P: Psicólogo
L: Levi
P: … ¿Cómo te ha ido con los ansiolíticos?
L: Volví a tomarlos con la regularidad según lo especificó el psiquiatra.
P: Levi, vale que te recalce, recuerda que estamos trabajando en conjunto con el diagnóstico y tratamiento médico del psiquiatra. Por otro lado, estamos tú y yo trabajamos para que un día tengas que prescindir con cierta totalidad de los fármacos. ¿De acuerdo?
L: De acuerdo. (Asentir)
P: ¿Cómo se encuentra la familia?
L: Creo que bien.
P: ¿No estás convencido?
L: Lo estoy (silencio) solo que es lo que apenas puedo ver.
P: Comprendo. ¿Cómo pasaron la tormenta?
L: Juntos. De hecho, pasamos juntos en la casa de unos amigos. Tuvimos orden de evacuar y nos movimos hacia allá. (El paciente mira constantemente hacia sus manos puestas en su regazo).
P: Fue un tiempo desconectados de la vida diaria, ¿Qué hiciste con la familia?
L: Lo que regularmente no hacemos; me refiero a conversar más entre los cuatro.
P: ¿Te refieres…?
L: Mis hijos, Hanji, yo. (Mira constantemente hacia la derecha)
P: ¿Cómo te sentiste en esos días?
L: Fuera de las preocupaciones, me sentí como si todo fuera tan tranquilo cuando en realidad puede que no lo sea. (Exhalación profunda) ¿Entiendes?
P: Firmemente Levi. Entiendo que últimamente tu relación con Dave desmejoró a pesar de que habían logrado avances considerables. ¿Cómo estás ahora con él?
L: Me vi orillado a decirle una verdad, creo que eso hizo que se tranquilizara, aunque no creo que sostengamos la misma dinámica de hace unos meses.
P: Puede que suceda de manera paulatina. ¿Qué estás haciendo para eso?
L: Le levanté el castigo. De cierta manera le pedí disculpas por algo que le dije… lo amenacé con golpearlo si no me obedecía.
P: Y eso ¿cómo te hizo sentir?
L: Sé como hizo sentir (silencio) Ah, creo que no sé cómo decirlo.
P: Dime la primera palabra en la que pienses ahora.
L: Mierda.
P: De acuerdo. ¿Has usado el castigo físico en él antes?
L: No recuerdo exactamente cómo sucedió, pero en algún momento Hanji y yo acordamos no usarlo por razones de que ella no fue criada bajo el látigo; tampoco lo quería para Dave, sus padres son muy afectuosos y quiso replicarlo en su maternidad y crianza. Y yo básicamente, cuando crie a mi sobrina no me fue necesario. Aparte, tampoco me fue necesario con Dave… él siempre ha sido muy tranquilo, retraído… pero creo que ha sido así de callado conmigo en su mayoría. Supongo que es porque dijo que me detestaba.
P: Ten en cuenta que se encuentra en una edad difícil…
(Transcripción de entrevista)
.
.
Capítulo XXXI:
Seis meses después…
De alguna u otra manera la vida se tornó más simpática, por decirlo así, ya que, aparentemente, las relaciones se volvieron más llevaderas. Refiérase a todos, por supuesto. Y ¿Cómo puede ser aquello? Existe una indudable premisa; a saber, cuando las dificultades aparecen y más si son alusivas a atentar la salud o la vida, las personas requieren la cohesión del grupo; familia (como conjunto inmediato), amigos, vecinos y demás redes sociales de apoyo, y se aferran a lo primordial: enfatizando la sobrevivencia.
El miedo entonces te acapara, y esto siempre va a resultar momentáneo, la vida misma es una espiral, ese carácter dialéctico, dinámico, del cual es, naturalmente, imposible escapar. Como también es imposible escapar a las cuestiones del alma y el amor, sin necesariamente recaer en una visión romántica, entiéndase a ese entretejido de lo que hace a los humanos seres sociables. ¿No?
Sucinto: la díada de Levi y Hanji, quedó en claro que de nuevo atravesarían cierto distanciamiento físico, con los fines de cada quien. Y a pesar de existir aquel superpuesto estiramiento, los pensamientos y sentimientos siguieron trabajando a galope casi siempre. Claro que casi nunca todo es sencillo y medianamente perfecto, porque eso quitaría todo concepto de realidad. Ya que había discusiones, ligeras o más profundas en términos de toma de decisiones, desacuerdos y entre otros. Normal. Uno de ellos; fue la remoción de la pileta de agua enfrente de la casa, Hanji decía que a ella le gustaba, pero Levi refutaba que quería una nueva vista, y usó de excusa la cabeza cercenada para tumbar toda la obra. Fuera como fuera, Hanji tomó parte en la remodelación de algunas partes del jardín, el área de la piscina, y hasta crearon un nuevo espacio: una cocina al aire libre donde contarían con fogones y asadores, como para una tarde familiar en medio del carbón —claro que a Dave no le gustaban los asados— pero amaba estar con su familia, aunque se lo tuviera bien callado.
Luego vino el cumpleaños quince de Dave y la emoción exasperante de su madre por celebrarlo: en una tranquila cena con su familia y abuelos. Más tarde, el jovencito tuvo algunas recaídas con el asma y se enfermó por estar mucho tiempo jugando con la nieve, vaya blanca navidad aquella. Hanji decía que había notado un ligero engrosamiento en la voz de él lo cual soltó inmediatamente a todos sus amigos logrando que Dave se ruborizara porque llegaban las charlas del crecimiento, lo muy varonil que seguramente se pondría en un par de meses (porque tenía todavía un aspecto delicado), y el enredo al mundo del gusto por las chicas, ese era un tema del cual Hanji de vez en cuando le daba hincapié, quizás porque le hacía ilusión a que su hijo llegara a enamorarse en poco, ya que decía que estaba creciendo y sería lo que pasaría con un jovencito tan lindo.
Mientras Levi se mantenía al margen, a veces le indicaba a Hanji que no lo estuviera molestando demasiado con los cambios propios de la adolescencia. «Lo estás incomodando» inquirió molesto «¿Eh? ¿Yo? Levi ¿no te parece genial como está creciendo? ¿Dime si no te parece genial y extraordinario? Míralo, míralo…» casi salivando se lo dijo. La verdad, ya no habría quien cambie a Hanji; entraba en estado de exaltación cuando aparecían pequeños cambios en Dave, verbigracia; primeros balbuceos, indicio de gateo, uso de la pinza para agarrar granos, primeros tropiezos para caminar, la vez que dejó de usar pañal, la primera vez que sostuvo con éxito y equilibrio el volante de la bicicleta sin caerse, primer día en el Kínder, y un sinnúmero de logros propios de cada edad.
De gran importancia, cuando dijo "ma-ma" por primera vez cerca de los siete meses.
En fin, regresando a la línea, Levi y Hanji acordaron una lista de reglas entre ellos en caso de discusión en puntos; calmarse, sentarse, no alzar la voz, no decir cosas hirientes, escuchar para luego hablar, respetar las opiniones y consensuar decisiones. Parecería que fuese innecesario, pero realmente no es así, principalmente cuando no hay un entrenamiento previo para manejar los desacuerdos de una manera responsable y asertiva.
Y más aún que se encontraban con los meses de preparación académica de Dave para el Decathlon, era necesario que mantuvieran compostura. Aparte de la guía de estudio propiciada por la Institución Educativa y las intensas sesiones de preparación con su equipo de compañeros y el entrenador, ellos querían involucrarse en el proceso, y que más propicio que siendo un poco de enseñante, sumado a la experiencia de Hanji en ese tipo de eventos fue crucial para calmar los nervios de su hijo mientras se preparaba para uno de los eventos del concurso: el discurso, lo cual viene a aseverar que el involucramiento de los padres en la escolaridad también concierne a la afectividad. Levi se encargó de enseñarle economía, matemáticas y ciencias sociales hasta donde sabía que la guía de estudio especificaba, por supuesto, a la par que Hanji se encargó de ciencia, un poco de arte y también de música.
A lo largo de toda su trayectoria como estudiante, Dave siempre obtuvo excelentes calificaciones, reconocimientos y medallas, buen comportamiento y desempeño regular en Educación Física por lo cual, para ambos padres, no fue de sorprenderse que Dave estuviera en la categoría Honors dentro del equipo de seleccionados, lo cual ya de por sí les generó mucho orgullo.
Dave pasaba infinitas horas de estudio con su madre, ella parecía no cansarse de hablar y revolotear las manos en el aire, siendo capaz de mantener la vibración exacta en la voz para que se sonara de corte estridente y poder despertarlo de su sopor. Cuando su padre organizaba momentos entre los dos, generalmente se iba con él durante el fin de semana a su nuevo apartamento, una maleta hecha con ropa y artículos personales de higiene además de su guía de estudio, libros, cuadernillos y demás necesarios. Mentiría si dijera que le desagradaba estar con él, en realidad, tenía, cada vez, una nueva imagen mental de Levi Rivaille, su padre. Ese al que agradecía en silencio por sus acciones de antes, por proteger a su madre durante el incidente en la tormenta.
Pasaron esos meses en que mantuvieron aquel ritmo, acotando las variaciones de Levi ya que cada tanto de semanas se ausentaba por tratar negocios en el país o en el extranjero, siendo que Dave ya antes había participado un poco en su vida de adulto cargada de responsabilidades: él se tornó más comprensivo y empezó a tolerar ciertas ausencias. Hasta admitía extrañarlo cuando sentía una situación muy difícil en la que Levi seguramente le diría alguna pavonada sin gracia para acortar tensión y que sin embargo se reiría de cualquier chiste que dijera.
Cuando estaban a solas, muchas veces quiso pedirle perdón por sus fallas constantes como hijo, y que sin embargo seguía dándole vueltas al asunto sin hacer nada en concreto: guardando siempre su estado de consciencia respecto a ello, guardándolo para según otra ocasión que solo él sabría hasta cuando estirar.
También, a su sistema cognitivo se filtraba otra situación de la cual no sabía hasta dónde estirar, porque tenía todavía la intención de soterrar; ello era, puesto a manera de interrogación: ¿Cuál era la razón de su existencia para sus padres? O, puesto con palabras alteradas: ¿Qué significaba él para ellos? Siendo que esto lo tenía muy presente desde aquel día cuando los escuchó discutir.
…
Las gradas del coliseo empezaban a llenarse y con ello la formación del bullicio que solo lograba aumentar la tensión y nerviosismo que ahora Dave tenía. Podía escucharlos hablar, nada en concreto exactamente solo murmullos, pero tanto deseaba estar allá con el público, mezclarse y respirar con normalidad. Y ahí estaba en la gran prueba final, el super quiz,al que temía tanto que quería retroceder. No entendía, si no le gustaba estar al ojo de los demás y ser observado ¿Cómo fue que quiso entrar al concurso en primera instancia? Lo asumió como un reto para él mismo; el profesor Smith siempre le decía que tenía gran potencial para explotar en donde algún día, quien sabe, y se convertiría en un famoso científico, un físico de cabello alborotado o un gran astronauta que enorgullecería a su patria. Creía que todo eso era demasiado y que el profesor Smith solo exageraba un poco. Pero antes de dejar aquella pizca de curiosidad de lado, decidió dar un paso interesante y exigente.
Luego recayó en las distinguidas medallas de oro y plata de las cuales su madre fue poseedora durante la middle school, la preparatoria, los Decathlon locales, estatales y hasta el nacional en el cual participó ella en su juventud y qué fervor con el que hablaba de su experiencia, tenía que escucharla bien. Se fijó en cuan competitiva era ella. Admiraba ese rasgo, además de su carácter y la tenacidad con la cual se fijaba objetivos por delante y las acciones a las que se sometía para llegar a ellos. Quizás a él le faltaba eso y mucho más, quería ser más como ella, pero siempre tenía un miedo injustificado a salir de su comodidad.
Y es por ello que ahora mismo estaba enclaustrado y petrificado del siempre mismo miedo, no, solo eran nervios, se decía.
Nervios y contestar mal y dañar las puntuaciones que había logrado en las pruebas anteriores con su equipo.
—Bien cariñito, no te preocupes por nada, tú solo sal allí y diviértete. ¿Sabes? Es lo que yo hacía. Diviértete y verás que es más sencillo de lo parece—. Reparó un instante en su cabello peinado a un lado y ligeramente hacia atrás con fijador, lo cual permitía apreciar su bonito rostro constreñido. — Tu hermana, tu papá y tu mamá estarán allá apoyándote desde las gradas.
—Mamá…—. Murmuró nervioso.
—No te fijes en quien va a ganar, sin importar el resultado para mí eres y serás mi gran orgullo Dave, estoy segura que darás lo mejor que tienes de ti. ¡Vamos! Deja de apretar los labios… ah, mira esto—, se extrajo de la muñeca aquella pulsera de plata ajustable— ¡aquí! Dame tu mano, ajá, te queda bien y es de uso unisex. Bueno ahí tienes, mamá siempre estará contigo, mi amor. ¡Diviértete con tus amiguitos!
Se sintió muy solo cuando su madre se alejó, sin embargo, una mano femenina tendida en su hombro lo llamó a formarse con su equipo. Gaby tenía ojos grandes y fieros por los cuales se denotaba era dueña de una innegable potencia de liderazgo, le ensanchó la boca y alzó su pulgar en señal de éxito hacia él.
—El entrenador dice que saldremos en pocos minutos, lo mejor será que estemos unidos. Udo, Zofía…
Finalmente llegó la hora de salir, sintió que sus vellos se crispaban ante el súbito frío que lo rodeó. Avanzó por inercia, empujado por sus compañeros. Echó los ojos en la gran multitud, tragó saliva, buscó a su familia: su madre resaltaba ya que estaba parada con los brazos al aire en lo que creía lo estaba animando. Se le sumó Gretchen a su lado en lo que los aplausos y los gritos del público confundían las voces de ellas con las de los demás. Vio a su padre, sentado y al parecer reservado, aunque no se unía al bullicio y la algarabía, Dave, estaba muy feliz por verlo ahí sentado.
Recordó, siendo no el momento propicio, las veces que su padre no estuvo con él en su vida escolar, y en otras áreas. Parecería como si sintiese todo aquello como muy lejano, como si no fuera verdad que un día fue así porque ahora las cosas eran diferentes.
Y era preciso dejar y continuar.
— ¡DALTON SCHOOL! ¡DALTON SCHOOL!
La barra de sus compañeros hizo que al equipo se le despejaran los miedos y dudas, tenían el gran empujón y apoyo para luego. Fue Gaby quien devolvió el gesto de apoyo a todos los alumnos que se reunieron en el coliseo para apoyar a su escuela. Era una gran algarabía la que se vivía en el coliseo, parecía una fiesta o un evento deportivo y no una competencia de estudios.
El equipo de la escuela contraria también hizo su entrada y tomaron sus puestos. El bullicio continuó un poco más hasta cuando, en medio del escenario, dónde se proyectaban los portaestandartes de cada escuela, un hombre de traje tomó el micrófono y habló:
—… la juventud debe ser siempre partícipe en el avance del conocimiento y es lo que se logra cuando se ha estudiado con fervor y exaltación, dedicando meses, días, horas a expandir los horizontes del vasto mundo que tenemos en frente. En virtud de ello, esta mañana dedicaremos el tiempo valioso para decantarnos, una vez más, con la entrega y esfuerzo de los alumnos para demostrar su capacidad y potencial de aprendizaje.
Siguieron los aplausos, sobrevino de nuevo el murmullo del público. Otra persona de la junta se levantó y caminó al podio, detrás suyo las diapositivas fueron puestas para su uso.
—Buenos días, señores del consejo, alumnos participantes y público al cual queremos hacer referencia del silencio, ayúdennos con eso para que los alumnos puedan comunicarse adecuadamente en el trascurso de la prueba, ¿Correcto? Empecemos ahora con las instrucciones; si miran hacia la pantalla, irán surgiendo las instrucciones si acaso te perdiste de una.
» Se efectuarán tres rondas de preguntas, cada ronda consta de doce preguntas respecto a todas las áreas que antes ya han sido tratadas exceptuando matemáticas.
» Tres alumnos de cada equipo participarán por ronda.
» Tendrán a la mano el formulario de la prueba y la hoja de anotaciones.
» Una vez leída la pregunta tienen diez segundos para consultar con sus compañeros y elegir la respuesta correcta.
» Evitar entrar en contacto mediante gestos con algún miembro del público.
Inmediatamente tres alumnos de cada equipo fueron seleccionados y se sentaron en sillas desplegables con sus formularios en las piernas. Una vez colocados y que todo estuviera en orden nuevamente se pidió al público que mantuviesen silencio, de entre los cuales destacaba Hanji que estaba emocionadísima.
Se escuchó nuevamente un carraspeo desde el micrófono:
—Primera pregunta: música.
¿Qué término se usa para describir la estructura de la canción en dos partes importada de Cuba al Congo durante las décadas de 1940 y 1950?:
a) Bossa nova
b) Son
c) Ok Jazz
d) Tin Pan Alley Song From
e) Twelve—bar blues
Transcurridos los diez segundos se leyó la respuesta correcta habiendo guardado las anotaciones de cada equipo. Las preguntas continuaron, alternando los apartados entre Ciencia, Economía, Arte, y las restantes. Cada vez era necesario hacer memoria al público sobre la necesidad del silencio que era requerido, cada vez parecía que lo olvidaban ya que debido a la euforia del momento volvían al mismo ritmo ensordecedor y más aún cuando se acercaba la ronda final.
Las puntuaciones entre ambas escuelas diferían por algunos puntos, eso no quería decir que tuvieran que bajar el ritmo justo al final donde la tensión alcanzaba la cúspide. Para su no tal mala suerte, Dave fue seleccionado para la última ronda junto con Falco y Udo, la gran responsabilidad la compartió con ellos; era Udo a quien más las manos le temblaban.
—Pregunta nueve: Ciencia.
Suponga que se desarrolla un nuevo fármaco que interfiere con la proteína gp120 del VIH. ¿Con qué etapa del ciclo de vida del VIH interferiría esto directamente?
a) Unión
b) Transcripción inversa
c) Integración
d) Montaje
e) Cierre
—Pregunta diez: Economía.
¿Cuál de las siguientes es la medida compuesta de desarrollo económico que incluye medidas de esperanza de vida y logro educativo junto con los ingresos per cápita?
a) El índice de precios al consumidor
b) Índice de libertad económica
c) Índice de calidad de vida
d) Organización para la cooperación económica y el desarrollo índice de vida mejor
e) Índice de Desarrollo Humano
—Pregunta once: Arte.
Las imágenes de animales comúnmente asociadas con africanos incluyen:
a) Jirafas y guepardos
b) Cabra montés y elefantes
c) León y águila
d) Dragón y búfalo de agua
e) Elefantes y leopardos
Finalmente, la prueba terminó después de casi una hora de preguntas y respuestas en donde no faltó jamás la buena vibra en todo el lugar. Luego de las últimas indicaciones y las palabras de despedida por parte de quién dirigió el evento, los alumnos se volcaron en vítores; algunos alegres y otros quizás no tanto, pero no podría ser diferente, en toda competencia siempre habría un bardo perdedor a pesar de cuánto se hubieran esforzado.
Hanji y compañía bajaron de las gradas, casi corriendo llegó hasta su hijo y sin importar que estuviera rodeado de sus amigos se abalanzó a él, abrazándolo fuertemente, se reía con él, él también le sonreía.
—Lo hiciste muy bien cariñito.
Entre risas él dijo:
—Creí que esto sería más duro, mamá. Fue como tú me dijiste.
—¿Ves? Mami no se equivoca—. Tenía la reciente costumbre de menearle el cabello, aquello le hizo tomar consciencia de que estaba copiando los ademanes del padre de la criatura.
Detrás de ella, Levi la tomó del hombro con la intención de hacerla retroceder y esperar un poco más de tiempo a que se desocuparan por completo con el equipo y el entrenador.
—¡Hola señora Rivaille!
La aludida abrió exageradamente los ojos hacia aquella niña de sonrisa muy grande, por cómo la llamó se mostró sorprendida.
—Oh… Gaby. ¡Buen trabajo! Sé que haz hecho muy bien las pruebas anteriores—. Inquirió, dejando un poco suelto a Dave.
—Gracias señora Rivaille.
Mientras Hanji se entretenía conversando con los demás chicos, fue Gretchen quien se robó a Dave con ella un rato; le entregó un ramo de hortensias y el menor se mostró extrañado por aquello más no hizo queja alguna, se mantenía tratando de disimular el sonrojo que sentía que le quemaba las mejillas. El sonrojo creado por la atención y la sensación grandiosa dejada tras el culmino de la competencia: le proporcionaron felicidad y plenitud al saberse apoyado por su equipo, sus compañeros de diferentes niveles que acudieron al evento, sus maestros y su familia.
Después de todo, en realidad, no fue tan malo como él se lo inventaba, se sentía realizado con el hecho de haber derribado una pared de su zona de confort.
Había muchas personas alrededor, giró su rostro como por inercia ante la sensación magnética de ser observado, vaya, era su padre que se había quedado, de nuevo, un poco más atrás. Creía que lo vio sonreírle a él un poco, quiso devolverle el gesto inmediatamente, pero se sentía cohibido y torpe, no sabía cómo actuar ante él, todavía. Sintió un brazo en su hombro posarse, que bueno que Gretchen no lo dejaba enfrentarse a su padre solo.
— ¿Lo ves ahí? Ha estado discutiendo con Hanji las respuestas a todas las preguntas que se proyectaron, a veces apostaban y al final contaron cuántos aciertos tuvieron cada uno. ¡Imagina!
— ¿Es en serio? —. Incrédulo regresó a mirar a su madre que ya regresaba con él, y luego a su padre que al parecer quería seguir parado un poco lejos.
—Lo es…— Lo dijo susurrándolo, cómplice a qué no escuchase Hanji.
—¡Hey! ¿Qué pasa?
—Ahh, ahh, pues, que… ahora tengo un poco de hambre mamá—. Comentó sin ser totalmente mentira.
—Por eso no hay problema, cariñito, vamos, invita a todos tus amiguitos. ¡Se lo merecen!
Gretchen emitió un sonido de afirmación sin necesidad de decir nada, se balanceó un poco sobre sus talones y miró a su padre a quien le hizo un gesto con la mano para que se acercase, como si acaso fuera un ser huraño que no sabría cómo comportarse con su familia. Empero, ella quizás no podría ser del todo consciente de a dónde exactamente él miraba: más allá, al frente, el tipo aquel con el cual se batía la mirada desde casi el comienzo del evento. A manera de figuración, Levi, sentía su hígado retorcerse de fastidio al solo verlo. Creía que Hanji y Dave no lo habrían notado aún, porque Dave estaba muy ocupado y Hanji muy entusiasmada; pero él tenía los ojos bien situados todavía en aquel artilugio rubio.
Y que precisamente sabía que Smith notó su presencia en aquel instante quedo en que entrelazaron miradas cargadas de una fría guerra; parecía como si, más bien, le hubiera agarrado cierto incordio al tipo: algo más personal. O quizás por el hecho de que aún pretendía ser un hombre ejemplar a ojos de Dave, embaucándolo con su sobriedad y gentilidad; su propio hijo le contó sobre el entrenamiento que tuvo con Smith para la prueba del discurso. Chasqueó la lengua al recordar aquella conversación.
—¡Padre! ¿Me estás escuchando? —. Finalmente recayó en la mirada de su hija. —¿Tienes calor? Estás muy rojo.
—Debe ser por tanta gente—. Inquirió presuntuoso.
—Mm, entonces sal a tomar aire. En cuanto se desocupen, los chicos quieren ir a un lugar a celebrar. Hanji los ha invitado a todos—. Dijo feliz.
—Yo me encargaré de eso, ya se lo diré a Hanji.
El hombre trataba de disimular que tenía la vista pendiente en los pasos de Smith por el coliseo; lo leía a cabalidad y sabía que en cualquier momento se acercaría a su hijo. Resopló, Gretchen lo miró y le volvió a decir que saliera a tomar aire. Aunque no le hizo caso al final, y más bien fue con ella hasta dónde estaba Hanji y su hijo con sus amigos, el entrenador le extendió la mano e intercambiaron algunas palabras por pura cortesía.
La sola presencia de Smith le generaba malestar, más no quería importunar el momento (aunque creía que manejaba bien el asunto cuando aquel se encontraba cerca), quería que todo se mantuviera en ligera armonía y felicidad para Dave.
…
Gala de premiación
A veces sus ojos iban a parar a la medalla de oro que reposaba en la mesa donde estaban sentados; la gala de anuncio del ganador del Declathon local y la entrega de reconocimientos a nivel grupal e individual a cada miembro se efectuó apenas media hora atrás y Dave ya creía que cargar la medalla colgando del cuello en todo momento solo era algo pretencioso, dejándola tendida junto con el bolso de Gretchen.
Volvió a mirar todo alrededor; alumnos, padres de familia, maestros, el entrenador: compartían un espacio en común de celebración con música y comida en aquel elegante salón que Levi propuso para que fuera el lugar en el que se celebrara la gala.
Tenía un vaso con whisky sujeto en la mano derecha, cada cierto momento le agradaba volver a reponer el líquido en su garganta que luego quemaba, seguía creyendo que era delicioso e imposible de dejar.
Afinó el oído cuando creyó escuchar la voz de Hanji acercarse a la mesa, venía acompañada de Nanaba y su bebé Max: la gran vanidad de Mike.
—¿Mike todavía no vuelve? —. Preguntó Nanaba tomando asiento, acomodó al bebé en su pecho y Hanji la ayudó a cubrirlo con la manta.
—No, parece que le lleva demasiado mover su nuevo automóvil—. Inquirió Levi, volviendo a beber.
—Está emocionadísimo, como si de un nuevo juguete se tratase.
—¡Ha de ser! —. Exclamó Hanji con una risilla, concentrándose en el hijo de su amiga, haciéndole gestos extraños que según ella lo harían reír.
Los niños tampoco volvían, Levi creía que estarían en la azotea del salón, tomándose fotos o hablando cosas de muchachos, entre ellos estaba Raylee y Gretchen que, pues, iba acompañando. Unos minutos después llegó Mike, entusiasmado por bailar le pidió de favor a Hanji que cuidara un momento a su hijo, ella no lo pensó demasiado y tomó al pequeño entre sus brazos; la sensación siempre cálida de una criatura tan pequeña y tierna, la devolvieron a sus pasos de madre primeriza. Ella le acarició brevemente el rostro bonito que tenía, sus lindos cabellos, aunque escasos; rubios y finos.
El bebé le agarró el índice con sus dedos, ella suspiró enternecida.
Casi no se percataba de la mirada de Levi sobre ella, giró la cabeza en el instante en que él también la desviaba a otro lado del salón; según él, viendo la fuente de chocolate en la mesa de dulces. Sonrió y volvió su mirada al niño. Podía afirmar que ya no se sentía irascible a estar a solas con Levi sin que ambos estuvieran tensos, podía percibir que de eso no había en su atmósfera.
Llegaron de nuevo los niños, a los lejos vieron como Gaby seguía recorriendo la mesa de dulces con Falco y Dave, mientras que Zofía todavía no aparecía.
—Está muy tranquilito—. Comentó con aquella voz meliflua Gretchen respecto al bebé.
—¿Verdad? —. Hanji lo meció un poco en sus brazos.
Levi permanecía callado en la misma silla, bebiendo y comiendo algún bocadillo salado; lustro y templado lucía aquel hombre ataviado en un traje de una sastrería de renombre. En sus cavilaciones se figuraba un frágil deseo por tomar a la criatura de entre los brazos de Hanji y merecerlo también. ¿Cómo así? Quizás en un par de años muy lejanos podría ser abuelo: contemplado con la única opción que tendría para depositar su paternidad en regresión.
—Déjame tomarlo Hanji—. Pidió Gretchen gesticulando con las manos en caso de que su interlocutora no la escuchase bien por el volumen de la música.
—Tómalo así… que su cabecita quede en tu antebrazo.
Y de esa manera inmediatamente a Levi lo volvió a asediar la imagen de ser abuelo en un par de años, reforzado por la imagen de Gretchen arrullando al bebé, acercando mucho su nariz hacia él entre la cobija: oliéndolo quizás, debería oler a talco y colonia ya que no pasó mucho desde que Nanaba le hizo un cambio de pañales.
Tan ensimismado estaba en su imaginación que no se percató de cuando Hanji tomó la cámara y empezó a fotografiar a Gretchen, ella volvía la mirada al flash sonriendo. Levi fue atacado después, una ráfaga de flashes que casi le nublaban la vista y Hanji se carcajeó y Gretchen se rio más alto.
Un mesero se acercó a la mesa para entregar algunas bebidas, esta vez Gretchen no agarró refresco sino un vaso con ron, Levi alzó la ceja sin hacer comentario alguno. Por su parte Hanji también refrescó su garganta con un poco de licor, ella movía los pies por debajo de la mesa; innegable que le hormigueaban por levantarse y bailar. Ella tocó la medalla de Dave que estaba en la mesa: orgullo sentía. Lo veía allá en la pista de baile con sus amigos y eso la hizo sentir tranquila, pues, su hijo siempre había sido muy reservado y de poquísimos amigos, tal vez antes no lo había visto tan ameno y relajado como ahora y su nuevo grupo. Además, creía que estaba creciendo. No. En efecto, su Dave estaba creciendo, se notaba muchísimo una diferencia entre él y Levi, es decir que parecía más alto que su padre por muy poco.
Él la miró desde la pista de baile, y luego dijo algo a sus compañeros y se alejó, caminó hasta la mesa y se sentó a su lado, depositó la cabeza en su hombro para cerrar los ojos como si ya fuera a dormir, más al segundo se reincorporó y agarró un vaso que dejó a medio tomar con soda. Ella sintió que esa mano de su hijo se posó en la suya y la agarró para instarla a levantarse en una inopinada invitación a bailar con él.
Lo siguió alegre, feliz y dispuesta a usar bien los tacones bajos que poseía esa noche.
Era una mujer feliz.
La noche avanzó y con ello el disfrute y goce; dígase comida, baile o conversación. Mike y Levi se retiraron un momento a la azotea a parlotear en cuánto Nanaba se ocupaba del bebé, Gretchen estaba por ahí sacando fotografías a su hermano, a Hanji y a los demás chicos.
Retirándose un momento a agarrar su teléfono móvil y encontrar un mensaje de la conversación que llevaba con Marco; a quien veía esporádicamente y a instancias de que su padre no supiera. Durante un tiempo Yelena —que ya había regresado a su anterior puesto de trabajo— figuró como su cómplice. No entendía por qué le ocultaba con tanto énfasis a su padre que seguía en contacto con aquel hombre amigo de Mikasa y que ahora también era un buen prospecto de amigo para ella, según cómo lo veía. El mensaje era algo acerca de un viaje que tendría que realizar en unos días a Latinoamérica, no especificaba país. Estaba próxima a escribir una respuesta cuando una presencia extraña la hizo alzar la cabeza, frente a ella un hombre de mediana edad, de figura redonda y vistosas líneas de expresión le extendió la mano en lo que era una indiscutible muestra a bailar.
Lo primero que pensó fue en negarse, pero el hombre insistió sin comenzar y por pura cortesía aceptó dejando un mensaje a medio escribir y sin enviar. El hombre la sujetó por la cintura y aquello la hizo sentir incómoda, creía que era demasiada cercanía para bailar con alguien desconocido, aunque sabía que era maestro de Dave, pero no más que ello. Se quiso alejar un poco del hombre, pensando en una excusa para dejarlo en el aire; la necesidad biológica de acudir al sanitario ¡indudablemente! Tuvo una gran sorpresa cuando en su hombro alguien tocó tres insistentes veces y al instante Hanji ya estaba atravesándose y ella era jalada por otra mano cariñosa: su hermano que al parecer le había oído el pensamiento y se abrazó a él sin dejar de bailar bien juntos, porque ahora sí que no importaba la cercanía.
—Solo quiero bailar contigo ¡eh! —. Le dijo a Dave, llevaba en la boca una torcida sonrisa.
—Te vi incómoda con mi maestro—. Comentó bajando un poco la cabeza.
—Parece que para él la confianza es un asunto sin mucha importancia.
Gretchen volvió la cabeza, divisó a Hanji aun bailando con aquel maestro, pero ella mantenía una increíble distancia en dónde, al parecer, ella llevaba el ritmo del baile.
En la azotea Mike y Levi estaban conversando cuando fueron interrumpidos por Hanji, Gretchen y Dave. Más atrás iba Raylee en busca de su padre para decirle algo que nadie alcanzó a oír y se marchó hacia el salón nuevamente.
—Vaya realmente hace una vista espectacular—. Comentó Hanji viendo el cielo nocturno y el tumulto de edificios. Cual fuera que sea la vista y que siempre y cuando pudiera proporcionar un poco de quietud para ella era fantástico: como la inmensidad del cielo. — Y mucho frío.
Levi arrojó una envoltura de chocolate a un tacho de basura muy sofisticado y propio del lugar. Regresó a su familia, dijo:
—¿Qué hacen aquí?
—Queremos sacar unas cuantas fotos aquí, las que tenemos son muy formales—. Comentó Gretchen, preparando la cámara de Dave. — Primero… ustedes tres. Nada formal, nada formal. Recuérdenlo.
Y fue allí cuando la formalidad murió en Hanji: agarró a Dave con un brazo y a Levi con el otro casi juntándolos en una fotografía un poco sin estructura pero que resultó natural ante la expresión de cada uno: sonrisa, risa y sorpresa.
Fue Gretchen quien tomó varias fotografías de aquellos tres: elegantes e improvisados, felices de verdad, sin engaños o una sonrisa fingida a la cámara. Dave figurando en el centro de la última foto, en medio de sus padres, se le notaba la bonita boca estirada, los ojitos más cerraditos y los hoyuelos que daban crédito a su genuino ser amado.
…
Ese día viajaría en la noche al extranjero por lo cual quiso tener una última reunión con sus hijos en la hora del almuerzo. El domingo se lo dijo a Hanji, ella le respondió que no necesitaba decírselo a como si estuviera pidiendo permiso para almorzar con ellos, rato después recayó en que Levi solo estaba siendo comunicativo y apreció aquello, admitiendo que antes había hecho una errónea interpretación.
Él miró por el retrovisor a Gretchen sentada atrás con el teléfono en la mano, ella hacía reiterados movimientos de ceja a lo que creyó que prestaba demasiada atención e interés a lo que sea que estuviese viendo o, a con quién se comunicaba. La pierna derecha la llevaba levantada en el asiento por comodidad a su vendaje en el tobillo a causa de un esguince que se hizo cuando en la gala de premiación, luego de que estuvieran sacándose fotos en la azotea, regresaran a bailar los hermanos; en un giro de Rock and Roll que hizo Dave conduciendo a Gretchen; lo hizo un poco rápido que los tacones de ella se enredaron y terminó cayendo al piso ante la mirada atónita de todos los invitados y que Dave se apresuró a ayudarla a levantarse. Instantáneamente se quejó de un poco de dolor que, al acentuar el pie en el suelo se producía, tanta fue su molestia que quiso sentarse y quitarse los zapatos.
Ah, después de aquello la familia Rivaille se marchó de la fiesta aun siendo temprano a una clínica en dónde ratificaron el esguince, descartando fractura de algún hueso del tobillo. Al siguiente día y con todos los cuidados (hielo, descanso, analgésicos) su pie se mantenía doliente, cojeaba para ir al baño que hasta usó un bastón. El domingo por la noche Margarita le hizo a ella la recomendación de acudir con un latino que era sobador por oficio. Gretchen decidió que iría, su familia fue con ella y Margarita quien les indicó el lugar donde atendía el hombre: alto, robusto y moreno, fuertes y toscas manos que con sus dedos largos presionaba la piel a sentir la carne, los ligamentos y los huesos con tanta experticia que transmitía confianza al resultado.
Lo que no anticipó Gretchen fue el gran dolor que sintió cuando el hombre le dijo: "Respira chica" en español, y luego un sonido que daba a entender que él ajustó su pie. Acto que la hizo llorar desmedida, cuando antes apretaba los labios en un breve dolor. Cuando se fue a dormir el pie le dolió peor que la noche anterior, hasta latía y pensó en si eso debía ser así. En la mañana se levantó sin mucho o casi nada de dolor, evitando acentuar demasiado el pie ante la sensación de que la molestia pudiera aparecer de nuevo si hacía un movimiento brusco.
Y por ello tenía el pie alzado; dándole un extra descanso.
—Ya regreso—. Anunció Levi, apagando el auto.
Estaban fuera de The Dalton School.
—¿No se molestará porque vayas a buscarlo dentro? —. Inquirió ella mirándolo a través del retrovisor.
—Han pasado algunos minutos desde la hora de salida, mira: no está en la puerta, debe estar dando vueltas—. Se desajustó el cinturón de seguridad. —Solo iré y ya está.
Aquella última frase la dijo sin nada de molestia, tenía su voz interior que lo propulsaba a actuar. Entró a aquel edificio de arquitectura colonial, con la bandera del país y el portaestandarte de la escuela ondeantes según la fuerza del viento a esa hora. Los pasillos lucían despoblados, siguió, giró y divisó hacia el fondo de ese pasillo a la hija de Mike, Raylee caminaba en su dirección. Al llegar hasta estar casi al mismo nivel Levi se detuvo y le preguntó si acaso sabía dónde estaba Dave.
—El maestro Montgomery le dijo que quería hablar con él, no sé si es por las competencias estatales del Decathlon—. Dijo alzando un poco los hombros.
—¿Solo a él?
—Los demás estaban en diferentes clases así que creo que los ha de ver llamado luego señor Levi.
—¿Dónde están ahora? —. Quiso desviar la mirada hacia los alrededores.
—En el laboratorio de Ciencias, ahí deben estar reunidos todavía. Debo irme, hasta luego.
Levi hizo un breve asentimiento con la cabeza y se giró sobre sus talones, el chirrido que se produjo entre la suela de sus zapatos y el piso encerado le produjo un ligero fastidio en los oídos por tal agudo sonido exasperante. Deambuló buscando el nombrado laboratorio que requirió preguntar a una de las personas que hacían la limpieza, con unas indicaciones limpias prosiguió. Se preguntaba si solo debería regresar y esperar a que terminasen la reunión, sin embargo, podrían tardarse y la espera lo impacientaba por lo cual preguntaría al docente una cantidad aproximada de tiempo que necesitarían.
Al doblar de nuevo en el pasillo un poco desolado divisó la puerta del laboratorio, todo parecía ser muy silencioso que hasta le producía cierto sosiego, estando a unos pasos tan cerca de la puerta creyó oír un murmullo débil proveniente de ahí dentro. Detuvo sus pisadas silenciosas y afinó el oído ante el infortunio de un nuevo murmullo o quejido enclenque y lastimero; su cuerpo entero tembló y se entumeció al reconocer el timbre de aquella voz que, ante el aumento del llanto y un aparente forcejeo, Levi, como poseído por energía oscura, tomó el maniobro de la puerta con fiereza para fijarse que estaba trancada por dentro.
Escuchó el llanto aumentar un poco mientras él enviaba certeras patadas en dirección del maniobro, se rompía, una estocada más y cedería; se abrió, empujó la puerta con la mano y entró aún poseído por la misma energía endemoniada que se atenuó un poquillo ante la ominosa escena frente a él: no tenía tiempo para quedarse parado como un imbécil cuando Dave estaba temblando asustado y sentado encima de un mesón, su cabello alborotado, sus ojos acuosos, sus labios henchidos y brillosos, su camisa blanca abierta sin la bividi puesta, el cierre del pantalón bajado que dejaba ver la tela de su ropa interior.
Todo en una horrorosa escena que su ser repudió al instante en dónde volvía a refulgir su esencia oscura, su sombra.
—Pa…pá.
Apenas podía hablar de lo asustado que estaba.
Se acercó a él tratando de manejar sus descolocadas emociones y se deshizo de su saco oscuro con el cual lo cubrió a él pudiendo apreciar ligeras señas de dientes cerca de las clavículas de su hijo. Apretó los puños, apretó los labios ante lo que pensaba y quería preguntarle: ¿Quién era el que se atrevió? Cuando se escuchó un ruido al caerse al suelo un objeto de metal y Levi desorbitado por todos sus sentidos agudizados y endemoniados llevó su mirada hacia una puerta entreabierta que daba a otra parte del laboratorio y casi corriendo entró y miró por todos lados.
Se sentía completamente dominado por la ira que creía que era capaz hasta de asesinar.
Y entonces lo vio: una de las puertas de debajo de los mesones se abrió un poco y volvió a cerrarse. Levi sonrió de amargura y fue veloz en alcanzar la puertecita y abrirla de un gran portazo encontrando a un tipo encorvado en ese estrecho lugar, cerraba los ojos con fuerza espantosa como si con ello lograse evadir sus acciones y a un padre fuera de sus casillas de ahí.
Insertó la mano y lo agarró del cuello de la camisa obligándolo a arrastrarse hasta salir de su agujero; sin pensarlo arremetió contra el tipo golpeándolo en la cara hasta hacerlo sangrar por los labios y la nariz, le dio un par de patadas y lo dejó tendido ahí para regresar con Dave en su urgencia de sacarlo, pero no sin antes cerciorarse de la cara del hombre al cual iba a hundir en la miseria.
Cuando regresó Dave ya se había arreglado la camisa y el pantalón, lo tomó de los costados como si fuera un niño que no sabe bajar de un sitio alto y lo colocó en el suelo, inmediatamente el menor se abrazó a él y él también lo cubrió con sus brazos orillándolo a caminar, recorrer nuevamente los pasillos y salir del edificio.
No intercambiaron palabras, solo los quejidos de Dave se escucharon.
Llegaron al auto y Gretchen abrió rápidamente la puerta por dónde Dave entró cubierto todavía por el saco de Levi y se abrazó a ella, quien estupefacta empezó a balbucear, desconcertada por los quejidos de él.
—No le preguntas nada si no quiere hablar, yo te explicaré luego—. Dijo Levi con su voz ultra pesada.
Vio como Gretchen asentía temblorosa y envolvía a Dave con sus brazos. Resopló aire fuertemente y cerró la puerta del auto. Se dirigió hacia la cajuela y se quedó ahí arrimado, se llevó la mano a la cabeza, parecía encogerse a cada segundo ahí parado. Sacó su teléfono y marcó un número, no respondió, él se impacientaba más y el aire parecía agotarse. Marcó de nuevo, respondió y él habló:
—Hanji…—hizo silencio—te necesito.
Continuará
.
.
Últimamente he estado pensando mucho en Dave y lo que es él, su persona entera. Es un chico que al principio de la historia se mostró altanero con su padre y que ha ido teniendo evolución en esta relación y pequeños cambios en coraje para defenderse que, con esto que ha pasado, siento que su persona se va a desmoronar.
Es uno de los temas sociales que desde muchos años se da y que parece no tener un fin. Tengo mis propias opiniones y sentimientos entorno a ello, es frustrante que cada vez la inocencia sea ultrajada por otro ser que también es humano y no se halla ese fin del que ya escribí.
Quizás por eso creo que me rehusaba a escribir este capítulo.
Por otro lado querìa dejarles una aclaraciòn: Erwin al final si se acercò a Dave en el coliseo para felicitarlo, y Levi estuvo ahì junto con Hanji. (Esta situaciòn no sè cuando se acabarà, cuando Dave se olvide de Erwin o Erwin se mude). jajjaja son posibilidades. Y en respuesta a thisgirl18
Erwin en estos momentos hace breves apariciones o menciones, nada màs que ello, hasta cierto punto puedo decir que me olvido de èl y estamos centrados en el restablecimiento de la familia. Solo nos resta preguntarnos ¿Còmo acabarà su insistencia a Hanji?.
navy blue glasses. Andume27 LeviHan, Scarlett1988: Gracias por sus comentarios, opiniones. Lo aprecio muchìsimo :)
22/11/2020
