La cocina es un desastre, Mello no es muy hábil, nunca lo ha sido. Su recetario se reduce a tan solo tres platillos y uno de ellos es cereal con leche. Por eso le pidió ayuda a Beyond, el pelinegro se la pasa emocionado viendo vídeos de cocina, hasta ya anda criticando las técnicas para picar verduras de Near, por lo que creyó que aceptaría su propuesta sin dudar. Sin embargo esto no es lo que tenía en mente.

—¿En serio no puedes ayudarme ni a sacar el jugo de las naranjas? —Refunfuña con un poco de la mezcla de hot cakes en su nariz y mejilla—. ¡Se me queman los huevos!

—Pues no los acerques mucho a la estufa. —Se encoge de hombros. Sentado en una de las sillas del comedor, lee las instrucciones en la tablet mientras mete uno de sus dedos una y otra vez en un tarro de mermelada.

—La receta podría haberla leído yo solo. —Dice frunciendo el entrecejo mientras sirve el huevo revuelto en un plato.

—Pues si quieres me voy. Me despertaste a las cinco de la mañana, Mello, tampoco me exijas tanto.

—Quédate. —Le pide sin voltear a verlo. Tal vez no está preparando los platillos más elaborados, pero es algo que nunca había hecho, teme quedarse solo y que se le queme hasta el agua o peor aún, la cocina entera.

Es demasiado temprano para que alguien en esa casa esté despierto, y más aún, cocinando. En nada serán las seis de la mañana, en eso le da la razón a Beyond. El problema es que Nate siempre ha sido de las personas que a las siete ya está de pie, y tomando en cuenta que le está preparando este desayuno sorpresa, debe darse prisa antes de que la pelusa despierte. Él tiene turno recién en la tarde porque sigue siendo el supervisor de Yagami, mientras que Nate justo ayer fue su último día, por lo que ambos tienen la mañana libre.

El viaje a Italia es mañana por la tarde, pero está seguro que entre terminar las maletas y la prisa no podrán ni hablar bien, por eso quiere aprovechar y hacerle algo especial hoy.

—Bien, ¿cómo preparo la avena? —Pregunta Mello mientras se limpia las manos en el delantal rosa, que es el único que tienen.

—¿El qué? —Parpadea confundido, provocando que el rubio rechine los dientes— Sí, sí, la avena... —comienza a mover los dedos rápidamente sobre la pantalla del dispositivo, pero antes de poder decir algo más, un manotazo cae en la parte trasera de su cabeza.

—¡Ni siquiera estás viendo las recetas de lo que yo quiero cocinar!

—¡Andaba buscando como preparar la pasta! —Le responde con el ceño fruncido mientras se soba la cabeza.

Mello no es el único que ha planeado algo para Near. El enano cumple veintiún años la próxima semana y no estará con ellos, por lo que organizaron una cena para esa noche a manera de despedida y también para celebrar su natalicio. La idea inicial era pedir comida china y comprar un pastel, pero el menor de los Lawliet se ofreció a cocinar, y nadie pudo decirle que no. Hace poco hizo pollo guisado y la otra vez una lasaña, hasta el momento ninguno se ha intoxicado, así que creen que pueden confiar en él.

—Pon una taza de agua al fuego con una ramita de canela... —comienza a leer Beyond luego de haber encontrado la receta.

El rubio sigue las indicaciones y trata de retener todo lo que le dice, porque sabe que ese idiota va a seguir con lo que hacía antes, y no le va a querer repetir. Vaya ayudante de mierda.

Mello deja el atol en el fuego mientras va al refri por unas fresas y arándanos para decorar todo lo que pueda, ya que compró demasiados ahora que ve la bolsa.

—Beyond... —carraspea la garganta, rompiendo el silencio mientras vuelve a tomar el cucharón para mover la avena. Hay otro motivo por el que le pidió ayuda al pelinegro, tiene que hablar con él, es solo que no sabe cómo empezar—. Voy a decirte esto de la mejor manera que puedo, tomando en cuenta que me desperté antes de las cinco de la mañana, esto está saliendo jodidamente mal, ¡y la puta avena se está pegando! —Mueve con más ímpetu el cucharón, sintiendo que se traba en algunas partes— ¿¡Cuándo se supone debo apagarla!?

—Cuando esté hirviendo. —Murmura soltando un bostezo.

—¿Las burbujas significan que está hirviendo? —Voltea sobre su hombro en dirección al pelinegro, quien solo asiente en respuesta mientras pasa el dedo por todo el frasco de mermelada para tomar lo que puede.

—¿Y que ibas a decirme? —Retoma Beyond al ver que Mello apaga la estufa con notable enojo.

El rubio suelta un suspiro, la cocina es un desastre y nada de lo que preparó se ve apetecible. Sin embargo trata de no pensar en eso y enfocarse en la charla pendiente.

—Pasa que... —se limpia las manos en el delantal y da media vuelta—, la partida de Near nos tiene un poco preocupados a Matt y a mí —se rasca la nariz de manera escueta, sin hacer contacto visual—, será un ingreso menos a esta casa y...

—Dilo sin rodeos, Mihael. —Se cruza de brazos, el rubio jamás se ha caracterizado por tener tacto o andarse por las ramas, así que le parece curiosa esa actitud.

—Beyond, nunca te hemos exigido nada porque... mierda, estás durmiendo en un sofá, pero ahora que Near se va, yo te puedo ceder mi cuarto —ya lo tiene decidido, él usará la habitación de la pelusa, no permitirá que uno de esos dos tontos la arruinen con sus desastres—, solo tendrías que sacar tus cosas del cuarto de Matt y...

—Sigues sin abordar el punto, Keehl.

—¡Que necesitamos que trabajes! —Suelta de un solo, acto seguido se lleva una mano a la cabeza, como si no terminara de creer que pudo decirlo. Él nunca ha sido alguien que tenga problemas en decirle a los demás sus verdades, pero sabe que este tema es delicado, y así como él tiene un carácter difícil, Beyond no se queda atrás— Near dijo que te comentó sobre trabajar en el restaurante...

—No pienso trabajar con la puta esa. —Interrumpe, viéndolo directo a los ojos, dejando clara su posición.

—¿Sabes? —Desvía la mirada por un momento, sintiendo el rostro jodidamente caliente por lo que está a punto de decir— Yagami no es tan malo cuando lo conoces.

—¿Ya son amigos? —Suelta una carcajada, recargándose contra el respaldo de la silla.

Mello niega con la cabeza, no lo son, a lo mucho han intercambiado algunas cuantas palabras y él ha intentado ser menos hijo de puta, quizá por compasión.

—Solo decía... —se encoge de hombros mientras apoya los antebrazos en el respaldar del asiento que está enfrente de Beyond—. Todos los días va a clases, luego al hospital, llega corriendo al trabajo y entra por la puerta de atrás, se cambia de uniforme y en un santiamén ya está atendiendo mesas —los últimos días, le ha prestado atención a Light, más de lo que le gustaría admitir, notando que esa sonrisa que le muestra a los clientes nunca está en sus ratos de descanso—. Sea lo que sea, el muchacho se esfuerza, y eso es admirable, ¿no crees?

—Pensé que pretendías convencerme de trabajar, no de convertirme en pro Yagami —Pone los ojos en blanco y voltea hacia otro lado. No se lo diría a nadie pero su desagrado hacia el castaño ha disminuido un poco después del domingo, ya sea por cómo lo vio o por lo ocurrido con Matt, sin embargo de eso a admirarlo hay muuuchos pasos de diferencia

—No, no lo pretendo.

Mello tan solo mencionó a Light porque a pesar de su corta edad y de la situación jodida que está atravesando, realmente se esfuerza por seguir adelante, algo que cree le hace falta a Beyond. Para él, la excusa por la que quiere cambiarse el apellido es una estupidez, y si se ha mantenido al margen es porque prometió no decir nada, pero le parece que todos están siendo demasiado condescendientes.

—Igual la pelusa me dijo del trabajo solo porque me digne a cocinar un día. —Se encoge de hombros luego de que el rubio se quedara en silencio, lo cual es incómodo cuando lo tiene justo en frente y viéndolo directo a los ojos.

—Por las razones que sean, sigue siendo buena idea. Near es de tiempo completo, sí o sí vamos a necesitar un reemplazo, y si te recomienda alguien que ya trabaja ahí, es casi como si tuvieras un pie adentro —se retira el delantal, pretende darse una ducha rápida para arreglar los últimos detalles de su sorpresa—. Así que piénsalo, Beyond.

El pelinegro frunce el ceño cuando Mello le da un par de palmadas en la espalda al pasar a su lado.

—¡Ah! —Exclama el rubio, dando media vuelta cuando está cerca de la puerta. Si no está equivocado, el horario de Matt empieza a las ocho, así que al ver el reloj, piensa que en cualquier momento el pelirrojo estará despierto—. Dile a Jeevas que si toca algo de lo que prepare, le corto los huevos.

—¿Yo qué? —Interrumpe Mail, entrando a la cocina mientras se talla los ojos.

—¿Qué ondas contigo apareciendo cada vez que dicen tu nombre? —Exclama Mello entre sorprendido y asustado.

Matt se encoge de hombros, podría preguntar de qué hablaban como para que mencionen su nombre, pero es alguien que se distrae fácil, pronto algo más llama su atención.

—¡Yey, desayuno!

—¡Ni se te ocurra! —Grita Mello, logrando que se quede completamente quieto— Te juro que te castro como toques algo.

—Ni siquiera se ve rico. —Refunfuña Matt, sacando el dedo de en medio como respuesta luego de que Mello hiciera el mismo gesto.

El rubio está consciente de su desastre, pero quiere que lo poco que haya quedado bueno sea para Near.

—¿Y a ti qué te pasa? —Le pregunta a Beyond una vez que Mello sale de la cocina, dejándose caer en una de las sillas.

—Keehl me dijo que debo trabajar. —Agudiza la mirada, notando que el otro la aparta por unos segundos.

—¡Aaah...!

—Y tengo la sensación de que lo habló contigo primero —continúa—, ¿por qué no me lo dijiste tú, Jeevas? ¿No dices que soy tu mejor amigo?

Matt suelta un suspiro, se suponía que Mello no iba a mencionarlo en la conversación.

—Porque sabía que si yo te lo decía, me pondrías la excusa del apellido —estira los brazos sobre la mesa, con la intención de tomarle las manos—. Estoy seguro que a Willy Wonka ni siquiera se lo mencionaste.

—Dime la verdad, Matt... —no se inmuta al sentir los dedos del otro entrelazarse con los suyos— ¿Tú crees que es una tontería?

—Pueeees... —por supuesto que no está de acuerdo, pero siempre ha sabido que llevarle la contraria es como alentarlo a que lo haga—. El apellido está genial, si quisieras hacerlo porque te sale de los huevos hacerlo, perfecto... el problema son tus motivos.

Hay silencio, el pelinegro agacha la cabeza y se muerde los labios. Si es honesto, ya no está seguro de nada, hace unas semanas parecía una buena idea, y ahora de nuevo se siente sin rumbo.

—¿Debería detenerme solo porque lastimare a Elle? —Murmura.

Los últimos días ha pensado en su hermano, cuando eran niños y tenía miedo, solía meterse a la cama de Elle y éste siempre le contaba una historia, por más cansado que estuviera luego de haber estudiado el día entero. En la adolescencia se alejaron, pero...es su hermano, su única familia sanguínea después de todo.

—Deberías detenerte porque no quieres hacerlo —responde Matt tras unos segundos, poniéndose de pie y tomándole el mentón para que lo vea—. Sé que ni siquiera has empezado el proceso Beyond, si realmente lo quisieras, ya serías Birthday o al menos estarías cerca de serlo.

El pelinegro suelta el aire. Es cierto, está dudando, pero eso solo lo pone más nervioso. De todos, es el único que no ha hecho nada con su vida; Matt estudió algo para lo que fue bueno desde pequeño; Mihael jamás ha puesto un pie en la universidad, pero es por falta de tiempo, tiene claro de que quiere ser perito forense y los propósitos de año nuevo siempre incluyen intentar acomodar los horarios del trabajo para estudiar, pero hasta el momento no ha podido; Nate aún no lo tiene claro, pero apenas va a cumplir veintiún años. Sin embargo él ya tiene veinticuatro, peor aún, en un par de meses tendrá veinticinco, y no sabe qué quiere hacer de su puta vida, no hay algo que realmente le llame la atención. Es cierto que en los últimos días la cocina le ha parecido entretenida pero tampoco cree ser tan bueno. Lo único que sabía con seguridad es que quería cambiarse el apellido, pero otra vez se siente en el limbo, sin saber qué camino seguir.


Near suelta un bostezo mientras alarga todo el cuerpo, escuchando el satisfactorio sonido de algunos huesos crujir. Da unas cuantas pataletas para deshacerse de las sábanas y extiende un brazo, palpando de forma perezosa la mesita de noche en busca de su móvil. Luego se talla los ojos para terminar de despabilarse antes de mandarle un mensaje de buen día a Light, como lo ha hecho los últimos días.

El castaño le responde a los pocos segundos con un sticker de un perrito medio dormido con una burbuja en la nariz, haciéndolo reír suavemente. Near le rogó que se quedara con ellos, pero no quiso, así que al menos ha procurado estar al pendiente, a tal punto que lleva toda la semana durmiendo pasada la medianoche por estar mensajeando o en llamada mientras el castaño hace tareas pendientes o estudia para los exámenes finales. No sabe cómo logró completar los últimos días en el restaurante sin caer dormido, y menos sabe cómo su amigo lo hace todos los días.

Deja el teléfono a un lado cuando Light le manda el último mensaje diciéndole que va de salida. Se pone de pie y se rasca la cabeza mientras se coloca las pantuflas que deja siempre a un lado de la cama. Usualmente no despierta con tan poca energía, pero tomando en cuenta los desvelos de los últimos días, le ha sido difícil.

Su habitación es la más ordenada, y quizá hasta la más simple de toda la casa, las paredes son de un tono neutro, sin pósters de grupos musicales como la de Matt, o sin un edredón que parece una tableta de chocolate como en el caso de Mello. Lo único que no lo vuelve un espacio impersonal es el estante de figuras coleccionables que tiene a un lado, ahora todas en perfecto orden luego de que hubo un tiempo que no tenía ni donde ponerlas. Es por eso que es fácil notar cuando algo está fuera de lugar. Parpadea extrañado, acercándose despacio a la puerta, como si la nota que está pegada en ella lo fuera a atacar si hace un movimiento rápido.

—"Tu otra mitad se encuentra en la habitación de al lado" —Lee con la voz temblorosa. Al papel se le notan los dobleces, se ve viejo, y reconoce su letra. Es la nota que él le había dejado a Mello.

Como acto reflejo, retrocede unos pasos y se deja caer sobre el colchón, sintiendo que le falta el aire. Es cierto que los últimos días la convivencia ha sido bastante armoniosa, quizá porque ninguno quiere quedarse con un mal recuerdo del otro, pero ¿qué pretende al hacer esto?

Odia el control que Mello tiene sobre él, esa capacidad de elevarlo al cielo con un simple gesto. Una parte de él le dice que haga añicos esa nota, porque representa el momento en que su corazón fue desechado como si no valiera nada. Pero otra parte de él, la que está ganando la batalla en este momento, lo tiene con una estúpida sonrisa en el rostro a causa del revoloteo que siente en el estómago junto a los incesantes latidos de su corazón.

Quisiera creer que el papel significa que sus sentimientos están a punto de ser correspondidos pero lo duda, sería ilógico y doloroso si Mello lo hiciera ahora que está a punto de irse. Sin embargo le gana la emoción, se pone de pie como un resorte y se dirige al espejo de cuerpo completo, se acomoda el cabello lo mejor que puede y nota lo poco atractivo que luce con su usual pijama blanca, por lo que se dirige al closet, pero el caos en su cabeza empeora al no saber qué elegir, por lo que decide ir tal cual. Tan solo se aplica un poco de talco con aroma en el cuello, hubiera preferido loción, pero le parece que sería muy obvio.

Sale del cuarto despacio, intentando que la puerta no haga ruido, así tiene chance de pasar al baño y enjugarse la boca sin que Mello se dé cuenta. Luego, una vez de pie frente a la recámara del rubio, se arma de valor antes de golpear suavemente la puerta.

Abre despacio luego de haber escuchado la voz de Mihael invitándolo a pasar, lo encuentra de pie al medio de la habitación, con una pantalón de dormir alicrado de un negro brillante y una camiseta sin manga del mismo color que deja al descubierto su estrecha cintura, ni hablar de su rubia melena recogida en media coleta, con algunos lacios mechones cayéndole a cada lado del rostro. Duda mucho que esa apariencia sea debido a la nota que le dejó, Mello es alguien que mantiene su estilo hasta cuando duerme, primero preferiría pasar frío si el abrigo arruinara su atuendo.

—¿Gustas pasar? —Mello carraspea la garganta, haciéndolo dar un respingo.

Near asiente con timidez. Lo que para él sonó como una pregunta seductora, para el rubio fue una manera de romper el incómodo momento, un minuto más en el que Nate no dijera nada y se hubiera vuelto loco.

—¿Qué es esto? —Murmura con vergüenza, no puede creer que hasta que cierra la puerta presta atención a lo que yace a los pies de Mello, encontrándose con lo que pareciera ser un picnic.

—No es la gran cosa... —Mihael se rasca la mejilla con un dedo, nervioso. Lo toma de la mano, invitándolo a tomar asiento en el suelo para luego sentarse quedando frente a frente.

—Se ve delicioso. —sonríe paseando la mirada por todos los platillos que están sobre el mantel, encontrándose con pan tostado, huevos revueltos, avena, hot cakes decorados con fresas y arándanos, jugo de naranja y otro poco de fresas y arándanos en un plato aparte.

—Creo que... igual no quedó tan rico... —Dice cabizbajo, sintiendo las mejillas arder. Probó todo al servirlo y no hay nada que realmente sepa bien.

Near se muerde los labios enternecido de verlo así, por lo que sin dudar corta un trozo de pan y le pone un poco de huevo. Definitivamente el pan quedó demasiado tostado y al huevo le hace falta sal, sin mencionar que se coció de más, sin embargo se chupa los dedos de forma escandalosa, como si lo hubiera disfrutado.

—Me gusta —con la misma sonrisa toma un poco de avena con una cucharita y alarga el brazo para dejarla frente a los labios del rubio—. A ver, prueba tú.

Mello siente ganas de llorar cuando la avena se le pega en el paladar, tiene un leve sabor ahumado. No obstante, se siente un poco mejor al ver cómo Near comienza a tomar un poco de todo lo que preparó y relamerse los labios como si fuera lo más rico que ha probado. Es claro que el enano solo está intentando ser amable, pero se siente abrigado ante tanta bondad. Dicha gentileza lo hace darse cuenta que Near ha estado siempre para él, hasta en lo más insignificante.

—¿Te acuerdas cuando Roger me castigó porque un ejército de hormigas había invadido el orfanato? —Comenta, ese recuerdo inevitablemente viene a su mente.

—Todas venían de tu habitación. —Asiente Near, riendo. Esa vez, los restos de chocolate que el rubio había guardado, quien sabe por cuánto tiempo, debajo de la cama habían atraído un sinfín de insectos.

—Me dijo: "Mihael, no chocolates por un mes" —Su voz sale ronca al intentar imitar al viejo, moviendo el dedo índice y la cabeza tal cual él lo hizo en ese entonces.

—Y yo te los llevaba a escondidas —toma una fresa y estira el brazo para acercarla hasta los labios del otro— ¡Tenía que poner una silla, y aparte subirme en la encimera para alcanzarlos!

—Sí, quién diría que alguna vez fuiste más enano de lo que eres. —Ríe al verlo cruzarse de brazos e inflando los cachetes. Para esa época Near tenía trece años y todos estaban expectantes a que diera el famoso "estirón"; sí, creció, pero no mucho, lo cual lo hace reír más al recordarlo.

—¡Lo hacía para ayudarte! —Exclama, fingiéndose ofendido mientras le lanza un arándano.

—Lo sé. —Mello asiente con una sonrisa, y por un momento, se quedan en silencio, perdiéndose en la mirada del otro.

«Fue como fue, me robaste el alma

Me tuviste a tus pies... te amé.

Me equivoqué, creía que era eterno

Despertarme en tu piel»

Van hablando, recordando divertidas anécdotas que en secreto atesoran o alguna que quizá casi habían olvidado. Ríen mientras charlan y de forma natural le dan de comer al otro, dejándose llevar solo por el momento.

—¿Te acuerdas la vez que fuimos al parque de diversiones? —Esta vez es Near quien trae un recuerdo a la plática.

—Sí... —Mello carraspea la garganta y desvía la mirada.

—Todos fueron una bola de llorones. ¿No que eran muy machitos?

—¡Ja! Tú encantado porque, claro, es lo más alto que has estado. —Responde haciendo un puchero. Es cierto, esa vez nadie quiso subirse a ninguna puta atracción que se alejara mucho del suelo, a excepción de Near.

—Ay, Mello... no pretendas ofenderme cuando tenías la cara verde por las náuseas que te dieron tan solo de ver la montaña rusa. —Suelta una carcajada, señalándolo de manera burlesca cuando el rubio voltea hacia otro lado, luciendo indignado.

—Pues no parecías muy valiente cuando entramos a la casa de los sustos. —Se cruza de brazos, inflando el pecho y sacándole la lengua.

—O tal veeeez, era una excusa para abrazarte. —Contesta, encogiéndose de hombros, riendo de nuevo cuando lo ve abrir los ojos de par en par.

—¿Ah, sí? —Enarca una ceja mientras rápidamente intenta recordar algo que sí hubiera hecho bien esa tarde en la feria— ¿Quién ganó por ti la figura de Bob Esponja en el juego de tiro al blanco? —Lo encara con un gesto presumido.

Near se muerde los labios, entre aguantando la risa y la emoción, extrañaba tanto esto, el solo platicar y ser ellos.

—Tú... —Susurra sonrojado, nunca fue fan del programa, pero en su estante esa figura está al frente, junto con las piezas de ajedrez.

«No sé si fui ingenuo al pensar

que amarías igual

con la misma fuerza de un huracán»

—La primera vez que te besé... —Mello carraspea la garganta mientras toma un poco de jugo, sintiéndose nervioso—, también era mi primera vez... —confiesa, sin hacer contacto visual y mordiéndose los labios.

—Lo sé, lo descubrí con los años —Sonríe al notarlo tan sonrojado. Eran unos niños, siempre se metían en la habitación del otro a escondidas de sus tutores, todo para darse las buenas noches, hasta que una vez Mello lo tomó del mentón y le besó los labios—. Me golpeaste con los dientes varias veces. —Añade, quizá en aquel momento no lo notó pero con los años se dio cuenta que el beso del rubio fue igual de malo que el suyo, por lo que debía significar que era su primera vez o que tenía poca experiencia.

—Qué vergüenza... —Mihael se cubre el rostro con una tostada debido a la pena—. Al menos mejore después, ¿no?

—Para terminar así de enamorado, algo bueno debiste hacer. —El comentario le sale sin pensarlo, el cual en un principio los hace sonreír, pero luego el rostro de ambos decae.

Mello traga saliva, sin atreverse a mirarlo de nuevo a los ojos.

—Me gustas, Nate... —Dice aún cabizbajo mientras pone un poco más de huevo en un pedazo de pan—, de eso no tengo dudas, es sólo que...

—No me amas. —Interrumpe sin mostrarse afectado. Quizá ya lloró demasiado o solo es un mecanismo de defensa, en el que te sientes como un espectador, como si lo que está ocurriendo no fuera tu realidad y por eso no duele, o al menos así parece.

—No sé lo que siento. —Corrige, viéndolo a los ojos.

—Llevas años sin saberlo, Mihael. —Suelta, esta vez con palpable rencor.

«Fue mi culpa al final el quererte de más

Y tan sólo recibir la mitad»

—¿Cuánto tiempo estarás en Italia? —Mello cuestiona para romper el silencio en el que de pronto se encontraron envueltos.

—Supongo que unos meses. —Se encoge de hombros, restándole importancia. Aún no lo tiene muy claro.

—¿Me odias...? —Le pregunta casi en un susurro a causa del miedo que le provoca saber la respuesta. Sin embargo Near niega con la cabeza.

—Tú sabes que es todo lo contrario.

—No sé si estando allá vayas a querer hablar conmigo —se rasca la nuca un poco nervioso—, pero espero que por lo menos podamos seguir siendo amigos...

Nate se queda inerte por un segundo, con el vaso de jugo a escasos centímetros de los labios. El dichoso mecanismo de defensa se va al carajo; le duele saber que para el rubio siempre ha sido solo eso, y quizá debe comenzar a hacerse a la idea de que eso es lo único que serán: amigos.

—Hablaremos cada vez que podamos. —Promete antes de dar un sorbo al vaso, como si no fuera importante. Espera que con el tiempo y la distancia él también pueda comenzar a verlo solo como un amigo.

«Bajé la guardia y aposté el corazón

Tantas palabras y ninguna emoción.

Yo te quise y no te bastó»

—Mello... —Lo mira a los ojos con cierto temor, ojalá la cálida platica de hace un momento se hubiera mantenido por más tiempo, sin embargo no es la realidad de ellos, tampoco sabe si alguna vez lo fue—. No quiero que me acompañen al aeropuerto.

—¿Qué... ? —Su cerebro no es capaz de formular otra pregunta, tan solo lo observa, queriendo poder leerle la mirada.

—Elle irá porque, pues es el del auto —ríe, tomando una mitad de hot cake—, y Light... —suspira, el castaño ha sido el único que no parece querer asimilar la noticia— sabes que con él no ha sido fácil, así que le dije que sí ya que mañana tiene libre. Sin embargo de ustedes, en especial de ti... no podría...

—Entiendo —interrumpe al verlo empuñar las manos sobre las rodillas, claramente afectado—. Nos despediremos aquí. —Sonríe pese a que esa frase le deja un mal sabor de boca.

Near asiente y ambos se quedan en silencio mientras el peso de la realidad les cae encima: esta es la última vez que desayunan juntos, luego de mañana, cada quien despertará bajo la luz de un continente diferente.

«Es como es...

Aquí no queda nada, a mí me toca perder.»

—Nate... —Murmura Mello antes de tomar unas cuantas fresas, lo hace más como acto reflejo que por tener hambre—. Espero algún día puedas perdonarme.

—Te lo dije el otro día, tú jamás me prometiste nada. —Extiende un brazo y lo toma del mentón para que lo vea a los ojos.

Mello se muerde los labios, sintiéndose avergonzado. Su excusa era que Near jamás le dijo que esperaba algo formal, y si él no lo decía era porque debía estar feliz con el tipo de relación que tenían: una bonita amistad con sexo incluido, como si no hubiera sido obvio que para Near siempre fue algo más.

—Sí, pero yo sabía que tú me querías... —Su voz sale débil, porque ahora es consciente de que fue un hijo de puta. Sin embargo antes de poder decir algo más, dos finos dedos se posan en sus labios.

—Llevo mucho tiempo buscando culpables —los últimos meses han sido un caos para él, el lío mental que le provocó darse cuenta que sus sentimientos jamás serían correspondidos, lo llevó a tomar decisiones erróneas, pero ahora lo tiene todo más claro—. Me culpé muchas veces, porque al final quien se aferraba de manera desmedida era yo, pero me doy cuenta que no es así... —desdobla las piernas y se hinca, acercándose un poco al rubio para poder enmarcarle el rostro—. Ni tú ni yo tuvimos la culpa, Mello. Solamente... —traga saliva en un intento de deshacer el nudo en su garganta, porque llegar a esta conclusión le ha dolido tanto que teme no ser capaz de decirlo—... Solamente no somos el uno para el otro...

El aire escapa de los pulmones de ambos cuando sus frentes se juntan. Los dos lucen una mirada llena de pesar, pero se ven directamente a los ojos, queriendo retener en su memoria ese brillo que al menos para uno de ellos, alguna vez significó todo, y que ahora debe decirle adiós.


Mello pasa despreocupado por una puerta oscilante, la cual lleva a un amplio pasillo con entradas solo para personal autorizado. Por un lado está la cocina, en el lado opuesto se encuentra el área de descanso, y la última puerta del final lleva hacia los casilleros, que es por donde los empleados salen y entran después de cada turno. Se dirige a ella y pasa por un sensor el gafete que siempre anda en el bolsillo o trabado en el cinturón del pantalón, marcando así su salida.

—Yagami, te espero en los casilleros. —Dice al ver al castaño aparecer con una charola de platos sucios.

—Claro. —Es la simple respuesta antes de empujar la puerta que lleva a la cocina.

Los últimos días Mihael ha sido extrañamente "amable" o ni siquiera sabe cómo describirlo, pero tampoco se confía, está seguro que lo hace por lástima. No lo sabe, pero tampoco quiere averiguarlo.

Una vez en los casilleros, se cambian en silencio. Debido a la cena a la que fue invitado, Light tuvo que acomodar en su bolsón el uniforme de la cafetería y algo casual para usar en la noche.

Antes de que el pantalón entallado cubra el culo de Yagami, Mello le echa un último vistazo. Nunca lo había notado, o quizá es porque nunca le presta atención, aunque tiene la sensación de que con ropa el castaño no se ve tan delgado, muy diferente a lo que acaba de ver. Mello está consciente de que él también es bastante delgado, posee una cintura que hasta lo hace lucir delicado si lleva ropa muy entallada, la cual él adora, pero le parece que el aspecto de Light, a diferencia del suyo, no es saludable.

Sacude la cabeza cuando se da cuenta que está dándole demasiadas vueltas al asunto, supone que la situación de la mamá debe tenerlo mal, y aun cuando no fuera eso, prefiere no pensar en ello porque sería como aceptar que le preocupa. De por sí ya se le está haciendo bastante difícil aceptar que se equivocó al juzgarlo, como para ahora también lidiar con la posibilidad de que podría caerle bien.

—Hay que pasar por la cocina. —Indica, echándose la mochila sobre un hombro para volver.

Light lo sigue, sin decir nada, tan solo sonríe cuando pasan al lado de una compañera que le agrada bastante, le recuerda a Misa por lo infantil pero sin vanidad y arrogancia.

Cruzan la puerta y se dirigen a otro pequeño salón donde el pastelero del restaurante se encarga de los postres. Debido al horario no podía pasar a comprar un pastel en otro sitio, así que pidió permiso a su jefe, no se llevan tan bien pero el vejete accedió mientras lo pagara.

—¿Cómo se dice buen viaje y feliz cumpleaños en francés? —Pregunta Mello cuando se detienen frente a una mesa de acero inoxidable, donde un hombre con uniforme blanco y gorro de chef da los últimos detalles al postre que le encargó.

—Pero Near se va a Italia... —murmura confundido.

—¿Y tú sabes Italiano? —Enarca una ceja a lo que el otro responde meneando la cabeza. Sabe un poco de francés ya que se lo enseñan en el colegio porque el director es de Francia— Bien, entonces dile a Louis como se escribe buen viaje y feliz cumpleaños en francés.

El pastelero sonríe, mostrando que él y su manga pastelera están listos. Debe escribirlo en un papel aparte luego de pronunciarlo y que Louis no entendiera nada. Mello queda encantado con la decoración de Kiwis, fresas y chocolate oscuro deslizándose por los extremos.

Van caminando, pese a estar en invierno el clima no es terriblemente frío, o al menos eso cree Mello, a él le basta solo con su chamarra de cuero encima, sin cerrar, en cambio Light va bien abrigado, como siempre.

Avanzan algunas cuadras en las que el rubio intenta parar un par de taxis, pero ya van ocupados. El camino a casa no es largo pero llegarían más rápido, sin embargo se da por vencido cuando un tercero también ya lleva pasajeros.

—Y... —Mello carraspea la garganta para romper el silencio— ¿Cómo está tu mamá?

—Será trasladada. —Responde de forma escueta, manteniendo las manos en los bolsillos y viendo al frente.

De hecho aún no lo sabe con certeza, pero prefiere no entrar en detalles con Mello, al único que tiene al tanto de todo, o casi todo es a Near. Hoy por la tarde fue al hospital y su mamá ya había sido trasladada al área de psiquiatría, donde le harían más pruebas para determinar qué tan grave es la adicción. No pudo verla, nunca puede cuando está en ese lugar, y él sabe lo que sigue: la cuestión de qué piensa hacer, seguido del ofrecimiento de la opción de trasladarla a un centro de rehabilitación público; y al no tener los medios para costear uno privado él aceptará, es su única opción y lo sabe. Siempre es así, el problema es que en esos lugares si la paciente no quiere estar ahí, no pueden retenerla en contra de su voluntad y en lugar de intentar convencerla que siga con el tratamiento, optan por la opción más fácil que es abrirle las puertas y dejarla ir. Por eso esta vez ya tiene un plan, ha buscado algunos sitios privados, pero con precios que él pueda costear. Cuando le paguen su primer sueldo podrá visitar alguno de ellos y elegir el más conveniente, un lugar donde realmente puedan tratarla, uno que la sane, uno que le devuelva a su mamá.

—¿Y cómo va la escuela? —Pregunta Mello mientras da una calada al cigarrillo, que encendió hace unos segundos. Si Light no quiere hablar de su madre, tal vez podrían charlar de otro tema para no seguir en ese incómodo mutismo.

—Una mierda.

Le queda claro que el castaño no está dispuesto a bajar la guardia, pese a que ha intentado ser lo más amable que puede. No obstante, tampoco se muestra ofendido, su intención no es ser amigo de Yagami, pero por lo menos hoy pueden llevar la fiesta en paz.

—Pues es que también tú, ¿qué haces en un lugar de riquillos? —La pregunta es más por curiosidad que otra cosa. No le queda claro por qué alguien optaría por un colegio así habiendo otras opciones.

Sin embargo Light tan solo se encoge de hombros, nunca ha tenido una respuesta, y aunque la tuviera Mello no es una persona a quien se lo contaría. Puede ser por presumido e idiota, por buscar una realidad diferente, o puede ser una combinación de las tres. Sinceramente no lo sabe y en este momento no podría importarle menos.

Terminan el recorrido en silencio, Mello tira la colilla del cigarro y lo pisa con una de sus botas. Se dirigen a los ascensores, solo deben subir tres niveles, pero que pereza usar las escaleras luego de un largo día de trabajo.

Cuando abre la puerta del apartamento, escucha desde el recibidor las voces de Matt, Beyond y Alex casi hablando al mismo tiempo, y es al asomar el rostro que se da cuenta del desorden que tienen.

—¡No, Mail! ¡Primero mueve la mesita de centro! —Indica Alex, rascándose con algo de desesperación la coronilla.

Debido a que la mesa del comedor es muy pequeña y comer en la cocina sería muy incómodo por el espacio, decidieron alquilar una mesa un poco más larga y sillas sencillas pero donde todos pudieran sentarse. El problema es que entre el sofá, el escritorio y la mesita de centro, no saben cómo acomodarla.

—Yo insisto en que la vuelvan a doblar, quiten todo y luego la ponemos. —Opina Elle, quien está de pie a un lado de la tele, observando como Matt y Beyond hacen un desastre.

—¿Hola? —Saluda Mello, adentrándose a la sala, lanzando la mochila y la chaqueta al sillón.

Todos estaban tan concentrados que no se habían percatado de los recién llegados, los tres que están con el dilema de la mesa agitan vagamente la mano y vuelven a lo suyo. Sin embargo Elle siente como un escalofrío recorre todo su cuerpo en el instante que voltea y se encuentra con Light. Ambos se mantienen la mirada sin decir nada hasta que el pelinegro suelta un suave «¿cómo estás?» y la respuesta que recibe es un asentimiento con la cabeza, nada más. Ignora que el castaño está igual o más nervioso que él al verlo de nuevo luego de tantos días.

Mello se dirige a la cocina a guardar el pastel y luego regresa a ayudarle a esos tarados. Cree que es buena idea guardar la mesita de centro en la habitación de alguien, pero el sofá no puede quedar en el pasillo, ahí está el baño, por lo que opina que sería mejor guardar también el escritorio y solo cambiar el sofá de posición para dejar más espacio.

—¿Quieres que cuelgue tu abrigo? —Susurra Elle tras haberse acercado despacio. Sabía que ver a Light le afectaría, aún así no entiende cómo está logrando contenerse.

—Gracias... —sonríe levemente mientras permite que le ayude a retirarse la parka, para luego colgarla en un perchero que está atrás.

—Supe lo de tu mamá... —Lo mira de pies a cabeza con disimulo, confirmando lo que Nate le dijo, luce más demacrado y con unas ojeras imposibles de ignorar— ¿Cómo está?

Sin embargo, Elle ignora que esa pregunta es suficiente para que Light pierda cualquier interés que tenía de hablar con él. Porque con ella confirma lo que ya sospechaba, Elle estaba al tanto de lo ocurrido y en ningún momento ha recibido una llamada o mensaje suyo. Tal vez si todo su mundo no fuera un caos y no estuviera a punto de caer agotado, podría darse cuenta de lo ilógico que es esperar algo de Elle cuando fue él quien lo rechazó y más aún cuando ni siquiera ha hecho ningún intento de buscarlo. Pero lo único que su mente aturdida puede entender es que él no es tan importante para el pelinegro como creía.

En ese momento Near aparece en la habitación, usando un simple jeans azul y una camiseta roja sin mangas que justo compró ayer a sabiendas de lo que le tenían preparado. La diferencia es que las prendas son un poco más entalladas a lo que suele usar y tampoco es que acostumbre a usar algo sin mangas, por lo que la primera reacción es la de Matt, quien suelta un silbido mientras deja en la mesa una jarra con refresco de Jamaica que él hizo. Mello rechina los dientes por la actitud del pelirrojo pero intenta controlarse, quisiera poder acercarse y decirle lo hermoso que se ve aunque a esta altura, ¿qué caso tiene?, así que se limita a sonreír y decir que se ve bien mientras continúa ayudando a Beyond a acomodar todo.

Light se queda de pie bajo el umbral del recibidor, viendo como todos acaparan la atención de Near mientras lo adulan y abrazan. No se atreve a acercarse, siente que no es su sitio, por lo que prefiere esperar. Elle por su parte se da cuenta que la conversación entre ellos terminó, el castaño ni siquiera lo mira, como si no existiera, pero no quiere alejarse de él.

No obstante, ninguno se percata de Alex hasta que ya lo tienen enfrente.

—Hola, Light —saluda por simple cortesía, el aludido tan solo asiente con la cabeza, nada más. Sin embargo su objetivo es Elle, a quien sujeta del brazo—. Vamos, sentémonos juntos.

El castaño observa cómo los dos se alejan e inevitablemente empuña las manos. Pero pierde de vista a la parejita cuando Near lo abraza de repente.

—Y... ¿esta si es ropa de mi talla? —Pregunta con una sonrisa, permitiendo que el otro lo tome de la mano para que de una vuelta, modelando su atuendo

—A ti si te daba hasta para llevar... —susurra con una combinación de picardía y a la vez inocencia que se permite solo con Near.

El de cabello blanco no se sonroja, en cambio le contesta que él no se queda atrás.

—Te traje algo... —Dice Light mientras abre su bolsón y revuelve un poco hasta dar con una pequeña caja envuelta en papel de regalo—, dijeron que la cena es también por tu cumpleaños.

—No tenías que hacerlo... —acepta el obsequio con una sonrisa— ¿Puedo abrirlo?

El castaño asiente, atento a cualquier detalle cuando el otro comienza a romper la envoltura. Es un robot miniatura, hecho de imanes para armar y desarmar.

—¿Te gusta? —Sus ojos se abren, expectantes y emocionados. Entre tantas cosas apenas tiene tiempo, pero como pudo buscó algo que pudiera ser del agrado de su amigo.

—¡Me encanta! —Lo envuelve en un abrazo que el otro corresponde, como si fueran los únicos en la habitación. La mayoría no le toma importancia pero Elle no puede apartar la mirada de Light.

—¡Hey, ustedes! —Llama Beyond frunciendo el ceño, tomando asiento en el lado más angosto de la mesa— ¿¡Qué esperan!?

—Mejor vamos antes de que se ponga de mal humor... —susurra a la vez que toma la mano de Light, quien entrecierra los ojos— Sí, aunque no lo creas, ahorita está de buenas. —Añade, como si hubiese leído la confusión del otro.

Hay tres sillas de cada lado más la que Beyond ya tomó, de un extremo toman asiento Mello, Alex y Elle, mientras que frente a ellos se sitúan Light, Near y Matt.

—¡No quiero quejas! —Advierte Beyond luego de haber servido un poco de pasta Alfredo en el plato de cada quien— La mujer del video hablaba mucho y saben que me aburro rápido.

—Y los que quieran vino se joden porque solo tenemos fresquito de Jamaica hecho con amor. —Añade el pelirrojo, tomando los vasos de algunos para servirles la bebida.

La cena empieza dando las felicitaciones al chef, quien por supuesto infla el pecho, orgulloso de sí mismo. Hasta que Matt hace un puchero, nadie comenta nada de su refresco.

—Ay, deja el drama para Mello —dice Beyond, soltándole un golpecito en el brazo al tenerlo cerca—. Y sí, también está rico.

Light se abstiene de añadir que para su gusto está muy dulce, pero con disimulo observa a Elle, que se encuentra en la esquina opuesta a él, recordando que al pelinegro le encanta lo azucarado.

—¿Y has pensado cuánto tiempo vas a quedarte, Near? —Pregunta Matt aún masticando el bocado que tiene en la boca.

—Que asco, fosforito... —comenta Mello, arrugando la nariz.

Nate se encoge de hombros antes de responder:

—Hoy fui a cobrar mi liquidación y podría estar sin problemas un par de meses, tomando en cuenta que viviré con Alex...

—Igual yo le decía que puede trabajar mientras tanto —añade el mencionado, quien luego da un sorbo al refresco y tiene que contener una mueca de desagrado al sentir el exceso del dulce—. Así se distrae un poco mientras yo no estoy en casa.

—Tenías una clase programada, ¿no? —Pregunta Mello mientras los demás escuchan atentos.

—Empezaba esta semana pero tuvo que atrasarla por el problema del vuelo —responde Elle—. Empezarás el lunes, ¿cierto?

Inconscientemente Light empuña la mano, siente un extraño ardor en el pecho luego de que fuera Elle quien contestara la pregunta. Demostrando que hay una complicidad y comunicación entre ellos que con él no existe.

—Sip, de hecho le dije a Near que puede asistir si gusta —toma una servilleta y se ladea un poco en dirección al pelinegro—. Espera... tienes algo. —Susurra antes de limpiarle con cuidado la comisura de los labios y luego acomodarle el cabello.

A nadie le sorprende la escena, están acostumbrados a la estrecha relación de esos dos, aún luego de su ruptura. Sin embargo, en esta ocasión la mayoría se sienten un poco incómodos, y suponen se debe a que cierto castaño está presenciando todo eso.

—Y... —Matt carraspea la garganta para romper esa leve tensión que existe al menos para alguno de ellos— ¿Cómo te va en el restaurante, Light? —Pregunta al no saber qué más decir, no quiere tocar el tema de la mamá porque probablemente podría ponerlo triste.

El aludido parpadea al escuchar su nombre, apartando rápidamente la mirada de aquella pareja y encontrándose con que los ojos de todos se encuentran fijos en él.

—Uhm... bien...

—Mello como jefe debe ser un dolor de huevos, ¿no? —Añade Beyond, sorprendiendo a Elle por la falta de agresividad en sus palabras que siempre va implícita cuando se dirige al castaño.

—¡Más te vale decir que no, Yagami! —Advierte el rubio.

—Le decíamos a Beyond que podría trabajar ahí —comenta Near, enrollando un poco más de pasta con el tenedor—, tal vez tú lo convences de que no es un mal sitio para empezar.

Los ojos de Light se mueven de un lado a otro mientras intenta prestar atención a cada cosa que alguno le dice, pero de pronto su mirada se detiene al notar que los dedos de Alex acarician el cuello de Elle para después perderse en su cabellera y terminar jugando con un mechón de pelo.

—Dicen que las propinas de los meseros son bastante buenas. —Agrega el mayor de los Lawliet, ajeno a lo que está provocando de forma inconsciente. Ha estado prestando atención a Light en todo momento y lo ha notado bastante decaído; está tan enfocado en él que no percibe la malicia en los mimos que su ex pareja le está haciendo.

—El problema es que yo no sé qué quiero... —suelta Beyond, hundiendo el rostro entre las manos, sintiéndose frustrado.

Inmediatamente las palabras de aliento no le faltan, cada uno de sus amigos intenta animarlo, Matt y Elle le acarician la espalda al estar más cerca mientras que, al igual que el resto, le dicen que con el tiempo lo descubrirá, que no está mal equivocarse, entre otras cosas. A Light toda esa calidez lo sobrepasa, ninguno dudó en apoyarlo y eso lo hace sentir extraño, como si estuviera atrapado en un mundo que no existe o uno donde no pertenece.

—Casi no has comido nada... —Susurra Near, haciéndolo dar un respingo justo cuando solo movía un trozo de pollo de un lado a otro— ¿Te pasa algo? —Pregunta con el mismo tono suave, aprovechando que los demás siguen enfocados en Beyond.

—No tengo hambre... —murmura encogiéndose de hombros.

Near suelta un suspiro, le preocupa porque en casa Light está solo, y está seguro que no debe estarse alimentando bien, se le nota.

—Beyond te va a matar si dejas la comida... —Dice con una sonrisa, intentando animarlo un poco.

El castaño asiente antes de llevarse algo de comida a la boca. Sin embargo, contrario a lo que Near cree, su falta de apetito no es por el tema de su mamá, o más bien no es solo por eso. Se siente incómodo, fuera de lugar y a la vez es como si estuviera solo en una habitación que está llena de gente.

Elle no pierde detalle de la expresión lánguida del castaño. No es fácil tenerlo tan cerca y no correr a abrazarlo, pero no quiere dar otro paso sin tener la certeza que no será rechazado como siempre. No obstante, se siente mal por no haberlo llamado cuando sabe que Sachiko es todo lo que tiene.

—¿Tú crees que mi hermano con esa linda actitud que tiene pueda atender mesas, Light? —Pregunta Elle con notable sarcasmo, intentando integrarlo de nuevo a la plática porque le duele verlo así.

El aludido se relame los labios e inconscientemente forma una sonrisa leve cuando nota que Elle está observándolo solo a él.

—No veo por qué no... —su voz sale áspera debido a su falta de energía—, Mello es hasta supervisor. —Su comentario carece de malas intenciones, tan solo respondió la pregunta, pero es suficiente para que todos dejen salir una risilla.

—¿¡Insinúas que mi actitud es una mierda!? —El rubio frunce el ceño y lo señala desde el otro lado de la mesa.

—Creo que te acabas de contestar tú solo. —Dice Matt mientras levanta el pulgar en dirección a Light, como dándole su apoyo con el comentario.

Por un momento el castaño también ríe al ver como esos dos comienzan a discutir de manera graciosa entre ellos, llamándose ojos de moco, Madona en tiempos de hambre, cabeza de fósforo y más. Todo es divertido hasta que sus ojos se posan de nuevo en Elle y esta vez Alex está masajeando uno de los hombros del pelinegro.

—¿Día pesado en la oficina? —Cuestiona Beyond, a él tampoco le pasó desapercibido ese gesto al tenerlos cerca.

—¿Día? Diría semanas —el pelinegro cierra los ojos, disfrutando la sensación de esos dedos hundiéndose en su piel—. A veces puede ser estresante.

—Estás bastante tenso. —Comenta Ryuzaga, poniéndose de pie detrás del otro para poder atender ambos hombros.

—Estamos terminando de comer —dice Mello haciendo una mueca como si lo que estuvieran haciendo fuera asqueroso—. ¿No pueden dejarlo para después? —Conoce a Alex, es de las personas más centradas que conoce, pero todas estas muestras de afecto le parecen extrañas.

—Tienes razón —asiente, dando unas palmadas sobre los omoplatos de Elle antes de volver a su asiento—. Quizá después en tu apartamento, Ryuz... digo...

—Light, ¿te dijo algo el jefe? —Pregunta rápido Mello al notar que los ojos del castaño estaban fijos en esa escena.

—No... —dirige su mirada al rubio, intentando ignorar el malestar que le atraviesa el pecho—. El señor Karlsson es bastante comprensivo.

—¡Ja! Claro, eso es porque te quiere meter mano.

—¡Mello! —Reprende Near, meneando la cabeza.

—¡Es cierto! —Se defiende Keehl— ¡Todos saben la reputación del viejo! Lo peor es que de seguro ya ni se le para.

Light arruga la nariz, es cierto que su jefe es algo mano larga, pero él sabe cómo tratar con ese tipo de hombres. Aunque ahora no puede evitar sentir asco ante la imagen mental que se le instaló en la cabeza luego del comentario.

—¿Se te ha insinuado, Light? —Pregunta Elle apoyando los antebrazos en la mesa, luciendo demasiado serio. No le agrada la idea de que un hombre vaya a intentar aprovecharse de él por su posición.

El castaño menea la cabeza, sonriendo un poco de nuevo, desearía que ese momento fuera eterno, que los ojos de Elle estén fijos en él y sólo en él. No obstante, una vez más su pequeña burbuja se rompe al ver que Alex se acomoda en el hombro del pelinegro antes de susurrarle algo al oído.

—Oye, Light —habla Matt mientras se limpia la boca con una servilleta— ¿me pasas el refresco?

El aludido asiente mientras estira un poco el brazo para tomar la jarra. Pero su atención es captada por lo que ocurre al otro lado de la mesa, donde Alex continúa susurrándole algo a Elle al oído, pero ahora éste sonríe, luciendo fascinado por lo que escucha.

—¿Light...? —Llama Matt, agitando una mano al seguir esperando que el otro le pase la bebida.

Light escucha la voz de Matt como si fuera un sonido lejano, solo logra sentir un toque de manera superficial y asume que debe ser Near. Hay un zumbido ensordecedor rodeándolo, el tiempo va en cámara lenta, cree escucharlos pero sus sentidos no reaccionan. La mirada de Elle se encuentra con la suya, quiere estirar el brazo y que tome su mano, quiere pedirle que vuelva. Pero todo se viene abajo cuando ese imbécil se acerca demasiado y le planta un beso en la mejilla a Elle... a su Elle.

—¡Hijo de puta! —Vocifera a la vez que vacía el contenido de la jarra en ese ojos de iguana, quien suelta un jadeo al instante. Todo ocurre demasiado rápido, volviendo el tiempo a su curso normal luego de eso.

Todos se apartan, la mayor parte del refresco cayó sobre Ryuzaga, también salpicó bastante a Elle y solo un poco a Beyond.

—¿¡Qué te pasa!? —Le reclama Alex, tosiendo luego de que el líquido le entrara hasta por la nariz. Es un hecho que ese castaño no le cae para nada bien luego de lo ocurrido con Elle, pero no esperaba dicha reacción.

—¡Light! —Exclama Near, levantándose rápidamente de su asiento al no creer lo que acaba de hacer.

El castaño observa como todos ayudan a Alex, pasándole servilletas para que se limpie solo o ayudándole a secarse, incluido Elle.

—Ey, Light... —Near intenta llamar su atención, colocándose frente a él y tomándolo de los brazos al verlo inerte, aún con la jarra en la mano.

Sin embargo para Light la gota que rebalsa el vaso es ver cómo Elle apenas voltea a verlo por estar ocupado ayudando a ese idiota.

—Lo siento... —murmura, viendo a Near, porque se percata que acaba de arruinar la cena.

El de cabello blanco menea la cabeza, como restándole importancia, pero antes de poder decir algo más, la jarra cae al suelo, haciendo que por un momento todos volteen, mismo instante en el que Light da media vuelta y se va en busca de su parka y maletín que había dejado en el recibidor. Escuchan el portazo, y es cuando Near reacciona, tiene la intención de seguirlo, pero Mello lo sostiene del brazo.

—Tal vez quiere estar solo. —Le dice viéndolo a los ojos.

Asiente tras un suspiro, quizá en otra ocasión no se fiaría del rubio al saber que no se agradan, pero esta vez notó que no había malicia en su mirada, por lo que se limita a enviarle un mensaje diciéndole de que si necesita algo, que por favor lo llame.

Mello no duda de la amistad de esos dos, pero está seguro de que si Yagami esperaba que alguien saliera detrás de él, ese alguien debía ser Elle, después de todo, fue por él que reaccionó así.

Alex se dirige al baño para enjuagarse el pelo y el rostro, tal vez también debería limpiarse un poco la camisa. Los demás se quedan recogiendo las cosas de la mesa mientras Elle va a la cocina por un poco de papel toalla para limpiarse los brazos, encontrándose con su hermano quien también había ido a hacer lo mismo.

—Lamento lo ocurrido. —Murmura cabizbajo a espaldas de Beyond, quien se está limpiando los brazos bajo el agua del grifo. Se siente mal porque sabe que se esforzó cocinando y a la vez también lo agobia la culpa porque fue él quien introdujo a Light a la vida de ellos.

—El desastre es parte de nosotros —se encoge de hombros—. Lo realmente raro es que no hayas ido detrás de él. —Cierra la llave y se hace a un lado, dándole espacio al mayor.

—Fuiste amable con él. —Comenta mientras repite las acciones de su hermano para deshacerse de la sensación pegajosa. Quizá decir amable es demasiado, pero por primera vez estuvieron reunidos sin que lo atacara y que él otro respondiera en consecuencia. Le hubiera gustado que las cosas entre ellos estuvieran bien para poder disfrutar ese momento.

—Sí, bueno, Matt me lo pidió —Dice tomando un poco de papel toalla para secarse—. Mañana se va Near y no quería que arruinara la cena... al menos no fui yo quien la arruinó —ríe un poco, meneando la cabeza—. Y no me cambies el tema, ¿por qué no lo seguiste? Es raro, te lanzó gas pimienta y lo buscaste, ahora no te abre la puerta y...

—No pienso ir detrás de él todo el tiempo. —Interrumpe, soltando un suspiro.

—¿Eso te lo dijo Alex?

Elle entrecierra los ojos, no es el primero que le insinúa que Ryuuzaga es quien ha influenciado en su decisión.

—Es cierto que he hablado con Alex, así como he hablado con todos —da media vuelta, tomando el papel toalla que Beyond le entrega—, pero quien no quiere seguir cayendo en su juego soy yo. ¿Sabes...? —Sonríe levemente, por supuesto que no le está siendo fácil no ir a buscarlo, pero está consciente de que no es sano—, si Light me diera una señal, por más mínima que fuera, yo iría por él sin dudarlo. Pero necesito algo a lo que aferrarme.

—¿Que le aviente refresco a tu ex no es señal suficiente?

El mayor de ellos suelta una risilla de solo recordar el momento, la cara de Alex cuando el refresco le cayó encima fue demasiado graciosa, aunque claro jamás se reiría enfrente de él.

—Light es impulsivo —se encoge de hombros, desestimando que la reacción haya sido a causa suya—, y Alex nunca le ha caído bien.

—¿Cómo podría caerle bien? Sí estaba a nada de sentarse en tus piernas —Elle enarca una ceja y se cruza de brazos, negándose a creer lo que Beyond insinúa—. Es decir, Alex es una excelente persona y todo pero no es un santo.

—Pensé que ustedes iban a ser los primeros en apoyarme —es lo único que se atreve a comentar, conoce a Alex, no haría algo tan infantil—, siempre lo han detestado.

—No digo que estés haciendo mal, de hecho ya te hacía falta un poco de dignidad —ríe cuando lo que gana con su comentario es que el otro le lance una bolita de papel —. Es solo que se me hizo raro, nada más.

Elle menea la cabeza, dándose cuenta que esa comodidad que siente ahora no la comparte con nadie más que con su hermano.

—Oye... —carraspea la garganta al recordar algo. Quiere aprovechar que están solos, supone que los otros no han querido interrumpirlos porque ninguno ha aparecido por ahí—, lo que dijiste en la cena...

—Aaah, no sé solo...

—La vida no viene con un manual, Beyond —interrumpe al creer que estaba a punto de cambiarle el tema—. No hay nada escrito, tienes derecho a dudar, pero también debes intentarlo.

—He pensado lo del restaurante —dice sin más, sorprendiendo a Elle, quien no esperaba convencerlo tan rápido. Aunque eso es algo que Beyond ha meditado el día entero—. Supongo que te debo una disculpa... —murmura mientras apoya las manos en la mesada para tomar impulso y luego dar un pequeño salto, quedando sentado sobre ella.

Elle, más confundido que antes, frunce el ceño.

—¿Disculpas por qué?

—Creo que he sido un poco hijo de puta contigo últimamente... —balancea los pies, cabizbajo, sintiéndose avergonzado—. Creo que... solo estaba...

—¿En serio te sientes menos que yo? —Pregunta despacio, acercándose un poco.

Beyond menea la cabeza. Es cierto que en su adolescencia tuvo algunos conflictos internos causados por ser justamente el hermano de alguien tan destacado, pero eso quedó atrás hace mucho, aunque tal vez siempre existe una espinita.

—Salí con Misa, ¿recuerdas? —Elle asiente, sin apartarle la mirada. Beyond suspira, no le ha dicho esto a nadie, Matt lo sospecha pero nunca se lo ha confirmado—. Ser rechazado por no ser como tu hermano debe doler bastante, ¿no?

—Pues que tonta —suelta una leve risa, logrando que el otro alce la mirada—. Tú eres el divertido de los dos, imposible pasarla mal contigo, y si se atrevió a rechazarte ella se lo pierde.

Beyond sonríe y asiente, sintiéndose extrañamente en paz. Dejándose envolver también por esa calidez que solo puede sentir con su hermano.

Elle, sin embargo, se queda en silencio con un leve pesar en el pecho. Siempre supo que los tutores y maestros esperaban más de Beyond, sólo porque uno de ellos era sobresaliente. Pero en su caso es porque se forzó a serlo ya que creía sería lo mejor para ambos. De niños era fácil distraerlo, un cuento, juegos y Beyond olvidaba lo que decían los adultos. En la adolescencia, cuando la inocencia de la infancia desapareció, no pudo hacerlo más y se distanciaron, hablaban pero la hermandad no era igual. Al volver de Italia, Beyond fue el primero en correr por el aeropuerto a recibirlo y creyó que cualquier diferencia había quedado en el pasado, y así fue por un tiempo. Ahora si lo piensa, lo de Misa debe haber sido un golpe fuerte, es como darle la razón a todos los que siempre le dijeron que debía ser más como su hermano mayor. De alguna manera él siempre intentó protegerlo y al final falló.

Birthday... —murmura Elle luego de unos segundos, con la vista al suelo, sonriendo un poco—. Me gusta como suena... —levanta la cabeza, encontrándose con el rostro perplejo del otro. Sigue sin estar de acuerdo, pero si eso es lo que necesita para alejarse de la idea de que es su sombra, lo aceptará—... cuando sea oficial, avísame para agendarte como B.B. en mis contactos.

El menor frunce el ceño mientras balancea las piernas.

—¿Cuál es el chiste de hacer algo si no vas a llevarme la contraria? —se cruza de brazos y hace un puchero, confundiéndolo— ¡Ahora tendré que cambiar de planes!

—¿Qué... ? —Parpadea un par de veces, pensando que al otro le emocionaría tener su apoyo, pero sonríe al ver el gesto infantil— Eso significa que... ¿no vas a cambiarte el apellido?

—¡Cállate, cállate! —interrumpe agitando las manos— ¡Ay, Elle! ¡Que lento eres! ¿Necesitas todo por escrito?

El aludido menea la cabeza, riendo un poco antes de contestar:

—¿Este es el momento en que nos damos un abrazo?

El menor pone los ojos en blanco y hace un fingido gesto de fastidio.

—Que lata contigo y tu cursilería —da un pequeño brinco para bajarse de la mesada—. Que sea rápido, a diferencia de ti yo tengo una imagen que cuidar.

Elle cierra los ojos cuando siente los brazos del otro rodearle la cintura. No obstante, en ese instante la puerta se abre y un destello los hace parpadear.

—¡Ja! ¡Esta va a mi perfil! —Se burla Mello, aún con el teléfono apuntando a aquel par.

El rubio da media vuelta, echándose a correr cuando ve que un furioso Beyond va detrás de él.

—¡Vuelve acá rubia oxigenada!

Elle menea la cabeza, divertido al escuchar los gritos de auxilio de Mello, supone ya fue capturado, es un lugar pequeño, tampoco es que tuviera a donde correr.

—¿Todo bien? —Pregunta Alex tras aparecer mientras él se disponía a botar las bolitas de papel toalla en el basurero.

—Mejor que nunca. —Sonríe, ahora escuchando que se añaden los gritos de Matt junto a algunos regaños de Near pidiéndoles que se comporten.

—Les dije a los chicos que no interrumpieran, supuse que ustedes dos necesitaban ese momento a solas. —Se adentra despacio hasta quedar cerca del pelinegro, quien asiente con una sonrisa que de pronto desaparece.

—¿Puedo preguntarle algo? —Entrecierra levemente los ojos, como si así no fuera a perder ningún detalle de esas facciones al momento que lo confronte—. En la mesa... ¿solo lo hacías por molestar a Light?

Alex suelta un suspiro y se apoya contra el mueble de la cocina antes de cruzarse de brazos.

—Sí, pero no es por lo que piensas —no es un secreto para algunos que él sigue adorando a Elle, por él hasta se atrevería a tener una relación a distancia. Eso tampoco significa que sea alguna clase de ex tóxico que planea sabotear todas sus relaciones actuales, él está feliz con lo que tienen—. Tú sabes que yo vine con todas las buenas intenciones de conocerlo, de saber quien era ese chico que te tenía embobado como adolescente enamorado... pero lo que vi fue alguien muuuy diferente a lo que me contaste.

—Entonces... ¿con esto planeabas que se alejara de mí? —Hay cierto reproche en su voz mientras lo observa a los ojos.

—Todo lo contrario —suelta un suspiro y lo toma de las manos antes de continuar—. Yo estoy de acuerdo en que no lo busques más porque me duele creer que él solo juega contigo... pero también sé que no saber de él te está afectando. Yo solo quería hacerlo reaccionar porque creo que de alguna manera, él también te quiere.

—¿Y tú idea para lograrlo era poniéndolo celoso? —Frunce el ceño porque no tiene sentido, Alex siempre ha creído que eso es infantil—. Eso no es para nada tu estilo.

—No, pero sí es el estilo de Light, eso es lo que él hizo la noche de juegos, ¿recuerdas? —Aprieta los labios al recordar que su ropa es un desastre—. Claro que lo que yo esperaba es que te buscara, no terminar empapado. —Ríe, está seguro que esto pasará a ser una de las anécdotas de cada reunión.

—Sí, bueno... —se rasca la mejilla incómodo y avergonzado— es un poquito impulsivo y de un carácter un tanto...

—Pero te gusta... —interrumpe, sonriendo al verlo sonrojado—. Es muy guapo y todo, pero no entiendo qué le ves.

Elle se muerde los labios mientras observa las facciones del hombre que tiene enfrente. Alex es un sueño, es alguien bondadoso, estable, romántico... tan contrario a Light. A pesar de todo eso, el castaño posee una tenacidad que no cree haber visto nunca en nadie. Él conoce donde vive, sospechaba de la situación de Sachiko desde antes, ha visto a los tipejos que debe soportar y se imagina tantas otras cosas que espera nunca confirmar. Light creció entre la miseria y la desidia, y aún así no es como ese tal Ushio, ni tampoco ha seguido el camino de su progenitora, sino todo lo contrario. Pero más allá de esa determinación, adora también su sencillez y calidez. Es cierto que el comienzo de ellos fue algo meramente sexual, y que no tiene mucho sentido tildar de inocente a alguien cuya actitud demuestra todo lo contrario cuando no lo conoces. Pero él ha visto esos ojitos brillar sin malicia, lo vio emocionandose por cosas tan pequeñas como un pañuelo o sonrojarse por una suave caricia. También recuerda el peluche rosa que descubrió en su habitación grisácea. Quizá nadie lo entienda, es difícil explicar algo que solo tú has visto, pero él sabe que cuando las barreras que Light construye son invisibles aflora esa persona tierna e increíble que él conoce.

—Aunque no lo parezca, es una persona maravillosa. Si tan solo... — murmura Elle tras varios segundos en silencio—. Mira, es imposible no amarlo una vez que descubres lo que hay debajo de esa fachada.

—Mientras sepas tus límites. —Comenta con un tono preocupado, porque sea como sea, le parece que Light es alguien complicado, y si Elle se deja guiar solo por su corazón, terminará siendo arrasado por él.

Ante esas palabras el pelinegro menea la cabeza. Adora a Light pero jamás ante pondrá a nadie sobre su bienestar. Está consciente que ya no pueden seguir en ese tira y afloja cuando él ya le dejó sus sentimientos claros. Ahora depende del castaño, ni siquiera espera algo en específico, tan solo necesita una señal de que también lo quiere y él irá corriendo sin importar la hora.


Las primeras semanas del invierno fueron las más difíciles, ahora basta con algún suéter ligero. No obstante, Light no ha dejado de temblar desde que dejó el apartamento, pese a que va más abrigado de lo necesario. Camina entre la gente mientras se cubre la mitad del rostro con la bufanda y busca en el maletín un gorro que recuerda haber guardado esa mañana. Sus pies se mueven por sí solos, aún cuando ese camino no lo llevará a casa. Más bien camina sin rumbo, porque es justo como se siente: sin un lugar a donde ir.

Aprieta los labios, reprimiendo un sollozo al recordar lo idiota que fue por quedarse frente a la puerta del apartamento por unos minutos, esperando por algo que nunca pasó... esperando por Elle.

No entiende nada, odia sentirse tan débil, tan necesitado, no es nada que no haya experimentado antes y siempre pudo hacerle frente a todo solo. Esta no es la primera vez que su mamá es ingresada al hospital, las otras veces han sido solo por un par de semanas, como mucho un mes. Luego cuando se rehusaba a seguir con el tratamiento, la dejaban ir. Pero mientras ella estaba ausente, lidiaba con la soledad durmiendo abrazado a su almohada para sentirla cerca, lloraba, sí, pero al día siguiente podía seguir como si nada, ¿por qué ahora siente que ya no puede hacer lo mismo? ¿por qué antes la soledad no se sentía tan fría y opresiva como lo hace ahora?

Cree que el problema reside en que se permitió sentimientos que no son necesarios. La calidez que siente cuando está con Near o las mariposas cuando ve a Elle son cosas que le estorban, nunca las ha necesitado, y quiere convencerse de que no las necesita. Todas las veces que ha compartido con Elle y sus amigos ha sido testigo de un amor familiar que él nunca ha experimentado, o quizá sí, pero era muy pequeño para recordarlo. Sin embargo no aspira a algo similar, él sabe que su mamá siempre fue, sigue siendo y siempre será su debilidad, lo único que él necesita para ser feliz. Y la necesita horrores ahora que se siente tan perdido.

Está tan desesperado que no puede esperar dos semanas más por su primer salario. Si quiere que ella mejore, necesita dinero. Por años ha ahorrado, o al menos lo ha intentado, son incontables las veces en las que tuvo que recurrir a ellos para una emergencia, y ahora no tiene nada, Liam terminó por llevarse lo último que le quedaba.

Su mundo está de cabeza, cada día que pasa las cosas siguen empeorando. Lo único que quiere es que todo sea como antes: cuando él no era consciente de lo solitario que estaba. Solo desea que su mamá esté con él y con esa idea en mente, sus pies se abren paso hasta aquella avenida, donde la luz de la vida nocturna le ilumina el rostro.

Siente que un torbellino está arrasando con la poca cordura que le queda, son demasiados pensamientos como para discernirlos todos, así que se enfoca en la única idea clara, la única que parece coherente entre tanta confusión. La última vez que sintió tener el control sobre su vida fue antes de conocer a Elle, antes de que sentimientos innecesarios interfirieran. Precisa deshacerse de ellos, necesita estar vacío para recuperar su fortaleza, también necesita dinero... y para todo eso solo encuentra una solución.

Sus manos se mueven por sí solas, comienza a deshacerse de la parka, la bufanda y el gorro, guardándolos desordenadamente en el maletín. Se sube el pantalón para marcar más sus atributos y luego dobla un par de veces la pretina, haciendo que le quede muy por debajo del ombligo. Sin detenerse, se hace un nudo en la remera, dejando todo su abdomen descubierto.

Traga saliva al sentir varias miradas sobre él mientras avanza, intenta ignorar los latidos nerviosos de su corazón, puede hacerlo, lo ha hecho antes.

Se detiene en una esquina solo para pensar qué camino debe seguir, lo cual es ilógico, hay bares y clubes nocturnos por todas partes, donde sea que vaya conseguirá a alguien. Aunque no lo admita, está dudando y necesita un minuto para poder convencerse de continuar.

No obstante, es sacado de sus cavilaciones cuando siente un frío roce a la altura de la cintura, y al voltear siente ese hedor etílico que tanto odia.

—¿No sabes... —el repentino hombre de cabello negro largo y lacio lo toma del mentón entre movimientos un poco torpes a causa del alcohol— lo que puede sucederle a una cosita tan linda como tú... —las palabras salen arrastradas, aunque seguro el otro debe creer que suena seductor— en un lugar como éste?

—No... —por instinto, sonríe con malicia, sintiéndose orgulloso de su reacción. La cual le hace creer que puede hacerlo— ¿qué puede pasarme? —se acerca un poco al mismo tiempo que aquellos dedos se hunden más en su cintura.

—¿Cuánto cobras preciosura? —Lo mira de pies a cabeza, teniendo claro lo que tiene entre manos.

Por un segundo la pregunta lo descoloca, cayéndole de pronto el peso de la realidad al saberse cosificado. Es consciente de dónde está y de cómo va vestido, y cree que por eso no hay nada de ilógico en que ese hombre lo vea como una puta a quien puede usar a su antojo. Como puede mantiene la entereza y responde:

—Veinte dólares. —Las palabras se deslizan en su lengua, dejándole un sabor amargo. Sabe que un precio bajo es más atrayente, luego si hace buen uso de sus encantos o si el cliente está lo suficientemente borracho, puede sacarle más plata como solía hacerlo.

—Pero vengo con amigos... —hace un leve movimiento con la cabeza, señalando donde tres hombres fuman y charlan apoyados en un automóvil.

Por inercia Light da un paso hacia atrás. Nunca ha estado en una orgia, siempre le dio miedo. Hubo hombres que en la intimidad se convertían en unas bestias salvajes e ignoraban sus gritos o dolor, y si eso le pasó en ocasiones con un solo hombre, ¿qué podría pasarle con varios a la vez?

Aún así, pese a que todo su cuerpo le grita que se aleje, se obliga a no seguir retrocediendo, en cambio se esfuerza por sonreír antes de agregar:

—Cobro más por eso, cielo... —añade una caricia en la mejilla del hombre junto a ese mote cariñoso.

—El dinero no es problema —ha bebido pero aún es capaz de coordinar movimientos e hilar oraciones, por lo que sin problemas saca la billetera del pantalón y al abrirla le muestra el fajo de billetes que carga en ella—. Te puedo pagar por adelantado... —saca unos cuantos y acaricia con ellos el abdomen desnudo de ese castaño— ¿cien te parece suficiente?

Light se relame los labios, nervioso. Cree que ese tipo debe ser muy tonto o anda demasiado ebrio como para andar mostrando tanto dinero en una avenida llena de gente y encima dárselo como si nada. Si es a causa del alcohol, podría intentar negociar más paga, algunas cuantas palabras subidas de tono dichas al oído y puede llegar a sacarle una buena cantidad.

—Está bien. —Responde viéndolo a los ojos con seguridad mal fingida mientras intenta controlar los temblores de su cuerpo al tomar el dinero.

Se deja sujetar la mano y ser guiado, pero siente que el cuerpo comienza a pasarle factura por haberlo ignorado. El corazón le late demasiado deprisa, como si en cualquier momento se fuese a detener, le cuesta respirar y a cada paso la vista le falla un poco más. Hasta que no lo soporta más...

—No... —murmura, deteniéndose de repente, sintiendo que la opresión en su pecho desciende un poco tras decirla —No puedo...

—¿Quieres más dinero? —Voltea, atrayéndolo hacia sí.

El castaño menea la cabeza, regresándole los billetes mientras intenta alejarse, pero el otro se niega a soltarle la mano.

—Vamos a pasarla bien... —le susurra con lascivia al mismo tiempo que le rodea la cintura—. Puedo pagarte más...

Justo ahora, el dinero no podría importarle menos a Light. La cercanía, las caricias, las atribuciones que ese tipo se toma para tocarlo como si tuviera derecho a hacerlo... todo le da asco.

—Dije que no. —Su voz es firme, elevándose unos decibeles, e intenta de nuevo alejarse.

El mayor no pretende seguir negociando, le prometió diversión a sus amigos y eso es lo que tendrán, por lo que sin aflojar el agarre comienza a jalarlo consigo, sin importarle la resistencia del chico.

—¡Que me suelte! —Esta vez Light grita y sin dudarlo le propina un puntapié.

Error. El sujeto se voltea al instante a la vez que levanta un brazo y empuña la mano, haciendo que el castaño por instinto se encoja a la espera del golpe. El cual nunca llega debido a la intervención de alguien.

—Te dijo que lo sueltes. —Dice con voz calmada y segura un tipo de melena plateada, quien había intervenido, sin soltar el brazo del agresor.

—No te metas. —Le responde el tipejo frunciendo el ceño, mientras se endereza en un intento de intimidarlo. El hombre que lo sostiene es mayor que él, lo deduce por las arrugas que le surcan la piel, no le tiene miedo a un vejete.

Sin embargo el hombre mayor no se mueve. Al ser una avenida concurrida, se percató de la escena, y mientras muchos decidieron ignorar la situación y seguir su camino, él prefirió meterse sobre todo porque uno de ellos se ve demasiado joven.

—Es un niño —desconoce si el castaño es menor de edad, pero basado en su apariencia podría serlo—. Lo que haces es un delito.

Eso es suficiente para que el tipo frustrado suelte a Light, pero lo hace porque está seguro de que puede conseguir una puta mejor. El de cabello plateado escucha al otro murmurar algunos improperios mientras se marcha, luego de que lo liberara, no lo pierde de vista hasta que está seguro de que ya no representa un peligro. Se voltea con intención de confirmar que el muchachito castaño se encuentre bien. Sin embargo lo único que alcanza a ver es su espalda perdiéndose entre la gente mientras corre con demasiada prisa.


Luego del desastre que resultó ser la cena, decidieron quitar la mesa y volver el sillón a su sitio. Pero no podían dejar pasar el postre, no porque realmente tuvieran ganas de seguir celebrando luego de lo ocurrido, sino porque nadie pudo rechazar a Mello cuando el rubio lucía tan emocionado por darle el pastel a Near.

Así que tomaron asiento, los Lawliet y Alex en el sofá y los otros en el suelo.

—¡Les juro que no fue así! —Exclama Ryuzaga, mordiendo una fresa. No sabe cuántas veces les dijo que él no pretendía seducir a Elle.

—No lo sé, Rick... —Dice Matt con una sonrisa ladina, disfrutando como Alex ha pasado por todos los colores debido a la vergüenza—. Alguien andaba con ganas de esa Elleconda...

—¡Mail Jeevas! —Reprenden ambos hermanos, sonrojados y molestos.

El pelirrojo tan solo se encoge de hombros, soltando una risilla.

—¿En serio no me creen?

—A mí me da lo mismo. —Responde Beyond. Puede intentar ser un poco amable con Yagami por empatía, pero preferiría que su hermano estuviera enganchado de Alex en lugar de ese adolescente que lo trae como idiota.

—¿Y tú, Near? —Susurra Alex, enfocándose en él, quien no se ha burlado como el resto a causa de lo sucedido— ¿Me crees?

El aludido aparta la mirada de su celular y la dirige al mayor, antes de contestarle deja el plato con pastel a un lado.

—Light me aconsejó lo mismo y te pareció una idiotez —suelta frunciendo un poco el ceño—, ¿y tú vas y haces lo mismo?

En ese momento el consejo del castaño le pareció buena, no estaba pensando con claridad, pero ahora puede admitir que estuvo mal. Sin embargo Light tiene solo dieciocho años, mientras que Alex tiene veinticinco y dejando de lado la edad, Light es su amigo y siempre lo va a defender.

—Yo sé que no fue mi mejor idea... —se acomoda en el sofá para encorvarse un poco a manera de quedar más cerca de Nate.

—Lo hiciste pasar un mal rato. —Contraataca, apoya las manos en el suelo para reclinarse un poco, sin dejar de verlo.

Hasta hace un momento todo había sido risas, hasta Alex se había burlado de sí mismo, pero ahora todos se mantienen en silencio, sin atreverse a intervenir cuando ven a Near con ese semblante enfadado que hace retroceder a cualquiera.

—¿Qué tengo que hacer para que me creas que no fue mi intención?

—Todos aquí son tan mierda con él, yo ya no sé qué debería creer. —Se pone de pie notablemente molesto, dejándolos boquiabiertos porque nunca suele usar ese vocabulario.

Se dirige a la cocina mientras intenta nuevamente desbloquear su celular, quizá más que enojado se siente nervioso. Le ha enviado un sinfín de mensajes a Light y ni siquiera los ha visto. No tiene ni idea qué tan lejos está la casa de su amigo, la frustración se apodera de él al darse cuenta que sigue sin saber cosas de Light, cosas que él cree que cualquier amigo debería saber.

—¿Nate? —Alex entra despacio a la cocina, sonsacándole un respingo— No quiero que canceles tu vuelo a Italia por lo que pasó —dice al estar cerca—, tampoco quiero que nuestra convivencia allá sea difícil por esto...

—Convence a Elle de que lo llame. —Pide de forma tajante. Alex insiste en que él no tuvo nada que ver en la decisión de Elle, pero el pelinegro siempre lo ha respetado, entonces cree que si él se lo pide, podría acceder.

—No puedo hacer eso. —Suspira sin dejar de verlo. No ha convencido a Elle de nada aunque algunos piensen lo contrario, pero tampoco piensa aconsejarle algo que probablemente le hará daño.

—Light no quiere que me vaya —suelta, temblando un poco. Es difícil seguir con la idea de viajar cuando a diario le ha pedido que se quede. Y ahora siente que es casi imposible que se vaya luego de lo sucedido—. Si yo me voy... —siente que hasta le cuesta pronunciar las palabras— Y si le pasa algo, o peor si le pasa algo a su madre ¿quién va a estar a su lado?, ¿quién va a ayudarlo o consolarlo si no tiene a nadie?

—Esto es algo que haces por ti, no puedes dejar que las necesidades de él se interpongan antes que las tuyas —Entiende la situación de Light y sabe que sus palabras pueden sonar duras, pero Near necesita dejar de poner a todos antes que a él.

—Es mi amigo. —Pasa al lado de Alex, con intención de dejar la cocina, no tiene caso seguir con esa charla, no cuando el otro no entiende lo importante que es Light para él y viceversa.

—No puedo prometerte que convenceré a Elle de llamarlo —dice, dando media vuelta, quedando a espaldas de él—, esa decisión es solo suya —Se acerca despacio hasta que coloca las manos sobre esos pequeños hombros—. Lo que puedo prometerte es que no me entrometeré, si Elle quiere buscarlo no seré yo quien lo detenga, ¿te parece?

Near se queda inerte, luego de unos segundos asiente. Sabe que Alex no es mala persona, pero está molesto. Tal vez esté exagerando, necesita proteger a Light y se siente impotente al no poder hacerlo, aunque en parte es porque el castaño no se lo permite. Recuerda que en un principio era al revés, era él quien buscaba protección en Light y siempre la encontraba. Sin embargo ahora es él quien quiere ayudarlo, pero muchas veces no puede hacerlo porque choca contra esa pared que Light crea y no sabe cómo derribarla.

—¿Puedo pasar? —Interrumpe Elle tras asomar la cabeza por la puerta de la cocina.

Alex asiente, supone que todos se quedaron preocupados debido a la reacción de Near, y no le sorprende que sea Elle quien haya decidido ir a buscarlo, al final siempre fue y sigue actuando como un hermano mayor que debe cuidar de todos.

—¿Estás bien? —Pregunta con suavidad al estar frente al de cabello blanco, quien cabizbajo menea la cabeza.

—¿No quieres a Light?

Elle suelta un suspiro mientras lo toma del mentón para hacerlo alzar la mirada. A pesar de ser un enano como todos le dicen, Nate tiene facciones que dejan en claro que ya no es un niño, pero a veces tanta bondad lo hace parecer ingenuo.

—Lo quiero como no tienes idea.

—¿Entonces?

—¿Crees que estoy haciendo mal? —La voz le tiembla un poco, temiendo la respuesta. Está comenzando a dudar de sus decisiones, ¿será que debería haberlo ido a buscar? ¿Será que debió insistir más? ¿Se dio por vencido demasiado rápido?

Contrario a lo que esperaba, Nate menea la cabeza. Adora a Light, y quisiera que todos vieran la persona que está adentro, pero sabe que su amigo también ha cometido errores.

No obstante antes de que la conversación pueda seguir, el teléfono que Near ha tenido en la mano todo el tiempo comienza a vibrar, y Elle no puede evitar mirar el nombre que aparece en la pantalla.

—¿¡Dónde carajo has estado, Light!? —Se lleva la mano al cabello, tirándolo un poco debido a la ansiedad que lo invade, pero palidece al escucharlo— ¿Light... ? ¿Dónde estás...? —Elle, quien en ningún momento ha apartado los ojos de Near, se acerca automáticamente al verlo con un semblante inquieto— Mándame la ubicación y no te muevas de ahí.

—¿Qué pasa? —Pregunta notablemente preocupado, yendo detrás del de cabello blanco, quien da media vuelta antes de dejar la cocina, haciéndolo dar un paso hacia atrás por la impresión.

—¿Piensas acompañarme? —Lo mira directo a los ojos a la vez que le lanza una mirada a Alex, pidiéndole que cumpla con su parte.

Ryuuzaga levanta un poco las manos y retrocede despacio unos cuantos pasos, como diciendo que él no piensa hacer nada. Por más estrecha que sea la relación entre ellos, jamás ha sentido que Elle sea una persona influenciable, y ahora queda en claro que la decisión de hacerse a un lado fue suya al quedarse callado.

—Entiendo. —Dice Near claramente decepcionado antes de dar media vuelta para seguir su camino.

Elle se tensa y siente el sudor frío bajarle por la nuca. No sabe qué hacer, no sabe si se está equivocando, si está siendo un maldito al no buscarlo cuando está al tanto de lo que ocurre. Pero también tiene miedo, tiene temor de dar otro paso y volver a fallar.


Se remueve en la acera, cierra por completo su parka, mientras encoge un poco más las piernas para no estorbar a las personas que pese a la hora aún transitan por el lugar. Desliza el dedo sobre la pantalla del celular, nervioso. Hace mucho borró los contactos de los hombres que solo buscaban sus servicios, porque creyó que ya no los necesitaba. Y no los necesita, pero se da cuenta de lo reducida que es su lista, tan solo cinco personas, entre ellas aún están Teru y Misa. No tiene a nadie. El otro contacto es su madre, marcada como favorito, pero no está para él ahora, y se pregunta cuándo fue la última vez que realmente pudo contar con ella. Luego, los dos nombres que restan, vaciló entre ellos. Quiso presionar el nombre de Elle, sabe que Sachiko no está de acuerdo pero lo quiere, y justo en este momento no podría importarle menos faltar a su promesa. Sin embargo, ¿cómo llamarle luego de lo que estaba a punto de hacer? ¿Elle llegaría por él incluso cuando estuvo a punto de irse a la cama con otros hombres? ¿Iría cuando tiene la opción de estar con alguien que es todo lo contrario a él? ¿Contestaría siquiera o preferiría quedarse con Alex?

No tuvo el valor para averiguar la respuesta a esa última pregunta. Además, darle una explicación lógica al pelinegro sería imposible cuando ni él entiende lo que le está pasando. Por eso, aunque dudó unos segundos, llamó a su mejor amigo, a su único amigo, quien nunca lo ha juzgado ni lo ha visto con asco pese a que muchas veces él mismo se aborrece.

Cada minuto que pasa se vuelve una tortura. El único motivo por el que no se atreve a moverse ni un ínfimo centímetro es porque se lo prometió a Near, pero justo ahora solo quiere volver a casa, tomar la almohada de su madre e irse a su cuarto para acurrucarse en la cama y esperar a que el agotamiento sea suficiente para hacerlo dormir.

Cinco minutos más pasan y cuando está dispuesto a ponerse de pie para marcharse un taxi se detiene justo frente a él. Al abrirse la puerta, la mata de cabellos blancos que se deja ver lo hace soltar un jadeo, el primero de tantos, como si su cuerpo los hubiera estado reteniendo todos.

Near se sitúa frente a él, de pie, por lo que debe alzar la mirada para verlo. Por un instante siente que esos grisáceos orbes lo atraviesan, como si lo sentenciara con ellos y debe ahogar un sollozo al creer que también lo ha decepcionado. No obstante, antes de ocultar el rostro entre las piernas como planea, Near se acuclilla, y sin pedir permiso lo envuelve en un abrazo.

River se muerde los labios para no soltar un reproche, «¿¡en qué estabas pensando!?» le llega a la mente, pero procura que se quede ahí. Tan solo lo abraza más fuerte al sentirlo temblar.

—Ya, ya... —murmura, acariciándole la espalda— está todo bien... estoy aquí...

—Lo siento... —suelta con dificultad, la presión que invade su pecho le impide respirar con soltura.

Near menea la cabeza, indicando que no ha hecho nada malo. Acto seguido le enmarca el rostro para comenzar a limpiarle las mejillas y acomodarle el cabello, sin dejar de arrullarlo como lo harías con un niño pequeño al cual quieres calmar. Últimamente Near tiene muchos de esos gestos, donde lo trata como un niño, lo cual a Light no le molesta, en absoluto.

—Ya pasó, Light... —mantiene ese tono de voz apacible a fin de no alterarlo más.

Near no sabe cómo logra controlarse cuando su corazón sigue latiendo igual de fuerte desde que recibió la llamada. Tiene miedo por Light, esta vez se detuvo a tiempo, pero ¿y si no lo hubiera hecho? ¿Dónde estaría en este momento y con quién? Le da pavor que el castaño vuelva a intentar algo parecido y él no esté cerca. Sabe que su amigo no está bien, se le nota, y no quiere dejarlo solo. Ignora que Light siente lo mismo, él también tiene miedo de sí mismo, aunque nunca lo admitiría.

—¿Por qué no vamos por chocolate caliente? —Le acaricia la mejilla y sonríe para luego ayudarlo a ponerse de pie. Sabe que debe estar temblando por algo más que el frío, pero estar en un lugar más cálido podría ayudarle a entrar en calor y a dejar un poco el recuerdo de lo que pasó esa noche.

Revisa en su celular opciones que estén cerca y que aún sigan abiertas, tomando en cuenta que dentro de poco será medianoche. No está familiarizado con la zona, por suerte encuentra una cafetería 24/7 cerca, a tan solo dos calles. Lo toma de la mano y comienzan a andar, primero en silencio, pero hay algo que Near no puede sacarse de la cabeza. Cuando lo llamó por teléfono, entre sollozos el castaño le dijo lo que estuvo a punto de hacer junto al por qué, y es eso último lo que no lo deja tranquilo.

—Light... —se muerde los labios. Quiere preguntarle por qué no le dijo antes que necesitaba dinero, solo que no encuentra la manera de hacerlo sin que suene a reproche. Le molesta un poco porque pese a que lo llamó su mejor amigo, Light sigue cargando con sus problemas solo— Hoy cobré mi liquidación... —dice en cambio.

—No... —Interrumpe con la vista al frente, adivinando cuál es el rumbo de la conversación.

—¿¡Por qué no!? —Se detiene de pronto, frunciendo el ceño.

—Lo necesitarás en Italia.

—¡Tengo ahorros! —Es cierto, pero no son suficientes. Sin embargo él no tiene problema en pedirle un préstamo a Elle, si con eso se asegura de que Light no cometa una locura.

—No... —menea la cabeza con una media sonrisa. Sabe que puede hacerlo solo. No obstante, sostiene el aliento cuando al voltear se encuentra con los ojos de Near, quien lo mira con tristeza.

—Te podría haber pasado algo malo, Light... —empuña las manos, controlando así el agobio que lo embarga— No sabías nada de ese hombre... podría haberte... —Suelta un sollozo al ser incapaz de terminar la frase por el miedo que le provoca el solo imaginarlo.

—Near... —murmura abriendo los ojos de par en par, se siente extraño, no estaba preparado para escuchar esas palabras. Pensó que su amigo se molestaría por el hecho de haberse intentado prostituir, pero no esperaba que le preocupara lo que podría haberle pasado cuando ni siquiera él midió el peligro.

—¿Es más importante tu orgullo que mi amistad? —Cuestiona apretando los dientes y viéndolo a los ojos, sonsacándole un jadeo de confusión con esa pregunta. No quería reprocharle nada, pero no puede evitarlo, le duele saber que no confía tanto en él—. Dijiste que soy tu mejor amigo, pero no me dejas ayudarte...

—Ya me has ayudado bastante. —Interrumpe con una sonrisa nerviosa.

—Sí, pero sólo hasta donde tú me lo permites. Solo me dejas ver hasta donde tú decides y nunca me cuentas ninguno de tus problemas.

El castaño parpadea, inseguro de cómo contestar.

—Lo siento... —es lo único que atina a decir mientras lo sujeta de las manos. Considera a Nate su mejor amigo pero no se había percatado de que aún con él le cuesta abrirse, y no sabe cómo ser diferente.

—No importa. —Se encoge de hombros y retoma el camino, no tiene caso discutir por algo que no va a cambiar.

—¿Puedo pagarte poco a poco? —Pregunta luego de unos segundos mientras ve hacia arriba, observando las estrellas.

Near sonríe, sabe que Light no da su brazo a torcer fácilmente y que sí está aceptando el dinero es solo por darle el gusto. Sea por lo que sea, él se queda más tranquilo.

—Está bien... —Responde después de un rato, como si lo hubiera meditado.

Entran a un lugar que parece haberse quedado atrapado en el tiempo, tiene ese estilo retro con mullidos asientos color rojo, pisos de cuadros negros y blancos, una manguera de luz de neón azul rodeando el techo y un tocadiscos al fondo, funcionando a la perfección.

—Dos chocolates calientes, por favor. —Dice Near mostrando dos dedos luego de que una sonriente camarera de rizos dorados llegara a tomarles la orden.

Se quedan en una de esas cómodas mesas junto a la pared, cerca de un gran cristal que da hacia la oscura calle. Hay silencio entre ambos por varios minutos, pero no del tipo incómodo, al menos para uno de ellos no lo es. River observa entretenido el menú, ve que sirven pizzas a cualquier hora e inevitablemente recuerda los viernes o sábados que solían salir a la noche y los borrachos de sus amigos luego buscaban un lugar donde comer algo a las tres de la mañana, le parece que el sitio es una buena opción, pero hace meses que no salen. Él jamás fue fanático de desvelarse y mucho menos de embriagarse, aunque ahora últimamente la vida adulta los ha dejado sin tiempo a todos.

Contrario a él, el silencio para Light es sofocante, creyendo que el otro sigue molesto o peor aún, decepcionado.

—Near... —carraspea la garganta, tomando valor luego de que la mujer volviera con el pedido, dejando una taza frente a cada uno—. Pregúntame lo que quieras... —murmura, mordiéndose los labios.

River frunce el ceño y fija sus ojos en él. Quizá fue un poco impulsivo anteriormente cuando le reclamó, no quiere que se sienta presionado a contarle cosas si no lo desea, pero a la vez se siente tentado por el ofrecimiento...

—¿Qué edad tenías la primera vez...? —Cuestiona apenas audible y viendo hacia abajo. Puede ser que la pregunta suene muy general, no fue capaz de decir: «la primera vez que recibiste dinero a cambio de sexo»

—Quince. —Responde sin titubear y entendiendo a la perfección, prefiere no hacer contacto visual mientras rodea la humeante taza con las manos para calentarlas.

Near intenta recordar lo que él hacía a esa edad. Recuerda que disfrutaba armar rompecabezas, aún lo sigue haciendo, y algunas tardes se la pasaba jugando videojuegos con Matt, o al menos lo intentaba porque nunca fue hábil en ellos y sigue sin serlo. Para ese entonces su experiencia sexual era muy poca, y podría haber sido nula de no haber existido en su vida cierto rubio calenturiento.

—¿Tu mamá lo sabía...? —Traga saliva al instante, sorprendido de haber podido hilar la oración sin titubear.

Esta vez guarda silencio, meditando cómo debería responder ya que no quiere comprometer la imagen de su mamá, sabe que a simple vista podría verse mal, pero no es una situación fácil de explicar. Nada en esta vida es blanco o negro y a veces la gente es muy rápida para juzgar sin ni siquiera conocer la historia de fondo que te llevó hasta ese punto. Sin embargo hay algunas partes de la historia que no son suyas, él sabe que ella no sabía lo que hacía, pero no es fácil explicarlo y tampoco le corresponde. Son intimidades de su madre y él no puede traicionarla.

—No... bueno... —hace un pausa, se supone está intentando ser sincero con Near, pero ¿hasta qué punto es válido? ¿Acaso no todos siempre ocultan lo que no quieren que los demás vean? ¿Por qué él tendría que ser la excepción?— Los rumores siempre existieron, pero ella nunca lo supo con seguridad. —Hace énfasis en lo último porque no quiere que ella sea señalada, no tiene la culpa de nada.

—¿Y tú papá? —Continúa, esta vez un poco más confiado.

—¿Soichiro...? —Pronuncia con cierto desdén y formando una sonrisa ladina— Él se marchó dejándonos sin nada... es más —añade al instante, porque si hay alguien a quien culpar es a él—, luego de que se fue nos desalojaron porque no teníamos dinero para pagar, y gracias a mi mamá pudimos regresar a la casa después de un tiempo.

Inconscientemente repite las mismas palabras que Sachiko le ha dicho tantas veces. En ese entonces tenía solo doce años y se aferró a la única persona que le quedaba: su madre. Fue una época difícil, no recuerda la cantidad de veces que la vio queriendo ahogar su dolor con litros y litros de alcohol, ni tampoco recuerda cuántas veces debió ayudarla a levantarse porque no podía ni siquiera tenerse en pie de lo intoxicada que estaba. Pero lo peor pasó cuando tuvieron que dejar la casa, tenía miedo y muchas veces se despertaba en las noches producto de alguna pesadilla, él corría a verla temiendo que ella también lo abandonara y la encontraba en la cama con Ushio y sus amigos una y otra vez. Hasta que un día ella lo sorprendió contándole que había solucionado todo y podían volver a su casa. A esa edad no entendió como su mamá había podido pagar si nunca salió a trabajar. Al crecer comprendió como esos malnacidos se cobraron el dinero, pero jamás la ha juzgado, de hecho trata de no pensar en ello porque tampoco fue agradable verla así, pero entiende que todo lo hizo por él, para que tuvieran un lugar donde vivir juntos.

—¿Y cómo va la escuela? —Sonríe, intentando cambiar un poco el tema porque notó que la mención del padre no le cayó en gracia.

—Un asco.

Nate empuña las manos por debajo de la mesa, arrepintiéndose al instante. Se siente tonto por su pregunta, está seguro que el castaño no la debe estar pasando bien luego del desastre de hace varios meses.

—Pero ya te falta poco, ¿no?

—Un poco más de un mes, más o menos. Ahí es un poco raro, los exámenes finales inician el dieciocho de septiembre pero luego aún hay que asistir una semana para presentar proyectos. —Suspira, un poco aliviado. Desde un inicio fue difícil estar ahí, pero desde hace meses ha sido un infierno, sin embargo siente que cada vez está más cerca de llegar a la meta. Ese diploma representará todo su esfuerzo y lo pondrá donde su madre pueda verlo para que se sienta orgullosa.

—¿Y has pensado en la universidad?

—No, bueno... quería estudiar medicina...

—¿Querías? —Enarca una ceja, viéndolo fijamente.

—No creo que sea una carrera que pueda costear. —Murmura llevándose la taza de chocolate a los labios. Apenas lo ha probado, no cree tener estómago para beberlo, pero la sensación cálida en su lengua se siente reconfortante.

—Pensé que estabas aplicando a una beca. —Hace el comentario sin pausa y dando un largo sorbo a su bebida. Con Light nunca han hablado de eso, fue Elle quien se lo dijo, solo espera que el castaño no se dé cuenta.

—El año pasado aplique para una beca completa... —Suspira, apoyando los codos en la mesa y usando las manos de sostén para su barbilla, más enfocado en su desdicha que en otra cosa—. Se supone que el mejor del salón tiene asegurada una beca universitaria, pero puedes rechazarla y darle la chance a alguien que haya aplicado y que lleve excelentes calificaciones. Yo soy el mejor de mi clase... —murmura con desánimo, como si eso no fuera un motivo para estar orgulloso—. El problema es que este año a Teru se le ocurrió aplicar, según él, estaba seguro que yo la obtendría por mis calificaciones, pero si acaso eso no ocurría, no quería dejarle el espacio a un muerto de hambre... claro que para ese entonces él no sabía que yo era parte de los becados así que no dije nada. Sigo siendo el mejor pero... no puedo competir contra su apellido, se la darán aunque no la necesite...

—Pero tú puedes aplicar a una media beca, ¿no? —extiende los brazos para acariciarle como puede los antebrazos en señal de apoyo— Deberías hacerlo.

Light se esfuerza por sonreír. Es cierto que una media beca también es una excelente opción, pero aún así no cree que vaya a poder hacerlo. Al estar en un trabajo de medio tiempo, el salario no es el mejor pero ha hecho números y junto a las propinas estará sacando una cantidad considerable cada mes. No obstante ese dinero será para pagar alguno de los centros de rehabilitación que ha encontrado, por lo que no cree que le alcance para costear ni la mitad de los gastos que conlleva una carrera universitaria.

—Sí, tienes razón —dice sin embargo, con una sonrisa—. Eso haré. —Concluye para no preocuparlo más.

Ha pensado justo en eso los últimos días, la posibilidad de ir a la universidad se ha vuelto lejana y decidió que lo mejor es dejarla a un lado. Algún día irá, por supuesto, mientras tenga vida seguirá luchando, pero quizá no es el momento. Quizá en un par de años vivirá en una pequeña casa ubicada en un sitio diferente, a la cual regresará cargando libros mientras su madre prepara la cena, comerán juntos mientras él se queja de algún catedrático malhumorado y ella le contará cómo estuvo su día. Ese es su consuelo, algún día podrán hacerlo, y cuando ese día llegue, todo será perfecto.

—Gracias por compartir, Light... —Dice de repente, sonsacándole un respingo al estar distraído. Quisiera seguir conociéndolo más pero ya es tarde, además no quiere presionarlo.

El castaño sonríe, sintiéndose extraño. Intentó ser un poco más abierto, obviamente no es fácil, hay muchas cosas que prefiere reservarse, pero... se siente bien haber hablado.

—No te vayas, Near... —Le pide, extendido los brazos para tomarle la mano que reposa cómodamente sobre la mesa.

Nate se relame los labios, nervioso. Automáticamente las palabras de Alex se le vienen a la mente. Necesita alejarse, cada día le duele más querer tanto a Mello, pero no quiere abandonar a su amigo, se siente egoísta dejándolo justo ahora.

—Light... —carraspea la garganta, sin saber cómo continuar. Tal vez se sentiría más tranquilo si las cosas se arreglaran con cierto pelinegro— ¿No piensas volver a hablarle a Elle?

El castaño aparta las manos y se endereza chasqueando la lengua.

—Pues él tampoco me ha llamado —frunce el ceño y voltea hacia otro lado—. Él sabe que mi mamá está en el hospital y no le ha importado.

Near suspira, si le piden que se ponga del lado de alguien, definitivamente elegiría a Light. Sin embargo también entiende a Elle y hasta admira su fuerza de voluntad. Él, en cambio, ese corazón de pollo que tiene no hubiera soportado no hablarle al saber que estaba mal, quizá esa determinación es la que le ha hecho falta para superar a Mello

—¿No crees que estás siendo un poquito injusto? —Dice con voz suave, no queriendo alterarlo, casi temiendo a su reacción— ¿Cuántas veces lo has rechazado? Él te adora, Light. Estaba con él cuando llamaste, sé que se preocupa por ti pero... también creo que lo lastimaste —el castaño traga saliva disimuladamente al escuchar lo último porque sabe que es cierto aunque quisiera que no lo fuera— ¿Y sabes que es lo peor? Sé que tú también lo quieres.

—Yo no puedo quererlo como Elle espera... —Confiesa apenas audible y sin pensarlo dos veces.

—¿Por qué no? —Frunce el ceño, confundido.

—Mi mamá no está tan de acuerdo...

—¿Lo conoce? —El castaño niega con la cabeza— Entonces, ¿cómo puede no estar de acuerdo si no lo conoce? ¿Es porque es hombre?

—Mira, hace años salí con un tipo —comienza a explicar mientras se remueve un poco los mechones que le caen en la frente—. Realmente no puedo decir que salíamos porque sólo era sexo, aunque según yo éramos novios, pero bueno yo era solo un crío y él un hombre mayor —menea la cabeza y sonríe, el recuerdo le causa un poco de gracia por lo idiota que fue—. Al final resultaba que estaba casado y lo único que quería era un pendejo que le abriera las piernas gratis

Hijo de puta... —masculla apretando los labios, sorprendiendo al castaño porque él nunca usa ese vocabulario— ¿Tu mamá se enteró de eso?

—No, pero...

—¿Crees que Elle es igual?

Light guarda silencio, dejando que esas palabras se deslicen suavemente. Ha tratado de convencerse de que la historia es la misma para sentirse mejor con la decisión que tomó. Sin embargo, sabe que no es así. No quiere decir que no confía en Lawliet pese a que por confiar le vieron la cara de pendejo antes, pero sabe que su ex, o lo que sea que hayan sido, no le llega ni a los talones a Elle.

—No... —murmura cabizbajo sabiendo que el consuelo que tenía se fue al carajo.

—¿Entonces? —Near no sabe si está presionando demasiado, pero ahora que tiene la certeza de que Light también siente algo por su amigo, necesita entender el porqué se aleja.

—Quiero a Lawliet—confiesa, teniendo que hacer una pausa por el vuelco que dio su corazón al decirlo—, pero amo a mi mamá. Ella es mi todo.

El de cabello blanco parpadea, sin entender nada.

—Pero... querer a Elle no significa que la amarás menos.

—Yo tengo que estar con ella. —Dice con seguridad, viéndolo a los ojos.

—Sigo sin entender... —susurra despacio, también con la vista fija en él, queriendo ver si hay algún detalle que se le está escapando.

—No tengo tiempo para romances —sonríe, confundiéndolo aún más—. Cuando la gente se enamora, con el tiempo quieren vivir juntos y yo no pienso abandonarla como lo hizo Soichiro o como lo hicieron los otros. Estaremos siempre juntos.

—Pero... —frunce el ceño, sin saber qué decir.

—Yo soy feliz solo con ella, no necesito a nadie más. —Él también ha tenido que lidiar con el abandono, creer que tu padre te quiere para que un día te deje, duele. No podría soportar que ella también lo haga, han tenido altibajos pero siguen juntos, y cree que así será mientras haga lo que ella pide, no importa lo que sea, solo quiere complacerla porque ella ya ha sufrido demasiado. Cuando él cumpla con todas sus expectativas ella dejará de buscar a otros hombres y será feliz solo con él.

Near se mantiene en silencio, queriendo descifrar la sonrisa en el rostro de su amigo. No se atreve a decir algo más porque teme arruinar el momento. Notó que Light luce genuinamente feliz cuando habla de su mamá, pero también le parece que ella está en un pedestal demasiado alto, el cual al parecer no hay que atreverse a tocar.

Todo esto le deja un mal sabor de boca, el rumbo que tomó la conversación también lo deja pensativo. Light no titubeó al decir lo último, lo dijo con tanta naturalidad como si fuera lo más común del mundo. Entiende que sea su madre pero no está seguro hasta qué punto eso es normal y tampoco sabe si debería preocuparse. Aparta la mirada de su amigo y se concentra en revolver su chocolate, tanto la bebida como sus pensamientos se tornan un poco más oscuros cuanto más vueltas le da a todo este asunto. Pero una pregunta se instala en su mente, una de la cual espera nunca saber la respuesta: ¿Light también lo haría a un lado si su mamá se lo pidiera así como lo hizo con Elle?


Bueno, empecemos:

Antes que nada, dígame que alguien si reconoció la letra de la canción :c

En mi casa, entre más fuerte suene: menudo, timbiriche, Luismi, la Guzmán, la Trevi y muchos más... más limpia queda la casa. Así que a mí me gusta esa canción de Alejandra Guzmán (llamada mi peor error) y llevo un tanto pensando que se adhiere tan bien a ellos, la mayor parte de la letra, no diría toda. Pero bueno, mi beta se quedó como "¿Ah?" Jajajaja así que me dio permiso de dejarla pero que clarificara que era una canción.

Siguiendo, hoy si al capítulo...me gusta mucho escribir de los chicos jaja, no sé, siento que ellos dan equilibrio al drama con sus ocurrencias, que siempre igual terminan en drama. Me agrada la relación de Mello y Light, es como que no son amigos, los dos tienen un carácter medio difícil, no solo Light, ahí hay mucha tela para cortar con varios jajaja como se quejan de Light cuando Mello y Beyond no se quedan atrás con sus personalidades.

¿Confían el Alex? ¿Si creen que fue como dice ó sospechan que si andaba ganas de esa Elleconda como dijo Matt? XD

Me da pena Light, siento que se siente tan perdido y es como aiins, alguien abrácelo :c

Elle... leí que a algunos les sorprendió la actitud de Elle... yo hubiese esperado que al verlo tan mal, en algún momento hubiera cedido, pero quien viera al panda y su fuerza de voluntad XD. Lo cual no está mal, no solo es una vez que Light lo ha rechazado, lo ha tenido en un tira y afloja por meses y así no se puede :c

Pero OMG! Near se enteró que mami Sachiko AKA la borracha del barrio es la que está un poco detrás de la decisión (bueno, es la que está detrás)

En fin, el capítulo fue largo, espero la espera haya valido la pena. Y creo que también las notas me quedaron largas jajaja.

¿Parte favorita? ¿Quejas? ¿Sugerencias? ¿Teorías? ¿Comentarios?