¿Alguna vez alcanzaste tu propio punto de quiebre?. Esa frágil línea imaginaria que marca el límite corporal, sentimental, y mental que una vez atravesada sientes que ya no puedes soportar todas, y cada una de las circunstancias negativas con las que estuviste lidiando... Una emoción expansiva que provoca que quieras terminar de raíz con el mal que has estado padeciendo durante tanto tiempo, deseando internamente que todos tus problemas actuales desaparecieran, incluso desafiando a tu propia fuerza de voluntad... En algún momento de tu vida.. ¿Has sentido eso?. A veces la soledad no es una buena compañera, tampoco es muy apreciada cuando buscas mantenerte firme y en pie, sobretodo cuando quieres alejarte de tus propios remordimientos, tormentos y suplicios, siendo este pesar una minúscula fracción de un pecado mayor. No era ninguna novedad que la culpa terminaría devorándolo por completo, haciéndolo sufrir en el proceso, como le sucedió al ex-invasor. El karma no perdona a nadie, sin importar que tan arrepentido o desdichado seas, pero.. Ya no lo soportaba ni un segundo más. ¡Al diablo la moral, y sus pensamientos de victimario!.

Un joven humano de gabardina negra recorría cada rincón de su antigua habitación, secando cuidadosamente su enmarañado cabello que a causa de la lluvia, se había mojado, al igual que su ropa, provocando que todo su cuerpo temblara por ese molesto frío. Su objetivo actual era empacar todas sus pertenencias para no dejar ningún rastro en su viejo hogar, esta decisión era la más sensata luego de los sucesos que ocurrieron, dejándole bien en claro que no era seguro poner un pie en la residencia "Membrana", al menos hasta que el castaño se mudara o muriera, personalmente el de lentes fantaseaba gratamente con la segunda opción.

Desgraciadamente estaba limitado a llevar solo lo indispensable, para guardarlo temporalmente en su nave, no era muy cómodo por el ridículo espacio reducido que tenía, pero no le quedaban más opciones a las cuales aferrarse. Cierta nostalgia recorrió su mente al ver otra vez cada objeto que atesoro desde sus doce años, la gran mayoría eran inventos, documentación, y fotos del pequeño extraterrestre que durante años volvió su vida miserablemente interesante. Dio un sonoro suspiro queriendo alejar las divagaciones del pasado, ya estaba cansado de lamentaciones, se propuso ayudar a Zim, pero ni siquiera pudo plantearse un buen plan para conseguirlo, eran demasiados obstáculos, problemas, y sobretodo estaba...

- ¿Acaso no sabes que es de mala educación marcharte sin despedirte, hermanito?~

Y empezamos otra vez, realmente no quería darle la razón a su hermana, pero estaba harto de escuchar las frases cínicas y burlonas de ese castaño que seguía empeñado en volverlo loco. No era novedad que la paranoia ponía completamente en alerta al chico gótico, el cual instintivamente se puso en guardia al ver a su "hermano" recargado sobre el umbral de la puerta con esa estúpida media sonrisa, que daba de manera intencional, la sensación de saber cualquier tipo de cosa que se atravesara por su mente, no era idiota, estaba jugando retorcidamente con sus pensamientos, con los de su padre, incluso con los de Zim... El de lentes solo se limitó a ignorarlo, se negaba a caer en sus perversas trampas, debía mantener el poco auto-control que le quedaba, al menos hasta que planeara algo lo suficientemente útil para derrocarlo y asesinarlo, después de todo, conservaba resentimiento a esa persona, le había quitado todo lo que una vez fue suyo, incluso engañando perfectamente a su entorno, quería reemplazarlo de una manera indirecta, pero con planes sumamente macabros, o eso es lo que teorizaba el de gabardina negra.

- Que frío~ -comentó sarcásticamente, fingiendo estar dolido- Me duele cuando me ignoras de esa forma, "Dibby". -recalcó entre cortas risas- ¿Sigues resentido por lo que pasó? Podemos empezar de nuevo como los buenos hermanos que se supone que somos. -bromeó recorriendo con la mirada el cuarto.

- No tengo ni el más mínimo interés en verte o escucharte. -escupió con odio, guardando rápidamente sus cosas- Haz lo que quieras, no me importa. -cerró levemente sus ojos, sintiendo recaer su orgullo- Ya no tengo asuntos pendientes que atender aquí.

- ¿Dejarás vía libre a alguien que posiblemente se vuelva una amenaza a gran escala? -preguntó intrigado, cruzándose de brazos- Me decepcionas. -dió un largo suspiro, aburrido- No estoy seguro si eres un idiota cabezón o un tonto egoísta que no sabe enfrentar la situación, tal vez ambos.

- ¿Terminaste? -le devolvió la pregunta visiblemente fastidiado- Puedes regodearte todo lo que quieras, pero voy a detenerte, Louie. -amenazó con seriedad, mirándolo a los ojos- No sé exactamente lo que estás planeando, pero no funcionará, y créeme que si lo deseo puedo eliminarte de la faz de la Tierra.

- Tus vacías amenazas no funcionan conmigo, cabezón. -advirtió desinteresado, encarando al contrario- Si tuvieras las libertades que dices tener como "embajador", probablemente hace tiempo estaría muerto, al igual que todo el planeta. -teorizó aburrido, encogiéndose de hombros.

- ¿Q-Qué? -tartamudeo anonadado, agarrando de la camiseta del castaño- ¡¿Cómo demonios es que sabes eso?! -exigió furioso, reprimiendo un grito- ¡RESPONDE!

- Me parece estúpidamente adorable que llegados a este punto no lo sepas. -se burló descaradamente, sin moverse en lo absoluto- ¿Piensas que no he investigado sobre ti, Dib Membrana? ¿Que no he recaudado información, datos y cada uno de tus antecedentes?

- Aún si eso fuese cierto, nadie podría brindarte ese tipo de información. -aseguró con firmeza, apretando con fuerza el agarre- Reconozco que sabes mentir muy bien, pero no estás al nivel de engañarme. -recalcó pensativo, ignorando los movimientos sigilosos del castaño.

- ¿Acaso crees que obtuve esos datos por Internet? -bromeó con cinismo, distrayendo al de lentes- Aunque tu diario, archivos y anotaciones fueron de gran ayuda, incluso..

- A menos que.. -susurró en voz baja, interrumpiendo al de ojeras- Oh, no.. Eso quiere decir.. ¡ZIM!

- ¡Bingo! -alegó divertido, guiñándole un ojo- Aparentemente utilizas tu intelecto de vez en cuando, digno de un primogénito de Membrana. -halagó con malicia, encogiendo sus hombros.

- Debes estar jodiéndome. -gruñó enfurecido, observándolo con desprecio- Eso es imposible. ¿Cómo..?

- En compensación voy a decírtelo. -alardeó descaradamente, devolviéndole la mirada- Obtuve un buen lote de datos y premisas por los comandos que instalé en el pak de Zimmy, algo bastante sorprendente. ¿Cierto? -soltó una escandalosa carcajada- Operar desde tu computadora lo hizo mucho más sencillo, se que utilizas el mismo sistema operativo que los irkens. ¿O me equivoco?

- N-No.. -balbuceó perplejo, procesando vagamente lo que acababa de escuchar- No puede ser..

- De hecho es sumamente sencillo con la tecnología adecuada, desprecias los avances científicos de la humanidad, Dib. -informó con una amplia sonrisa, sacando dentro de su gabardina un arma de fuego- Nuestro padre debería ser un buen ejemplo de ello, fue de mucha ayuda para hackear el sistema de Zim. -siseó, gozando la reacción del contrario- ¿Ah? Pudiste pedir su ayuda si tan solo hubieras sabido mentir, y no ser un loco conspiranoico.

- ¿Metiste a mi padre en esto? -le recrimino con furia, empujándolo con fuerza contra la pared- Jamás voy a perdonarlo si llega a creerte a ti, y no a mi.

- Acabas de sonar como el niño pequeño que siempre busco su atención. ¿Quieres que él te crea y te brinde finalmente su aprobación?

- ¡No! ¡Eso ya no me importa!

- ¿O quieres proteger y recuperar a tu "chico espacial"?

- ¡CÁLLATE! ¡No vuelvas a llamarlo de esa forma, solo yo puedo hacerlo!

- ¿Y sabes que más? Al fin pude enterarme de la razón de por que Zim te odia... -mencionó divertido, disfrutando gustoso del momento- Eliminar a toda una raza sin piedad, y luego lanzarlo al espacio como basura, incluso decir que ahora lo amas con locura... Es bastante hipócrita. ¿No lo crees?

- ¡TU NO SABES NADA! -gritó furioso, sintiendo el metal debajo de su barbilla- ¿Q-Qué? -susurró viendo temeroso como era apuntado con el arma- ¿En qué momento tú..?

- En este ángulo puedo darle un tiro a esa gigantesca cabeza tuya, me sería imposible fallar. -rió levemente, haciendo sonar el gatillo- Desde que te conocí, nunca me he atrevido a subestimarte, Dib, es normal sentir miedo, pero serás extremadamente peligroso si te dejo con vida ahora. -lo observó fijamente, sintiendo superioridad.

- No lo harás. -afirmó convencido, ocultando su miedo- Dudo que seas capaz de convertir este cuarto en una escena de crimen.

- Lo haría sin problema, incluso avalaría legítima defensa. -respondió con simpleza- ¿Crees que Zim me perdone si le entrego trozos de tu cuerpo como regalo?. Tendrá una excelente oportunidad de analizar tu anormal cabeza.

- No soy esa clase de niño pequeño y egoísta que tu piensas, soy mucho peor. -habló seriamente, desafiando a esos sombríos ojos azules sin vida- En efecto soy un genocida espacial que no va a dudar en eliminar lo que se interponga en mi camino. -deslizó rápidamente ambas manos al cuello del castaño.

- ¡Agh! ¡H-Haah. ! -gruño sorprendido, sintiendo una fuerte presión en su garganta- ¡S-Suéltame!

- Moriré por una bala en el cerebro, y a ti te encontrarán muerto con el cuello roto. ¿Qué piensas? -interrogó burlón con una sonrisa siniestra.

- U-Un doble homicidio. ¿Eh? -habló con dificultad, intentando alejar al de gabardina negra- M-Me tientas Membrana, me tientas. -inhaló repetidamente, buscando recuperar el aire- No tengo problemas con tu propuesta, pero dudo que a mi preciado Irken le guste la idea, ya sabes como se pone sino estoy cerca para consentirlo.

- No te atrevas a mencionarlo. -ordenó fríamente, apretando con mas fuerza su cuello- Voy a matarte.

- ¿T-Te duele el hecho de s-saber que te odia o que será mío?

A estas alturas la tensión estaba dominando todo el lugar, un insaciable odio estaba rodeando a los dos humanos que no apartaban su mirada, ni su contacto físico, a pesar de las condiciones en las que se encontraba el de ojeras, no quitaba la burla de su rostro, provocando que el amante de lo paranormal se cegara por la venganza. Estaban totalmente pendientes el uno en el otro, listos para reaccionar a cualquier movimiento que el contrario pudiera realizar.

- ¡Gaz! ¡Louie! ¡Estoy en casa, hijos!

Ese llamamiento en particular produjo que el de gabardina negra aflojara inconscientemente el agarre, dándose cuenta que no era el momento, ni el lugar para una futura escena del crimen. Por su parte el castaño también entendió lo que significaba la llegada de su padre adoptivo, ambos se sintieron derrotados, bajaron sus propias "armas", y retrocedieron el ataque.

- Al parecer papá nos llevará a cenar pizza hoy. -tosió repetidamente- ¿No es genial? -señaló divertido, recuperando el aire perdido.

- Tsk.. -chasqueo la lengua con molestia, retomando el trabajo de empacar sus cosas- No es mi problema.

- ¿No quieres venir, Dibby? -replicó sarcástico, dándole la espalda al contrario- Oh, lo siento, me olvide que papá ya no te reconoce como su hijo. -escupió con desprecio, despidiéndose con la mano- Es una lastima. ¡Nos vemos!

El amante de lo paranormal sintió una mezcla monstruosa de emociones encontradas, acompañadas de la reciente adrenalina que invadió su interior, ahora más que nunca tenía la increíble necesidad de acabar con la vida de ese molesto individuo. Terminó de guardar sus cosas, y tomó su mochila para irse por cuenta propia, observando por la ventana una escena "familiar" que mostraba a un padre atento y dedicado pasar tiempo con sus dos queridos hijos, una ilusión perfectamente creada para causarle náuseas.

- Se acabó, no voy a permitir esto nunca más. Voy a asesinarlo, los mataré a todos si es necesario.

No importaba cuánto intentara mantener su cordura, al final, cada vez le costaba más controlarse para no caer en la locura.