CAPITULO 36

(NARRACIÓN EN TERCERA PERSONA)

Como si te clavaran una cantidad interminable de cuchillos por todo el cuerpo. Así se sentía la madre de Chloe tras escuchar las palabras del doctor que acababa de operar a su hija.

Un donante. La preciosa pelirroja necesitaba un donante de hígado, que fuera compatible con ella, con su mismo grupo sanguíneo.

-¿Señora Beale?-el doctor, vestido con una camisa azul y una bata blanca, interrumpió sus pensamientos. La mujer agitó la cabeza y la levantó para mirar al hombre que la observaba preocupado. Él suspiró-Oiga, sé que esto es muy difícil para usted y para todos los que hay ahí fuera esperando a la recuperación de su hija. Pero tiene que saber que es algo delicado y más grave de lo que puede parecer. Como bien le he dicho, la compatibilidad con los familiares en cuanto a la donación de órganos, es óptima. ¿Hay algún familiar de sangre que estuviera disponible? -la señora Beale se quedó mirando al doctor, negando ligeramente con la cabeza, mientras varios nombres pasaban por su mente.

-Los únicos familiares que nos quedan son mi padre, que está convaleciente, y un primo lejano de Chloe-el hombre levantó las cejas, debido a las circunstancias.

-Bueno, vamos a buscar gente con el mismo grupo sanguíneo que Chloe en esta ciudad y las más cercanas. Ya sabe que vamos contrarreloj. Y, sé que no se lo he dicho, pero debería ser consciente de que usted es su madre y podría...-

-Lo sé-esta vez fue la señora Beale la que interrumpió al doctor, cerrando los ojos.

Mientras, en la sala de espera se quedaron Aubrey, Luke, Beca y Jesse, ya que el resto se fueron a comer y a descansar. Esperaban a que saliera la madre de Chloe del despacho del doctor, para que les diera alguna información. El joven castaño se acercó a la DJ, que estaba sentada en el suelo, apoyando la espalda en la pared. Se colocó junto a ella y respiró hondo.

La pequeña morena tenía los ojos hinchados tras más de 24 horas llorando. No había comido, apenas se había movido de ahí. Sólo deseaba poder ver a Chloe, abrazarla, tocarla y sentirla.

Jesse abrió la boca para decir algo, pero justo en ese instante apareció el doctor junto a la madre de Chloe, que apenas era capaz de andar. Todos se levantaron de golpe, esperando algún dato nuevo y positivo.

-Vuestra amiga sigue estable, pero necesita bastantes medicamentos para mantenerse con vida. Enseguida podréis pasar a verla, pero de uno en uno-dicho esto, y tras asentir todos con la cabeza, el hombre se giró y se marchó, sujetando una carpeta bajo su brazo derecho.

Beca miró a la madre de Chloe, que entendió perfectamente la pregunta que le formuló la morena sin siquiera hablar.

-Yo ya la he visto antes, Beca, podéis pasar vosotros-dijo débilmente, mientras se dirigía al ascensor, Beca supuso que para tomar un poco el aire. Aubrey le dedicó una tierna y triste mirada a la DJ y se acercó a ella, colocando sus manos en los hombros de Beca.

-Beca, ve tú, yo iré con su madre, ¿vale? Más tarde iré yo-la morena asintió despacio y echó a andar hacia la habitación de la pelirroja. Iba a paso lento, mirándose los pies, mientras miles de pensamientos rondaban su cabeza. No estaba segura de si sería capaz de ver a Chloe en ese estado. No sabía si sería capaz de soportarlo.

Llegó a la puerta de la habitación, y, muy poco a poco, puso su mano sobre el pomo. Cerró los ojos, suspiró y entró, cerrando la puerta tras de sí. Y lo que vio, la hizo tener que llevarse la mano al pecho.

Se acercó despacio, observando cada detalle. Máquinas, cables y tubos estaban conectados a su novia. Se quedó parada justo al lado de la camilla, sin dejar de mirar a la pelirroja. Pasó su mano derecha por el brazo de Chloe, acariciándola suavemente, pero apenas sintió algo. Estaba fría, vacía. Levantó la vista hacia su cara, pero era inexpresiva. Esa dulce y preciosa sonrisa ya no estaba, y tampoco sabía si volvería a estar presente. Esos ojos, esos preciosos, profundos, los más honestos que había visto en su vida, azules como el cielo, simplemente, no estaban. Bueno, sí estaban, pero cerrados. Y era como si no estuvieran.

Pero esa situación no le hacía perder a la pelirroja,para nada. Precisamente por eso, porque su pelo rojo fuego seguía tan brillante e imponente como siempre, apoyado perfectamente sobre los hombros de Chloe.

Entonces, las lágrimas empezaron a brotar sin control de los ojos de Beca, que tuvo que apoyarse en la camilla para no caer al suelo. Porque le dolía. Le dolía ver a la persona más adorable, buena y encantadora del mundo en esa situación. Y le dolía ver a la chica que más quería en el mundo así. Chloe era la persona que tenía su corazón, a la que Beca se abrió completamente. Y ahí estaba, al borde de la muerte sin merecerlo.

La morena agarró la mano de la pelirroja, sin dejar de mirarla, mientras las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas. Con la otra, acarició la mejilla a su novia, suavemente y con toda la ternura del mundo. Se tragó el nudo que tenía en la garganta, en un intento de que alguna palabra saliera de su boca.

-Chloe...-apenas pronunció el nombre del amor de su vida, rompió a llorar de nuevo. Tras recomponerse, prosiguió-No sé...no sé si me estás escuchando o no pero...te quiero Chloe, te quiero...con toda mi alma...te necesito aquí. No...no me queda otra opción...que ser fuerte...pero sin ti...me siento muy vacía, Chloe...necesito escuchar...tu voz de nuevo...y ver esa sonrisa ocupar...toda tu cara...después de reírte de alguna...tontería mía...-le salió una media sonrisa a la morena, mientras recordaba el sonido de la risa de su novia-Y ver esos ojos...esos preciosos ojos azules brillar...brillar al escuchar tu canción favorita, o al mirarme... tu ausencia...me está matando, Chlo...-Beca respiró profundamente, cerrando los ojos, y continuó-¿Recuerdas cuando...cuando te dije que...sólo cuando mi corazón...dejara de latir...dejaría de quererte?...Pues no, Chloe...Jamás podré dejar de quererte-sentenció, soltando despacio la mano de la pelirroja y caminando lentamente hacia atrás.

De repente, llamaron a la puerta y Beca se limpió rápidamente las lágrimas con el dorso de sus manos. El doctor de Chloe, un hombre alto y moreno, entró, cerrando la puerta. Al ver el panorama, suspiró y se acercó apenas unos pasos.

-¿Qué...qué pasa, doctor?-preguntó como pudo Beca.

-Quizás no vengo en el mejor momento, o quizás sí-de nuevo, el hombre respiró hondo, como tomando carrerilla-¿Tú eres Beca Mitchell, no? Vuestros amigos de la sala de espera me dijeron que estarías aquí-la morena simplemente asintió con la cabeza, expectante-Verá, señorita Mitchell, la señora Beale me ha dado permiso para hablarte del estado de Chloe con más detalle-de nuevo, Beca asintió-Necesita un donante de hígado, o bien un familiar o bien alguien de su mismo grupo sanguíneo, lo cual aumentaría las posibilidades de compatibilidad. Su madre me ha dicho que tan sólo quedan el abuelo de Chloe, en estado convaleciente, y un primo lejano del cual apenas saben nada. Eso deja sólo a su madre, a la que ya le dije que podía ser donante, pero que conllevaba ciertos peligros tanto para ella como para Chloe, ya que la edad de su madre es avanzada y el estado del hígado no es el mismo que en una persona más joven-de nuevo, Beca asintió, intentando retener toda la información posible sobre las probabilidades de supervivencia de Chloe. Otra vez el doctor respiró profundamente-Hemos estado viendo los informes sanitarios de análisis de varias personas de esta ciudad y las más cercanas, y hay muchas que tienen el mismo grupo sanguíneo que Chloe, pero que nos llevaría un tiempo localizar y comprobar que estarían dispuestas a donar-Beca frunció ligeramente el ceño, sin saber a dónde quería llegar a parar el doctor-Señorita Mitchell, usted tiene el mismo grupo sanguíneo que Chloe.