Suck to be Luna

Luna subió al auto aun con la sonrisa en sus labios, sonrisa que se borró tan pronto la puerta cerró, y el auto avanzó, dejando solos a Senku y Kohaku.

Ella lo recuerda, tres de diciembre, hacía frío, ella esperaba a que Max y Carlos llegaran, tal vez, y con suerte, tardarían lo suficiente para que viera a Senku salir del club de ciencias, y sí de verdad este era su día: podrían conversar un largo rato.

Luna sonrió aún más grande, balanceándose, sin apartar la vista de la entrada de la escuela, grave error: si bien pudo ver a Senku salir de la escuela, él no venía solo, Kohaku, la chica más linda que Luna había conocido, caminaba junto a él mientras ambos reían.

Luna no tenía nada en contra de Kohaku, ella era una chica despistada, y algunas veces tan ingenua, pero era amable, siempre lo fue, siempre incluyendola en las conversaciones de grupo, saludandola cuando se encontraban en los pasillos, o acompañándola a esperar a Max y Carlos al final de la escuela.

Pero también fue la única chica por la que Luna alguna vez había sentido celos.

Este no fue su día, y estuvo segura de ello en cuanto vio como Senku le ofrecía su sudadera a la rubia y esta la tomaba sin mucho problema.

Ahí estaba ella, con la sudadera del chico más inteligente de la escuela y luciendo mejor de lo que Luna alguna vez trataría.

Eso no fue como cuando Senku ayudaba a Yuzuriha con algunas cosas del club de manualidades; no era como cuando Senku le abría la puerta a Ruri, cuando ella iba al laboratorio a ver a Chrome; no, esto era diferente, porque a Kohaku le gustaba Senku, justo como a Luna le gustaba, pero Kohaku no tenía que morderse la lengua al ver como Senku le devolvía la mirada a su rival. Era tan desalentador y Luna no podía hacer nada, porque nunca sería como Kohaku.

En días como hoy, donde fue testigo de cómo ambos pretendían no gustarse, Luna tenía que debatirse entre: encontrar encantadora la forma en la que Senku ocultaba lo que sentía por la artista marcial o sentirse morir ante la imagen.

Ella fue la tercera rueda, lo supo, pese a que Senku decidió darle una oportunidad a sus intentos de conquista al no alejarla, Kohaku era la persona que él siempre termina evocando.

Incluso ahora, con esta pequeña victoria, donde él le ha dado su sudadera, ella no se sintió tan feliz. Simple poliéster, pero tiene el aroma de Senku y Kohaku en él.

–Señorita Luna ¿está bien? –preguntó Max, mirándola desde el retrovisor.

Debe ser obvio, pensó, llevándose las manos hasta los ojos, sintiendo algunas gotas salinas deslizándose detrás de ellas.

Ella los ha visto tantas veces: la forma en la que Senku siempre la busca con la mirada, los roces de manos que podrían pasar desapercibidos si no fueran tan continuos y duraderos. Lo entiende, Kohaku es todo lo que muchas chicas no pueden ser: bonita, fuerte, decidida, amistosa; ella lo hace feliz, y Luna sólo pudo rogar por saber que hacer para no perder a Senku, aunque es obvio que Kohaku ha ganado, y Senku está más que feliz con eso.

–¿Señorita Luna?

Las lágrimas siguieron cayendo por sus mejillas, el auto se detuvo en una calle al azar, y Carlos y Max la miraron expectantes a su respuesta.

–Apesta se Luna –susurró, riendo y limpiando las lágrimas.

Notas de la autora:

1.- Bueno, aquí la segunda parte, el capitulo anterior, espero no haya quedado tan Ooc, pero creo que Kohaku, podría sentirse así, tal vez no demostrarlo, pero eso no la exenta a sentirse así, pues aunque sea una chica muy confiada, algunas veces la inseguridad puedo llegar. En cuanto a Luna, a ella no la veo como un villana, solo una pequeña antagonista, una que puede impulsar buenos momentos entre ellos.

2.- Agradezco a quienes leen y un poquito más a quienes dejan reviews.

3.- Personajes de Inagaki y Boichi, historia mía, sin más me despido, cuídense y sayonara.