Ni Sailor Moon ni sus personajes me pertenecen, todo es Propiedad de Naoko Takeuchi.La historia está escrita para mero entretenimiento del lector y el autor.
XLII.
—¿Segura que te reunirías con ese señor en este paraje? — preguntó Kenji
—Sí, te digo que él dijo que llegaría aquí. ¿Por qué no vas a comprar un café o algo? La verdad es que muero de sed papá.
—Ahh— suspiró el hombre —. De acuerdo, iré por algo en lo que ese sujeto aparece, no queremos que mi bella hija muera de sed.
Dijo el hombre con mucho cariño y entró a la tienda que tenían en esa gasolinera, su hija vigilaba los pasos de su padre para poder enviarle un mensaje a su amiga y comentarle que ya estaba den el lugar en el que se había quedado de ver con Chiba. Haruka no se había tardado nada en responderle, cosa que alegró a la chica de ojos azules pues su amiga se preocupaba por ella y al mismo tiempo confiaba en ella. Pero algo le había llamado la atención de uno de los mensajes de su amiga, le preguntaba por Shingo y Usagi levantó una ceja.
Rápidamente comenzó a responder el mensaje y decirle que su hermano no estaba con ella ese día. Haruka, no tardó en enviarle una nota de voz para regañarla por atreverse a ir sola. Entonces le aclaró que no iba sola pues su padre la había acompañado con ese par de hombres; algo en la siguiente respuesta de Haruka la hizo sentirse tranquila porque confiaba más en el cuidado de Kenji que en los berrinches de Shingo.
Guardó su celular en el bolso y comenzó a mirar de manera fija la carretera, ella suspiraba al darse cuenta de que quizá Mamoru no llegaría a la cita. ¿Y si era una prueba del padre de Michiru? Seguramente la había seguido desde que salió de su casa y se dio cuenta de que ella iba acompañada de su padre, por eso para el señor había sido mejor desaparecer. Entonces, eso quería decir que lo que los chicos decían era verdad y Chiba Mamoru era un enemigo de Haruka. Estaba feliz porque al final del día decir la verdad no le complicaba la vida a su mejor amiga o a su familia, sonrió y levantó un poco el rostro para que el sol lo calentara.
—Buenos días— escuchó la voz del hombre —. Lamento haberla hecho esperar, usualmente soy puntual, pero el día de hoy me ganaron los nervios.
—Señor Chiba— dijo llevando su mano a la boca.
El hombre se veía sumamente apuesto de saco y corbata, tanta formalidad en él le hacían pensar que el hombre no era malo, simplemente había hecho malas elecciones. Pobre sujeto, la culpa por haber dejado a su hija hace tantos años le hacían mentir sobre quien era y lo peor es que él no sabía que Michiru ya estaba enterada del parentesco. Para Usagi la mirada triste del señor era evidente, ¿la esposa de su amiga lo notaría? No estaba segura y antes de pasar como una tonta que se había quedado con la boca abierta por la galantería del hombre, decidió que era mejor bajar la mano y descubrir lo que ocultaba tras ella.
—¿La espanté?
—No, es que no vengo tan formal como usted. Un blazer y una playera blanca, junto con unos jeans celestes… Bueno, no se ve nada bien ¿cierto?
—No se preocupe, tampoco es que no le dijera que usted apenas pudo tener tiempo para ayudarnos con lo del terreno. Ser casual es mejor, porque el hombre lo tomará todo real ¿recuerda lo que debe de decirle? Antes de que él y yo hablemos de negocios, usted podrá retirarse. Tampoco es que la quiera poner en peligro, además sé que él no la recuerda de la boda, así que no se preocupe, ni usted o su familia estarán en peligro.
—¿Mi familia?
—Bueno, hablo de Haruka, sé que la ve como parte de su familia.
—Sí, es cierto… Es que me espantó la forma en la que habló.
—Pues como le comenté, de esto depende que Kunzite siga detrás de Haruka o que se quede tranquilo por un tiempo. Me alegra mucho saber que usted confiara en mí y mi palabra, sé lo duro que es guardar un secreto para usted; mucho más si hablamos que es por el bienestar de la gente a la que ama, pero le doy mi palabra de que todo esto será para mejor.
La campanilla de la tienda de la gasolinera se escuchó, Mamoru volteó a ver esperando encontrarse a Kunzite. Sin embargo, ver al padre de Usagi lo hizo poner un semblante molesto y la chica creyó que el hombre la dejaría plantada en ese instante.
—Mi padre supo que saldría, le dije que es un encargo de Haruka pues esperaba que él me dejara en paz y quiso venir porque él es…
—Quien se encarga de "Regala una sonrisa", lo sé.
—Eso era lo que deseaba decirle porque no quería que desconfiara de mí.
—No, al contrario… Según recuerdo su padre era ingeniero civil.
—Sí.
—¿Podría decirle que no comente nada? No quiero que nada arruine nuestro plan y si el señor quiere hacer un estudio minucioso de la tierra, podemos poner en riesgo el trato con Tamori. Lo peor sería que regresara a pensar que es mejor quitarle la empresa a Haruka ¿entiende?
—Sí, yo hablaré con mi padre.
—Espero que su padre no arruine mi plan, esto es algo que no necesitaba o coméntele que se quede esperando en el auto mientras usted atiende los negocios de Haruka.
—Parece que no conoce a mi padre, él no me dejará sola con ustedes. Vino a cuidar de mí y nada lo hará cambiar de parecer, así que con todo respeto señor Chiba. Si usted también es un viajero en el tiempo, tuvo que haber sabido de este encuentro.
—¿Me dice que no sé hacer mi trabajo?
—Qué bueno que lo entendió.
—No tiente su suerte, señorita Tsukino porque no sabe nada de lo que estoy tratando de evitar. Así que en lugar de decir tanta estupidez simplemente haga lo que le pido, no más, no menos ¿de acuerdo?
La chica simplemente afirmó levemente pues la voz de Chiba había parecido ser una amenaza, ahora estaba completamente convencida de que ni Haruka, Setsuna o Seiya estaban en lo incorrecto. Ese sujeto planeaba algo malo contra su mejor amiga, quizá lo de Kunzite era para sacarlo de su camino, pues se interponía entre su verdadero objetivo y ese era el estar de nuevo con su hija.
Kenji a lo lejos salió completamente feliz de comprar muchos refrigerios para su hija, sabía que su pequeña gustaba de comer como troglodita. Así que las golosinas y los alimentos sanos eran en su mayoría para Usagi; estaba orgulloso de saber que en ciertas cosas su hija no había cambiado. Llevó su mirada a buscar a su hija, pudo observar que un sujeto y ella hablaban; de la nada, el semblante del tipo cambió al verlo. Así que regresó sus ojos a Usagi, parecía que le reclamaba. Cosa que le dio mala espina del sujeto, luego de ver como su hija se ponía algo nerviosa, aceleró el paso. ¿Quién era ese idiota que se atrevía a molestar a Usagi?
—¿Le ayudo en algo caballero? — dijo para imponer respeto.
—No, hablaba con la señorita sobre cosas de trabajo— respondió mirando directamente a sus ojos.
—¿Es verdad Usagi?
—Sí papá, es el socio de Haruka.
—Ah… Soy el ingeniero civil Tsukino Kenji— estiró la mano.
—Cuanto gusto, mi nombre es Chiba Mamoru y como ya lo dijo la arquitecta Tsukino, soy un socio del señor Tenoh.
—Qué curioso, no recuerdo que Haruka lo mencionara señor Chiba… Solamente ecuerdo el apellido Meioh, pero el de usted… Jamás lo escuché.
—Eso es porque soy nuevo en el negocio.
—Debe ser… Sabe.
—¿Sí señor?
—Sus ojos, tiene un hermoso color de ojos.
—Muchas gracias, pero no son la gran cosa.
—Se lo juro, pareciera que veo el planeta tierra en sus ojos. Su azul es profundo, como el color de los océanos si me permite la referencia.
—Creo que es lo más lindo que han dicho de ellos.
Ambos hombres rieron ante la broma de Chiba, pero Usagi se dio cuenta de que ambos fingían esa cordialidad. Esto no pintaba nada bien y seguramente se lo tendría que decir a Haruka o su padre sospecharía e iría a preguntarle por ese hombre. Si la chica lo desconocía, entonces Kenji desconfiaría de lo que habían ido a realizar ese día, pero no podía enviarle un mensaje a Tenoh delante de Chiba.
—Dígame señor Chiba, ¿trajo auto o vendrá con nosotros?
—Me temo que vine en el mío, de todas formas, la señorita Tsukino ya tiene la ubicación exacta del lugar que iremos a ver. Así que nos veremos allí, pero le comentaba que tristemente no podré quedarme con ustedes mucho tiempo porque tengo un horario muy apretado.
—Descuide, es un empresario y hay muchos compromisos que debe de atender. Lo entiendo perfectamente.
—Entonces los veo allí, pueden comer un poco porque vamos a tiempo y yo realmente deseo llegar antes.
—No se preocupe, lo podemos hacer después o mi hija puede hacerlo mientras yo conduzco ¿no Usagi?
—Sí, mi padre tiene razón.
—Entonces partamos juntos— sonrió Chiba.
Kenji esperó a que el hombre caminara y se dirigiera a su auto para entrar en el suyo. Luego esperó a que su hija se acomodara el cinturón de seguridad para poder darle cada una de las golosinas y alimentos.
—Oye Usagi.
—¿Qué ocurre papá?
—¿No te parecen conocidos esos ojos?
—Pues sí, son los del señor Chiba— reía de la pregunta.
—No estoy jugando— dijo serio.
La chica se quedó muda al escuchar la forma en la que su padre hablaba y luego se giró a verlo. Kenji la veía fijamente y con esa misma seguridad comenzó a hablar.
—Es el padre de Michiru— y la chica se quedó muda —. Ella tiene un color peculiar a pesar de que su color es azul, los tuyos son azules, pero los de Michiru destacan porque parecen el mismo mar, cuando esa chica se enoja, pareciera que el océano te come y Chiba tiene esa misma cualidad. Sé que el padre de esa muchacha la abandonó, ella misma me lo contó, si este sujeto es un nuevo socio de Haruka, eso quiere decir que sabe que su hija está casada con ella.
—Papá es una gran teoría, pero…
—Seguramente este pelafustán no tiene dinero y se hace pasar por un empresario. Eso quiere decir que desea estar cerca de su hija por puro interés y ese sería el mejor de los escenarios, que este tipo quiere vivir con lujos. Lo malo sería que desee quitarle a Haruka todo lo que tiene, porque un hombre que deja a su familia a su suerte no tiene límites. Hay que advertirle a Haruka sobre este tipo, sabes, lo mejor por el momento será decirle a este sujeto lo que quiere escuchar y luego hablamos con Haruka en persona.
—Yo puedo hablar con ella, no te preocupes papá.
—Bien hija, eso me pone más tranquilo. Este tipo no es de fiar, créeme.
Al llegar al terreno en el que los estaría esperando Kunzite, el patriarca de los Tsukino simplemente miró el lugar intentando comprender cómo una persona podría pensar que allí podrían comenzar una construcción, no había cosa más estúpida que llegar a convencerse que era un lugar perfecto para comerciar. Kenji miró a su hija que tenía la misma cara que él, sabía que ella pensaba lo mismo y no se necesitaba ser un genio para darse cuenta de que el sueño del padre de Michiru era un caso perdido.
Lo que a Kenji le llamaba más la atención era que la misma Haruka estuviera de acuerdo con lo que planeaba hacer. ¿Sería que ella no sabría nada del hombre? O al contrario, Haruka ya estaba enterada del parentesco de ese sujeto con su esposa y eso era lo que hacía que ella no le negara al señor poder pensar siquiera en invertir a su lado. El gran "pero" era el siguiente, sabiendo que Haruka siempre investigaba los terrenos antes de dar el sí a una construcción ¿por qué hoy la chica de mirada esmeralda hacía lo contrario? El estudio era meramente el decir que se puede construir o no, pero ella realmente quería que el desarrollo se realizara. ¿Cómo sabía Kenji que eso era lo que pasaba en ese instante? Bueno, el director Tamori Kunzite estaba en el mismo lugar y había corrido a darle una calurosa bienvenida al padre de Michiru. Ese hombre no debía de saber que el tal Chiba era el padre de la amiga de su esposa, la mirada de Kunzite luego se clavó en ellos dos, miró a Mamoru y hubo un pequeño intercambio de palabras.
El pelinegro levantó la mano para indicarles que podían acercarse, Kenji supo de inmediato que Tamori no estaba enterado de que ellos vendrían. Así que esto realmente era idea de Haruka que deseaba quedar bien con el padre de su esposa y en ese momento el pecho de la cabeza de familia Tsukino tuvo un mal presentimiento por la seguridad de Tenoh. La mirada de Kunzite no era para nada pacífica, por momentos Kenji creyó que desconfiaba de Chiba.
—Este es el ingeniero Kenji y ella es la arquitecta Usagi.
—Es la presentación más informal del mundo señor Chiba.
—Son mis amigos de años, te los presento tan casual porque es la familiaridad y confianza que les tengo.
—Pues es un gusto— dijo Kunzite.
—Lo mismo decimos— hicieron una reverencia.
—Como saben él es el señor Tamori, hablaré con él de algunos detalles en lo que ustedes revisan todo.
Kenji pudo darse cuenta de la incomodidad de Kunzite, parecía que ahora era cuestionado por su honestidad. Y antes de que pudiera protestar algo, Chiba lo tomó hábilmente por la espalda y lo impulso a caminar lejos de ellos; parecía que no deseaba que escucharan algo más de la breve plática que había tenido con ellos. Todo era raro ese día, una leve presentación por parte de Mamoru y luego se llevaba casi arrastrando al director Tamori, quien parecía no saber quiénes eran ellos.
—¿No es raro todo esto? — le preguntó a su hija.
—Lo sé, de verdad no entiendo cómo es que pueden llegar a creer que este lugar puede ser un conjunto habitacional, mejor dicho, que se puede construir una pequeña ciudad aquí. Digo es un campo de golf, no es nada recomendable hacer algún tipo de complejo tan ambicioso, año a año esto se va a hundir y… Es una verdadera locura— dijo llevando sus manos a la frente.
—Lo mismo pensé y me extraña que Haruka acceda a esto.
—En realidad Haruka desconfía de que se pueda realizar ese proyecto, al menos en esta zona.
—¿Por eso te envió?
—Sí, quiere que el director Tamori persuada al señor Chiba— dijo para que la atención de su padre permaneciera en desconfiar de Mamoru y no del verdadero peligro que era Kunzite.
—Haruka es precavida, la verdad es que me estaba preocupando de que quisiera favorecer a ese hombre a pesar de que sabe que es una mala idea construir aquí.
—Haruka es una persona madura papá.
—Eso es lo que me alegra Usagi— se llevó las manos a los bolsillos del pantalón y comenzó a caminar —. Cuando uno es millonario siendo tan joven, las cosas se descontrolan por la inmadurez con la que vives la situación y casi siempre te gastas el dinero en cosas, vicios y mujeres u hombres. Algunas veces la gente abusa de esa inocencia que puedes tener, porque también hay millonarios muy crédulos, ver que Haruka no gastó más que en ciertos lujos o que no se deja engañar, me llena de orgullo.
—No es tan tonta como crees— se reía Usagi.
—No, no digo que sea tonta, lo que realmente busco hacerte notar es que hay gente que desea aprovecharse de Haruka o que la envidia. Yo creo que el director Tamori le tiene envidia y por es que se ofreció a venir, quiere que Haruka dé un mal paso en su carrera y entonces podrá hacerse cargo de su negocio. Lo que digamos hoy, no le importará a Kunzite porque él simplemente dirá lo contrario si le decimos a Chiba que este lugar no tiene posibilidades. Y si él accede a hablar con Haruka, podrá decirle que dijimos que no hay problema.
—Papá, no creo que Tamori sea mala persona.
—Eso es porque eres joven Usagi, con la edad, uno puede reconocer a los lobos que gustan de vestirse de ovejas. El día de la boda de Haruka, pude notar que la esposa de ese hombre lo mira con terror, lo puedes deducir en una fracción de segundos — dijo chasqueando sus dedos —. Ese tipo es una bestia, la manera en la que nos miró fue de entero arrebato pasional, pero se pudo controlar, sé que piensa que esta es la oportunidad que necesita para deshacerse de Haruka. Y de verdad Usagi, tienes que hablar con Haruka hoy mismo.
—Lo haré papá.
—Haruka es como una hija para mí y puedo sentir que el peligro se acerca a su vida. Hiciste muy bien al ayudar a tu amiga, por eso estoy orgulloso de ti.
—¿Cómo? — preguntó la chica.
—Sé que estabas dolida con ella desde que comenzó a salir con Michiru, pelearon muchas veces por eso y creí que eso te iba a dar el valor de decirle lo que sentías por ella. Pero preferiste hacerte aun lado al darte cuenta de que ella no bromeaba o estaba encaprichada con Kaioh. Eres una mujer noble y por eso te admiro Usagi.
—Papá— dijo avergonzada.
—Demos una vuelta en este lugar, caminemos y perdamos el tiempo. ¿Qué te dijo Haruka que les dijéramos?
—Pues dijo que… Fuéramos honestos, pero si crees que ella puede correr peligro con el director Tamori o el señor Chiba, lo mejor será decirles que todo está bien papá y luego nos retiramos, entre antes hable con Haruka, será mejor para alertarla.
—Excelente idea hija.
Usagi simplemente le sonrió a su padre y se dispuso a seguir caminando en aquel campo de golf, como deseaba que, en lugar de ir a una cita con el destino, hubiera ido a jugar golf con su padre. Hacer algo menos estresante que estar cerca de un par de matones que en esos segundos seguramente estaban planeando como desaparecer a su mejor amiga y eso era algo que ni ella, Seiya o Setsuna estaban dispuestos a dejar que ocurriera. Si hoy le tocaba estar en ese lugar para salvar a Haruka, es algo que haría.
El sol calentaba su cabeza mientras daban vueltas por el lugar, Kenji miró su reloj y pudo notar que tenían dando vueltas desde hacía unos 35 minutos. Ambos pensaban que el tiempo que les habían dado para charlar de lo que fuera que desearan era algo prudencial, por eso lo mejor era buscar a los hombres.
—Le llamaré para saber que no hay problemas.
—Hazlo hija.
No se tardó mucho en hacer la llamada, esperando que Chiba llegara a responder, pero el hombre no lo hizo hasta su segundo intento. Luego de eso le comentó a Usagi que se reuniría con ellos en cinco minutos, tanto Kenji como ella se miraron algo alarmados. Esperaban que Kunzite siguiera junto al hombre; en realidad el patriarca de los Tsukino esperaba que el hombre de cabellos plata no estuviera planeando nada malo contra ellos. La persona que le importaba era su hija, él podría defenderse de cualquier ataque, pero Usagi era un tema aparte porque en cualquier descuido ellos la tomarían como rehén y eso jamás se lo perdonaría.
—¡Ey! — escucharon a lo lejos, Mamoru estaba alegre y movía su mano de un lado a otro —. Lamento mucho la tardanza, es que mientras ustedes hacían la inspección invité al director Tamori por un par de tragos ¿verdad?
—Dicen que los mejores tratos se cierran en los bares ¿no? — reía Kunzite.
—Eso mismo digo. Pero ustedes que dicen, ¿el lugar es bueno para empezar el proyecto?
—Perfecto — dijo Kenji —. Todo puede empezarse sin ningún problema, es cuestión de pedir los permisos correspondientes y para dar el banderazo de salida a esta nueva aventura.
—Nosotros nos pondremos en contacto con las autoridades correspondientes y hablaremos con usted señor Chiba— sonreía Usagi.
—¡Perfecto, eso era todo lo que deseaba escuchar! — dijo Mamoru más alegre y aplaudiendo.
—Bueno entonces podemos comenzar a…
—No, no hable de esas cosas antes de tiempo señor Tamori, como dijo antes, los mejores negocios se cierran en el bar.
—¿Gustan acompañarnos? — dijo Kunzite.
—En realidad queremos empezar con todos los permisos, esto promete demasiado— dijo Kenji.
—Es cierto, es un sabio ingeniero Kenji.
—No señor Tamori, mejor tome una copa a nuestra salud. Con su permiso, pero Usagi y yo nos debemos retirar.
—Que tengan un buen viaje— dijo Mamoru.
Usagi simplemente afirmó ante tal comentario y les sonrió a ambos hombres a manera de despedida. Pudo percatarse de que Chiba la miraba con agradecimiento, seguramente pensaba que había logrado convencer a su padre de hablar maravillas y de irse de inmediato. Pero todo ese merito era de su padre, los años realmente te van haciendo más sabio y estaba segura de que ella sola no hubiera llevado de manera tan eficiente ese encuentro con ambos.
Ahora el reto era correr de ese lugar antes de que Kunzite o Chiba sospecharan de su traición y debía de ir con Haruka para poder hablar sobre el raro comportamiento de ambos hombres. Todo era completamente extraño porque Mamoru no deseaba que ellos se enteraran de ciertos detalles que estaban en conocimiento exclusivo del suegro de la de cabellos cenizos. Primero llegó a creer que era porque no deseaba que su padre estuviera allí o se enterara de las razones de Mamoru para llevarlos a ese lugar. Pero luego pudo darse cuenta de que realmente le escondía algo.
Se puso muy mal al creer que su plan con Kunzite fracasaría al ver a su padre presente en ese lugar. La amenaza que le dio no era un juego, le advirtió no jugar con él, en pocas palabras Seiya y Haruka tenían razón de la naturaleza diabólica de Mamoru. Además su padre se había percatado de que ese par no eran personajes de los cuales debías fiarte, esperaba haber hecho lo correcto, en realidad, esperaba seguir haciendo lo correcto y que advertirle a Haruka de las intenciones de Chiba cambiaran el curso de semejante desastre en el que se habían metido sin saber.
—Usagi— dijo el hombre.
—¿Qué pasa?
—Llama a Haruka y dile que la quieres ver, entre antes se reúnan en su casa, mejor será.
—Cierto— dijo llevando su celular a su oreja.
Año 2023
Parecía una pantera queriendo atacar a su presa, era tan sigilosa al momento de seguir a su objetivo que la chica ni siquiera se había percatado de su presencia. Sonrió un poco al notar que su objetivo movía como loca el pie, estaba hecha una loca por la espera de esa persona. Mientras que ella también sentía sus manos completamente húmedas por los nervios, deseaba que ambas estuvieran juntas, necesitaba verlas juntas.
Ese ataque al contrario de aquellos grandes felinos significaba correr a su lado y decirles cuanto las amaba. Que la esperaran un poco porque el trabajo la tenía vuelta loca, pero que pronto estaría cerca de ellas, aunque debido al primer encuentro con la más grande de ellas, tenia miedo de acercarse. Sufría en silencio sabiendo que esa era la vida que estaba destinada a no vivir y todo por un par de locos, pero aun no sabía cómo podría vencer a esas personas antes de que el tiempo se le agotara.
—¡Mamá! — pudo escuchar la voz de la niña.
Entonces pudo ver a la pequeña correr con una mochila en sus espaldas, estaba emocionada de ver a su madre parada afuera de la escuela.
—¡Hotaru! — Michiru la levantó para poder comenzar a besar la frente de la niña —. Mi amor te extrañé demasiado, le dije a tu abuela que hoy vendría personalmente a recogerte porque deseaba sorprenderte.
—Lo lograste— reía la niña.
—Espero que no fuera una mala sorpresa.
—Es la mejor de todas mami, la mejor.
—Me alegro mucho— dijo Michiru bajando a la niña — dime, ¿qué deseas comer hoy?
—¿Puede ser lo que sea y dónde sea?
—Sí, lo que quieras y donde quieras, pero eso no incluye golosinas, primero debes de comer cosas saludables y después veremos si te dejo comer algún postre.
—Ash— refunfuñó.
Michiru se llevó la mano a la boca para tapar la sonrisa que le había causado la niña, esa cara derrotada era tan similar a la de Haruka cuando ella le quitaba el control de su consola de la mano que a la fotógrafa le causaba la misma gracia. Pero el simple recuerdo de su esposa hizo que casi de inmediato se desapareciera la sonrisa que su hija le causaba, tragó fuertemente para cortar el nudo que se le había formado en la garganta.
—Mamá, mira una mariposa— dijo Hotaru que se jaló para correr detrás de ella.
—No tranquila, te suelto para que la mires una vez que estemos en la acera, podrás correr al parque y seguirla.
—Pues corre que se escapa — la jalaba.
Haruka las seguía de lejos, pero la voz de la pequeña era tan fuerte que podía escucharla perfectamente. Ver a su hija ser una niña feliz a pesar de su ausencia la llenaba de tranquilidad, a pesar de sentirse culpable por no poder estar con ella en ese momento, pero de verdad que estaba trabajando para que en su futuro. Al menos el que ella estaba construyendo al lado de sus amigos y esposa, esta terrible pesadilla terminara. Pero hoy… Hoy debía de conformarse con ver a Hotaru y a Michiru de lejos.
Hablando de ese par, ya la chica de ojos azules había soltado a su hija para que corriera detrás de la mariposa. Michiru estaba buscaba una banca para sentarse y poder cuidar desde lejos a Hotaru que daba vueltas como una loca pues deseaba que la mariposa se posara en su mano o su cabeza.
Haruka sonreía porque la vivacidad de Hotaru era tremenda, casi como la de ella cuando era una infanta. Se quedó quieta unos segundos para poder cuidar de la niña, pero recordó que no era buena idea hacerlo, no podía dejar que Michiru la viera, seguramente Hotaru no la conocía ni en fotos pues si su esposa la odiaba tanto como le dijo aquel día, podía suponer que las fotos de ella habían desaparecido misteriosamente. Además, tampoco deseaba que Chiba estuviera cerca, pero si Esmeralda iba por la pequeña Hotaru a la escuela, eso significaba que él simplemente las visitaba en su casa.
—Maldito— dijo entre dientes.
Haruka comenzó a dar vueltas por el pequeño parque y se escondía entre los arbustos del lugar. Mientras que miraba a Hotaru correr, gritar y reír cada que se acercaba a la mariposa.
—No te alejes Hotaru.
—¡No! — dijo divertida.
Haruka sintió que alguien la miraba intensamente, suspiró al creer que se trataba de Michiru o del mismo Mamoru. La habían descubierto y era momento de correr con toda el alma, volteó para encarar a Mamoru o disculparse con Michiru, pero se sorprendió al ver que un hombre era el que la seguía y parecía molesto. El anciano se acercaba a ella levantando el bastón que lo ayudaba a permanecer de pie y entonces comprendió lo que su vigilancia parecía.
—Ya verá degenerado, no dejaré que le haga daño a esa pequeñita. Usted no va a abusar de un par de mujeres porque las vea solas. Desgraciado acosador.
—No es lo que parece— dijo levantando las manos.
—¡Que no es lo que parece!, Ja, ustedes no saben decir otras cosas porque son la peor escoria de la naturaleza. Llamaré a la policía para que lo arresten, maldito degenerado, violador de niños.
—No diga esas cosas — intentaba calmarlo —. Deje que le explique, yo soy…
—¡Papá! — ambos voltearon al escuchar la voz de Hotaru y Haruka sintió que el alma se le iba a los pies — ¡Papi, te he extrañado tanto!
—¿Es tu papá? — dijo el anciano.
—Sí, él es mi padre Tenoh Haruka. ¿Por qué le quiere pegar a mi papá?
—Pensé que te quería hacer algo malo, lleva dando vueltas desde hace rato.
—Papá siempre hace eso, seguramente quería que me alegrara de verlo.
—¿Es cierto eso? — dijo el hombre a Haruka.
—Sí, es mi hija Hotaru, por eso le dije que me dejara explicarle. Deseaba salir de la nada y sorprenderla, como trabajo mucho, son pocas las veces que puedo venir con ella al parque— dijo acercando a Hotaru a ella.
—Lo siento mucho señor, pero debería dejar de hacer cosas tan raras porque me asusté.
—Gracias por el consejo, yo seré menos… Extraño.
El anciano asintió y luego comenzó a alejarse de ese par de personas, la niña no parecía mentir y el hombre tampoco, simplemente estaba avergonzado de que lo hubieran confundido con un pederasta. Los jóvenes con hijos eran demasiado extraños, era mejor comportarse que hacer ese tipo de tonterías.
Mientras tanto, Hotaru miraba a Haruka con mucha curiosidad y alegría, su hija no estaba espantada. De verdad parecía saber quien era ella, la miraba con mucha admiración y sus ojos violetas parecían querer que la cargara.
—Hola Hotaru— dijo la de ojos verdes.
—Hola papá.
—¿Quieres que te cargue?
—Sí — cerró lo ojos y le sonrió.
La de cabellos cenizos no tuvo otra opción y levantó a la niña, que estaba feliz de saberse entre los brazos de Haruka. Hotaru comenzó a tocarle el rostro como si se tratara de grabar cada detalle de su cara y la de ojos verdes le sonrió.
—Mamá se va a preocupar si no me ve— dijo la niña.
—Bueno te bajo para que vayas con ella.
—No, seguramente estará feliz de verte. Llévame con ella o algo malo puede pasarme.
—No creo que mamá Michiru esté muy feliz de ver a papá Haruka— le dijo a Hotaru.
—Lo estará, aunque no lo creas mi mamá Michiru llora algunas noches y creo que son en las que te extraña. Te aseguro que estará feliz de verte papá Haruka, ven a comer con nosotras por favor— le dijo poniendo la mirada más manipuladora del mundo.
—No hagas esa cara hija— pero los ojos violetas de la niña parecían comenzar a brillar y unas gotas comenzaban a amenazar con su presencia —. Hotaru no es justo que…
—¿No me quieres ni un poquito?
—Te amo.
—¿Ya no amas a mamá Michiru?
—Tu madre es el amor de mi vida, ambas son los amores de mi vida— dijo angustiada.
—¿Entonces por qué no quieres venir con nosotras?
—Yo quiero estar con ustedes Hotaru, hago todo lo posible por estar con ustedes… Sé que no entiendes lo que digo, pero de verdad quiero estar con ustedes.
—¿Por qué no aprovechar esta oportunidad?
Las palabras de la niña la calaron en lo más profundo, de hecho, era un buen punto, aunque eso le costara una buena bofetada de Michiru del futuro. Pero no importaba si eso significaba estar con ellas y hacer feliz a la niña.
—Vayamos con tu madre… ¿Ya pensaste que quieres comer?
—Sí.
—¿Qué?
—Caballa a la plancha.
—¡Vaya! — dijo mientras caminaba — Conozco un buen lugar, bastante rico y tranquilo ¿quieres ir?
—Sí — le sonrió y luego —. Mamá, mira quien vino a vernos.
Haruka quería ponerle la mano en la boca para que la parlanchina Hotaru dejara de gritar como loca. La pobre mujer deseaba acercarse con precaución, pero ese no era el plan de su pequeña hija que gritaba a todo pulmón para llamar la atención de Michiru. La reacción de la fotógrafa fue una poesía, porque se notaba que deseaba matar a Haruka al percatarse que era la versión del pasado; al mismo tiempo estaba feliz de ver la emoción alegre de Hotaru y si no se equivocaba, también la miraba con amor.
—Hola— dijo con algo de miedo.
—¿Cuándo llegaste? — preguntó Michiru amable.
—Hace poco, las vi caminar aquí desde la escuela de Hotaru y quise alcanzarlas— Michiru notó la mentira.
—¿Ya le diste un beso a papá? — miró a la niña.
—No, aun no le di beso a papá.
—Bueno, papá no viene a vernos seguido y tú no lo aprovechas cuando está aquí.
—Es cierto— dijo la niña preocupada.
Haruka sintió como las manitas de Hotaru tocaban su rostro y luego colocó un pequeño beso en su mejilla, casi con mucho cuidado como no queriendo que Haruka desapareciera o se rompiera.
—Yo tampoco te di beso Hotaru— le dijo la de cabellos cenizos.
—Pues que esperas.
Haruka se acercó y depositó su beso en la frente de la niña, su piel era tan suave, que deseaba no separarse de su hija. Se quedó en esa misma posición unos minutos, mientras que Hotaru abrazaba su cuello, Haruka estaba segura de que el aroma de Hotaru era el más hermoso que había olido en toda su vida. Su calor podría ser más embriagante que el mismo aroma y en segundos se dio cuenta de que era adicta a su hija. No deseaba perderse de estos momentos en su tiempo, no permitiría que algo la ausentara y la alejara de esos bellos recuerdos que deseaba construir para ella, Michiru y Hotaru.
—Papá, no le has dado beso a mamá.
—Ah… Pues eso es porque recordé lo mucho que te amo y pierdo la noción de todo lo que me rodea Hotaru.
—Que malo eres con mamá— le recriminó.
—No es malo, papá y yo estamos completamente enamorados de ti que algunas veces olvidamos otras acciones que hacemos comúnmente. Incluso olvidar pláticas que tuvimos— terminó Michiru.
—Ser padres debe de ser difícil, porque se olvidan de lo mucho que se aman porque los niños somos más importantes que los encuentros carnales ¿cierto?
Ambas comenzaron a reír de las palabras de Hotaru que sin entender lo que había hecho reír a esas chicas, las imitó porque le gustaba ver la felicidad que llegaba a su mamá cuando su padre las visitaba.
Michiru tenía los ojos cerrados y Haruka los abrió para poder guardar en su memoria ese momento con ellas dos. Pero al volver a ver a Michiru su corazón se paró, ella estaba más hermosa que antes y sin poder pensarlo un poco la tomó por la cintura, la acercó a ella y la besó con mucha ternura y amor. Hotaru pudo moverse para no interrumpir a su papá, su sonrisa se ensancho al notar que su madre correspondía de la misma forma a su papá Haruka.
—Haruka— la alejó — ¿vas a comer con nosotras?
—Sí, si es lo que quieren.
—Claro que quiero— dijo Michiru tomando la mano izquierda de la rubia y comenzando a caminar.
—Hotaru quiere caballa a la plancha y sé de un buen lugar que no queda lejos de aquí— decía Haruka que caminaba alegremente pues mientras que con su brazo derecho cargaba a Hotaru, con la mano izquierda iba de la mano con la mujer que amaba y Michiru se notaba completamente feliz, tanto que la acariciaba con su pulgar.
—Vamos a donde quieran, solamente quiero estar con ustedes— Michiru comenzó a mover su brazo y el de Haruka como si fuera una colegiala.
—Yo quiero que mi caballa sea la más grande del lugar papá Haruka.
—Por supuesto, les pediré que midan todas las caballas y que te den la más grande y bonita de todas las que pudieron pescar.
—¡Sí!
—¿Y tú sirena?
—Bueno yo prefiero una cerveza fría.
—Ya vas de nuevo— dijeron Haruka y Hotaru.
—Hace mucho calor y saben que no bebo como loca.
—Es cierto papá Haruka, no toma solo lo hace cuando vienes.
—¿Vengo mucho? — preguntó.
—No tanto como queremos— dijo Michiru un poco triste —. Pero hoy estás aquí y debemos de aprovechar cada momento a tu lado.
—Mamá algunas veces llega tarde del trabajo porque te espera en la estación Roppongi y casi siempre llega triste.
—¿Qué? — dijo Haruka.
—No le hagas caso Haruka, tu hija exagera porque piensa que así puede manipularte.
—Michi…
—Además… Me gusta verte con los ojos abiertos papá, no me gusta verte dormido.
—¿Dormido?
—Sí, la otra vez que viajaba con Setsuna desaparecí y te juro que tomé su mano como siempre y me espanté al no verla. Recordé la casa de tía Usagi y fui con ella… Pero no estaba, ni tío Seiya, caminé a casa esperando ver a mamá, pero tampoco la encontré o a Set. Tuve miedo, pero entré a casa estaba muy fría y parecía triste por dentro, caminé a su cuarto y estabas dormido. No despertaste a pesar de que te llamé muchas veces… Me dio miedo.
—¿Viajas?
—Sí, mamá dice que es por ti ¿cierto? — le dijo a Michiru.
—Sí.
—Hotaru, ¿recuerdas el año en el que me viste dormido?
—No, salí de la casa y una señora me llevó a la estación para que pudiera regresar a casa. Mamá y Setsuna estaban muy espantadas, ya me esperaban en Azabu. Tanto los tíos como ellas estaban cerca de los vagones para verme bajar y desde ese día no quieren que viaje papá. Pero yo te quiero salvar no te ves bien, diles que me dejen hacerlo.
—Hotaru, sé que eres una niña inteligente el problema es que eres pequeña y es peligroso. Promete que no vas a desobedecer a mamá en eso de los viajes ¿entiendes?
—Ves, te dije que papá Haruka diría lo mismo.
—Pero…
—Sé que quieres salvarme, pero te prometo que voy a cambiarlo. Papá se va a cuidar mucho para que no lo veas así y no te dé miedo, pero por el momento debes de quedarte con mamá Michiru, si algo te pasa… Ella y yo nos pondremos tristes.
—Papá lo resolverá, te lo dije ¿no?
—Sí… Promete que lo vas a resolver papá Haruka.
—Lo haré, te juro que lo haré Hotaru.
—Dejemos de hablar de cosas que nos ponen tristes— dijo Michiru —. Mejor disfrutemos de esta hermosa tarde.
—Sí… De hecho, seguramente hoy cambiamos eso que te dio miedo. Te prometo Hotaru que no me verás dormido de nuevo y Michi, ya no me esperarás en la estación Roppongi porque no nos vamos a separar.
—Haruka— Michiru se detuvo.
—¿Qué?
—Te amo, lamento mucho lo que dije ese día… Yo… Hay veces que me siento responsable y digo cosas que… Pero te extraño mucho.
—Yo también te amo, las amo mucho y jamás renunciaría a ustedes.
—Muero de hambre y ustedes están de cursis— dijo Hotaru.
—Oye— la regañaron.
—Pues vamos por esa caballa a la plancha.
—Y la cerveza de mamá— dijo Michiru.
—Después iremos al cine— se les unió Haruka.
—Sí y por un helado.
—Hotaru, helado no.
—Mamá.
—Hay que disfrutar de este día con un helado después de la comida Michi.
—De acuerdo.
—¡Bien! — celebraron Haruka y Hotaru.
Continuará…
Hola chicos, lamento mucho el retraso de la semana pasada. Mi mente ha estado un poco saturada con temas personales y bueno, ese estrés es el que me alejó de la computadora la semana pasada. Pensando en ese tipo de cosas, he llegado a la conclusión de que, si bien le debo su historia a Pablo395 (y claro que la escribiré) mi deseo en este momento es alejarme de este hermoso mundo de historias. Sé que les había comentado esto hace tiempo, recuerdo que escribí que regresaría. Pero en este caso es diferente, obviamente no eliminaré mi cuenta, porque puede que alguien desee leer las historias. La historia que le debo a mi estimado Pablo será la última. En este momento la tengo en pausa en su borrador porque debo terminar esta, obviamente continuaré con ella cuando termine, me llevaré mi tiempo para escribirla y cuando la sienta lista para ser publicada regresaré. Mi meta es subir la historia cada semana, como hasta ahora, pero con una diferencia, simplemente publicar (pues la historia ya estará terminada) y responder sus amables comentarios, pero esa será mi despedida.Hablando de comentarios, pasemos a los suyos que siempre me hacen sonreír.
Roshell101216: Es un gusto saludarte y como dices, las cosas que pasan entre ellos son graciosas. Como sea ahora todos ellos deben de estar unidos y parece que la decisión de Usagi ha sido de ayuda.Bueno... Haruka del futuro... Ya sabremos de ella a su tiempo, así que no desesperes. Hoy tienes una pista ja ja ja.Ten un excelente fin de semana y nos leemos desde una galaxia muy, muy lejana.
Kyoky chan: No te preocupes que yo sé mejor que nadie lo que es la escuela en esta nueva modalidad. El tiempo para uno es... ¿Antes existía?
Yo te juro que odio a ese cretino, es de lo peor, porque dice que quiere protegerlos y al mismo tiempo eso ni el papá de Usagi se lo cree al maldito infeliz. Se me hace que poco a poco las cosas en el futuro están cambiando y por eso la molestia del #Sorete ese je je je (así como dice Cookie86). Porque su plan para separar a las chicas se va por el retrete, por eso quiere retomar el control y se llevó al #onvre de allí, pues es la forma en la que Usagi no podrá detenerlo.
Pero te tenemos una noticia amigo, las chicas no se van a separar pues la prueba de que todo está cambiando es la interacción de Haruka del presente y Michiru del futuro junto con Hotaru. Se aman y no las vas a separar porque #AmigaDateCuenta ya hizo el primer movimiento. Sufre #ElQueNoDebeSerNombrado. Hotaru encontró a Haruka en casa y eso quiere decir que ella va a viajar para encontrarse y detenerlo todo, así que ahora #AmigaDateCuenta ha evolucionado a #Duren y nosotras lo disfrutamos.
En fin como siempre ha sido un gusto saludarte y responder tu comentario. Claro que le doy tus saludos al bebé y nos leemos pronto.
Anónimo: Lamento mucho no saber a quien dirigirme y por eso no puedo personalizar la respuesta como deseo.Lo que puedo hacer es agradecer tu comentario y como siempre responder a que tienes razón. Usagi acaba de cambiar algo en todo este desastre que han causado las malas elecciones de Mamoru. Sé que ustedes lo aborrecen y por eso me siento feliz, esa era la intensión.Pero... Ja ja ja, se que vas muy bien con algunas de tus deducciones y no hablaré mucho.Muchas gracias por tu comentario y nos leemos pronto.
—Si no desean perderse las actualizaciones de la historia den follow o fav a la historia. Así cada que subamos un nuevo episodio su mail hará tolón tolón para avisarles que pueden disfrutar de él.
—Saludos a todos los lectores, incluidos los ninjas. ¿Nosotros donde nos leemos Tori?
—En fanfic, またね!
