La tristeza de los primeros días tras el rompimiento, se estaba convirtiendo en amargura.
Su vida nunca ha sido realmente divertida, pero si estable y hasta agradable. Los fines de semana quedaba con su novio para ir a comer y ponerse al día sobre su semana, Neji siempre estaba muy ocupado con el trabajo al ser un poco mayor que él. De lunes a viernes Sasuke va a la universidad, entregándose por completo para ser el mejor de su generación.
Al terminar las clases podía dirigirse a su departamento directamente, tal vez quedar con sus pocos amigos para ir al cine o por un café y después dedicarse a realizar tareas y trabajos escolares para el siguiente día. Y así sucesivamente.
Ahora ya no tenía esa opción.
Se ha distanciado un poco de su grupo de amigos. Suigetsu, Karin y Juugo lo llamaban constantemente pero solo ignoraba las llamadas y en clases apenas y les respondía el saludo. Además, estaba lo de Gaara, quien como mejor amigo era el más cercano a él y hasta conocía su situación, sin embargo, este se encontraba muy ocupado últimamente, construyendo su nueva relación con un rubio atolondrado de cuatrimestres inferiores.
Los había visto de lejos caminar de la mano por la facultad, como dos verdaderos enamorados. Debía admitirlo, Gaara sabe fingir muy bien y aunque el no estuviera de acuerdo con lo que su amigo está haciendo, no puede hacer nada más. Ese no es asunto suyo.
«Puta vida…» Pensó.
Un poco cansado de estar todo el día acostado sobre el sillón fingiendo ver televisión, se dispuso a arreglarse para salir a caminar por lo menos y despejarse. Había un parque a un par de calles del edificio donde se encontraba su departamento, así que ese sería un buen lugar.
Consideró llamar a algún amigo, pero ¿a quién? Si a todos les había ignorado en las últimas semanas.
Mientras estaba en el elevador, se decidió por llamar a Karin. La chica realmente estaba un poco loca y quizá eso era lo que necesitaba, pasar un rato con alguien con esas características para sacudir sus pensamientos.
Le llamó 3 veces y no hubo respuesta por parte de la pelirroja, por lo que se desanimó un poco aunque no la culparía, después de todo él la había ignorado primero. Solo le dejó un mensaje de que la esperaría en el parque por si quería acompañarlo.
Caminó con calma sobre la acera y se colocó sus audífonos para escuchar algo de música en lo que llegaba a su destino…
No hace falta que me quites la mirada
Para que entienda que ya no queda nada
Aquella luna que antes nos bailaba
Se ha cansado y ahora nos da la espalda
¿Dónde está el amor de que tanto hablan?
Porque no nos sorpr-
De un movimiento brusco apagó la música y se arrancó los audífonos. Al parecer hasta su playlist conspiraba contra el en esos momentos de su vida.
Continúo caminando un tanto enojado.
¿Con quién? Bueno, con la vida, con el mundo, etc.
Llegando a una esquina del parque, volvió a revisar su móvil pero nada. Su "amiga" no daba señales de vida, probablemente haber salido de casa no fue tan buena idea. Estaba a punto de darse la vuelta y regresar, las ganas de pasear se le habían agotado ya.
—¡HÀGASE A UN LADO, SEÑOR!
Escuchó que alguien le gritó y buscando el origen aquellas palabras no pudo percatarse del joven en patines que venía sobre él.
En un momento se sintió empujado a lo bruto por otro ser humano, cayó de espaldas sobre el piso siendo ligeramente aplastado por un inexperto joven rubio. Y entonces lo miró sobre él, levantando ligeramente la cabeza un tanto apenado, definitivamente era rubio y poseía unos ojos tan azules como el mismo cielo y…
—¡Serás idiota, Naruto! ¡Ve lo que ocasionas! —Menma corría hacia el lugar donde tuvo lugar el pequeño accidente.
—¿Uh? ¿Yo? —se levantó de encima de su víctima—. ¡Fue este idiota que estaba a medio camino!
—¡¿Perdona?! —cuestionó el azabache todavía sentado en el suelo incrédulo de lo que el otro decía.
—Sí, tu. ¡Idiota! Tantas banquitas que hay en el parque y tú a medio camino como florero, ¿Qué esperas para levantarte? —luego el rubio se apoyó en un árbol para quitarse los patines.
—¡BAKA!, lo atropellaste literalmente, mínimo ayúdalo ¿no? —recriminó el tercero a su hermano.
—Puedo hacerlo solo —Sasuke se levantó con un ligero dolor en la cadera—. Lo que sí me gustaría es una disculpa de ESTE salvaje —exclamó señalando al rubio con su dedo índice.
—¡No tengo la culpa de que seas idiota!
—¡Ni yo de que a tu edad no sepas usar unos patines adecuadamente! ¡animal! ¡bestia salvaje!
—¿Y así quieres que me disculpe? —se dirigió a su hermano ignorando completamente al otro.
—¡Te estoy hablando, tarado! Exijo una disculpa —bufó Sasuke.
—Y yo quiero aprender a andar en patines, pero no podemos tener todo lo que queremos —se cruzó de brazos.
—Mira, hijo de tu… —
—¿SASUKE? ¡SASUKE! —corría Karin hacia ellos—. Lo siento, vi tu mensaje y vine tan pronto como pude, estab… ¡Naruto! ¡Menma!, ¿Qué hacen aquí? —decía mientras estrechaba a los mencionados entre sus brazos sin percatarse de la situación previa a su llegada.
—¡Wow wow wow! ¿Qué pasa aquí? —intervino Sasuke ya demasiado desconcertado con todo— ¿vienes a verme a mi o a ellos, Karin?
—A ti, tontuelo, pero ellos son mis primos. No sabía que ustedes se conocían.
—¿Qué te hace pensar que los conozco? —miró por encima del hombro al par de hermanos.
Naruto y Menma se molestaron por la actitud del azabache, se acercaron a él con la firme intención de partirle la cara, pero la chica intervino.
—Oigan, oigan. Tranquilos todos, respiremos profundamente y soltemos lentamente. ¡Háganlo conmigo, vamos! —el par de hermanos hizo lo que la chica solicitaba— ¿Ya están más tranquilos? —ellos asintieron con un ligero movimiento de cabeza—. Bien, ¿Por qué no vamos por algo de tomar?
—Vale, me parece —dijo Menma.
—¡Ni loco! –respondieron Sasuke y Naruto al unísono.
—Ay, no sean así. Yo invito.
Poco se podía hacer cuando se trataba de Karin. Así que pasado un rato ya se encontraban los 4 en un pequeño bar no muy lejos del parque.
Después de algunos tragos de sake, los tres varones ya se conocían por lo menos de nombre. Karin resultó ser prima de los gemelos.
Luego de las incómodas presentaciones y disculpas por parte del rubio para con él, Sasuke recordó de donde lo había visto ya con anterioridad. Se trataba nada más y nada menos que de Naruto Uzumaki, el novio de Gaara, su mejor amigo.
Podía admitir que el chico es bastante alegre y enérgico, para el poco tiempo que llevaban ahí ya le había encontrado ciertas similitudes a Lee, el gran amor prohibido de su amigo. Aunque él sabía muy bien que ni con esas similitudes Gaara se enamoraría de este.
Naruto estaba molesto al llegar a establecimiento, pero después de la charla y con algunos grados de alcohol encima, la presencia del azabache no le parecía tan mala. Después de todo es el mejor amigo de su novio o eso fue lo que le comentaron.
De hecho, él también lo había visto algunas veces caminar por la facultad y le parecía un tipo malhumorado. Sí, era muy atractivo pero de nada le servía ese bello rostro sino sonreía, ni era amable con los demás.
—Tengo que irme, les invito la siguiente botella —Menma dejó algo de dinero sobre la mesa— Naruto, ¿te quedas?
—Sí, me quedare otro rato con mi primita y Sasuke.
—¿No veras a tu esplendido novio hoy? —Sasuke notó la molestia del Uzumaki al decir esto pero prefirió no decir nada.
—Por desgracia no, me dijo que estaría trabajando hasta tarde con su padre.
Al escuchar esto, Sasuke se removió incómodo. Algo le decía que su amigo le mintió al Uzumaki para no tener que pasar tiempo con él y, por un momento, pudo sentir algo de lástima por el rubio. Se notaba que este sí estaba enamorado.
Para cuando dejó de pensar en aquello, Menma ya había abandonado el lugar. Karin estaba sentada a su lado, se le veía levemente ruborizada y con las pupilas contraídas.
Sí, la chica ya se encontraba por demás ebria y él no era el único en darse cuenta.
—Prima, bebe más despacio ¿sí? —pidió el rubio.
—¿Po que? ¿Acasho tengo cara de bolasha? ¿Ehp? – la ebria se giró hacia su otro acompañante— Dile Sasuki, dile que no estoyl bolasha.
—¡Karin no seas imprudente, por dios! No debiste beber si no lo controlas —contradijo avergonzado— Creo que también debemos irnos, ayúdame con ella Naruto.
—Claro —agregó tomando a su prima por el brazo.
—Nononoo, primero iré … hip al bañio. Ya vengo.
La pelirroja se fue tambaleándose un poco hasta llegar el baño, después de todo ahí no podían acompañarla ninguno de los dos.
—¿Desde cuándo conoces a mi novio? —Naruto rompió el silencio.
—¿A quién? —contestó el azabache algo desubicado por el efecto del alcohol— oh, ya. A Gaara, desde la secundaria.
—No te ha mencionado para nada.
—No tendría por qué hacerlo
—Si eres su mejor amigo sí. Yo lo haría.
—Hm
—Ya volví, shicosss. Ahora si fuimonos ya —Karin apareció y por fin pudieron salir de aquel lugar para llevarla a su departamento.
Tuvieron que pedir un taxi para que los trasladara, afortunadamente Naruto conocía la dirección y en unos minutos estuvieron allá. Hubiera sido menos incómodo si alguno trajera coche propio pero no fue así.
Cuando por fin llegaron, la chica ya iba más dormida que despierta, así que entre los dos la bajaron del auto y la metieron al elevador. Ya una vez en el décimo piso, buscaron el apartamento, no sin antes esculcar un poco entre las pertenecías Karin para encontrar la llave y abrir la puerta.
Era un departamento pequeño pero muy ordenado, se notaba que quien vivía ahí era una mujer.
Avanzaron cargando a la dueña hasta depositarla sobre la cama, Naruto le quitó los zapatos y Sasuke la cubrió con una manta. Seguro que no despertaría hasta el otro día, ahora la cuestión era: ¿deberían dejarla sola en casa?
—Me quedaré con ella. Vete si quieres.
—¿Y dejar que te aproveches de ella? Ni loco. Es mi prima.
—No digas estupideces, no haría tal cosa, es mi amiga y además soy gay —aseguró el azabache.
—¿En serio? —Naruto no podía creer eso ultimo—. No pareces gay.
—No tengo que parecerlo, lo soy y punto.
—Entonces tenemos más razones para llevarnos bien —el rubio le dedicó una sonrisa, de esas que te hacen dudar hasta de tu propia existencia.
«¿Qué le hace pensar que yo quiero llevarme con él?»
Pasado un rato se acomodaron en la sala, como si fueran los dueños de la casa encendieron la televisión y se acomodaron uno en cada sofá. Definitivamente ninguno de los dos planeaba irse.
—Toma —le acercó una taza de café—. No sé cómo lo tomas, supongo que sin azúcar, porque con el humor que te cargas… —se burló el rubio.
—¿Ya nos llevamos así? —Sasuke enarcó una ceja.
—No seas aburrido ¿quieres? Parecías más agradable mientras estábamos en el bar.
—Fue el alcohol, estaba bebiendo para olvidar.
—Mal de amores ¿eh?
—No es tu asunto —Sasuke dirigió la mirada hacia otro lado evitando tocar el tema.
—¿Cómo se llama?
—Que no es tu asunto.
—Anda, seguro puedo ayudarte —se acomodó mejor en el sillón y bebió de su café esperando respuesta.
Luego de unos segundos el otro se animó un poco.
—Neji Hyuga, y no, no puedes ayudarme. Él y yo terminamos hace unas semanas.
—Vaya, lo lamento…
—No me gusta que me tengan lástima.
—No es lástima —le miró serio—. De verdad lo siento. Todavía lo amas ¿no es así?
—No digas tonterías, nunca hablé de amor. Es solo que… —suspiró—. Olvídalo.
—Olvídalo tú —el otro lo observó con confusión—. Si lo que sentías no era amor, entonces para qué sufrir.
—Es más una cuestión de orgullo, no lo entenderías…
—Puede ser… ¿Por qué terminaron?
—No dejarás de molestar, ¿cierto?
—Solo quiero ayudarte, se ve que necesitas desahogarte de alguna manera
—Muy bien, psicólogo Uzumaki —le miró fijamente y se cruzó de brazos—. Neji me dejó porque se enamoró de alguien más y quería estar libre para poder cortejar a esa persona sin culpas ¿contento?
—Ya veo, lo lamento de nuevo.
—¿Eso es todo?
—No —de un momento a otro se levantó de su asiento para sentarse en el de Sasuke—. Mírame Uchiha y escucha bien esto que voy a decirte— el mayor se quedó estático y un poco asustado por la cercanía—. Lo que no es mutuo no sirve, aplica para la amistad, las relaciones de pareja, la familia, etc. No importa que no fuera amor, quizá estaban juntos por simple cariño, apego o yo qué sé, pero si él puso sus ojos en alguien más, terminar fue lo mejor. Ahora agradece lo que viviste a su lado bueno o malo y sigue adelante. Tu vida apenas empieza— y entonces le abrazó, recargó su cabeza sobre el hombro izquierdo del contrario y acarició su espalda intentando reconfortarle.
Naruto estaba resultando ser todo un misterio: primero le cayó encima, luego lo insultó y ahora estaba abrazándolo como si fueran las personas más cercanas del mundo, como amigos de toda la vida.
Sasuke sintió cada una de esas palabras tocar, quizás de manera superficial, lo más profundo de su vacío corazón. Notó que sus ojos se llenaban de lágrimas e inmediatamente trato de recomponerse.
«¿Qué pensaría Gaara si nos viera así?»
Con ese pensamiento rompió el abrazo lentamente, muy probablemente a su amigo no le importaría en lo absoluto pero aun así, debía existir un respeto.
—Debo admitir que tienes labia —dijo en cuanto se separaron—. Gracias.
—Labia o no, tengo razón y lo sabes, Uchiha —aseguró mientras se rascaba la cabeza y sonreía.
—Me arrollaste en la tarde, me has insultado y hasta abrazado. Deja de llamarme por mi apellido, después de todo eres el novio de mi mejor amigo.
—Bueno, tú también lo haces. Empieza a tutearme entonces.
—Muy bien, Naruto —sonrió levemente al decir esto.
—Así que sí sabes lo que es sonreír, se te da bien eh, Sasuke— dijo para picarle y este le fulminó con la mirada—. Ya, discúlpame.
—Entonces… ese chico… ¿Cuál era su nombre? —Naruto lo miró sin entender—. Oh si, Menma ¿es tu gemelo?
—Ah sí, lo es. Aunque solo nos parecemos físicamente, él es un tipo duro y poco sociable. Me cuida mucho como si fuera mayor que yo.
—Y… ¿Quién de los dos es el teñido? —cuestionó el azabache con tono burlesco.
—Obviamente él, Teme.
—¿Ya nos llevamos así? Hm. Y yo que juraba que eras tú.
—Muy gracioso, Sasuke.
Estuvieron un rato más platicando, hasta que el sueño los vencía lentamente. El rubio se regresó a su sofá y se acomodó para dormir.
Sasuke hizo lo mismo pero no pudo dormirse de inmediato, al cabo de uno minutos se levantó buscando el baño. Después de ocuparlo se lavó la cara y se vio al espejo que yacía frente a él, realmente se veía algo demacrado aun cuando el alcohol ya había abandonado su sistema.
«¿Qué diablos estoy haciendo aquí?»
Cerró la puerta del baño y regreso a su sillón, observó al pequeño bulto que estaba enrollado en una manta sobre el otro asiento. El chico parecía realmente inofensivo, incluso podía decir que era una buena persona, alguien que se había tomado la molestia de aconsejarlo y hasta darle un abrazo…
¿Cómo puede Gaara estar utilizándolo?
Y podría decirse que de alguna manera estaba sintiendo culpa.
