa traía tras ella negatividad. "Quieren decir que, ¿no me creen capaz de enseñarles? No se si lo recuerden pero mis padres también son expertos en Magia Oscura y me han enseñado todo lo necesario." mintió. Sus padres nunca le había enseñado nada, y lo poco que ella sabía, lo había aprendido sola.

"Nadie está cuestionando tus capacidades, White." le dijo Marcus, ahora con tanta frialdad, que Clarisse se sintió intimidada por su comportamiento. "Solo queremos lo mejor para el grupo, y lo mejor, somos nosotros dos."

"Bien, y si mejor, solucionamos este estúpido problema ¿y trabajan juntos?" ideó Nott, levantando sus brazos en alto para que lo escucharan.

Marcus lo miró frunciendo el ceño, mientras Draco arrugaba su nariz con pesadumbre. "¿Juntos? ¿Los tres?"

Nott ladeo la cabeza asintiendo, se notaba cuanto disfrutaba enfurecer a sus amigos. "Es exactamente lo que digo, Malfoy. Ustedes podrían hacer maravillas juntos -"

"No." declaró el rubio, poniendo las manos en sus bolsillos. "No haremos eso."

Sus oraciones eran cortas y fuertes. Estaba decidido en lo que decía.

"Draco, ¿por qué siempre arruinas todo?" dijo Zabini, pero de una forma amigable, que hizo que Malfoy se relajara un poco.

Marcus volvió a poner el brazo sobre el hombro de Clarisse, pero esta vez, a ella le pareció incómodo, ya que Lestrange había demostrado un cambio de actitud demasiado fuerte, y poco a poco le parecía algo alarmante, pero curioso...

"No me molestaría para nada pasar tiempo con Clarisse la verdad..." el tono de voz de Marcus tenía maldad, y fue en un timbre tan grave, que sonó como una propuesta. Ella lo miró y sonrió, pero de nervios. Siempre tendía a sonreír cuando estaba nerviosa.

Blaise bajó la mirada, poniendo sus ojos en blanco. "No te creas, Lestrange. Pasaremos el tiempo, juntos, los cinco, practicando."

"Bueno," dijo ella, tragando saliva al sentir su garganta rasposa. "Puedo trabajar con Marcus, y... Draco, solo si quiere," explicó, sin mirarlo, solo posada ante Nott, que era el único menos intimidante allí. "Quiero que comencemos en una par de días, por ahora me preocuparé de buscar la información necesaria sobre qué hechizos y encantamientos podrían servirnos."

"Estoy de acuerdo," le dijo Blaise, finalmente soltando sus hombros a modo de relajación. "podría ayudarte con eso."

Clarisse sonrió, aceptando su apoyo. "Eso sería perfecto."

"Entonces, eso es todo." Theodore dio un golpeteo con sus manos, dando la vuelta para salir del lugar. "¡Ejercito del Señor Oscuro!"

Ella no pudo evitar reír ante los juegos del chico.

Todo caminaron tras él, pero ella se quedó a unos metros de sus pasos, mirando a su alrededor, y analizando a los cuatros chicos que caminaban frente a ella.

Un remolino pasó por su mente y posó la idea en su cabeza. Si su año la pasaría con aquellas cuatro personas, definitivamente le esperaban muchas cosas.

Muchas cosas.