Año 41
Distrito 8
Lars Tannen - 14 años
Me deslizo hacia su refugio, intentando no hacer ruido entre los escombros del temblor que sacudió la arena el día de ayer. La luna es tan solo un fino arco que apenas alumbra, pero me vale lo suficiente para orientarme. No ha sido cosa fácil reencontrar sus rastros, pero están de nuevo a mi alcance. Además, Ainoa, quien debía hacer la guardia, se ha dormido y Shana descansa confiada a unos metros de ella entre la maleza en posición fetal.
Pasados ya cinco días me resulta más fácil echar a un lado mis miedos y lanzarme por la comida. Mi meta es salir de aquí y para eso debo ganar, sé que no puedo apostarle a mi fuerza o a mi capacidad de matar, porque aún no he podido probarme, ni a mi mismo, que sea capaz. Pero hasta ahora es pan comido, se trata de sobrevivir, lo he hecho por mí mismo durante mucho tiempo y en la arena no te castigan por robar…
Shana y Ainoa, o Ebony e Ivory como las rebautizaron sus fans, fueron las tributos más populares durante nuestra estadía en el Capitolio, una alianza como esta suele estar bien proveída por sus patrocinadores y yo sólo debo mantenerme cerca y rapiñar un poco para colgarme de su fama.
La mochila con sus provisiones reposa al lado de Shana, ha pasado una pierna por entre las asas para sentir en caso que intenten arrebatársela, pero yo no pretendo tanto, la cremallera queda a mi alcance, suelto el aire poco a poco antes de darme a la tarea de abrirla. Saco un bollo de pan de pasas y me tienta la botella de bebida energizante, pero está sujeta con unas correas, sé que no debo ser codicioso, además Jaslenne me ha mandado agua regularmente.
Me doy por satisfecho, por ahora, regreso sobre mis pasos lentamente y trepo a un árbol, no voy a alejarme mucho de ellas.
Mientras mordisqueo poco a poco mi botín, empiezo a soñar despierto con todas las cosas lujosas que tuve a mi alcance tras mi partida del distrito, todo lo que volveré a poseer una vez que gane. Me concentro en el premio, más que en los obstáculos, y parece una buena idea para mantenerme optimista, pero no es más que una maldita forma de engañarme y me doy cuenta casi demasiado tarde.
Una serie de graznidos me hacen ponerme alerta. En la semipenumbra de la madrugada veo como un enjambre de aves se acercan a gran velocidad, parecen flechas dirigidas hacia mí. Desciendo, desesperado, del árbol, asegurándome de no perder mi morral. La prisa me hace descuidado y las chicas escuchan mi intempestivo escape, lo que les da la oportunidad de identificar el peligro y ponerse en movimiento.
Esta vez no soy quien va tras ellas, van pegadas tras mis pasos, los restos de una edificación derruida me hacen caer y es cuando Shana decide atacarme lanzándome piedras de los alrededores. Hago lo que puedo para esquivarla y Ainoa intercede por mí.
―Los bichos… Los bichos se acercan, Shana. Larguémonos de aquí…
―Esta ha sido la ratita que ha estado escarbando entre nuestra comida.
―¿Y qué importa…? Es un niño, vámonos antes que tengamos que arrepentirnos.
Por encima de nosotros sobrevuelan las aves en círculos. Tengo magulladuras en ambas piernas, un corte en la frente y mucho, mucho miedo de morir. Intento levantarme, y doy unos pasos inseguros, suponiendo que Shana va a seguir a su compañera que ya se aleja.
Pero no, con saña se empeña en lanzarme más piedras, sin importarle que su aliada se esté alejando de este pequeño infierno. Atemorizado, pero incapaz de dejarle ganar sin luchar, me devuelvo sobre mis pasos esquivando sus ataques. El griterío de los mutos no permite que pueda escuchar nada más, pero siguen sin atacarnos directamente.
A mi costado llevo enrollado un látigo que vino en mi morral, lo desenrollo rápidamente y le lanzo varios ataques, Shana me ve con rabia, pese a todo a ellas no les han enviado armas y no han conseguido ninguna en la arena. Consigo hacerla retroceder y eso para mí es ganancia.
Cuando un cañonazo suena, ambos nos estremecemos y empezamos a mirar alrededor, al regresar mi mirada a Shana luce una expresión dolida a la vez que desconcertada. Da un giro y cae desplomada, el largo pico de uno de los pajarracos la ha atravesado desde atrás y sobresale en medio de su pecho.
No han trascurrido más de dos respiraciones cuando un segundo cañonazo hace eco. Y yo, ya sin un plan para seguir adelante, me limito a huir corriendo de los mutos.
Hola a todxs...
Este capítulo lleva tiempo en mi cabeza, tenía la intención de crear a una chica que se aprovecha de las circunstancias de una alianza popular. Pero al final Lars termina siendo chico y sus planes se van a garete porque los vigilantes querían probar la capacidad para matar de las hermosas tributos (Ainoa del 5 y Shana del 11) pero, cuando la primera prefiere huir a quedarse y acabar con el ladrón envían a los mutos tras ella. Que Lars le plante cara a Shana pese a ser mucho más pequeño y estar herido le valió sobrevivir a los mutos.
Espero hayan disfrutado este cap.
Ana: Pues al final si fue Marissa quien ganó esa edición, le costó sobreponerse de la muerte de Tina, pues se sintió culpable de no salvarla, pero su instinto de supervivencia continuó jugando a su favor hasta el final.
Alpha: Tina era una chica joven, pero que ya había pasado muchas pruebas duras desde muy niña, era medio salvaje y no le gustaba la compañía, el chico que yacía junto a ella aún no estaba del todo muerto, pero su ataque frenético le causó la muerte algunas horas después. Me alegra que te hayas dado una vuelta por el blog...
SS.
